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50 años de la muerte de Judy Garland (22-06-2019)

Entre las muchas imágenes icónicas de la historia del cine, hay una que quizá supere a casi cualquier otra: una jovencita con trenzas, con un vestido azul que el sepia de la filmación no permite ver, canta la que quizá sea la más inolvidable canción compuesta nunca para el cine, “Over the rainbow”. Y es que “El mago de Oz” lanzó al estrellato a la joven Judy Garland, pero no contribuyó a mejorar una trágica vida que terminó un día como hoy hace 50 años, con una prematura muerte.

El nombre de nacimiento de Judy Garland era Frances Ethel Grumm, y nació el 10 de junio de 1922 en Grand Rapids, en el estado de Minnesota. Su casa natal es en la actualidad un museo:

Sus padres pertenecían al mundo del vodevil, y sus dos hermanas mayores, Mary Jane y Dorothy Virginia también solían cantar en los espectáculos familiares, por lo que la pequeña hizo lo propio junto a sus hermanas ya a muy temprana edad. 

A consecuencia de unas acusaciones hacia su padre de abusos sexuales hacia algunos acomodadores, la familia se trasladó en 1926 a California. Allí, las tres niñas entran en una escuela de baile, participando en sus espectáculos. Conocidas como las “Grumm sisters”, su madre insiste en que se abran paso en Hollywood, y en 1930 protagonizan el corto “Bubbles”:

Mientras, las tres hermanas realizan giras por el país, y en 1934 se les sugiere que cambien su nombre. Por motivos que se discuten, el nombre elegido es Garland, por lo que serán las Garland sisters. Poco después, Frances sustiruirá su nombre por el de Judy, y así nace el nombre artístico de Judy Garland. El trío se rompe en agosto de 1935 cuando Suzanne se casa. 

Al mes siguiente, Judy es descubierta por un cazatalentos de la Metro. Apenas realizada una prueba, fue contratada, si bien nadie sabía que hacer con ella: demasiado mayor para hacer de niña, demasiado joven para hacer de adulta, no encajaba además con los cánones de belleza del momento, lo que le acomplejó toda su vida. Luis B. Meyer la insultaba, lo que aumentó sus inseguridades, y en las pruebas fotográficas siempre se la vestía de forma demasiado normal, lejos del glamour de otras actrices. Además, a finales de 1935 murió su padre, lo que le afectó profundamente. 

Pero su suerte cambió cuando el estudio contó con ella para una actuación en la fiesta de cumpleaños que prepararon para Clark Gable. Allí cantó la canción “You made me love you”. Tanto impresionó a todos que fue contratada para un pequeño papel en la película “Melodías de Broadway 1938” (estrenada en realidad en 1937, protagonizada por Robert Taylor y Eleanor Powell) en la que canta la misma canción:

El estudio por fin vio qué hacer con ella: haría el papel de “chica de al lado” junto a Mickey Rooney, compartiendo pantalla por primera vez en 1937, y trabajando con él en 1938 en uno de los títulos de la serie de Andy Harvaey, “Andrés Harvey se enamora”… pero no de ella, sino de Lana Turner, por supuesto. En 1938 trabaja además junto a otra de las grandes estrellas juveniles del momento, el inolvidable Freddie Bartholomew, y a Mary Astor en “Listen, Darling”:

Louis B. Meyer sigue sin confiar en ella. Por eso, cuando en 1939 se va a realizar la adaptación de la novela juvenil “El mago de Oz”, intenta conseguir como protagonista a Shirley Temple y luego a Deanna Durbin, pero como ninguna de ellas podía, al final accedió a los deseos de los productores, Arthur Freed y Mervyn LeRoy, y contrató a Judy Garland. Con un corsé y un traje azul que permitieran disimular su edad (Garland tenía 16 años, mientras Dorothy tiene solo 12), la película dirigida por Victor Fleming fue un enorme éxito que catapultó a Garland a la fama, en especial por su espectacular interpretación de “Over the rainbow”. ¿Se puede cantar mejor desde un punto de vista técnico? Sin duda, pero nadie ha podido acercarse a la interpretación que ella hizo de esta inolvidable canción: 

Tal fue el éxito de la película que no le dejaron descansar. De inmediato comenzó otro rodaje, “Los hijos de la farándula”, de Busby Berkeley, en la que repite protagonismo junto a un genial Mickey Rooney (aunque ella sigue sin ser el objeto de su amor). Para esta película fue compuesto el famoso “Good morning” que después se popularizó gracias a “Cantando bajo la lluvia”, pero Garland y Rooney fueron los primeros en cantarlo: 

La película es una defensa del mundo del espectáculo frente a los recelos conservadores, pero eso no sirvió para que las condiciones laborales de Judy Garland mejoraran (ni las de Mickey Rooney, por otro lado): tras el estreno debían realizar una gira promocional por el país que incluía a menudo cinco presentaciones diarias. Para aguantar el ritmo de trabajo se les suministraban barbitúricos (a los que Garland permaneció enganchada de por vida, mientras Rooney superó la adicción en una fecha tan temprana como el año 2000, nada menos). Además fue sometida a una estricta dieta (que degeneraría en anorexia), y para contener su apetito se le daba tabaco. Mejor no añadir nada. 

En todo caso, pese a no ser nominada al Oscar (Mickey Rooney sí lo fue por “Hijos de la farándula”), se le dio un Oscar juvenil por su trabajo en ambas películas. 

En 1940 protagoniza dos películas junto a Mickey Rooney, una más de la serie de Andy Harvey y “Armonías de juventud”, esta de nuevo dirigida por Busby Berkeley:

Ese mismo año interpreta su primer papel “adulto” en “Little Nellie Kelly”, otro musical en el que interpreta a una madre y a su hija, y en el que se besa por primera vez con un chico, en este caso George Murphy, además de morir por única vez en pantalla:

Por esas fechas, Judy Garland tiene sus primeros romances. El mismo día de su 18 cumpleaños anuncia su compromiso con el compositor David Rose, pero la Metro detiene el compromiso hasta que Rose consiga el divorcio. la pareja se casa por fin el 27 de julio de 1941, pero se divorcian en 1944. 

En 1941 trabaja de nuevo en 2 ocasiones junto a Mickey Rooney, destacando “Chicos de Broadway”, dirigida de nuevo por Busby Berkeley en la que se repite el argumento de un grupo de jóvenes que quieren montar un espectáculo:

Sus siguientes películas no son especialmente remarcables, hasta que en 1944 protagonice “Cita en San Luis” musical de corte más dramático en el que interpreta a una chica de la ciudad de San Luis que, tras enamorarse de un chico, se entera que su familia tiene que mudarse a Nueva York. El director de la película, Vincente Minnelli, se encarga de que una maquilladora cambie el aspecto de Garland, lo que le ayudará a resultar más atractiva como estrella protagonista:

Durante el rodaje, la relación con Minnelli fue complicada, pero al final terminó en romance (tras otros previos que tuvo, al parecer, con Tyrone Power y Orson Welles) que en este caso termina en boda, el 15 de junio de 1945. Un año después nacerá su hija Lizza Minnelli. La pareja se divorcia en 1951. 

En 1945, dirigida por su marido, protagoniza uno de sus pocos dramas, “El reloj”, que narra la historia de un soldado de permiso, interpretado por Robert Walker, que se enamora de una chica con la que se casa de inmediato:

En 1946 protagoniza “Las chicas de Harvey”, de George Sidney, interpretando a una joven que viaja al oeste porque está compremetida por carta, pero tras su decepción al encontrarse que su prometido es mucho mayor, se incorpora a las camareras conocidas como Chicas de Harvey, superando los numerosos problemas que le plantean los mafiosos locales:

En 1948 protagoniza junto a Gene Kelly “El pirata”, de nuevo dirigida por Vincente Minnelli, pero la película es un fracaso, en parte por los excesos de Minnelli y en parte por los retrasos provocados por Garland. Y es que, durante el rodaje, sufrió un ataque nervioso que le llevó a su primer intento de suicidio cortándose las venas, por lo que tuvo que ser internada dos semanas en un centro psiquiátrico. Pero pese a todo la esperaron para terminar la película:

Pese a todo, ese año fue de nuevo contratada por la Metro para protagonizar “Desfile de Pascua” de Charles Walters. Inicialmente iba a ser protagonizada por Gene Kelly, pero a causa de una rotura de tobillo fue sustituido por Fred Astaire. Esta fue la única vez que trabajaron juntos, además de trabajar con Peter Lawford y Ann Miller. En esta ocasión la película fue un éxito que hizo que volvieran a verla como una de las mayores estrellas de la Metro:

Pero, pese a conseguir terminar el rodaje sin problemas, su vida no mejora. Adicta a los somníferos, padece de migraña y cae en el alcoholismo. Esto provoca que sea reemplazada en varias películas que comienza a rodar o para las que es contratada: “Vuelve a mí”, en la que le sustituye Ginger Rogers y “Bodas reales”, en la que le sustituye Jane Powell, que le habrían permitido trabajar de nuevo junto a Astaire, y “Annie get your gun”, en la que es sustituida por Betty Hutton. De hecho, sólo conseguirá rodar una película más, “Repertorio de verano”, de nuevo dirigida por Charles Walters y junto a Gene Kelly. Pero sus retrasos o ausencias y la necesidad de añadir un nuevo número musical alargaron el rodaje y, de nuevo, pese a la buena acogida, fue un fracaso comercial:

Con esta película termina su contrato con la Metro, y Garland abandona Hollywood. Se embarca en una serie de conciertos por el Reino Unido que le dan gran éxito. El 8 de junio de 1952 se casa por tercera vez, con el manager de su gira, Sidney Luft, con el que tendrá dos hijos, Lorna en 1952 y Joey en 1955. 

En 1954 decide volver al cine con un proyecto muy personal: el remake musical de la película “Ha nacido una estrella” de 1937. Ella y su marido la producirían junto a la Warner. El director fue George Cukor y su pareja James Mason. Pese a continuar con sus retrasos en los rodajes, la película fue un enorme éxito, y su interpretación muy aclamada:

Judy Garland fue nominada al Oscar. No pudo ir a la ceremonia por estar hospitalizada a punto de dar a luz a su hijo, rodeada de cámaras que esperaban su discurso de agradecimiento por un premio que era seguro… hasta que se lo arrebató Grace Kelly, para sorpresa de todos. Pese a ser la mejor interpretación de Vicki Lester (muy superior a la de Janet Gaynor, aunque la versión de 1937 siga siendo la mejor en mi opinión). En todo caso, sí ganó el Globo de Oro. 

Pese a todo, Judy Garland abandona de nuevo el cine, centrando su atención en la televisión, en la que protagoniza diversos shows, y en los conciertos. En 1959 es hospitalizada y se le diagnostica hepatitis. Los médicos le dicen que le quedan unos 5 años de vida, y que aún si sobrevive es probable que no pueda volver a cantar. Tarda en recuperarse, pero en 1960 vuelve a dar conciertos. Y en 1961 trabaja de nuevo en cine, en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer. Muestra un aspecto demacrado para su edad, pero su interpretación es impactante, tanto que le vale una nominación al Oscar a mejor secundaria (sus compañeros de reparto también fueron nominados, aunque como protagonistas, Spencer Tracy y Maximilian Schell, ganando este último):

Su trabajo en cine concluye en 1963. Protagoniza junto a Dirk Bogarde “Podría seguir cantando” y aprovecha su experiencia en centros psiquiátricos para interpretar a la profesora de música de un centro psiquiátrico para niños con retraso que se opone a los métodos estrictos del director, Burt Lancaster, en “Ángeles sin paraíso”. El productor, Stanley Kramer, vuelve a contar con ella, aunque el rodaje es problemático, ya que el director encargado, John Cassavetes, prioriza la improvisación, lo que no es del agrado ni de Kramer ni de los actores. Pese a todo, es un drama muy recomendable, y si bien por momentos se le ve ausente, Judy Garland tiene momentos interpretativos absolutamente brillantes, demostrando que además de una magnífica actriz de musical tenía un enorme talento dramático:

Entre 1964 y 1965 protagoniza su propio show televisivo, en el que cuenta con numerosos invitados. Vamos a ver una actuación junto a una joven Barbra Streisan y a la gran Ethel Merman cantando “There’s not business like show business”:

Y la vamos a ver también cantando junto a su hija Liza Minnelli (que, seamos sinceros, no le llega a la suela de los zapatos a su madre):

Veamos alguna interpretación suya más. Y es que con esa espléndida voz, de color oscuro y tesitura de contralto, además de con su talento interpretativo, regalaba interpretaciones electrizantes, como en este “Old man river” del “Show boat” de Irving Berlin:

En los años 60 también publica varios discos, entre ellos “That’s enterteinment”, del que escuchamos el tema que le da título:

Su vida personal, en todo caso, no mejora. En 1965 consigue divorciarse, alegando crueldad mental por parte de  Luft. De inmediato se casa con el actor Mark Herron, pero se separan a los 6 meses de una relación tormentosa, que termina en divorcio en 1969. Además, sufre problemas económicos y un considerable deterioro de su salud. Se ve obligada a rehusar trabajar en la película “El valle de las muñecas”, uno de cuyos papeles está en buena medida basado en su vida, siendo sustituida por Susan Hayward. Incluso Gene Kelly querrá que sea la protagonista de “Hello, Dolly!”, pero en vista de su estado de salud los productores no se atreven; lástima, porque habría sido una magnífica Dolly, sin duda. 

En marzo de 1969, justo después de obtener el divorcio, se casa por quinta vez, con el empresario Mickey Deans. Pero el matrimonio duró poco: el 22 de junio, en su casa de Londres, Deans se encontró a su esposa caída en el baño. Una sobredosis de barbitúricos había acabado con su vida cuando acababa de cumplir 47 años. El cuerpo fue trasladado a Nueva York y enterrado en el cementerio de Ferncliff, hasta que en 2017, por empeño de sus hijos, sus restos fueron trasladados al Hollywood Forever Cemetery de Los Angeles. 

La historia de Judy Garland es la historia del hambre de dinero de los productores de las Majors, capaces de cualquier cosa con tal de rentabilizar a sus estrellas. Algunas, como su compañero Mickey Rooney, fueron capaces de conseguir superar esos abusos, pero Judy Garland, por su miedo, sus inseguridades, no fue capaz. Fue una muñeca rota, pero alguien con un talento de tal nivel que todavía sigue siendo uno de los grandes iconos de la edad dorada de Hollywood. Y con razón. 

In Memoriam: Doris Day (15-05-2019)

Prototipo de actriz cómica de los años 50 y comienzos de los 60, pese a que su carrera no fue muy larga, dejó una huella imborrable en el público cinematográfico, aunque la crítica no fuera tan piadosa con ella. Hace pocos días desaparecía una de las pocas supervivientes del Hollywood clásico, la actriz Doris Day.

El nombre real de Doris Day era Doris Mary Kappelhoff nació en Cincinati, estado de Ohio, el 3 de abril de 1922 (aunque ella siempre afirmó que fue en 1924). Sus abuelos eran inmigrantes alemanes y su padre era profesor de música. Tenía dos hermanos mayores, aunque el primero murió antes de que ella naciera. Criada en una familia católica, ello no impidió que sus padres se divorciaran cuando ella era pequeña, a causa de una infidelidad paterna. 

Aficionada desde pequeña a la danza, formó en los años 30 pareja de baile con Jerry Doherty, pero un accidente de tráfico frustró su futuro como bailarina. Es entonces cuando descubre su potencial como cantante. Comienza a recibir lecciones de canto por parte de Grace Raine, que se sorprende con su enorme potencial, venciendo las reticencias de su madre hacia el mundo del espectáculo. Así, la joven Doris comienza a cantar en la radio y en restaurantes. 

El cantante de Jazz Barney Rapp está buscando vocalistas femeninas. Doris vence a las 200 que audicionaron, y por insistencias de Rapp toma el nombre artístico de Doris Day (que a ella nunca le gustó, porque le sonaba a stripper) por la canción “Day after day” que forma parte de su repertorio. 

En 1941 se casa por primera vez, con  Al Jorden, miembro de la banda de Rapp. Con él tendrá a su único hijo, Terry. La pareja se divorcia en 1943, y Al se suicida poco después. En 1946 se casa con el saxofonista George Weidler, quien le convencerá para abandonar el catolicismo y convertirse a la ciencia cristiana. La pareja termina en divorcio en 1949. 

Doris Day alcanza gran éxito cantando con diferentes bandas, incluyendo las de intérpretes consagrados como Bing Crosby, colabora en la radio con Bob Hope y, desde 1945, realiza grabaciones discográficas. Una de estas será “Embraceable you”, cuya interpretación llamará la atención de sus compositores, Jule Styne y Sammy Cahn:

Ambos insisten en que participe en la película “Romance en alta mar” que dirige Michael Curtiz. Ella le dice al director que no tiene experiencia como actriz, pero eso le convence aún más a Curtiz de que es la intérprete adecuada (de hecho, el de Doris Day será el descubrimiento del que más orgulloso se sentirá Curtiz). La película, una comedia musical, se estrena en 1948 y en ella comparte pantalla con Jack Carson:

Esta canción, “It’s magic”, alcanza un gran éxito en las listas musicales, éxito que será aún mayor con su segunda película junto a Jack Carson y, de nuevo, dirigida por Michael Curtiz, “Mi sueño eres tú”, de 1949, con la canción “Someone like you”:

Trabajará a las órdenes de Michael Curtiz por tercera vez en 1950 en el drama musical “El trompetista”, protagonizado por Kirk Douglas y Lauren Bacall:

También en 1950 protagoniza la comedia musical “Té para dos”, junto a Fordon MacRae:

Su mayor éxito en esos años vendrá en todo caso en 1951 cuando trabaje por cuarta vez a las órdenes de Michael Curtiz, en “Te veré en mis sueños”, biopic del compositor Gus Kahn:

En 1951 se casa por tercera vez, con el productor Martin Melcher, . Él adopta a su hijo Terry, que pasa a ser conocido como Terry Melcher. 

Es una época en la que Doris Day es la actriz favorita de los militares que combaten en la Guerra de Corea, por lo que protagoniza no pocos musicales de poca calidad e irrelevantes en su carrera. Quizá el más relevante sea “Calamity Jane” (en España ridículamente titulado “Doris Day en el oeste”), western musical que protagoniza junto a Howard Keel y en el que canta la canción “Secret love”, que ganará el Oscar:

En 1954 protagoniza el drama musical “Siempre tú y yo”, junto a Frank Sinatra:

Tras rodar esta película, Doris Day decide no renovar su contrato con la Warner, descontenta por verse encasillada en papeles de comedia-musical. Por ello, su siguiente película, si bien igualmente musical, es mucho más dramática: “Quiéreme o déjame”, biopic de la cantante Ruth Etting y su tormentosa relación con su marido, que la maltrata psicológicamente, interpretado por James Cagney. La película, dirigida por Charles Vidor, se estrenó en 1955:

La película fue un considerable éxito de crítica, que le valió 2 Oscars y varias nominaciones, entre ellas a mejor actor para Cagney, pero no para Day. 

Tras rodar un thriller junto a Louis Jourdan, “El diabólico Señor Benton”, Doris Day trabaja a las órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”, de 1956, remake de la versión inglesa rodada por Hitchcock en los años 30, en la que se traslada la acción a Marruecos. La película es recordada en especial por ese “Qué será, será”, que ella odiaba pero que ganó el Oscar a mejor canción:

Pero de nuevo Doris Day regresa al mundo de la comedia. En 1958 estrena “Enséñame a querer”, en la que comparte escena con Clark Gable y con Gig Young, habitual secundario en sus películas. Por esta película conseguirá su primera nominación al Globo de oro, en la categoría de actriz de comedia:

Ese mismo año protagoniza junto a Richard Widmark (y de nuevo con Gig Young como secundario) “Mi marido se divierte”, otra comedia romántica, dirigida por Gene Kelly

En 1959, tras protagonizar junto a Jack Lemmon “La indómita y el millonario”, estrena el que probablemente sea su mayor éxito: la genial comedia de enredos “Confidencias a medianoche”, primera de las tres películas que protagonizará junto a Rock Hudson y Tony Randall y que le valdrá su única nominación al Oscar y una nueva nominación al Globo de Oro:

En 1960 protagoniza la simpática comedia familiar “No os comáis las margaritas”, en la que comparte protagonismo con David Niven:

Pero ese mismo año da un giro sorprendente a su carrera con un papel dramático, quizá su mejor papel, en el thriller “Un grito en la niebla”, protagonizado por Rex Harrison, Myrna Loy y John Gavin, en el que interpreta a una mujer amenazada de muerte que terminará descubriendo que la amenaza llega de alguien muy cercano:

No consigue nominación al Oscar, pero sí al Globo de oro. 

En 1961 vuelve a trabajar junto a Rock Hudson y Tony Randall en otra genial comedia, “Pijama para dos”, dirigida por Delbert Mann:

En 1962 consigue ser nominada al Globo de Oro por “Jumbo, la sensación del circo”, pero su mayor logro profesional será compartir pantalla junto a Cary Grant (y de nuevo con Gig Young como secundario) en la comedia romántica “Suave como visón”, de nuevo a las órdenes de Delbert Mann:

En 1963 protagoniza dos comedias junto a James Garner: “Su pequeña aventura” y “Apártate, cariño”, remake de “Mi mujer favorita”, en la que, tras cinco años desaparecida y dada por muerta, reaparece el mismo día que su esposo va a casarse de nuevo. Por esta película consigue su última nominación al Globo de Oro:

Al año siguiente repite por tercera vez junto a Rock Hudson y Tony Randall en “No me mandes flores”, dirigida por Norman Jewison:

Una nueva comedia en 1965, “Por favor, no molesten”, junto a Rod Taylor, le proporciona su último gran éxito:

Los gustos del público van cambiando, Doris Day rechaza el papel de Mrs. Robinson en “El graduado”, considerando el guión ofensivo y vulgar (Day era republicana y muy conservadora, como es propio por otra parte de un miembro de la iglesia de la ciencia cristiana), mientras el público la veía demasiado mojigata. Pocas comedias más terminan con su carrera cinematográfica, siendo la última “El novio de mamá”, en 1968. 

El 20 de abril de 1968 su esposo Martin Melcher, que padecía un problema cardiaco pero por sus creencias en la ciencia cristiana rechazó recibir tratamiento médico hasta que fue demasiado tarde, murió. Doris Day se llevó entonces dos desagradables sorpresas. La primera es que, a causa de unas pésimas inversiones, Melcher y el abogado Jerome B. Rosenthal le habían dejado en bancarrota. Doris Day denuncia a Rosenthal y lo lleva a juicio, que logra ganar en 1874, aunque no recibió la compensación económica hasta 1977.

La otra es que, sin consultarla, Melcher había acordado con la CBS un programa de televisión para ella, “El show de Doris Day”. Ella no quería trabajar en televisión, pero las deudas le obligaron a aceptar, y el programa fue un éxito que se mantuvo en emisión hasta 1973. 

Por otra parte, su hijo Terry Melcher era el objetivo de los famosos asesinatos de Charles Manson (la casa en la que sucedieron los asesinatos había sido de Terry hasta pocos meses antes, y Mason al parecer desconocía el cambio), y al saberlo, se empeñó en que su madre fuera siempre acompañada de guardaespaldas. Era una época difícil para Doris Day, que además veía como los gustos del público se alejaban de su estilo. Regresó a la televisión en 1985 para una serie de entrevistas (la más famosa, a su amigo Rock Hudson, enfermo ya de SIDA), pero el programa no duró mucho. 

En 1976 se casó por cuarta vez, con el camarero Barry Comden, pero la pareja acabó divorciándose en 1982. Él decía que ella le prestaba más atención a sus perros que a él. Y es que en sus últimos años Doris Day se centró en su asociación para la defensa de los animales, fundada en 1878. Un fallido intento de aparición en los Oscars, echado a perder por un accidente, terminó con su vida pública al margen de su asociación. De hecho, cuando se propuso otorgarle un Oscar honorífico, ella lo rechazó. Su hijo Terry murió en 2004 a causa de un melanoma. Cada vez más ausente de la vida pública, Clint Eastwood le ofreció un papel en 2015, pero finalmente tampoco lo realizó. Casi olvidada, una neumonía acabó con su vida el pasado 13 de mayo, cuando contaba 97 años. Por expreso deseo suyo no habría ni funeral ni tumba ni ningún acto público. 

Reina absoluta de la comedia romántica y el musical del Hollywood mojigato y republicano de los años 50, la historia posterior no la ha tratado muy bien, pese a que algunas de sus películas merezcan ser recordadas por la gran vis cómica de una actriz que en realidad no era más que una cantante sin experiencia escénica. Tampoco necesitó nada más.

In Memoriam: Milos Forman (13-04-2018)


Un director checo llega a Hollywood arrasando y se llevará dos Oscars a mejor director con una filmografía bastante reducida, aunque no siempre de idéntica buena calidad. Sería de alguna forma el resumen de la carrera de Milos Forman, nombre quizá no tan conocido como los títulos de sus películas, que nos dejó hace pocos días. Repasaremos brevemente su carrera.

El nombre real de Milos Forman era Jan Tomás Forman, y nació en la localidad checa de Caslav el 18 de febrero de 1932. Durante su infancia creyó que su padre era el profesor Rudolf Forman, activo miembro de la resistencia antinazi checa que morirá en un interrogatorio en el campo de concentración de Mittelbau-Dora en 1944, mientras su madre, Anna, habría muerto el año anterior en Auschwitz, por lo que el joven Forman fue criado por unos tíos. Años después descubrirá que su padre biológico era en realidad el arquitecto judío Otto Kohn.




Ya de joven, Milos Forman quiere convertirse en productor teatral, por lo que estudia en la Academia de Artes Escénicas de Praga. En 1958 se casa con la actriz checa Jana Brejchova, de la que se divorcia en 1962. En 1964 se casa por segunda vez, con la actriz checa Vera Kresadlová, con la que tendrá dos hijos gemelos, Petr y Matej, nacidos en 1964 y ambos dedicados al teatro. La pareja se separará en 1969 y se divorciará en 1999.

Dirige algunos documentales antes de debutar como director en 1964 con el drama “Pedro, el negro”, perteneciente a la corriente de la Nueva Ola Checa, como también lo será su siguiente película, la comedia “Los amores de una rubia”, de 1965, que se lleva premios en los festivales de cine de Locarno y venecia, además de recibir nominaciones al Oscar y al Globo de oro como mejor película extranjera:

Su siguiente película será otra comedia, “¡Al fuego, bomberos!”, estrenada en 1967, por primera vez en color, y que volverá a ser nominada al Oscar:

La Primavera de Praga le sorprende estando en París, negociando dirigir una película para Hollywood. Cuando las tropas soviéticas invaden Checoslovaquia para aplastar la sublevación, Milos Forman es despedido por la productora checa para la que trabaja, por lo que decide trasladarse a los Estados Unidos, adquiriendo la nacionalidad americana en 1977.

Su primera película en Hollywood será otra comedia, en la línea de su filmografía anterior, “Juventud sin esperanza”, de 1971, que conseguirá algunos premios. Pero la gran sorpresa la dará en 1975, cuando Michael Douglas y Saul Zaentz recurran a él (según Forman, porque entraba en el presupuesto) para dirigir la adaptación de la novela de Ken Kensey “Alguien voló sobre el nido del cuco”, drama ambientado en una clínica mental en el que una estricta enfermera, interpretada por Louise Fletcher, intentará mantener a raya a unos pacientes que se revelan contra su autoridad, encabezados por Jack Nicholson:

La película arrasa en los premios, y consigue ganar los 5 Oscars principales (película, director, actor y actriz protagonistas para Nicholson y Fletcher y guión, adaptado en este caso), algo que sólo han conseguido otras dos películas, “Sucedió una noche” en 1934 y “El silencio de los corderos” en 1991. Veamos a Milos Forman recoger su premio como mejor director, de manos nada menos que de William Wyler:

El éxito que alcanza con este film le permite asumir el proyecto que desea realizar, la adaptación cinematográfica del musical rock “Hair”,  protagonizado por Treat Williams, John Savage y Beverly D’Angelo, que se estrenará en 1979, resultando un fracaso de taquilla, pese a contar con números tan memorables como este “Aquarius”:

Pese a todo, su siguiente proyecto no será menos ambicioso, la monumental “Ragtime”, drama sobre el racismo ambientado en Nueva York a comienzos del siglo XX en el que será el último papel de mítico James Cagney:

Sin ser un gran éxito, consigue ser nominado como mejor director en los Globos de Oro.

En 1984 volverá al alcanzar la cumbre de la fama con su obra maestra “Amadeus”, en la que recurre a la mítica historia de traición de Antonio Salieri, interpretado por F. Murray Abraham, para acabar con su rival Wolfgang Amadeus Mozart, interpretado por Tom Hulce. Os dejo mi escena favorita de la película (que no será la más famosa, seguro):

Confieso que llegué a apreciar mejor la genialidad del Réquiem de Mozart gracias a esta escena. La película en todo caso fue un enorme éxito que le valió el Oscar al Salieri de Abraham y se llevó el premio a la mejor película. Milos Forman ganará su segundo Oscar (y su segundo Globo de Oro también) a mejor director:

Su siguiente película se estrenará en 1989. Forman cometerá el error de adaptar la obra de Choderlos de Laclos “Las amistades peligrosas” justo un año después de que lo hiciera Stephen Frears, por lo que su “Valmont”, protagonizado por Colin Firth y Annette Bening, pasó desapercibida:

Tomándose su trabajo con mucha calma, Milos Forman no vuelve a estrenar hasta 1996, con “El escándalo de Larry Flynt”, drama biográfico que cuenta la historia del fundador de la revista erótica “Hustler” en los años 70, generando un gran escándalo, protagonizada por Woody Harrelson y Edward Norton:

Pese a que la película no fue un éxito comercial, sí lo fue de crítica: Milos Forman recibirá su tercera (y última) nominación como mejor director al Oscar, y ganará el Globo de Oro (el tercero) en la misma categoría:

En 1999 estrena la comedia dramática “Man in the moon”, biografía de un cómico interpretado por Jim Carrey, que tuvo un moderado éxito, incluyendo un Globo de Oro para el actor:

En 1999 Milos Forman se casa por tercera vez, con Martina Zborilova, con la que ese mismo año tendrá dos hijos gemelos, Jim y Andy.

A comienzos de siglo baraja dirigir una adaptación de “El último encuentro”, obra maestra literaria del húngaro Sandor Marai, pero por desgracia el proyecto no llega a buen puerto (una lástima, porque con Sean Connery de protagonista, tenía muy buena pinta). Algún otro proyecto tampoco termina de salir adelante, y Forman comete el mayor error de su carrera: dirigir la mediocre “Los fantasmas de Goya”, de 2006, de argumento infumable y con un Javier Bardem simplemente insoportable como inquisidor reconvertido en liberal napoleónico. Ni Natalie Portman en un doble papel ni Stellan Skarsgard como Goya consiguen sacar adelante una película que fue un absoluto fracaso:

Milos Forman no volverá a dirigir en los 12 años de vida que le quedaban, aunque hará pequeños papeles como actor en películas europeas. Finalmente, tras una breve enfermedad, moría el 13 de abril de 2018 en un hospital próximo a su casa de Warren Connecticut, pueblo en el que es enterrado.

Con una filmografía tan exigua, es todo un logro haber conseguido tal cantidad de premios. Pese al pésimo colofón que supuso “Los fantasma de Goya”, su carrera es digna de atención por esas dos obras maestras que le hicieron ganar sus dos Oscars.



Centenario del nacimiento de June Allyson (07-10-2017)


Enormemente popular en los años 40 y 50, olvidada hoy quizá por ser la estrella de películas ñoñas de un machismo que resulta hoy bastante molesto, recordamos hoy, en el centenario de su nacimiento, a la actriz June Allyson.




El nombre real de June Allyson era Eleanor Geisman, y nació el 7 de octubre de 1917 en el newyorkino barrio del Bronx. Su infancia no fue fácil: su padre abandonó a la familia (tenía un hermano dos años mayor que ella) cuando ella tenía 6 meses, y se crió con sus abuelos maternos, ya que su madre no podía atenderla para poder trabajar.

Su vida cambió cuando, con 9 años, sufrió un terrible accidente: mientras andaba en triciclo junto a su perro, la rama de un árbol le cayó encima; el perro murió, y ella sufrió fractura de cráneo y de espalda. El médico que la atendió dijo que no podría volver a andar, pero se equivocó. Ella contaba que se recuperó gracias a la natación, aunque al parecer quería ocultar cosas sobre su oscuro pasado.

De esta época surge su afición al cine, en especial a los musicales que protagonizaban Ginger Rogers y Fred Astaire, aprendiéndose las coreografías de ella. Finalmente, una vez su madre consiguió cierta estabilidad financiera, ingresó en una academia de baile y comenzó a participar en concursos de baile. Aunque su situación económica le obligó a abandonar las clases sin terminar la carrera, probó suerte en el teatro y en cortos cinematográficos en Nueva York, además de probar suerte como modelo, aunque salió mal parada en esta última faceta, cuando fue utilizada como el “antes” en uno de esos típicos anuncios de “antes y después”.

A partir de 1938 comienza a trabajar en musicales en Nueva York, adoptando el definitivo nombre de June Allyson. Su salto a Hollywood se produce en 1943, con un breve papel en “Girl crazy”, junto a Judy Garland y Mickey Rooney:

Ya en 1944 saltará a la fama al protagonizar el musical “Two girls and a sailor” junto a Van Johnson, en la que demuestra sus dotes como bailarina y como cantante (pese a su voz oscura y no especialmente bella):

También en 1944 protagoniza “Al compás del corazón”. musical bélico junto a la actriz infantil Margaret O’Brien y a los músicos José Iturbi y Jimmy Durante, en la que interpreta a una contrabajista embarazada que espera noticias de su esposo, que se encuentra en la guerra:

En 1945 se casa con el actor Dick Powell, 13 años mayor que ella, pese a la posición del productor Louis B. Meyer, y permanecerán casados hasta la muerte de él en 1963, y tuvieron dos hijos, Pamela, adoptada en 1948, y Richard, nacido en 1950.

Su siguiente gran éxito cinematográfico será en 1946 con “Two sisters from Boston”, junto a Kathryn Grayson, Jimmy Durante, Peter Lawford y Lauritz Melchior:

En 1947 protagoniza otro musical, “¡Viva el amor!”, de nuevo junto a Peter Lawford:

En 1948 participa en un fragmento de “Words and music”, película que cuenta la historia de los compositores Richard Rodgers y Lorenz Hart:

Tras participar en “Los tres mosqueteros” junto a Gene Kelly, es seleccionada para interpretar a Jo March en la adaptación de la famosa novela de Louisa May Alcott “Mujercitas”, en la que vuelve a compartir pantalla con Peter Lawford y Margaret O’Brien:

Pese a su aspecto un tanto hombruno, es un error de casting, ya que Jo es la segunda de las hermanas, pero  Janet Leigh, que interpreta a la mayor, es 10 años más joven (la edad que debería tener aproximadamente su personaje, por otra parte), y se nota demasiado que la edad de June Allyson no es la propia del personaje.

También en 1949 coincide por primera vez en pantalla junto a James Stewart, interpretando a la abnegada esposa del jugador de baseball Monty Stratton, que pierde una pierna en un accidente de caza:

El cine musical va dejando paso a un cine más dramático, en el que June Allyson interpreta papeles a menudo bastante mojigatos, de “esposa perfecta” según los standars de la época. Sobra decir que su tendencia política era conservadora, apoyando al partido republicano, algo que no resulta en absoluto sorprendente.

En 1950 comparte pantalla junto a su esposo Dick Powell en “Cruce de derecha”, drama ambientado en el mundo del boxeo:

Su embarazo le impide protagonizar “Bodas reales” junto a su admirado Fred Astaire, pero en 1951, su doble papel como las hermanas Potter le vale un Globo de Oro como mejor actriz de comedia:

Sus siguientes películas remarcables llegarán en 1953. La primera será “Campo de batalla”, drama bélico en el que interpreta a una enfermera en la Guerra de Corea que se enamora de un cirujano alcohólico interpretado por Humphrey Bogart:

La otra será “Música y lágrimas” (espantosa traducción del original “La historia de Glenn Miller”), en la que vuelve a interpretar a la abnegada esposa de James Stewart, que en este caso interpreta al músico de Jazz Glenn Miller:

En 1954 interpreta dos papeles casi idénticos. En “El mundo es de las mujeres”, film coral de Jean Negulesco que se las da de “feminista” (ataque de risa), interpreta a la esposa de Cornel Wilde, uno de los tres hombres que se disputan un alto puesto en la empresa que preside Clifton Webb. Y en “La torre de los ambiciosos” es la esposa de William Holden, que también aspira a presidir una empresa:

En 1955 comparte pantalla por tercera y última vez con James Stewart en “Acorazados del aire”, en este caso un drama bélico:

En 1956 protagoniza “You can’t run away from it”, dirigida por su esposo, y protagoniza también el remake de “Mujeres” de George Cukor de 1939 en “El sexo opuesto”, en la que sospecha que su marido, Leslie Nielsen, la engaña:

En 1957 protagoniza el melodrama de Douglas Sirk “Interludio de amor” junto a Rosanno Brazzi, con quien ya había coincidido en “Mujercitas”, que será su última película reseñable. Luego protagoniza su propio show televisivo antes de retirarse por problemas de salud, y posteriormente por problemas de salud de su marido, que morirá en 1963. Ese mismo año comienza un romance con el director Dirk Summers que dura hasta 1975, pero nunca se casan. En cambio, en 1963 se casa con el empresario Alfred Green Maxwell, del que se divorcia en 1965. Se vuelven a casar al año siguiente y se divorciarán de nuevo en 1970. Durante esta época, June Allyson cae en el alcoholismo, que supera a mediados de los 70. Se casa por última vez en 1976 con un dentista llamado David Ashrow, que comenzará una pequeña carrera como actor en la que en ocasiones trabajará junto a su esposa.

Y es que en 1970 June Allyson vuelve a los escenarios, y trabaja en cine en 1972 con “They only kill their masters”, junto a James Gardner:

Visto el resultado, por mucho repartazo, mejor que no hubiera vuelto…

June Allyson trabaja sobre todo en televisión en esta nueva etapa, apareciendo en episodios de series como “El increible Hulk” o “Se ha escrito un crimen”. Sus últimas apariciones tiene lugar en 2001, momento de su retirada definitiva. Con problemas de salud cada vez más graves, morirá de una insuficiencia respiratoria el 8 de julio de 2006, con 88 años.

Ejemplo de superación en su vida personal, que a menudo trasladaba a sus papeles cinematográficos, June Allyson se convirtió en el prototipo de la esposa perfecta americana en un tipo de cine que ha envejecido muy mal, provocando su caída en el olvido.



25 años de la muerte de Anthony Perkins (12-09-2017)


Hay intérpretes que se encasillan en un género cinematográfico, para bien o para mal, pero los hay, pocos por suerte, que han tenido la desgracia de ser relacionados siempre con un único papel del que parece que nunca pueden librarse. Anthony Perkins con su Norman Bates es quizá el caso paradigmático, por desgracia para un actor de enorme talento cuyo recuerdo, tras su desaparición hace 25 años, se conserva sólo por el villano de Psicosis.




Anthony Perkins nació en Nueva York el 4 de abril de 1932, siendo el único hijo de Janet Esselstyn y del actor cinematográfico Osgood Perkins, que murió de un infarto 5 años después. Pese a apenas haberle conocido, Perkins siguió los pasos de su padre y debuta en el cine en 1953, en la película de George Cukor “La actriz”, en la que interpreta al joven enamorado de la protagonista, Jean Simmons. Pero será con su segundo papel, en 1956, en el clásico de William Wyler “La gran prueba” con el que salte al estrellato, interpretando al hijo mayor de la familia de cuáqueros formada por Gary Cooper y Dorothy McGuire:

Por este papel selleva su única nominación al Oscar (algo sorprendente e imperdonable) y un Globo de Oro a la mejor nueva estrella.

Anthony Perkins es miembro del Actor’s studio, y compagina su labor cinematográfica con la teatral, además de grabar varios discos como cantante (bajo el nombre de Tony Perkins), publicando el primero en 1957, del que destaca el tema “Moonlight swim”:

Tras participar en dos westerns en 1957, en 1958 gana un premio Tony por su trabajo en la obra teatral “Look Homeward, Angel”. Ese mismo año tiene también su primer papel protagonista en la comedia “La casamentera”, junto a Shirley Booth y Shirley McLaine:

Y protagoniza también el drama de época “Deseo bajo los olmos”, en el que se enfrenta a su tiránico padre, interpretado por Burl Ives, y se enamora de su madrastra, Sofia Loren:

En 1959 protagoniza “Mansiones verdes”, junto a Audrey Hepburn, ambientada en la selva venezolana:

Y tiene también un destacado papel en el drama nuclear “La hora final” de Stanley Kramer, junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Fred Astaire, en la que interpreta a un joven militar australiano que tiene que asumir que él y su familia van a morir a causa de la nube radiactiva:

En 1960 protagoniza en Broadway el musical “Greenwillow” de Frank Loesser, por el que recibe una nueva nominación al Tony. Le escuchamos aquí, años después, cantando una de las piezas más conocidas de este musical “Never will I marry”:

En 1960 protagoniza también la comedia romántica “Me casaré contigo” de Joshua Logan junto a Jane Fonda, pero si ese año destaca por algo, es por ser elegido por Alfred Hitchcock para protagonizar una de sus más míticas películas, “Psicosis”, en la que su carácter tímido y en apariencia inofensivo esconde a un psicópata. Su magistral interpretación de Norman Bates es ya mítica:

Ese magistral primer plano final, con esa inquietante mirada, no le sirvió para recibir la nominación al Oscar que merecía.

Pero su mejor papel, en mi opinión, está por llegar. Será en 1961, en “No me digas adiós”, de Anatole Litvak, en la que interpreta al joven que se interpone en la abierta pareja formada por Ingrid Bergman e Yves Montand. Su carácter tímido e introvertido le va perfecto al papel, pero, de nuevo, los premios no le hacen justicia (bueno, no del todo: se lleva el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, nada menos):

Los siguientes años su carrera transcurre en Europa. Anthony Perkins domina el francés, como podemos comprobar en esta canción que graba en 1963:

Así, en 1962 rueda “Fedra” de Jules Dassin junto a Melina Mercouri y “Un abismo entre los dos”, de nuevo de Anatole Litvak, junto a Sofia Loren. Rueda además en Francia “El proceso” de Orson Welles, basada en la obra de Franz Kafka, interpretando al protagonista, Josef K:

De sus siguientes papeles, habría que destacar su breve participación en la coral cinta bélica “¿Arde París?” de René Clément, en la que interpreta a uno de los primeros soldados americanos que entran en París para expulsar a los nazis.

En 1967 protagoniza otro musical, en este caso en televisión, “Evening Primrose”, con música de Stephen Sondheim (con quien al parecer tuvo una relación), del que escuchamos la canción “If you can’t find me, I’m here”:

Su carrera no le depara más grandes éxitos. Rueda junto a Paul Newman “Un hombre de hoy” en 1970 y “El juez de la horca” en 1972, y tiene un pequeño papel en 1974 en la genial adaptación de la obra de Agatha Christie “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet:

El 9 de agosto de 1973, Anthony Perkins, quien al parecer hasta pocos años antes sólo había tenido relaciones con hombres, se casa con la actriz y fotógrafa Berry Berenson. Con ella tendrá dos hijos: Oz en 1974 y Elvis en 1976.

Mientras decae su carrera cinematográfica, el teatro le trae nuevos éxitos, como su trabajo en “Equus” en 1974. También trabaja en televisión, donde en 1978 interpreta a Javert en la película televisiva “Los Miserables”:

En 1979 trabaja en la película de ciencia ficción de Disney “El abismo negro”:

Pero, encasillado en el cine de terror, vuelve a interpretar a Norman Bates en 3 nuevas ocasiones. De hecho, en 1986 no sólo protagoniza “Psicosis III”, sino que también la dirige:

Incluso repite como director en la comedia de terror “Un tipo con suerte”, pero no consigue relanzar su carrera, relegada a películas de baja calidad. Además, en 1990, durante el rodaje de “Psicosis IV” se le diagnostica SIDA. Pese a todo, en 1992 todavía rueda el thriller televisivo “In the deep woods” junto a Rosanna Arquette:

Finalmente, el 12 de septiembre de 1992, una neumonía termina con la vida de Anthony Perkins a los 60 años. Su mujer le sobrevive 9 años: un día antes de que se cumplieran esos 9 años, moría en uno de los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Anthony Perkins es uno de los más trágicos casos de actor encasillado: con un enorme talento, su vinculación al personaje que le lanzó a la fama arruinó el resto de su carrera. Y, pese a todo, nos dejó unos cuantos papeles que le hacen merecer ser recordado como un grandísimo actor.



120 años del nacimiento de Fredric March (31-08-2017)


Hace pocos días hablábamos de Paul Muni, una estrella del Hollywood de los años 30 hoy caída en el olvido. Hoy vamos a hablar de otra gran estrella del Hollywood de los años 30 y 40 (incluso de los 50) hoy bastante olvidada, pese a tener en su haber 2 Oscars y dos Tony (y que además es uno de mis actores favoritos), un día después de que se cumplan 120 años de su nacimiento: hoy hablamos de Fredric March.




Ernest Frederick McIntyre Bickel, que era el nombre real de Fredric March, nació el 31 de agosto de 1897 en Racine, estado de Wisconsin. Su padre, John F. Bickel, era un comerciante y anciano prebiteriano, mientras que su madre, Cora Brown Marcher, era profesora. Fredric estudió en su ciudad natal hasta trasladarse a Madison para asistir a la universidad. Sirvió en la I Guerra Mundial como teniente de artillería y comenzó su carrera profesional trabajando en un banco. Pero una apendicitis le hizo replantearse su vida y se interesó por la interpretación, comenzando en 1920 a trabajar como extra en películas filmadas en Nueva York. Es entonces cuando adopta el nombre de Fredric March, usando una abreviatura del apellido de soltera de su madre.

En 1921 se casa con Ellis Baker, de la que se divorcia en 1927. Un año antes había comenzado a trabajar en Broadway, donde conoce a la que será su segunda esposa, Florence Eldridge, con la que se casa en 1927. Esta segunda unión durará hasta la muerte de él, y adoptaran dos niños. Su éxito en el teatro le lleva a firmar un contrato con la Paramount en 1929, año en el que rueda varias películas, las primeras en las que aparece acreditado.

Será en 1930 cuando se produzca su salto a la fama, con la comedia ambientada en el teatro “The royal family of Broadway”, en la que interpreta un personaje inspirando en el gran actor de la época John Barrymore. Este papel le supuso su primera nominación al Oscar:

Su consagración definitiva vendrá un año después, en 1931, al protagonizar “El hombre y el monstruo”, adaptación del “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson, dirigido por Rouben Mamoulian y acompañado por Miriam Hopkins:

Por este papel vuelve a estar nominado al Oscar. Y ese año se produce algo insólito: dos actores se llevarán el premio: Wallace Beery por “Campeón” y el propio March, pese a tener un voto más que Beery; en aquella época, un voto de diferencia se consideraba insuficiente para proclamarse ganador único.

Convertido ya en un actor de gran prestigio, en 1932 es elegido para protagonizar, junto a Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalberg, el drama romántico “La llama eterna”:

También protagoniza “El signo de la cruz”, drama de época dirigido por Cecil B. de Mille ambientado en la Roma de Nerón, junto a Charles Laughton y Claudette Colbert:

En 1933, protagoniza junto a Cary Grant el drama bélico “El águila y el halcón”, y destaca en la comedia de Ernst Lubitsch “Una mujer para dos”, compartiendo a Miriam Hopkins con Gary Cooper, y con Edward Everett Horton, habitual en el cine de Lubitsch, en el reparto:

En 1934 repite junto a Norma Shearer en un nuevo drama romántico, ambientado en el siglo XIX, en la que tiene que vencer la tiranía del padre de ella, un genial Charles Laughton, para conseguir a su amada:

Protagoniza también la comedia de aventuras “El burlador de Florencia”, interpretando al escultor Benvenutto Cellini, y “La muerte de vacaciones”, en la que interpreta a la muerte, que quiere saber por qué los humanos le temen tanto y se transforma en uno de ellos:

1935 será un gran año para Fredric March. Además de protagonizar “El ángel de las tinieblas”, drama romántico junto a Merler Oberon y Herbert Marshall, visto su éxito en grandes adaptaciones literarias, es elegido para protagonizar dos de ellas. La primera, la adaptación que Richard Boleslawsky realiza de la mítica obra de Victor Hugo “Los miserables”, en la que interpreta al propio Jean Valjean, junto al Javert de Charles Laughton y en la que su mujer, Florence Eldridge, interpreta a Fantine. Su trabajo en esta película es realmente excepcional, y es difícil imaginar a cualquier otro actor del momento capaz de interpretar un personaje tan complejo con semejante nivel:

La otra es la “Ana Karenina” de Clarence Brown, en la que tiene que medirse junto a la inmensa Greta Garbo. Pese a tener 8 años más que la Divina, interpreta a su joven enamorado, el Conde Vronsky, y pese a la irregular adaptación de la obra de Tolstoy, sale bien parado del envite. Comparte reparto junto a Basil Rathbone, Freddie Bartholomew y Maureen O’Sullivan:

En 1936 le tenemos en otra gran adaptación literaria, “El caballero Adverse”, drama de aventuras junto a Olivia de Havilland, interpretando a un personaje ambiguo, que se tiene que enfrentar a los villanos Claude Rains y Gale Sondergaard, él mismo es en realidad un anti-héroe:

Ese mismo año es seleccionado por John Ford para interpretar en “Maria Estuardo” al conde James Hepburn de Bothwell, tercer marido de la reina interpretada por Katherine Hepburn, mientras su esposa Florence Eldridge interpreta a Isabel I:

En 1937 estrena otras dos grandes películas, ambas dirigidas por William A. Wellman y ambas en color. la primera es la comedia dramática “La reina de Nueva York”, en la que interpreta a un periodista que sigue la historia de una mujer supuestamente envenenada por radio, interpretada por Carole Lombard:

La otra es la genial “Ha nacido una estrella”, en la que interpreta a la estrella caída en desgracia Norman Maine, que ve como su mujer, interpretada por Janet Gaynor, alcanza la fama que él tenía y ya no puede recuperar. Por este papel recibe una nueva nominación al Oscar:

Con 40 años, Fredric March todavía es contratado para interpretar a galanes románicos, aunque su versatilidad de estilos es casi insólita en una época de constantes encasillamientos. Pero en 1937 decide volver a Broadway, ya que le interesa más el teatro que el cine. Sigue pese a todo trabajando en Hollywood, aunque no firma contratos de larga duración, manteniendo así su libertad artística. Las películas que estrena en 1938 pasaron sin pena ni gloria, y sus siguientes papeles no son especialmente recordados, aunque se puede destacar su papel en “Susana y Dios” de 1940, interpretando al esposo de Joan Crawford:

Destaca también en 1942 en la comedia romántica “Me enamoré de una bruja” junto a Veronica Lake, en el papel que interpretará años después James Stewart en el remake:

Su regreso por la puerta grande a Hollywood se produce con el drama de William Wyler “Los mejores años de nuestra vida”, drama que narra la vuelta a casa de tres veteranos de la II Guerra Mundial: Dana Andrews, el soldado real Harold Russell y el propio March, que regresa junto a su mujer Myrna Loy y ve con malos ojos como su hija, Teresa Wright, se enamora de Dana Andrews:

La película fue un enorme éxito, y ganó 7 Oscars, entre ellos Mejor Película y Director, y el propio Fredric March se llevó su segundo Oscar. Y en 1947 se lleva su primer Tony por su papel en la obra teatral “Years ago”, escrita por Ruth Gordon. Su talento está ya sobradamente reconocido.

Su siguiente papel cinematográfico relevante será en 1951 en “Muerte de un viajante”, adaptación de la obra teatral de Arthur Miller que March había rechazado interpretar en teatro. Esta interpretación le valió su quinta y última nominación al Oscar, además de ganar el Globo de Oro:

Fredric March ya no tiene aspecto de galán romántico, y eso le relega en cine a papeles secundarios, aunque todavía protagoniza en 1953 “Fugitivos del terror rojo”, película de Elia Kazan que demoniza a los comunistas en un intento por excusar su actitud durante la caza de brujas. No deja de sorprender que March se prestara a colaborar en este panfleto conservador siendo, al igual que su esposa, un conocido demócrata.

En 1954 presenta la entrega de los Oscars, tirando de seriedad e ironía frente a la comicidad del otro presentador, Donald O’Connor:

Tras papeles secundarios en películas como “La torre de los ambiciosos” (por la que se llevará una nominación al BAFTA) o “Los puentes de Toko-Ri”, y de trabajar en televisión en “The best of Broadway”, por la que se lleva una nominación al Emmy, en 1955 vuelve a tener un papel importante en “Horas desesperadas”, en la que su familia es secuestrada en su hogar por Humphrey Bogart:

Ya como secundario, en 1956 interpreta al jefe de Gregory Peck en “El hombre del traje gris”:

Y ese mismo año interpreta a Filipo de Macedonia, padre de “Alejandro Magno”, interpretado por Richard Burton y dirigida por Robert Rossen:

En 1957 gana su segundo premio Tony por su papel teatral en “Larga jornada hacia la noche”, en la que trabaja de nuevo junto a su mujer, que no se lleva el premio pese a estar nominada.

Tras recibir una segunda nominación al Globo de Oro en 1959 por su papel en “En mitad de la noche”, en 1960 comparte pantalla con Spencer Tracy (quien fuera su rival para conseguir el papel que interpretó en “Horas desesperadas”) en la genial adaptación de Stanley Kramer del drama judicial “La herencia del viento”, en la que de nuevo comparte escena con su mujer:

Pocas veces un actor tan contenido como él se mostró tan histriónico, en un papel que, por otro lado, lo requería.

De sus pocos papeles posteriores destaca su labor en “Siete días de mayo”, en la que interpreta al presidente de Estados Unidos que, en plena Guerra Fría, sabe que uno de sus generales pretende derrocarle, en una película en la que participan Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster y Edmond O’Brien, y que le vale una tercera y última nominación al Globo de Oro:

Su último papel cinematográfico relevante es en 1967 en “Un hombre”, protagonizada por Paul Newman. Fredric March, que además de en cine, teatro y televisión, ha trabajado realizando grabaciones como narrador, sufre una operación a causa del cáncer de próstata que padece en 1970, lo que parece haber acabado con su carrera; de ahí la sorpresa de verle en 1973 en la adaptación televisiva de la obra teatral “El repartidor de hielo”, dirigida por John Frankenheimer, junto a Lee Marvin, Robert Ryan y Jeff Bridges:

Finalmente, el 14 de abril de 1975 sucumbía al cáncer de próstata que padecía a los 77. Fue enterrado en su residencia de New Milford, en Connecticut, donde será enterrada también su viuda Florence al morir en 1988.

Fredric March fue uno de las estrellas más populares de los años 30 gracias a su inmenso talento y versatilidad, pero el paso de los años no ha jugado en su favor. Hay que volver a ver todos esos grandes papeles que nos legó para situarle de nuevo en el lugar que le corresponde.



100 años del nacimiento de Robert Mitchum (06-08-2017)


Fue, junto con Gregory Peck, uno de los últimos grandes actores en llegar al Hollywood clásico, y siguió siendo una estrella por décadas en los más diversos estilos: comedia, drama, cine negro, cine bélico, western… sobresaliendo en todos ellos. Hoy que se celebra el centenario de su nacimiento repasamos la carrera de Robert Mitchum.




Robert Charles Durman Mitchum nació el 6 de agosto de 1917 en Bridgeport, estado de Connecticut. Tenía una hermana mayor, Annette, nacida en 1914, y que también sería actriz, conocida como Julie Mitchum. Su padre, James, de origen irlandés, trabajaba en el ferrocarril, y en 1919 sufrió un accidente que acabó con su vida antes de que Robert cumpliera dos años. Poco después, su madre, Ann, se enteró de que estaba embarazada, naciendo su tercer hijo, John (que también sería actor) en septiembre. Se volverá a casar poco después con un oficial de la marina, que le ayudó a criar a sus tres hijos (y a la niña que tendrían ambos años después).

La infancia de Robert Mitchum fue problemática, envuelto siempre en peleas, por lo que su madre lo envía a vivir con sus abuelos cuando tiene 12 años. No tarda en ser expulsado del instituto, y se traslada a vivir con su hermana a Nueva York, pero al ser también expulsado del instituto, se dedica a viajar en tren por el país ejerciendo diversos oficios, entre ellos el de boxeador. Arrestado por vagancia en Savannah, vuelve inmediatamente con su familia y conoce a la chica con la que se casará, Dorothy Spence, pero no tarda en volver a los trenes.

Mientras, en 1936, su hermana se traslada a California, seguida por el resto de su familia, incluido Robert. Julie convence a su hermano de que se adentre en el mundo de la actuación, entrando en una compañía teatral para la que también escribe breves obras, además de ejercer otros trabajos. Mientras, en 1940 se casa con Dorothy Spence, con la que tendrá dos hijos: James en 1941 y Christopher en 1943. La pérdida de uno de esos trabajos le empujará a trabajar de extra en el cine, consiguiendo su primer papel acreditado en “La patrulla fronteriza”, en 1942, perteneciente a la serie de westerns de serie B protagonizados por el ficticio Hopalong Cassidy. Trabajará en varias películas más de la serie en los dos años siguientes. Pero será en el drama bélico “30 segundos sobre Tokio”, protagonizado por Van Johnson, en el que consiga llamar la atención del director Mervyn LeRoy, lo que le valdrá un contrato de 7 años con la RKO.

Tras un Western de moderado éxito, “Nevada”, Robert Mitchum participará en 1945 en “También somos seres humanos”, otro drama bélico en la que interpreta al oficial de las tropas a las que acompaña el reportero de guerra Ernie Pyle (interpretado por Burgess Meredith) en la campaña del sur de Italia:

(No he conseguido mejor vídeo en Youtube que no sea la película completa).

Por este papel recibirá su primera y única nominación al Oscar (algo incomprensible) en la categoría de mejor secundario.

En 1946 asienta su carrera en el ámbito del cine negro con un papel secundario en “Corrientes ocultas” de Vincente Minnelli, como el hermano del sospechoso Robert Taylor, cuya desaparición despierta las sospechas de la esposa de éste, Katherine Hepburn:

Otra película de cine negro destacable será “Encrucijada de odios”, de Edward Dmytrik, estrenada en 1947, en la que un compañero del ejército es asesinado y Robert colabora con el inspector a cargo de la investigación:

Ese mismo año protagoniza la película de Jacques Tourneur “Retorno al pasado”, en la que el retorno de un viejo amigo interpretado por Kirk Douglas le obliga a contarle a su novia, Jane Greer, su turbio pasado:

En 1949 es arrestado junto a la actriz Lila Leedspor posesión ilegal de cannabis y pasa una temporada en la cárcel. Tras regresar a los estudios, protagoniza el drama familiar “El poni rojo” junto a Myrna Loy, en la que interpreta a un antiguo maestro de rodeos que ahora tiene que intentar salvar la vida del caballo del título:

Pero vuelve al cine negro ese mismo año con “El gran robo” de Don Siegel, de nuevo junto a Jane Greer:

En 1950 repite en el género negro con “Donde habita el peligro”, junto a Faith Domergue y Claude Rains:

Repite un papel similar en 1952 en “Cara de ángel” de Otto Preminger, primera vez que comparte pantalla con Jean Simmons, una astuta joven que le obliga a Robert Mitchum a entrar en su juego de odios y venganzas:

Ese mismo año, Josef von Sternberg lleva el campo del cine negro a un escenario más exótico, y así tenemos a Robert Mitchum protagonizando “Una aventurera en Macao” junto a Jean Russell:

En 1954 tenemos de nuevo a Robert Mitchum compartiendo pantalla con Jean Simmons, en este caso en una comedia romántica (género al que no se suele asociar la figura de Mitchum), “Guapa pero peligrosa”:

También en 1954 protagoniza el western de Otto Preminger “Río sin retorno” junto a Marylin Monroe, con la que al parecer mantuvo un romance (uno más de los muchos que tuvo, pese a lo que nunca se divorció de su mujer), en la que tendrá que descender por un peligroso río en una balsa junto a su hijo y Marylin para salvar su vida y, de paso, buscar venganza:

En 1955, tras protagonizar el drama “No serás un extraño”, Charles Laughton le contrata como protagonista de la única película que dirigirá el actor inglés, “La noche del cazador”, en la que interpreta a un malvado presidiario capaz de cualquier cosa con tal de conseguir el tesoro que su compañero de celda, antes de ser ejecutado,  le contó tener oculto en su casa, lo que incluye casarse con su mujer, asesinarla y perseguir a sus hijos. Muchos consideran que Harry Powell, el nombre de este personaje, es el mejor papel de Mitchum:

En 1955 funda con su esposa Dorothy una productora para producir cinco películas para la United artist, de las que sólo realizará 4, destacando su primera colaboración con Deborah Kerr, “Sólo Dios lo sabe”, de 1957, dirigida por John Huston, en la que interpreta a un militar que queda aislado en una isla controlada por los japoneses durante la II Guerra Mundial  junto a una monja interpretada por Kerr. Resultará ser uno de los mejores papeles de ambos, y Robert Mitchum recibirá incluso una nominación al BAFTA (pero de nuevo los Oscars le ignoran):

También en 1957 Robert Mitchum, que había destacado por su voz, publica el primero de sus dos discos como cantantes, “Calipso”, que destaca por sus ritmos exóticos, como en este “Coconur water”:

Por esos años, Robert Mitchum comienza también a destacar en films bélicos, como “Duelo en el Atlántico”, en la que se enfrenta en una guerra de submarinos a Curd Jürgens:

Su gran año será 1960, en el que participa entres memorables películas (en mi opinión, las tres estarían entre las 5 imprescindibles de Robert Mitchum). La primera, el drama de época “Con él llegó el escándalo”, dirigido por Vincente Minnelli, junto a Eleanor Parker, George Peppard y un recién llegado George Hamilton:

La segunda, la genial comedia sobre adulterios de Stanley Donen “Página en blanco”, en la que la rudeza de Mitchum contrasta con sus compañeros británicos, el elegante Cary Grant, la deliciosa Deborah Kerr y la alocada Jean Simmons:

Y la tercera, su última colaboración junto a Deborah Kerr (trabajaron juntos tres veces, igual que hizo con Jean Simmons) en el drama de Fred Zinnemann “Tres vidas errantes”, en la que interpretan a una familia de nómadas australianos que siempre desean establecerse en una casa, pero los problemas económicos se lo impiden:

En 1962 forma parte del inmenso reparto de la bélica “El día más largo”, pero si ese año destaca por una película es sin duda por “El cabo del terror”, en la que interpreta al villano Max Cady que busca vengarse del abogado que lo envió a prisión, interpretado por Gregory Peck:

En 1963 protagoniza la película de aventuras “Safari en Malasia” junto a Elsa Martinelli:

En 1964 interpreta a uno de los maridos de Shirley McLaine en la comedia de J. Lee Thompson “Ella y sus maridos”:

En 1966 trabaja junto a John Wayne en “El Dorado”, el segundo western de la trilogía que rueda Howard Hawks (curiosamente, en el tercero, la infravalorada “Río Lobo”, el que trabaja es su hijo, Christopher Mitchum), “El Dorado”:

En 1968 protagoniza otro film bélico, de nuevo bajo órdenes de Edward Dmytrik, “La batalla de Anzio”:

Mientras, en 1967 publicaba su segundo disco, en el que destaca el exitoso sigle “Little old wine drinker me”:

En los siguientes años, Robert Mitchum protagoniza diversos westerns, mientras rechaza protagonizar “Patton”, ya que en 1970 prefiere trabajar a las órdenes del gran David Lean en “La hija de Ryan”, en la que interpreta a un profesor en Irlanda casado con una mujer más joven que, en plena I Guerra Mundial, le pone los cuernos con un soldado británico, y será precisamente el ultrajado marido el que tenga que defenderla de la ira del pueblo:

Este es en mi opinión el mejor papel de Robert Mitchum, en el que nos muestra su faceta más sensible. Y su nominación al Oscar se daba por segura en esta ocasión… pero no, no la tuvo. Y, para colmo, quien ganó el premio fue precisamente George C. Scott por “Patton”, la película que rechazó protagonizar. Por cierto, magnífico e igualmente ignorado en los premios el cura que interpreta Trevor Howard.

En 1974 protagoniza el thriller de Sydney Pollack “Yakuza”, demostrando su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y e los nuevos gustos cinematográficos:

En 1975 vuelve al cine negro con “Adiós, muñeca”, junto a Charlotte Rampling, en la que interpreta al mítico detective literario Philip Marlowe:

En 1976 participa en la última película de Elia Kazan, “El último magnate”, ambientada en el Hollywood de los años 30:

Más thrilers y cine bélico marcan la parte final de la carrera de Robert Mitchum, en la que destaca su participación en el drama de Andrei Konchalovsky “Los amantes de María”, en la que interpreta al padre del protagonista, John Savage, que vuelve de la guerra para reencontrarse con su antiguo amor, Nastassja Kinjski, objeto de deseo de todos los hombres:

Aparece también en películas y series para la televisión, de entre las que destaca “Norte y sur” y en diversos documentales sobre Hollywood. Continúa trabajando hasta el final de su vida, siendo su último papel destacado en “Dead Man” de Jim Jarmusch, en 1995, junto a Johnny Depp:

Poco afortunado en los premios, en 1992 recibió finalmente un Premio Cecil B. De Mille (un Globo de Oro honorífico):

Escasa recompensa para un actor que llevaba 50 años dando lo mejor que tenía en el mundo del cine.

Fumador empedernido toda su vida, murió el 1 de julio de 1997 en Santa Barbara a consecuencia del cáncer de pulmón que padecía, semanas antes de cumplir 80 años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas por el mar.

Con Robert Mitchum se iba una de las grandes estrellas del cine negro, pero también a uno de los actores más versátiles de su generación, a un actor de la vieja escuela, alejado de los histrionismos del Actor’s studio, un actor de los de verdad, de los que con un ligero gesto facial era capaz de emocionar (o de aterrorizar, según lo que requiriera el personaje). Uno de esos actores a los que tanto echamos de menos hoy día.



20 años de la muerte de James Stewart (02-07-017)


Una carrera cinematográfica que se extiende por décadas, desde mediados de los años 30 hasta finales de los 70, participando en casi todos los géneros cinematográficos imaginables, desde la comedia al cine policíaco, el western, el drama romántico, la intriga o el cine biográfico, siendo además uno de los actores favoritos de directores de la talla de Frank Capra, John Ford o Alfred Hitchcock. Esta podría ser una buena forma de describir a James Stewart, el actor que hoy nos ocupa, en el 20º aniversario de su muerte.




James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Indiana, estado de Pensilvania, siendo el primer hijo (tendría dos hermanas) de una pareja de origen escocés. Su padre tenía una ferretería, y esperaba que su hijo continuara en el negocio familiar, por lo que no quiso que recibiera clases de música, pese al talento de su madre como pianista. Finalmente aceptó un regalo para su hijo, un acordeón que aprendió rápidamente a tocar. Su talento musical apenas comenzaba a despuntar.

Pese a su timidez (algo que se notará en la pantalla durante toda su carrera), James Stewart forma parte del equipo de fútbol de su escuela, es miembro del coro y de la sociedad literaria, entre otras actividades. En casa se interesa por realizar maquetas y por la química, y su deseo es ser piloto, algo que abandona por la insistencia de su padre de ingresar en la Universidad de Princetown, en la que estudiará arquitectura. Pese a demostrar un gran talento en este área, durante sus estudios se interesa por el teatro, siendo invitado a la University Players, asociación veraniega de teatro, en la que coincidirá con Joshua Logan. En esta compañía participa en diversas representaciones en 1932, año en el que se gradúa en la Universidad.

Terminados los estudios, se traslada a Nueva York con la esperanza de realizar una carrera teatral, y allí compartirá apartamento con Joshua Logan y con un antiguo miembro de la University Players, Henry Fonda, de quien se hará un gran amigo. Debuta en Broadway con cierto éxito en un papel secundario en la obra “Goodbye again”, pero es época de crisis, y apenas consigue trabajar en nuevas obras. Mientras, Hollywood anda a la caza de talentos teatrales, y es descubierto por un agente de la Metro. Henry Fonda, recién trasladado a Hollywood, le anima a que siga sus pasos.

En 1935 consigue un contrato con la Metro, pero su principal trabajo es realizar pruebas de cámara con otras actrices, ya que por su aspecto y timidez le consideran poco apropiado para la pantalla. Su estreno en cine, en 1935, en “La voz que acusa”, protagonizada por Spencer Tracy, es un fracaso.

En 1936 tiene más éxito, con la opereta “Rose Marie” o su participación en la célebre serie de películas de Myrna Loy y William Powell iniciada con “La cena de los acusados” en “Ella, él y Asta”, y aparece bailando junto a Eleanor Powell en “Nacida para la danza”:

Por esas fechas mantiene un breve romance con Ginger Rogers, antes de mantener una relación con Margaret Sullavan (que previamente había estado brevemente casada con Henry Fonda), quien le consigue un papel protagonista junto a ella en el drama romántico “Cuando volvamos a amarnos”. Trabajar con ella le ayuda a conseguir confianza en sí mismo. Así consigue mejorar su situación en el estudio, y en 1937 protagoniza el remake del drama “El séptimo cielo” junto a Simone Simon:

En 1938 comete el “error” de mantener un romance con Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalverg, quien, quizá para alejarlo de su esposa, lo cede a la Columbia, en la que Frank Capra busca protagonista para su siguiente película, “Vive como quieras”, que protagoniza su actriz fetiche, Jean Arthur. Sin poder contar con Gary Cooper, Ronald Colman o Clark Gable, actores con los que había trabajado previamente, elige a James Stewart como protagonista de esta genial comedia en la que aparecen Lionel Barrymore, Edward Arnold o Donald Meek, entre otros:

La película es tal éxito que gana el Oscar a mejor película. Y Capra decide repetir con él como protagonista de “Caballero sin espada”, drama político con Jean Arthur y Claude Rains, en el que Stewart puede lucir su aspecto tímido en inocente que le va perfecto al personaje:

Por este papel James Stewart consigue su primera nominación al Oscar.

También en 1939 protagoniza su primer Western, de carácter más bien  cómico, “Arizona”, que protagoniza junto a Marlene Dietrich:

En 1940 vuelve a trabajar con Margaret Sullavan en “Tormenta mortal” y, más destacable, en la genial comedia de Ernst Lubitsch “El bazar de las sorpresas”, junto a Frank Morgan y Joseph Schildkraut:

Pero su mayor éxito en 1940 es “Historias de Filadelfia” de George Cukor, una screwball comedy que protagoniza junto a Katherine Hepburn y Cary Grant:

Por este papel consigue su segunda nominación al Oscar. El gran favorito para ganar ese año es su amigo Henry Fonda por “Las uvas de la ira”, pero, sorprendentemente, es James Stewart quien gana:

Protagoniza algunas comedias más en 1940 y 1941, hasta que el bombardeo de Pearl Harbour provoca la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, y James Stewart se enrola en las fuerzas aéreas, donde alcanzará el rango de general.

Terminada la Guerra, su primera película en 5 años será su tercera y última colaboración con Frank Capra en la mítica “Qué bello es vivir”, en la que el ángel Clarence, interpretado por Henry Travers, le muestra el sentido que ha tenido su vida. Junto a Donna Reed, Thomas Mitchell y Lionel Barrymore, es una de las películas más famosas de la historia, y con esta escena final es casi imposible no emocionarse:

“Cada vez que suena una campana, un ángel consigue sus alas”…

Tercera nominación al Oscar, aunque la película sólo gana uno de los 6 Oscars a los que optaba, y además de tipo técnico.

En 1947 se produce la famosa pelea entre James Stewart y Henry Fonda por motivos políticos: James Stewart apoyaba al partido republicano, mientras Fonda era demócrata. Para evitar nuevos problemas, los dos amigos deciden no volver a hablar de política.

Sus siguientes películas en general son comedias que tienen poco éxito (entre ellas “Una encuesta llamada milagro”, junto a Henry Fonda), pero en 1948 trabaja por primera vez con Alfred Hitchcock en “La soga”, en la que dos alumnos suyos (John Dall y Farley Granger) asesinan por placer a otro compañero. La homosexualidad latente de todos los personajes pasó desapercibida para Stewart, que de haberse dado cuenta probablemente habría rechazado interpretar el papel:

En 1949 se casa, por única vez en su vida, con Gloria Hatrick, con la que tendrá 4 hijos. Permanecerán casados hasta la muerte de ella en 1994.

Tras acumular más fracasos, en 1950 protagoniza dos recordados western. El primero, “Flecha rota”, de Delmer Daves, historia de amor mestizo ambientada en el enfrentamiento americano contra los apaches:

El otro fue “Winchester 73”, primera colaboración con Anthony Mann, en la que interpreta a un hombre que busca al asesino de su padre, que resulta ser su propio hermano:

Aún así, su mayor éxito de 1950 será en la comedia dramática “El invisible Harvey”, de Henry Koster, en la que interpreta a un hombre que tiene como amigo imaginario a un enorme conejo, y por la que se lleva su cuarta nominación al Oscar:

En 1952 es uno de los protagonistas de la ambiciosa “El mayor espectáculo del mundo” de Cecil B. de Mille, ambientada en el mundo del circo y en la que interpreta a un payaso, siempre maquillado como tal, que tiene mucho que ocultar, en otra magistral interpretación:

Trabaja además en nuevos westerns dirigidos por Anthony Mann: “Horizontes lejanos” en 1952 y “Colorado Jim” en 1953. Ese mismo año interpreta al compositor Glenn Miller en “Música y lágrimas” , también dirigida por Anthony Mann y protagonizada junto a June Allyson, por la que se lleva una nominación al BAFTA:

En 1954 protagoniza otro western de Anthony Mann, “Tierras lejanas”, y vuelve a trabajar bajo las órdenes de Alfred Hitchcock, por segunda vez, en “La ventana indiscreta”, interpretando a un accidentado que, aburrido al no poder moverse, espía a sus vecinos y descubre un asesinato. Acompañado de Grace Kelly y Thelma Ritter, es una de las películas de Hitchcock con las que peor lo he pasado:

En 1955 trabaja de nuevo con Anthony Mann en otro de sus western más célebres, “El hombre de Laramie”, de nuevo interpretando a un hombre en busca de venganza:

En 1956 vuelve a trabajar con Alfred Hitchcock en el remake de una de sus obras de juventud, “El hombre que sabía demasiado”, junto a Doris Day:

En 1957 trabaja bajo las órdenes de Billy Wilder en “El héroe solitario”, biopic del piloto Charles Lindberg, que atravesó el Atlántico en 36 horas:

En 1958 trabaja por cuarta y última vez bajo las órdenes de Alfred Hitchcock en “Vértigo”, una de las mejores obras del director inglés, junto a una joven Kim Novak:

Pese al éxito de la película, Hitchcock no queda satisfecho, por la supuesta falta de química entre James Stewart y Kim Novak, a causa de la notable diferencia de edad. Por ello, para su próxima película, “Con la muerte en los talones”, prescinde de Stewart, que estaba muy interesado en protagonizarla, y cuenta con Cary Grant, que pese a ser mayor, aparenta menos edad que Stewart.

Esto no impidió que James Stewart protagonizara ese mismo 1958 otra película con Kim Novak, una comedia romántica (su último papel romántico), “Me enamoré de una bruja”:

Pero es cierto que, con 50 años, James Stewart ya no da la imagen de galán romántico. Por suerte, encuentra otras alternativas. En 1959 estrena la policíaca “FBI contra el imperio del crimen” y el drama judicial “Anatomía de un asesinato” de Otto Preminger:

Demostrando su enorme talento como actor dramático, se ve recompensado con su quinta y última nominación al Oscar.

En 1961 se estrena bajo las órdenes de John Ford en “Dos cabalgan juntos”, junto a Richard Widmark:

Pero su mejor colaboración con John Ford vendrá en 1962, con la genial “El hombre que mató a Liberty Valance”, en la que interpreta al joven idealista Ransom Stoddard, que tiene que enfrentarse a Liberty Valance (Lee Marvin). Al margen del error de casting (son demasiado mayores para los papeles que interpretan), Stewart se ve eclipsado por un John Wayne que nunca estuvo mejor. En todo caso, en mi opinión es el mejor western de Ford:

En 1962 trabaja también en la enorme “La conquista del Oeste” y protagoniza la comedia de Henry Koster “Un optimista de vacaciones”:

Con Henry Koster protagoniza otras dos comedias, “Regalo para soltero” de 1963 y “Querida Brigitte” en 1965, y en 1964 tiene un pequeño papel en “El gran combate” de John Ford. Destaca más en 1965 en “El vuelo del Fénix” de Robert Aldrich, como el piloto de un avión que sufre un accidente y queda atrapado en el Sahara:

Y también en 1965 colabora por primera vez con el director Andrew V. McLaglen en “El valle de la violencia”, ambientada en la guerra de secesión y en la que interpreta a un hombre contrario a la guerra:

Con McLaglen trabaja de nuevo en 1966 en “Una dama entre vaqueros” y “Bandolero” en 1968. Y en 1970 protagoniza junto a Henry Fonda el western cómico “El club social de Cheyenne” que dirige Gene Kelly:

A partir de ahí su trabajo en cine disminuye, mientras se pasa a la televisión, donde protagoniza su propio Show. De entre sus papeles posteriores más destacables destaca “El último pistolero” de Don Siegel, de 1976, donde trabaja de nuevo junto a John Wayne:

En 1977 participa en el film de catástrofes “Aeropuerto 77”:

Pero ni este ni sus dos últimos films, “La magia de Lassie” y “Detective privado”, junto a Robert Mitchum, ambos de 1978, tuvieron éxito. Tení más suerte en televisión, ya que en 1974 había ganado un Globo de Oro por su papel en la serie “Hawkins”. Su último papel fue en la película de televisión de 1983 “Derecho a elegir”, junto a Bette Davis. En 1985 recibe un Oscar Honorífico, que le entrega Cary Grant:

Con problemas de salud desde 1995, James Stewart enferma gravemente en 1997, cuando sus problemas respiratorios desembocan en una embolia pulmonar que le causa un paro cardíaco el 2 de junio de 1997. Tenía 89 años, y sus últimas palabras hablaban de encontrarse con su esposa, que había muerto 4 años antes. Fue enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale:

Con James Stewart se iba uno de los actores más famosos y polivalentes de la edad dorada de Hollywood, tan eficaz en la comedia como en el drama, protagonista de no pocas películas memorables. Además, siempre será recordado por protagonizar esa joya cinematográfica que es “Qué bello es vivir”, en un personaje que se parecía bastante a él mismo.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



50 años de la muerte de Spencer Tracy (10-06-2017)




Fue admirado por sus compañeros y directores que a menudo lo definían como el mejor actor de su generación; una generación que había dado lo mejor del Hollywood dorado de los años 30 y 40. Esto nos permite hacernos una idea del inmenso talento que encerraba el cuerpo del actor que hoy nos ocupa y que nos dejó hace 50 años: Spencer Tracy.




Spencer Bonaventura Tracy nació un 5 de abril de 1900 en Milwaukee, en el estado de Wiskonsin. Su padre era un vendedor de camiones de orígenes irlandeses católicos, mientras su madre era una prebiteriana de clase acomodada, y tenía un hermano 4 años mayor. Tracy fue criado como católico, y en un intento de arreglar sus problemas de estudios a causa de su hiperactividad estudia en un colegio de monjas y posteriormente con jesuitas. Según afirmará él mismo, su mayor interés en los estudios será para poder leer los subtítulos del las películas mudas que tanto le fascinan. En la escuela jesuita conoce a Pat O’Brien, y ambos se harán asiduos a las representaciones teatrales.

Pero su falta de interés en los estudios le lleva a enrolarse en la marina nada más cumplir los 18 años, poco antes de que termine la I Guerra Mundial, por lo que nunca llega a entrar en combate.

Licenciado de la marina en 1919, el empeño de su padre porque uno de sus hijos consiga un título universitario le hará matricularse para estudiar medicina. Pero en esos años será un estudiante popular por su habilidad como orador en debates y también se une al grupo teatral, debutando en escena en junio de 1921. Durante una gira con el grupo de debate de su universidad audicionará en Nueva York para la Academia Americana de Artes Dramáticas, que le invita a matricularse en ella, algo que ocurre en abril de 1922. Se matricula en marzo de 1923, habiendo debutado ya en la escena newyorkina en octubre de 1922.

Sus primeros años como actor teatral no fueron buenos: acumulaba fracasos, cambiaba de compañías y de ciudades, su ego se vio afectado y su economía era mediocre. Trabajando en el teatro conoce a la actriz Louise Treadwell, con la que se casa en 1923, con la que tendrá dos hijos, John en 1924 y Louise en 1932.

La mala racha termina cuando, pese a sus miedos, trabaja con el productor teatral George M. Cohan en la obra “Yellow” en 1926. El éxito de esta obra le lleva a seguir colaborando con Cohan en nuevas producciones. Aún así, su carrera sufrirá nuevos altibajos que estarán a punto de llevarle a renunciar y volver a Milwaukee, pero todo cambia en 1930.

En enero de 1930 trabaja en una nueva producción teatral, “The last mille”, con la que consigue un gran éxito. En esa época, además, Hollywood se encuentra necesitado de nuevos actores para el reciente cine sonoro, ya que muchas de sus estrellas del cine mudo no se adaptan al nuevo medio, y los actores teatrales son idóneos para sus nuevas películas. Y John Ford le ve en esta obra teatral, ambientada en una prisión, y le ofrece protagonizar su nueva película, que también transcurre en una prisión, “Río arriba”. Spencer Tracy protagoniza la película junto a su amigo Humphrey Bogart, con quien no volverá a compartir pantalla:

Tras el estreno, la Fox le ofrece un contrato. Spencer Tracy necesita el dinero (su hijo, sordo, está recuperándose de la polio) así que acepta y se muda a California y sólo volverá a trabajar en el teatro una vez. La Fox trata de lanzarlo a la fama, siendo compañero de reparto de Jean Harlow o Joan Bennett, en comedias que no alcanzan el éxito. Esto lleva a Tracy al alcoholismo, y su fama de bebedor le perseguirá toda la vida. A partir de 1932 comienza a trabajar en proyectos de más enjundia dramática, como “Fueros humanos” de 1933, en la que compartirá protagonismo con Loretta Young, con la que tendrá un romance. Pero en 1935 rompe el contrato con la Fox de mutuo acuerdo: 5 años, 25 películas y la mayoría han sido un fracaso.

En 1935 comienza a trabajar en la Metro, que por aquel entonces era el más prestigioso de los estudios, pero tampoco el éxito le llega de inmediato: por lo general es la pareja de películas protagonizadas por mujeres como Myrna Loy o Jean Harlow. Pero en 1936 su suerte cambia al protagonizar el debut americano del director alemán Fritz Lang”, “Furia”, en la que interpreta a un forastero víctima de un motín en el que le dan por muerto y que busca venganza:

La película es un éxito que lanza a la fama a Tracy. Sin embargo, en su siguiente película interpreta un papel secundario: es la historia de catástrofes “San Francisco”, que narra el terremoto que azotó a la ciudad en 1906. La película la protagonizaban Clark Gable y Jeanette McDonald:

Pese a todo, el público identifica a Tracy como el protagonista. Y pese a que en 1936 se dan pro primera vez Premios Oscar a los mejores intérpretes secundarios, Tracy es nominado como mejor actor principal. La primera de sus 9 nominaciones, siempre como actor principal.

Tras protagonizar algunas películas más, en 1937 interpreta uno de sus mejores papeles, el pescador Manuel en la mítica adaptación de la obra de Rudyard Kipling “Capitanes intrépidos”, junto a un reparto de lujo en el que se encuentra el niño de moda, Freddie Bartholomew:

Segunda nominación al Oscar y primera victoria. Con 37 años. Por fin aparece ese enorme actor al que todos conocemos.

Tras su éxito interpretando a un cura en “San Francisco”, la Metro cuenta con él para interpretar al Padre Flanagan, fundador de La ciudad de los muchachos, en “Forja de hombres”, en la que tendrá que enderezar aun problemático Mickey Rooney:

Tercera nominación y segundo Oscar, consecutivo:

Convertido en el actor más popular del momento, en 1940 protagoniza su primera película en tecnicolor, la histórica “Paso al Noroeste”, que será un nuevo éxito:

También en 1940 protagoniza “Edison, el hombre”, siendo elogiado por su interpretación de Thomas Edison:

En 1941 protagoniza la secuela de “Forja de hombres”, “La ciudad de los muchachos”, y tiene una incursión en el cine de terror con “El extraño caso del Dr. Jekyll”, junto a Ingrid Bergman:

En 1942 protagoniza la comedia romántica “La mujer del año”, junto a Katherine Hepburn, actriz que se encontraba en la cima de su popularidad y que deseaba trabajar con Tracy, a quien admiraba:

El éxito de la película les llevará a convertirse en una popular pareja cinematográfica (protagonizarán en total 9 películas, entre ellas “La llama sagrada”, también de 1942), además de una pareja fuera de los escenarios hasta la muerte de él, aunque nunca se casaron, ya que Tracy había acordado con su mujer nunca hablar de divorcio, aunque vivieran separados.

En los siguientes años, Spencer Tracy protagoniza siempre films bélicos, algo lógico en plena II Guerra Mundial, de las que destaca “La séptima cruz”, de 1944, dirigida por Fred Zinnemann, en la que interpreta a un fugitivo de un campo de concentración:

En 1945 vuelve a trabajar en teatro, en la obra “The rugged path”. Spencer Tracy había atravesado un mal momento profesional, y decide probar en Broadway si es capaz de volver a actuar. Antes del estreno se encuentra especialmente tenso, y no se siente ya tan cómodo en teatro como en cine, pero consigue realizar 81 representaciones.

Spencer Tracy vuelve al cine en 1947, con “Mar de hierba”, dirigida por Elia Kazan, western que protagoniza junto a Katherine Hepburn:

Tracy repite de nuevo en 1948 con Hepburn en “El estado de la unión”, drama político dirigido por Frank Capra:

En 1949 protagoniza “Edward, mi hijo”, de George Cukor, junto a Deborah Kerr, en la que interpreta a un hombre capaz de cualquier cosa con tal de complacer a su hijo. Tracy se siente incómodo al ver lo fácil que le resulta interpretar a un personaje tan poco positivo, ya que, pese a ser un trabajador incansable, su forma de actuar se basa siempre en la absoluta naturalidad de todos sus papeles. Este será uno de sus mayores fracasos desde mediados de los años 30:

Para compensar, ese mismo año estrena la genial comedia “La costilla de Adán”, dirigida también por George Cukor, que será la más popular de las películas que protagonice junto a Katherine Hepburn:

En 1950 protagoniza la comedia de Vincente Minnelli “El padre de la novia”, junto a Joan Bennett, antigua compañera de reparto, y la joven Elizabeth Taylor, que interpreta a su su hija:

Spencer Tracy llevaba desde 1938 sin ser nominado al Oscar (desde que ganó su segundo Oscar, precisamente), y por esta película, 12 años después, consigue una nueva nominación, las 4ª. El éxito de la película es tal que al año siguiente se filma una secuela, “El padre es abuelo”.

En 1951 protagoniza también “El caso O’Hara”, drama judicial en el que coincide con su amigo de juventud Pat O’Brien:

En 1953 protagoniza “La actriz”, de George Cukor (director con el que trabajó en numerosas ocasiones, como vemos) en “La actriz”, en la que interpreta al padre de una aspirante a actriz interpretada por Jean Simmons:

Por este papel será nominado al BAFTA y ganará su único Globo de Oro, aunque no se lleve nominación al Oscar.

Actor todoterreno, Spencer Tracy se muestra igual de cómodo en la comedia y en el drama, en el cine bélico o en el histórico. Y en 1954 protagoniza un western, “Lanza rota” de Edward Dmytryk, junto a Robert Wagner:

Y en 1955 se nos lanza al cine de acción con la magistral “Conspiración de silencio” de John Sturges, en la que interpreta a un veterano de la II Guerra Mundial que se enfrenta a quienes mataron al padre japonés de un compañero suyo y al silencio cómplice del resto del pueblo:

Por este papel gana el premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes y recibe su quinta nominación al Oscar.

Sus siguientes películas son el drama de aventuras “La montaña siniestra”, de nuevo junto a Robert Wagner, y la comedia romántica “Su otra esposa”, junto a Katherine Hepburn.

En 1958 tiene uno de sus, en mi opinión, mejores papeles en el drama político “El último Hurra” de John Ford (con el que no había vuelto a trabajar desde su debut), junto a Jeffrey Hunter, en el que interpreta al alcalde de Boston que ve como la televisión le arrebata votos al ser incapaz de acomodarse a las nuevos usos:

Imprescindible sobre todo la escena final.

Pero no conseguirá una nueva nominación al Oscar por esta película, ya que ese año la nominación le llegará por protagonizar la adaptación de la obra de Hemingway “El viejo y el mar” que dirige John Sturges:

En 1960 trabaja por primera vez bajo las órdenes de Stanley Kramer, que dirigirá la mayoría de sus últimas películas, en el drama judicial “Herencia del viento”, en el que se enfrenta a otro enorme actor, Fredric March:

Nueva nominación al Oscar, a la que seguirá otra nueva al año siguiente por su segunda colaboración con Kramer, “Vencedores o vencidos”, en la que interpreta a un abogado americano durante los juicios de Nuremberg:

Repite con Stanley Kramer en “El mundo está loco, loco, loco”, en 1963, y ya sólo trabajará en una película más (la mala salud le obligará a renunciar a varias ofertas), pero una de sus mejores películas: “Adivina quien viene esta noche”, dirigida de nuevo por Stanley Kramer y junto a Katherine Hepburn, que trata sobre el matrimonio interracial con la relación de su hija con un negro interpretado por Sidney Poitier:

El rodaje de la película se alarga por la mala salud de Tracy, que puede trabajar pocas horas al día, pero consigue finalizar su última escena el 24 de mayo de 1967. Apenas dos semanas después, el 10 de junio, Tracy se levanta a prepararse un té; Hepburn oye desde la habitación el sonido de una taza cayendo y va de inmediato a la cocina: Tracy, que sufría de hipertensión desde años atrás, había muerto a consecuencia de un infarto. Tenía 67 años, aunque aparentaba más.

Su funeral fue muy concurrido por las grandes estrellas de Hollywood, que admiraban a Tracy como el gran actor que siempre fue. Tracy fue enterrado en el Glendale’s Forest Lawn Memorial Park.

Su última película, “Adivina quien viene esta noche”, se estrenó en diciembre de ese año. Y por su papel fue nominado póstumamente al BAFTA, al Globo de Oro y al Oscar, en este caso por novena vez. Katherine Hepburn sí ganará el Oscar por este papel, y sentirá que en realidad se lo han dado por él.

La siguiente generación de actores se alejó del estilo interpretativo de Tracy, tan elogiado por sus contemporáneos. Es lo que se perdió el cine de los años 60, 70 y 80, y lo que le da ese esplendor al Hollywood clásico de los 30 y 40. Figuras como Spencer Tracy, uno de los mejores (quizá el mejor incluso) actores de Hollywood, permanecen en nuestras retinas como un símbolo de lo que fue y por desgracia ya no existe.



30 años de la muerte de Danny Kaye (03-03-2017)


Fue uno de los grandes actores cómicos de los años 40 y 50, destacando por su polivalencia como cantante, bailarín, cómico gestual o su capacidad de hablar a gran velocidad. Era además un destacado cocinero y embajador de UNICEF. Por eso vamos a recordar la carrera de Danny Kaye, que murió un día como hoy hace 30 años.




El nombre real de Danny Kaye era David Daniel Kaminsky, y había nacido el 18 de enero de 1911 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres eran judíos ucranianos que tuvieron dos hijos en su ciudad de origen, Dnipropetrovsk, antes de emigrar a Estados Unidos en 1909. Danny fue el único que nació ya en América.

Su madre murió cuando él apenas era un adolescente, y poco después abandona sus estudios y se va con un amigo llamado Louis a Florida, donde sobrevive cantando mientras su amigo tocaba la guitarra. Cuando regresa a Nueva York, su padre no le presiona para que retome sus estudios, lo que frustrará su idea de ser cirujano, y se buscará la vida de distintas formas, hasta entrar en el teatro, donde debuta en 1933. Es en ese momento cuando adopta el nombre de Danny Kaye.

Poco después la compañía de teatro en la que trabaja realiza una gira por Asia. Estando en Osaka, Japón, en 1934, la ciudad sufre un tifón que a punto estuvo de costarle la vida. Esa noche, en el espectáculo, se vio obligado a cantar todo lo que pudo sin megafonía, y como el público no entendía inglés, tuvo que recurrir a la pantomima, faceta que desarrollará a lo largo de su carrera.

De vuelta en Estados Unidos, debuta en el cine en 1935 en un corto cómico. Pero continúa trabajando en el teatro, donde conoce a la compositora y letrista Sylvia Fine, con la que se casa en 1940. Nunca se divorciarán, pese a que estaban en realidad separados desde 1947, teniendo Kaye numerosas amantes (la acusación de homosexualidad ha sido negada por su hija). Tuvieron una única hija, Dena, nacida en 1946.

En 1941 llega su gran éxito en teatro con “Lady in the dark”, en la que interpreta la canción “Tchaikovsky” de Kurt Weill e Ira Gershwin, en la que recita nombres de compositores rusos a una velocidad de vértigo y sin apenas respirar:

Su debut definitivo en Hollywood llegará en 1944 con la película “Rumbo a Oriente”, en la que interpreta a un hipocondríaco que tiene que trabajar como ascensorista en un hospital. Es de destacar que, ya desde ésta, todas sus películas serán en Technicolor (excepto dos al final de su carrera), en una época en la que todavía se rodaba mucho en blanco y negro; por ello, se tiñe de rubio, aunque era pelirrojo, ya que queda mejor en color:

En 1945 protagoniza “Un hombre fenómeno”, en la que tiene que desdoblarse en dos hermanos: uno, un showman que es asesinado por unos mafiosos, y otro, su hermano, un tímido bibliotecario al que su gemelo recurre como fantasma para esclarecer el crimen. La escena culminante, en medio de una función de ópera, es realmente hilarante:

En esta película coincide con la debutante Vera-Ellen, con la que trabajará posteriormente, y también con Virginia Mayo, que será su pareja habitual en sus siguientes películas.

De hecho, repite con ambas en la genial “El asombro de Brooklyn”, de 1946,  en la que interpreta a un lechero que noquea a un campeón del mundo del boxeo y acaba metido en combates, siendo un artista en esquivar golpes pero nefasto a la hora de darlos:

Con Virginia Mayo volverá a coincidir en 1947 en “La vida secreta de Walter Mitty”, en la que interpreta a un sencillo hombre que se evade de la realidad imaginando vidas paralelas, hasta que se vea metido en una aventura de verdad. Muy superior al remake de Ben Stiller, sin duda:

Las películas de Danny Kaye no eran dirigidas por directores de prestigio. Pero en 1948, Howard Hawks dirige, contra su voluntad, un remake de una película anterior suya, “Bola de fuego”, que habían protagonizado Gary Cooper y Barbara Stanwyck. Sustituyendo el mundo académico por el musical, Danny Kaye será el jefe del grupo de académicos musicales que, mientras realiza una enciclopedia sobre música, buscando la música moderna, se verá envuelto en medio de la mafia cuando la novia de un capo, a la que conoce en un espectáculo nocturno, busque refugio en la casa de los académicos para ocultarse de la policía… hasta que surja el amor. Ella, cómo no, será Virginia Mayo. Y por mucho que el gran Hawks la odiara, es una película divertidísima, con Danny Kaye repitiendo ese papel de inocente que tan bien se le daba:

En 1949 protagoniza “El inspector general”, en la que interpreta a un hombre que es confundido con el citado inspector general en un pueblo que tiene mucha corrupción que ocultar, por lo que es agasajado por los altos mandos hasta que la llegada del verdadero inspector general provoque más malentendidos:

Luce de nuevo todo su repertorio de muecas faciales.

En 1951 gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia (en su primera nominación) por “En la costa azul”, en la que de nuevo juega con los equívocos entre dos personajes, en este caso un héroe militar francés y, como no, un cantante. Compartirá reparto con Gene Tierney:

Destacar por cierto su magnífico juego de acentos, otra de sus habilidades.

En 1952 protagoniza “El fabuloso Andersen”, película musical que recrea de forma ficticia la vida del famoso escritor de cuentos danés. Preciosa película en la que destaca su complicidad con Joseph Walsh, el niño que interpreta a Peter, el huérfano que le acompaña:

Es una película muy recomendable, en especial por su emotivo final.

En 1954 acompaña a Bing Crosby en “Navidades blancas”, comedia de enredos de Michael Curtiz con música de Irving Berlin, en la que, a parte de la famosa canción navideña que le da título, le tenemos en algún número de baile junto a Vera-Ellen en uno de sus últimos papeles:

En 1956 protagoniza “El bufón del rey”, trasladando la comedia de equívocos a la edad media, y en la que tiene que enfrentarse nada menos que a Basil Rathbone:

En 1958 estrena dos películas. La primera, “Loco por el circo”, en la que interpreta a un profesor que, en medio de una excavación arqueológica, acaba metido en un circo, lo que termina afectando a su vida amorosa. Junto a Pier Angeli y el bajo bufo operístico Salvatore Baccaloni, le tenemos en este gran número musical, “Salud”:

Y protagoniza también “Yo y el coronel” de Peter Glenville, comedia bélica ambientada en la II Guerra Mundial en la que interpreta a un refugiado judío que tiene que convivir con un militar antisemita interpretado por Curd Jürgens. Por esta película Danny Kaye ganará su segundo Globo de Oro (dos nominaciones y gana en ambas):

En 1959 interpreta por fin un papel dramático, en el biopic del trompetista de Jazz Red Nichols en la película “Tu mano en la mía”. Aunque eso no significa que deje de cantar, claro:

En 1961 protagoniza otra comedia de equívocos ambientada en la II Guerra Mundial, “El doble del general”, mientras en 1963 protagoniza su última película, “Solo contra el hampa”, nueva comedia ambientada en medio de la mafia:

Sólo volverá a aparecer en cine en 1967 en un papel secundario en “La loca de Chaillot” que protagoniza Katherine Hepburn. Y es que su carrera se traslada a la televisión (a parte de una puntual vuelta a los escenarios teatrales en 1970). En 1955 había ganado un Oscar honorífico:

Pero su carrera como embajador de UNICEF le lleva a ser premiado con un Oscar humanitario Jean Hersholt en 1982:

Y es que, pese a su carrera como cómico, demostró su faceta más seria en esta tarea como embajador de UNICEF, así como en algunos papeles televisivos de su última etapa. Será de hecho el encargado de recoger el Nóvel de la paz que se conceda precisamente a UNICEF, y en 1986 recibió la Legión de Honor francesa. Destacó además en su faceta como cocinero de comida asiática. Realiza además parodias musicales en las que dirigía una orquesta o cantaba junto a cantantes de ópera tan prestigiosas como la soprano Beverly Sills:

Problemas de corazón le llevaron a ser sometido a una operación en la que se le realizó un cuádruple by-pass, pero una transfusión de sangre durante la operación le contagió de Hepatitis C. Finalmente, su corazón falló y murió el 4 de marzo de 1987 en Los Angeles, siendo sus cenizas enterradas en el Kensico Cemetery de Nueva York.

Con una faceta humanitaria que merecería ser más conocida, Danny Kaye fue un cómico de un talento físico excepcional. Quizá su tipo de humor esté pasado de moda, pero su labor permanece en la historia del cine y de organizaciones humanitarias.



Jane Wyman en el centenario de su nacimiento (05-01-2017)


Un día como hoy hace 100 años nacía una actriz, cantante y bailarina que, tras unos difíciles comienzos en papeles secundarios en el cine, reinaría como una de las grandes actrices de Hollywood en los años 40 y 50, para luego, años después, interpretar a uno de los más recordados personajes de la televisión de los 80. Sí, un día como hoy Jane Wyman habría cumplido 100 años.




El verdadero nombre de Jane Wyman era Sarah Jane Mayfield, y nació el 5 de enero de 1917 en St. Joseph, en el estado de Missouri. Fue la única hija de sus padres, que se divorciaron en 1921. Al año siguiente, su padre murió a los 27 años. Entonces, su madre, que se traslada a Cleveland, deja a la pequeña en su pueblo natal con una familia adoptiva, los Fulks, de quienes tomará el apellido en los siguientes años.

Sabemos que en 1928 se traslada con su madre adoptiva al sur de California, donde parece que vivía uno de sus hermanastros.Pero regresa a su ciudad en 1930, donde trabaja como cantante en la radio, bajo el nombre artístico de Jane Durrell (adopta ya definitivamente el nombre de Jane), para lo que falsifica su fecha de nacimiento, ya que es menor de edad, afirmando haber nacido en 1914.

En 1932, con 15 años, decide volver a California, estableciéndose en Hollywood, donde realizará diversos trabajos además de pequeños papeles en el cine, en los que aparecerá siempre sin acreditar. Su primer papel es en “The kid from Spain”, en 1932. Entre las películas en las que participa en esos pequeños papeles sin acreditar cabe destacar la genial screwball comedy de Gregory La Cava “Al servicio de las damas”.

El 8 de abril de 1933 se casa por primera vez, con sólo 16 años, con Ernest Eugene Wyman. A partir de entonces su nombre cambia de Jane Fulks a Jane Wyman, adoptando el apellido de su marido, que ya no cambia por el resto de su vida, pese al divorcio en 1935. El 29 de junio de 1937 se casa por segunda vez, con Myron Martin Futterman, de quien se divorcia en 1938, al parecer por diferencias de opinión sobre tener hijos (ella quería tenerlos, mientras que él no).

Su primer papel acreditado, ya con el nombre de Jane Wyman, viene en 1937 con “Smart blonde”, pero durante los siguientes años seguirá interpretando papeles breves. Entre ellos destaca su participación en “Brother Rat”, en 1938:

Pero más que por su breve papel, destaca porque en esta película conoce a Ronald Reagan, que será su tercer marido. Se casan el 26 de enero de 1940, y tienen dos hijas, Maureen Elizabeth, que nace en 1941, y Christien, que nace en 1947 pero muere el mismo día del parto. La pareja adoptaría además en 1945 al casi recién nacido Michael. Jane Wyman no tuvo más hijos.

A diferencia de su marido, su carrera cinematográfica no avanza por buen camino, haciendo siempre personajes secundarios. Su primer papel protagonista será en el olvidado Western “Bad men of Missouri”, en 1941, junto a Dennis Morgan, con quien trabajará de nuevo posteriormente.

Pero su suerte cambia en 1945. Billy Wilder va a rodar un drama sobre un alcohólico, papel que recaerá finalmente en un inmenso Ray Milland. Para interpretar a su mujer, el guionista Charles Brackett quiere a Olivia de Havilland, pero la actriz no está disponible, así que tras barajarse opciones como Katherine Hepburn o Jean Arthur, el papel recae sobre Jane Wyman, que se antoja extraña en un papel dramático siendo una actriz propia de comedias y musicales… pero ahí es donde sorprende:

Ray Milland se lleva el Oscar a mejor actor; Jane Wyman ni siquiera es nominada, pero llama la atención por su hasta entonces desconocido talento dramático.

En 1946 estrena dos películas reseñables. En primer lugar tenemos “Noche y día”, el biopic de Cole Porter que protagoniza Cary Grant, en el que tiene un papel secundario como una amiga de Porter que suele cantar en sus musicales. ASí que le vemos cantar y bailar:

La otra es “El despertar”, el drama de Clarence Brown sobre una familia de campesinos cuyo hijo adopta un cervatillo. Su personaje de madre, bastante desagradable, contrasta con el maravilloso papel de Gregory Peck, pero el papel le valió su primera nominación al Oscar:

En 1947 vuelve al que había sido su terreno anteriormente, la comedia con “Ciudad mágica” junto a James Stewart y el western cómico “Cheyenne”, junto a Dennis Morgan:

Pero su gran año cinematográfico será 1948, cuando protagonice “Belinda” de Jean Negulesco, el drama sobre una sordomuda adolescente (a su treintena, la mirada inocente de Jane Wyman consigue pasar por alguien mucho más joven) que se queda embarazada por una violación:

Con esa bellísima banda sonora de Max Steiner y unas brillantes interpretaciones de Lew Ayres, Charles Bickford y Agnes Moorehead, la película fue un gran éxito que lanzó al estrellato a Jane Wyman, haciéndole ganar tanto el Globo de Oro como el Oscar a mejor actriz, merecidísimamente sin duda:

Ronald Colman, el ganador del Oscar al mejor actor, es quien le entrega el premio. Por cierto, Jane Wyman es la primera interprete en ganar un Oscar si decir una palabra en toda la película desde la imposición del cine sonoro, de ahí su frase de que volverá a tener la boca cerrada.

En 1949 hace un cameo como ella misma en “El amor no puede esperar”, comedia de Dennis Morgan, Jack Carson y Doris Day en la que aparece junto a su hija, mientras en otra escena su esposo Ronald Reagan también hace de sí mismo en otro cameo. Pero la situación familiar no atraviesa un buen momento: la muerte de su hija Christine a las pocas horas de nacer les afecta profundamente, a lo que al parecer se sumaron diferencias políticas: Jane Wyman fue siempre una republicana convencida, mientras Reagan era por aquella época demócrata (quien lo diría…), lo que lleva al divorcio de la pareja en 1949. No es de descartar tampoco que Reagan sintiera celos del éxito de su mujer, mientras él, actor mediocre donde los haya, se iba apagando. En todo caso, Reagan será el primer presidente de los Estados Unidos divorciado (y vuelto a casar con Nancy, como es sobradamente conocido).

En 1950, Jane Wyman protagoniza la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “El zoo de cristal”, así como una película de intriga dirigida por Alfred Hitchcock, “Pánico en escena”, en la que comparte protagonismo con Marlene Dietrich (y al parecer Wyman se queja porque ponen a la Dietrich mucho más guapa que a ella):

En 1951, otro gran director, Frank Capra, la elige para protagonizar junto a Bing Crosby la comedia “Aquí viene el novio”, en la que les escuchamos cantar la canción que se llevará el Oscar ese año:

Jane Wyman todavía está en plena forma para el cine musical, pero sus grandes éxitos viene ya en el campo dramático, destacando ese mismo año “No estoy sola”, drama sobre una viuda francesa que tras perder a su hijo en la I Guerra Mundial, se dedicará a atender niños, acompañada de un reparto de lujo junto a Charles Laughton Agnes Moorehead o una jovencita Natalie Wood. Interpretación que le vale una nueva nominación al Oscar y ganar el Globo de Oro a mejor actriz dramática:

En los siguientes dos años volvemos a tenerla en comedias y musicales, destacando “Amor a medianoche”, en la que repite junto a Ray Milland, aunque en un estilo totalmente distinto al de “Días sin huella”:

Pero ese mismo año regresa al drama con “Trigo y esmeralda” de Robert Wise:

Mientras, el 1 de noviembre de 1952, Jane Wyman volvió a casarse, en esta ocasión con el compositor cinematográfico Fred Karger, divorciándose en 1955. Se casan de nuevo en 1961 para volver a divorciarse en en 1965. Jane Wyman se había convertido al catolicismo en 1953 y por ello no vuelve a casarse posteriormente.

En 1964, el director melodramático Douglas Sirk elige a jane Wyman para protagonizar “Obsesión” junto al más joven Rock Hudson y la habitual Agnes Moorehead. Jane Wyman demuestra ser la nueva reina del melodrama en una interpretación magistral que le traerá su 4ª y última nominación al Oscar:

Jane Wyman repite con Douglas Sirk en 1955 en “Sólo el cielo lo sabe”, de nuevo junto a Rock Hudson y Agnes Moorehead. Si en la anterior lo que ponía en peligro la relación romántica entre Wyman y Hudson era la diferencia de caracteres de ambos, aquí serán las convenciones sociales y la familia de ella la que estará a punto de echar al traste el nuevo romance:

En 1955 la tenemos también en “Orgullo contra orgullo”, en la que interpreta a una emprendedora newyorkina que funda una tienda de ropa en Texas, pero que tendrá que renunciar a ella si quiere casarse con el intransigente Chartlon Heston; tufillo machista de “la mujer en la cocina y con los niños”:

En 1956 protagoniza el drama romántico “Milagro bajo la lluvia” junto a Van Johnson:

A partir de aquí, sus apariciones en el cine se hacen esporádicas, trabajando más a menudo en televisión. Su siguiente película, “Vacaciones para enamorados”, se estrena en 1959, mientras en 1960 estrena “Pollyana”, drama familiar de la Disney protagonizado por Hayley Mills:

En 1962 vuelve a trabajar en otra producción de la Disney, “Los conflictos de papá”, junto a Fred McMurray:

Su última aparición cinematográfica será en 1966 con “How to commit marriage” junto a Bob Hope. Mientras, fracasos en televisión le llevan a un retiro provisional.

Todo cambió en 1981, cuando, tras rechazar Barbara Stanwyck el papel, los productores de la serie “Falcon Crest” le ofrecieron a Jane Wyman interpretar el papel de la malvada Angela Channing, que se convertirá en el símbolo de la maldad en los siguientes años. Por este papel Jane Wyman gana un Globo de Oro y obtiene otra nominación más. Aparece en las primeras 8 temporadas, mientras en la 9ª y última su participación se reduce, a causa de problemas con la diabetes. Pese al consejo médico, después de no aparecer en la mayoría de los episodios de la temporada, reaparece en los 3 últimos, y es ella misma quien escribe el monólogo que cierra la serie:

Tras Falcon Crest, Jane Wyman sólo aparecerá en pantalla en una ocasión, en un episodio de la serie “La doctora Quinn”, interpretando a la madre de la protagonista:

Esta es la retirada definitiva de Jane Wyman, que con posterioridad apenas aparecerá en público a causa de sus problemas de salud (artritis y diabetes). Pese a ello, asistirá al funeral de su hija Maureen, fallecida a causa del cáncer, en 2001, cosa que su padre, Ronald Reagan, no podrá hacer a causa del Alzheimer. Finalmente, el 10 de septiembre de 2007, Jane Wyman moría a los 90 años de causas naturales, siendo enterrada en el californiano Forest Lawn Cemetery.

Tras sus inicios en el campo de la comedia y el musical, Jane Wyman supo sorprender al público con sus dotes dramáticas que nadie esperaba de ella. Sus grandes papeles dramáticos, así como su participación en Falcon Crest, hacen que todavía perviva en nuestra memoria.



30 años de la muerte de Cary Grant (29-11-2016)


Hay estrellas que eclipsan a casi cualquier otra que se les acerque. Y cuando pensamos en ese Hollywood dorado de los años 30 y 40, entre los primeros nombres que se nos viene a la mente seguramente se encuentra el de Cary Grant. No es que fuera el mejor de su época, pero gracias a su carisma, a su presencia, pervive como una de las mayores estrellas del cine aún cuando se cumplen 30 años de su desaparición.




El verdadero nombre de Cary Grant era Archibald Alexander Leah, y había nacido en la británica ciudad de Bristol el 18 de enero de 1904. Había tenido un hermano mayor al que no conoció, ya que murió en 1900, con un año de edad. Su infancia no fue feliz, a causa del alcoholismo de su padre y de la depresión clínica de su madre (que parece ser que nunca se recuperó de la muerte de su primer hijo), que fue internada en un centro psiquiátrico cuando el pequeño Archibald tenía 9 años. Su padre le mintió, diciéndole primero que se había ido de viaje y luego que había muerto. No será hasta 1935 que se entere que su madre estaba viva, cuando su padre, a punto de morir, se lió con las mentiras que le había contado. En todo caso, antes de ser internada, su madre se esforzó por darle una buena educación: ella misma le enseñó a cantar y bailar, y se empeñó en que aprendiera a tocar el piano.

Tras el internamiento de su madre, su padre se muda con él a la casa de su abuela, pero un año después se vuelve a casar para formar una nueva familia de la que su hijo no forma parte. El abandono del padre, así como el supuesto abandono de la madre, traumatizan al futuro Cary Grant y dificultan su socialización.

Aficionado al teatro, se une a una compañía acrobática, y en sus años de estudiante destaca por sus dotes acrobáticas y deportivas que le hacen muy popular, aunque tiene fama de estudiante problemático. El resto de su tiempo lo pasa en el teatro. Finalmente, en 1918 es expulsado de su escuela (uno de los rumores decía que había sido sorprendido en el vestuario de las chicas), por lo que vuelve a unirse a la troupe acrobática a la que había pertenecido años antes, lo que le permite sobrevivir los siguientes años, con un contrato hasta los 18 años. Pero en 1920, cuando tiene 20 años, la compañía emprende una gira por Estados Unidos, y él decide quedarse en el país, junto con otros miembros de la compañía, cuando ésta vuelve a Gran Bretaña.

Los siguientes años los pasa trabajando en teatro, donde perfecciona sus dotes para la comedia. Obtiene un importante éxito que finalmente le lleva a Hollywood, donde consigue a finales de 1931 un contrato de 5 años con la Paramount, ya que el mánager de la compañía, B. P. Schulberg, se da cuenta de su enorme potencial. En esta época cambia su complicado nombre por el más llamativo de Cary Grant. Así debuta en la comedia romántica “Esta es la noche”, en la que interpreta a un campeón de lanzamiento de jabalina con problemas de celos:

En 1932 estrenó varias películas, de entre las que destaca su participación en “La Venus rubia”, como el amante de Marlene Dietrich en una película todavía anterior al código Hays de censura, que nos permite ver a un Grant más canalla, papel que le va como un guante:

Protagoniza también junto a Silvia Sidney la adaptación cinematográfica de “Madame Butterfly”, en otro papel de  galán más bien canalla pero al que no le falta un cierto encanto. La película por otra parte está hoy completamente olvidada (pero está completa en Youtube… me la apunto como asignatura pendiente):

Si bien estas y otras películas de 1932 en las que trabaja junto a grandes estrellas no le convierten todavía a él en una estrella, ya hacen que su nombre empiece a ser conocido. Entre otras cosas, consigue llamar la atención de una reciente estrella, la problemática Mae West, que se empeña en que sea el protagonista de su siguiente película, “Lady Lou”, de 1933, en la que es la película de menor duración en conseguir la nominación al Oscar de mejor película. Un éxito de taquilla que salvó a la Paramount de la quiebra:

Mae West siempre presumió de haber sido quien descubriera a Cary Grant. Aunque eso no sea del todo cierto, sí lo es que Grant alcanzó el estrellato gracias a sus dos colaboraciones con ella. Y es que ese mismo 1933 volvieron a trabajar juntos en “No soy un ángel”:

En 1933 aparece también, aunque irreconocible bajo su disfraz, entre el inmenso elenco de la adaptación de “Alicia en el país de las maravillas” de Norman Z. McLeod.

Pero el código Hays que implanta la censura cinematográfica en 1933 echa a perder la carrera de la irreverente Mae West, y a Cary Grant le cuesta encontrar su sitio. Una serie de fracasos comerciales en 1934 le lleva a la Paramount a prescindir de Cary Grant, considerado “poco rentable” (es cierto que tardará unos años en ser rentable, pero si habrían esperado esos años…). Así, en 1935 trabaja para la RKO en “La gran aventura de Silvia” de George Cukor, en la que trabaja por primera vez junto a Katherine Hepburn. La película tampoco es un éxito comercial, pero el trabajo de Grant es alabado por la crítica, y él siempre consideró esta película su lanzamiento definitivo:

Terminado su contrato con la Paramount en 1936, Cary Grant decide no renovar y ser un artista libre (el primero en hacerlo), lo que curiosamente aumenta su sueldo. Por esta época, en todo caso, comparte vivienda con su amigo Randolph Scott (los rumores sobre una relación entre ambos o sobre la posible bisexualidad de Grant no han podido ser confirmados), ya que Grant se había divorciado en 1935 de su primera esposa, Virginia Cherrill, con la que llevaba un año casado, y vivirán juntos hasta que Grant vuelva a casarse en 1942 con Barbara Hutton. Compartir vivienda suponía un importante ahorro para dos estrellas emergentes cuyos sueldos no les permitían tener una mansión para cada uno.

Pasando por diversos estudios en sus siguientes trabajos, alcanza su máximo éxito por fin en 1937 con “La pícara puritana” de Leo McCarey, junto a Irene Dunne y Ralph Bellamy, una screwball comedy, género en el que Grant brillará por delante de cualquier otro actor. Si bien la relación con McCarey no fue buena, éste elogió la capacidad cómica de Grant y su habilidad para improvisar diálogos. La comedia es divertidísima, a lo que desde luego contribuye mucho el talento de Grant:

Por si no fuera suficiente, en 1938 protagoniza junto a Katherine Hepburn un mito del screwbal comedy, “La fiera de mi niña” de Howard Hawks, con la simpática compañía de dos leopardos nada menos. Pese a su recelo inicial sobre cómo enfocar el personaje (le recomendaron tomar el ejemplo de Harold Lloyd), fue el propio Cary Grant quien le ayudó a Katherine Hepburn a desarrollar sus dotes para la comedia. El resultado no podía ser más brillante (ni más desternillante; conviene ver la película con la caja de kleenex al lado, porque es imposible no acabar llorando de la risa):

Yo ya sólo con el trailer me parto de risa. ¡Gracias, Howard Hawks, por regalarnos esta joya!

En 1939 repite con Howard Hawks en “Sólo los ángeles tiene alas”, película de aventuras junto a Jean Arthur:

Y realiza un gran trabajo en la adaptación de la obra de Rudyard Kipling en “Gunga Din”, de George Stevens, donde forma un genial trío cómico junto a Victor McLaglen y Douglas Fairbanks Jr. como unos soldados poco fiables en la India de época colonial. Una película de aventuras que conviene no perderse:

1940 será un gran año para Cary Grant, con 3 grandes comedias. La primera, “Luna nueva” de nuevo dirigida por Howard Hawks, junto a Rossalind Russell y Ralph Bellamy (que parece que era el único actor que podía intentar quitarle a la chica) en el que algunos consideran uno de sus mejores papeles cómicos:

Cary Grant repite junto a Irene Dunne y trabaja junto a su amigo Randolph Scott en “Mi mujer favorita”:

Pero el mayor éxito de Cary Grant en 1940 fue la última película que estrenó, “Historias de Filadelfia” de George Cukor, de nuevo junto a Katherine Hepburn, aunque aquí su papel es más secundario frente al de James Stewart (que, inesperadamente, se llevó el Oscar a mejor actor):

Otra de las grandes películas de la historia, totalmente imprescindible.

En 1941, la carrera de Cary Grant da un giro: en los siguientes años (básicamente los años de la II Guerra Mundial) rodará menos comedias, mientras rueda la mayoría de los dramas de su filmografía, lo que le da alguna que otra alegría. De hecho 1941 fue un buen año para él, con el estreno de dos grandes películas. La primera, el melodrama “Serenata nostálgica”, en el que repite junto a Irene Dunne (una pareja que desprende química por todos lados). Por esta película consigue su primera nominación al Oscar (pero pierde frente a Gary Cooper, que lo gana por “El sargento York”):

Por otro, colabora pro primera vez (lo hará 4 veces) con el director Alfred Hitchcock, en “Sospecha”, como el marido de Joan Fontaine. Cary Grant borda el ambiguo personaje al que la censura le cambia el final (estropeando con ello la película… y no digo más para no hacer spoiler):

¿Habrá veneno en ese vaso de leche?

El 26 de junio de 1942 Cary Grant consigue la nacionalidad americana y se casa ese mismo año con la millonaria Barbara Hutton, de quien se divorciará en 1945. Por otra parte, son años en los que la Guerra centra toda la atención del país, y Grant realiza giras para promover la compra de bonos de guerra y visita a militares hospitalizados. Su trabajo cinematográfico se reduce en esos años.

En 1942 estrena dos películas. Por un lado, el drama “El asunto del día”, de George Stevens, en la que interpreta a un presidiario huido que busca refugio en casa de una antigua amiga, Jean Arthur, que ha alquilado una habitación de su casa a un juez, Ronald Colman, al que Grant tratará de convencer de su inocencia:

Y protagoniza junto a Ginger Rogers la comedia de Leo McCarey “Hubo una luna de miel”, ambientada en la II Guerra Mundial:

En 1943 protagoniza el film bélico “Destino Tokio”. Se nota la influencia de la Guerra en las películas de la época…

1944 es un año mucho mejor para Cary Grant. Estrena dos películas más que importantes en su carrera. En primer lugar, un drama, “Un corazón en peligro”, junto a la gran Ethel Barrymore. Esta película le valdrá su segunda y última nominación al Oscar, pero esta vez quien se lo arrebate será (flipando) Bing Crosby por “Siguiendo mi camino” (si al menos hubiera sido Alexander Knox por “Wilson” o el también nunca premiado Charles Boyer por “Luz que agoniza” me callaría, pero es que esto ya no tiene nombre):

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a la comedia más alocada en su única colaboración con Frank Capra, la mítica “Arsénico por compasión”, en la que de nuevo tiene un recital de muecas y gestos cómicos que tanto éxito le darán en la comedia:

Sus siguientes estrenos tendrán lugar dos años después, en 1946, ya terminada la guerra. Por un lado tenemos el biopic del compositor Cole Porter, “Noche y día”:

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a trabajar por segunda vez con Alfred Hitchcock en “Encadenados”, que le empareja por primera vez con la que será su gran amiga Ingrid Bergman, y en la que también trabajan dos grandes secundarios como Claude Rains y Louis Calhern. Este es en mi opinión (a parte de ser, junto con Rebeca, mi favorita de Hitchcock) el mejor papel de Cary Grant, está simplemente espléndido en una película de intriga, un drama romántico por el que incomprensiblemente no sólo no se llevó el Oscar (se podría discutir si se lo merecía más que el ganador ese año, Fredric March por “Los mejores años de nuestra vida”… yo es que soy muy fan de March), es que ni siquiera fue nominado, algo realmente imperdonable. Veamos una de las escenas más tensas de la película:

Cary Grant supera ya los 40 años pero mantiene su buen aspecto como para seguir siendo un galán, papel que no abandonará en toda su carrera.

En 1947 interpreta a un ángel en “La mujer del Obispo”, comedia dramática junto a Loretta Young y David Niven en otro de sus mejores papeles:

Su siguiente película relevante fue en 1949 cuando vuelve a trabajar con Howard Hawks en otra de esas hilarantes comedias, “La novia era él”, en la que interpreta a un militar francés que tiene que vestirse de mujer para poder ir a Estados Unidos con su mujer, Ann Sheridan, que interpreta a una militar americana:

El 25 de diciembre de 1949 Cary Grant se casa por tercera vez, con la actriz Betsy Drake, con la que trabajó en dos ocasiones /en 1948 en “En busca de marido” y en 1952 en “Hogar, dulce hogar”. El matrimonio fue complicado para ambos, pero será el más largo en la vida de Grant: se divorciaron en 1962.

En 1952 Cary Grant vuelve a trabajar en una comedia de Howard Hawks, “Me siento rejuvenecer”, junto a Ginger Rogers y Marilyn Monroe:

En 1953 trabaja por primera vez junto a Deborah Kerr en “La mujer soñada”, de nuevo una comedia romántica:

En 1955 trabaja por tercera vez junto a Alfred Hitchcock (al estar fuera del sistema de estudios, se podía permitir el lujo de elegir en qué proyectos quería trabajar y recibir sueldos mayores) en “Atrapa a un ladrón”, que siendo una película de intriga como es habitual en el director inglés, es también una comedia romántica que empareja a Cary Grant con Grace Kelly. Grant seguía interpretando al galán romántico y seductor a sus 50 años, pero ahora con parejas mucho más jóvenes que él (a Grace Kelly le sacaba nada menos que 25 años, podría ser su padre; a Deborah Kerr, 17; a Audrey Hepburn 25; a Jayne Mansfield 29; y a Sofia Loren, 30). Aún así,la química entre Grant y Kelly es espectacular:

En 1957 estrena tres películas. La primera, “Bésalas por mí”, es su primera colaboración con el director Stanley Donen (con el que realizará sus mejores trabajos en sus últimos años) que lo empareja con la rubia explosiva Jayne Mansfield:

La segunda fue la fallida “Orgullo y pasión” de Stanley Kramer, una extraña incursión de Cary Grant en el cine de época (aunque luzca de maravilla el uniforme militar decimonónico inglés) rodada en España junto a Frank Sinatra y Sofia Loren. Parece que Grant aceptó el trabajo para poder huir de su mujer, pero durante el rodaje se enamoró de Sofia Loren, quien prefirió a Carlo Ponti para su desesperación. Además, el rodaje de esta película le impidió poder interpretar, como él quería, el papel de “El puente sobre el río Kwai” que finalmente hará William Holden:

Y, finalmente, el remake que el propio Leo McCarey dirigió de su “Tú y yo” que rodara en 1939 con Charles Boyer e Irene Dunne. Si la primera versión era más melodramática (no se podía esperar otra cosa de Charles Boyer), esta nueva, que empareja a Cary Grant de nuevo con Deborah Kerr, es más comedia, en la que, de nuevo, la química de la pareja protagonista nos deja una película inolvidable:

 

Maravillosa esta escena final (perdonadme, yo es que veo a Deborah Kerr y pierdo cualquier atisbo de objetividad que pueda tener… aunque Cary Grant está igualmente espléndido).

En 1958, un contrato con la Paramount le obliga a volver a rodar junto a Sofia Loren, algo que a él no le apetecía precisamente. El resultado fue “Cintia”, otra encantadora comedia en la que, ¡milagro!, Cary Grant es el padre viudo de tres niños (que más que sus hijos podían ser sus nietos… pero es que cuando se trata de Cary Grant, antes muerto que perder su estilo de la galán):

También en 1958 vuelve a trabajar con Stanley Donen y con su gran amiga Ingrid Bergman en “Indiscreta”, una genial comedia que le traerá a Cary Grant la primera de sus 5 nominaciones a los Globos de Oro (todas ellas como mejor actor de comedia), de las que tampoco ganará ninguna (lo que es muy difícil de entender… en nominaciones sin premio sólo le gana Paul Newman y empata con Susan Sarandon):

En 1959 consigue su segunda nominación con la comedia bélica “Operación Pacífico” de Blake Edwards, aunque aquí como galán tiene la difícil competencia de Tony Curtis:

Como siempre, la comicidad de Grant viene por sus gestos, por sus reacciones, más que por los chistes y gags que pueda tener.

De 1959 es también su última colaboración con Alfred Hitchcock, la mítica “Con la muerte en los talones”, película con la que confieso que empecé a odiar a Grant por su verborrea incontrolable que me ponía nervioso… claro que eso es lo que a fin de cuentas busca la película:

Retiro lo dicho, Cary Grant vuelve a estar genial.

En 1960 vuelve a trabajar por tercera vez junto a Stanley Donen en la deliciosa “Página en blanco”, como el marido cornudo de una maravillosa Deborah Kerr junto a una alocada Jean Simmons y un sorprendentemente divertido Robert Mitchum. Por esta película consigue su tercera nominación al Globo de Oro:

Su nivel de trabajo se reduce ya notablemente, no estrenando nada hasta 1962, con “Suave como el visón”, junto a Doris Day, con la que consigue su 4ª nominación al Globo de Oro:

Cuando Ian Fleming creó el personaje de James Bond, se inspiró en Cary Grant. Así que cuando se va a comenzar a rodar la saga cinematográfica del personaje, con “Agente 007 contra el Dr. No”, en 1962, los productores quieren a Grant como protagonista, pero finalmente lo descartan porque Grant sólo se comprometía a hacer una película, mientras los productores buscaban hacer una saga. Ellos se lo perdieron (y Sean Connery salió ganando, de paso).

En 1962 se divorcia también de Betsy Drake, de quien estaba separado desde 1958. Hay que recordar que Betsy Drake le introdujo en el mundo del LSD, que por aquella época era legal.

En 1963 trabaja por última vez junto a Stanley Donen en la genial comedia de intriga “Charada”, que protagoniza junto a Audrey Hepburn. Por esta película, otra de esas joyas de su filmografía, se llevó su 5ª y última nominación a los Globos de Oro:

Yo lo que quiero saber es cómo el muy granuja podía tener semejante química con actrices mucho más jóvenes que él. Estaba a punto de cumplir 60 años y la pareja que hace con la deliciosa Audrey Hepburn es encantadora.

En 1964 protagoniza junto a Leslie Caron y Trevor Howard la comedia bélica “Operación Whisky”:

Pero ya no hay más comedias románticas en su filmografía. Se retira del cine en 1966 con la comedia “Apartamento para tres”, junto a Samatna Eggar y Jim Hutton:

Y así se retira del cine. De poco sirvió que Alfred Hitchcock le ofreciera el papel protagonista de “Cortina rasgada” en 1966: Cary Grant había decidido retirarse del cine. Ya tenía 62 años, en julio de 1965 se había casado por 4º vez con la actriz Dyan Cannon y acababa de nacer su única hija, Jennifer, el 26 de febrero de 1966. Era el momento de retirarse.

Se divorció de Dyan Cannon en 1968, y justo después sufrió un grave accidente de tráfico. En 1970, la Academia de Hollywood finalmente decide compensarle concediéndole un Oscar honorífico. Grant llevaba 12 años boicoteando la gala de entrega de premios, pero fue a recoger este Oscar honorífico que tanto merecía:

Años de retraso. Como decía Frank Sinatra, Cary Grant hacía fácil la interpretación, su estilo era siempre sencillo, recurriendo a histrionismos sólo como efectos cómicos pero sumamente contenido en sus interpretaciones más dramáticas.

Cary Grant todavía tuvo tiempo de casarse una 5ª vez, en 1981, con la agente de relaciones públicas Barbara Harris. En sus últimos años se dedicó a hacer giras para presentar “Una noche con Cary Grant”, sesiones en las que se proyectaba alguna de sus películas y luego él respondía a las preguntas del público. Fue durante una de esas giras que, estando en Davenport, Iowa, sufrió una hemorragia cerebral el 29 de octubre de 1986. No era la primera que sufría, ya había tenido otra dos años atrás, pero en esta ocasión fue fatal y Cary Grant murió esa misma noche. Tenía 82 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas en California, por lo que nos quedamos sin poder visitar su tumba.

No era el mejor actor de su generación, desde luego, pero con una filmografía repleta de títulos básicos de la historia del cine y en la que compartía cartel con algunas de las mejores actrices de su época (4 veces con Katherine Hepburn, 3 veces con Irene Dunne o Deborah Kerr, 2 veces con Ingrid Bergman), Cary Grant es historia del cine, una figura icónica que pocos, si acaso alguno, pueden disputarle. 30 años después de su muerte todavía seguimos riéndonos a carcajadas con sus comedias y emocionándonos con sus películas dramáticas. Porque Cary Grant siempre será el perfecto icono del Hollywood clásico.



2 años sin Robin Williams (11-08-2016)


Hoy hace dos años que recibimos una noticia que nos conmocionó a todos los cinéfilos: Robin Williams se había quitado la vida. Y es que no es fácil encontrar a un cinéfilo al que no le gustara Robin Williams: desde los jóvenes que se han criado viendo sus películas infantiles hasta los fans de la comedia de calidad, pasando por los aficionados a un cine más dramático. Y es que Robin Williams fue un genio capaz de moverse como pez en el agua en casi cualquier papel, que nos regaló algunas de las interpretaciones más memorables de los últimos 35 años.




Robin McLaurin Williams nació en Chicago el 21 de julio de 1951 en una familia de clase alta (su abuelo fue gobernador de Missisipi). Durante su infancia no demostró interés por la interpretación, centrándose en sus estudios académicos y en los deportes (fútbol y lucha en concreto). Esto cambió cuando su familia se mudó al pueblo de Tiburon, en California, frente a San Francisco, en 1967. En su nuevo colegio comenzará a interesarse por el teatro, y finalmente abandonará la carrera de ciencias políticas con la intención de dedicarse a la interpretación. Estudia teatro durante 3 años en California, donde llama la atención por su capacidad de improvisar, y destaca como Fagin en una representación del musical “Oliver!”, lo que finalmente le abre las puertas de la prestigiosa Juilliard School de Nueva York, donde el ganador de un Oscar a mejor secundario John Houseman le aceptó como uno de los dos alumnos del programa avanzado; el otro sería Christopher Reeve; ambos serán amigos de por vida, y Robin Williams pagará parte de los gastos médicos de Reeve tras el accidente que le dejó tetrapléjico.

Williams abandona la escuela en 1976, cuando vuelve a San Francisco y trabaja como actor cómico, siendo una de sus grandes referencias Peter Sellers. Hasta que en 1978 llega su gran oportunidad de protagonizar la teleserie “Mork & Mindy”, en la que interpretaba a un extraterrestre que tenía que acostumbrarse a las costumbres humanas:

Por este papel ganará un Globo de oro a mejor actor televisivo de comedia en 1979 y volverá a ser nominado en 1980. Pero Robin Williams tiene miedo a encasillarse y dejará la serie tras la 4ª temporada (lo que supone el fin de la propia serie) y decide dar el salto al cine.

Su debut en el cine no fue muy afortunado; fue elegido para protagonizar el “Popeye” de Robert Altman, que fue un fracaso, aunque consiguió darse a conocer entre los asistentes a los cines, y además le permitió lucir sus grandes dotes para hacer voces:

Mejor le fue en su siguiente papel, en 1982, en “El mundo según Garp” de George Roy Hill (que es, por cierto, el debut cinematográfico de Glenn Close, que interpreta a su madre, y que se llevará con este debut su primera nominación a ese Oscar que se le resiste). Este es el primer papel dramático de su carrera, aunque no deja de ser un personaje un tanto “extraño” (como la propia película en sí):

Robin Williams llevaba años siendo adicto al alcohol y a las drogas (principalmente cocaína), aunque afirmó que nunca actuaba colocado. Pero la muerte de su amigo Jim belushi por sobredosis en 1982 y el nacimiento de su primer hijo, Zachary, en 1983, le hará conseguir abandonar las drogas. Por cierto, Williams estaba casado desde 1978 con Valeria Velardi, de quien se divorciará en 1988. Se casa por segunda vez en 1989 con quien había sido la niñera de su hijo, Marsha Garces, que terminará produciendo algunas de las películas de su marido y con la que tendrá dos hijos, Zelda en 1989 (obviamente, Williams, era fan de los videojuegos de La leyenda de Zelda) y Cody en 1991. Se divorciarán en 2008, y en 2009 se casará por tercera vez con Susan Schneider, que será su esposa hasta su muerte.

Robin Williams fundó junto a su segunda esposa una organización benéfica, y ya en 1986 creó junto a Whoopy Goldberg y Billy Crystal una organización benéfica, la Comic Relief USA, para ayudar a los sin techo. Y siguió protagonizando acciones filantrópicas por el resto de su vida.

Volviendo a su carrera cinematográfica, sus siguientes películas son totalmente olvidables, pero consigue recuperarse en 1987 protagonizando la comedia de Barry Levinson “Good Morning, Vietnam”, donde interpreta a un locutor de radio en la guerra de Vietnam poco dispuesto a cumplir las reglas, que le valdrá su primera nominación al Oscar y ganar un Globo de Oro:

En 1988 trabaja bajo las órdenes del ex-Monty Pithon Terry Gilliam en “Las aventuras del barón Münchausen”. Pero será un año después cuando consiga uno de sus más memorables papeles.

En 1989 protagoniza “El club de los poetas muertos” de Peter Weir, un papel dramático, aunque siempre con ciertos toques cómicos y magníficos juegos de voces, en el que interpreta a un profesor poco ortodoxo; ese profesor que todos habríamos querido tener (y que más de uno querríamos ser), y lo mejor de todo es la convicción que transmite en todo lo que dice. Pero no, no voy a poner la escena final, esa que nos deja siempre con la lagrimita cayendo, porque quien brilla en esa escena es un enorme Ethan Hawke; mejor vemos alguno de sus mejores momentos en la película:

Por este papel estará nominado al Globo de oro, que perderá frente a Tom Cruise, y al Oscar, que perderá frente a Daniel Day-Lewis. Incomprensible…

Su siguiente gran papel, de nuevo dramático (con nominación al Globo de oro incluida) será en “Despertares”, donde interpreta a un médico que busca un remedio contra el parkinson:

En 1991 recibe una nueva nominación al Globo de Oro (como actor de comedia, eso que alguien me lo explique) y al oscar por “El rey pescador”, en la que trabaja de nuevo bajo las órdenes de Terry Gilliam, en la que interpreta a un sin techo con problemas mentales:

Ese mismo año trabaja junto a Steven Spielberg en una película odiada por muchos pero que a mí me encanta: “Hook”, en la que interpreta a un adulto Peter Pan que ha olvidado quién era… hasta que tiene que volver a Nunca Jamás para recuperar a su hijo, y de paso convertirse en un mejor padre:

Nada que decir, por cierto, sobre la excelente banda sonora de John Williams.

Repite con Barry Levinson en 1992 con “Toys”, pero ese mismo año hará algo mucho más relevante: será la voz del genio de “Aladdin” de Disney. Su excepcional trabajo de juegos de voces, y sus improvisaciones (aprovechadas para la película) pondrán de moda el uso de personajes famosos para poner voces a personajes de animación (algo que el propio Robin Williams volverá a hacer en películas como Inteligencia Artificial, Robots o Happy Feet). Sin él, canciones como estas penas tendrían sentido. Incluso se llevará un Globo de Oro especial por su trabajo:

En 1993 tiene otro gran papel de comedia en “Señora Doubtfire” de Chris Columbus, en la que interpreta a un padre que tiene que disfrazarse de mujer para poder estar con sus hijos tras divorciarse de su esposa, interpretada por Sally Field. Es casi imposible elegir una escena de esta película:

Mi primer día como mujer y ya tengo sofocos… no importa, por su papel ganó un nuevo Globo de Oro (el último, a parte de uno honorífico que le dan en 2005):

Con estos papeles, Robin Williams comenzó a ser un actor popular entre el público infantil, pero esa popularidad se afianzará en 1995 con otra película mítica para la gente de mi generación: Jumanji:

Quizá no sea la película favorita de la crítica, pero fue un éxito de público.

En 1996 participa entres grandes películas. Primero, hace un pequeño papel, el de Osric, en el Hamlet de Kenneth Branagh. Protagoniza además la comedia dramática “Jack”, de Francis Ford Coppola, en la que interpreta a un niño que envejece 4 veces más rápido de los normal. Aunque sólo fuera por este discurso final, la película ya valdría la pena:

La película podrá gustar más o menos, pero él siempre está espléndido.

Y nos hizo reírnos hasta llorar con “Una jaula de grillos”, en la que interpreta a un gay pareja de Nathan Lane. No hay que perdérsela, risas aseguradas:

En 1997 protagoniza otro éxito infantil, “Flubber”, y trabaja con Woody Allen en “Desmontando a Harry”. Pero su gran éxito será en “El indomable Will Hunting” de Gus van sant, como el profesor de psicología encargado de sacar toda la capacidad que tiene el protagonista, Matt Damon. Hay unas cuantas escenas memorables en la película, pero tendremos que poner sólo una:

El Globo de Oro a mejor actor secundario se lo quitará Burt Reynolds, pero esta vez sí, a la cuarta, consigue ganar el Oscar (aunque sea en su primera nominación como secundario). Ganador merecidísimo, por uno de sus dos mejores papeles (el otro era el de “El club de los poetas muertos, claro):

Ese abrazo a sus emocionados compañeros de reparto y guionistas, Matt Damon y Ben Affleck, esa indisimulada alegría del presentador de la gala Billy Crystal… Robin Williams se había ganado el cariño de muchos de sus compañeros de Hollywood.

En 1998 interpreta a un mayorcito estudiante de medicina en “Patch Adams”, por la que se lleva su última nominación a los Globos de Oro:

En 1999 vuelve a trabajar con Chris Columbus en “El hombre bicentenario”, en la que interpreta a un robot que termina convirtiéndose en humano:

En 2002 aparece en varias películas a recordar. La primera es “Smoochy”, en la que interpreta a un presentador infantil sustituido por Edward Norton, que hará todo lo posible por acabar con su nuevo rival:

Protagoniza también “Retratos de una obsesión”, como el técnico de un laboratorio fotográfico que se obsesiona con una familia para la que revela las fotos en una película de suspense en el que prácticamente ejerce de villano:

Ese perfil de personajes negros continúa en “Insomnia”, donde ahora interpreta a un asesino perseguido por Al Pacino:

Por esas fechas recae en el alcoholismo, por lo que en 2006 ingresa en una clínica de rehabilitación. Su carrera ya no es la que era, pero aún así podemos destacar su participación en algunas películas.

Comenzamos en 2004 con “Delitos menores”, en la que interpreta a un deficiente mental amigo del joven protagonista, el recientemente desaparecido Anton Yelchin:

En 2006 participa en la divertida comedia juvenil “Vaya vacaciones”:

Y ese mismo año interpreta al presidente Theodore Roosevelt en “Noche en el museo”, participando también en las dos secuelas, en 2009 y 2014:

Y por último destacaremos su participación en 2007 en “August Rush”, en la que interpreta al personaje que intenta aprovecharse del talento musical del joven protagonista que interpreta Freddie Highmore:

En 2009 es ingresado por problemas de corazón, y en 2014 vuelve a entrar a tratarse de su alcoholismo.

Pero el 11 de agosto de 2014, teniendo 63 años, apareció ahorcado con un cinturón en su casa. No había rastro de alcohol o drogas en su cuerpo. Se le había diagnosticado un parkinson que había sido incapaz de hacer público hasta ese momento, pero la autopsia reveló que este diagnóstico no era correcto: en realidad Robin Williams sufría Demencia de cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa que hacía que le quedaran muy pocos (y duros) años de vida. Su final fue triste, sin duda, pero de no haberse suicidado, habría sido mucho más doloroso para él mismo. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas arrojadas a la bahía de San Francisco (desgracia para los que somos fans del turismo necrológico).

Un muy triste final para alguien que nos ha hecho disfrutar de tantos buenos momentos cinematográficos. Así que, en su recuerdo, nos toca a todos subirnos encima de una mesa y recitar aquello de “Oh capitán, mi capitán”.



In memoriam: Alan Rickman (14-01-2016)


No es agradable, desde luego, escribir estos post de “In memoriam” para recordar a alguien que, desgraciadamente, acaba de dejarnos. Y este segundo In memoriam que escribo en este blog además ha resultado, al menos para mí, sorprendente, ya que no sabía que ese gran actor británico que era Alan Rickman tenía cáncer, que le ha llevado al fatal desenlace.




Alan Sidney Patrick Rickman nació en Londres el 21 de febrero de 1946, hijo de padre irlandés y madre galesa. Influido por su padre, que murió cuando él tenía 8 años, decide convertirse en diseñador gráfico, aunque también se integra en una compañía teatral amateur, en la que conoce a Rima Horton, quien será su pareja por el resto de su vida y con quien se casó en 2012. Pero con 26 años decide inscribirse en la Academia Real de Arte Dramático de Londres, que le llevará a trabajar en teatro y televisión. Será con una adaptación teatral de “Las amistades peligrosas” en 1985 con lo que obtenga la fama. Y así, llegará su primer papel cinematográfico, en 1988, como el villano Hans Gruber en la primera entrega de “La jungla de cristal”, cuyo personaje acaba así:

Pero el gran año cinematográfico de Alan Rickman será 1991, en el que recibe dos nominaciones a los premios BAFTA. La primera, como mejor actor, por el drama “Truly, madly, deeply”, que será el debut como director de Anthony Minghella en el que comparte pantalla junto a Juliet Stevenson:

¡Qué voz, por favor!

Su otra nominación al BAFTA fue como mejor actor de reparto por su Sheriff de Nottingham en el “Robin Hood” que protagonizó Kevin Costner (Alan Rickman lo eclipsa con su carisma y su sarcasmo… si ya he dicho mil veces que donde esté un actor inglés, que se quiten los americanos…):

Pero Alan no sólo es un villano de lujo, además puede ser todo un galán romántico. Y lo demuestra (y bien que lo demuestra) en 1995 en esa magnífica película que es “Sentido y sensibilidad” como el coronel Brandon, que lo empareja con una mucho más joven Kate Winslet (aunque en mi opinión, con quien haría una pareja perfecta es con Emma Thompson… predilecciones personales.):

En 1996 llega otro gran papel, el presidente de Irlanda Éamon de Valera en el “Michael Collins” que protagoniza Liam Neeson. Y no diré que le quite el protagonismo a un monstruo como Liam… pero casi. Lo que a permite hacernos una idea del enorme talento y la variedad de recursos interpretativos de Alan Rickman:

Ese mismo 1996 ganará su único Globo de Oro (en su única nominación) por protagonizar la miniserie “Rasputín”:

En 1999 forma parte del reparto de la disparatada “Héroes fuera de órbita”, sátira de la serie “Star Treck” junto a Tim Allen y Sigourney Weaver:

En 2001 comienza otro de sus más memorables papeles, el profesor Severus Snape que interpretará en las 8 entregas de la saga “Harry Potter” (si es que no hay actor inglés que no quisiera participar en la saga…):

En 2003 participa en la comedia coral (sí, también valía para la comedia) “Love actually”, y esta vez sí, emparejado con la gran Emma Thompson:

En los años siguientes le hemos visto en producciones como “El perfume”, o le hemos escuchado poner la voz de la oruga Absolem en la “Alicia en el país de las maravillas” de Tim Burton (en cuya secuela, que se estrena este año, volveremos a escucharle), pero si hay un papel en el que me gustaría destacar a Alan Rickman en esta última etapa de su carrera es en esa primera colaboración con Tim Burton, interpretando (y cantando) al malvado Juez Turpin, ese al que quiere matar el barbero Johnny Depp en “Sweeney Todd”. Con su voz y la bellísima música de Stephen Sondheim mal no podía sonar:

No esperábamos quedarnos tan pronto sin él, con sólo 69 años. Cualquier cinéfilo habría querido seguir disfrutando de su voz, de su elegancia, de su ductilidad, de su enorme talento durante muchos años más. Tristemente no ha sido posible, y hoy nos hemos quedado sin él. Pero seguro que no lo vamos a olvidar. ¡Hasta siempre, Alan Rickman!


Centenario de Frank Sinatra (12-12-2015)


Llevamos una semana cargadita de aniversarios, y así seguimos, porque tal día como hoy, hace cien años, nació “La voz”. El 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, nacía Frank Sinatra, leyenda del cine y, sobre todo, de la música americana. De familia italiana, lo cierto es que tenía poco para poder triunfar: vida problemática, con una vida sentimental más que agitada, más dado al deporte que a estudiar, protagonista de algunos escándalos, políticamente voluble, poco amigo de ensayar las escenas de sus películas, con problemas para proyectar la voz… y aún así triunfó.




Empezamos hablando de su carrera cinematográfica. Su primer gran película fue “Levando anclas”, donde hacía de compañero de Gene Kelly, a quien tiene que ayudar a encontrar a la chica de la que se ha enamorado. Kelly y él parece que se peleen por ver quién tiene más cara de tonto, pero por lo demás, en una película así no podían faltar las canciones y las coreografías; en escenas como esta:

Por mi parte, lo mejor de la peli es el descubrimiento de Dean Stockwell, gran actor infantil que lego siguió siendo un gran actor al crecer, a diferencia de la mayoría de las estrellas infantiles (y quien no me crea, que vea “Hijos y amantes” y luego hablamos).

Rápido me despisto hablando de actores que me interesan más… pero volvemos al tema central. Otro de sus emblemáticos papeles en los 40 fue en “Un día en Nueva York”, de nuevo junto a Gene Kelly (sumándose a la pareja Jules Munshin), en el debut como director (junto con Gene Kelly) de ese gran genio que es Stanley Donen. Aquí va la escena inicial, con esa canción poco menos que emblemática:

Pero 1950 es un año nefasto para él: su asesor de prensa, que había conseguido disimular sus líos de faldas, muere, y al salir a la luz todos sus escándalos, el público le retira su favor. En 1951 consigue divorciarse de su primera mujer, Nancy Barbato, con quien tuvo 3 hijos (entre ellos Nancy Sinatra, la mayor), y se casa con Ava Gardner, aunque tampoco será un matrimonio tranquilo.

Con una carrera cinematográfica acabada, Frank insiste en participar en una de las películas más atractivas que se estaban rodando, “De aquí a la eternidad”, que dirigía, Fred Zinnemann:

Con su papel del soldado Angelo Maggio, amigo del personaje interpretado por Montgomery Clift, asesinado por el malvado Ernest Borgnine, consigue lo impensable: ganar el Oscar a mejor actor secundario:

Paso de discutir si el Oscar fe merecido o no.

En todo caso, le abrió el mundo del cine dramático, encasillado como estaba hasta entonces en el cine musical. Y así en 1955 llega su segunda (y última) nominación al Oscar con el complejo papel del ex-yonki al que la difícil situación de su vida y una esposa manipuladora (magistralmente interpretada por la gran Eleanor Parker) le ponen la recuperación en peligro; solo el personaje que interpreta Kim Novak podrá salvarle:

Pero en 1955 volvemos a verle también como secundario en un musical, en este caso “Ellos y ellas”, sólo que en este caso el protagonista es Marlon Brando, que canta mucho peor y que tampoco es gran cosa como actor… lo mejor del reparto es la siempre perfecta Jean Simmons, pero Sinatra tiene el gran (y divertido) número que da título al film que dirige otro monstruo, Joseph L. Mankiewicz:

Al año siguiente, 1956, intenta protagonizar la versión cinematográfica que Henry King va a dirigir del musical de Rodgers&Hammaerstein “Carousel”, pero el papel protagonista recae en el actor que el año anterior había protagonizado otro gran musical de los mismos autores, “Oklahoma”, Gordon MacRae, que así vuelve a reencontrarse con la también protagonista de ese film, Shirley Jones. Vamos a escuchar la parte más famosa que canta su personaje por Frank Sinatra y por Gordon MacRae, y juzgad vosotros mismos si la elección fue acertada o no. Escuchamos primero a Sinatra:

Y ahora a MacRae:

En su lugar participará en otro musical, “Alta sociedad”, junto a Grace Kelly y quien fuera un gran referente en su juventud, Bing Crosby:

Y el año siguiente,1957, protagoniza otro musical que le reportará un segundo Globo de Oro, Pal Joey, donde interpreta a un vividor que se debate entre Kim Novak y Rita Hayworth:

En 1959 protagoniza una comedia de Frank Capra, “Millonario de ilusiones”, en la que repite personaje de vividor, sólo que ahora con un niño a su cuidado. Rodeado por Eleanor Parker, Edward G. Robinson y Thelma Ritter, su interpretación no destaca por encima de ellos, pero es que encima tiene que competir junto a un niño más que talentoso, Eddie Hodges, junto a quien canta esta bella “High hopes”:

Además, no se encuentra ni de lejos entre mis películas favoritas de Capra (que conste que es uno de mis directores favoritos).

En 1960 protagoniza la primera película que une a esa cuadrilla a la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall denominaban Rat Pack, “Cuadrilla de los 11”, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford…:

En 1961 vuelve a salir mal parado al competir con Spencer Tracy en “El diablo a las cuatro”. Claro que Tracy eclipsaba a cualquiera:

En 1962 protagoniza la última película que voy a mencionar, el que en mi opinión fue su mejor papel dramático, “El mensajero del miedo”, donde compite con Laurence Harvey y con quien se llevó la nominación al Oscar, la gran malvada de Angela Lansbury:

Vamos ahora con su faceta como cantante.

Frank Sinatra ya era un cantante famoso antes de ser actor. Siguiendo la estela de Bing Crosby o de Al Johnson, era lo que hoy llamamos crooner, esto es, un cantante que se acompaña de una orquesta o big band, y que canta diversos estilos, como pop, jazz, blues o swing. El principal problema que tenía Sinatra es que, pese a su nada despreciable voz de barítono, no proyectaba bien la voz, por lo que la orquesta le tapaba. Así que fue él quien incorporó el uso del micrófono.

Ya hemos visto que interpretó musicales en su carrera cinematográfica; como cantante cantó no pocas famosas canciones de destacados musicales, como “El hombre de La Mancha”, por ejemplo. Pero como muestra os voy a poner su interpretación del monólogo de Desirée, de “A little night music” de Stephen Sondheim, para verle cantando en versión masculina una canción para voz femenina:

Y para terminar os voy a poner las 4 canciones que me parecen más relevantes en la carrera de Frank Sinatra. Empezamos con ese “Something stupid” que cantó junto a su hija Nancy:

Vamos con otra de sus grandes canciones, “Strangers in the night”:

Vamos ahora con una canción que, con sólo escuchar los primeros acordes ya entran ganas de bailar y de cantar, “New York, New York”:

Y dejo para el fina mi favorita, una canción que han versionado desde Robbie Williams hasta Luciano Pavarotti… y no es difícil entender por qué. Y es que todo sale mejor siempre in “My way”:

Es de esas canciones que es empezar a oírla y no poder contener las ganas de cantarla.

Lo dejamos aquí; si os fastidia que me haya dejado fuera alguna canción de las que os gustan, pues para eso me echáis la bronca en los comentarios.

Un infarto se lo llevó el 14 de mayo de 1998. Está enterrado en el Desert Memorial Park, cerca de Los Angeles:

Pero, como siempre, para quien quiera recordarlo, nos quedan sus discos y sus películas.



Centenario de Ingrid Bergman (29-08-2015)


No es fácil encontrar en el cine un rostro más bello que el suyo. Pero, al margen de su espectacular belleza, destacaba por una enorme sensibilidad que le permitía emocionar al público en los diversos papeles que nos regaló a los cinéfilos. Y es que un día como hoy hace 100 años nacía en Estocolmo una mujer llamada a conquistar Hollywood, una actriz con mayúsculas, una artista, una estrella a fin de cuentas, y de paso una de mis actrices favoritas: la gran Ingrid Bergman. Y por cierto, también se cumplen 33 años de su muerte, sí, el mismo día que cumplía 67 años.




Debutó en el cine sueco con 19 añitos de nada. Realizó varias películas en su Suecia natal (rechazando filmar películas en Alemania, ofrecimiento que le hizo el ministro de propaganda Nazi, Joseph Goebbels), de entre las que destaca “Intermezzo”. Tanto le gustó la película al productor norteamericano David O. Selznick, que compró los derechos para producir una versión en inglés del título, con la misma Bergman de protagonista. Y así llegó en 1939 su primer rol en Hollywood, un drama con la música como telón de fondo que protagonizaría junto a un monstruo de la interpretación (y que ese año participaba también en una película histórica: “Lo que el viento se llevó”), Leslie Howard. La película, “Intermezzo”, no ha gozado de gran fama y no es fácil de encontrar (pero sí, la he visto):

En todo caso, Ingrid ya apuntaba maneras, lo que se confirmó en 1941 interpretando a la Ivy Pearson del Jekyll/Hyde de Spencer Tracy:

Aún así, parecería que su carrera no terminaba de despegar, corría el riesgo de ser otra de tantas actrices de futuro prometedor que se quedaron en eso. Pero tuvo un inesperado cambio de suerte…

Qué decir de su Ilsa Lund. Confieso que tengo que secarme las comisuras de los labios cada vez que la veo. Casablanca es desde hace años mi película favorita, y ella tiene mucho que ver. Está espectacular al lado de un Humphrey Bogart también enorme y rodeado de un reparto de lujo (Claude Rains, Paul Henreid, Peter Lorre, Sidney Greenstreet…) en una película que nadie esperaba que tuviera semejante éxito… pero lo tuvo.

Todavía no sé por qué Casablanca, que se estrenó en 1942, no entró en los Oscars de ese año, sino en los del 43, llevándose los premios a mejor Película y Director, pero por el que Ingrid no fue nominada: en 1943 fue nominada por su siguiente película, la adaptación de la novela de Hemingway “Por quién doblan las campanas”, en la que la acompañaba otro actor de su talla: Gary Cooper:

Bendito corte de melena, por cierto, que salvó una de las escenas más emblemáticas de Casablanca… pero esa es otra historia.

Repitió nominación al año siguiente por “Luz que agoniza”, esta vez acompañada del rey del melodrama, el francés Charles Boyer y de Joseph Cotten:

Y como suele ser habitual cuando se interpreta a personajes con problemas de cordura, esta vez no hubo ninguna Jennifer Jones que le arruinara la fiesta: el Oscar fue para ella. El primero de 3 (sólo igualada por Meryl Streep y superada por otra qué tal, Katherine Hepburn):

Al año siguiente, 1945, fue de nuevo nominada por su papel en “Las campanas de Santa María” (donde compartía cartel con el ganador del Oscar a mejor actor del año anterior, Bing Crosby), pero seguramente lo más destacado de ese año fue su primera colaboración con el mítico Alfred Hitchkock, en “Recuerda”, acompañada esta vez por Gregory Peck (sí, ya veis que sus parejas cinematográficas tenían un nivel que ya quisieran la mayoría de actrices… Bette Davis o Joan Crawford, por ejemplo):

Este fue el preludio a una de sus mejores interpretaciones, al año siguiente, en su segunda colaboración con el director inglés: “Encadenados”:

Junto con Rebeca, esta es mi peli favorita de Hitch. Nunca Cary Grant estuvo tan espectacular como intérprete, y acompañados encima por Claude Rains o Louis Calhern… pero no, no hubo nominación al Oscar. Injusticias de la vida (tanto en su caso como en el de Cary Grant, que se lo merecía igualmente).

Dos años después volvería a las pantallas por partida doble: acompañando de nuevo a Charles Boyer en “Arco de Triunfo” y como la heroína histórica “Juana de Arco” de Victor Fleming, que le reportó na nueva nominación al Oscar. En todo caso, no fue un año especialmente afortunado: “Arco de triunfo” apenas es recordada, y “Juana de Arco” peca del estilo ultraconservador de Fleming, en un film apologista católico y mojigato (propio de la época, es cierto), con una visión del personaje que no le pega a la Bergman, que no se encuentra cómoda en un personaje para el que está mayor y que está idealizado casi hasta la caricatura, muy poco creíble:

Por curioso que parezca,  su estancia en Hollywood estaba llegando a su final. Rodaría todavía un tercer y último título dirigida por Hitchcock, “Atormentada” (una de los pocos films de Hitchcock que transcurre en el siglo XIX, en Australia en concreto) acompañada por otro monstruo, Joseph Cotten. Pero ese mismo año, 1949, la visión de una película, “Roma, città aperta” de Roberto Rossellini, cambiaría su vida.

La actriz escribió al director italiano solicitándole trabajar con él… ¿y quién es el guapo que se iba a negar a trabajar con ella! Así que Ingrid abandonó Estados Unidos, dejando allí a su esposo Petter Lindström y a su hija Pia para pasar unos meses en Italia… bueno, esa era la teoría. Porque mientras rueda, en 1949, “Stromboli”, inicia una relación con Roberto, fruto de la cual nace en 1950 su hijo Roberto. Ingrid se divorcia de Petter y se casa con Roberto el 24 de mayo de 1950, tres meses después del nacimiento de su primer hijo. Y el escándalo fue mayúsculo. Estados Unidos y la propia Suecia la criticaron enormemente, Hollywood la rechazó, fruto de esa patética doble moral (ni que fuera la primera actriz – o actor – que ponía los cuernos a su marido/mujer o incluso se divorciaba sin que pasara nada… pero claro, Roberto era italiano), hasta el punto de declararla persona non grata en Estados Unidos. Mientras tanto filma otros 5 films con su marido y tienen dos hijas, las gemelas Isabella e Isotta, nacidas en 1952. Veamos una escena del primero, “Stromboli”:

En todo caso, el matrimonio no terminó bien, en buena medida fruto del fracaso comercial de los films que hicieron juntos, y terminaron divorciándose en 1957.

Ese mismo año rueda a las órdenes del gran director francés Jean Renoir “Elena y los hombres”:

Y vuelve finalmente al mercado angloparlante rodando en Inglaterra “Anastasia”, a las órdenes de Anatole Litvak y acompañada de Yul Brynner:

Pese a tener más edad de la aconsejable para interpretar a la princesa rusa, legendariamente superviviente al asesinato de toda la familia imperial, Ingrid volvió a cuajar una interpretación formidable que le sirvió para ganar su segundo Oscar en un país, Estados Unidos, en el que (casi) todos le habían rechazado. De hecho, el Oscar fue recogido por uno de los pocos amigos que siguió conservando en Hollywood, y quien quizá fuera de hecho su mejor pareja cinematográfica: Cary Grant:

Yul Brynner también ganaría ese año el Oscar a mejor actor, pero por el film “El rey y yo”, protagonizado por la gran perjudicada por la victoria de Ingrid, la igualmente enorme Deborah Kerr. La actriz inglesa nunca ganaría un Oscar, cosa que la academia intentó compensar con un premio honorífico que no estaba a la altura de su enorme talento.

Bueno, sigamos con Ingrid. Su primera reaparición pública en Estados Unidos fue en la entrega de los Oscars, presentando nada más y nada menos que el premio a la mejor película de 1958 (entregados en 1959, obviamente), presentada de nuevo por Cary Grant y acogida con un caluroso aplauso por la audiencia que le había perdonado su affaire con Rossellini:

De hecho, Ingrid se volvió a casar en 1958 con el productor sueco Lars Schmidt, del que se divorciaría en 1975.

En 1958 estrenó dos importantes films, que le valieron dos nominaciones a los globos de Oro, en distintas categorías: por un lado como actriz dramática en “El albergue de la sexta felicidad”, la última película que rodaría el gran actor británico Robert Donat:

Y, por el otro, una genial comedia del gran Stanley Donen, “Indiscreta”, la segunda y última vez que compartiría pantalla con Cary Grant. Especialmente recomendable su baile (y el de Cary Grant, también). Los años habrían pasado, pero ella seguía conservando una elegancia y una belleza al alcance de pocas. Y además demostró su gran talento para la comedia:

Por esos años comienza a trabajar también en televisión y a intensificar su trabajo en teatro (destacar que en 1956 interpretó la obra “Té y simpatía”, que protagonizaría en cine Deborah Kerr… sería interesante poder contrastar la interpretación de ambas). De ahí que sus apariciones cinematográficas se fueran espaciando. Pero aún tenía algunos importantes regalos que hacernos.

El primero fe en 1961, de nuevo dirigida por Anatole Litvak, el director que le dio su 2º Oscar. Basada en la novela “Aimez-vous Brahms?” de la escritora francesa Françoise Sagan, su papel en “No me digas adiós” le iba como un guante por edad y temperamento. La mujer emparejada en una relación abierta con un hombre de su edad (Yves Montand) que se enamora de un apasionado joven (Anthony Perkins), aunque al final lo rechaza por miedo a que este la abandone por su edad, para al final comprender que volver con su antiguo amante es el mayor error que podía cometer y que se ha quedado completamente sola. Su interpretación (especialmente en la escena en la que el joven sale huyendo de la casa de ella y ella grita desesperada desde la escalera, y la escena final) era digna de ganar todos los premios imaginables… pero fue ignorada por los premios (como lo fue también la impresionante y delicada interpretación de Anthony Perkins). Injusticias de la vida:

La música que acompaña al vídeo es precisamente el 3º movimiento de la 3ª sinfonía de Brahms, que puede escucharse durante la película.

En 1969 vuelve a la comedia con “Flor de cactus”, acompañada de Walter Matthau y una jovencísima Goldie Hawn. De nuevo lució su bis cómica en una película que merece la pena ver:

En 1975 participa en el film coral de Sidney Lumet “Asesinato en el Orient Express”, acompañada de gente como Albert Finney, Martin Balsam, Richard Widmark, John Gielgud, Anthony Perkins, Sean Connery, Michael York, Lauren Bacall, Wendy Hiller, Vanessa Redgrave… con semejante reparto, hacer un remake es un suicidio absoluto, y sino, que se lo pregunten a Kenneth Branagh:

Pero poco importan sus acompañantes, quién terminó llevándose el Oscar fue ella, en este caso a mejor secundaria. El pobre Albert Finney, nominado como actor protagonista, no compartió la misma suerte:

Y todavía tendría tiempo a una última nominación al Oscar, en este caso como mejor Actriz protagonista, por su última película, “Sonata de Otoño”, en la que trabajó bajo las órdenes del gran director sueco Ingmar Bergman (con quién, pese a compartir apellido, no tenía relación de parentesco):

Y siguió activa hasta el fin de su vida: de hecho, ganó su último globo de oro y un Emmy póstumo por su papel televisivo en “Una mujer llamada Golda”, donde interpretaba a la primera ministra israelí Golda Meir:

Ingrid levaba enferma de cáncer de mama desde 1975, y el rodaje de la miniserie supuso un enorme esfuerzo para su deteriorada salud, ya terminal. Murió pocos meses después en Londres. Su cuerpo fue incinerado y la mayor parte de sus cenizas arrojadas al mar en Suecia, en la zona donde ella veraneaba desde 1958. Una parte de las cenizas fue, en cambio enterrada junto a la tumba de sus padres en el cementerio norte de su ciudad natal, Estocolmo, lo que nos permite poder visitar su tumba:

Lo confieso, hablar de Ingrid Bergman me emociona (creo que es evidente después de la parrafada que he soltado). Tengo auténtica predilección por ella, nunca me ha decepcionado en ninguna de las películas en las que la he visto, aunque estas no siempre sean de la calidad esperable (Arco de triunfo, por ejemplo), y sin duda está en mi podio de actrices favoritas. Y si alguien se pregunta por qué, os recomiendo que volváis a ver el vídeo de “Casablanca” y escuchéis la dulzura con la que dice “Play it, Sam. Play “As time goes by”. Sí, el tiempo ha pasado, pero su memoria permanece en los corazones de quienes amamos el cine.



60 años sin James Dean (30-09-2015)


No sé cuántos años hará, quizá unos 20, de aquella vez que vi por primera vez “Rebelde sin causa”. Lo que sí recuerdo es que la película de me impresionó, y especialmente el personaje de Jim Stark, interpretado por un tal James Dean. No sé, serían cosas de la edad (en aquella época estaría a punto de entrar en la adolescencia), pero se podría decir que me hice una especie de fan de Dean.




Pero cómo cambia el tiempo la percepción de las cosas… la segunda vez que vi la película fue hará uno o dos años, y… mi opinión cambió enormemente. La película me pareció floja, y la interpretación de Dean histriónica y poco coherente (tampoco me llevé buena impresión de Natalie Wood… el único que me siguió gustando, más si cabe, es Sal Mineo).

Pues bien, hoy hace 60 años del fatal accidente que nos arrebató a Jimmy tras protagonizar sólo 3 películas y que le convirtió en un auténtico icono de cierto tipo de cine. un repaso por su historia y filmografía nos permitirá ciertas reflexiones sobre la forma de hacer cine y de interpretar.

James Byron Dean nació un 8 de febrero de 1931 en Marion, una pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes de Indiana, en ese Estados Unidos rural, ultraconservador y reaccionario en el que en cambio impera esa doble moral que afectará al joven Jim.

A los pocos años su familia se muda a Santa Monica, en California, donde permanecen algunos años. Pero en 1940, cuando James Dean tiene 9 años, su madre, a quien había estado fuertemente unido, muere de cáncer (con solo 30 años). Su padre se siente incapaz de criarlo, por lo que lo envía a vivir con su hermana y su cuñado a Fairmount, un pueblo próximo a Indianapolis, donde fue educado en un entorno cuáquero (¿Qué son los cuáqueros? Volver a ver “La gran prueba” de William Wyler, con Gary Cooper y Dorothy McGuire, para saberlo). Él nunca lo contó en público, pero durante el rodaje de “Gigante” le reveló a su compañera de reparto Elizabeth Taylor detalles sobre su etapa en Indiana trascendentales.

En una entrevista concedida en 1997, Elizabeth Taylor afirmó (con la condición de que la información no saliera a la luz hasta su muerte) que dos años después de la muerte de su madre, sufrió abusos sexuales por parte del pastor de su iglesia. Algo que, obviamente, le marcó por el resto de su vida. Es más que posible que ese carácter introvertido se acentuara a consecuencia de esos abusos que sufrió con unos 11 años.

Durante sus años de secundaria, un importante influencia la recibió por parte del reverendo metodista James DeWeerd, quien fomenta en él la pasión por las carreras de coches y por el teatro, ambas muy importantes en su vida. Se especula también con la posibilidad de que DeWeerd también abusara sexualmente de él… o de que no fuera abuso… En todo caso, durante esos años ya participaba en funciones teatrales de instituto, aunque no parece que de gran calidad, y destaca en diversos deportes.

A los 18 años, James Dean se muda a Los Ángeles para estudiar en la Universidad de California, donde estudia arte dramático, lo que le distancia de su padre. Allí consigue de hecho el papel de Malcolm en “Macbeth”. Tendrá de compañero de habitación a William Bast, quien se convertiría en guionista televisivo. Bast escribió la primera biografía de Dean, ya que a parte de ser compañeros de habitación en Los Ángeles y posteriormente en Nueva York, mantuvieron una estrecha amistad (años después Bast sugirió que incluso fue algo más que amistad… los rumores sobre la identidad sexual de Dean son constantes). Es en esta época cuando hace su primera aparición televisiva, en este anuncio de Pepsi-Cola:

Dean no tarda en abandonar sus estudios para poder dedicarse completamente a la interpretación, y consigue aparecer en pequeños papeles sin acreditar en algunas películas de principios de los 50, y en algunos episodios de distintas series. Hasta que en 1951, James Whitmore le aconseja (¡grave error!!!!!!) que vaya a Nueva York a estudiar en el Actor’s Studio (no olvidemos que ese mismo año se estrena la película “Un tranvía llamado Deseo”, protagonizada por un tal Marlon Brando, quien también estudió en el Actor’s Studio). Bajo la dirección de Lee Strasberg se convierte en un actor de método (algún día ya hablaremos, o mejor dicho despotricaremos, del método Stanislavski). Y hace teatro, hasta que su suerte cambia.

En 1953, uno de los impulsores del Actor’s Studio, el director Elia Kazan (a quien no soporto ni como persona ni como cineasta… dejemos las cosas claras desde el principio), busca protagonista para la adaptación de la recién publicada novela “Al este del Edén”. En un principio piensa en Brando, pero alguien le sugiere darle la oportunidad al desconocido James Dean, quien consigue el papel y el 8 de abril de 1954 abandona Nueva York para rodar en California.

James Dean interpreta en este primer papel a Cal Trask, el hijo rebelde del severo Adam Trask (un enorme Raymond Massey), quien no duda en mostrar sus preferencias hacia el otro hijo, Aron (¿Alguien se acuerda del pobre Richard Davalos, también debutante en este film?). El de Cal es un personaje atormentado, turbulento, pero no exento de cierta sensibilidad. Dean consigue transmitir bien estas dos facetas, pero le resulta difícil el punto intermedio entre ambas y, “gracias” al método, cae a menudo en el histrionismo (aunque no tanto como en sus siguientes roles)

Seamos sinceros, con esa mirada y esa sonrisita tímida consigue que ignoremos sus carencias. Porque Dean no será un gran actor (lo siento, es mi opinión), pero pese a todo tenía carisma, la capacidad de fijarse en la memoria del espectador, justo lo que le faltaba a su hermano en la ficción, el pobre Richard Davalos, aunque fuera seguramente mejor actor que Dean.

Ya lo he dicho, como actor prefiero a Davalos, pero es eso, ¿quién le recuerda? Y eso que en esta última escena Cal hace lo posible porque terminemos odiándole, comportándose como un auténtico cabr#n. Pero aún así consigue que le cojamos cariño a su personaje. Y ahí está el misterio.

Es durante el rodaje de este film (en el que compartirá piso con su hermano en la ficción) cuando inicia su romance con Pier Angeli, quien en 1954 estrenaba “El cáliz de plata” (esa película que su protagonista, Paul Newman, siempre quiso olvidar). El romance duró apenas 3 meses, ya que la madre de ella se negaba a aceptarlo, y terminó cuando ella le dejó para casarse con el cantante Vic Damone. La mayoría de las fuentes confirman que este fue el gran amor de su vida, aunque parece que Dean siempre tuvo problemas con las mujeres (Elia Kazan hablaba de falta de éxito con ellas).

La película se estrena el  de marzo de 1955, aunque James Dean no está presente en dicho estreno. Por esas fechas aprovecha también para comprarse su primer Porsche y participar en algunas carreras.

El 28 de marzo comienza el rodaje de su siguiente película, “Rebelde sin causa” de Nicholas Ray, junto a Natalie Wood y el debutante Sal Mineo. La película comienza a rodarse en blanco y negro, pero el éxito de “Al este del Edén”, que había sido filmada en color, hace que la película vuelva a comenzar a rodarse, esta vez en color. El rodaje dura apenas dos semanas y catapulta a la fama a Dean, en un papel de adolescente perdido, rebelde (con causa, en mi opinión, pese a que el título indique lo contrario) que consigue que los jóvenes americanos se sintieran identificados con él. Si con “Al este del Edén” nació una estrella, aquí nace el mito.

Por cierto, ¿habéis reconocido en el vídeo a Dennis Hopper?

La película causaría furor en su época, pero hoy día ni el guión ni las interpretaciones de Dean y la Wood parecerían gran cosa (esa forma de decir “It’s troble”… ¡sin comentarios!)

Ya sólo con ver esta tremenda escena final nos damos cuenta de que quien realmente se sale como actor es el gran (aunque pequeñito en tamaño) Sal Mineo. De nuevo, el personaje de Dean no es el más entrañable de la película…

El rodaje de “Rebelde sin causa” provoca que James Dean acuda varios días tarde al rodaje de si siguiente película, la superproducción “Gigante” de George Stevens, con Rock Hudson y Elizabeth Taylor (y en la que aparecen también Sal Mineo y Dennis Hopper, compañeros de rodaje en Rebelde sin causa). Aquí Dean intenta huir del encasillamiento, de hacer siempre esos roles de jóvenes inadaptados, interpretando a Jett Rinck, un solitario joven que trabaja para Rock Hudson pero que se enriquece (y envilece) con el petroleo.

¡Qué asquerosamente guapa está la Taylor en Gigante!

Si en sus anteriores papeles te podías compadecer de él, aquí directamente está odioso:

El maquillaje es de premio, desde luego…

En esta escena el histrionismo de Dean alcanza cotas difícilmente superables. Su pronunciación se ha ensuciado con respecto a “Al este del Edén”… y de nuevo, el personaje entrañable le cae a otro jovenzuelo debutante, en este caso Dennis Hopper. No es este un testamento a la altura de alguien con la fama de Dean.

Durante el rodaje se le impuso la prohibición de participar en carreras de coches, pero durante el rodaje compró un segundo Porsche. El 30 de septiembre, terminado ya el rodaje, iba acompañado de su mecánico para rodar el coche, se chocó en un cruce con un Ford que circulaba gran velocidad y con el que chocó. No murió en el acto, como se dijo en su momento, sino que salió disparado chocando contra el parabrisas del Ford y rebotó para volver a caer sobre su Porsche, en el asiento del copiloto. Murió pocos minutos después. Su copiloto, el mecánico, salió despedido del coche y tuvo diversas fracturas, pero sobrevivió, mientras el conductor del Ford apenas sufrió rasguños.

De nuevo hay especulaciones sobre la muerte de James Dean. Por una parte, quién fue el culpable del accidente. El conductor del Ford afirma que no vio el coche de Dean. En todo caso, Dean circulaba a velocidad excesiva y, lo más extraño, no trató de esquivar al Ford sino que se empotró contra él. Hay quien quiere ver en esto una especie de suicidio, y a esta hipótesis se une el hecho de que los días anteriores había estado visitando a sus amigos más íntimos (¿una especie de despedida?).

También se ha especulado sobre cómo habría proseguido la carrera de Dean: mientras unos creen que habría tenido una fructífera carrera, otros piensan que su carrera estaba acabada. Tampoco importa mucho, no deja de ser historia-ficción.

Su funeral se realizó el 8 de octubre en Fairmount, donde fue enterrado.:

Al momento de su muerte, Dean sólo había estrenado una película; Rebelde sin causa se estrena el 27 de octubre, casi un mes después de su muerte.

James Dean es nominado al Oscar de forma póstuma por su papel en “Al este del Edén”, perdiendo frente a Ernest Borgnine. Lo mismo le sucede con los Globos de Oro, aunque aquí se le otorga un premio honorífico. Y al año siguiente vuelve a ser nominado por Gigante (que se estrena en 1956), aunque de nuevo se queda sin premio. Poco importa, no hubiera podido disfrutarlo.

24 años y tres películas bastaron para crear, no una estrella, sino un icono del séptimo arte. La cuestión ahora es si esa fama que sigue teniendo James Dean, si ese prestigio, es merecido. Yo he expuesto aquí mi opinión. Luego que cada uno saque sus conclusiones.