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50 años de la muerte de Judy Garland (22-06-2019)

Entre las muchas imágenes icónicas de la historia del cine, hay una que quizá supere a casi cualquier otra: una jovencita con trenzas, con un vestido azul que el sepia de la filmación no permite ver, canta la que quizá sea la más inolvidable canción compuesta nunca para el cine, “Over the rainbow”. Y es que “El mago de Oz” lanzó al estrellato a la joven Judy Garland, pero no contribuyó a mejorar una trágica vida que terminó un día como hoy hace 50 años, con una prematura muerte.

El nombre de nacimiento de Judy Garland era Frances Ethel Grumm, y nació el 10 de junio de 1922 en Grand Rapids, en el estado de Minnesota. Su casa natal es en la actualidad un museo:

Sus padres pertenecían al mundo del vodevil, y sus dos hermanas mayores, Mary Jane y Dorothy Virginia también solían cantar en los espectáculos familiares, por lo que la pequeña hizo lo propio junto a sus hermanas ya a muy temprana edad. 

A consecuencia de unas acusaciones hacia su padre de abusos sexuales hacia algunos acomodadores, la familia se trasladó en 1926 a California. Allí, las tres niñas entran en una escuela de baile, participando en sus espectáculos. Conocidas como las “Grumm sisters”, su madre insiste en que se abran paso en Hollywood, y en 1930 protagonizan el corto “Bubbles”:

Mientras, las tres hermanas realizan giras por el país, y en 1934 se les sugiere que cambien su nombre. Por motivos que se discuten, el nombre elegido es Garland, por lo que serán las Garland sisters. Poco después, Frances sustiruirá su nombre por el de Judy, y así nace el nombre artístico de Judy Garland. El trío se rompe en agosto de 1935 cuando Suzanne se casa. 

Al mes siguiente, Judy es descubierta por un cazatalentos de la Metro. Apenas realizada una prueba, fue contratada, si bien nadie sabía que hacer con ella: demasiado mayor para hacer de niña, demasiado joven para hacer de adulta, no encajaba además con los cánones de belleza del momento, lo que le acomplejó toda su vida. Luis B. Meyer la insultaba, lo que aumentó sus inseguridades, y en las pruebas fotográficas siempre se la vestía de forma demasiado normal, lejos del glamour de otras actrices. Además, a finales de 1935 murió su padre, lo que le afectó profundamente. 

Pero su suerte cambió cuando el estudio contó con ella para una actuación en la fiesta de cumpleaños que prepararon para Clark Gable. Allí cantó la canción “You made me love you”. Tanto impresionó a todos que fue contratada para un pequeño papel en la película “Melodías de Broadway 1938” (estrenada en realidad en 1937, protagonizada por Robert Taylor y Eleanor Powell) en la que canta la misma canción:

El estudio por fin vio qué hacer con ella: haría el papel de “chica de al lado” junto a Mickey Rooney, compartiendo pantalla por primera vez en 1937, y trabajando con él en 1938 en uno de los títulos de la serie de Andy Harvaey, “Andrés Harvey se enamora”… pero no de ella, sino de Lana Turner, por supuesto. En 1938 trabaja además junto a otra de las grandes estrellas juveniles del momento, el inolvidable Freddie Bartholomew, y a Mary Astor en “Listen, Darling”:

Louis B. Meyer sigue sin confiar en ella. Por eso, cuando en 1939 se va a realizar la adaptación de la novela juvenil “El mago de Oz”, intenta conseguir como protagonista a Shirley Temple y luego a Deanna Durbin, pero como ninguna de ellas podía, al final accedió a los deseos de los productores, Arthur Freed y Mervyn LeRoy, y contrató a Judy Garland. Con un corsé y un traje azul que permitieran disimular su edad (Garland tenía 16 años, mientras Dorothy tiene solo 12), la película dirigida por Victor Fleming fue un enorme éxito que catapultó a Garland a la fama, en especial por su espectacular interpretación de “Over the rainbow”. ¿Se puede cantar mejor desde un punto de vista técnico? Sin duda, pero nadie ha podido acercarse a la interpretación que ella hizo de esta inolvidable canción: 

Tal fue el éxito de la película que no le dejaron descansar. De inmediato comenzó otro rodaje, “Los hijos de la farándula”, de Busby Berkeley, en la que repite protagonismo junto a un genial Mickey Rooney (aunque ella sigue sin ser el objeto de su amor). Para esta película fue compuesto el famoso “Good morning” que después se popularizó gracias a “Cantando bajo la lluvia”, pero Garland y Rooney fueron los primeros en cantarlo: 

La película es una defensa del mundo del espectáculo frente a los recelos conservadores, pero eso no sirvió para que las condiciones laborales de Judy Garland mejoraran (ni las de Mickey Rooney, por otro lado): tras el estreno debían realizar una gira promocional por el país que incluía a menudo cinco presentaciones diarias. Para aguantar el ritmo de trabajo se les suministraban barbitúricos (a los que Garland permaneció enganchada de por vida, mientras Rooney superó la adicción en una fecha tan temprana como el año 2000, nada menos). Además fue sometida a una estricta dieta (que degeneraría en anorexia), y para contener su apetito se le daba tabaco. Mejor no añadir nada. 

En todo caso, pese a no ser nominada al Oscar (Mickey Rooney sí lo fue por “Hijos de la farándula”), se le dio un Oscar juvenil por su trabajo en ambas películas. 

En 1940 protagoniza dos películas junto a Mickey Rooney, una más de la serie de Andy Harvey y “Armonías de juventud”, esta de nuevo dirigida por Busby Berkeley:

Ese mismo año interpreta su primer papel “adulto” en “Little Nellie Kelly”, otro musical en el que interpreta a una madre y a su hija, y en el que se besa por primera vez con un chico, en este caso George Murphy, además de morir por única vez en pantalla:

Por esas fechas, Judy Garland tiene sus primeros romances. El mismo día de su 18 cumpleaños anuncia su compromiso con el compositor David Rose, pero la Metro detiene el compromiso hasta que Rose consiga el divorcio. la pareja se casa por fin el 27 de julio de 1941, pero se divorcian en 1944. 

En 1941 trabaja de nuevo en 2 ocasiones junto a Mickey Rooney, destacando “Chicos de Broadway”, dirigida de nuevo por Busby Berkeley en la que se repite el argumento de un grupo de jóvenes que quieren montar un espectáculo:

Sus siguientes películas no son especialmente remarcables, hasta que en 1944 protagonice “Cita en San Luis” musical de corte más dramático en el que interpreta a una chica de la ciudad de San Luis que, tras enamorarse de un chico, se entera que su familia tiene que mudarse a Nueva York. El director de la película, Vincente Minnelli, se encarga de que una maquilladora cambie el aspecto de Garland, lo que le ayudará a resultar más atractiva como estrella protagonista:

Durante el rodaje, la relación con Minnelli fue complicada, pero al final terminó en romance (tras otros previos que tuvo, al parecer, con Tyrone Power y Orson Welles) que en este caso termina en boda, el 15 de junio de 1945. Un año después nacerá su hija Lizza Minnelli. La pareja se divorcia en 1951. 

En 1945, dirigida por su marido, protagoniza uno de sus pocos dramas, “El reloj”, que narra la historia de un soldado de permiso, interpretado por Robert Walker, que se enamora de una chica con la que se casa de inmediato:

En 1946 protagoniza “Las chicas de Harvey”, de George Sidney, interpretando a una joven que viaja al oeste porque está compremetida por carta, pero tras su decepción al encontrarse que su prometido es mucho mayor, se incorpora a las camareras conocidas como Chicas de Harvey, superando los numerosos problemas que le plantean los mafiosos locales:

En 1948 protagoniza junto a Gene Kelly “El pirata”, de nuevo dirigida por Vincente Minnelli, pero la película es un fracaso, en parte por los excesos de Minnelli y en parte por los retrasos provocados por Garland. Y es que, durante el rodaje, sufrió un ataque nervioso que le llevó a su primer intento de suicidio cortándose las venas, por lo que tuvo que ser internada dos semanas en un centro psiquiátrico. Pero pese a todo la esperaron para terminar la película:

Pese a todo, ese año fue de nuevo contratada por la Metro para protagonizar “Desfile de Pascua” de Charles Walters. Inicialmente iba a ser protagonizada por Gene Kelly, pero a causa de una rotura de tobillo fue sustituido por Fred Astaire. Esta fue la única vez que trabajaron juntos, además de trabajar con Peter Lawford y Ann Miller. En esta ocasión la película fue un éxito que hizo que volvieran a verla como una de las mayores estrellas de la Metro:

Pero, pese a conseguir terminar el rodaje sin problemas, su vida no mejora. Adicta a los somníferos, padece de migraña y cae en el alcoholismo. Esto provoca que sea reemplazada en varias películas que comienza a rodar o para las que es contratada: “Vuelve a mí”, en la que le sustituye Ginger Rogers y “Bodas reales”, en la que le sustituye Jane Powell, que le habrían permitido trabajar de nuevo junto a Astaire, y “Annie get your gun”, en la que es sustituida por Betty Hutton. De hecho, sólo conseguirá rodar una película más, “Repertorio de verano”, de nuevo dirigida por Charles Walters y junto a Gene Kelly. Pero sus retrasos o ausencias y la necesidad de añadir un nuevo número musical alargaron el rodaje y, de nuevo, pese a la buena acogida, fue un fracaso comercial:

Con esta película termina su contrato con la Metro, y Garland abandona Hollywood. Se embarca en una serie de conciertos por el Reino Unido que le dan gran éxito. El 8 de junio de 1952 se casa por tercera vez, con el manager de su gira, Sidney Luft, con el que tendrá dos hijos, Lorna en 1952 y Joey en 1955. 

En 1954 decide volver al cine con un proyecto muy personal: el remake musical de la película “Ha nacido una estrella” de 1937. Ella y su marido la producirían junto a la Warner. El director fue George Cukor y su pareja James Mason. Pese a continuar con sus retrasos en los rodajes, la película fue un enorme éxito, y su interpretación muy aclamada:

Judy Garland fue nominada al Oscar. No pudo ir a la ceremonia por estar hospitalizada a punto de dar a luz a su hijo, rodeada de cámaras que esperaban su discurso de agradecimiento por un premio que era seguro… hasta que se lo arrebató Grace Kelly, para sorpresa de todos. Pese a ser la mejor interpretación de Vicki Lester (muy superior a la de Janet Gaynor, aunque la versión de 1937 siga siendo la mejor en mi opinión). En todo caso, sí ganó el Globo de Oro. 

Pese a todo, Judy Garland abandona de nuevo el cine, centrando su atención en la televisión, en la que protagoniza diversos shows, y en los conciertos. En 1959 es hospitalizada y se le diagnostica hepatitis. Los médicos le dicen que le quedan unos 5 años de vida, y que aún si sobrevive es probable que no pueda volver a cantar. Tarda en recuperarse, pero en 1960 vuelve a dar conciertos. Y en 1961 trabaja de nuevo en cine, en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer. Muestra un aspecto demacrado para su edad, pero su interpretación es impactante, tanto que le vale una nominación al Oscar a mejor secundaria (sus compañeros de reparto también fueron nominados, aunque como protagonistas, Spencer Tracy y Maximilian Schell, ganando este último):

Su trabajo en cine concluye en 1963. Protagoniza junto a Dirk Bogarde “Podría seguir cantando” y aprovecha su experiencia en centros psiquiátricos para interpretar a la profesora de música de un centro psiquiátrico para niños con retraso que se opone a los métodos estrictos del director, Burt Lancaster, en “Ángeles sin paraíso”. El productor, Stanley Kramer, vuelve a contar con ella, aunque el rodaje es problemático, ya que el director encargado, John Cassavetes, prioriza la improvisación, lo que no es del agrado ni de Kramer ni de los actores. Pese a todo, es un drama muy recomendable, y si bien por momentos se le ve ausente, Judy Garland tiene momentos interpretativos absolutamente brillantes, demostrando que además de una magnífica actriz de musical tenía un enorme talento dramático:

Entre 1964 y 1965 protagoniza su propio show televisivo, en el que cuenta con numerosos invitados. Vamos a ver una actuación junto a una joven Barbra Streisan y a la gran Ethel Merman cantando “There’s not business like show business”:

Y la vamos a ver también cantando junto a su hija Liza Minnelli (que, seamos sinceros, no le llega a la suela de los zapatos a su madre):

Veamos alguna interpretación suya más. Y es que con esa espléndida voz, de color oscuro y tesitura de contralto, además de con su talento interpretativo, regalaba interpretaciones electrizantes, como en este “Old man river” del “Show boat” de Irving Berlin:

En los años 60 también publica varios discos, entre ellos “That’s enterteinment”, del que escuchamos el tema que le da título:

Su vida personal, en todo caso, no mejora. En 1965 consigue divorciarse, alegando crueldad mental por parte de  Luft. De inmediato se casa con el actor Mark Herron, pero se separan a los 6 meses de una relación tormentosa, que termina en divorcio en 1969. Además, sufre problemas económicos y un considerable deterioro de su salud. Se ve obligada a rehusar trabajar en la película “El valle de las muñecas”, uno de cuyos papeles está en buena medida basado en su vida, siendo sustituida por Susan Hayward. Incluso Gene Kelly querrá que sea la protagonista de “Hello, Dolly!”, pero en vista de su estado de salud los productores no se atreven; lástima, porque habría sido una magnífica Dolly, sin duda. 

En marzo de 1969, justo después de obtener el divorcio, se casa por quinta vez, con el empresario Mickey Deans. Pero el matrimonio duró poco: el 22 de junio, en su casa de Londres, Deans se encontró a su esposa caída en el baño. Una sobredosis de barbitúricos había acabado con su vida cuando acababa de cumplir 47 años. El cuerpo fue trasladado a Nueva York y enterrado en el cementerio de Ferncliff, hasta que en 2017, por empeño de sus hijos, sus restos fueron trasladados al Hollywood Forever Cemetery de Los Angeles. 

La historia de Judy Garland es la historia del hambre de dinero de los productores de las Majors, capaces de cualquier cosa con tal de rentabilizar a sus estrellas. Algunas, como su compañero Mickey Rooney, fueron capaces de conseguir superar esos abusos, pero Judy Garland, por su miedo, sus inseguridades, no fue capaz. Fue una muñeca rota, pero alguien con un talento de tal nivel que todavía sigue siendo uno de los grandes iconos de la edad dorada de Hollywood. Y con razón. 

In Memoriam: Doris Day (15-05-2019)

Prototipo de actriz cómica de los años 50 y comienzos de los 60, pese a que su carrera no fue muy larga, dejó una huella imborrable en el público cinematográfico, aunque la crítica no fuera tan piadosa con ella. Hace pocos días desaparecía una de las pocas supervivientes del Hollywood clásico, la actriz Doris Day.

El nombre real de Doris Day era Doris Mary Kappelhoff nació en Cincinati, estado de Ohio, el 3 de abril de 1922 (aunque ella siempre afirmó que fue en 1924). Sus abuelos eran inmigrantes alemanes y su padre era profesor de música. Tenía dos hermanos mayores, aunque el primero murió antes de que ella naciera. Criada en una familia católica, ello no impidió que sus padres se divorciaran cuando ella era pequeña, a causa de una infidelidad paterna. 

Aficionada desde pequeña a la danza, formó en los años 30 pareja de baile con Jerry Doherty, pero un accidente de tráfico frustró su futuro como bailarina. Es entonces cuando descubre su potencial como cantante. Comienza a recibir lecciones de canto por parte de Grace Raine, que se sorprende con su enorme potencial, venciendo las reticencias de su madre hacia el mundo del espectáculo. Así, la joven Doris comienza a cantar en la radio y en restaurantes. 

El cantante de Jazz Barney Rapp está buscando vocalistas femeninas. Doris vence a las 200 que audicionaron, y por insistencias de Rapp toma el nombre artístico de Doris Day (que a ella nunca le gustó, porque le sonaba a stripper) por la canción “Day after day” que forma parte de su repertorio. 

En 1941 se casa por primera vez, con  Al Jorden, miembro de la banda de Rapp. Con él tendrá a su único hijo, Terry. La pareja se divorcia en 1943, y Al se suicida poco después. En 1946 se casa con el saxofonista George Weidler, quien le convencerá para abandonar el catolicismo y convertirse a la ciencia cristiana. La pareja termina en divorcio en 1949. 

Doris Day alcanza gran éxito cantando con diferentes bandas, incluyendo las de intérpretes consagrados como Bing Crosby, colabora en la radio con Bob Hope y, desde 1945, realiza grabaciones discográficas. Una de estas será “Embraceable you”, cuya interpretación llamará la atención de sus compositores, Jule Styne y Sammy Cahn:

Ambos insisten en que participe en la película “Romance en alta mar” que dirige Michael Curtiz. Ella le dice al director que no tiene experiencia como actriz, pero eso le convence aún más a Curtiz de que es la intérprete adecuada (de hecho, el de Doris Day será el descubrimiento del que más orgulloso se sentirá Curtiz). La película, una comedia musical, se estrena en 1948 y en ella comparte pantalla con Jack Carson:

Esta canción, “It’s magic”, alcanza un gran éxito en las listas musicales, éxito que será aún mayor con su segunda película junto a Jack Carson y, de nuevo, dirigida por Michael Curtiz, “Mi sueño eres tú”, de 1949, con la canción “Someone like you”:

Trabajará a las órdenes de Michael Curtiz por tercera vez en 1950 en el drama musical “El trompetista”, protagonizado por Kirk Douglas y Lauren Bacall:

También en 1950 protagoniza la comedia musical “Té para dos”, junto a Fordon MacRae:

Su mayor éxito en esos años vendrá en todo caso en 1951 cuando trabaje por cuarta vez a las órdenes de Michael Curtiz, en “Te veré en mis sueños”, biopic del compositor Gus Kahn:

En 1951 se casa por tercera vez, con el productor Martin Melcher, . Él adopta a su hijo Terry, que pasa a ser conocido como Terry Melcher. 

Es una época en la que Doris Day es la actriz favorita de los militares que combaten en la Guerra de Corea, por lo que protagoniza no pocos musicales de poca calidad e irrelevantes en su carrera. Quizá el más relevante sea “Calamity Jane” (en España ridículamente titulado “Doris Day en el oeste”), western musical que protagoniza junto a Howard Keel y en el que canta la canción “Secret love”, que ganará el Oscar:

En 1954 protagoniza el drama musical “Siempre tú y yo”, junto a Frank Sinatra:

Tras rodar esta película, Doris Day decide no renovar su contrato con la Warner, descontenta por verse encasillada en papeles de comedia-musical. Por ello, su siguiente película, si bien igualmente musical, es mucho más dramática: “Quiéreme o déjame”, biopic de la cantante Ruth Etting y su tormentosa relación con su marido, que la maltrata psicológicamente, interpretado por James Cagney. La película, dirigida por Charles Vidor, se estrenó en 1955:

La película fue un considerable éxito de crítica, que le valió 2 Oscars y varias nominaciones, entre ellas a mejor actor para Cagney, pero no para Day. 

Tras rodar un thriller junto a Louis Jourdan, “El diabólico Señor Benton”, Doris Day trabaja a las órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”, de 1956, remake de la versión inglesa rodada por Hitchcock en los años 30, en la que se traslada la acción a Marruecos. La película es recordada en especial por ese “Qué será, será”, que ella odiaba pero que ganó el Oscar a mejor canción:

Pero de nuevo Doris Day regresa al mundo de la comedia. En 1958 estrena “Enséñame a querer”, en la que comparte escena con Clark Gable y con Gig Young, habitual secundario en sus películas. Por esta película conseguirá su primera nominación al Globo de oro, en la categoría de actriz de comedia:

Ese mismo año protagoniza junto a Richard Widmark (y de nuevo con Gig Young como secundario) “Mi marido se divierte”, otra comedia romántica, dirigida por Gene Kelly

En 1959, tras protagonizar junto a Jack Lemmon “La indómita y el millonario”, estrena el que probablemente sea su mayor éxito: la genial comedia de enredos “Confidencias a medianoche”, primera de las tres películas que protagonizará junto a Rock Hudson y Tony Randall y que le valdrá su única nominación al Oscar y una nueva nominación al Globo de Oro:

En 1960 protagoniza la simpática comedia familiar “No os comáis las margaritas”, en la que comparte protagonismo con David Niven:

Pero ese mismo año da un giro sorprendente a su carrera con un papel dramático, quizá su mejor papel, en el thriller “Un grito en la niebla”, protagonizado por Rex Harrison, Myrna Loy y John Gavin, en el que interpreta a una mujer amenazada de muerte que terminará descubriendo que la amenaza llega de alguien muy cercano:

No consigue nominación al Oscar, pero sí al Globo de oro. 

En 1961 vuelve a trabajar junto a Rock Hudson y Tony Randall en otra genial comedia, “Pijama para dos”, dirigida por Delbert Mann:

En 1962 consigue ser nominada al Globo de Oro por “Jumbo, la sensación del circo”, pero su mayor logro profesional será compartir pantalla junto a Cary Grant (y de nuevo con Gig Young como secundario) en la comedia romántica “Suave como visón”, de nuevo a las órdenes de Delbert Mann:

En 1963 protagoniza dos comedias junto a James Garner: “Su pequeña aventura” y “Apártate, cariño”, remake de “Mi mujer favorita”, en la que, tras cinco años desaparecida y dada por muerta, reaparece el mismo día que su esposo va a casarse de nuevo. Por esta película consigue su última nominación al Globo de Oro:

Al año siguiente repite por tercera vez junto a Rock Hudson y Tony Randall en “No me mandes flores”, dirigida por Norman Jewison:

Una nueva comedia en 1965, “Por favor, no molesten”, junto a Rod Taylor, le proporciona su último gran éxito:

Los gustos del público van cambiando, Doris Day rechaza el papel de Mrs. Robinson en “El graduado”, considerando el guión ofensivo y vulgar (Day era republicana y muy conservadora, como es propio por otra parte de un miembro de la iglesia de la ciencia cristiana), mientras el público la veía demasiado mojigata. Pocas comedias más terminan con su carrera cinematográfica, siendo la última “El novio de mamá”, en 1968. 

El 20 de abril de 1968 su esposo Martin Melcher, que padecía un problema cardiaco pero por sus creencias en la ciencia cristiana rechazó recibir tratamiento médico hasta que fue demasiado tarde, murió. Doris Day se llevó entonces dos desagradables sorpresas. La primera es que, a causa de unas pésimas inversiones, Melcher y el abogado Jerome B. Rosenthal le habían dejado en bancarrota. Doris Day denuncia a Rosenthal y lo lleva a juicio, que logra ganar en 1874, aunque no recibió la compensación económica hasta 1977.

La otra es que, sin consultarla, Melcher había acordado con la CBS un programa de televisión para ella, “El show de Doris Day”. Ella no quería trabajar en televisión, pero las deudas le obligaron a aceptar, y el programa fue un éxito que se mantuvo en emisión hasta 1973. 

Por otra parte, su hijo Terry Melcher era el objetivo de los famosos asesinatos de Charles Manson (la casa en la que sucedieron los asesinatos había sido de Terry hasta pocos meses antes, y Mason al parecer desconocía el cambio), y al saberlo, se empeñó en que su madre fuera siempre acompañada de guardaespaldas. Era una época difícil para Doris Day, que además veía como los gustos del público se alejaban de su estilo. Regresó a la televisión en 1985 para una serie de entrevistas (la más famosa, a su amigo Rock Hudson, enfermo ya de SIDA), pero el programa no duró mucho. 

En 1976 se casó por cuarta vez, con el camarero Barry Comden, pero la pareja acabó divorciándose en 1982. Él decía que ella le prestaba más atención a sus perros que a él. Y es que en sus últimos años Doris Day se centró en su asociación para la defensa de los animales, fundada en 1878. Un fallido intento de aparición en los Oscars, echado a perder por un accidente, terminó con su vida pública al margen de su asociación. De hecho, cuando se propuso otorgarle un Oscar honorífico, ella lo rechazó. Su hijo Terry murió en 2004 a causa de un melanoma. Cada vez más ausente de la vida pública, Clint Eastwood le ofreció un papel en 2015, pero finalmente tampoco lo realizó. Casi olvidada, una neumonía acabó con su vida el pasado 13 de mayo, cuando contaba 97 años. Por expreso deseo suyo no habría ni funeral ni tumba ni ningún acto público. 

Reina absoluta de la comedia romántica y el musical del Hollywood mojigato y republicano de los años 50, la historia posterior no la ha tratado muy bien, pese a que algunas de sus películas merezcan ser recordadas por la gran vis cómica de una actriz que en realidad no era más que una cantante sin experiencia escénica. Tampoco necesitó nada más.

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

Centenario del nacimiento de Rita Hayworth (17-10-2018)


El mundo del cine no es un mundo justo, no es ninguna novedad. No es así difícil encontrar casos de grandes injusticias, de películas y estrellas sobre valoradas mientras otras son infravaloradas. Y tenemos casos de películas que, al margen de su calidad artística, suponen un hito cinematográfico que marca la carrera de sus intérpretes de por vida. Ese sería el caso de la actriz que hoy nos ocupa, Rita Hayworth, que para muchos será eternamente “Gilda”, y que cumpliría 100 años en esta misma fecha.




El nombre de nacimiento de Rita Hayworth era Margarita Carmen Cansino, y nació en Nueva York el 17 de octubre de 1918. Su padre era el bailarín sevillano de origen sefardí Eduardo Cansino, y su madre era la actriz americana de origen irlandés Volga Hayworth. Ambos se conocieron actuando juntos en Ziegfield Follies, y se casaron en 1917. Rita fue la mayor de los tres hijos que tuvieron, siendo los otros Eduardo y Vernom, ambos también actores y bailarines.

Su padre estaba empeñado en convertirla en bailarina, y desde apenas 3 años de edad ya comienza a recibir clases de baile. Como confesará más tarde, no le gustaba, pero no se atrevía a decírselo a su padre. Antes de cumplir los 5 años ya debuta en Broadway y en 1926 participa junto a su familia, los Cansinos, en la película “La fiesta”:

En 1927, la familia se traslada a Hollywood, donde su padre funda una academia de baile a la que acudirán futuras estrellas como james Cagney o Jean Hawlor. Pero con la llegada de la Gran Depresión de 1929, se arruina, y regresa a las tablas. La ley de California impide que su hija pueda trabajar, así que a menudo viajan a Tijuana, y en otros casos la hace pasar por su mujer para disimular su edad. Tiempo después la propia Rita confesará que su padre abusaba sexualmente de ella. Además, los constantes viajes le impidieron acudir a la escuela y terminar su educación formal, lo que le acomplejó el resto de su vida.

Su regreso a las pantallas se produce en 1934, en papeles de bailarina. Wanfield Sheeham, presidente de la Fox, se fija en ella y le ofrece un contrato de 6 meses. Ella adopta el nombre artístico de Rita Cansino (Rita como abreviatura de Margarita) y participa en varias películas, entre las que destaca su participación en “Charlie Chan en Egipto”. Pero, cuando su contrato de 6 meses va a expirar, la Fox es absorbida por la Century, formanco la 20th Century Fox. Sheeham quiere a Rita como protagonista de “Ramona”, pero el nuevo presidente, Daryl Zanuck, prefiere a Loretta Young, y su contrato no es renovado.

Es entonces cuando aparece en su vida Edward C. Judson, un charlatán que pretendía ser mánager, que consigue pequeños papeles para ella, y además se casarán en Las Vegas en 1937, algo que enfurece a sus padres.

Rita consigue un papel en la Columbia, en la película “Meet Nero Wolf”, y llama la atención de su presidente, Harry Cohn. Pero este observa que ni su nombre ni su aspecto le permiten adoptar una gran variedad de roles. Rita lucía por aquellos años un aspecto muy diferente al que le asociamos:

Judson toma en cuenta esta opinión: le hace adelgazar, le somete a tratamientos de electrodepilación para ampliar su frente y la convierte en pelirroja, además de hacerle cambiar su nombre artístico por el definitivo de Rita Hayworth, tomando el apellido de su madre. Finalmente, y tras trabajar en numerosos films de serie B en 1937 y 1938, Cohn, enamorado de ella pero nunca correspondido, consigue que el director Howard Hawks cuente con ella en 1939 en su película “Sólo los ángeles tienen alas”, en un papel secundario junto a Cary Grant y Jean Arthur:

Este será el papel por el que su nombre empiece a hacerse popular. Trabaja en varias películas en 1940 y 1941, siendo cedida en algunos casos a la Warner, que quiere contratarla, algo a lo que Cohn se niega. En 1941 la cede a la Fox, la misma que la había rechazado años atrás, para interpretar a la seductor Doña Sol en la adaptación de la novela de Vicente Blaco Ibáñez “Sangre y arena”, seduciendo a al torero interpretado por Tyrone Power y llevándolo por el mal camino, alejándolo de su esposa Linda Darnell:

Aquí interpreta por primera vez su papel más característico, el de Femme fatale, que tanto éxito le dará años después, aunque no sea en Technicolor. Y la película será un gran éxito.

Pero por el momento interesa más ver a Rita Haywort como bailarina. Y el momento no podía ser más adecuado: tras la ruptura con Ginger Rogers, Fred Astaire necesita una nueva compañera de baile, y Rita lo será en dos ocasiones: en 1941 en “Desde aquel beso” y el 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fred Astaire confesará años después que Rita Hayworth había sido su mejor pareja de baile. Eso sí, no es ella la que canta, como siempre.

Mientras, en 1942 se divorcia de su marido, que la deja en la miseria, ya que se aprovechaba de las ganancias que ella conseguía. Sorprendentemente, en 1943 se casa con Orson Welles, que sólo 2 años antes había sorprendido a la crítica con su debut como director en “Ciudadano Kane”. Con Welles tendrá a su primera hija, Rebecca, el 17 de diciembre de 1944.

Antes del embarazo había rodado otro musical, a las órdenes de Charles Vidor y junto a Gene Kelly, “Las modelos”:

Gracias al éxito de este musical, rodará dos más, “Esta noche y todas las noches” en 1945 y “La diosa de la danza” en 1947. Pero entre medias se colará otra película, de temática muy distinta. Y es que el director Chales Vidor recurre a ella para interpretar a la seductora “Gilda”, la protagonista de su nueva película de cine negro junto a Glenn Ford:

La película es un inmediato éxito de público, pero no de crítica: ni Rita Hayworth ni Glenn Ford fueron nunca nominados al Oscar, aunque tuvieron buenos papeles para conseguirlo: el estigma de “Gilda” perduraba. Además, no resultaría fácil conseguir un éxito semejante.

Tal fue la fama que alcanzó la película que se pegó una imagen de la actriz en una bomba atómica que se lanzó en las pruebas nucleares del Atolón Bikini, algo que la enfureció. Hayworth, que no ocultaba sus simpatías demócratas, era pacifista y se oponía a las pruebas nucleares.

En 1947 rueda un gran éxito de crítica pero no de público, “La Dama de Shangay”, dirigida y co-protagonizada por su marido, Orson Welles, en la que retoma su papel de Femme fatale de cine negro:

Al público no le gusta el cambio de look de Hayworth, de rubia y con el pelo corto, y tampoco le agrada a Cohn, que no había sido consultado. Y, mientras tanto, su matrimonio naufraga, ya que Welles no está dispuesto a sacrificar su libertad por formar una familia estable. Pese a que la propia Rita Hayworth afirmara que fue el gran amor de su vida, se divorció en 1947.

Intentando retomar su carrera, regresa junto a Glenn Ford en “Los amores de Carmen”, interpretando a la heroína de la obra de Mérimée, que será un gran éxito:

Pero Rita Hayworth abandonará el cine después de este rodaje, ya que en 1949 se casa con el príncipe iraní Ali Khan, con quien tendrá ese mismo año una hija, Yasmin. Pero diversas situaciones hacen que este matrimonio tampoco funcione. Ali Khan lleva un estilo de vida que ella es incapaz de seguir, y además tiene una reconocida fama de mujeriego, lo que provocará un primer intento de divorcio en 1951. Además, Hayworth no se convierte al Islam, como había prometido, y se empeña en que su hija sea criada como católica, contra los deseos del príncipe. El divorcio definitivo (con la custodia de su hija asegurada) llega en 1953.

Ya antes del divorcio, en 1952 regresa al cine, de nuevo junto a Glenn Ford (por tercera vez) en otro drama negro, “La dama de Trinidad”:

En 1953 rueda “La Bella del Pacífico”, junto a José Ferrer, en la que retoma el papel que años atrás interpretara Joan Crawford, y protagoniza “Salomé”, de William Dieterle, en la que vuelve a lucir su talento como bailarina ante Charles Laughton, Judith Anderson o Stewart Granger:

Pero volverá a ausentarse de las pantallas por unos años, de nuevo a causa de su nuevo matrimonio. En este caso, el elegido es el cantante (y actor ocasional, por ejemplo en el musical “State Fair”) Dick Haymes, nacido en Argentina y que siempre se negó a obtener la ciudadanía americana. Acusado de antipatriotismo por no unirse al ejército durante la II Guerra Mundial, estaba todavía casado cuando conoce a Rita Hayworth, pero no tarda en divorciarse para casarse con ella en 1953. Pero, endeudado por tener que pagar a sus ex-mujeres, Rita tiene que hacerse cargo de muchos de los gastos, además de enfrentarse a su ex-marido por la custodia de su hija, lo que le sumirá en una crisis. Cuando, en 1955, Haymes la golpea en público, ella lo abandona. Pero su manager, Cohn, envidioso de Haymes, a quien es posible que arruinara su carrera, castiga tambiñen a Hayworth, que sólo rodará de nuevo para Columbia por última vez en 1957, en el que será su último musical, “Pal Joey”, junto a Frank Sinatra y Kim Novak:

En 1958 se casa por quinta y última vez, con el productor James Hill, que le consigue un papel en la aclamada “Mesas separadas”, junto a un reparto de lujo encabezado por David Niven y Burt Lancaster, en el que será el inicio de un intento por convertirse en una actriz dramática:

En 1959, siguiendo en esa línea de actriz dramática, protagoniza el thriller judicial “Sangre en primera página”, y tiene uno de sus mejores papeles en el drama bélico de Robert Rossen “Llegaron a Cordura”, en la que interpreta a una traidora que se convierte en la única aliada del militar Gary Cooper que la escolta de vuelta a los Estados Unidos cuando el resto de militares se revelan contra él:

Rita Hayworth quiere retirarse del cine, pero su esposo insiste en que siga trabajando. Según declaró Chartlon Heston, en una cena que compartieron en España, él la humilló violentamente. En ese momento se encontraba rodando la comedia de robos “Último chantaje”, junto a Rex Harrison, que se estrena en 1961, el mismo año en el que la pareja se divorcia, alegando ella maltrato mental, como ya había hecho en casos anteriores.

Ya durante su matrimonio con Orson Welles, éste había detectado que Rita Hayworth bebía mucho, aunque nunca pensó que fuera alcohólica. Pero ya a principios de los años 60 su deterioro físico y mental hacen sugerir un problema con el alcohol. De hecho, Hayworth apenas trabaja ya en el cine. Pese a todo, conseguirá su única nominación al Globo de Oro por su papel en “El fabuloso mundo del circo”, de 1964, junto a John Wayne y Claudia Cardinale:

En 1965 rueda, de nuevo y por última vez junto a Glenn Ford, “La trampa del dinero”, pero en 1966, en la película para televisión “Las flores del diablo” luce un aspecto demacrado y mentalmente ido. Pese a trabajar en varias películas europeas, Hayworth no es capaz de memorizar los guiones. Se asocia al alcoholismo lo que son los síntomas de una enfermedad poco conocida en aquella época, el Alzheimer. Trabaja por última vez en 1972, en el western “La ira de Dios”, junto a Robert Mitchum:

El único motivo por el que aceptó participar en el film fue su necesidad de dinero. Su situación se complica cuando, en 1974, sus dos hermanos mueren con pocos días de diferencia, lo que le hace caer más en el alcohol. Las especulaciones concluyen cuando en 1981 se le diagnostica finalmente el Alzheimer, siendo la primera figura pública a la que se le diagnostica una enfermedad descubierta a comienzos de siglo pero ignorada hasta pocos años antes. Su estado de salud va declinando hasta que, en febrero de 1987, cae en coma, muriendo el 14 de mayo de ese mismo año. Fue enterrada en el católico Holy Cross Cemetery de Culver City, California.

Gilda hizo de Rita Hayworth un icono del cine, pero fue en parte también su maldición, al ser incapaz de repetir el éxito conseguido por esta película. Pese a haber realizado posteriormente papeles mucho mejores, en la retina del público seguía marcado a fuego ese streptease de guante negro que escandalizó a la sociedad de su época y la convirtió en una estrella.



Centenario del nacimiento de Leonard Bernstein (25-08-2018)


Compositor, director de orquesta, pianista, divulgador musical… quizá el término que mejor defina la figura de Leonard Bernstein sea el de polifacético. Hoy, en el día de su centenario, recordaremos a una figura musical mítica.




El nombre de nacimiento de Leonard Bernstein fue Louis Bernstein, por insistencia de su abuela, pese a que sus padres siempre le llamaron Leonard, y él mismo se cambió oficialmente el nombre años después. Hijo de inmigrantes judío-ucranianos, nació en Lawrence, en el estado de Massachusetts, el 25 de agosto de 1918. Pese a demostrar desde niño sus dotes musicales, su padre inicialmente se opuso a que su hijo se dedicara a la música, pero finalmente, en 1935, comenzó a estudiar música en Harvard. En esos años conocerá al compositor Aaron Copland y al director de orquesta Dimitri Mitropoulos, que, si bien nunca serán profesores suyos, influirán decisivamente en su carrera.

De esta época datan sus primeras composiciones conocidas, destacando su tío con piano:

Tras graduarse en Harvard, en 1939, estudia en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, aunque esta etapa no será tan agradable como la anterior, ya que Leonard Bernstein no lleva bien el estilo educativo más formal que en Harvard, si bien su profesor de dirección de orquesta, Fritz, Reiner, influirá también en su carrera posterior. Más productivo será el verano de 1940, en el que estudiará en Bostón con el director Serge Koussevitzky.

En 1942 compondrá su primera gran obra, su primera sinfonía, “Jeremiah, que escuchamos dirigida por él mismo:

En 1943 compone otra de sus obras más famosas, el breve ciclo de canciones infantiles “I hate music”, que escuchamos en la voz de Barbara Bonney:

Dado que Leonard Bernstein era asmático, se libró del servicio militar durante la II Guerra Mundial, lo que le permitió saltar a la fama cuando, en 1943, tiene que sustituir en un concierto al mítico director Bruno Walter. Esto le abre las puertas a ser el director titular de la New York City Symphony, en una época en la que ningún director de orquesta americano había conseguido alcanzar un cierto prestigio. Por esas fechas incluso llega a plantearse trabajar como actor, interpretando a Tcahikovsky junto a Greta Garbo, pero el proyecto nunca llegó a realizarse.

Pero es en 1944 cuando despega como compositor. Ese año estrena por fin su primera sinfonía, además de su primer Ballet, Fancy Free, y de su primer musical, “On the town”, especialmente famoso gracias a su adaptación cinematográfica de 1949 protagonizada por Gene Kelly y Frank Sinatra y dirigida por Stanley Donen:

Mientras su éxito como director de orquesta va en aumento (interpretando en varias ocasiones el concierto de Ravel como solista y director al mismo tiempo), su carrera como compositor queda un tanto eclipsada, algo que le decepcionará. Al mismo tiempo que dirige obras de compositores contemporáneos (Britten, Ives, Messiaen…), dirige también sus propias obras, como su segunda sinfonía, “The age of anxiety”, para piano y orquesta, de marcado corte jasizztico, de la que escuchamos aquí una parte, “The maske” dirigida por el propio Bernstein acompañando a su pianista favorito, Krystian Zimerman:

En 1950 estrena otro musical, “Peter Pan”, apenas conocido (pese a que en su estreno el papel de Hook lo interpretara el mítico Boris Karloff), del que escuchamos el monólogo “Dream with me” cantado por la soprano June Anderson:

En 1951 se casa con la actriz Felicia Montenegro, a la que había conocido en 1946, pese a su homosexualidad, o quizá en parte para ocultarla. Lo cierto es que la pareja tuvo tres hijos, Jamie en 1952, Alexander en 1955 y Nina en 1962.

Mientras, en 1952, Leonard Bernstein estrena su primera ópera, “Trouble in Tahiti”, una ácida crítica a las desigualdades sociales propia de alguien tan políticamente activo como él:

De 1954 es su serenata sobre el “Banquete” de Platón, quizá su obra orquestal más conocida, para violín solista, cuerdas, percusión y harpa, que escuchamos dirigida por Antonio Pappano y Janine Jansen al violín:

Y también en 1954 compone su única Banda Sonora, “On the waterfront” (en España conocida como “La ley del silencio”) de Elia Kazan, protagonizada por Marlon Brando, que será nominada al Oscar. En 1955 compone una suite que recoge los principales temas de dicha banda sonora, opresiva y con elementos de jazz:

En 1956 compone la que en mi opinión es su obra maestra, que revisará en varias ocasiones, la última de ellas en 1989, su ópera “Candide”, basada en la obra de Voltaire, que cuenta con innumerables pasajes memorables, como la chispeante obertura, el aria de Cunegonde “Glitter and be gay”, el tango de la vieja dama o el final. El propio Leonard Bernstein dirigió la versión actualizada de 1989 con Jerry Hadley, June Anderson, Christa Ludwig, Nicolai Gedda y su amigo Adolph Green:

Y al año siguiente, en 1957, Leonard Bernstein estrenará la que probablemente sea su obra más famosa, el musical “West side story”, con libreto de Stephen Sondheim, en el que vuelve a romper la inexistente barrera entre musica culta y popular, combinando momentos de carácter más clásico, como el dúo “Somewhere”, con ritmos populares como el Mambo con el que se conocen Tony y María, esos nuevos Romeo y Julieta. O con esos ritmos tan puramente americanos que escuchamos en “America”, de la que vemos la versión cinematográfica de 1961, con Rita Moreno y George Chakiris:

Cuando, años después, Bernstein realiza una grabación operística de la obra, son míticas las escenas del ensayo en las que desespera con José Carreras:

En 1958 se estrena como divulgador musical en la televisión, con el programa “Young people’s concerts”, que con sus 53 programas durará hasta 1972. Programas de gran éxito en los que Bernstein no dudaba en recurrir a música popular para explicar los conceptos musicales. Es impagable verle en este programa de 1966, “What is a mode”, cantando incluso una canción de The Kinks:

Se ve que Bernstein odiaba la música…

En 1963 estrena su tercera y última sinfonía, que lleva por título “Kadish”, que requiere de soprano y coro:

Y de 1965 es su obra coral más importante, los Salmos de Chichester:

En los años 60, su carrera como compositor decae, dada la importancia que adquiere su carrera como director de orquesta. De hecho, será el encargado de dirigir la interpretación de la 2ª sinfonía de Gustav Mahler, “Resurrección”, en recuerdo del asesinado John F. Kennedy, que se retransmitió por televisión. Realizará además algunos conciertos benéficos, como el que realiza en 1976 en favor de Amnistía Internacional.

En 1976, decide dejar de ocultar su homosexualidad y abandona a su esposa Felicia para ir a vivir con Tom Cothram. Pero en 1977 a Felicia le diagnostican cáncer de hígado, y Leonard Bernstein regresa a su lado para acompañarla hasta su muerte, el 16 de junio de 1878. Este suceso marcará su vida y afectará a su forma de dirigir, exagerando sus ya de por sí expresivos gestos y ralentizando sus tempos, aunque es cierto que estos detalles ya se venían observando en las grabaciones que realizará para el sello Deutsche Gramophon, repitiendo en muchos casos obras ya grabadas anteriormente para SONY, lo que permite comparar su estilo en ambas épocas. En esta etapa final de su carrera destaca dirigiendo obras de Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Liszt (inolvidable su grabación de la sinfonía Faust), Brahms (no sólo su sinfonías, también sus conciertos para piano, en los que dirige, de nuevo a Krystian Zimerman), Tchaikovsky y, por delante de todos, Sibelius y Mahler. Como es absolutamente imposible repasar su discografía (a menudo en formato audiovisual, lo que es de agradecer en un director tan gestual como él), elegiremos uno de sus mejores momentos, el final de la sinfonía Resurrección de Mahler. Conviene no perderse ni uno de los segundos en los que aparece en pantalla:

Con esa gestualidad, a menudo considerada exagerada, pero sin duda efectiva, lograba transmitir las emociones que los músicos debían transmitir al público. Y el resultado es, la mayoría de las veces, poco menos que insuperable. Leonard Bernstein es uno de los más brillantes directores de orquesta que la discografía nos permite conocer, y desde luego uno de mis favoritos. ¿Es posible no emocionarse con ese final de la Resurrección que acabamos de ver? Esa forma de dirigir, no sólo a la orquesta, sino también al coro, tan precisa en la forma de indicar dinámicas, esas explosiones de sonido que son lo que le da esa magia especial, es única.

Como compositor, reutiliza su ópera “Trouble in Tahiti” para componer una nueva ópera, más extensa, “A quiet place”, que se estrena en 1983:

De 1988 es la Missa brevis, de la que escuchamos el Kyrie:

Y de 1989 es el Concierto para Orquesta:

Ese mismo año, Leonard Bernstein dirige una 9ª sinfonía de Beethoven en Berlín como celebración por la caída del muro. Durante el concierto, Bernstein decide sustituir la palabra “Freude”, alegría, por “Freiheit”, libertad, afirmando que Beethoven seguramente le habría dado la razón, dadas las circunstancias. No tengo ninguna duda de que habría sido así:

El 19 de agosto de 1990, Leonard Bernstein dirige su último concierto. Un ataque de tos está a punto de detenerlo, pero con mucho esfuerzo consigue concluirlo. Fumador empedernido, lleva luchando años contra un enfisema pulmonar. Finalmente, el 9 de octubre de ese mismo año anuncia su retirada definitiva, a sus 72 años. 5 días después, el 14 de octubre, un infarto causado por sus problemas pulmonares acababa con su vida en su casa de Nueva York. Tras su multitudinario funeral, fue enterrado junto a su mujer en el Green-Wood Cemetery de Brooklyn:

Apenas hemos podido hablar de la faceta de Leonard Bernstein como director, la más destacada sin duda. Pero es que se hace necesario recuperar su faceta como compositor, como creador de un genuino sonido americano y como rompedor de esa absurda barrera entre música clásica y música popular. Y con una genialidad única.



Centenario del nacimiento de June Allyson (07-10-2017)


Enormemente popular en los años 40 y 50, olvidada hoy quizá por ser la estrella de películas ñoñas de un machismo que resulta hoy bastante molesto, recordamos hoy, en el centenario de su nacimiento, a la actriz June Allyson.




El nombre real de June Allyson era Eleanor Geisman, y nació el 7 de octubre de 1917 en el newyorkino barrio del Bronx. Su infancia no fue fácil: su padre abandonó a la familia (tenía un hermano dos años mayor que ella) cuando ella tenía 6 meses, y se crió con sus abuelos maternos, ya que su madre no podía atenderla para poder trabajar.

Su vida cambió cuando, con 9 años, sufrió un terrible accidente: mientras andaba en triciclo junto a su perro, la rama de un árbol le cayó encima; el perro murió, y ella sufrió fractura de cráneo y de espalda. El médico que la atendió dijo que no podría volver a andar, pero se equivocó. Ella contaba que se recuperó gracias a la natación, aunque al parecer quería ocultar cosas sobre su oscuro pasado.

De esta época surge su afición al cine, en especial a los musicales que protagonizaban Ginger Rogers y Fred Astaire, aprendiéndose las coreografías de ella. Finalmente, una vez su madre consiguió cierta estabilidad financiera, ingresó en una academia de baile y comenzó a participar en concursos de baile. Aunque su situación económica le obligó a abandonar las clases sin terminar la carrera, probó suerte en el teatro y en cortos cinematográficos en Nueva York, además de probar suerte como modelo, aunque salió mal parada en esta última faceta, cuando fue utilizada como el “antes” en uno de esos típicos anuncios de “antes y después”.

A partir de 1938 comienza a trabajar en musicales en Nueva York, adoptando el definitivo nombre de June Allyson. Su salto a Hollywood se produce en 1943, con un breve papel en “Girl crazy”, junto a Judy Garland y Mickey Rooney:

Ya en 1944 saltará a la fama al protagonizar el musical “Two girls and a sailor” junto a Van Johnson, en la que demuestra sus dotes como bailarina y como cantante (pese a su voz oscura y no especialmente bella):

También en 1944 protagoniza “Al compás del corazón”. musical bélico junto a la actriz infantil Margaret O’Brien y a los músicos José Iturbi y Jimmy Durante, en la que interpreta a una contrabajista embarazada que espera noticias de su esposo, que se encuentra en la guerra:

En 1945 se casa con el actor Dick Powell, 13 años mayor que ella, pese a la posición del productor Louis B. Meyer, y permanecerán casados hasta la muerte de él en 1963, y tuvieron dos hijos, Pamela, adoptada en 1948, y Richard, nacido en 1950.

Su siguiente gran éxito cinematográfico será en 1946 con “Two sisters from Boston”, junto a Kathryn Grayson, Jimmy Durante, Peter Lawford y Lauritz Melchior:

En 1947 protagoniza otro musical, “¡Viva el amor!”, de nuevo junto a Peter Lawford:

En 1948 participa en un fragmento de “Words and music”, película que cuenta la historia de los compositores Richard Rodgers y Lorenz Hart:

Tras participar en “Los tres mosqueteros” junto a Gene Kelly, es seleccionada para interpretar a Jo March en la adaptación de la famosa novela de Louisa May Alcott “Mujercitas”, en la que vuelve a compartir pantalla con Peter Lawford y Margaret O’Brien:

Pese a su aspecto un tanto hombruno, es un error de casting, ya que Jo es la segunda de las hermanas, pero  Janet Leigh, que interpreta a la mayor, es 10 años más joven (la edad que debería tener aproximadamente su personaje, por otra parte), y se nota demasiado que la edad de June Allyson no es la propia del personaje.

También en 1949 coincide por primera vez en pantalla junto a James Stewart, interpretando a la abnegada esposa del jugador de baseball Monty Stratton, que pierde una pierna en un accidente de caza:

El cine musical va dejando paso a un cine más dramático, en el que June Allyson interpreta papeles a menudo bastante mojigatos, de “esposa perfecta” según los standars de la época. Sobra decir que su tendencia política era conservadora, apoyando al partido republicano, algo que no resulta en absoluto sorprendente.

En 1950 comparte pantalla junto a su esposo Dick Powell en “Cruce de derecha”, drama ambientado en el mundo del boxeo:

Su embarazo le impide protagonizar “Bodas reales” junto a su admirado Fred Astaire, pero en 1951, su doble papel como las hermanas Potter le vale un Globo de Oro como mejor actriz de comedia:

Sus siguientes películas remarcables llegarán en 1953. La primera será “Campo de batalla”, drama bélico en el que interpreta a una enfermera en la Guerra de Corea que se enamora de un cirujano alcohólico interpretado por Humphrey Bogart:

La otra será “Música y lágrimas” (espantosa traducción del original “La historia de Glenn Miller”), en la que vuelve a interpretar a la abnegada esposa de James Stewart, que en este caso interpreta al músico de Jazz Glenn Miller:

En 1954 interpreta dos papeles casi idénticos. En “El mundo es de las mujeres”, film coral de Jean Negulesco que se las da de “feminista” (ataque de risa), interpreta a la esposa de Cornel Wilde, uno de los tres hombres que se disputan un alto puesto en la empresa que preside Clifton Webb. Y en “La torre de los ambiciosos” es la esposa de William Holden, que también aspira a presidir una empresa:

En 1955 comparte pantalla por tercera y última vez con James Stewart en “Acorazados del aire”, en este caso un drama bélico:

En 1956 protagoniza “You can’t run away from it”, dirigida por su esposo, y protagoniza también el remake de “Mujeres” de George Cukor de 1939 en “El sexo opuesto”, en la que sospecha que su marido, Leslie Nielsen, la engaña:

En 1957 protagoniza el melodrama de Douglas Sirk “Interludio de amor” junto a Rosanno Brazzi, con quien ya había coincidido en “Mujercitas”, que será su última película reseñable. Luego protagoniza su propio show televisivo antes de retirarse por problemas de salud, y posteriormente por problemas de salud de su marido, que morirá en 1963. Ese mismo año comienza un romance con el director Dirk Summers que dura hasta 1975, pero nunca se casan. En cambio, en 1963 se casa con el empresario Alfred Green Maxwell, del que se divorcia en 1965. Se vuelven a casar al año siguiente y se divorciarán de nuevo en 1970. Durante esta época, June Allyson cae en el alcoholismo, que supera a mediados de los 70. Se casa por última vez en 1976 con un dentista llamado David Ashrow, que comenzará una pequeña carrera como actor en la que en ocasiones trabajará junto a su esposa.

Y es que en 1970 June Allyson vuelve a los escenarios, y trabaja en cine en 1972 con “They only kill their masters”, junto a James Gardner:

Visto el resultado, por mucho repartazo, mejor que no hubiera vuelto…

June Allyson trabaja sobre todo en televisión en esta nueva etapa, apareciendo en episodios de series como “El increible Hulk” o “Se ha escrito un crimen”. Sus últimas apariciones tiene lugar en 2001, momento de su retirada definitiva. Con problemas de salud cada vez más graves, morirá de una insuficiencia respiratoria el 8 de julio de 2006, con 88 años.

Ejemplo de superación en su vida personal, que a menudo trasladaba a sus papeles cinematográficos, June Allyson se convirtió en el prototipo de la esposa perfecta americana en un tipo de cine que ha envejecido muy mal, provocando su caída en el olvido.



20 años de la muerte de James Stewart (02-07-017)


Una carrera cinematográfica que se extiende por décadas, desde mediados de los años 30 hasta finales de los 70, participando en casi todos los géneros cinematográficos imaginables, desde la comedia al cine policíaco, el western, el drama romántico, la intriga o el cine biográfico, siendo además uno de los actores favoritos de directores de la talla de Frank Capra, John Ford o Alfred Hitchcock. Esta podría ser una buena forma de describir a James Stewart, el actor que hoy nos ocupa, en el 20º aniversario de su muerte.




James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Indiana, estado de Pensilvania, siendo el primer hijo (tendría dos hermanas) de una pareja de origen escocés. Su padre tenía una ferretería, y esperaba que su hijo continuara en el negocio familiar, por lo que no quiso que recibiera clases de música, pese al talento de su madre como pianista. Finalmente aceptó un regalo para su hijo, un acordeón que aprendió rápidamente a tocar. Su talento musical apenas comenzaba a despuntar.

Pese a su timidez (algo que se notará en la pantalla durante toda su carrera), James Stewart forma parte del equipo de fútbol de su escuela, es miembro del coro y de la sociedad literaria, entre otras actividades. En casa se interesa por realizar maquetas y por la química, y su deseo es ser piloto, algo que abandona por la insistencia de su padre de ingresar en la Universidad de Princetown, en la que estudiará arquitectura. Pese a demostrar un gran talento en este área, durante sus estudios se interesa por el teatro, siendo invitado a la University Players, asociación veraniega de teatro, en la que coincidirá con Joshua Logan. En esta compañía participa en diversas representaciones en 1932, año en el que se gradúa en la Universidad.

Terminados los estudios, se traslada a Nueva York con la esperanza de realizar una carrera teatral, y allí compartirá apartamento con Joshua Logan y con un antiguo miembro de la University Players, Henry Fonda, de quien se hará un gran amigo. Debuta en Broadway con cierto éxito en un papel secundario en la obra “Goodbye again”, pero es época de crisis, y apenas consigue trabajar en nuevas obras. Mientras, Hollywood anda a la caza de talentos teatrales, y es descubierto por un agente de la Metro. Henry Fonda, recién trasladado a Hollywood, le anima a que siga sus pasos.

En 1935 consigue un contrato con la Metro, pero su principal trabajo es realizar pruebas de cámara con otras actrices, ya que por su aspecto y timidez le consideran poco apropiado para la pantalla. Su estreno en cine, en 1935, en “La voz que acusa”, protagonizada por Spencer Tracy, es un fracaso.

En 1936 tiene más éxito, con la opereta “Rose Marie” o su participación en la célebre serie de películas de Myrna Loy y William Powell iniciada con “La cena de los acusados” en “Ella, él y Asta”, y aparece bailando junto a Eleanor Powell en “Nacida para la danza”:

Por esas fechas mantiene un breve romance con Ginger Rogers, antes de mantener una relación con Margaret Sullavan (que previamente había estado brevemente casada con Henry Fonda), quien le consigue un papel protagonista junto a ella en el drama romántico “Cuando volvamos a amarnos”. Trabajar con ella le ayuda a conseguir confianza en sí mismo. Así consigue mejorar su situación en el estudio, y en 1937 protagoniza el remake del drama “El séptimo cielo” junto a Simone Simon:

En 1938 comete el “error” de mantener un romance con Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalverg, quien, quizá para alejarlo de su esposa, lo cede a la Columbia, en la que Frank Capra busca protagonista para su siguiente película, “Vive como quieras”, que protagoniza su actriz fetiche, Jean Arthur. Sin poder contar con Gary Cooper, Ronald Colman o Clark Gable, actores con los que había trabajado previamente, elige a James Stewart como protagonista de esta genial comedia en la que aparecen Lionel Barrymore, Edward Arnold o Donald Meek, entre otros:

La película es tal éxito que gana el Oscar a mejor película. Y Capra decide repetir con él como protagonista de “Caballero sin espada”, drama político con Jean Arthur y Claude Rains, en el que Stewart puede lucir su aspecto tímido en inocente que le va perfecto al personaje:

Por este papel James Stewart consigue su primera nominación al Oscar.

También en 1939 protagoniza su primer Western, de carácter más bien  cómico, “Arizona”, que protagoniza junto a Marlene Dietrich:

En 1940 vuelve a trabajar con Margaret Sullavan en “Tormenta mortal” y, más destacable, en la genial comedia de Ernst Lubitsch “El bazar de las sorpresas”, junto a Frank Morgan y Joseph Schildkraut:

Pero su mayor éxito en 1940 es “Historias de Filadelfia” de George Cukor, una screwball comedy que protagoniza junto a Katherine Hepburn y Cary Grant:

Por este papel consigue su segunda nominación al Oscar. El gran favorito para ganar ese año es su amigo Henry Fonda por “Las uvas de la ira”, pero, sorprendentemente, es James Stewart quien gana:

Protagoniza algunas comedias más en 1940 y 1941, hasta que el bombardeo de Pearl Harbour provoca la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, y James Stewart se enrola en las fuerzas aéreas, donde alcanzará el rango de general.

Terminada la Guerra, su primera película en 5 años será su tercera y última colaboración con Frank Capra en la mítica “Qué bello es vivir”, en la que el ángel Clarence, interpretado por Henry Travers, le muestra el sentido que ha tenido su vida. Junto a Donna Reed, Thomas Mitchell y Lionel Barrymore, es una de las películas más famosas de la historia, y con esta escena final es casi imposible no emocionarse:

“Cada vez que suena una campana, un ángel consigue sus alas”…

Tercera nominación al Oscar, aunque la película sólo gana uno de los 6 Oscars a los que optaba, y además de tipo técnico.

En 1947 se produce la famosa pelea entre James Stewart y Henry Fonda por motivos políticos: James Stewart apoyaba al partido republicano, mientras Fonda era demócrata. Para evitar nuevos problemas, los dos amigos deciden no volver a hablar de política.

Sus siguientes películas en general son comedias que tienen poco éxito (entre ellas “Una encuesta llamada milagro”, junto a Henry Fonda), pero en 1948 trabaja por primera vez con Alfred Hitchcock en “La soga”, en la que dos alumnos suyos (John Dall y Farley Granger) asesinan por placer a otro compañero. La homosexualidad latente de todos los personajes pasó desapercibida para Stewart, que de haberse dado cuenta probablemente habría rechazado interpretar el papel:

En 1949 se casa, por única vez en su vida, con Gloria Hatrick, con la que tendrá 4 hijos. Permanecerán casados hasta la muerte de ella en 1994.

Tras acumular más fracasos, en 1950 protagoniza dos recordados western. El primero, “Flecha rota”, de Delmer Daves, historia de amor mestizo ambientada en el enfrentamiento americano contra los apaches:

El otro fue “Winchester 73”, primera colaboración con Anthony Mann, en la que interpreta a un hombre que busca al asesino de su padre, que resulta ser su propio hermano:

Aún así, su mayor éxito de 1950 será en la comedia dramática “El invisible Harvey”, de Henry Koster, en la que interpreta a un hombre que tiene como amigo imaginario a un enorme conejo, y por la que se lleva su cuarta nominación al Oscar:

En 1952 es uno de los protagonistas de la ambiciosa “El mayor espectáculo del mundo” de Cecil B. de Mille, ambientada en el mundo del circo y en la que interpreta a un payaso, siempre maquillado como tal, que tiene mucho que ocultar, en otra magistral interpretación:

Trabaja además en nuevos westerns dirigidos por Anthony Mann: “Horizontes lejanos” en 1952 y “Colorado Jim” en 1953. Ese mismo año interpreta al compositor Glenn Miller en “Música y lágrimas” , también dirigida por Anthony Mann y protagonizada junto a June Allyson, por la que se lleva una nominación al BAFTA:

En 1954 protagoniza otro western de Anthony Mann, “Tierras lejanas”, y vuelve a trabajar bajo las órdenes de Alfred Hitchcock, por segunda vez, en “La ventana indiscreta”, interpretando a un accidentado que, aburrido al no poder moverse, espía a sus vecinos y descubre un asesinato. Acompañado de Grace Kelly y Thelma Ritter, es una de las películas de Hitchcock con las que peor lo he pasado:

En 1955 trabaja de nuevo con Anthony Mann en otro de sus western más célebres, “El hombre de Laramie”, de nuevo interpretando a un hombre en busca de venganza:

En 1956 vuelve a trabajar con Alfred Hitchcock en el remake de una de sus obras de juventud, “El hombre que sabía demasiado”, junto a Doris Day:

En 1957 trabaja bajo las órdenes de Billy Wilder en “El héroe solitario”, biopic del piloto Charles Lindberg, que atravesó el Atlántico en 36 horas:

En 1958 trabaja por cuarta y última vez bajo las órdenes de Alfred Hitchcock en “Vértigo”, una de las mejores obras del director inglés, junto a una joven Kim Novak:

Pese al éxito de la película, Hitchcock no queda satisfecho, por la supuesta falta de química entre James Stewart y Kim Novak, a causa de la notable diferencia de edad. Por ello, para su próxima película, “Con la muerte en los talones”, prescinde de Stewart, que estaba muy interesado en protagonizarla, y cuenta con Cary Grant, que pese a ser mayor, aparenta menos edad que Stewart.

Esto no impidió que James Stewart protagonizara ese mismo 1958 otra película con Kim Novak, una comedia romántica (su último papel romántico), “Me enamoré de una bruja”:

Pero es cierto que, con 50 años, James Stewart ya no da la imagen de galán romántico. Por suerte, encuentra otras alternativas. En 1959 estrena la policíaca “FBI contra el imperio del crimen” y el drama judicial “Anatomía de un asesinato” de Otto Preminger:

Demostrando su enorme talento como actor dramático, se ve recompensado con su quinta y última nominación al Oscar.

En 1961 se estrena bajo las órdenes de John Ford en “Dos cabalgan juntos”, junto a Richard Widmark:

Pero su mejor colaboración con John Ford vendrá en 1962, con la genial “El hombre que mató a Liberty Valance”, en la que interpreta al joven idealista Ransom Stoddard, que tiene que enfrentarse a Liberty Valance (Lee Marvin). Al margen del error de casting (son demasiado mayores para los papeles que interpretan), Stewart se ve eclipsado por un John Wayne que nunca estuvo mejor. En todo caso, en mi opinión es el mejor western de Ford:

En 1962 trabaja también en la enorme “La conquista del Oeste” y protagoniza la comedia de Henry Koster “Un optimista de vacaciones”:

Con Henry Koster protagoniza otras dos comedias, “Regalo para soltero” de 1963 y “Querida Brigitte” en 1965, y en 1964 tiene un pequeño papel en “El gran combate” de John Ford. Destaca más en 1965 en “El vuelo del Fénix” de Robert Aldrich, como el piloto de un avión que sufre un accidente y queda atrapado en el Sahara:

Y también en 1965 colabora por primera vez con el director Andrew V. McLaglen en “El valle de la violencia”, ambientada en la guerra de secesión y en la que interpreta a un hombre contrario a la guerra:

Con McLaglen trabaja de nuevo en 1966 en “Una dama entre vaqueros” y “Bandolero” en 1968. Y en 1970 protagoniza junto a Henry Fonda el western cómico “El club social de Cheyenne” que dirige Gene Kelly:

A partir de ahí su trabajo en cine disminuye, mientras se pasa a la televisión, donde protagoniza su propio Show. De entre sus papeles posteriores más destacables destaca “El último pistolero” de Don Siegel, de 1976, donde trabaja de nuevo junto a John Wayne:

En 1977 participa en el film de catástrofes “Aeropuerto 77”:

Pero ni este ni sus dos últimos films, “La magia de Lassie” y “Detective privado”, junto a Robert Mitchum, ambos de 1978, tuvieron éxito. Tení más suerte en televisión, ya que en 1974 había ganado un Globo de Oro por su papel en la serie “Hawkins”. Su último papel fue en la película de televisión de 1983 “Derecho a elegir”, junto a Bette Davis. En 1985 recibe un Oscar Honorífico, que le entrega Cary Grant:

Con problemas de salud desde 1995, James Stewart enferma gravemente en 1997, cuando sus problemas respiratorios desembocan en una embolia pulmonar que le causa un paro cardíaco el 2 de junio de 1997. Tenía 89 años, y sus últimas palabras hablaban de encontrarse con su esposa, que había muerto 4 años antes. Fue enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale:

Con James Stewart se iba uno de los actores más famosos y polivalentes de la edad dorada de Hollywood, tan eficaz en la comedia como en el drama, protagonista de no pocas películas memorables. Además, siempre será recordado por protagonizar esa joya cinematográfica que es “Qué bello es vivir”, en un personaje que se parecía bastante a él mismo.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



In Memoriam: Debbie Reynolds (28-12-2016)


Si ayer nos tocaba escribir sobre la trágica desaparición de Carrie Fisher, como las malas noticias nunca vienen solas, hoy nos toca despedir a su madre, la no menos mítica protagonista de “Cantando bajo la lluvia”, Debbie Reynolds. Parece que la muerte de una ha causado la de la otra.




Mary Frances Reynolds, que era su verdadero nombre, había nacido el 1 de abril de 1932 en El Paso, Texas, en el seno de una familia pobre que se traslada en 1939 a Burbank, en California, en cuyo instituto, en 1948, ganará el concurso de belleza del condado (Debbie Reynolds seguía siendo guapísima incluso en sus últimos años). Y todo a pesar de que, a causa de la pobreza familiar, nunca había destacado en el instituto por no poder ir bien vestida, no siendo asidua a las fiestas.

Será al ganar el certamen de belleza cuando la Warner Bros se ponga en contacto con ella, siendo Jack L. Warner quien le convenza de cambiar su nombre artístico por el de Debbie. Destacando por su bella voz, debuta en el cine en 1950 en varios musicales, de los cuales destaca “Tres palabritas” de Richard Thorpe, junto a Fred Astaire, por la que consigue una nominación al Globo de Oro como mejor estrella emergente:

En esta famosa canción (que inmortalizará posteriormente Marilyn Monroe) no es ella quien canta, sino que es doblada por Helen Kane. La película es un biopic y Debbie Reynolds interpreta precisamente a la propia Helen Kane.

Pero en 1950 su gran éxito musical viene de otra película, mucho menos conocida, “Two weeks with love”. en la que repite como pareja de un tal Carleton Carpenter (que no tenía ni idea de quién era) con este “Abba Dabba Honeymoon” en el que esta vez sí que es ella quien canta, y que se convierte en un éxito de ventas:

En 1951 aparece en “Mr. Imperium”, junto a Lana Turner y el gran bajo operístico Ezio Pinza, pero su salto a la fama llegará en 1952. Pese a las reticencias de Gene Kelly por no saber bailar claqué (Debbie Reynolds era en realidad acróbata”, fue seleccionada por Stanley Donen para protagonizar la mítica “Cantando bajo la lluvia”. Kelly la trató realmente mal al principio, lo que provocó que, en una visita al estudio, Fred Astaire (con quien ya había trabajado) se la encontrara llorando. Fue Fred quien le ayudó con las escenas de baile, algo que Debbie Reynolds siempre le agradeció. Pese a todo, la dureza del rodaje hizo que, al terminar esta famosa escena, sus pies estuvieran sangrando tras 3 horas de rodaje:

Pese a la dureza de la experiencia (la propia Debbie Reynolds diría que junto con el parto fue lo más duro de su vida), fue “Cantando bajo la lluvia” la película que la lanzará definitivamente.

En 1953 repite bajo las órdenes de ese gran director de musicales que es Stanley Donen en “Tres chicas con suerte”, donde comparte número de baile con otro mítico bailarín, nada menos que con Bon Fosse (quien será años después el director de películas como “Cabaret”):

Y en 1955 protagoniza junto a Frank Sinatra en otro musical, “El solterón y el amor”:

Ese mismo 1955 se casa con el cantante Eddie Fisher:

Con él tendrá dos hijos, Carrie Fisher en 1956 y Todd Fisher en 1958. Juntos protagonizarán en 1956 “Los líos de Susana”, por la que recibirá una nominación a los Globos de Oro:

Por esa época, Debbie Reynolds intenta alejarse del mundo del cine musical interpretando películas de corte más dramático, como “Banquete de bodas”, de Richard Brooks, en 1956, en la que interpreta a la hija de Bette Davis, que va a casarse y quiere una boda sencilla frente a los deseos de su madre.

Pero en 1957 vuelve al musical con “Tammy, la muchacha salvaje”, junto a Leslie Nielsen. La canción principal de la película alcanza un enorme éxito:

Su éxito musical continúa, y protagoniza otras películas de menor éxito en los años siguientes. Pero en lo personal serán años difíciles: su marido, Eddie Fisher, se lía con Elizabeth Taylor, amiga de Debbie Reynolds, lo que termina en divorcio en 1959 y en el distanciamiento de las dos (que se reconciliarán años después). El divorcio fue todo un escándalo que afectó seriamente a la carrera de Eddie, cuyo show televisivo fue cancelado.

Debbie Reynolds se casará por segunda vez con el empresario Harry Karl en 1960, pero la ludopatía de éste traerá problemas económicos a la familia. Se divorciaron en 1973.

Su carrera cinematográfica mejora a principios de los años 60, participando en la coral “La conquista del oeste” en 1962:

Pero su mayor éxito llegará en 1964, con “Molly Brown, siempre a flote”, comedia musical en la que interpreta a una joven pobre y huérfana que busca hacer fortuna en el Oeste:

Por esta película recibirá una nueva nominación al Globo de Oro y su única nominación al Oscar, que perderá frente a Julie Andrews.

En 1964 protagoniza también la comedia de Vincente Minnelli “Adiós, Charlie”, junto a Tony Curtis:

En 1966 protagoniza “Dominique”, la historia de una monja que alcanza un gran éxito como cantante:

Su último éxito cinematográfico será “El novio de mi mujer”, una comedia junto a Dick Van Dyke:

En 1969 protagoniza su propio Show televisivo (que le vale una nueva nominación a los Globos de Oro). Pero los siguientes años los pasará haciendo teatro fundamentalmente, además de alguna breve aparición televisiva (un cameo en “Las chicas de oro”, por ejemplo). Mientras, en 1984 se casa por tercera y última vez con Richard Hamlett, de quien se divorciará en 1996.

En los años 90 regresa al cine. Tras un breve cameo en “El guardaespaldas”, aparece en 1993 en “El cielo y la tierra”, la última película de la trilogía sobre la Guerra de Vietnam de Oliver Stone. Su gran éxito, aún así, será en 1996 con “Las manías de mamá”, de Albert Brooks, en la que interpreta a la madre del propio director, que le valdrá la 5ª y última nominación a los Globos de Oro (que no ganará nunca):

Como defensora de los derechos LGTB, Debbie Reynolds apareció en 1997 en “In & Out” interpretando a la madre del personaje “gay” que interpreta Kevin Kline:

En la misma línea, aparecerá como personaje recurrente en la serie “Will & Grace” entre 1999 y 2006 como la madre de Grace:

En 2001 protagonizará el telefilm “Esas chicas fabulosas” junto a Elizabeth Taylor, Shirley McLaine y Joan Collins, con guión de su hija, Carrie Fisher:

Siguió trabajando hasta el último momento, siendo su última interpretación relevante en “Behind the candelabra” de Steven Soderbergh, en 2013, como la madre del pianista gay Liberace, que interpreta Michael Douglas:

Finalmente, en 2015 le fue concedido a título honorífico un Oscar Humanitario Jean Hersholt:

El año anterior, 2014, había recibido otro premio honorífico, el Screen Actors Guild, que le entregó su propia hija, Carrie Fisher:

Finalmente su hija Carrie Fisher sufrió un infarto el pasado 23 de diciembre del que no se repuso y murió el día 27. Mientras preparaban el funeral, Debbie Reynolds sufrió un infarto cerebral y murió el 28 de diciembre a los 84 años. No pudo separarse de su hija, al parecer. Así que no se me ocurre mejor forma de recordar a ambas que viéndolas cantar juntas:

 



George Sidney en el centenario de su nacimiento (04-10-2016)


Pese a su juventud, fue uno de los grandes directores de comedias y musicales de los años 40 y 50, aunque su nombre no nos resulte familiar. Por eso hoy nos toca hablar de George Sidney, del que seguro que todos hemos visto un buen puñado de películas suyas.




George Sidney nació en Nueva York el 4 de octubre de 1916. Su precocidad en el mundo del cine se debe a su entorno familiar: sus padres eran actores; su padre además era productor teatral, y su tío también era actor. Así que desde niño estuvo muy vinculado al mundo de la interpretación, acompañando a su familia en funciones teatrales. Pero pronto da el salto a Hollywood, donde comienza a trabajar como montador y asistente de dirección para la Metro Goldwyn Mayer, productora a la que permanecerá vinculado el resto de su carrera. De ahí pasó a dirigir algunos cortos (“Sunday night at the Trocadero” en 1937), pero su gran oportunidad vino cuando la Metro adquiere los derechos de la serie de “La pandilla”, estrenándose en 1938 con “Party fever” y dirigiendo varios cortos más de la serie:

 Las travesuras de Alfalfa y compañía, que no tienen nada que ver con las “travesuras” reales de estos niños nada inocentes…

George Sidney trabajó además en otras series hasta que en 1941 dirigió su primer “largometraje” (definición incorrecta de un film que no llega a una hora de duración), “Free and easy”. Pero su gran suerte por esta época es entablar amistad con Gene Kelly, al que dirigirá por primera vez en 1943 en “El desfile de las estrellas”, un musical (género en el que destacará durante toda su carrera):

En 1944 dirige el que será un gran éxito, el musical “acuático” “Escuela de sirenas”, protagonizado por la nadadora Esther Williams:

En 1955 dirige el musical coral “Ziegfeld Follies”, que destaca sobre todo por poder ver bailando juntos a Gene Kelly y Fred Astaire:

Pero ese mismo 1945 George Sidney alcanza la fama con otro musical, de nuevo junto a Gene Kelly: “Levando anclas”. Aunque lo mejor de la película, en mi opinión, es el descubrimiento de ese gran actor, por entonces niño, que es Dean Stockwell:

Pero con respecto a esta película hay que mencionar otro detalle: George Sidney se hizo amigo de William Hannah y Joseph Barbera, grandes figuras en el mundo de la animación. De hecho, cuando la Metro cierre el departamento de animación en 1957, Sidney les ayudará a crear la Hannah-Barbera Productions. Es por esta amistad que les unía que una de las escenas más famosas de “Levando anclas” es aquella en la que Gene Kelly baila junto a uno de los personajes más famosos del dúo de animación, el ratón Jerry:

En 1946 es uno de los directores de “Hasta que las nubes pasen”, biopic del compositor Jerome Kern con numerosos números musicales. Y ese mismo años dirige “Las chicas de Harvey”, musical protagonizado por Judy Garland:

En 1948 vuelve a trabajar con Gene Kelly en la adaptación de “Los 3 mosqueteros”, la primera de sus adaptaciones de aventuras históricas:

Por esos años la Metro estaba envuelta en la adaptación cinematográfica de la novela “Vespers in Vienna”  de Bruce Marshall, una obra de propaganda anticomunista ambientada justo después de la II Guerra Mundial. Con varios cambios de reparto, el director original, Victor Saville, es finalmente reemplazado por George Sidney, en un estilo cinematográfico que no es el suyo. La película se salva por sus grandes interpretaciones (sobre todo Ethe Barrymore, Walter Pidgeon, Louis Calhern y Angela Lansbury), pero fue un fracaso comercial:

Tras dirigir algunas comedias más, en 1951 dirige de nuevo un musical, una nueva versión de “Show boat” que ya se había llevado al cine en 1936 con Irene Dunne. En esta ocasión Kathryn Grayson, Howard Keel y Ava Gardner serán los protagonistas, aunque como siempre el mejor momento se lo lleva el intérprete de Joe, William Warfield, que nos regala esta soberbia versión del bellísimo “Ol’ Man River”:

Pero ya que estamos, vamos a escuchar también esa rareza que es ver cantando a Ava Gardner:

En 1952, George Sidney vuelve a las aventuras históricas de las manos de ·Scaramouche”, historia de capa y espada ambientada en la revolución francesa y protagonizada por Stewart Granger, Janet Leigh y Eleanor Parker:

1953 será un año destacable en la carrera de George Sidney, estrenando dos películas. Las primera, “La reina virgen”, otra película histórica (aunque no tanto de aventuras) con Jean Simmons como la joven Isabel I, Stewart Granger como Thomas Seymour, tío del Rey Eduardo, Deborah Kerr como la reina Catalina Parr, última esposa de Enrique VIII, Charles Laughton retomando ese papel de Enrique VIII que le llevó a la fama y el joven debutante Rex Thompson como Eduardo VI. Una película muy interesante, desde luego, y con magníficas interpretaciones de todo el reparto:

Y ese mismo años estrena también el musical “Bésame, Kate”, de nuevo con Howard Keel y Kathyn Grayson, a quienes escuchamos el famoso “So in love”:

El 1954 vuelve a dirigir otro musical acuático con Esther Williams, junto a Howard Keel y George Sanders: “La amada de Júpiter”, ambientada en la antigua Roma:

 En 1956 se pasa al drama biográfico en “La historia de Eddy Duchin”, biopic del pianista del mismo nombre que protagoniza Tyrone Power junto a Kim Novak y, de nuevo, Rex Thompson como el hijo del pianista:

George Sidney cumple 40 años ese mismo 1956 y ya ha estrenado buena parte de sus obras maestras, lo que demuestra su precocidad. A partir de ahí, su ritmo de trabajo (y también la calidad de su obra) disminuye.

Su siguiente película más relevante es en 1957 con la adaptación cinematográfica del musical”Pal Joey”, protagonizada por Frank Sinatra (con quien ya trabajó en “Levando anclas”), Rita Hayworth y, de nuevo, Kim Novak:

En 1960 trabaja con Cantiflas en “Pepe”, una de sus pocas películas americanas. Le vemos en una escena junto a Kim Novak, que hace un cameo:

En 1963, George Sidney vuelve a adaptar al cine el musical “Bye bye Birdie”, con el título en españa de “Un beso para Birdie”, en el que será el debut cinematográfico del cómico Dick van Dyke y los cantantes Bobby Rydell y Jesse Pearson, junto a una divertidísima Maureen Stapleton, la habitual Janet Leigh y guapísima joven Ann-Margret. La película no deja de tener ese tono empalagoso sesentero pese a que es un tanto escandalosa para la censura de la época, y tiene momentos realmente divertidos:

Ya hemos visto que George Sidney solía repetir con los actores con los que trabajaba, siendo habituales en sus películas gente como Gene Kelly, Esther Williams, Kathryn Grayson, Howard Keel, Frank Sinatra, Janet Leigh, Kim Novak, Stewart Granger o Rex Thompson. Pues la última en incorporarse a la lista es precisamente Ann-Margret, con la que vuelve a trabajar en “Cita en Las Vegas”, en 1964, junto, obviamente, a Elvis Presley:

A partir de ahí George Sidney sólo dirigió dos películas más, siendo la última, en 1967, “La mitad de seis peniques”, protagonizada por el cantante inglés Tommy Steele:

A sus 51 años, George Sidney se retira del cine, pese a su larga vida posterior. Y es que morirá en Las Vegas el 5 de mayo de 2002 a los 85 años, 35 años después de su última película, a consecuencia de un linfoma.

George Sidney nunca se llevó una nominación al Oscar, pero no cabe duda de que fue un director fundamental en la comedia y,sobre todo, en el cine musical de los años 40 y 50, con varias de ellas (“Levando anclas”, “Magnolia” o “Bésame, Kate”) que todavía permanecen en la memoria.



Gene Kelly, 20 años después de su muerte (02-02-2016)


El mundo está dividido en dos grupos antagónicos: los fans de Fred Astaire y los fans de Gene Kelly. Y luego están los que no son de ninguno de estos grupos… los que no tienen gusto, vamos.




Pues hoy nos toca hablar de Gene Kelly, el más tardío de los 2. Nacido en Pittsburg el 23 de agosto de 1912, desde niño siente pasión por el baile gracias a su madre, y tras la gran depresión será profesor en la academia de baile que funda su familia. Y de paso trabaja en Nueva York, dónde en 1940 conocerá a un bailarín llamado Stanley Donen…

No tarda en ir a Hollywood, donde David O. Selznick quiere convertirlo en actor dramático, al no estar interesado el productor en musicales. Así protagoniza su primera película junto a Judy Garland, “Por mi chica y por mí”, en 1942:

Quizá su primer gran éxito fue en 1944 con “Las modelos”, junto a Rita Hayworth:

Pero su salto definitivo a la fama tuvo lugar en 1945 con el mítico musical “Levando anclas”, junto a Kathryn Grayson, Dean Stockwell y Frank Sinatra:

Si Fred Astaire tenía de pareja de baile a Ginger Rogers, Gene Kelly tiene al ratón Jerry…

Bueno, todo se arregla, en 1946 baila junto a Fred Astaire en “Ziegfeld follies”:

-Bailo en películas. ¿No has visto “Las modelos”?

-Sí… ¿No serás Rita Hayworth?

Creo que a eso es a lo que hoy día le llamamos “ZASCA”.

En 1948 vuelve a trabajar con Judy Garland (y a lucir cara de tontaina) en el musical “El pirata”:

Ese mismo 1948 protagonizará otro gran éxito, pero en este caso no es un musical, es “Los tres mosqueteros”, donde interpreta a D’Artagnan:

A falta de coreografía de baile, pues tenemos coreografía de lucha a espada…

En 1949 emprende una nueva a ventura: se anima a dirigir, mano a mano con su viejo amigo Stanley Donen, un musical, en este caso la obra de Leonard Bernstein “Un día en Nueva York”, donde volverá a acompañar a Frank Sinatra de nuevo tras “Levando anclas”:

Será la primera de las 3 películas que dirijan juntos.

Pero antes de volver a ponerse tras las cámaras, protagoniza uno de sus mayores éxitos, a las órdenes de Vincente Minnelli, “Un americano en París”:

La película ganará el Oscar a mejor película en 1951.

En 1952 dirige su segundo film junto a Stanley Donen, que de nuevo también protagoniza, “Cantando bajo la lluvia”. Se queda sin el mejor número de la película (Ese “Haz reír” que se marca el gran Donald O’Connor), pero suyo es el número que da título a la película:

Y junto a Debbie Reynolds y Donald O’Connor tiene uno de los mejores número de la peli, ese “Good morning”:

Parece que Gene Kelly era tan exigente que Debbie Reynolds acabó llorando y tuvo que ayudarla Fred Astaire, que pasaba por allí, para que terminara la película…

En 1954 la Metro estaba preparando dos musicales. Decide destinar la mayor parte de los fondos al uno de ellos, ese “Brigadoon” que protagonizaba Gene Kelly junto a Cyd Charisse y dirigido de nuevo por Minnelli, pensando que el otro sería un musical menor:

En otro musical, menor, al que la Metro cedió muchos menos medios, fue el dirigido por Stanley Donen “Siete novias para siete hermanos”… la metedura de pata del estudio fue monumental.

En 1955 dirige su último musical junto a Donen, “Siempre hace buen tiempo”, y protagoniza algún musical más, pero quizá su papel más significativo sea en el film dramático “Herencia del viento”, de 1960, junto a dos monstruos de la interpretación como Spencer Tracy y Fredric March, en el que interpreta a un cínico periodista en el que seguramente sea su mejor papel dramático:

En 1969 dirige la que seguramente sea su obra maestra, “Hello, Dolly!”; tras problemas para conseguir a la protagonista (Judy Garland no estaba en condiciones, y de hecho morirá antes de comenzar el rodaje), termina protagonizándola la casi novata en el cine (pero ya ganadora del Oscar a la mejor actriz en su debut el año anterior) Barbra Streisand, que tiene tan mal recuerdo del film que no ha querido saber nada más de él… peor para ella, porque es una delicia:

(¿Me dejarían dirigir el remake? Me encantaría… )

Kelly dirigirá al año siguiente un western cómico, “El club social de Cheyenne”, protagonizado por James Stewart y Henry Fonda:

Su último papel relevante fue en la fallida “Xanadú”:

Y este es básicamente el resumen de lo mejor que nos dejó la carrera de Gene Kelly, quien tras tener serios problemas de salud en los años 90, nos dejaba el 2 de febrero de 1996, hoy hace 20 años.

Al principio decía que hay dos grupos, los fans de Fred Astaire y los de Gene Kelly. No sé si se ha notado mucho que yo soy muy del primer grupo… pero hoy tocaba hablar de Gene Kelly e intentar hacerle justicia. Juzgad si lo he conseguido.


Centenario de Frank Sinatra (12-12-2015)


Llevamos una semana cargadita de aniversarios, y así seguimos, porque tal día como hoy, hace cien años, nació “La voz”. El 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, nacía Frank Sinatra, leyenda del cine y, sobre todo, de la música americana. De familia italiana, lo cierto es que tenía poco para poder triunfar: vida problemática, con una vida sentimental más que agitada, más dado al deporte que a estudiar, protagonista de algunos escándalos, políticamente voluble, poco amigo de ensayar las escenas de sus películas, con problemas para proyectar la voz… y aún así triunfó.




Empezamos hablando de su carrera cinematográfica. Su primer gran película fue “Levando anclas”, donde hacía de compañero de Gene Kelly, a quien tiene que ayudar a encontrar a la chica de la que se ha enamorado. Kelly y él parece que se peleen por ver quién tiene más cara de tonto, pero por lo demás, en una película así no podían faltar las canciones y las coreografías; en escenas como esta:

Por mi parte, lo mejor de la peli es el descubrimiento de Dean Stockwell, gran actor infantil que lego siguió siendo un gran actor al crecer, a diferencia de la mayoría de las estrellas infantiles (y quien no me crea, que vea “Hijos y amantes” y luego hablamos).

Rápido me despisto hablando de actores que me interesan más… pero volvemos al tema central. Otro de sus emblemáticos papeles en los 40 fue en “Un día en Nueva York”, de nuevo junto a Gene Kelly (sumándose a la pareja Jules Munshin), en el debut como director (junto con Gene Kelly) de ese gran genio que es Stanley Donen. Aquí va la escena inicial, con esa canción poco menos que emblemática:

Pero 1950 es un año nefasto para él: su asesor de prensa, que había conseguido disimular sus líos de faldas, muere, y al salir a la luz todos sus escándalos, el público le retira su favor. En 1951 consigue divorciarse de su primera mujer, Nancy Barbato, con quien tuvo 3 hijos (entre ellos Nancy Sinatra, la mayor), y se casa con Ava Gardner, aunque tampoco será un matrimonio tranquilo.

Con una carrera cinematográfica acabada, Frank insiste en participar en una de las películas más atractivas que se estaban rodando, “De aquí a la eternidad”, que dirigía, Fred Zinnemann:

Con su papel del soldado Angelo Maggio, amigo del personaje interpretado por Montgomery Clift, asesinado por el malvado Ernest Borgnine, consigue lo impensable: ganar el Oscar a mejor actor secundario:

Paso de discutir si el Oscar fe merecido o no.

En todo caso, le abrió el mundo del cine dramático, encasillado como estaba hasta entonces en el cine musical. Y así en 1955 llega su segunda (y última) nominación al Oscar con el complejo papel del ex-yonki al que la difícil situación de su vida y una esposa manipuladora (magistralmente interpretada por la gran Eleanor Parker) le ponen la recuperación en peligro; solo el personaje que interpreta Kim Novak podrá salvarle:

Pero en 1955 volvemos a verle también como secundario en un musical, en este caso “Ellos y ellas”, sólo que en este caso el protagonista es Marlon Brando, que canta mucho peor y que tampoco es gran cosa como actor… lo mejor del reparto es la siempre perfecta Jean Simmons, pero Sinatra tiene el gran (y divertido) número que da título al film que dirige otro monstruo, Joseph L. Mankiewicz:

Al año siguiente, 1956, intenta protagonizar la versión cinematográfica que Henry King va a dirigir del musical de Rodgers&Hammaerstein “Carousel”, pero el papel protagonista recae en el actor que el año anterior había protagonizado otro gran musical de los mismos autores, “Oklahoma”, Gordon MacRae, que así vuelve a reencontrarse con la también protagonista de ese film, Shirley Jones. Vamos a escuchar la parte más famosa que canta su personaje por Frank Sinatra y por Gordon MacRae, y juzgad vosotros mismos si la elección fue acertada o no. Escuchamos primero a Sinatra:

Y ahora a MacRae:

En su lugar participará en otro musical, “Alta sociedad”, junto a Grace Kelly y quien fuera un gran referente en su juventud, Bing Crosby:

Y el año siguiente,1957, protagoniza otro musical que le reportará un segundo Globo de Oro, Pal Joey, donde interpreta a un vividor que se debate entre Kim Novak y Rita Hayworth:

En 1959 protagoniza una comedia de Frank Capra, “Millonario de ilusiones”, en la que repite personaje de vividor, sólo que ahora con un niño a su cuidado. Rodeado por Eleanor Parker, Edward G. Robinson y Thelma Ritter, su interpretación no destaca por encima de ellos, pero es que encima tiene que competir junto a un niño más que talentoso, Eddie Hodges, junto a quien canta esta bella “High hopes”:

Además, no se encuentra ni de lejos entre mis películas favoritas de Capra (que conste que es uno de mis directores favoritos).

En 1960 protagoniza la primera película que une a esa cuadrilla a la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall denominaban Rat Pack, “Cuadrilla de los 11”, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford…:

En 1961 vuelve a salir mal parado al competir con Spencer Tracy en “El diablo a las cuatro”. Claro que Tracy eclipsaba a cualquiera:

En 1962 protagoniza la última película que voy a mencionar, el que en mi opinión fue su mejor papel dramático, “El mensajero del miedo”, donde compite con Laurence Harvey y con quien se llevó la nominación al Oscar, la gran malvada de Angela Lansbury:

Vamos ahora con su faceta como cantante.

Frank Sinatra ya era un cantante famoso antes de ser actor. Siguiendo la estela de Bing Crosby o de Al Johnson, era lo que hoy llamamos crooner, esto es, un cantante que se acompaña de una orquesta o big band, y que canta diversos estilos, como pop, jazz, blues o swing. El principal problema que tenía Sinatra es que, pese a su nada despreciable voz de barítono, no proyectaba bien la voz, por lo que la orquesta le tapaba. Así que fue él quien incorporó el uso del micrófono.

Ya hemos visto que interpretó musicales en su carrera cinematográfica; como cantante cantó no pocas famosas canciones de destacados musicales, como “El hombre de La Mancha”, por ejemplo. Pero como muestra os voy a poner su interpretación del monólogo de Desirée, de “A little night music” de Stephen Sondheim, para verle cantando en versión masculina una canción para voz femenina:

Y para terminar os voy a poner las 4 canciones que me parecen más relevantes en la carrera de Frank Sinatra. Empezamos con ese “Something stupid” que cantó junto a su hija Nancy:

Vamos con otra de sus grandes canciones, “Strangers in the night”:

Vamos ahora con una canción que, con sólo escuchar los primeros acordes ya entran ganas de bailar y de cantar, “New York, New York”:

Y dejo para el fina mi favorita, una canción que han versionado desde Robbie Williams hasta Luciano Pavarotti… y no es difícil entender por qué. Y es que todo sale mejor siempre in “My way”:

Es de esas canciones que es empezar a oírla y no poder contener las ganas de cantarla.

Lo dejamos aquí; si os fastidia que me haya dejado fuera alguna canción de las que os gustan, pues para eso me echáis la bronca en los comentarios.

Un infarto se lo llevó el 14 de mayo de 1998. Está enterrado en el Desert Memorial Park, cerca de Los Angeles:

Pero, como siempre, para quien quiera recordarlo, nos quedan sus discos y sus películas.