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Centenario del estreno de Il Tabarro (14-12-2018)

“Il Tabarro” es la primera de las óperas que forman “Il Trittico” de Giacomo Puccini. Y es la primera tanto en orden de ejecución (por su carácter oscuro y su brutal final representa el infierno, la absoluta falta de esperanza) como por orden de composición.

“Il Tabarro” tiene una estética cien por cien verista, algo bastante extraño en Puccini, que siempre se había desenvuelto mejor en el campo del drama romántico que en esa estética que popularizaron Mascagni y Leoncavallo con sus óperas más famosas. Es curioso, por tanto, que casi 30 años después, Puccini componga una ópera de esta estética, cruel, dura, violenta, lúgubre, en la que adulterios y celos son los verdaderos protagonistas. Quizá el cambio de gusto en el público llevó a que esta ópera no fuera muy apreciada en su estreno, lo que no deja de ser injusto, dado el enorme talento dramático y musical que luce aquí el de Lucca. Ya desde su anterior ópera, la magistral “La fanciulla del West”, Puccini juega con nuevas sonoridades, con nuevos cromatismos, que se van desarrollando en esta ópera y que llegarán a su cumbre en la póstuma “Turandot”. Cierto es que “Il Tabarro” no está a la altura de “Turandot” (ni, probablemente, de la Fanciulla), pero apunta maneras, y tiene algunos momentos de enorme inspiración que sólo un grande como él podía alcanzar. 

Antes de comentar el argumento de la ópera dejamos, como siempre, un enlace al libreto. 

La acción de “Il Tabarro” tiene lugar a comienzos del siglo XX en la rivera del Sena, en París, en los bajos fondos en los que unos estibadores trabajan descargando la mercancía del barco de Michele. Mientras el propietario fuma en su pipa, su joven esposa, Giorgetta, le recrimina su pasividad, y sugiere que, como los trabajadores ya han vaciado la bodega, deberían ser compensados con un vaso de vino. Michele acepta, pero cuando se dispone a besar a su esposa, esta le hace la cobra, así que él se retira y no se une a sus empleados. Giorgetta entonces se prepara para dar vino a los empleados, Tinca, Talpa y el joven Luigi, que están agotados y asfixiados. Escuchamos el comienzo de la ópera con Tito Gobbi como Michele, Margaret Mas como Giorgetta, Giacinto Prandelli como Luigi, Piero di Palma como Tinca y Plinio Clabassi como Talpa:

Todos beben, ya que les alivia de la fatiga; Tinca demuestra sus problemas con el alcohol, ya que bebe para olvidar. Llega un organillero, y Luigi lo llama. Giorgetta quiere una música que se pueda bailar, y comienza a bailar con el torpe Tinca, que la pisa. Entonces es Luigi quien baila con ella, pero el baile se interrumpe cuando ven que llega Michele. Escuchamos la escena con el mismo reparto que en el vídeo anterior:

Giorgetta le pregunta a su esposa si partirán la siguiente semana. Michele no le contesta con certeza, y confirma que les acompañarán los tres empleados; ha decidido finalmente llevar también a Luigi para que no muera de hambre. Ven llegar a Frugola, la esposa de Talpa, que lo vigila constantemente, ya que bebe demasiado. Mientras, un cantante callejero canta una canción a la primavera. Giorgetta nota raro a Michele, pero éste no le cuenta lo que le pasa. Escuchamos la escena con Robert Merrill como Michele, Renata Tebaldi como Giorgetta y Piero di Palma como el cantante callejero:

Frugola sube al barco. Michele la saluda brevemente y desaparece. Frugola cuenta que su marido estaba molido por la mañana, pero que con un masaje se encontraba mejor. Y se pone a revisar entre todas las cosas que va recogiendo por la calle y que guarda en la bolsa que lleva, y le habla de su gato, Caporalle, que le hace compañía cuando su marido está trabajando. Escuchamos la escena con Renata Tebaldi y Lucia Danieli: 

Salen entonces los trabajadores con Michele. Al dia siguiente tiene n que cargar hierro. Tinca tiene prisa, y Frugola le recrimina que siempre tenga prisa para emborracharse, y que si ella fuera su esposa lo patearía hasta que dejara de emborracharse, pero Tinca afirma que beber es lo único que le impide pensar. Luigi entonces le da la razón, al contemplar su triste existencia. Escuchamos el aria de Luigi “Hai ben raggione” con un jovencísimo Giuseppe di Stefano:

Tilpa le invita entonces a beber, pero ante la furia de Giorgetta se va. Frugola también quiere irse, y cuenta su sueño de vivir en una casita con su huerta, con su esposo y su gato al lado. Giorgetta entonces cuenta que su sueño es otro, no puede vivir fuera de París, y menos en un barco. Ella procede del arrabal parisino de Belleville, de donde también procede Luigi. Ambos se emocionan describiendo el lugar y la forma de vivir allí; es imposible deshacerse del recuerdo que deja un lugar así, y siempre desean volver allí. Frugola ahora entiende la incomodidad de ambos en un ambiente tan distinto. Cuando Talpa y Frugola se van, Luigi se queda porque quiere hablar con Michele.  Escuchamos la escena con Renata Tebaldi y Mario del Monaco:

Escuchamos de nuevo el dúo “È ben altro il mio sogno”, ya que Renata Tebaldi, si bien tiene frases sublimes, tiene problemas de tesitura y no sube al agudo. Por ello lo escuchamos ahora cantado por Sylvia Sass y Nicola Martinucci: 

Cuando se quedan solos, descubrimos lo que llevamos tiempo sospechando: Giorgetta y Luigi son amantes. Ella tiene miedo de que aparezca su esposo y los sorprenda, pero eso exaspera aún más al ardoroso Luigi, que recuerda su pasada noche de amor. Ambos saben que, si Michele los descubre, los matará. Michele aparece y Luigi le pide que lo lleve a Rouen para poder quedarse en esa ciudad, pero Michele le desanima, ya que su situación allí será aún peor. Cuando Michele se retira, Luigi le dice a Giorgetta que le ha dicho de quedarse en Rouen porque no puede dividirla con Michele. Ambos acuerdan volver a juntarse más tarde, y la señal será la misma: Giorgetta encenderá una cerilla cuando el campo esté despejado. Luigi se va exaltando, y está dispuesto a matar a alguien para poder tenerla. Escuchamos el dúo con Giovanna Casolla y Nicola Martinucci:

Una vez Luigi desaparece, Giorgetta lamenta su desgracia, mientras reaparece Michele. Ella le dice que ha hecho bien en retener a Luigi, pero él piensa que ha hecho mal, porque no hay trabajo suficiente. Ella sugiuere entonces despedir mejor a Tinca, que siempre está borracho, pero Michele le contesta que bebe para olvidar que su mujer es una puta y así no la mata. Giorgetta enseguida se muestra ausente del tema. Escuchamos el comienzo del dúo con Tito Gobbi y Margaret Mas:

Michele entonces lamenta que ella no le ama. Giorgetta lo desmiente, pero él recuerda que un año atrás eran tres: tenían a su bebé, pero ella no quiere que hablen de ello. Michele recuerda como ella lo acunaba, mientras él los cobijaba de la brisa con su capa (el Tabardo del título); añora esos tiempos, ero ahora que han perdido a su hijo, se siente viejo, y que eso es un insulto para la joven Giorgetta. Michele entonces muestra sus sospechas al mencionar que Giorgetta no duerme desde hace mucho tiempo. Continuamos escuchando el dúo con la misma pareja:

El tono del dúo cambia: descubrimos a un Michele cada vez más humano, cada vez más dolido (espléndida la interpretación de Tito Gobbi), que suplica a su esposa que no le abandone, que vuelva a amarlo como le amaba antes. Y ahora es Giorgetta la que se muestra distante: el tiempo ha pasado y ambos han cambiado. Con frialdad dice que se va a dormir. Michele sospecha algo, y mientras ella se aleja, susurra una palabra que nos permite saber lo que piensa: “Puta”:

Como contraste, se escucha a una pareja de amantes cantar su amor. 

Mientras, en cubierta, Michele observa a su esposa: sabe que no se ha ido a dormir, que ni siquiera se ha desvestido. Espera a alguien, y comienza a pensar quién puede ser su amante. Talpa es demasiado viejo, Tinca es un borracho… y Luigi quería quedarse en Rouen. Los instintos homicidos de Michele ya están desatados. Escuchamos el monólogo “Nulla! Silenzio!” cantado por Tito Gobbi:

Puccini escribió un aria alternativa para Michele, “Scorri, fiume eterno”, que escuchamos cantada por Robert Merrill:

Mientras, Michele enciende una cerilla para fumar de su pipa. Luigi, que está observando en la distancia, cree que es la señal de Giorgette, y sube al barco, pero es sorprendido por el celoso marido. Ambos están dispuestos a luchar a muerte por ella, pero Michelle se impone y consigue estrangular al joven mientras éste grita que la ama. Como escucha a Giorgetta salir, esconde el cadáver bajo su capa. Ella le pide perdón por haberle hecho daño, y suplica poder estar a su lado. Él le dice si bajo su capa, y ella le contesta que sí, en ese lugar que, como él decía, a veces esconde una alegría y otras un dolor. Pero esta vez esconde un delito: Michele le muestra el cuerpo muerto de su amado, la agarra, la arroja sobre el cadáver y la restriega contra él. Así concluye, de forma brutal, “Il Tabarro”. Escuchamos el final (desde el aria de Michele) con Silvano Carroli como Michele, Plácido Domingo como Luigi y Ángeles Gulín como Giorgetta:

Concluimos, como siempre, con un reparto ideal:

Michele: Tito Gobbi. 

Giorgetta: Renata Scotto. 

Luigi: Nicola Martinucci. 

Dirección de Orquesta: Bruno Bartoletti. 



Centenario del estreno de Il Trittico (14-12-2018)


Il Trittico de Puccini fue un proyecto largamente acariciado por por el compositor, que tardó más de una década en llevar a buen término. Es, a fin de cuentas, una obra compuesta por tres pequeñas óperas de temática diferente, que forman ese tríptico al que hace referencia el título.

La idea de este proyecto le surge a Giacomo Puccini hacia 1904, poco después del estreno de “Madama Butterfly”. Recordando el formato de las primeras óperas veristas, en especial la “Caballeria rusticana” de Mascagni, planeó componer 3 óperas de un acto cada una u duración inferior a una hora, cada una de ellas ambientada en los diferentes lugares que visita Dante en su “Divina comedia”: infierno, purgatorio y cielo. La idea original era tomar todas las historias de la propia Divina comedia, aunque, como veremos, sólo la última tiene su origen en la obra de Dante.

Pero Puccini era muy problemático a la hora de elegir las obras que iba a componer y, en especial, con los libretos de estas. La muerte en 1906 de Giuseppe Giacosa, autor junto a Luigi Illica de los libretos de sus anteriores óperas, fue un duro golpe. Puccini no se decide por los argumentos de cada una de las tres óperas; abandonado el proyecto de basarse en obras de Dante, se plantea obras de Gorki, pero finalmente el proyecto se detiene.

Todo cambia en 1912: estando en París, Puccini tiene ocasión de ver la obra teatral “La houppelande” de Didier Gold, obra realista y violenta que le entusiasma. Puccini se pone en contacto con Giuseppe Adami para escribir el libreto, y comienza a trabajar sobre el en verano de 1913, pese a que algunos meses después se detiene, para cumplir con su contrato de componer una opereta, La Rondine estrenada a comienzos de 1917. Terminada la composición de esta,, retoma en otoño la composición de la ópera, que llevará por título “Il Tabarro”, y que concluirá a finales de 1916.

El problema es que esta ópera resulta demasiado breve como para ser interpretada sola; Puccini llega a plantearse su representación conjunta con su primera ópera, “Le villi”, ya por aquella época caída en el olvido, y que no resultaba ser demasiado larga.

El proyecto cambia cuando, poco después, Puccini conoce al joven libretista Giovacchino Forzano, que le propone dos argumentos con los que rematar ese tríptico que tenía en mente, utilizando “Il tabarro” como la primera de las tres óperas. “Il tabarro”, con su ambiente oscuro y truculento, representará el infierno. Para el purgatorio, Forzano escribe una historia propia ambientada en un convento de monjas, “Suor Angelica”, que será de las tres la que más guste al compositor, que la termina en 1917. Por último, para representar el cielo, Forzado utiliza una historia extraída de la Divina comedia, pero del infierno: “Gianni Schicchi”, la única comedia que compondrá Puccini, y que compone a comienzos de 1918.

Dado que por esas fechas todavía no había concluido la I Guerra Mundial, el estreno se programa para el Metropolitan de Nueva York, y tiene lugar finalmente el 14 de diciembre de 1918, con la guerra terminada un mes antes. Puccini no acudió al estreno, al no querer cruzar el Atlántico (sí asistirá al estreno europeo, en Roma, en enero de 1919), que será un éxito razonable, pero no rotundo: “Gianni Schicchi entusiasma a público y crítica, pero sus compañeras no tanto, y tardarán un tiempo en imponerse en el repertorio, si bien Puccini siempre se negó a que se representaran por separado.

Las tres óperas que componen “Il Trittico” son las últimas que Puccini pudo concluir, al dejar sin terminar si siguiente y última ópera, “Turandot”. Dedicaremos a cada una de ellas un post por separado para comentar su argumento.

Il Tabarro

Suor Angelica

Gianni Schicchi


In Memoriam: Johan Botha (08-09-2016)


Hace ya unos cuantos años que la Quincena Musical Donostiarra nos ofreció una versión en concierto del Otello de Verdi. Aparecieron los cantantes que se situaron ante la orquesta, y entre ellos destacaba una enorme figura vertida con túnica a la que, en la distancia de las últimas filas del Kursaal en las que me encontraba creí que era una mujer, por el pelo largo y no poder verle la cara; pero no, se trataba del tenor que iba a cantar el rol protagonista de Otello. Y me temía lo peor, un recital de berridos y la incapacidad de sacar adelante el papel. Gran sorpresa la mía cuando, aunque como personaje un tanto plano, cantó completamente la parte de Otello, sin gritos ni problemas de volumen ni tesitura. Resultó ser una muy agradable sorpresa, que además contrastaba con el pésimo Yago de Carlo Guelfi; se trataba del tenor sudafricano Johan Botha.




Pues bien, hace pocos días nos enteramos que nos había dejado a los 51 años. Al igual que pocas semanas antes con Daniela Dessì, un cáncer se lo llevaba mientras estaba en plena actividad, recién vuelto a los escenarios tras una breve retirada para tratarse la enfermedad, diagnosticada a finales de 2015.

Johan Botha había nacido el 19 de agosto de 1961 en un pueblo sudafricano no muy lejano de Johannesburgo. Ya desde joven destaca por su voz, y debuta en 1989 en Johannesburgo con “El cazador furtivo” de Weber. El director del coro del festival de Bayreuth le invitó entonces a cantar en Alemania, y no tardó en alcanzar un gran prestigio en Europa, nacionalizándose austriaco.

Su repertorio fue bastante amplio, aunque no hay muchos vídeos en youtuve, así que tendremos que verle sólo en algunos, aunque sí de los más destacados.

Aunque al principio cantó papeles de tenor más lírico (La Boheme, por ejemplo), se fue especializando en papeles de tenor spinto y dramático, entre ellos el Pollione de la “Norma” de Bellini que escuchamos a continuación:

Pasamos a Giuseppe Verdi, del que Johan Botha cantó varios papeles, aunque destaca en uno por encima de los demás: “Otello”. Escuchamos primero ese bellísimo dúo de amor del I acto, “Già nella notte densa” junto a la Desdemona de Renée Fleming, en el que advertimos su perfecta línea de canto, alejado del tosco legato de tantos tenores dramáticos que se han enfrentado al papel:

Le escuchamos ahora en esa prueba de fuego que es el monólogo del III acto “Dio mi potevi scagliar”, de nuevo perfectamente cantado y con la voz que requiere el papel:

Cantó también varios papeles veristas, como Pagliacci, Caballeria rusticana o Andrea Chenier, pero le vamos a escuchar sólo dos, ambos de Puccini; primero el Luigi de “Il tabarro”; atención al final del dúo, al “Folle di gelosia”:

Y terminamos, antes de pasar al repertorio alemán, con su Calaf de “Turandot” y con ese aria ya mítica que es el “Nessun dorma”:

 Ya hemos mencionado que Johan Botha debutó con “El cazador furtivo” de Weber, y también cantó itras óperas del romanticismo temprano alemán, como el “Fidelio” de Beethoven, pero en vez de eso le vamos a escuchar en repertorio de concierto, con la 9ª de Beethoven, dirigida por Barenboim y junto a un espléndido René Pape. Observemos bien el monólogo de Botha para ver la versatilidad de su voz, potente al mismo tiempo que maleable:

En el repertorio de concierto también cantó obras de Mahler, como “Das Lied von der Erde”:

También cantó algo de opereta, como este “Das Land des Lächelns”:

Uno de los compositores más importantes de su trayectoria fue Richard Strauss, del que cantó la poco conocida “Daphne”, de la que aquí escuchamos el final, de nuevo junto a Renée Fleming:

Le escuchamos también en otro de esos papeles que le iban como anillo al dedo, el Emperador de “Die Frau ohne Schatten”:

Destacó también como el Bacco de “Ariadna auf Naxos”, pero no encuentro ningún fragmento en youtube.

Y vamos ahora con ese otro compositor fundamental en la carrera de Johan Botha, Richard Wagner. Y empezamos por esa joya olvidada que es Rienzi, un papel tremendamente difícil, deudor de los grandes tenores heroicos franceses, con elementos belcantistas, pero una vocalidad que ya nos anticipa a otros grandes personajes wagnerianos, como Tannhäuser. Desconozco si Botha cantó esta ópera completa, pero por lo menos aquí le tenemos cantando, dirigido por Christian Thielemann, la plegaria del 5º acto, la bellísima “Allmächt’ger Vater”:

Le escuchamos ahora en “Tannhäuser”; como sólo puedo colgar el primer acto completo (más de una hora de duración), os recomiendo ir directamente al minuto 26 para escuchar el aria “Dir töne Lob” y comprobar como resuelve las dificultades del rol, en el año 2015:

Le escuchamos ahora en el rol protagonista de “Lohengrin”, cantando el “In fernem Land”, donde mejor podemos observar su estilo canoro: una voz potente pero de sonoridad lírica, maleable, sin problemas para apianar, de timbre claro que nunca oscurecía artificialmente para sonar más heroico, lo que curiosamente le da más puntos a favor a su canto, siempre limpio; con estas características, el rol de Lohengrin es uno de los que más de pueden adecuar a su estilo:

Y ahora vamos a escucharlo en otro de esos papeles wagnerianos más líricos que mejor se adaptan a su voz, el Walther von Stolzing de “Die Meistersinger von Nürnberg”, de la ópera de Viena en 2008, dirigido de nuevo por Thielemann:

Cantó también los personajes de Tristan y Parsifal, pero vamos a terminar con ese Siegmund que cantó en el festival de Bayreuth en 2015; fue con este papel con el que debutó en Bayreuth en 2010:

Pero este año, Johan Botha no cantaba en Bayreuth. Tras un retiro de unos meses, volvía en verano a los escenarios en Budapest con Siegmund en junio y en Munich con Turandot en julio. Dio luego algún recital en su Sudáfrica natal y, de pronto, de improviso, moría en Viena el pasado 8 de septiembre, recién cumplidos los 51 años (y pocas semanas después de la desaparición, también por cáncer, de la soprano Daniela Dessì en este verano negro), dejando mujer y dos hijos. Con él se nos va un gran tenor del repertorio alemán al que por desgracia poco pudimos admirar en la península, donde cantó en muy pocas ocasiones.



Giuseppe Taddei en el centenario de su nacimiento (26-06-2016)


Son muchas las veces en las que los aficionados a la ópera sentimos que ya no se canta como antes; que la técnica de los cantantes actuales deja mucho que desear a menudo, frente a cantantes del pasado que, sin especializarse en un repertorio concreto, sino con un repertorio basto y de estilos muy variados, eran capaces de no sólo sobrevivir dignamente, sino de dejar interpretaciones a menudo magistrales en buena parte de ese repertorio. Pocos, muy pocos (si acaso hay alguno) barítonos podrían en este caso ser comparables al barítono (y por momentos también bajo bufo) que nos ocupa hoy, en el centenario de su nacimiento, el gran Giuseppe Taddei.




Giuseppe Taddei nació en Génova el 26 de junio de 1916. Desde joven se percibe su talento musical, por lo que se traslada a estudiar canto a Roma, donde debuta en 1936 (con 20 años) como heraldo de Lohengrin. Sigue cantando en Roma hasta que la II Guerra Mundial provoca su alistamiento y finalmente su confinamiento en un campo de concentración alemán. Terminada la Guerra participa en espectáculos que se organizan para los soldados aliados y canta en Viena. En 1948 canta en el festival de Salzburgo, donde comienza una larga colaboración con Hervert von Karajan. Ese mismo año debuta también en la Scala de Milán y ya su carrera proseguirá hasta los años 80.

Como ya hemos mencionado, su repertorio fue basto. Comenzamos con Mozart, del que cantó numerosos roles (a menudo dos distintos de la misma ópera). Escuchamos aquí su Figaro de “Le nozze di Figaro” magníficamente cantado:

También cantó el papel del Conte en esta misma ópera. Lo mismo sucede con Don Giovanni, ya que cantó tanto el Don Giovanni como el Leporello. Comenzamos con este último, perfectamente cantado (su amplia tesitura grave le permite cantar el papel sin problemas) como interpretado (al margen de su vis cómica, es un cantante muy atento a los matices del fraseo, como muy bien se percibe en este aria):

Le escuchamos ahora como Don Giovanni en un delicadísimo “Deh, vieni alla finestra”, simplemente magistral:

Cantó también “Cossì fan tutte” e incluso el Papageno de “La flauta mágica”, aunque en italiano, como escuchamos aquí:

En sus últimos años cantó el breve monólogo cómico de Domenico Cimarosa “Il maestro di capella”, en la que de nuevo luce sus dotes de canto cómico:

Giuseppe Taddei también cantó óperas de Rossini, aunque en papeles muy distintos. Comenzamos con su Figaro de “Il barbiere di Siviglia”:

Le vemos ahora como Don Magnifico de “La Cenerentola”, un papel de bajo bufo en el que vuelve a estar divertidísimo y vocalmente irreprochable:

Y vamos ahora con un papel más “dramático”, el Guillermo Tell (cantado en italiano, como se solía hacer en los 50) en una de las mejores versiones de este “Resta immobile” que se pueden escuchar:

Vamos ahora con Vincenzo Bellini, con el Riccardo de “I Puritani”, con el aria “Ah, per sempre io ti perdei” que tiene unas coloraturas bastante complicadas; el resuelve la parte con un estilo de canto plenamente belcantista, con una impecable línea de canto y un magnífico gusto en las modulaciones y el fraseo:

Pasamos al otro belcantista, gaetano Donizetti. Y comenzamos con un papel de bajo bufo en “Il campanello”, en el que le acompaña Leo Nucci:

Le escuchamos ahora como Antonio en “Linda di Chamonix”:

Ahora como Alfonso XI en “La favorita”, en la famosa “Vien, Leonora”:

Y le escuchamos ahora como protagonista de la infrecuente “Belisario”:

Y en otra ópera infrecuente, “Caterina Cornaro”:

En todos estos casos podemos comprobar como, a diferencia de muchos de sus colegas contemporáneos, tendentes a cantar a la verista, Giuseppe Taddei, pese a también ser un gran intérprete del repertorio verista (como veremos más adelante), tenía una impecable técnica de canto belcantista, basada en el legato y la línea de canto.

Del repertorio bufo cantó también el “Don pasquale” (está completo en youtube) y “L’elissir d’amore”, en este caso de nuevo en dos papeles; primero el del barítono, Belcore, del que escuchamos el aria “Come Paride vezzoso”:

Perfecto en su descripción de la petulancia del personaje.

Y ahora el bajo bufo, Dulcamara, del que escuchamos el aria “Udite, o rustici”, de nuevo con gran vis cómica y perfecta adecuación estilística:

Pasamos a Giuseppe Verdi, un compositor que fue también muy importante en la carrera de Giuseppe Taddei. Su voz, un tanyo demasiado dramática para el belcanto (aunque su técnica le permitia plegarla a las necesidades del estilo belcantista, como ya hemos visto), se sentía cómodo en los grandes papeles de barítono verdiano. Comenzamos escuchándole en “Nabucco”:

Y después de ese gran papel que es Nabucco, otro no menos grande, el Carlo de “Ernani”. Escuchamos su magnífica interpretación del aria “O de verd’anni miei”:

A ver si hoy día encontramos a un barítono que supere esto, pese a no encontrarse tan cómodo en el registro agudo…

Y seguimos a lo grande, ahora con otro papelón, el protagonista de “Macbeth”, con el aria “Pietà, rispetto, amore”:

Y seguimos con grandes papeles, porque ahora nos toca escuchar su “Rigoletto”; vamos a escucharle en el dúo con Gilda del primer acto, junto a Lina Pagliughi:

Le escuchamos ahora como el Conde de Luna de “Il Trovatore”, en el aria “Il valen del suo sorriso”:

El Germont de “La Traviata” fue otro de sus grandes papeles, y le vamos a escuchar en el dúo con Violetta del segundo acto, junto nada más y nada menos que a Maria Callas:

Cantó también algunas óperas menos frecuentes de Verdi, como “La Battaglia di Legnano” o “I Vespri Siciliani”; de esta última escuchamos el aria “In braccio alle dovizie”:

De si “Simon Boccanegra” vamos a escuchar su gran escena “Plebe, patrizi, popolo;veamos como pasa del estilo extrovertido del principio a uno mucho más introvertido, rematado con un magnífico “E vo gridando pace, e vo gridando amor”

Escuchamos ahora su aria de “Un ballo in maschera”, donde es capaz de recoger su voz para unos bellos pianisimos y con un bastante buen agudo:

Vamos a escuchar ahora su Carlo di Vargas en “La forza del destino”, en el duo “Invano Alvaro” junto al gran Alvaro de Richard Tucker; su fraseo siempre efectivo se percibe muy bien por ejemplo en esa forma de decir “vendetta”:

Pasamos a “Don Carlo”, y en este caso vamos a escuchar a Giuseppe Taddei cantar el aria final de Rodrigo “O Carlo, ascolta”:

Pasamos a su Amonasro de “Aida”, del que escuchamos el dúo del III act, de nuevo junto a Maria Callas, con un brutal “Non sei mia figlia, dei faraoni tu sei la schiava” y un muy emotivo “Pensa che un popolo vinto, stracciato, per te soltanto rinascer puo”:

Vamos con su Yago de “Otello”, del que escuchamos el final del II acto, junto al gran Otello de Mario del Monaco; el papel es perfecto para las características vocales de Giuseppe Taddei, sibilino en sus frases y con esa maldad apenas disimulable:

El papel protagonista de Falstaff le acompañó a Giuseppe Taddei toda su carrera, desde 1950 hasta incluso los años 90, siendo otro de esos papeles que le iban perfectos a su voz y estilo. Escuchamos su monólogo “L’onore? Ladri!”:

Pasamos al verismo. Ya en 1941 participó en la grabación de “Andrea Chenier” de Beniamino Gigli, cantando dos breves papeles, Fléville y Fouquier-Tinville; escuchamos el primero de ellos, cantado con una enorme delicadeza:

Y será con el Geronte de la “Manon lescaut” de Puccini con el que realice su última grabación en estudio. Y entre medias, numerosas interpretaciones memorables. Por ejemplo ese Tonnio de “Pagliacci”, con la mejor versión del prólogo que he escuchado hasta ahora, magníficamente interpretada (que da mucho juego) y con un magnífico Lab agudo:

De Puccini cantó el Marcello de “La Boheme”, del que escuchamos aquí el bellísimo duo “O Mimì, tu più non torni” junto al Rodolfo de Ferruccio Tagliavini, rematado por ambos con un magnífico poanísimo:

Otro de sus grandes papeles fue el Scarpia de “Tosca”, del que escuchamos aquí el final del I acto; como siempre, atención a su fraseo y a esa magnífica forma de transmitir la maldad del personaje:

Escuchamos ahora un fragmento de su Sharpless de “Madama Butterfly” junto a Clara Petrella; aquí por el contrario consigue demostrar la bonhomía del personaje:

Escuchamos ahora su Michelle de “Il Tabarro” en un “Nulla, silenzio” repleto de matices:

Y, por supuesto, su “Gianni Schicchi”, el gran papel cómico de Puccini, del que escuchamos el aria “Ah, che zucconi”:

Y terminamos con Puccini con su Rance de “La fanciulla del West” (sí, qué no cantó este hombre?):

Pasamos al Gérard de “Andrea Chenier”, otro de sus grandes roles, con este “Nemico della patria” (una de mis arias favoritas); como además podemos verle, hay que aprovechar para comprobar su gran talento como actor:

Pasamos ahora a Francesco Cilea, y comenzamos por un aria que me encanta, el “Come due tizzi accesi” de “L’arlesiana”, hoy completamente olvidada, de la que nos regala una de las mejores versiones (yo en este caso personalmente prefiero la de Tito Gobbi, pero es un tema puramente personal):

Y seguimos con su Michonet de “Adriana Lecouvreur”, en una magnífica versión del aria “Ecco il monologo”, que de nuevo le permite lucir su talento interpretativo:

Fuera del repertorio italiano, Giuseppe Taddei también cantó óperas de Wagner (“Los maestros cantores de Nuremberg”, “El holandés errante”) o rusas (“Eugen Onegin”, “El príncipe Igor”), algunas de las cuales se pueden encontrar completas en Youtube. Yo sólo voy a poner su Zurga de “Les pêcheurs des perles”de Bizet (en italiano, obviamente) junto al Nadir de Alfredo Kraus:

Y terminamos con una de esas canciones italianas que también cantó; le vamos a ver, ya bastante mayor, cantar “A Marecchiare” de Francesco Paolo Tosti:

Retirado desde los años 90, Giuseppe Taddei murió en Roma el 2 de junio de 2010, a punto de cumplir 94 años. Con él se iba uno de los últimos representantes de una escuela de canto ya olvidada, de legato impecable y fraseo preciso, alejado del griterío pseudo-verista tan común hoy día. Giuseppe Taddei es desde luego una figura a recordar y un referente para cualquier barítono que quiera tener una carrera de buen nivel.