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200 años del estreno de La donna del lago (24-10-2019)

No era Gioacchino Rossini un compositor particularmente interesado en el romanticismo, movimiento cada vez más extendido en las artes de su época. Por ello no deja de resultar llamativo que, en 1819, escogiera una obra del escritor escocés Walter Scott, uno de los más importantes escritores románticos. La obra escogida sería “La dama del lago”, traducida al italiano como “La donna del lago”. 

En una época en la que Rossini no estaba teniendo grandes éxitos, fue él mismo quien se sintió atraído por la obra de Scott, pese a los problemas que le supuso al libretista Andrea Leone Tottola adaptar la novela al ámbito teatral. Rossini compuso la ópera para el Teatro San Carlo de Nápoles, contando con Isabella Colbran y los tenores Giovanni David y Andrea Nozzari para cantar los papeles protagonistas. Pero Rossini demuestra todavía sus afinidades con el pasado dando el papel de Malcolm a la mezzo soprano Benedetta Rosmonda Pisaroni. Pero, como importante avance, no hay diálogos recitados, toda la ópera es cantada. 

Terminada la ópera en septiembre, fue estrenada el Nápoles el 24 de octubre de 1819 (hay fuentes que señalan que fue el 24 de septiembre). El resultado del estreno fue dispar, pero alcanzó gran éxito poco después y se representó por toda Europa y en América hasta los años 60 del siglo XIX. Luego durmió en algún cajón, como la mayor parte de la obra rossiniana, hasta que se recuperó en 1958 en Florencia. Desde entonces ha conseguido recuperarse y se representa con una relativa frecuencia. 

Antes de comenzar a repasar “La donna del lago” dejamos, como siempre, un enlace al libreto. 

Sorprendentemente, “La donna del lago” no tiene obertura. Comienza directamente el primer acto.

Estamos en Escocia, durante el reinado de Jacobo V (1512-1542, Rey desde 1513), padre de la famosa Maria Estuardo. Amanece en las riberas del lago Katrine. Los pastores se dirigen a realizar sus labores diarias, mientras un grupo de cazadores se dirigen al bosque. Escuchamos el coro introductorio dirigido por Riccardo Muti:

Una barca se acerca a la costa. En ella va Elena, que canta su amor por Malcolm, esperando su llegada. Escuchamos su cabatina “O matutini albori” cantada por Joyce DiDonato:

Se escucha la corneta de los cazadores mientras Elena desea que su amado esté entre ellos. Nada más llegar a la costa aparece un misterioso personaje, que admira la belleza de la Dama del lago, a la que ha ido a observar. Elena le pregunta quién es, y él, ocultando su verdadera identidad, le dice que es un cazador que se ha perdido, por lo que ella le ofrece llevarlo en su bote al otro lado del lago, a su cabaña. Él se muestra enamorado de Elena. Escuchamos el dúo entre ambos cantado por Katia Ricciarelli y Dalmacio González:

En cuanto ambos se van en la barca llega al lugar un grupo de cazadores que buscan a Uberto, que es el hombre que acaba de marcharse en la barca. Como no lo encuentran se dividen para buscarlo por todas direcciones. Escuchamos el coro de los cazadores dirigido por Tullio Serafin:

Cambiamos de escena: estamos en la casa de Douglas, el padre de Elena. En una escena que no vamos a poder escuchar, los criados Serano y Albina conversan sobre lo que va a suceder esa día. Así nos enteramos que va a llegar Rodrigo, líder de los sublevados contra el Rey Jacobo, al que acusan de invadir los Highlands, y prometido de Elena. 

Llegan entonces Elena y Uberto. Ella le muestra su humilde hogar, pero él se muestra inquieto al ver las armas, que le pueden poner en peligro. Ella le confiesa que es la hija de Douglas, antiguo tutor del Rey Jacobo, pero ahora enemistado con él. Llegan entonces las damas de Elena, y Uberto se entera por ellas que Rodrigo está a punto de llegar. Ella le cuenta que es su prometido, pero que no está enamorada de él, ya que ama a otro. Uberto se muestra ilusionado de  poder ser él el objeto de ese amor, pero sabe que está en peligro y duda si quedarse o marcharse. Elena le pide a Albina que cruce con él el lago para que vuelva junto a sus acompañantes, pero él duda ya que querría permanecer junto a ella. Finalmente se va. Escuchamos el extenso dúo entre Elena y Uberto “Sei già nel tetto mio – Cielo, in qual estasi” cantado por Federica von Stade y Rockwell Blake:

Llega a la ahora vacía sala Malcolm, el enamorado de Elena. Hace mucho que no va a aquel lugar en el que ambos se enamoraron. Ansía verla y recordar su antiguo amor, y afirma preferiri morir si no puede permanecer junto a ella. Escuchamos el aria “Mura felici”, uno de los momentos más conocidos de “La donna del lago”, cantada por Marilyn Horne:

Serano informa que se escucha llegar a Rodrigo. Entran Douglas y Elena. Él le informa que todo estálisto para la boda, que servirá de alianza con los rebeldes escoceses. Ella se muestra reacia, por lo que Malcolm, de incógnito, se da cuenta de que aún le ama, pero su padre se muestra inflexible. Se escuchan las trompetas que anuncian a Rodrigo y Douglas le dice a su hija que sea su amor sea el premio que merece el valiente rebelde. Escuchamos el aria “Taci, lo voglio” cantada por Samuel Ramey:

Douglas sale, y Elena se queda pensando qué hará. Malcolm sale entonces de su escondite y ambos confirman su amor. Él piensa luchar contra los tiranos, y ambos se juran su amor eterno; prefieren morir si no pueden estar juntos. Escuchamos el dúo “Vivere io non potrò” cantado por Daniela Barcellona y Joyce DiDonato:

Cambiamos de escena. Hemos salido de la casa de Douglas, y estamos en una llanura desde la que se ve el lago. Un grupo de guerreros da la bienvenida a su líder, Rodrigo. Escuchamos el coro “Qual rapido torrente”:

Entra Rodrigo alentando a sus hombres, ya que se dispone a derrotar a Jacobo. Entonces busca a Elena, su prometida, ya que el amor le dará más fuerzas para luchar. Escuhamos el aria “Eccomi a voi” cantada por Chris Merritt:

Entre Elena, precedida por un coro que la presenta a Rodrigo, aunque en un momento intenta huir. Rodrigo se muestra feliz de poder casarse con Elena, pero la ve triste, Douglas trata de alejar sus temores mientras amenaza a su hija, que no puede ocultar sus sentimientos. Aparece entonces Malcolm junto a sus hombres y se ofrece para luchar junto a Rodrigo. Elena es incapaz de disimular y su padre la observa furioso. Rodrigo, en cambio, acepta la ayuda de Malcolm, pero cuando se entera que va a casarse con Elena no puede controlarse, y Rodrigo, que se da cuenta de lo que ocurre, se muestra furioso, al igual que Douglas, mientras Malcolm y Elena tratan ahora de disimular sus emociones. Pero aparece entonces Serano diciendo que tropas enemigas están próximas, y Rodrigo, Malcolm y Douglas se disponen a luchar por la patria. Mientras unos bardos cantan su arenga, los guerreros corren a la batalla. Escuchamos el final del acto I de “La donna del lago” con Joyce DiDonato como Elena, Daniela Barcellona como Malcolm, John Osborn como Rodrigo y Simón Orfila como Douglas:

Comenzamos el segundo acto de “La donna del lago”. Uberto está en el monte. Ha caído en el embrujo de la Dama del lago y sólo desea volver a estar junto a ella. Escuchamos el aria “O fiamma soave” cantada por Juan Diego Flórez:

Uberto sólo desea librar a Elena de las desgracias de la guerra que se está luchando en Escocia.

Aparece entonces Elena, que, angustiada, envía a Serano a buscar a su padre, que debería haber vuelto de la batalla. Aparece Uberto, pero Elena tarda en reconocerlo. Él le confiesa su amor, pero ella le dice que ama a Malcolm, aunque su padre le obliga a casarse con Rodrigo. Él le reprocha que ella no se lo hubiera dicho antes de que se enamorara. Uberto decide, con dolor, respetar sus sentimientos, y se dispone a marcharse, pero antes le deja una prenda que podría salvarla: un anillo que, afirma, le dio Jacobo cuando le salvó la vida; si necesita suplicar por la vida de su padre o de su amado, sólo tiene que enseñar el anillo al Rey. Pero antes de que Uberto se marche aparece Rodrigo, quien no reconoce a Uberto. Cuando éste confiesa ser leal al Rey, llama a sus hombres para matarlo. Los gritos de Elena los detiene. Uberto y Rodrigo deciden entonces luchar los dos solos. Escuchamos el dúo de Uberto y Elena y el trío posterior con Rodrigo con Joyce DiDonato, Juan Diego Flórez y John Osborn:

Cambiamos de escena. Malcolm llega a la cueva donde espera que esté Elena, pero sólo encuentra a Albina, por lo que piensa que al final ha accedido a los deseos de su padre. Cuenta que los rebeldes están siendo derrotados por las tropas del Rey, y que Rodrigo se bate en combate con un desconocido. Llega Serano, que cuenta que ha estado con Douglas, que está dispuesto a morir para salvar a su hija, pero al contárselo a Elena ha salido corriendo en dirección al palacio. Creyendo que ha perdido el amor de Elena, Malcolm quiere morir. Llegan entonces unos guerreros fugitivos de las tropas reales; Rodrigo ha muerto y las tropas rebeldes están siendo diezmadas por las del Rey. Malcolm se une entonces a los guerreros fugitivos. Escuchamos el aria Ah, si pera” cantada por Marilyn Horne:

Cambiamos de nuevo de escena. Estamos en el palacio de Stirling, residencia del Rey Jacobo. Allí está el Rey, que no es otro que Uberto. Douglas se presenta ante él para ofrecer su vida a cambio de detener la guerra, y sobre todo, la vida de su hija. Jacobo pide a sus hombres que alejen a Douglas para poder detener su furia. Se anuncia entonces la llegada de una mujer. Jacobo se esconde y pide a los sirvientes que no revelen su verdadera identidad. Elena entonces pide ver al Rey, con la intención de salvar a su padre, a Malcolm y a Rodrigo (no se ha enterado de su muerte todavía). Escuchamos la escena con Rockwell Blake, Giorgio Surjan y June Anderson:

Desde una terraza, Jacobo/Uberto canta una canción en la que lamenta haber visto a Elena y haberse enamorado de ella para luego perderla. Elena se tranquiliza al escuchar su voz, y cuando lo ve, le pide que le conduzca ante el Rey para entregarle el anillo que le dio. Escuchamos la escena con Cesare Valletti y Rosanna Carteri:

Entran en la sala del trono, pero Elena no consigue reconocer al Rey. Entonces se da cuenta de que todos miran a Uberto, y que tiene una pluma que lo diferencia del resto. Cuando Uberto confiesa ser Jacobo, Elena cae a sus pies. Jacobo le concede el perdón a Douglas, quien recupera su antiguo puesto junto al Rey. A Rodrigo no puede perdonarlo porque ha muerto. Entonces afirma que ya ha concedido demasiadas gracias ese día y que tiene que castigar a Malcolm, al que llama en ese momento. Escuchamos la escena con Montserrat Caballé y Franco Bonisolli:

El Rey pide que nadie pida clemencia por Malcolm, ya que su traición no puede ser perdonada. Le dice que tendrá un castigo digno de esa traición, y entonces une las manos de Malcolm y Elena, uniendo a ambos enamorados ante la sorpresa de todos. Elena se muestra incapaz de decir nada, pero por fin aparece feliz tras haber salvado a su padre y haberse unido a Malcolm. Escuchamos el Rondò final de “La donna del lago”, “Tanti affetti”, cantado por Joyce DiDonato:

Y, tras haber repasado “La donna del lago”, terminamos, como siempre, con el Reparto Ideal de la ópera:

Elena: Joyce DiDonato o Federica von Stade.

Uberto/Giacomo: Rockwell Blake o Juan Diego Flórez.

Malcolm: Marilyn Horne o Daniela Barcellona.

Rodrigo: Chris Merritt o Gregory Kunde.

Douglas: Samuel Ramey.

Director de Orquesta: Michelle Mariotti. 

175 años del estreno de I Lombardi (11-02-2018)


Giuseppe Verdi acababa de ver lanzada su carrera tras el exitoso estreno de “Nabucco“, por lo que necesitaba un nuevo libreto sobre el que trabajar, libreto que será encargado de nuevo a Temistocle Solera. El resultado final será “I Lombardi alla prima crociata” (“Los Lombardos en la primera cruzada”), aunque para abreviar la conocemos como “I Lombardi”.




Solera toma como base el poema heroico del mismo título de Tommasso Grossi, escrito en 1826, con clara intención patriótica y en un intento de emular (y recuperar) el estilo de la “Gerusalemme liberata” de Tasso. Pese a todo, Solera, por miedo a la censura austriaca que en ese momento imperaba en Milán, suprime a los personajes históricos de la obra, centrándose así en la trama de una familia ficticia, además de evitar incluir cualquier referencia a la unión de los italianos en la primera cruzada.

La ópera se estrena finalmente el 11 de febrero de 1843 en la Scala de Milán, con gran éxito de público, aunque no tanto de crítica, y mantiene una cierta popularidad, aunque menos permanente en el tiempo que la de Nabucco. Verdi utilizará gran parte de esta ópera reelaborada para, 4 años después, en 1847,componer la Grand’Opera “Jérusalem”, aunque ninguna de las dos tendrá un éxito perdurable. De hecho, “I Lombardi” es una de las pocas óperas de Verdi que siguen esperando su definitiva recuperación.

Antes de repasar el argumento dejamos como siempre un enlace al libreto.

En las óperas tempranas de Verdi, cada acto recibe un título. En este caso, el primer acto se titula “La venganza”.

La ópera comienza con una obertura, a la que sigue un coro. Y necesitamos ponernos en antecedentes: los dos hijos de Lord Folco, Arvino y Pagano, están enamorados de la misma mujer, Viclinda. pero ella se casa con Arvino, por lo que su hermano decide asesinarlo. Fracasado en su intento fratricida, es desterrado. Ahora, 18 años después, regresa a Milán en busca de perdón. El pueblo de Milán espera que ese perdón le sea concedido, aunque no se fían de Pagano y su fiera mirada. Escuchamos la obertura y el coro dirigidos por Lamberto Gardelli:

Ambos hermanos se reconcilian, pero Pagano se siente ultrajado y busca venganza. Mientras, los milaneses eligen a Arvino como líder en la cruzada, prometiendo su hermano Pagano acompañarlo. Escuchamos el quinteto “T’assale un tremito” con Ruggero Raimondi como Pagano, Ezio di Cesare como Arvino, Fiorella Prandini como Viclinda, Katia Ricciarelli como Giselda y Giorgio Surjan como Pirro:

Pero todo es una farsa; Pagano busca venganza, y con la ayuda de Pirro y otros hombres planea asesinar a su hermano. Escuchamos el aria “Sciagurata! hai tu creduto” cantada por Samuel Ramey:

Cambiamos de escena. Es de noche en el palacio de Folco. Viclinda sospecha que Pagano busca vengarse, y Arvino sospecha que están en peligro. Por eso Viclinda promete que a Dios que, si salva a su marido, ella y su hija Giselda irán a orar a Jerusalén. Giselda canta entonces una plegaria, “Salve Maria!” que escuchamos cantada por Renata Scotto:

Mientras, Pirro y sus hombres han prendido fuego al palacio. Pagano, después de asesinar a su hermano,  rapta a Viclinda, pero en respuesta a sus gritos aparece Arvino, y entonces Pagano se da cuenta de que a quien ha apuñalado no ha sido a su hermano, sino a su padre. Todos se horrorizan de lo sucedido, incluso Pagano, que intenta suicidarse, pero los guardias se lo impiden. En su lugar todos le maldicen y le vuelven a desterrar. Escuchamos el final del primer acto:

Comenzamos el segundo acto, titulado “El hombre de la caverna”. Han pasado algunos años desde el primer acto.Estamos en Antioquía, en el palacio de Acciano. Todos temen la llegada de los cruzados. Mientras, el hijo de Acciano, Oronte, está enamorado de Giselda (la hija de Arvino, secuestrada tiempo atrás), que vive en el harén del palacio. Oronte quiere consolarla, y le confiesa a su madre Sofía, cristiana, que él también tiene intención de hacerse cristiano. Escuchamos el aria “La mia letizia infondere” y la cabaletta “Come poteva un angelo” cantada por Luciano Pavarotti:

Y ahora escuchamos el aria y la cabaletta en una versión diferente de la habitual (desconozco su origen) cantada por Carlo Bergonzi:

Cambiamos de escena. Estamos en una montaña con una cueva en la que habita en solitario un eremita, ansioso por ver algún día llegar los estandartes cruzados que le permitan unirse a ellos en la lucha contra los musulmanes para así redimir su alma de su enorme pecado. Llega entonces un musulmán: es Pirro, que después de ayudar a Pagano se convirtió al Islam por miedo pero busca redención. Él es el guardián de las murallas de Antioquía. Promete abrir las puertas esa noche para los cruzados que ya se encuentran en el lugar. Entre ellos está Arvino, que busca a su hija secuestrada y busca la ayuda del eremita que tanta fama tiene en la región; éste le promete que la verá esa misma noche. Todos parten para aplastar a los musulmanes. Escuchamos toda la escena con Ruggero Raimondi como el Eremita, Giorgio Surjan como Pirro y Ezio di Cesare como Arvino:

Regresamos al palacio de Acciano, al harén, las mujeres intentan animar a la siempre triste Giselda, el amor de Oronte:

Giselda se siente desgraciada, pensando que el cielo la castiga por su amor impuro. Llega entonces Sofía diciendo que han sido traicionados y que su esposo y su hijo han caído. Llegan los invasores, liderados por el Eremita y Arvino. Giselda reconoce a su padre, que corre a abrazarla, pero ella le rechaza al ver sus manos manchadas de sangre, pensando que ha matado a su amado Oronte. Piensa que no es deseo de Dios que se vierta tanta sangre. Arvino, desesperado, se dispone a matarla, algo que ella desea para así reunirse con su amado, pero todos le detienen pensando que ha perdido la razón. Escuchamos la escena con Ghena Dimitrova como Giselda:

Comenzamos el tercer acto, titulado “La conversión”. Estamos frente a Jerusalén. Un coro, entre el que se encuentran diversos peregrinos, cantan a la ciudad santa en la que vivió Jesús:

Todos se van, y aparece Giselda, que ha huido de la tienda de su padre; necesita respirar al aire libre, y añora su perdido amor. Pero entonces aparece Oronte, vestido de Lombardo; no había muerto, sólo fue herido y huyó, pero lleva tiempo buscando a su amada. Ella le propone huir con él; Oronte le avisa de que vive fugitivo en bosques y desiertos, pero ella está dispuesta a renunciar a todo por él, y ambos deciden huir juntos, y más cuando se escucha un coro de cruzados, que puede poner en peligro a Oronte. Escuchamos el dúo con Katia Ricciarelli y Veriano Luchetti:

Cambiamos de escenario, estamos en la tienda de Arvino. Éste se encuentra sólo, después de que todos le hayan abandonado, incluida su hija, de la que ahora reniega. Unos hombres le avisan de que se ha visto a Pagano cerca del campamento, y Arvino jura matarlo si lo encuentra. Escuchamos el aria “Sì! De ciel che non punisce”, cantada por Ezio di Cesare:

Volvemos a cambiar de escena. Estamos junto al Jordán, en una cueva a la que Giselda lleva a un malherido Oronte. Aparece el Eremita, espantado por un amor impuro entre una cristiana y un musulmán, y le ofrece la salvación a Oronte si se convierte al cristianismo. Oronte acepta, ya que deseaba hacerlo con anterioridad; su amor ahora ya no es delito a ojos de Dios, y el eremita les ofrece una mejor vida tras la muerte si en la tierra han sido tan infelices, y Oronte muere. Escuchamos el trío “Qual voluttà trascorrere” con Ferruccio Furlanetto, June Anderson y un Carlo Bergonzi que contaba con 71 años, nada menos (y aún así cómo canta…):

Comenzamos el cuarto y último acto, titulado “El Santo Sepulcro”. Por lo general se suprime una primera escena, en la que el Eremita conduce a Giselda junto a su padre Arvino y le cuenta a éste la verdad para que le perdone.

En la siguiente escena, Giselda está sola y tiene una visión en la que se le anuncia que Oronte ya está entre los ángeles. Entonces se le aparece el propio Oronte para confirmarle que está en el cielo gracias a ella y le avisa de que los cruzados deben correr al estanque de Siloé en busca de agua. Giselda se da cuenta de que no fue un sueño y se dispone a avisar a los cruzados de que sigan las instrucciones que ha recibido de Oronte. Escuchamos esta escena con Renata Scotto y Luciano Pavarotti:

Cambiamos de escena. Ahora estamos en el campamento Lombardo, junto a la tumba de Raquel. Aquí los cruzados recuerdan su tierra natal, frente al desierto en el que se encuentran, padeciendo sed, en un coro que busca imitar el éxito del “Va, pensiero” de “Nabucco”. Entonces se escuchan unas voces que les avisan de que se dirijan a Siloé:

Arvino llama a los Lombardos a saciar su sed, para a continuación dirigirse a tomar la ciudad.

Cambiamos de escena. Volvemos a la tienda de Arvino. Jerusalén ha sido tomada, pero el Eremita, valientemente el primero en atacar la ciudad, está gravemente herido. Arvino y Giselda lo llevan a la tienda para curarlo, pero él les reconoce a ambos y revela su identidad: es Pagano. Considera que ya ha pagado su pena y, antes de morir, quiere reconciliarse con su hermano. Arvino le perdona y Pagano muere con la satisfacción de esa reconciliación. Escuchamos el trío final con Silvano Carrolli como Pagano, Ghena Dimitrova como Giselda y Carlo Bini como Arvino:

Terminamos, como siempre, con un Reparto Ideal:

Pagano: Samuel Ramey.

Giselda: Renata Scotto.

Oronte: Carlo Bergonzi o Luciano Pavarotti.

Arvino: Richard Leech.

Director de Orquesta: Gianandrea Gavazzeni.