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50 años de la muerte de Judy Garland (22-06-2019)

Entre las muchas imágenes icónicas de la historia del cine, hay una que quizá supere a casi cualquier otra: una jovencita con trenzas, con un vestido azul que el sepia de la filmación no permite ver, canta la que quizá sea la más inolvidable canción compuesta nunca para el cine, “Over the rainbow”. Y es que “El mago de Oz” lanzó al estrellato a la joven Judy Garland, pero no contribuyó a mejorar una trágica vida que terminó un día como hoy hace 50 años, con una prematura muerte.

El nombre de nacimiento de Judy Garland era Frances Ethel Grumm, y nació el 10 de junio de 1922 en Grand Rapids, en el estado de Minnesota. Su casa natal es en la actualidad un museo:

Sus padres pertenecían al mundo del vodevil, y sus dos hermanas mayores, Mary Jane y Dorothy Virginia también solían cantar en los espectáculos familiares, por lo que la pequeña hizo lo propio junto a sus hermanas ya a muy temprana edad. 

A consecuencia de unas acusaciones hacia su padre de abusos sexuales hacia algunos acomodadores, la familia se trasladó en 1926 a California. Allí, las tres niñas entran en una escuela de baile, participando en sus espectáculos. Conocidas como las “Grumm sisters”, su madre insiste en que se abran paso en Hollywood, y en 1930 protagonizan el corto “Bubbles”:

Mientras, las tres hermanas realizan giras por el país, y en 1934 se les sugiere que cambien su nombre. Por motivos que se discuten, el nombre elegido es Garland, por lo que serán las Garland sisters. Poco después, Frances sustiruirá su nombre por el de Judy, y así nace el nombre artístico de Judy Garland. El trío se rompe en agosto de 1935 cuando Suzanne se casa. 

Al mes siguiente, Judy es descubierta por un cazatalentos de la Metro. Apenas realizada una prueba, fue contratada, si bien nadie sabía que hacer con ella: demasiado mayor para hacer de niña, demasiado joven para hacer de adulta, no encajaba además con los cánones de belleza del momento, lo que le acomplejó toda su vida. Luis B. Meyer la insultaba, lo que aumentó sus inseguridades, y en las pruebas fotográficas siempre se la vestía de forma demasiado normal, lejos del glamour de otras actrices. Además, a finales de 1935 murió su padre, lo que le afectó profundamente. 

Pero su suerte cambió cuando el estudio contó con ella para una actuación en la fiesta de cumpleaños que prepararon para Clark Gable. Allí cantó la canción “You made me love you”. Tanto impresionó a todos que fue contratada para un pequeño papel en la película “Melodías de Broadway 1938” (estrenada en realidad en 1937, protagonizada por Robert Taylor y Eleanor Powell) en la que canta la misma canción:

El estudio por fin vio qué hacer con ella: haría el papel de “chica de al lado” junto a Mickey Rooney, compartiendo pantalla por primera vez en 1937, y trabajando con él en 1938 en uno de los títulos de la serie de Andy Harvaey, “Andrés Harvey se enamora”… pero no de ella, sino de Lana Turner, por supuesto. En 1938 trabaja además junto a otra de las grandes estrellas juveniles del momento, el inolvidable Freddie Bartholomew, y a Mary Astor en “Listen, Darling”:

Louis B. Meyer sigue sin confiar en ella. Por eso, cuando en 1939 se va a realizar la adaptación de la novela juvenil “El mago de Oz”, intenta conseguir como protagonista a Shirley Temple y luego a Deanna Durbin, pero como ninguna de ellas podía, al final accedió a los deseos de los productores, Arthur Freed y Mervyn LeRoy, y contrató a Judy Garland. Con un corsé y un traje azul que permitieran disimular su edad (Garland tenía 16 años, mientras Dorothy tiene solo 12), la película dirigida por Victor Fleming fue un enorme éxito que catapultó a Garland a la fama, en especial por su espectacular interpretación de “Over the rainbow”. ¿Se puede cantar mejor desde un punto de vista técnico? Sin duda, pero nadie ha podido acercarse a la interpretación que ella hizo de esta inolvidable canción: 

Tal fue el éxito de la película que no le dejaron descansar. De inmediato comenzó otro rodaje, “Los hijos de la farándula”, de Busby Berkeley, en la que repite protagonismo junto a un genial Mickey Rooney (aunque ella sigue sin ser el objeto de su amor). Para esta película fue compuesto el famoso “Good morning” que después se popularizó gracias a “Cantando bajo la lluvia”, pero Garland y Rooney fueron los primeros en cantarlo: 

La película es una defensa del mundo del espectáculo frente a los recelos conservadores, pero eso no sirvió para que las condiciones laborales de Judy Garland mejoraran (ni las de Mickey Rooney, por otro lado): tras el estreno debían realizar una gira promocional por el país que incluía a menudo cinco presentaciones diarias. Para aguantar el ritmo de trabajo se les suministraban barbitúricos (a los que Garland permaneció enganchada de por vida, mientras Rooney superó la adicción en una fecha tan temprana como el año 2000, nada menos). Además fue sometida a una estricta dieta (que degeneraría en anorexia), y para contener su apetito se le daba tabaco. Mejor no añadir nada. 

En todo caso, pese a no ser nominada al Oscar (Mickey Rooney sí lo fue por “Hijos de la farándula”), se le dio un Oscar juvenil por su trabajo en ambas películas. 

En 1940 protagoniza dos películas junto a Mickey Rooney, una más de la serie de Andy Harvey y “Armonías de juventud”, esta de nuevo dirigida por Busby Berkeley:

Ese mismo año interpreta su primer papel “adulto” en “Little Nellie Kelly”, otro musical en el que interpreta a una madre y a su hija, y en el que se besa por primera vez con un chico, en este caso George Murphy, además de morir por única vez en pantalla:

Por esas fechas, Judy Garland tiene sus primeros romances. El mismo día de su 18 cumpleaños anuncia su compromiso con el compositor David Rose, pero la Metro detiene el compromiso hasta que Rose consiga el divorcio. la pareja se casa por fin el 27 de julio de 1941, pero se divorcian en 1944. 

En 1941 trabaja de nuevo en 2 ocasiones junto a Mickey Rooney, destacando “Chicos de Broadway”, dirigida de nuevo por Busby Berkeley en la que se repite el argumento de un grupo de jóvenes que quieren montar un espectáculo:

Sus siguientes películas no son especialmente remarcables, hasta que en 1944 protagonice “Cita en San Luis” musical de corte más dramático en el que interpreta a una chica de la ciudad de San Luis que, tras enamorarse de un chico, se entera que su familia tiene que mudarse a Nueva York. El director de la película, Vincente Minnelli, se encarga de que una maquilladora cambie el aspecto de Garland, lo que le ayudará a resultar más atractiva como estrella protagonista:

Durante el rodaje, la relación con Minnelli fue complicada, pero al final terminó en romance (tras otros previos que tuvo, al parecer, con Tyrone Power y Orson Welles) que en este caso termina en boda, el 15 de junio de 1945. Un año después nacerá su hija Lizza Minnelli. La pareja se divorcia en 1951. 

En 1945, dirigida por su marido, protagoniza uno de sus pocos dramas, “El reloj”, que narra la historia de un soldado de permiso, interpretado por Robert Walker, que se enamora de una chica con la que se casa de inmediato:

En 1946 protagoniza “Las chicas de Harvey”, de George Sidney, interpretando a una joven que viaja al oeste porque está compremetida por carta, pero tras su decepción al encontrarse que su prometido es mucho mayor, se incorpora a las camareras conocidas como Chicas de Harvey, superando los numerosos problemas que le plantean los mafiosos locales:

En 1948 protagoniza junto a Gene Kelly “El pirata”, de nuevo dirigida por Vincente Minnelli, pero la película es un fracaso, en parte por los excesos de Minnelli y en parte por los retrasos provocados por Garland. Y es que, durante el rodaje, sufrió un ataque nervioso que le llevó a su primer intento de suicidio cortándose las venas, por lo que tuvo que ser internada dos semanas en un centro psiquiátrico. Pero pese a todo la esperaron para terminar la película:

Pese a todo, ese año fue de nuevo contratada por la Metro para protagonizar “Desfile de Pascua” de Charles Walters. Inicialmente iba a ser protagonizada por Gene Kelly, pero a causa de una rotura de tobillo fue sustituido por Fred Astaire. Esta fue la única vez que trabajaron juntos, además de trabajar con Peter Lawford y Ann Miller. En esta ocasión la película fue un éxito que hizo que volvieran a verla como una de las mayores estrellas de la Metro:

Pero, pese a conseguir terminar el rodaje sin problemas, su vida no mejora. Adicta a los somníferos, padece de migraña y cae en el alcoholismo. Esto provoca que sea reemplazada en varias películas que comienza a rodar o para las que es contratada: “Vuelve a mí”, en la que le sustituye Ginger Rogers y “Bodas reales”, en la que le sustituye Jane Powell, que le habrían permitido trabajar de nuevo junto a Astaire, y “Annie get your gun”, en la que es sustituida por Betty Hutton. De hecho, sólo conseguirá rodar una película más, “Repertorio de verano”, de nuevo dirigida por Charles Walters y junto a Gene Kelly. Pero sus retrasos o ausencias y la necesidad de añadir un nuevo número musical alargaron el rodaje y, de nuevo, pese a la buena acogida, fue un fracaso comercial:

Con esta película termina su contrato con la Metro, y Garland abandona Hollywood. Se embarca en una serie de conciertos por el Reino Unido que le dan gran éxito. El 8 de junio de 1952 se casa por tercera vez, con el manager de su gira, Sidney Luft, con el que tendrá dos hijos, Lorna en 1952 y Joey en 1955. 

En 1954 decide volver al cine con un proyecto muy personal: el remake musical de la película “Ha nacido una estrella” de 1937. Ella y su marido la producirían junto a la Warner. El director fue George Cukor y su pareja James Mason. Pese a continuar con sus retrasos en los rodajes, la película fue un enorme éxito, y su interpretación muy aclamada:

Judy Garland fue nominada al Oscar. No pudo ir a la ceremonia por estar hospitalizada a punto de dar a luz a su hijo, rodeada de cámaras que esperaban su discurso de agradecimiento por un premio que era seguro… hasta que se lo arrebató Grace Kelly, para sorpresa de todos. Pese a ser la mejor interpretación de Vicki Lester (muy superior a la de Janet Gaynor, aunque la versión de 1937 siga siendo la mejor en mi opinión). En todo caso, sí ganó el Globo de Oro. 

Pese a todo, Judy Garland abandona de nuevo el cine, centrando su atención en la televisión, en la que protagoniza diversos shows, y en los conciertos. En 1959 es hospitalizada y se le diagnostica hepatitis. Los médicos le dicen que le quedan unos 5 años de vida, y que aún si sobrevive es probable que no pueda volver a cantar. Tarda en recuperarse, pero en 1960 vuelve a dar conciertos. Y en 1961 trabaja de nuevo en cine, en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer. Muestra un aspecto demacrado para su edad, pero su interpretación es impactante, tanto que le vale una nominación al Oscar a mejor secundaria (sus compañeros de reparto también fueron nominados, aunque como protagonistas, Spencer Tracy y Maximilian Schell, ganando este último):

Su trabajo en cine concluye en 1963. Protagoniza junto a Dirk Bogarde “Podría seguir cantando” y aprovecha su experiencia en centros psiquiátricos para interpretar a la profesora de música de un centro psiquiátrico para niños con retraso que se opone a los métodos estrictos del director, Burt Lancaster, en “Ángeles sin paraíso”. El productor, Stanley Kramer, vuelve a contar con ella, aunque el rodaje es problemático, ya que el director encargado, John Cassavetes, prioriza la improvisación, lo que no es del agrado ni de Kramer ni de los actores. Pese a todo, es un drama muy recomendable, y si bien por momentos se le ve ausente, Judy Garland tiene momentos interpretativos absolutamente brillantes, demostrando que además de una magnífica actriz de musical tenía un enorme talento dramático:

Entre 1964 y 1965 protagoniza su propio show televisivo, en el que cuenta con numerosos invitados. Vamos a ver una actuación junto a una joven Barbra Streisan y a la gran Ethel Merman cantando “There’s not business like show business”:

Y la vamos a ver también cantando junto a su hija Liza Minnelli (que, seamos sinceros, no le llega a la suela de los zapatos a su madre):

Veamos alguna interpretación suya más. Y es que con esa espléndida voz, de color oscuro y tesitura de contralto, además de con su talento interpretativo, regalaba interpretaciones electrizantes, como en este “Old man river” del “Show boat” de Irving Berlin:

En los años 60 también publica varios discos, entre ellos “That’s enterteinment”, del que escuchamos el tema que le da título:

Su vida personal, en todo caso, no mejora. En 1965 consigue divorciarse, alegando crueldad mental por parte de  Luft. De inmediato se casa con el actor Mark Herron, pero se separan a los 6 meses de una relación tormentosa, que termina en divorcio en 1969. Además, sufre problemas económicos y un considerable deterioro de su salud. Se ve obligada a rehusar trabajar en la película “El valle de las muñecas”, uno de cuyos papeles está en buena medida basado en su vida, siendo sustituida por Susan Hayward. Incluso Gene Kelly querrá que sea la protagonista de “Hello, Dolly!”, pero en vista de su estado de salud los productores no se atreven; lástima, porque habría sido una magnífica Dolly, sin duda. 

En marzo de 1969, justo después de obtener el divorcio, se casa por quinta vez, con el empresario Mickey Deans. Pero el matrimonio duró poco: el 22 de junio, en su casa de Londres, Deans se encontró a su esposa caída en el baño. Una sobredosis de barbitúricos había acabado con su vida cuando acababa de cumplir 47 años. El cuerpo fue trasladado a Nueva York y enterrado en el cementerio de Ferncliff, hasta que en 2017, por empeño de sus hijos, sus restos fueron trasladados al Hollywood Forever Cemetery de Los Angeles. 

La historia de Judy Garland es la historia del hambre de dinero de los productores de las Majors, capaces de cualquier cosa con tal de rentabilizar a sus estrellas. Algunas, como su compañero Mickey Rooney, fueron capaces de conseguir superar esos abusos, pero Judy Garland, por su miedo, sus inseguridades, no fue capaz. Fue una muñeca rota, pero alguien con un talento de tal nivel que todavía sigue siendo uno de los grandes iconos de la edad dorada de Hollywood. Y con razón. 

50 años de la muerte de Robert Taylor (08-05-2019)

Galán romántico en los años 30, casi desaparecido en los años 40, regresa con fuerza en los años 50 en westerns y en películas de época que le devolvieron esa fama que parecía perdida. Hace 50 años moría Robert Taylor, y aprovechamos para recordar su carrera.

El nombre de nacimiento de Robert Taylor era Spangler Arlinghton Brugh, y nació el 5 de agosto de 1911 en la pequeña localidad de Filley, en Nebrasca. Hijo único, su padre, granjero, había estudiado medicina para atender a su enferma esposa. La familia se movió bastante en esos años, hasta establecerse definitivamente en Beatrice, también en Nebrasca. Es allí donde el joven Spangler comienza sus lecciones de chelo con Herbert E. Gray. Cuando éste se traslada a California a una escuela privada de artes, Spangler le acompaña para poder seguir estudiando con él, entrando además en la academia de teatro del colegio. 

Es gracias a esto que es descubierto por la MGM, con la que firma un contrato. La Metro cambia su nombre por el más fácil de recordar Robert Taylor, y le ofrece pequeños papeles, debutando en 1934 en la comedia “Handy Andy”. En 1935 consigue ya protagonizar “Sublime obsesión” junto con Irene Dunne, pero su definitivo salto a la fama vendrá en 1936 cuando protagonice “La dama de las camelias” junto a quien quizá sea la mayor estrella femenina del Hollywood del momento, Greta Garbo, quien nunca estuvo mejor que en este film gracias a la dirección de George Cukor. Robert Taylor consiguió no quedar eclipsado por semejante pareja, dejando claro su nada desdeñable talento interpretativo:

También en 1936 comparte pantalla por primera vez junto a Barbara Stanwyck, en el melodrama “La esposa de su hermano”, (repitiendo junto a ella en 1937 en el drama policial “La contraseña”):

En esos años, Robert Taylor comparte pantalla con algunas de las grandes actrices del momento, como Jean Harlow, Joan Crawford, Margaret Sullavan o Maureen O’Sullivan. Con ella y con una desconocida en Hollywood Vivien Leigh rueda en 1938 en Inglaterra “Un Yanki en Oxford”:

También protagoniza el musical “Melodía de Broadway 1938” (tras haber participado en la homónima de 1936), junto a Eleanor Powell y otros actores del mundo del musical (incluyendo a una debutante Judy Garland):

En 1939 no estrena ninguna película relevante, pero ese año se casa con Barbara Stanwyck. La pareja no tendrá hijos. 

Más interesante, cinematográficamente hablando, será 1940. Ese año estrena el drama “Evasión”, junto a Norma Shearer, en el que interpreta a un americano que acude a la Alemania Nazi para rescatar a su madre, una actriz alemana condenada a muerte por el régimen. Y vuelve a trabajar junto a Vivien Leigh en el drama “El puente de Waterloo”, ambas dirigidas por Mervyn LeRoy:

En 1941 vuelve a trabajar junto a Joan Crawford, además de Greer Garson y Herbert Marshall, en la comedía sobre triángulos amorosos “Cuando ellas se encuentran”, luciendo sus dotes para la comedia:

Ese mismo año protagoniza su primer gran Western, “Billy el niño”, en el que por fin le vemos en color:

En 1942 obtiene un gran éxito al pasarse al cine negro con “Senda prohibida”, de nuevo dirigida por Mervyn LeRoy, en la que interpreta a un gangster que lleva una doble vida y que se enamora de una inocente Lana Turner. Su interpretación es magnífica, pero quien acapara la atención en Van Heflin, que gana el Oscar a mejor actor secundario (Robert Taylor no será nunca nominado al Oscar):

Comenzada ya la II Guerra Mundial, Robert Taylor rueda algunas películas bélicas antes de alistarse en el ejército como instructor aéreo. Su última película antes de ir a la Guerra es “Song of Russia”, en la que forma parte de la resistencia soviética frente al avance nazi:

Durante la Guerra rueda películas didácticas sobre pilotaje de aviones. Terminada ésta, regresa a Hollywood, aunque tiene problemas de adaptación a su nueva forma de vida, además de problemas familiares. Su primera película a su regreso es “Corrientes ocultas”, película de intriga en la que comparte pantalla con Katherine Hepburn (quien luego afirmaría que Robert Taylor era mejor actor de los que él mismo creía… razón no le faltaba a Katherine, desde luego):

A parte de los problemas laborales y familiares, surgen también problemas políticos. Robert Taylor fue siempre un conservador republicano, que había ayudado a fundar la Asociación cinematográfica para la preservación de los valores americanos. Pero la Caza de brujas le afectó. Robert Taylor era reacio a declarar en ese circo que consideraba el comité de actividades anti-americanas, pero se vio obligado a hacerlo ante la acusación de haber promocionado el comunismo en “Song of Russia”. Taylor afirmó que fue obligado a rodarla por la Metro, lo que retrasó su alistamiento, pero Louis B. Mayer lo nego, y tuvo que retractarse. Afirmó así mismo que había algunos actores que en el Sindicato de Actores habían demostrado actitudes favorables al comunismo, lo que contribuyó a acabar con la carrera de alguno de ellos. Por este motivo, las películas de Taylor fueron prohibidas en varios países comunistas. 

Con su carrera en horas bajas, en 1949 rueda el thriller de espionaje ambientado en la Guerra Fría “Traición”, junto a Elizabeth Taylor, en la que interpreta a un espía soviético (así por las buenas…):

A ésta siguen westerns y cine negro menores, con la excepción, en 1951, de “Caravana de mujeres”, de William A. Wellman, probablemente uno de sus westerns más famosos, luciendo ese personaje rudo pero tierno en el fondo que le caracterizará en otros westerns:

En 1951 se divorcia finalmente de Barbara Stanwyck. En 1952 se casa de nuevo con la actriz alemana Ursula Thiess, con la que tendrá dos hijos, Terrance en 1955 y Tessa en 1959, además de adoptar a los dos hijos que tenía la actriz de un matrimonio anterior.

Pero su carrera está lejos de ser lo que prometía antes de la Guerra. Tuvo que ser de nuevo Mervyn LeRoy quien acudiera a su rescate, dándole el papel protagonista (inicialmente pensado para Gregory Peck) de “Quo Vadis”, drama romano-cristiano que fue un enorme éxito de público y un razonable éxito de crítica, compartiendo escena con una joven Deborah Kerr:

Clark Gable había rechazado el papel pensando que aparecer en falda romana iba a resultar ridículo. Robert Taylor lo aceptó y de pronto se convirtió en el rey de las películas de época. Así, en 1952 llegará la adaptación de la novela de Walter Scott “Ivanhoe”, una de las super-producciones más famosas de la época, en la que le acompañaban Elizabeth Taylor, Joan Fontaine y George Sanders:

Richard Thorpe, el director de “Ivanhoe”, vuelve a contar con él para protagonizar su nueva super-producción de época, “Los caballeros del Rey Arturo”, de 1953, interpretando a Lancelot, junto a la Ginebra de Ava Gardner y el Arturo de Mel Ferrer:

Ese mismo año protagoniza el western “Una vida por otra”, interpretando a un bandido que, por el amor de una mujer (de nuevo Ava Gardner) se redime y traiciona a su líder, Anthony Quinn, para defender a un idealista recién llegado, Howard Keel:

El mismo año trabaja de nuevo a las órdenes de Richard Thorpe en “Todos los hermanos eran valientes”, aventuras a bordo de un ballenero junto a Ann Blyth y Stewart Granger:

En 1954 protagoniza junto a Eleanor Parker la primera película de Hollywood rodada en Egipto, “El valle de los Reyes”, interpretando a un arqueólogo que busca la tumba del bíblico José. Al margen de la mala dirección de Robert Pirosh, que afecta a la calidad de una película que goza de unos escenarios magníficos, la película supuso alejarse de las comodidades de Hollywood y rodar en condiciones mucho más complicadas, como afirmaría después Eleanor Parker:

En 1955 repite con Eleanor Parker en un western cómico, en el que interpreta a un trampero del que se enamora una joven campesina que hará lo posible por casarse con él, algo que no está en sus planes, acompañados ambos por unos geniales Victor McLaglen y Russ Tamblyn:

Ese mismo año regresa a Inglaterra para rodar la tercera película de la trilogía de capa y espada de Richard Thorpe, “Las aventuras de Quentin Durward”, la más cómica de las tres, acompañado en esta ocasión por Kay Kendall y Robert Morley:

En 1956, además de protagonizar una película sobre el desembarco de Normandía, “Día D, 6 de junio”, interpreta al villano  (poco frecuente en él verle en personajes tan desagradables) de “La última caza”, demasiado aficionado a matar búfalos e indios, que terminará enfrentándose a su antiguo socio, Stewart Granger: 

El resto de su carrera va a transcurrir por lo general en el ámbito del western. En 1958 rueda a las órdenes de John Sturges “Desafío en la ciudad muerta”, interpretando a un Sheriff que tendrá que enfrentarse a su antigua banda, liderada por Richard Widmark:

Pese a todo, en 1958 Robert Taylor regresa al cine negro con “Chicago, años 30”, de Nicholas Ray, ambientada en el mundo del crimen organizado, en la que de nuevo el amor, en este caso por Cyd Charisse, le impulsará a querer abandonar la vida criminal, encontrándose con muchos obstáculos para ello, encabezados por su patrón, Lee J. Cobb:

Pero también en 1958 abandona la MGM, fundando su propia productora y pasando a trabajar en televisión. En esta época, sus westerns van a resultar menos sonados, pero regresa al género de las aventuras dirigido de nuevo por Richard Thorpe en “Los asesinos del Kilimanjaro”, partiendo de la historia de los famosos leones asesinos de Tsavo:

Su ritmo de trabajo se reduce. Algunos westerns más dejan paso en 1964 a “Amor entre sombras”, thriller de terror en el que comparte pantalla con su ex-mujer, Barbara Stanwyck, en la que será la última película de ella:

Pese a rodar algunas películas más, la carrera de Robert Taylos va a destacar en sus últimos años en la televisión, cuando sustituya a su amigo Ronald Reagan, que se pasa a la política, en la serie “Death Valley Days”:

Robert Taylor vive en su gran rancho en Los Angeles con su familia. Sus últimos años son difíciles. Fumador empedernido, en 1968 se le diagnostica cáncer de pulmón, lo que le provoca ser sometido a varias operaciones. Además, el 26 de mayo de 1969 su mujer se encuentra el cuerpo sin vida de su hijo Michael (hijo adoptivo de Taylor), que había salido un mes antes de una clínica psiquiátrica en la que llevaba años por intentar envenenar a su padre biológico (la autopsia determinó que murió de sobredosis). Pocos días después, el 8 de junio de 1969, Robert Taylor sucumbía al cáncer de pulmón, a los 57 años. Su cuerpo fue enterrado en el Forest Law Memorial de Glendale. 

Actor generalmente infravalorado, Robert Taylor supo recuperar su fama en los años 50 tras haber caído en el olvido en los años 40, consiguiendo con ello alguno de sus papeles más memorables. Si bien nunca entró en la categoría de los grandes actores del Hollywood clásico, su talento bien le hace merecer nuestro recuerdo. A fin de cuentas, que un casi debutante consiga no quedar en ridículo ante una inmensa Greta Garbo ya es un mérito al alcance de muy pocos.

70 años de la muerte de Victor Fleming (06-01-2019)

En el mundo del arte (y el cine no es la excepción), a veces un golpe de suerte puede cambiar la carrera de cualquiera, para bien o para mal. En algunos casos, un artesano más puede ver su suerte cambiada y convertirse, por lo menos por un breve espacio de tiempo, en un artista. La persona de la que hoy nos ocupamos es uno de esos casos, un director diestro pero no especialmente remarcable, al que por casualidades del destino le cayó dirigir una de las películas más famosas de la historia, lo que le catapultó a una fama que tampoco fue capaz de conservar: hablamos de Victor Fleming. 

Victor Lonzo Fleming nació en las cercanías de Los Angeles el 23 de febrero de 1889. De joven ejerció diversos oficios, destacando como mecánico, lo que le permitió conocer al pionero director de cine Allan Dawn, para quien trabajó de chófer antes de introducirse en el mundo del cine como cámara, trabajando en 1916 para D. W. Griffith en “Intolerancia”, además de servir como cámara para el presidente Woodrow Wilson durante la conferencia de París. 

Su amistad con Douglas Fairbanks permite a Victor Fleming debutar como director en 1919 en “Pesadillas”, protagonizada por el propio Fairbanks, que protagoniza las primeras películas del director, ya que es un director al que le gusta la acción y rodar en exteriores. En todo caso, su obra será menor hasta que, en 1925, la Paramount le encarga dirigir la adaptación de la novela “Lord Jim”. Su carrera despega entonces, y Fleming destacará por lanzar a la fama a varios intérpretes, como Clara Bow en 1926 con “Flor de capricho”:

En 1927 dirige el primer film americano del actor alemán Emil Jannings, “El destino de la carne”, siendo el primer actor ganador del Oscar. Por desgracia, no se conservan copias de la película, con la excepción de algún fragmento:

En 1929, ya con la llegada del cine sonoro, dirigirá el western “El virginiano”, protagonizado por Gary Cooper en el que será su primera película hablada y que contribuirá a afianzar su fama posterior:

El prestigio de Victor Fleming se afianza en 1932 con “Tierra de pasión”, historia de un triángulo amoroso formado por Clark Gable, Jean Harlow y Mary Astor en ambientación exótica (el sudeste asiático), que años después será objeto de un famoso remake, “Mogambo” de John Ford:

Clark Gable era apenas un novato que había debutado en la pantalla en 1931 con “Un alma libre”, pero será gracias a esta película que saltará a la fama como uno de los principales galanes cinematográficos de los años 30. Victor Fleming vuelve a contar con él para protagonizar junto a Helen Hayes el drama de tintes religiosos “La hermana blanca”, que cuenta la historia de una aristócrata italiana que, dando por muerto a su amor durante la I Guerra Mundial, decide meterse a monja, pero luego descubre que él no ha muerto, comenzando un importante conflicto interno en el que será un remake del film mudo de igual título que había dirigido en 1923 Henry King con Ronald Colman y Lilian Gish. No hay, por desgracia, ninguna escena en YouTube de la película. 

Su afición al rodaje en exteriores y las películas de acción le permite que la Metro, la productora para la que trabaja en exclusiva desde comienzos de los años 30, cuente con él para dirigir la adaptación de “La isla del tesoro”, con la estrella infantil Jackie Cooper, Wallace Beery y Lionel Barrymore, entre otros:

En 1935 dirige la comedia con tintes dramáticos “La indómita”, protagonizada por Jean Harlow, William Powell y Franchot Tone, en un estilo que no es el habitual en su carrera. Será en 1937 cuando dirija algo más afín a su estilo cinematográfico en la que estaría llamada a ser su obra maestra de no haber tenido un golpe de suerte poco después, ya que dirige la célebre “Capitanes intrépidos”, primera colaboración con Spencer Tracy (que ganará el Oscar a mejor actor), además de Freddie Bartholomew, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, John Carradine, John Carradine… uno de los mejores repartos que se podría uno imaginar para una película maravillosa, propia de un hábil artesano cinematográfico:

Victor Fleming se convierte así en uno de esos directores que, sin llegar a ser grandes estrellas, demuestra una considerable habilidad en su trabajo, aunque sin llegar a ser magistral en la mayoría de sus películas (“Capitanes intrépidos” sería en este caso la excepción), entrando en la misma categoría que Henry King, Mervyn LeRoy, Sam Wood, Clarence Brown, William Wellman o King Vidor, por citar algunos de sus contemporáneos más destacados. 

Sigue fiel a su estilo en 1938 en “Piloto de pruebas”, protagonizada por Spencer Tracy, Clark Gable y Myrna Loy:

Pero su suerte cambiará justo después. Tras el éxito de “Blancanieves y los 7 enanitos”, los estudios cinematográficos se dan cuenta de que las adaptaciones de historias infantiles tienen un gran éxito, así que la Metro compra los derechos de la novela infantil de L. Frank Baum “El maravilloso mago de Oz”. Mervyn LeRoy se encarga de las tareas de producción y se encomienda la dirección de la película a Richard Thorpe, pero, insatisfecho con los resultados tras dos semanas de rodaje, LeRoy lo sustituye por George Cukor. Cukor realiza numerosos cambios estéticos en el film, pero no llega a dirigir ninguna escena, ya que tiene un encargo más importante: “Lo que el viento se llevó”. Con tal vaivén de directores, el rodaje recae finalmente en Victor Fleming, director a priori fuera de lugar para una película musical (y en color), que siempre destacó más como director de actores que de actrices. Fleming sigue los cambios estéticos introducidos por Cukor, si bien tampoco termina el rodaje, siendo las escenas en blanco y negro del comienzo y el final dirigidas por King Vidor. En todo caso, gracias a la maravillosa interpretación de la jovencita y encantadora Judy Garland como Dorothy, “El mago de Oz” se convertirá en una de las películas más famosas de la historia (si bien el famoso “Over the rainbow” no fue dirigido por Fleming, sino por Vidor):

El motivo por el que no pudo concluir el rodaje de “El mago de Oz” fue por tener que hacerse cargo de otro proyecto de mayor envergadura. Y de nuevo George Cukor está de por medio.

David O’Selznick llevaba tiempo trabajando en un proyecto titánico, la adaptación de la novela de Margaret Mitchell “Gone with the wind”, y George Cukor, el director seleccionado para dirigirla, lleva dos años trabajando en la pre-producción. Pero, tras tres semanas de rodaje, es despedido. Los motivos que se aducen son diversos: la versión oficial dice que es por diferencias creativas con Selznick, algo poco creíble dada la gran cantidad de tiempo que llevaban trabajando juntos. Las principales sospechas recayeron en Clark Gable: bien porque Cukor era conocido como director de actrices, bien por su abierta homosexualidad (que al parecer le hacía conocedor de ciertos secretos pasados que avergonzaban a Gable), el actor consiguió que fuera despedido (si bien Cukor continuó trabajando con Vivien Leigh y Olivia de Havilland para trabajar sus papeles), y el sustituto fue Victor Fleming, más famoso como director de actores y con el que ya había trabajado en 3 ocasiones anteriores. Pese a todo, muchas de las escenas rodadas por Cukor (en especial el comienzo del film, la mejor parte en mi opinión) no fueron rodadas de nuevo, y Fleming tuvo que retirarse temporalmente del proyecto por agotamiento, siendo sustituido por Sam Wood. Pese a todo, Fleming figura como único director de “Lo que el viento se llevó”:

De hecho, Victor Fleming gana el Oscar a mejor director por este film, en la que fue su única nominación, sin que se incluyera al resto de directores que tomaron parte en el rodaje. 

Tras tomarse algún tiempo de descanso, en 1941 trabaja de nuevo con Spencer Tracy e Ingrid Bergman en “El extraño caso del Dr. Jekyll”, que, pese a todo, no alcanza un gran éxito:

En 1942 dirige “La vida es así”, con Spencer Tracy, John Garfield y Hedy Lamar, entre otros, además de Frank Morgan, quien interpretara al mago de Oz y recibirá por esta película su única nominación al Oscar. La película se ambienta en un pueblo pesquero de California, y tiene un fuerte componente religioso, algo característico del cine de Fleming, marcadamente conservador y católico (aunque la acusación de pro-nazi que lanzó la actriz Anne Revere no puede ser confirmada):

En 1944 regresa al género de la aviación con un film bélico protagonizado por Spencer Tracy, Irene Dunne y Van Johnson, “Dos en el cielo”, que cuenta la historia de un piloto que muere en combate y es enviado de vuelta a la tierra para entrenar a otro piloto, a quien verá enamorarse de quien fuera su novia, historia de la que Spielberg rodará años después un remake, “Always”:

Tras rodar en 1945 “Aventura”, última colaboración con Clark Gable, junto a Greer Garson, no filmará nada nuevo hasta 1948. Este año estrena “Juana de Arco”, que cuenta la famosa historia de la doncella de Orleans, interpretada por Ingrid Bergman, que destila un ultracatolicismo que fue difícil de digerir incluso en aquella época, siendo un considerable fracaso:

Recién terminado el rodaje, comienza a trabajar en su próximo proyecto, “La soga”, pero el 6 de enero de 1949 sufre un infarto y muere de camino al hospital. Estaba casado desde 1933 con Lucile Rosson. Fue enterrado en el Hollywood Forever Cemetery. Su último proyecto, la ya mencionada “La soga” fue finalmente dirigido por Alfred Hitchcock. 

Trabajador incansable en sus comienzos, siempre solvente pero pocas veces magistral, Victor Fleming sería otro más de tantos grandes directores de los años dorados de Hollywood que apenas son recordados si los caprichos del destino no le hubieran llevado a sustituir al gran George Cukor en dos películas tan míticas como “El mago de Oz” y “Lo que el viento se llevó”, manteniéndose así vivo su recuerdo en la memoria de los cinéfilos.



75 años de la muerte de Leslie Howard (01-06-2018)


Prestigioso actor teatral británico que, con la llegada del cine sonoro, se convertiría en una gran estrella de Hollywood hasta su prematura muerte en la II Guerra Mundial, su participación en la mítica “Lo que el viento se llevó” lo mantiene en la memoria de los cinéfilos. Hoy, cuando se cumplen 75 años de su muerte, recordamos a Leslie Howard.




Leslie Howard Steiner nació el 3 de abril de 1893 en Londres. Su madre era británica, pero su padre era de origen húngaro-judío ( de ahí el apellido Steiner). Tras terminar sus estudios, combate brevemente en la I Guerra Mundial (momento en el que renuncia al uso del apellido Steiner, que lo identifica como alemán), pero por problemas de estrés se retira del ejército y comienza su carrera teatral. Ese mismo año se casa con Ruth Evelyn Martin, con la que tendrá dos hijos, Ronald, nacido en 1918 y que será también actor, y Leslie Ruth, nacida en 1924.

Al mismo tiempo que comienza su carrera teatral, participa en algunos cortos cinematográficos, pero su carrera en cine se detiene tras su traslado a Broadway, donde triunfa sobre los escenarios, pero, curiosamente, apenas interpreta obras de Shakespeare; de hecho, cuando en 1936 interpreta a Hamlet, tiene la mala suerte de que al mismo tiempo otra compañía la está representando con John Gielgud y Howard sale perdiendo en esta batalla.

Por suerte para él, la llegada del cine sonoro le abre las puestas de Hollywood, en especial para interpretar obras que ya había hecho en escena. Así, su primer papel será en 1930 en “Outward Bound”, cinta fantástica en la que interpreta un papel diferente al que había hecho en los escenarios:

En 1931 trabaja en la magnífica “Un alma libre” de Clarence Brown, en la que ve como su amada, Norma Shearer, se enamora del Gagnster interpretado por Clark Gable, al que su padre, Lionel Barrymore, está defendiendo en un juicio, lo que le obliga a tomar medidas drásticas:

En 1932 protagoniza “The animal Kingdom”, que acababa de interpretar en Broadway, interpretando a un hombre que se debate entre su mujer y su amante, interpretadas por Ann Harding y Myrna Loy:

Ese mismo año vuelve a trabajar junto a Norma Shearer en “La llama eterna” de Sidney Franklin, en la que interpreta a un viejo amargado porque, el día de su boda, un rival asesinó a su esposa. Años después, se encarga de criar a la sobrina de ésta, que se parece sorprendentemente a su desaparecido amor (ambos papeles interpretados por Shearer), hasta que se enamora del hijo del asesino de ella (ambos papeles interpretados por Fredric March):

Lo curioso es que, habitualmente, a Leslie Howard tenían que rejuvenecerlo, ya que interpretaba papeles mucho más jóvenes que él, pero en este caso la caracterización tiene que envejecerlo.

En 1933 alcanza un gran éxito con “La plaza de Berkeley”, de Frank Lloyd, en la que viaja en el tiempo y se convierte en uno de sus ancestros, lo que le pondrá en peligro al conocer los sucesos futuros que van a acontecer. Por este papel, Leslie Howard recibe una nominación al Oscar a Mejor Actor (nunca ganará la estatuilla):

Tras protagonizar ese mismo año “Secretos”, western de Frank Borzage junto a Mary Pickford, alcanza un gran éxito en 1934 al interpretar al joven noble británico que se dedica a salvar a condenados a la guillotina durante la revolución francesa en “La Pimpinela Escarlata”, que protagoniza junto a Merle Oberon y Raymond Massey:

Leslie Howard borda las dos facetas del papel, la petulancia pública y el arrojo de su oculta personalidad, con esa ironía y a menudo cinismo que tan bien sabía lucir ante las cámaras.

No menos éxito tendrá ese mismo año su papel en “Cautivo del deseo” de John Cromwell, adaptación de la novela de W. Somerset Maugham, en la que sufre un amor enfermizo hacia una manipuladora Bette Davis:

1936 será otro gran año para Leslie Howard, que protagoniza la adaptación que George Cukor realiza del “Romeo y Julieta” de Shakespeare, pese a que supera con mucho la edad del personaje (Howard supera los 40 y Romeo tiene 17), acompañado de la Julieta de Norma Shearer, el Mercutio de John Barrymore y el Tebaldo de Basil Rathbone:

Ese mismo año protagoniza también “El bosque petrificado”, junto a Bette Davis. Howard, que había interpretado la obra, insiste en el que el papel del Gangster Mantee lo interprete el actor que lo había hecho con él en Broadway, Humphrey Bogart, consiguiendo que la futura estrella despegara por fin, algo que Bogart siempre le agradeció a Howard:

En 1937 forma parte del triángulo amoroso que forma con Bette Davis y Olivia de Havilland en la comedia romántica “Es amor lo que busco”:

En 1938 se estrena en una nueva faceta: acompaña a Anthony Asquith dirigiendo la adaptación de la obra de George Bernard Shaw “Pygmalion” (el  mismo argumento en el que se basará el musical de Frederick Loewe “My Fair Lady”), interpretando además al protagonista, el profesor Henry Higgins, con Wendy Hiller como su pupila, Eliza Doolitle. Ambos serán nominados como mejores Actor y Actriz al Oscar, y Leslie Howard gana la Copa Volpi al mejor actor en el festival de Venecia por este papel:

En 1939 protagoniza el drama romántico “Intermezzo”, en el que acompaña a la desconocida en Hollywood Ingrid Bergman:

Y ese mismo año supera el durísimo casting para hacerse con el papel de Ashley Wilkis, el eterno amor de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, siendo su interpretación la mejor de la película, por delante de las de Vivien Leigh, Clark Gable u Olivia de Havilland (vuelve a trabajar con estos dos últimos, con Gable después de “Un alma libre” en 1931 y con Olivia desde 1937 con “Es amor lo que busco”; repite también con George Cukor, el director que inicia el rodaje, hasta que le sustituye Victor Fleming):

En 1941 dirige y protagoniza “Pimpinela Smith”, en la que traslada la acción de Pimpinela Escarlata de la Francia Revolucionaria a la Alemania Nazi. La película es magistral, y nos regala una escena final absolutamente memorable, con una magnífica interpretación de un Leslie Howard que da lecciones de interpretación en cada una de sus escenas, pero en especial en esta última:

Su denuncia al régimen nazi es antológica.

Leslie Howard cuela en el rodaje, en un papel secundario, a Violette Cunnington (acreditada como Suzanne Clair), quien era su secretaria y amante desde 1938, y lo será hasta su muerte por neumonía en 1942. No es este el único romance del actor, ya que se le relaciona con Norma Shearer, Myrna Loy, Merle Oberon y otras actrices. Pese a todo, Howard nunca se separó oficialmente de su mujer.

Leslie Howard rueda otra película bélica en 1941, “Los invasores”, dirigida por Michael Powell y en la que comparte pantalla con Laurence Olivier. Y en 1942 dirige otro film bélico, “El gran Mitchell”, que protagoniza junto a David Niven:

Leslie Howard no volverá a trabajar ante las cámaras. Colaborará con Noël Coward en la realización de documentales bélicos, poniendo voz a algunos de ellos, además de dirigir en 1943 la mediocre comedia “El sexo débil”. La muerte de su amante le había afectado seriamente. Finalmente, el 1 de junio de 1943, el avión en el que viaja de Lisboa a Bristol es derribado por la Luftwaffe, muriendo en el acto. Los motivos por los que los nazis derribaron el avión se discuten a día de hoy: bien porque pensaban que Churchill iba a bordo, bien porque Goebels quería vengarse de él por considerarle un gran publicista anti-nazi, bien por las actividades diplomáticas encubiertas que pudo haber llevado el actor en la península (disuadir a Franco de entrar en la Guerra).

Leslie Howard fue el primer miembro del cast de “Lo que el viento se llevó” en morir, pero su prematura muerte no sólo nos eliminó a un gran actor, sino también a un prometedor director que ya había dado muestras de su gran talento tras la cámara. Pese a todo, por su breve carrera, es su labor ante las cámaras, en la que sobresalió como uno de los más solventes y polivalentes actores de su época, por la que hoy le recordamos.



60 años de la muerte de Ronald Colman (19-05-2018)


Si bien hoy día bastante olvidado, fue una de las grandes figuras del cine mudo y de las pocas capaces de sobrevivir a la llegada del sonoro con idéntico éxito. Hoy recordamos a ese gran actor que fue Ronald Colman.




Ronald Charles Colman nació en Richmond, cerca de Londres, el 9 de febrero de 1891. Descubrió su interés por la interpretación ya en el colegio, uniéndose, pese a su timidez, a una compañía teatral amateur en 1908, al mismo tiempo que quiso estudiar ingeniería, algo que se hizo imposible por los problemas financieros a causa de la muerte de su padre en 1909.

Ronald Colman debutó profesionalmente en el teatro en 1914, pero ese mismo año, con el comienzo de la I Guerra Mundial, se une al ejército (junto a otros actores como Claude Rains, Basil Rathbone, Herbert Marshall o Cedric Hardwicke), pero el 31 de octubre de ese mismo año recibió una herida de metralla en el tobillo que le dejó secuelas por el resto de su vida y por la que fue dado de baja en el ejército.

De regreso en Londres, vuelve al teatro profesional, donde alcanza gran éxito, y realiza sus primeras películas a finales de la década. En 1920 se casa por primera vez, con Thelma Raye, de quien se divorciará en 1934. También en 1920 realiza una gira teatral por Estados Unidos junto a Fay Bainter, estableciéndose finalmente en el país.

Así, en 1923 es descubierto por el director Henry King, que le contrata para protagonizar junto a Lillian Gish “La hermana blanca”:

A partir de entonces se convierte en un actor asiduo de Hollywood, siendo uno de sus papeles más destacados el protagonista de la adaptación de la obra de Oscar Wilde “El abanico de Lady Windermere” que dirige Ernst Lubitsch en 1925:

Con una imagen de galán romántico, Colman se convierte en una estrella imprescindible para protagonizar grandes adaptaciones literarias, como el “Beau Geste” de 1926:

Pero entonces llega el cine sonoro, y muchas estrellas del cine mudo no son capaces de adaptarse a los requerimientos de este nuevo cine. Ronald Colman, por el contrario, tiene todos los elementos para triunfar en el nuevo medio: una perfecta dicción inglesa y un bellísimo timbre de gran calidez. Así, en 1929 es nominado al Oscar a mejor actor por partida doble, por “El capitán Drummond” y por “Condenado”.

En 1930 protagoniza “Raffles”, historia de un caballero inglés que es además un destacado ladrón. Pero suerte tendrá en 1931 cuando John Ford lo seleccione para protagonizar “El doctor Arrowsmith”; Ronald Colman es demasiado mayor para el papel, aunque siga interpretando papeles de galán, y un papel a priori pensado para tener una nueva nominación al Oscar fue poco menos que un fracaso:

Aunque sigue trabajando en cine, no volverá a tener grandes éxitos hasta 1935, año en el que protagoniza “Clive de la India” y, sobre todo, la adaptación de la magistral obra de Charles Dickens “Historia de dos ciudades”, consiguiendo una magnífica interpretación del cínico Sydney Carton, que encuentra su redención al final de la película, en una escena dolorosamente memorable:

Cómodo todavía en el cine de aventuras, en 1936 protagoniza “Bajo dos banderas”, junto a Claudette Colbert, Victor McLaglen y Rosalind Russell:

En 1937 vuelve a regalarnos dos grandes papeles. El primero, al protagonizar “El prisionero de Zenda”, en la que luce sus habilidades para los films de capa y espada al enfrentarse al malvado Rupert de Hentzau que interpreta Douglas Fairbanks Jr.:

La otra será en la mítica película de Frank Capra “Horizontes perdidos”, en la que es uno de los tripulantes del avión que termina en la legendaria Shangri-La:

Pese a ser un gran actor dramático, Ronald Colman trabaja en esos años especialmente en papeles de aventuras históricas, como “Si yo fuera Rey”, de 1938, interpretando a un poeta francés que llama la atención del Rey Luis XI, interpretado por Basil Rathbone:

Ese mismo año se casa por segunda vez, con la actriz británica Benita Hume, con la que tendrá a su única hija, Juliet. Permanecerán juntos hasta la muerte de él; posteriormente, ella se casará con el actor George Sanders.

En 1939 se pasa al cine dramático con “En tinieblas”, en la que interpreta a un pintor que, a punto de quedarse ciego, sólo quiere terminar el retrato en el que está trabajando:

Tras protagonizar algunas películas casi olvidadas, en 1942 vuelve a la primera plana, en parte gracias a la comedia “El asunto del día”, de George Stevens, en la que interpreta a un serio profesor de derecho que se ve inmiscuido, sin él quererlo, en la defensa de un presunto pirómano condenado a muerte, interpretado por Cary Grant, que, fugado de la cárcel, se refugia en la casa que él le ha alquilado a Jean Arthur, antigua compañera del presunto criminal:

Pero será sobre todo el drama “Niebla en el pasado” el que le devuelva a la fama. En él interpreta a un hombre que, tras sufrir un accidente, se queda amnésico y olvida su pasado. Su esposa, Greer Garson, hará todo lo posible por recuperarlo y devolverle la memoria:

Por este papel, Ronald Colman es nominado al Oscar, algo que no conseguía desde 1929.

Regresa al cine en 1944 con otra cinta de aventuras de época, esta vez ambientada en Arabia, “El príncipe mendigo”, en la que interpreta a un mendigo mago callejero que engaña a su hija haciéndole creer que es alguien importante y que termina enamorándose de Marlene Dietrich, princesa del harén, y viéndose envuelto en una conjura para asesinar al Califa:

El estilo irónico y cínico que siempre había gastado Colman va perfecto para el papel, y, de nuevo, pese a la edad, excesiva para un papel de héroe de capa y espada, consigue resultar solvente.

En 1947 protagoniza “El mundo de George Apley”, de Joseph Mankiewicz, en la que interpreta a un bostoniano orgulloso de su origen que ve como sus hijos no lo están tanto. Pero, por encima de todo, ese año destaca en “Doble vida”, de George Cukor, historia de un actor que, mientras interpreta a Otello, comienza a confundir ficción y realidad con fatales consecuencias:

Ronald Colman recibe una nueva nominación al Oscar, y esta vez sí, era indiscutible que iba a ser el ganador. Y así lo recogió, elegante como siempre:

Ronald Colman apenas trabaja más en cine. En 1945 había empezado a trabajar en televisión con gran éxito, y se traslada a este medio, así como a la radio, en los siguientes años, en los que sigue trabajando incansablemente. A parte de un breve cameo en “La vuelta al mundo en 80 días”, su última participación en cine fue como el narrador de “Historia de la humanidad” en 1957. Está claro por qué su voz le permitió seguir haciendo carrera en el cine sonoro, a diferencia de tantas y tantas estrellas del cine mudo:

Finalmente, un año después, el 19 de mayo de 1958, Ronald Colman moría a causa de un enfisema pulmonar en Santa Monica a los 67 años, siendo enterrado en el Cementerio de Santa Barbara. Años después, su hija Juliet escribió una biografía sobre él.

Ronald Colman no fue un actor especialmente prolífico, pero sí fue un magnífico actor de marcado origen teatral, de enorme talento y gran versatilidad vocal, que brilló en algunas de las grandes adaptaciones literarias de los años 30, si bien será con ese papel de actor teatral, tan cercano sí mismo, de “Doble vida” con el que alcanzará su mayor fama y por el que más se le recuerda a día de hoy. Casi olvidado por el gran público, los actores actuales tendrían mucho que aprender de su enorme talento.



130 años del nacimiento de Max Steiner (10-05-2018)


Fue quien revolucionó la visión que Hollywood tenía sobre las Bandas Sonoras tras la llegada del cine sonoro. Trabajador incansable, autor de unas 300 bandas sonoras, entre ellas algunas de las más memorables partituras cinematográficas, recordamos en el 130 aniversario de su nacimiento a Max Steiner.

Maximilian Raoul Steiner nació el 10 de mayo de 1888 en Viena, por aquel entonces capital del Imperio Austro-Húngaro y una de las ciudades musicalmente más importantes del momento. La familia Steiner, de origen judío, estaba muy vinculada al mundo teatral, mientras su madre había sido bailarina. De hecho, su padrino fue el compositor Johann Strauss. Vinculado desde muy niño al teatro, en especial al musical, las inclinaciones artísticas del joven Steiner no tardan en despuntar, abandonando la Universidad Tecnológica para poder estudiar en la Academia Imperial de Música. Allí, su enorme talento es percibido por grandes compositores como Gustav Mahler o Robert Fuchs, que le darán clases privadas, permitiéndole superar en un año cuatro cursos. Estudia numerosos instrumentos, además de armonía, contrapunto y composición.




En seguida despunta como compositor de opereta y como director de orquesta. Su éxito dirigiendo “Die lustige Witwe” de Franz Léhar hace que sea invitado a dirigirla en Londres en 1906. Steiner se establece en la capital británica, como compositor y director de obras teatrales y de sinfonías. Y allí permanecerá 8 años, hasta 1914, cuando comienza la I Guerra Mundial. Steiner es austriaco, y por lo tanto es visto como enemigo por la sociedad inglesa, así que gracias a su amistad con Hugh Grosvenor, duque de Westminster, consigue huir a Nueva York, donde llega en la miseria en diciembre de 1914.

Pero, una vez en Nueva York, comienza de inmediato a trabajar en Broadway, apenas en la faceta de compositor (“Peaches”de 1923), pero sí como director e incluso como arreglista y orquestador (orquestará por ejemplo la partitura de George Gershwin para “Lady be good” en 1924). En 1927 orquestaráy dirigirá el estreno de musical “Rio Rita” de Harry Tierney, y cuando en Hollywood se planea la adaptación cinematográfica del musical, en 1929, llaman a Max Steiner para dirigir la adaptación musical. Steiner se traslada a Los Angeles, y trabaja ya en exclusiva para el cine. Entre sus primeros trabajos relevantes se encuentran “Cimarron”, un western de 1931, y “Ave del paraíso”, película de aventuras de 1932. Pero su gran oportunidad vendrá cuando, en 1932, David O’Selznik cuenta con él para componer la partitura de “La melodía de la vida”, drama judío para el que compone un tema, como era característico en la época, para que suene en la apertura de la película. Pero Selznik se queda tan satisfecho con la partitura, que le encarga escribir más música, que sonará a lo largo de la película:

Pero será en 1933 cuando por fin aparezca su verdadero estilo. Ese año, la productora RKO, para la que Steiner estaba trabajando, iba a estrenar la ambiciosa “King Kong”. Originalmente, los productores no tenían intención de utilizar nueva música para la película, pero los decepcionantes resultados de los efectos especiales les empujaros a llamar a Steiner y darle carta blanca para componer una extensa partitura a lo largo de todo el film:

No era la primera partitura importante de Steiner, que ya había llenado de música la práctica totalidad del metraje de “Ave del paraíso”, pero en esta ocasión, la partitura fue todo un éxito. Si ya en 1931 la partitura que Alfred Newman había compuesto para “La calle” de King Vidor era más ambiciosa de lo tradicional (una pista más o menos larga para los títulos de crédito iniciales, una pista breve para el final de la película y, en ocasiones, algo de música diegética, es decir, que suena en la propia película, que los personajes están escuchando, en un baile o por la radio, por ejemplo), todavía se seguía evitando incorporar música que acompañara los diálogos de los personajes, por temor a que estos se perdieran. Steiner, por el contrario (al igual que Newman), considera que la música puede realzar las emociones del film, además de ayudar a ambientarlo. Por eso, su música tiene una gran riqueza cromática y temática. Pero todavía no ha llegado el tiempo de lucirla en su máximo esplendor, y partituras como la de “Las cuatro hermanitas”, película de George Cukor protagonizada por Katherine Hepburn, van a seguir ancladas en el concepto de tema inicial y poco más:

Max Steiner también adapta la música que se va a utilizar en algunos de los más importantes musicales de los años 30, en especial en esos protagonizados por Fred Astaire y Ginger Rogers, como “La alegre divorciada”, de 1934:

Más ambiciosa será en 1934 su partitura para “La patrulla perdida”, film bélico de John Ford ambientado en Mesopotamia. Sus ritmos irregulares le imprimen ese ambiente tenso que repetirá en numerosas ocasiones posteriores (e incluso reutilizará en “Casablanca”, como veremos más adelante):

Max Steiner recibirá sus dos primeras nominaciones al Oscar por ambas películas, “La alegre divorciada” y “La patrulla perdida”.

Repite con John Ford (y con el actor Victor McLaglen, que protagoniza ambas películas) en 1935 con “El delator”, partitura de carácter de nuevo opresivo, al contarnos la historia de un delator del IRA:

Esta partitura le valdrá su primer Oscar, aunque en estas fechas este premio no lo recibe el compositor, sino la productora.

Pero poco después, Selznik abandona la RKO y se lleva consigo a Steiner, que compondrá en 1936 la partitura de “El jardín de Alá”, que le valdrá una nueva nominación al Oscar. Además, Steiner firma un contrato con la Warner, siendo su primer trabajo para esta productora “La carga de la brigada ligera”, film bélico protagonizado por Errol Flynn y Olivia de Havilland, en el que de nuevo luce su capacidad para transmitir el dinamismo de las escenas bélicas y las marchas militares, como en este tema principal:

Pero en la Warner, Steiner se va a encontrar con un duro competidor: Erich Wolfgang Korngold, un prestigioso compositor clásico recién llegado a Hollywood, que goza de un contrato privilegiado y apenas compone una partitura al año. Steiner compondrá muchas partituras anuales, en películas como “La vida de Émile Zola”, “Ángeles con caras sucias” o “Jezabel”, película de William Wyler protagonizada por Bette Davis y Henry Fonda, para la que compone un bellísimo vals, de ritmo vienés en su tema principal y otro ritmo más agitado, de subdivisión ternaria, de sonoridad más eslava, en el segundo tema. Las influencias clásicas centroeuropeas de Steiner quedan claras:

El uso de la música para destacar aspectos fundamentales de la película resulta aquí muy evidente. Basta con volver a verla y fijarse en como un pequeño apunte musical subraya el momento en el que un mosquito pica a Henry Fonda (aunque esto sería un gazapo. Alerta spolier: se supone que los ricos burgueses de Nueva Orleans huyen al campo para no contagiarse de la fiebre amarilla, y que Henry Fonda se contagia por ir a menudo a la ciudad, pero la mencionada escena en la que le pica un mosquito transcurre en el campo, con lo que no tiene sentido).

Mientras, Max Steiner sigue trabajando con Selznik: “El pequeño Lord” en 1936, “Ha nacido una estrella” en 1937 y “Las aventuras de Tom Sawyer” en 1938, en la que se percibe su asimilación del estilo musical más propiamente americano, que conoce a fondo por su trabajo en musicales en sus primeros años americanos:

Pero Selznik llevará a la fama absoluta a Max Steiner con su siguiente y más ambicioso productor: la adaptación de la novela de Margaret Mitchell “Lo que el viento se llevó”, dirigida originalmente por George Cukor y posteriormente por Victor Fleming y protagonizada por Clark Gable y Vivien Leigh. La duración de la película ronda las 4 horas, y Steiner llena el metraje de música, en la que probablemente sea su mejor partitura (y la mejor banda sonora de todos los tiempos). El Tema de Tara es uno de los temas cinematográficos más célebres de la historia del cine, y con razón:

Pero, ¿qué tal encaja con las escenas, que es a fin de cuentas lo que nos importa? Veamos la escena más mítica de la película:

Steiner usa un recurso operístico muy wagneriano: el leitmotiv. Un leitmotiv es un tema musical asociado a un personaje, un lugar o una situación concreta. Por lo tanto, cada vez que lo escuchemos a lo largo de la ópera o de la película, sabemos que ese personaje, ese lugar o esa situación tienen una gran importancia en la escena. Pues bien, el tema de Tara es el leitmotiv de un lugar, de Tara, pero en realidad significa algo más: el hogar. Tras sufrir los horrores de la guerra, Scarlett tiene que huir de una Atlanta a punto de caer en manos Yankis y sólo desea volver a su hogar. Y cuando lo hace, se encuentra con una situación desoladora: pobreza, miseria, muerte, incluyendo la de su madre… no, el regreso al hogar no es lo que ella esperaba. Y además está ansiosa por poder comer. Por eso escuchamos esa melodía llena de tensión al comienzo de la escena. Entonces pronuncia el juramento de que nunca volverá a pasar hambre, y escuchamos ese tema de Tara: no importa la situación que se haya encontrado, Scarlett vuelve a estar en su hogar, y eso es lo que le da esa emotividad al tema, que tiene un notable carácter nostálgico, no es un tema alegre precisamente. Además, el tema es interpretado por los metales, mientras las cuerdas tocan el acompañamiento: estos metales le dan un componente heroico: el esfuerzo que ha costado volver a Tara ha sido titánico, pero ha merecido la pena, porque por fin volvemos a casa.

Por cierto, Selznik quería que Steiner usara música clásica en la partitura, pero Steiner pensaba que los americanos estaban familiarizados con muchos temas de música popular, pero no tenían la cultura clásica necesaria para entender las citas de compositores clásicos. Por eso, en las partituras de Steiner vamos a encontrar numerosas citas de canciones populares o de marchas militares, pero muy pocas referencias a obras clásicas.

En 1939, Max Steiner recibe dos nominaciones al Oscar, por “Lo que el viento se llevó” y por “Amarga victoria”. Pero, incomprensiblemente, ese año se irá de vacío.

Aquí se hace necesario explicar el estilo compositivo de Steiner. Él contaba con un dispositivo que le permitía ver la película montada y cronometrar exactamente en qué momento transcurría cierta escena clave. Mientras, iba desarrollando los leitmotivs que iban a aparecer en la partitura, y, una vez compuestos, los adaptaba al tiempo que le daba el cronómetro para que encajaran a la perfección con el momento que él buscaba. Los resultados están a la vista.

En los siguientes 4 años va atrabajar en exclusiva para la Warner. Su primera partitura remarcable será la de “La carta” en 1940, película de William Wyler de nuevo protagonizada por Bette Davis y ambientada en el sudeste asiático. Como cualquier gran compositor clásico, Steiner recurre a temas orientales que contribuyan a la ambientación de la película, mientras los temas más íntimos van a tener ese carácter opresivo tan característico de las partituras de Steiner:

Por esta partitura recibirá una nueva nominación al Oscar, nominación que repetirá en 1941 por “El sargento York”, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Gary Cooper, en la que pasa de los temas de carácter más intimista de la primera mitad de la película a los temas militares de la segunda mitad:

Hay que destacar, en todo caso, que con un ritmo de trabajo tan frenético, Steiner por lo general sólo compone los temas, pero no los orquesta; esta labor cae a menudo en manos de Hugo Friedhofer, hasta que éste comience a destacar como compositor y sea sustituido por Murray Cutter.

En 1942 compone algunas de las mejores bandas sonoras de su carrera. Vuelve a trabajar con Errol Flynn y Olivia de Havilland, dirigidos por Raoul Walsh, en la mítica “Murieron con las botas puestas”, para la que compone uno de los temas de amor más bellos que salieron nunca de su pluma, además de temas de marcado carácter militar:

También compone la partitura de otra película mítica, “Casablanca”, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey BogartIngrid Bergman y Claude Rains:

Aquí escuchamos un tema que nos recuerda demasiado al que ya hemos escuchado en “La patrulla perdida”. Además, Steiner usa como leitmotivs dos canciones existentes (nada novedoso, compositores como Wagner o Meyerbeer también lo habían hecho un siglo antes): por una parte, el himno francés, la marsellesa, que sirve como leitmotiv de libertad, de la resistencia anti-nazi, y por otro ese “As time goes by” de Herman Hupfeld, que sirve como tema de amor. Steiner quiso utilizar una canción suya, pero como la película ya había sido rodada, había que volver a rodar algunas escenas, y como Ingrid Bergman se había cortado el pelo para rodar “Por quién doblan las campanas” y no se encontró ninguna peluca que se asemejara a su cabello, no pudo incluirse la canción que Steiner quería componer. Por esta partitura, Steiner será nominado al Oscar (aunque Casablanca no entra en los Oscars de 1942, sino en los de 1943).

Y su otra gran partitura de ese año es “La extraña pasajera”, de nuevo con Bette Davis, Claude Rains y Paul Henreid (el Victor Lazslo de Casablanca), en una partitura de estilo melodramático en la que destaca la belleza de la melodía principal, lo que nos enlaza con la tradición melódica francesa, ya que las influencias musicales de Steiner, en especial las del romanticismo europeo, son numerosísimas:

Nueva nominación al Oscar, que en esta ocasión consigue llevarse a casa. Y, a diferencia de lo que sucedía en 1935, ahora sí que el Oscar se entrega al compositor.

En 1943 sigue trabajando en películas que en su momento fueron grandes éxitos, como “Alarma en el Rhin”, que le valió el Oscar a mejor actor a Paul Lukas, pero que hoy está completamente olvidada. Más destacables son sus trabajos de 1944. Una de ellas es “Las aventuras de Mark Twain”, protagonizada por Fredric March y Alexis Smith, con una sonoridad plenamente americana que le valdrá una nueva nominación al Oscar:

Ese año colabora también con el director Frank Capra (con quien había trabajado el año anterior en un documental) en la negrísima comedia “Arsénico por compasión”, protagonizada por Cary Grant, en la que combina melodías románticas, cómicas, de intriga y otras simplemente grotescas, según lo requiera la cambiante situación de tan alocada película:

También en 1944, la Warner trata de repetir el éxito de “Casablanca” con la casi olvidada “Pasaje a Marsella”, de nuevo con Michael Curtiz, Humphrey Bogart, Claude Rains, Peter Lorre o Sidney Greenstreet. Lógicamente, la partitura se le encarga a Max Steiner, que aquí, a diferencia de “Casablanca”, recurre mucho más a temas compuestos por él mismo, destacando la belleza melódica del tema de amor:

Y ese año vuelve a trabajar para Selznik por primera vez desde “Lo que el viento se llevó”, en esta ocasión para un drama ambientado en la II Guerra Mundial, en las esposas y familias que se quedan sin el padre, que está combatiendo en el frente. La película, protagonizada por Claudette Colbert, Jennifer Jones y Joseph Cotten, requiere de un tema principal tranquilo, amable, como la protagonista, pero al mismo tiempo capaz de transmitir esa nostalgia por el marido ausente, mientras Steiner compone otros temas de distinto carácter, destacando la grotesca melodía asociada al perro, interpretada por el fagot, y otros temas de carácter militar que nos recuerden la situación bélica que estamos viviendo, o cita la canción de cuna de Brahms:

Esta película le valdrá a Max Steiner su tercer y último Oscar. Trabajar con Selznik parece que le traía buena suerte.

En los siguientes años, sus mayores éxitos llegarán con adaptaciones musicales, como en “Rapsodia en azul”, de 1945, biopic de George Gershwin, o en 1946 con “Noche y día”, biopic de Cole Porter protagonizado por Cary Grant, ambos valedores de una nominación al Oscar. Pero quizá su partitura más reseñable de esos años sea la del clásico de cine negro “El sueño eterno”, de Howard Hawks, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall, en cuyo tema principal va a predominar el aspecto más romántico de la película:

En 1947, es nominado por partida doble al Oscar, una por el musical “My wild irish rose” y la otra por “Vivir con papá”, comedia de Michael Curtiz protagonizada por William Powell, Irene Dunne y Elizabeth Taylor, de ritmo desenfadado y sonoridad de nuevo ya plenamente americana:

En 1948 destacan sus trabajos en dos películas protagonizadas por Humphrey Bogart, y ambas dirigidas por John Huston. La primera será la opresiva “Cayo Largo”, con Lauren Bacall, Edward G. Robinson y Lionel Barrymore, en la que consigue transmitir a la perfección ese ambiente de permanente tensión que requiere el film:

La otra será el drama “El tesoro de Sierra Madre”, en una partitura con la sonoridad mexicana que requiere la ubicación del film y que muestra también un carácter opresivo, como la atmósfera que viven esos ambiciosos buscadores de oro capaces de cualquier cosa con tal de conseguir el ansiado premio:

También trabaja de nuevo para Errol Flynn, en “El burlador de Castilla”, en la que consigue reproducir la música tradicional española, además de trabajar en un género, el de capa y espada, que tradicionalmente se había asociado a Korngold (“El capitán Blood”, “Robin de los bosques”, “El halcón de mar, todas ellas protagonizadas por Errol Flynn):

Pero su mejor trabajo ese año, y el único por el que consigue estar nominado al Oscar, será su trabajo en “Belinda”, la historia de una joven sorda interpretada por Jane Wyman que es violada. El tema principal, de nuevo de una exquisita belleza, nos transmite la inocencia de esta joven que, en el fondo, es una niña:

En 1949 recibe una nueva nominación al Oscar por “Más allá del bosque”, drama de King Vidor con Bette Davis y Joseph Cotten, y en 1950 es nominado por otra magnífica partitura, la de “El halcón y la flecha”, film de capa y espada protagonizado por Burt Lancaster y ambientado en el norte de Italia. Steiner recurre a ritmos típicos italianos, como la tarantella, para conseguir la mejor ambientación posible, aunque podamos encontrar similitudes incluso con la sinfonía italiana de Mendelssohn:

En 1951 compone la partitura del western de Raoul Walsh “Tambores lejanos”, protagonizado por Gary Cooper, y en la que de nuevo destaca su capacidad de ambientación gracias a la música, por el uso de percusiones que puedan evocarnos a los indios norteamericanos:

En 1951 pone música a la bélica “La flota silenciosa”, protagonizada por John Wayne, en una partitura llena de tensión:

En 1952 es nominado al Oscar por “El mensaje de Fátima”, y repite nominación en 1954 por la magistral partitura de “El motín del Caine”, magistral drama militar protagonizado por Humphrey Bogart y José Ferrer, para el que compone una de sus mejores marchas militares:

Ese mismo año se estrena en el género histórico, hasta ese momento propiedad de Alfred Newman y Miklós Rózsa, en “El talismán”, historia ambientada en las cruzadas con Rex Harrison y Virginia Mayo de protagonistas:

Y repite género, de forma más afortunada, en “Helena de Troya”, con un memorable tema principal que nos recuerda a sus grandes partituras del pasado:

Y ese año vuelve a estar nominado al Oscar por el drama bélico “Más allá de las lágrimas”, de nuevo dirigido por Raoul Walsh:

Pero su mejor partitura de la década está por llegar. Max Steiner no era el compositor preferido de John Ford, que prefería los estilos de Alfred Newman o Victor Young, en general menos ambiciosos, y con menor presencia en el metraje, que las partituras de Steiner, pero se vio obligado a contar de nuevo con él para uno de sus mejores westerns, “Centauros del desierto”, protagonizado por John Wayne y Jeffrey Hunter. Escuchando la magistral partitura que compone Steiner, sólo queda recordar que los grandes genios también se equivocan, y Ford no iba a ser la excepción:

Pero la película, incomprensiblemente, no recibe ninguna nominación al Oscar, y ni siquiera Steiner se libra de esta maldición que parecen tener los westerns de John Ford.

En 1959 trabaja en otro western, “El árbol del ahorcado”, dirigido por Delmer Daves y protagonizado por Gary Cooper. El ritmo de trabajo de Steiner se ha reducido considerablemente, y aquí no es difícil escuchar por momentos el mismo tema que sonaba en “Centauros del desierto”:

Y, pese a todo, Steiner alcanza ese año uno de los mayores éxitos (al menos comercialmente hablando) con el tema principal de “En una isla tranquila del sur”, también dirigida por Delmer Daves, protagonizada con la joven pareja de moda, Sandra Dee y Troy Donahue; esto permite a Steiner ser conocido por una nueva generación que en esos momentos se encontraba en la adolescencia:

Buscando repetir el éxito, Delmer Daves vuelve a contar con él en “Parrish”, drama protagonizado por Claudette Colbert, Karl Malden y, cómo no, Troy Donahue, el guaperas del momento. En un momento en el que la forma de entender las bandas sonoras está cambiando (influencias del jazz y de músicas populares la época, los cambios de concepto de Bernard Herrmann o Jerry Goldsmith), el estilo de Steiner también ha cambiado. Poco queda de aquel brillante compositor de estilo tardorromántico de creatividad incansable. Sus nuevas partituras, conservando aún en parte la brillantez melódica de su periodo de esplendor, han perdido mucha de la brillantez que tenían apenas una década antes:

Delmer Daves será uno de los directores que siga contando con él en los siguientes años, como prueba su colaboración en “Más allá del amor”, de nuevo con Troy Donahue, acompañado ahora por Angie Dickinson:

El otro será Raoul Walsh, que contará con él para el western “Una trompeta lejana”, protagonizado de nuevo por Troy Donahue (y pensar que hoy día nadie se acuerda de este actor…), en una partitura que recuerda peligrosamente a la marcha militar de “La carga de la brigada ligera):

Su último trabajo será para una película de la Disney, “Those Calloways”, de 1965. El tema grotesco para describir a los gansos para los que la familia Calloway quiere construir una reserva es de nuevo un recurso ya utilizado por Steiner, aunque la partitura no carece e interés:

En 1963, Max Steiner escribe una autobiografía que, por desgracia, no se publicó, y en la que parece ser que contaba detalles desconocidos de su infancia. De hecho, se desconoce de la fecha de divorcio de su primera esposa, con la que se casó en 1912. Steiner se casaría otras tres veces, pero sólo tendría un hijo, Ron, con su tercera esposa, la arpista Louise Klos. Su hijo murió en 1962, justo antes de comenzar a escribir sus memorias.

Retirado en sus últimos años, Max Steiner moría de un infarto el 28 de diciembre de 1971 en Beverly Hills a los 83 años, siendo enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale.

Max Steiner se ganó con su incansable labor un importante lugar en la historia de la música cinematográfica, que revolucionó y que dominó durante dos décadas en las que nos regaló muchas de las partituras más memorables del Hollywood clásico. Aún a día de hoy sigue siendo un referente de todos los compositores sinfonistas de Hollywood, de los que fue el primer gran exponente.



140 años del nacimiento de Lionel Barrymore (28-04-2018)


Miembro de una de las más célebres familias de actores de Estados Unidos, si bien nunca alcanzó el grado de estrella que tendría su hermano John, Lionel Barrymore fue ese actor secundario imprescindible en cualquier película que aspirara a tener cierta calidad en los años 30 y 40. El día que se cumplen 140 años de su nacimiento, repasaremos brevemente su extensa carrera.




El nombre de nacimiento de Lionel Barrymore era Lionel Herbert Blythe, y nació el 28 de abril de 1878 en Filadelfia, estado de Pensilvania. Sus padres eran los actores teatrales Georgiana Drew y Herbert Arthur Chamberlain Blythe, que tomaría el nombre artístico de Maurice Barrymore. Lionel tendrá dos hermanos menores, todos ellos actores teatrales y, con el tiempo, cinematográficos: Ethel, nacida en 1879, y John, que nace en 1882.

Mientras realiza sus estudios en prestigiosos colegios, debuta en el teatro con 15 años junto a su abuela, Louisa Lana Drew. Pese a todo, por esas fechas Lionel no está interesado en el teatro, prefiere dedicarse a la pintura y a la música, pero el éxito que va a alcanzar con papeles de carácter le llevará a dedicarse a la carrera de actor. Por esa época luce un aspecto muy distinto al que conocemos:

En 1894, Lionel Barrymore se casa con la actriz Doris Rankin, pero una serie de fracasos teatrales llevan a la pareja a abandonar las tablas y trasladarse en 1906 a parís, donde Lionel trata de ganarse la vida como artista. Pero en 1908 nace su hija Ethel, y la falta de éxito como pintor les lleva a volver a Estados Unidos en 1909. Pese a todo, ese año muere su hija, y él tiene que retirarse de la obra en la que está trabajando por problemas de salud. Por ello, en 1911 debuta en el cine, en cortometrajes dirigidos por D. W. Griffith, además de algún largo con el mismo director. Pero con el estallido de la I Guerra Mundial regresa a Broadway con gran éxito, abandonando temporalmente el cine. En las tablas trabaja a menudo con sus hermanos o junto a su mujer, con la que en 1916 tiene una segunda hija, Mary, que al igual que la primera sólo sobrevive un año. la pérdida de ambas hijas (no tendrá, que se sepa, más descendencia) afecta seriamente a Lionel y a su relación con su esposa, de quien se divorciará en 1923. En 1924 se casa con la actriz Irene Fenwick, con la que permanecerá hasta la muerte de ella, en 1936. Este matrimonio le traerá un enfrentamiento con su hermano John, ya que al parecer Irene había sido su amante, y ambos hermanos permanecerán dos años sin hablarse.

A principios de los años 20, Lionel Barrymore regresa a Hollywood, si bien muchas de sus películas de la época se han perdido. Ya en 1925 se traslada definitivamente a Hollywood, donde trabaja junto a estrellas como Greta Garbo, Lon Chaney o Buster Keaton. Sus mayores éxitos vendrán en 1928. Uno será su última colaboración con Griffith, “Su mayor victoria”, y el otro será “Sadie Thompson”, junto a Gloria Swanson:

Con la llegada del cine sonoro, Lionel Barrymore, que pese a ser un famoso actor teatral tenía una dicción bastante borrosa, se retira de la interpretación y se centra en su carrera como director, alcanzando su mayor éxito con “Madame X”, que le valdrá una nominación al Oscar como mejor director. Otro gran éxito será el musical “La canción de la estepa”, con el barítono Lawrence Tibett (que será nominado al Oscar como mejor actor), acompañado por Stan Laurel y Oliver Hardy:

Otro motivo para su retirada temporal de la interpretación es la artrosis que empieza a sufrir hacia 1928, y que le hará adicto a la morfina, la cocaína y otros calmantes que alivien el dolor cada vez más insoportable que sufre. Pero no tarda en regresar a la interpretación, y lo hará por la puerta grande, con “Un alma libre”, de Clarence Brown, en 1931, en la que interpreta a un abogado dispuesto a defender a un gangster pese a conocer todos sus crímenes, interpretado por un debutante Clark Gable, para ver como su amada hija, Norma Shearer, deja a su amor, Leslie Howard, por el bandido en cuestión:

Se hace raro verle en un papel protagonista en su etapa de cine sonoro, pero la elección fue tan acertada que le valió ese año el Oscar a Mejor Actor, en la que sería su única nominación (interpretativa, como director ya hemos dicho que recibió otra).

Recuperado definitivamente para el cine, participa ese mismo 1931 en “Mata Hari”, película a mayor gloria de Greta Garbo y el míto del cine mudo Ramon Novarro (intentando hacer carrera en el cine sonoro, algo que no conseguirá), interpretando al amante que la traiciona:

En 1932 comparte reparto con sus hermanos John y Ethel interpretando al mítico monje ruso en “Rasputin y la zarina”:

Además, acompañará a su hermano John en “Arsene Lupin” y en la película ganadora del Oscar ese año, la coral “Gran Hotel” de Edmund Goulding, en la que comparte pantalla con Greta Garbo (de nuevo), Wallace Beery o Joan Crawford:

Al año siguiente, el director George Cukor intentará repetir el éxito de “Gran Hotel” con otra tragicomedia coral, “Cena a las ocho”, en la que interpreta al enfermo anfitrión de dicha cena, en medio de un reparto en el que aparecen Marie Dressler, Jean Harlow, Wallace Beery y su hermano John, aunque en este caso no lleguen a compartir pantalla:

En 1934 interpreta el breve papel de Billy Bones en la adaptación que Victor Fleming dirige de “La isla del tesoro”, junto a Jackie Cooper y, de nuevo, Wallace Beery, y repite junto a Jean Harlow (a quien al parecer quería como si fuera su hija, ya que tenía una edad similar a la que habrían tenido las suyas) en la comedia “Busco un millonario”:

En 1935 colabora por primera vez con el director Tod Browning en “La marca del vampiro”, en la que comparte pantalla con Bela Lugosi:

E interpreta a Dan Peggotty en la adaptación que realiza George Cukor de “David Copperfield” de Charles Dickens, junto a un reparto interminable encabezado por nombres como Freddie Bartholomew, Basil Rathbone, W. C. Fields o Edna May Oliver:

En 1936 repite a las órdenes de Tod Browning protagonizando junto a Maureen O’Sullivan el clásico de terror “Muñecos infernales”, en la que le vemos además disfrazado de mujer:

Y repite también junto a Greta Garbo y a las órdenes de George Cukor en “La dama de las camelias”, adaptación de la obra de Dumas en la que interpreta a Monsieur Duval, el inflexible padre del protagonista, el recién llegado Robert Taylor:

En 1937 trabaja en la mítica “Capitanes intrépidos”, de Victor Fleming, interpretando al capitán del barco pesquero que rescata al niño rico Freddie Bartholomew y en el que trabaja el pescador Manuel, interpretado por un Spencer Tracy que ganará su primer Oscar por esta película:

Pero en 1936, Lionel Barrymore se rompió la cadera, y en 1937, durante el rodaje de “Saratoga”, en la que coincide de nuevo junto a Clark Gable y Jean Harlow, tiene un accidente y vuelve a rompérsela. Esta vez ya no curará, y le impedirá poder andar. Prácticamente confinado en una silla de ruedas por el resto de su vida, hará un esfuerzo sobrehumano (a costa de grandes dosis de calmantes) para rodar en pie el que posiblemente sea su papel más entrañable, el abuelo Vanderhof, patriarca de una familia muy peculiar, que se enfrenta al hecho de que la nieta, única “normal” de la familia, interpretada por Jean Arthur, va a casarse con James Stewart, miembro de una familia de empresarios que entienden la vida de una forma completamente diferente, en la absolutamente genial “Vive como quieras” de Frank Capra, por la que, incomprensiblemente, no fue nominado al Oscar a mejor secundario:

También en 1938 interpreta por primera vez al Doctor Gillespie en la serie de películas sobre el Doctor Killdare, y en 1941, en “Dr. Killdare’s wedding day” puede incluso escucharse una composición suya, ya que Lionel Barrymore nunca abandonó su ilusión juvenil de ser músico. Será esta serie de películas las que le ocupen en los primeros años 40. Además, en 1942 muere su hermano John, siendo su funeral uno de los últimos momentos en los que se le pudo ver en pie.

Su siguiente película reseñable será “Desde que te fuiste”, de 1944, drama ambientado en las familias que se quedan solas cuando los esposos marchan a la II Guerra Mundial, con un reparto de lujo, en el que interpreta a un clérigo:

Convertido en un secundario de lujo, Lionel Barrymore interpreta por lo general a ancianos con carácter pero a la vez entrañables, pero en 1946 interpreta a dos de los personajes más desagradables de su carrera. Por un lado es el racista senador Jackson McCanles, esposo de la tía de la mestiza Jennifer Jones y padre de los dos hermanos que se pelearán por su amor, Joseph Cotten y Gregory Peck en el clásico de King Vidor “Duelo al sol”:

Y por otro interpreta al odioso banquero Potter en una de las películas más famosas de la historia, la maravillosa “Qué bello es vivir” de Frank Capra, de nuevo junto a James Stewart:

En 1938 interpreta al propietario del Hotel en el que él, su hija Lauren Bacall y algunos otros, entre ellos Humphrey Bogart son secuestrados por el gangster Edward G. Robinson en el clásico de cine negro “Cayo Largo” de John Huston:

Su filmografía posterior apenas aporta nada a una larguísima y prolífica carrera. Un breve papel en “Estrella del destino”, en 1953, junto a Clark Gable y Ava Gardner será su último papel. Poco después, el 15 de noviembre de 1954, un infarto se lo llevaba por sorpresa a los 76 años. Fue enterrado en el Calvary Cemetery de Los Angeles, donde pocos años después sería enterrada también su hermana Ethel.

Pese a su importante carrera como protagonista en innumerables films mudos, Lionel Barrymore pasó a la historia como ese actor de carácter perfecto para hacer de secundario de lujo, aportando su gran prestigio a cualquiera de las películas en las que participaba, legándonos así su participación en un buen número de películas míticas que lo convierten en un personaje imprescindible de la historia del cine de Hollywood.



Centenario del nacimiento de William Holden (17-04-2018)


Polifacético, prolífico, son adjetivos que encajan a la perfección con William Holden, un actor demasiado joven para formar parte del Hollywood dorado, al que llegó a muy temprana edad, y que supo extender esa forma de entender la interpretación décadas después. Un magnífico actor del que se celebra su centenario.




El verdadero nombre de William Holden era William Franklin Beedle Jr., y nació en la localidad de O’Fallon, al sur de Illinois, el 17 de abril de 1918, en el seno de una familia acomodada que tendría dos hijos más. En 1921 se trasladan a Pasadena, California, en cuyo instituto comenzará a trabajar como actor radiofónico. Estando en California, sólo había un pasito más para debutar en Hollywood, cosa que Beedle hace en 1938, aunque sin acreditar, Su nombre artístico iba a ser Bill Beedle, pero un asistente de director de Columbia le sugirió el nombre de William Holden, usando el apellido de la ex-esposa de ese asistente. Y así debuta ya de forma acreditada en “Sueño dorado”, de Rouben Mamoulian, interpretando a un joven violinista que se dedica al boxeo para ganar dinero y complacer a su ambiciosa amada, Barbara Stanwyck, frente al disgusto de su padre, Lee J. Cobb:

William Holden apenas tenía 20 años, y Barbara Stanwyck se encargó de impulsar su carrera, viendo el gran talento del joven. Ambos mantendrían una estrecha amistad de por vida. Por otro lado, Holden será conocido como “Golden Boy”, “chico dorado”, en alusión al título original del film.

Su siguiente papel reseñable será en 1940 en “Sinfonía de la vida”, melodrama de Sam Wood en el que se enamora de su vecina de al lado, Martha Scott (debutante en el cine y bastante mayor que él, pero quien había interpretado el papel en teatro), mientras la historia costumbrista nos presenta también a sus padres, Thomas Mitchell y Fay Bainter:

Por desgracia, las productoras para las que trabaja, Columbia y Paramount, no le ofrecen grandes papeles, así que tras casarse en 1941 con la actriz Brenda Marshall (con la que tendrá dos hijos, además de adoptar a la hija que ya tenía previamente la actriz), servirá en las Fuerzas Armadas durante la guerra, en la que morirá su hermano Robert. Tras la guerra, su papel más interesante será en el film negro “Cerco de odio”, de Rudolph Maté, de nuevo junto a Lee J. Cobb. Hasta que surja su gran oportunidad en 1950.

El gran Billy Wilder ha escrito una historia ambientada en el mundo del cine, con una apagada estrella de cine mudo y un ambicioso guionista, mucho más joven, aprovechándose de ella a modo de Gigolo. Wilder quiere a Montgomery Clift para el papel protagonista, pero éste lo rechaza, al considerarlo demasiado similar a su anterior papel en “La heredera”, temiendo ser encasillado. El papel recae entonces en el casi olvidado William Holden, que tendrá que enfrentarse a la estrella de cine mudo Gloria Swanson en una de las mejores películas de la historia, la mítica “El crepúsculo de los dioses”:

Pese a la soberbia actuación de la Swanson, he de decir que en mi opinión lo mejor de la película es precisamente la interpretación de Holden, que se vio recompensado con su primera nominación al Oscar y un nuevo impulso a su carrera, ya imparable.

Su siguiente papel, de nuevo en 1950, es en la comedia “Nacida ayer”, de George Cukor, en la que interpreta al periodista que tiene que “educar” a Judy Holliday, la novia del mafioso Broderick Crawford, para terminar enamorándose de ella:

Curiosamente, Judy Holliday le arrebatará el Oscar que tenía casi asegurado Gloria Swanson.

En 1952 es el padrino de la boda de Ronald Reagan y Nancy Davis, ya que es un gran amigo del futuro presidente de Estados Unidos. De aquí se deduce que Holden era republicano, si bien él nunca hará ningún comentario público con respecto a sus opiniones políticas.

William Holden participa a continuación en diversos films bélicos antes de regresar a la comedia en 1953 con “Por siempre mujer”, donde comparte protagonismo con Ginger Rogers:

Ese mismo año protagoniza otra comedia, “La luna es azul”, de Otto Preminger, en la que se enamora de Maggie McNamara frente a los celos de su vecino David Niven:

Ese mismo año protagoniza el western “Fort Bravo”, de John Sturges, junto a Eleanor Parker:

Pero si destaca en una película de 1953, esa será “Traidor en el infierno”, de nuevo a las órdenes de Billy Wilder, en la que interpreta uno de esos personajes cínicos y ambiguos que tan bien se le darán, en un campo de prisioneros nazi en el que hay un traidor al que hay que descubrir:

Si con su primera colaboración con Billy Wilder se llevó su primera nominación al Oscar, con esta segunda se lleva la segunda nominación y, por fin, el preciado premio al mejor actor:

Y Billy Wilder no tendrá mejor idea para su siguiente película que unir a los dos ganadores del Oscar de 1953, William Holden y Audrey Hepburn, junto a Humphrey Bogart en su nueva comedia romántica, “Sabrina”, en la que dos hermanos se enamoran de la hija del chófer de la familia:

Al parecer, durante el rodaje se produjo un romance entre ambos, pero ella le terminará rechazando por su deseo de formar una familia, algo imposible con Holden ya que éste afirmaba haberse hecho una vasectomía.

Pero 1954 es otro año tremendamente productivo en su carrera. Es uno de los protagonistas de la coral “La torre de los ambiciosos”, en la que un grupo de personas se pelean por ocupar el puesto del fallecido director de una empresa, junto a Barbara Stanwyck, Fredric March, Walter Pidgeon o June Allyson, que interpreta a su esposa:

Y trabaja en dos ocasiones junto a Grace Kelly. Una de las películas que rodarán juntos es “La angustia de vivir”, en la que ambos, él como amigo y ella como esposa, intentarán ayudar al alcohólico Bing Crosby, en una película que le valió a Grace Kelly el Oscar a mejor actriz:

Y la otra será la bélica “Los puentes de Toko-Ri”, ambientada en la guerra de Corea, en la que Grace Kelly interpreta a su esposa y está acompañado por Fredric March y Mickey Rooney:

En 1955 protagonizará dos sendos melodramas románticos. El primero, “La colina del adiós” de Henry King, en la que interpreta a un corresponsal de guerra que, en la guerra de Corea, se enamora de una enfermera asiática, interpretada por Jennifer Jones, en un amor interracial muy problemático:

La otra será “Picnic”, de Joshua Logan, en la que interpreta a un trotamundos que se enamora de la chica más guapa del pueblo al que acaba de llegar, interpretada por Kim Novak:

Siguiendo en el cine bélico que tanto frecuentará, en 1957 es uno de los protagonistas de la mítica “El puente sobre el río Kwai” de David Lean, en la que es el líder de la expedición que intenta volar el puente en cuestión, construido por un prisionero Alec Guinness que estará demasiado orgulloso de su trabajo:

En 1959 protagoniza junto a John Wayne el western de John Ford “Misión de audaces”, ambientado en la Guerra de Secesión, en la que Holden interpreta a un médico demasiado amable para el rudo John Wayne:

Ese mismo año establece en Kenia una reserva para la conservación de la fauna salvaje que todavía sigue en funcionamiento, destacando su labor en la conservación del críticamente amenazado antílope Bongo del Este. Esta pasión por la fauna salvaje la demostrará en el cine en 1961 con la película “El león”, que protagoniza junto a Capuccine, actriz con la que tendrá un romance.

Ese mismo año protagoniza “Satán nunca duerme”, drama de Leo McCarey en el que viaja como misionero a China para sustituir al anciano Clifton Webb, enfrentándose a los peligros del avance comunista:

El ritmo de trabajo de William Holden se va ralentizando en estos años, teniendo cada vez menos contratos y, en general, menos interesantes, en especial tras el fracaso de su nueva película junto a Audrey Hepburn, “Encuentro en París”, de 1964:

El western será quizá el género en el que mejor sobreviva durante esos años difíciles, destacando su trabajo como protagonista en “Alvarez Kelly”, de 1966, en la que interpreta a un mercader de ganado que se enfrenta al confederado Richard Widmark para poder llevar el ganado a los Yanquis que le han contratado:

Pero 1966 es un año trágico: William Holden tiene una casa en Suiza y pasa largas temporadas en Europa. Ese año, mientras conduce a gran velocidad por una autopista italiana, bajo los efectos del alcohol, al que es adicto, tiene un accidente que provoca la muerte del conductor del vehículo contra el que choca. La condena fue anulada, pero el suceso le traumatizaría de por vida.

Su recuperación para el cine vendrá en 1969 al protagonizar el western de Sam Peckinpah “Grupo salvaje” junto a Robert Ryan y Ernest Borgnine:

En 1971 protagoniza junto a Ryan O’Neal el western cómico de Blake Edwards “Dos hombres contra el oeste”:

Ese mismo año se divorcia de su esposa Brenda Marshall, para comenzar al año siguiente una relación con la actriz Stefanie Powers, con la que permanecerá hasta su muerte.

William Holden realiza algún otro western siguiendo la estela de la exitosa “Grupo salvaje”, antes de trabajar a las órdenes de Clint Eastwood en el drama “Primavera en otoño”, en la que interpreta a un hombre maduro que se enamora de una joven Hippie:

En 1974 interpreta al constructor del monumental rascacielos en “El coloso en llamas”, en medio de un reparto de lujo encabezado por Paul Newman y Steve McQueen:

En 1976 interpreta al productor televisivo de “Network”, de Sidney Lumet, que tiene que hacer frente a la amenaza que profiere en directo su amigo el presentador Peter Finch de suicidarse en directo a causa de su despido:

William Holden recibirá una tercera y última nominación al Oscar por esta película, pero el premio irá a parar, de forma póstuma, a su compañero de reparto Peter Finch.

En 1978, además de protagonizar la secuela de “La profecía”, trabaja con Billy Wilder por última vez en “Fedora”, drama de cine dentro del cine, en el que interpreta a un productor cinematográfico que intenta recuperar para el cine a una vieja estrella que vive oculta del mundo:

En 1980 regresa al cine de catástrofes, con peor resultado que “El coloso en llamas”, en “El día del fin del mundo”, en la que trabajará de nuevo junto a Paul Newman, en esta ocasión en una isla paradisíaca amenazada por la erupción de un volcán:

Su última película será en 1981, “S.O.B.”, de Blake Edwards, de nuevo ambientada en el mundo del cine junto a Julie Andrews.

William Holden llevaba años padeciendo alcoholismo. El 16 de noviembre de 1981, su cuerpo fue encontrado sin vida en su apartamento de Santa Monica. Al parecer, había muerto 4 días antes, el día 12, desangrado tras abrirse la frente contra la mesilla de su habitación, golpeándose la cabeza a causa de un tropezón con la alfombra. La autopsia reveló que Holden habría permanecido consciente algún tiempo tras el accidente, pero por algún motivo (¿estaba demasiado borracho?) no fue capaz de coger el teléfono y avisar a los servicios de emergencias. También se plantearon sospechas de complot o de suicidio que nunca serían demostradas. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas por el Océano Pacífico.

William Holden tenía sólo 63 años cuando nos dejó, pero su inmenso legado de en torno a 70 películas nos muestra a un actor capaz de desenvolverse con gran soltura en cualquier género, un actor “de los de antes”, lejos de histrionismos y de la moda del Actor’s studio, que nos regaló una gran cantidad de magníficos papeles por los que merece ser recordado.



25 años de la muerte de Anthony Perkins (12-09-2017)


Hay intérpretes que se encasillan en un género cinematográfico, para bien o para mal, pero los hay, pocos por suerte, que han tenido la desgracia de ser relacionados siempre con un único papel del que parece que nunca pueden librarse. Anthony Perkins con su Norman Bates es quizá el caso paradigmático, por desgracia para un actor de enorme talento cuyo recuerdo, tras su desaparición hace 25 años, se conserva sólo por el villano de Psicosis.




Anthony Perkins nació en Nueva York el 4 de abril de 1932, siendo el único hijo de Janet Esselstyn y del actor cinematográfico Osgood Perkins, que murió de un infarto 5 años después. Pese a apenas haberle conocido, Perkins siguió los pasos de su padre y debuta en el cine en 1953, en la película de George Cukor “La actriz”, en la que interpreta al joven enamorado de la protagonista, Jean Simmons. Pero será con su segundo papel, en 1956, en el clásico de William Wyler “La gran prueba” con el que salte al estrellato, interpretando al hijo mayor de la familia de cuáqueros formada por Gary Cooper y Dorothy McGuire:

Por este papel selleva su única nominación al Oscar (algo sorprendente e imperdonable) y un Globo de Oro a la mejor nueva estrella.

Anthony Perkins es miembro del Actor’s studio, y compagina su labor cinematográfica con la teatral, además de grabar varios discos como cantante (bajo el nombre de Tony Perkins), publicando el primero en 1957, del que destaca el tema “Moonlight swim”:

Tras participar en dos westerns en 1957, en 1958 gana un premio Tony por su trabajo en la obra teatral “Look Homeward, Angel”. Ese mismo año tiene también su primer papel protagonista en la comedia “La casamentera”, junto a Shirley Booth y Shirley McLaine:

Y protagoniza también el drama de época “Deseo bajo los olmos”, en el que se enfrenta a su tiránico padre, interpretado por Burl Ives, y se enamora de su madrastra, Sofia Loren:

En 1959 protagoniza “Mansiones verdes”, junto a Audrey Hepburn, ambientada en la selva venezolana:

Y tiene también un destacado papel en el drama nuclear “La hora final” de Stanley Kramer, junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Fred Astaire, en la que interpreta a un joven militar australiano que tiene que asumir que él y su familia van a morir a causa de la nube radiactiva:

En 1960 protagoniza en Broadway el musical “Greenwillow” de Frank Loesser, por el que recibe una nueva nominación al Tony. Le escuchamos aquí, años después, cantando una de las piezas más conocidas de este musical “Never will I marry”:

En 1960 protagoniza también la comedia romántica “Me casaré contigo” de Joshua Logan junto a Jane Fonda, pero si ese año destaca por algo, es por ser elegido por Alfred Hitchcock para protagonizar una de sus más míticas películas, “Psicosis”, en la que su carácter tímido y en apariencia inofensivo esconde a un psicópata. Su magistral interpretación de Norman Bates es ya mítica:

Ese magistral primer plano final, con esa inquietante mirada, no le sirvió para recibir la nominación al Oscar que merecía.

Pero su mejor papel, en mi opinión, está por llegar. Será en 1961, en “No me digas adiós”, de Anatole Litvak, en la que interpreta al joven que se interpone en la abierta pareja formada por Ingrid Bergman e Yves Montand. Su carácter tímido e introvertido le va perfecto al papel, pero, de nuevo, los premios no le hacen justicia (bueno, no del todo: se lleva el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, nada menos):

Los siguientes años su carrera transcurre en Europa. Anthony Perkins domina el francés, como podemos comprobar en esta canción que graba en 1963:

Así, en 1962 rueda “Fedra” de Jules Dassin junto a Melina Mercouri y “Un abismo entre los dos”, de nuevo de Anatole Litvak, junto a Sofia Loren. Rueda además en Francia “El proceso” de Orson Welles, basada en la obra de Franz Kafka, interpretando al protagonista, Josef K:

De sus siguientes papeles, habría que destacar su breve participación en la coral cinta bélica “¿Arde París?” de René Clément, en la que interpreta a uno de los primeros soldados americanos que entran en París para expulsar a los nazis.

En 1967 protagoniza otro musical, en este caso en televisión, “Evening Primrose”, con música de Stephen Sondheim (con quien al parecer tuvo una relación), del que escuchamos la canción “If you can’t find me, I’m here”:

Su carrera no le depara más grandes éxitos. Rueda junto a Paul Newman “Un hombre de hoy” en 1970 y “El juez de la horca” en 1972, y tiene un pequeño papel en 1974 en la genial adaptación de la obra de Agatha Christie “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet:

El 9 de agosto de 1973, Anthony Perkins, quien al parecer hasta pocos años antes sólo había tenido relaciones con hombres, se casa con la actriz y fotógrafa Berry Berenson. Con ella tendrá dos hijos: Oz en 1974 y Elvis en 1976.

Mientras decae su carrera cinematográfica, el teatro le trae nuevos éxitos, como su trabajo en “Equus” en 1974. También trabaja en televisión, donde en 1978 interpreta a Javert en la película televisiva “Los Miserables”:

En 1979 trabaja en la película de ciencia ficción de Disney “El abismo negro”:

Pero, encasillado en el cine de terror, vuelve a interpretar a Norman Bates en 3 nuevas ocasiones. De hecho, en 1986 no sólo protagoniza “Psicosis III”, sino que también la dirige:

Incluso repite como director en la comedia de terror “Un tipo con suerte”, pero no consigue relanzar su carrera, relegada a películas de baja calidad. Además, en 1990, durante el rodaje de “Psicosis IV” se le diagnostica SIDA. Pese a todo, en 1992 todavía rueda el thriller televisivo “In the deep woods” junto a Rosanna Arquette:

Finalmente, el 12 de septiembre de 1992, una neumonía termina con la vida de Anthony Perkins a los 60 años. Su mujer le sobrevive 9 años: un día antes de que se cumplieran esos 9 años, moría en uno de los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Anthony Perkins es uno de los más trágicos casos de actor encasillado: con un enorme talento, su vinculación al personaje que le lanzó a la fama arruinó el resto de su carrera. Y, pese a todo, nos dejó unos cuantos papeles que le hacen merecer ser recordado como un grandísimo actor.



50 años de la muerte de Spencer Tracy (10-06-2017)




Fue admirado por sus compañeros y directores que a menudo lo definían como el mejor actor de su generación; una generación que había dado lo mejor del Hollywood dorado de los años 30 y 40. Esto nos permite hacernos una idea del inmenso talento que encerraba el cuerpo del actor que hoy nos ocupa y que nos dejó hace 50 años: Spencer Tracy.




Spencer Bonaventura Tracy nació un 5 de abril de 1900 en Milwaukee, en el estado de Wiskonsin. Su padre era un vendedor de camiones de orígenes irlandeses católicos, mientras su madre era una prebiteriana de clase acomodada, y tenía un hermano 4 años mayor. Tracy fue criado como católico, y en un intento de arreglar sus problemas de estudios a causa de su hiperactividad estudia en un colegio de monjas y posteriormente con jesuitas. Según afirmará él mismo, su mayor interés en los estudios será para poder leer los subtítulos del las películas mudas que tanto le fascinan. En la escuela jesuita conoce a Pat O’Brien, y ambos se harán asiduos a las representaciones teatrales.

Pero su falta de interés en los estudios le lleva a enrolarse en la marina nada más cumplir los 18 años, poco antes de que termine la I Guerra Mundial, por lo que nunca llega a entrar en combate.

Licenciado de la marina en 1919, el empeño de su padre porque uno de sus hijos consiga un título universitario le hará matricularse para estudiar medicina. Pero en esos años será un estudiante popular por su habilidad como orador en debates y también se une al grupo teatral, debutando en escena en junio de 1921. Durante una gira con el grupo de debate de su universidad audicionará en Nueva York para la Academia Americana de Artes Dramáticas, que le invita a matricularse en ella, algo que ocurre en abril de 1922. Se matricula en marzo de 1923, habiendo debutado ya en la escena newyorkina en octubre de 1922.

Sus primeros años como actor teatral no fueron buenos: acumulaba fracasos, cambiaba de compañías y de ciudades, su ego se vio afectado y su economía era mediocre. Trabajando en el teatro conoce a la actriz Louise Treadwell, con la que se casa en 1923, con la que tendrá dos hijos, John en 1924 y Louise en 1932.

La mala racha termina cuando, pese a sus miedos, trabaja con el productor teatral George M. Cohan en la obra “Yellow” en 1926. El éxito de esta obra le lleva a seguir colaborando con Cohan en nuevas producciones. Aún así, su carrera sufrirá nuevos altibajos que estarán a punto de llevarle a renunciar y volver a Milwaukee, pero todo cambia en 1930.

En enero de 1930 trabaja en una nueva producción teatral, “The last mille”, con la que consigue un gran éxito. En esa época, además, Hollywood se encuentra necesitado de nuevos actores para el reciente cine sonoro, ya que muchas de sus estrellas del cine mudo no se adaptan al nuevo medio, y los actores teatrales son idóneos para sus nuevas películas. Y John Ford le ve en esta obra teatral, ambientada en una prisión, y le ofrece protagonizar su nueva película, que también transcurre en una prisión, “Río arriba”. Spencer Tracy protagoniza la película junto a su amigo Humphrey Bogart, con quien no volverá a compartir pantalla:

Tras el estreno, la Fox le ofrece un contrato. Spencer Tracy necesita el dinero (su hijo, sordo, está recuperándose de la polio) así que acepta y se muda a California y sólo volverá a trabajar en el teatro una vez. La Fox trata de lanzarlo a la fama, siendo compañero de reparto de Jean Harlow o Joan Bennett, en comedias que no alcanzan el éxito. Esto lleva a Tracy al alcoholismo, y su fama de bebedor le perseguirá toda la vida. A partir de 1932 comienza a trabajar en proyectos de más enjundia dramática, como “Fueros humanos” de 1933, en la que compartirá protagonismo con Loretta Young, con la que tendrá un romance. Pero en 1935 rompe el contrato con la Fox de mutuo acuerdo: 5 años, 25 películas y la mayoría han sido un fracaso.

En 1935 comienza a trabajar en la Metro, que por aquel entonces era el más prestigioso de los estudios, pero tampoco el éxito le llega de inmediato: por lo general es la pareja de películas protagonizadas por mujeres como Myrna Loy o Jean Harlow. Pero en 1936 su suerte cambia al protagonizar el debut americano del director alemán Fritz Lang”, “Furia”, en la que interpreta a un forastero víctima de un motín en el que le dan por muerto y que busca venganza:

La película es un éxito que lanza a la fama a Tracy. Sin embargo, en su siguiente película interpreta un papel secundario: es la historia de catástrofes “San Francisco”, que narra el terremoto que azotó a la ciudad en 1906. La película la protagonizaban Clark Gable y Jeanette McDonald:

Pese a todo, el público identifica a Tracy como el protagonista. Y pese a que en 1936 se dan pro primera vez Premios Oscar a los mejores intérpretes secundarios, Tracy es nominado como mejor actor principal. La primera de sus 9 nominaciones, siempre como actor principal.

Tras protagonizar algunas películas más, en 1937 interpreta uno de sus mejores papeles, el pescador Manuel en la mítica adaptación de la obra de Rudyard Kipling “Capitanes intrépidos”, junto a un reparto de lujo en el que se encuentra el niño de moda, Freddie Bartholomew:

Segunda nominación al Oscar y primera victoria. Con 37 años. Por fin aparece ese enorme actor al que todos conocemos.

Tras su éxito interpretando a un cura en “San Francisco”, la Metro cuenta con él para interpretar al Padre Flanagan, fundador de La ciudad de los muchachos, en “Forja de hombres”, en la que tendrá que enderezar aun problemático Mickey Rooney:

Tercera nominación y segundo Oscar, consecutivo:

Convertido en el actor más popular del momento, en 1940 protagoniza su primera película en tecnicolor, la histórica “Paso al Noroeste”, que será un nuevo éxito:

También en 1940 protagoniza “Edison, el hombre”, siendo elogiado por su interpretación de Thomas Edison:

En 1941 protagoniza la secuela de “Forja de hombres”, “La ciudad de los muchachos”, y tiene una incursión en el cine de terror con “El extraño caso del Dr. Jekyll”, junto a Ingrid Bergman:

En 1942 protagoniza la comedia romántica “La mujer del año”, junto a Katherine Hepburn, actriz que se encontraba en la cima de su popularidad y que deseaba trabajar con Tracy, a quien admiraba:

El éxito de la película les llevará a convertirse en una popular pareja cinematográfica (protagonizarán en total 9 películas, entre ellas “La llama sagrada”, también de 1942), además de una pareja fuera de los escenarios hasta la muerte de él, aunque nunca se casaron, ya que Tracy había acordado con su mujer nunca hablar de divorcio, aunque vivieran separados.

En los siguientes años, Spencer Tracy protagoniza siempre films bélicos, algo lógico en plena II Guerra Mundial, de las que destaca “La séptima cruz”, de 1944, dirigida por Fred Zinnemann, en la que interpreta a un fugitivo de un campo de concentración:

En 1945 vuelve a trabajar en teatro, en la obra “The rugged path”. Spencer Tracy había atravesado un mal momento profesional, y decide probar en Broadway si es capaz de volver a actuar. Antes del estreno se encuentra especialmente tenso, y no se siente ya tan cómodo en teatro como en cine, pero consigue realizar 81 representaciones.

Spencer Tracy vuelve al cine en 1947, con “Mar de hierba”, dirigida por Elia Kazan, western que protagoniza junto a Katherine Hepburn:

Tracy repite de nuevo en 1948 con Hepburn en “El estado de la unión”, drama político dirigido por Frank Capra:

En 1949 protagoniza “Edward, mi hijo”, de George Cukor, junto a Deborah Kerr, en la que interpreta a un hombre capaz de cualquier cosa con tal de complacer a su hijo. Tracy se siente incómodo al ver lo fácil que le resulta interpretar a un personaje tan poco positivo, ya que, pese a ser un trabajador incansable, su forma de actuar se basa siempre en la absoluta naturalidad de todos sus papeles. Este será uno de sus mayores fracasos desde mediados de los años 30:

Para compensar, ese mismo año estrena la genial comedia “La costilla de Adán”, dirigida también por George Cukor, que será la más popular de las películas que protagonice junto a Katherine Hepburn:

En 1950 protagoniza la comedia de Vincente Minnelli “El padre de la novia”, junto a Joan Bennett, antigua compañera de reparto, y la joven Elizabeth Taylor, que interpreta a su su hija:

Spencer Tracy llevaba desde 1938 sin ser nominado al Oscar (desde que ganó su segundo Oscar, precisamente), y por esta película, 12 años después, consigue una nueva nominación, las 4ª. El éxito de la película es tal que al año siguiente se filma una secuela, “El padre es abuelo”.

En 1951 protagoniza también “El caso O’Hara”, drama judicial en el que coincide con su amigo de juventud Pat O’Brien:

En 1953 protagoniza “La actriz”, de George Cukor (director con el que trabajó en numerosas ocasiones, como vemos) en “La actriz”, en la que interpreta al padre de una aspirante a actriz interpretada por Jean Simmons:

Por este papel será nominado al BAFTA y ganará su único Globo de Oro, aunque no se lleve nominación al Oscar.

Actor todoterreno, Spencer Tracy se muestra igual de cómodo en la comedia y en el drama, en el cine bélico o en el histórico. Y en 1954 protagoniza un western, “Lanza rota” de Edward Dmytryk, junto a Robert Wagner:

Y en 1955 se nos lanza al cine de acción con la magistral “Conspiración de silencio” de John Sturges, en la que interpreta a un veterano de la II Guerra Mundial que se enfrenta a quienes mataron al padre japonés de un compañero suyo y al silencio cómplice del resto del pueblo:

Por este papel gana el premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes y recibe su quinta nominación al Oscar.

Sus siguientes películas son el drama de aventuras “La montaña siniestra”, de nuevo junto a Robert Wagner, y la comedia romántica “Su otra esposa”, junto a Katherine Hepburn.

En 1958 tiene uno de sus, en mi opinión, mejores papeles en el drama político “El último Hurra” de John Ford (con el que no había vuelto a trabajar desde su debut), junto a Jeffrey Hunter, en el que interpreta al alcalde de Boston que ve como la televisión le arrebata votos al ser incapaz de acomodarse a las nuevos usos:

Imprescindible sobre todo la escena final.

Pero no conseguirá una nueva nominación al Oscar por esta película, ya que ese año la nominación le llegará por protagonizar la adaptación de la obra de Hemingway “El viejo y el mar” que dirige John Sturges:

En 1960 trabaja por primera vez bajo las órdenes de Stanley Kramer, que dirigirá la mayoría de sus últimas películas, en el drama judicial “Herencia del viento”, en el que se enfrenta a otro enorme actor, Fredric March:

Nueva nominación al Oscar, a la que seguirá otra nueva al año siguiente por su segunda colaboración con Kramer, “Vencedores o vencidos”, en la que interpreta a un abogado americano durante los juicios de Nuremberg:

Repite con Stanley Kramer en “El mundo está loco, loco, loco”, en 1963, y ya sólo trabajará en una película más (la mala salud le obligará a renunciar a varias ofertas), pero una de sus mejores películas: “Adivina quien viene esta noche”, dirigida de nuevo por Stanley Kramer y junto a Katherine Hepburn, que trata sobre el matrimonio interracial con la relación de su hija con un negro interpretado por Sidney Poitier:

El rodaje de la película se alarga por la mala salud de Tracy, que puede trabajar pocas horas al día, pero consigue finalizar su última escena el 24 de mayo de 1967. Apenas dos semanas después, el 10 de junio, Tracy se levanta a prepararse un té; Hepburn oye desde la habitación el sonido de una taza cayendo y va de inmediato a la cocina: Tracy, que sufría de hipertensión desde años atrás, había muerto a consecuencia de un infarto. Tenía 67 años, aunque aparentaba más.

Su funeral fue muy concurrido por las grandes estrellas de Hollywood, que admiraban a Tracy como el gran actor que siempre fue. Tracy fue enterrado en el Glendale’s Forest Lawn Memorial Park.

Su última película, “Adivina quien viene esta noche”, se estrenó en diciembre de ese año. Y por su papel fue nominado póstumamente al BAFTA, al Globo de Oro y al Oscar, en este caso por novena vez. Katherine Hepburn sí ganará el Oscar por este papel, y sentirá que en realidad se lo han dado por él.

La siguiente generación de actores se alejó del estilo interpretativo de Tracy, tan elogiado por sus contemporáneos. Es lo que se perdió el cine de los años 60, 70 y 80, y lo que le da ese esplendor al Hollywood clásico de los 30 y 40. Figuras como Spencer Tracy, uno de los mejores (quizá el mejor incluso) actores de Hollywood, permanecen en nuestras retinas como un símbolo de lo que fue y por desgracia ya no existe.



40 años de la muerte de Joan Crawford (10-05-2017)


Actriz de cine mudo, bailarina de musical, reina del melodrama y estrella del cine de terror, a lo largo de su carrera tuvo que tocar casi todos los géneros para poder salir airosa. Un día como hoy hace 40 años nos dejaba una de las más destacadas actrices de la edad dorada de Hollywood, famosa por sus grandes ojos, duras facciones y carácter problemático: Joan Crawford.




Su verdadero nombre era Lucille Fay LaSueur (cualquier parecido con Joan Crawford es pura coincidencia), y nació un 23 de marzo de… probablemente 1904, aunque no se sabe con certeza el año, dudándose con 1905 o 1906, en San Antonio, Texas. Su padre, de origen francocanadiense (de ahí el apellido) abandonó a la familia poco antes de nacer ella, así que su madre se casó poco después con un empresario teatral,mudándose a Oklahoma. Pensaba que el nuevo marido de su madre, Henry Cassin, era su verdadero padre, hasta que su hermano Hal, un año mayor que ella, le contó la verdad. Su padrastro abusaba sexualmente de ella.

Por el lado positivo, del trabajo de su padrastro en el teatro adquirió su pasión por la danza, pero sufrió un accidente que le provocó 3 operaciones y 18 meses de reposo en los que no pudo ni siquiera ir a la escuela. Posteriormente, problemas judiciales de su padrastro provocaron el traslado de la familia a Kansas City, Missouri, donde continúa sus estudios.

En 1924 ya trabaja como bailarina y corista, además de casarse con el saxofonista James Welton. Consigue también ser conocida en Hollywood (sobre su participación en alguna película porno light no hay certeza). La cuestión es que en diciembre de 1924 consigue un contrato con la Metro, y ya en 1925 estrena varias películas mudas. Ya en 1928 protagoniza una película con Ramón Novarro, la estrella del cine mudo vista como sucesor del fallecido Rodolfo Valentino, “Across to Singapore”:

Pero la película que la lanzó a la fama fue estrenada también en 1928, “Vírgenes modernas”:

En 1929 protagoniza “Jugar con fuego”, en la que coincide con Douglas Faibanks Jr. , con quien se casa el 3 de junio de 1929, pese a la oposición inicial del padre de él, el mítico Douglas Fairbanks.

Pero los tiempos cambian, en 1927 se estrena “El cantor de jazz”, primer film sonoro de Hollywood, y el cine sonoro tarda poco en imponerse en los gustos de la sociedad. Intérpretes que hasta ahora no tenían problemas por su voz o acento ven como con el cine sonoro sus carreras llegan a su fin. Joan Crawford se estrena en el cine sonoro en 1929 con “The Hollywood revue of 1929”. Aunque los críticos la encontraron insegura con el nuevo cine sonoro, su voz no tenía problemas que le impidieran proseguir su carrera en las nuevas circunstancias.

En sus inicios en el cine sonoro destaca por supuesto su participación en musicales, como “Danzad, locos, danzad”, de 1931, en el que luce sus dotes como bailarina:

Pero, para su frustración, no consigue el papel protagonista de “Alma libre”, que recae en la esposa del productor Irving Thalberg, Norma Shearer, a quien odiaría el resto de su vida. Esta película fue el debut en el cine de Clark Gable, con quien Joan Crawford (que usa ya este nombre artístico) comparte pantalla en varias películas (incluyendo la que acabamos de ver).

En 1932 protagoniza “Bajo la lluvia”, drama de Lewis Milestone que no es bien recibido por un público aquejado de la crisis económica de la gran depresión y que prefiere comedias ligeras a una película sobre doble moralidad e intransigencia religiosa en la que un reverendo, Walter Huston, insiste en corregir a la perdida Joan Crawford, aunque en el fondo oculta otras intenciones:

También en 1932 forma parte del drama coral “Gran Hotel”, en el que no consigue evitar ser eclipsada por la enorme Greta Garbo, compartiendo además protagonismo con los hermanos Barrymore, Lionel y John:

En 1933 protagoniza “Alma de bailarina”, junto a Clark Gable y Franchot Tone, en la que comparte baile con el debutante Fred Astaire:

El estilo enérgico pero más bien basto de Joan Crawford contrasta con la exquisita elegancia de Fred Astaire.

En 1933 se divorcia de Douglas Fairbanks Jr., y en 1935 se casa con Franchot Tone, a quien conoció precisamente en esta película.

La implantación del Código Hays de censura a partir de 1933 cambia el tipo de películas que protagoniza, y pasa a trabajar sobre todo en dramas románticos, siendo el primero “Así ama la mujer”, en la que vuelve a compartir pantalla con Franchot Tone:

Sus compañeros de reparto en esos años serán Clark Gable, Franchot Tone e incluso Gary Cooper o el debutante Robert Taylor. Uno de sus mayores esfuerzos es el de lanzar la carrera de su esposo, pero éste no está interesado en llegar a ser una estrella, como ella quiere. No son buenos años para Joan Crawford, que llega incluso a ser considerada “veneno para la taquilla”.

Quizá su primer éxito post-código sea su participación como villana en “Mujeres”, comedia dramática de George Cukor de 1939, en la que no aparece ningún hombre, y en la que Joan Crawford interpreta a la mujer que le roba el marido a la protagonista, interpretada por Norma Shearer, personaje al que ella misma definía como “una perra” (creo que le corresponde más bien la definición de otro cánido, hembra del zorro…), y ella disfruta interpretando el papel, llevando incluso demasiado lejos su enfrentamiento con su enemiga Norma Shearer:

En 1939 se divorcia finalmente de Franchot Tone. Su carrera sigue en mal momento, y sólo alcanza cierto éxito con “Un rostro de mujer”, de 1941, de nuevo dirigida por George Cukor (famoso director de actrices que sacaba lo mejor de ellas”, interpretando a una mujer desfigurada metida en una banda criminal, que recupera un bello rostro gracias a la labor del cirujano Melvyn Douglas y que intenta redimirse, cueste lo que cueste,incluso si eso pasa por eliminar a su antiguo cómplice, Conrad Veidt:

En 1940, estando divorciada, Joan Crawford adopta a una niña, Christina, que de mayor escribirá un libro contando sus malísimas experiencias con su madre adoptiva, y que fue adaptado al cine en “Queridísima mamá”. Ella se vuelve a casar en 1942 con Philip Terry, y adoptarán juntos un niño. Christopher. Tras su nuevo divorcio, en 1946, adoptará a otras dos niñas, Cynthia y Cathy, que defenderán la memoria de su madre de los ataques de Christina.

En 1943 rompe su contrato con la Metro y pasa a servir como voluntaria durante la II Guerra Mundial. Terminada la guerra, firma un contrato con la Warner. Y cuando parecía que su carrera estaba acabada,tiene un golpe de suerte: una de sus grandes rivales, con la que competía por los mejores papeles, Bette Davis, rechaza protagonizar “Alma en suplicio”, de Michael Curtiz; el director no quiere ni oír hablar de Joan Crawford, prefiere a Barbara Stanwyck, pero el estudio se sale con la suya. “Alma en suplicio” es la historia de una mujer que ha entregado su vida a proteger a una hija ingrata, Ann Blyth, hasta que un asesinato le obliga a poner las cosas en su lugar:

Por esta película Joan Crawford recibe su primera nominación al Oscar, premio que ganará pero que no podrá recoger en la ceremonia por una enfermedad.

Resurge así como estrella del melodrama, protagonizando “De amor también se muere” de Jean Negulesco en 1946, junto a John Garfield, en la que interpreta el papel de una mujer manipuladora que cae rendidamente enamorada:

En 1947 protagoniza “Amor que mata”, de Curtis Bernhardt, interpretando de nuevo el papel de una mujer que cae rendidamente enamorada de Van Heflin, quien no corresponde a su amor y que se enamorará de la hija de su nuevo esposo, Raymond Massey (en uno de sus pocos papeles “de bueno”), lo que le obliga a tomar medidas drásticas:

Por esta película consigue una segunda nominación al oscar.

En 1949 protagoniza “Flamingo Road”, dirigida de nuevo por Michael Curtiz, en la que interpreta a una mujer que tiene que enfrentarse al mafioso local interpretado por Sidney Greenstreet:

Continúa trabajando para la Metro, pero cuando en 1952 protagoniza “Una mujer peligrosa”, que ella consideraba su peor película, decide que es el momento de romper su contrato. sabia decisión, ya que esto le permite protagonizar “Miedo súbito”, drama de intriga en la que interpreta a una rica escritora que se casa con un hombre más joven, Jack Palance, para descubrir que su esposo quiere matarla para quedarse con su herencia:

En 1954 protagoniza junto a Sterling Hayden uno de sus papeles más recordados en el western “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, en la que vuelve a interpretar a una mujer de mucho carácter con la fuerza necesaria para enfrentarse a sus enemigos:

El 10 de mayo de 1955 se vuelve a casar, en este caso con Alfred Steele, ejecutivo de Pepsi, que la dejará viuda en 1959, ocupando ella una plaza en la ejecutiva de la empresa.

Su carrera como actriz prosigue en dramas como “La abeja reina” de 1955 o “Hojas de otoño”, fallido film de 1956 dirigido por Robert Aldrich y que protagoniza junto al recién llegado Cliff Robertson, interpretando a una vieja solterona que se casa con un hombre mucho más joven en una historia que combina algún momento de intriga con enfermedades mentales:

Pero tras unos años más bien flojos, será de nuevo el director Robert Aldrich quien la devuelva al primer plano en 1962 al emparejarla con Bette Davis en la mítica “Qué fue de Baby Jane”, película esperpéntica con guiños de terror en la que las dos viejas enemigas lo dieron todo de su parte para dar más “credibilidad” a las dos hermanas que se maltratan mutuamente:

Bette Davis instaló en el set de rodaje una máquina de Coca-Cola sólo para fastidiar a Crawford, que era directiva de Pepsi. La rivalidad continuó en la temporada de premios: aunque Joan Crawford fue nominada al BAFTA, se quedó sin nominación al Oscar, a diferencia de Bette Davis. Pero cuando se anuncia que la ganadora del premio es la ausente Anne Bancroft, es Joan Crawford la que recoge el premio, provocando una mayor irritación e su compañera de reparto:

Tal es la enemistad entre ambas, que cuando Robert Aldrich quiere repetir el éxito con una nueva película, “Canción de cuna para un cadáver”, Bette Davis se niega a compartir pantalla con Joan Crawford, por lo que será Olivia de Havilland la que ocupe el lugar de la Crawford.

A partir de aquí, la mayor parte de la carrera de Joan Crawford será en cine de terror que es mejor olvidar, trabajando por última vez en 1970 en “Trog”:

Tras su retirada, escribió dos tomos de memorias. De su vida amorosa mejor no hablamos, porque nos ocuparía demasiado espacio. retirada de la vida pública desde 1974 a causa de un cáncer de páncreas, Joan Crawford murió finalmente el 10 de mayo de 1977, a causa no del cáncer sino al parecer de un infarto, a los 73 años (probablemente, dada la duda sobre su fecha de nacimiento) en Nueva York. Fue enterrada en Mausoleo Ferncliff de Greenburgh, Nueva York, junto a su último esposo, Alfred Steele:

Como en todo, para gustos los colores: no es Joan Crawford una de mis actrices favoritas (de hecho, prefiero mil veces a su rival Bette Davis, sin ser tampoco una de mis favoritas), y en general la mayoría de sus películas son más bien flojas o repiten los mismos estereotipos de papel. Pero su legado cinematográfico es sin duda enorme y nos dejó algunas películas para el recuerdo.



30 años de la muerte de Cary Grant (29-11-2016)


Hay estrellas que eclipsan a casi cualquier otra que se les acerque. Y cuando pensamos en ese Hollywood dorado de los años 30 y 40, entre los primeros nombres que se nos viene a la mente seguramente se encuentra el de Cary Grant. No es que fuera el mejor de su época, pero gracias a su carisma, a su presencia, pervive como una de las mayores estrellas del cine aún cuando se cumplen 30 años de su desaparición.




El verdadero nombre de Cary Grant era Archibald Alexander Leah, y había nacido en la británica ciudad de Bristol el 18 de enero de 1904. Había tenido un hermano mayor al que no conoció, ya que murió en 1900, con un año de edad. Su infancia no fue feliz, a causa del alcoholismo de su padre y de la depresión clínica de su madre (que parece ser que nunca se recuperó de la muerte de su primer hijo), que fue internada en un centro psiquiátrico cuando el pequeño Archibald tenía 9 años. Su padre le mintió, diciéndole primero que se había ido de viaje y luego que había muerto. No será hasta 1935 que se entere que su madre estaba viva, cuando su padre, a punto de morir, se lió con las mentiras que le había contado. En todo caso, antes de ser internada, su madre se esforzó por darle una buena educación: ella misma le enseñó a cantar y bailar, y se empeñó en que aprendiera a tocar el piano.

Tras el internamiento de su madre, su padre se muda con él a la casa de su abuela, pero un año después se vuelve a casar para formar una nueva familia de la que su hijo no forma parte. El abandono del padre, así como el supuesto abandono de la madre, traumatizan al futuro Cary Grant y dificultan su socialización.

Aficionado al teatro, se une a una compañía acrobática, y en sus años de estudiante destaca por sus dotes acrobáticas y deportivas que le hacen muy popular, aunque tiene fama de estudiante problemático. El resto de su tiempo lo pasa en el teatro. Finalmente, en 1918 es expulsado de su escuela (uno de los rumores decía que había sido sorprendido en el vestuario de las chicas), por lo que vuelve a unirse a la troupe acrobática a la que había pertenecido años antes, lo que le permite sobrevivir los siguientes años, con un contrato hasta los 18 años. Pero en 1920, cuando tiene 20 años, la compañía emprende una gira por Estados Unidos, y él decide quedarse en el país, junto con otros miembros de la compañía, cuando ésta vuelve a Gran Bretaña.

Los siguientes años los pasa trabajando en teatro, donde perfecciona sus dotes para la comedia. Obtiene un importante éxito que finalmente le lleva a Hollywood, donde consigue a finales de 1931 un contrato de 5 años con la Paramount, ya que el mánager de la compañía, B. P. Schulberg, se da cuenta de su enorme potencial. En esta época cambia su complicado nombre por el más llamativo de Cary Grant. Así debuta en la comedia romántica “Esta es la noche”, en la que interpreta a un campeón de lanzamiento de jabalina con problemas de celos:

En 1932 estrenó varias películas, de entre las que destaca su participación en “La Venus rubia”, como el amante de Marlene Dietrich en una película todavía anterior al código Hays de censura, que nos permite ver a un Grant más canalla, papel que le va como un guante:

Protagoniza también junto a Silvia Sidney la adaptación cinematográfica de “Madame Butterfly”, en otro papel de  galán más bien canalla pero al que no le falta un cierto encanto. La película por otra parte está hoy completamente olvidada (pero está completa en Youtube… me la apunto como asignatura pendiente):

Si bien estas y otras películas de 1932 en las que trabaja junto a grandes estrellas no le convierten todavía a él en una estrella, ya hacen que su nombre empiece a ser conocido. Entre otras cosas, consigue llamar la atención de una reciente estrella, la problemática Mae West, que se empeña en que sea el protagonista de su siguiente película, “Lady Lou”, de 1933, en la que es la película de menor duración en conseguir la nominación al Oscar de mejor película. Un éxito de taquilla que salvó a la Paramount de la quiebra:

Mae West siempre presumió de haber sido quien descubriera a Cary Grant. Aunque eso no sea del todo cierto, sí lo es que Grant alcanzó el estrellato gracias a sus dos colaboraciones con ella. Y es que ese mismo 1933 volvieron a trabajar juntos en “No soy un ángel”:

En 1933 aparece también, aunque irreconocible bajo su disfraz, entre el inmenso elenco de la adaptación de “Alicia en el país de las maravillas” de Norman Z. McLeod.

Pero el código Hays que implanta la censura cinematográfica en 1933 echa a perder la carrera de la irreverente Mae West, y a Cary Grant le cuesta encontrar su sitio. Una serie de fracasos comerciales en 1934 le lleva a la Paramount a prescindir de Cary Grant, considerado “poco rentable” (es cierto que tardará unos años en ser rentable, pero si habrían esperado esos años…). Así, en 1935 trabaja para la RKO en “La gran aventura de Silvia” de George Cukor, en la que trabaja por primera vez junto a Katherine Hepburn. La película tampoco es un éxito comercial, pero el trabajo de Grant es alabado por la crítica, y él siempre consideró esta película su lanzamiento definitivo:

Terminado su contrato con la Paramount en 1936, Cary Grant decide no renovar y ser un artista libre (el primero en hacerlo), lo que curiosamente aumenta su sueldo. Por esta época, en todo caso, comparte vivienda con su amigo Randolph Scott (los rumores sobre una relación entre ambos o sobre la posible bisexualidad de Grant no han podido ser confirmados), ya que Grant se había divorciado en 1935 de su primera esposa, Virginia Cherrill, con la que llevaba un año casado, y vivirán juntos hasta que Grant vuelva a casarse en 1942 con Barbara Hutton. Compartir vivienda suponía un importante ahorro para dos estrellas emergentes cuyos sueldos no les permitían tener una mansión para cada uno.

Pasando por diversos estudios en sus siguientes trabajos, alcanza su máximo éxito por fin en 1937 con “La pícara puritana” de Leo McCarey, junto a Irene Dunne y Ralph Bellamy, una screwball comedy, género en el que Grant brillará por delante de cualquier otro actor. Si bien la relación con McCarey no fue buena, éste elogió la capacidad cómica de Grant y su habilidad para improvisar diálogos. La comedia es divertidísima, a lo que desde luego contribuye mucho el talento de Grant:

Por si no fuera suficiente, en 1938 protagoniza junto a Katherine Hepburn un mito del screwbal comedy, “La fiera de mi niña” de Howard Hawks, con la simpática compañía de dos leopardos nada menos. Pese a su recelo inicial sobre cómo enfocar el personaje (le recomendaron tomar el ejemplo de Harold Lloyd), fue el propio Cary Grant quien le ayudó a Katherine Hepburn a desarrollar sus dotes para la comedia. El resultado no podía ser más brillante (ni más desternillante; conviene ver la película con la caja de kleenex al lado, porque es imposible no acabar llorando de la risa):

Yo ya sólo con el trailer me parto de risa. ¡Gracias, Howard Hawks, por regalarnos esta joya!

En 1939 repite con Howard Hawks en “Sólo los ángeles tiene alas”, película de aventuras junto a Jean Arthur:

Y realiza un gran trabajo en la adaptación de la obra de Rudyard Kipling en “Gunga Din”, de George Stevens, donde forma un genial trío cómico junto a Victor McLaglen y Douglas Fairbanks Jr. como unos soldados poco fiables en la India de época colonial. Una película de aventuras que conviene no perderse:

1940 será un gran año para Cary Grant, con 3 grandes comedias. La primera, “Luna nueva” de nuevo dirigida por Howard Hawks, junto a Rossalind Russell y Ralph Bellamy (que parece que era el único actor que podía intentar quitarle a la chica) en el que algunos consideran uno de sus mejores papeles cómicos:

Cary Grant repite junto a Irene Dunne y trabaja junto a su amigo Randolph Scott en “Mi mujer favorita”:

Pero el mayor éxito de Cary Grant en 1940 fue la última película que estrenó, “Historias de Filadelfia” de George Cukor, de nuevo junto a Katherine Hepburn, aunque aquí su papel es más secundario frente al de James Stewart (que, inesperadamente, se llevó el Oscar a mejor actor):

Otra de las grandes películas de la historia, totalmente imprescindible.

En 1941, la carrera de Cary Grant da un giro: en los siguientes años (básicamente los años de la II Guerra Mundial) rodará menos comedias, mientras rueda la mayoría de los dramas de su filmografía, lo que le da alguna que otra alegría. De hecho 1941 fue un buen año para él, con el estreno de dos grandes películas. La primera, el melodrama “Serenata nostálgica”, en el que repite junto a Irene Dunne (una pareja que desprende química por todos lados). Por esta película consigue su primera nominación al Oscar (pero pierde frente a Gary Cooper, que lo gana por “El sargento York”):

Por otro, colabora pro primera vez (lo hará 4 veces) con el director Alfred Hitchcock, en “Sospecha”, como el marido de Joan Fontaine. Cary Grant borda el ambiguo personaje al que la censura le cambia el final (estropeando con ello la película… y no digo más para no hacer spoiler):

¿Habrá veneno en ese vaso de leche?

El 26 de junio de 1942 Cary Grant consigue la nacionalidad americana y se casa ese mismo año con la millonaria Barbara Hutton, de quien se divorciará en 1945. Por otra parte, son años en los que la Guerra centra toda la atención del país, y Grant realiza giras para promover la compra de bonos de guerra y visita a militares hospitalizados. Su trabajo cinematográfico se reduce en esos años.

En 1942 estrena dos películas. Por un lado, el drama “El asunto del día”, de George Stevens, en la que interpreta a un presidiario huido que busca refugio en casa de una antigua amiga, Jean Arthur, que ha alquilado una habitación de su casa a un juez, Ronald Colman, al que Grant tratará de convencer de su inocencia:

Y protagoniza junto a Ginger Rogers la comedia de Leo McCarey “Hubo una luna de miel”, ambientada en la II Guerra Mundial:

En 1943 protagoniza el film bélico “Destino Tokio”. Se nota la influencia de la Guerra en las películas de la época…

1944 es un año mucho mejor para Cary Grant. Estrena dos películas más que importantes en su carrera. En primer lugar, un drama, “Un corazón en peligro”, junto a la gran Ethel Barrymore. Esta película le valdrá su segunda y última nominación al Oscar, pero esta vez quien se lo arrebate será (flipando) Bing Crosby por “Siguiendo mi camino” (si al menos hubiera sido Alexander Knox por “Wilson” o el también nunca premiado Charles Boyer por “Luz que agoniza” me callaría, pero es que esto ya no tiene nombre):

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a la comedia más alocada en su única colaboración con Frank Capra, la mítica “Arsénico por compasión”, en la que de nuevo tiene un recital de muecas y gestos cómicos que tanto éxito le darán en la comedia:

Sus siguientes estrenos tendrán lugar dos años después, en 1946, ya terminada la guerra. Por un lado tenemos el biopic del compositor Cole Porter, “Noche y día”:

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a trabajar por segunda vez con Alfred Hitchcock en “Encadenados”, que le empareja por primera vez con la que será su gran amiga Ingrid Bergman, y en la que también trabajan dos grandes secundarios como Claude Rains y Louis Calhern. Este es en mi opinión (a parte de ser, junto con Rebeca, mi favorita de Hitchcock) el mejor papel de Cary Grant, está simplemente espléndido en una película de intriga, un drama romántico por el que incomprensiblemente no sólo no se llevó el Oscar (se podría discutir si se lo merecía más que el ganador ese año, Fredric March por “Los mejores años de nuestra vida”… yo es que soy muy fan de March), es que ni siquiera fue nominado, algo realmente imperdonable. Veamos una de las escenas más tensas de la película:

Cary Grant supera ya los 40 años pero mantiene su buen aspecto como para seguir siendo un galán, papel que no abandonará en toda su carrera.

En 1947 interpreta a un ángel en “La mujer del Obispo”, comedia dramática junto a Loretta Young y David Niven en otro de sus mejores papeles:

Su siguiente película relevante fue en 1949 cuando vuelve a trabajar con Howard Hawks en otra de esas hilarantes comedias, “La novia era él”, en la que interpreta a un militar francés que tiene que vestirse de mujer para poder ir a Estados Unidos con su mujer, Ann Sheridan, que interpreta a una militar americana:

El 25 de diciembre de 1949 Cary Grant se casa por tercera vez, con la actriz Betsy Drake, con la que trabajó en dos ocasiones /en 1948 en “En busca de marido” y en 1952 en “Hogar, dulce hogar”. El matrimonio fue complicado para ambos, pero será el más largo en la vida de Grant: se divorciaron en 1962.

En 1952 Cary Grant vuelve a trabajar en una comedia de Howard Hawks, “Me siento rejuvenecer”, junto a Ginger Rogers y Marilyn Monroe:

En 1953 trabaja por primera vez junto a Deborah Kerr en “La mujer soñada”, de nuevo una comedia romántica:

En 1955 trabaja por tercera vez junto a Alfred Hitchcock (al estar fuera del sistema de estudios, se podía permitir el lujo de elegir en qué proyectos quería trabajar y recibir sueldos mayores) en “Atrapa a un ladrón”, que siendo una película de intriga como es habitual en el director inglés, es también una comedia romántica que empareja a Cary Grant con Grace Kelly. Grant seguía interpretando al galán romántico y seductor a sus 50 años, pero ahora con parejas mucho más jóvenes que él (a Grace Kelly le sacaba nada menos que 25 años, podría ser su padre; a Deborah Kerr, 17; a Audrey Hepburn 25; a Jayne Mansfield 29; y a Sofia Loren, 30). Aún así,la química entre Grant y Kelly es espectacular:

En 1957 estrena tres películas. La primera, “Bésalas por mí”, es su primera colaboración con el director Stanley Donen (con el que realizará sus mejores trabajos en sus últimos años) que lo empareja con la rubia explosiva Jayne Mansfield:

La segunda fue la fallida “Orgullo y pasión” de Stanley Kramer, una extraña incursión de Cary Grant en el cine de época (aunque luzca de maravilla el uniforme militar decimonónico inglés) rodada en España junto a Frank Sinatra y Sofia Loren. Parece que Grant aceptó el trabajo para poder huir de su mujer, pero durante el rodaje se enamoró de Sofia Loren, quien prefirió a Carlo Ponti para su desesperación. Además, el rodaje de esta película le impidió poder interpretar, como él quería, el papel de “El puente sobre el río Kwai” que finalmente hará William Holden:

Y, finalmente, el remake que el propio Leo McCarey dirigió de su “Tú y yo” que rodara en 1939 con Charles Boyer e Irene Dunne. Si la primera versión era más melodramática (no se podía esperar otra cosa de Charles Boyer), esta nueva, que empareja a Cary Grant de nuevo con Deborah Kerr, es más comedia, en la que, de nuevo, la química de la pareja protagonista nos deja una película inolvidable:

 

Maravillosa esta escena final (perdonadme, yo es que veo a Deborah Kerr y pierdo cualquier atisbo de objetividad que pueda tener… aunque Cary Grant está igualmente espléndido).

En 1958, un contrato con la Paramount le obliga a volver a rodar junto a Sofia Loren, algo que a él no le apetecía precisamente. El resultado fue “Cintia”, otra encantadora comedia en la que, ¡milagro!, Cary Grant es el padre viudo de tres niños (que más que sus hijos podían ser sus nietos… pero es que cuando se trata de Cary Grant, antes muerto que perder su estilo de la galán):

También en 1958 vuelve a trabajar con Stanley Donen y con su gran amiga Ingrid Bergman en “Indiscreta”, una genial comedia que le traerá a Cary Grant la primera de sus 5 nominaciones a los Globos de Oro (todas ellas como mejor actor de comedia), de las que tampoco ganará ninguna (lo que es muy difícil de entender… en nominaciones sin premio sólo le gana Paul Newman y empata con Susan Sarandon):

En 1959 consigue su segunda nominación con la comedia bélica “Operación Pacífico” de Blake Edwards, aunque aquí como galán tiene la difícil competencia de Tony Curtis:

Como siempre, la comicidad de Grant viene por sus gestos, por sus reacciones, más que por los chistes y gags que pueda tener.

De 1959 es también su última colaboración con Alfred Hitchcock, la mítica “Con la muerte en los talones”, película con la que confieso que empecé a odiar a Grant por su verborrea incontrolable que me ponía nervioso… claro que eso es lo que a fin de cuentas busca la película:

Retiro lo dicho, Cary Grant vuelve a estar genial.

En 1960 vuelve a trabajar por tercera vez junto a Stanley Donen en la deliciosa “Página en blanco”, como el marido cornudo de una maravillosa Deborah Kerr junto a una alocada Jean Simmons y un sorprendentemente divertido Robert Mitchum. Por esta película consigue su tercera nominación al Globo de Oro:

Su nivel de trabajo se reduce ya notablemente, no estrenando nada hasta 1962, con “Suave como el visón”, junto a Doris Day, con la que consigue su 4ª nominación al Globo de Oro:

Cuando Ian Fleming creó el personaje de James Bond, se inspiró en Cary Grant. Así que cuando se va a comenzar a rodar la saga cinematográfica del personaje, con “Agente 007 contra el Dr. No”, en 1962, los productores quieren a Grant como protagonista, pero finalmente lo descartan porque Grant sólo se comprometía a hacer una película, mientras los productores buscaban hacer una saga. Ellos se lo perdieron (y Sean Connery salió ganando, de paso).

En 1962 se divorcia también de Betsy Drake, de quien estaba separado desde 1958. Hay que recordar que Betsy Drake le introdujo en el mundo del LSD, que por aquella época era legal.

En 1963 trabaja por última vez junto a Stanley Donen en la genial comedia de intriga “Charada”, que protagoniza junto a Audrey Hepburn. Por esta película, otra de esas joyas de su filmografía, se llevó su 5ª y última nominación a los Globos de Oro:

Yo lo que quiero saber es cómo el muy granuja podía tener semejante química con actrices mucho más jóvenes que él. Estaba a punto de cumplir 60 años y la pareja que hace con la deliciosa Audrey Hepburn es encantadora.

En 1964 protagoniza junto a Leslie Caron y Trevor Howard la comedia bélica “Operación Whisky”:

Pero ya no hay más comedias románticas en su filmografía. Se retira del cine en 1966 con la comedia “Apartamento para tres”, junto a Samatna Eggar y Jim Hutton:

Y así se retira del cine. De poco sirvió que Alfred Hitchcock le ofreciera el papel protagonista de “Cortina rasgada” en 1966: Cary Grant había decidido retirarse del cine. Ya tenía 62 años, en julio de 1965 se había casado por 4º vez con la actriz Dyan Cannon y acababa de nacer su única hija, Jennifer, el 26 de febrero de 1966. Era el momento de retirarse.

Se divorció de Dyan Cannon en 1968, y justo después sufrió un grave accidente de tráfico. En 1970, la Academia de Hollywood finalmente decide compensarle concediéndole un Oscar honorífico. Grant llevaba 12 años boicoteando la gala de entrega de premios, pero fue a recoger este Oscar honorífico que tanto merecía:

Años de retraso. Como decía Frank Sinatra, Cary Grant hacía fácil la interpretación, su estilo era siempre sencillo, recurriendo a histrionismos sólo como efectos cómicos pero sumamente contenido en sus interpretaciones más dramáticas.

Cary Grant todavía tuvo tiempo de casarse una 5ª vez, en 1981, con la agente de relaciones públicas Barbara Harris. En sus últimos años se dedicó a hacer giras para presentar “Una noche con Cary Grant”, sesiones en las que se proyectaba alguna de sus películas y luego él respondía a las preguntas del público. Fue durante una de esas giras que, estando en Davenport, Iowa, sufrió una hemorragia cerebral el 29 de octubre de 1986. No era la primera que sufría, ya había tenido otra dos años atrás, pero en esta ocasión fue fatal y Cary Grant murió esa misma noche. Tenía 82 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas en California, por lo que nos quedamos sin poder visitar su tumba.

No era el mejor actor de su generación, desde luego, pero con una filmografía repleta de títulos básicos de la historia del cine y en la que compartía cartel con algunas de las mejores actrices de su época (4 veces con Katherine Hepburn, 3 veces con Irene Dunne o Deborah Kerr, 2 veces con Ingrid Bergman), Cary Grant es historia del cine, una figura icónica que pocos, si acaso alguno, pueden disputarle. 30 años después de su muerte todavía seguimos riéndonos a carcajadas con sus comedias y emocionándonos con sus películas dramáticas. Porque Cary Grant siempre será el perfecto icono del Hollywood clásico.