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30 años de la muerte de Bette Davis (06-10-2019)

Hablar del Hollywood clásico nos trae de inmediato a la mente a unas cuantas figuras que llenaban las pantallas del incipiente cine sonoro. De entre las muchas actrices que trabajaron en aquella época, sólo un pequeño número de ellas alcanzaron el rango de estrella, y de entre ellas un pequeño puñado se convirtieron en iconos del cine. Este es sin duda el caso de la actriz que hoy nos ocupa, Bette Davis, una de las actrices más importantes del Hollywood dorado desde los años 30 hasta entrados los 60.

El nombre de nacimiento de Bette Davis era Ruth Elizabeth Davis, si bien de niña fue conocida como Betty. Nació el 5 de abril de 1908 en Lowell, ciudad del estado de Massachusetts, la primera hija de un abogado y una fotógrafa. En 1909 nació su única hermana, Barbara. Cuando sus padres se separaron, las dos hermanas se criaron en un internado, hasta que en 1921 su madre se las llevó a Nueva York. Su vocación de ser actriz nace ya en esa época, viendo a las estrellas del cine mudo, pero aumentará considerablemente en 1926, cuando ve una representación de la obra teatral de Henrik Ibsen “El pato silvestre”. Además, cambia su nombre de Betty a Bette por la obra de Balzac “La prima Bette”. 

Rechazada tras una audición por Eva le Galliene, que la consideraba frívola,tiene más suerte con George Cukor, consiguiendo su primer papel teatral. Poco después de debutar en Broadway, en 1929, recibe una invitación para realizar una prueba de cámara en Hollywood. Allí se muda con su madre en 1930, pero no supera las pruebas de cámara, y nadie ve en ella a una actriz. Por suerte, el director de fotografía Karl Freund se fija en sus ojos y los encuentra perfectos para encarnar a uno de los personajes de la película “Mala hermana”, de 1931, que será su primer papel en el cine:

Pero para su desgracia la película es un fracaso, además de oír comentarios sobre ella que afectaron a su autoestima. Además, sus siguientes papeles fueron siempre secundarios, sin atraer la atención del público, y a menudo en películas que fracasaron en taquilla. Así, tras 6 películas, la Universal, el estudio con el que había trabajado, decide no renovar su contrato. Parecía que la carrera cinematográfica de Bette Davis estaba acabada cuando el mítico George Arliss acudió en su rescate, eligiéndola para protagonizar con él “La oculta providencia”, estrenada en 1932, que será su primer papel protagonista:

En esta ocasión sí consiguió atraer la atención del público, y la Warner le ofreció un contrato. Davis permanecerá en dicho estudio durante 18 años nada menos. Así, en 1932 tiene un papel secundario en “Tres vidas de mujer” y comparte protagonismo con Spencer Tracy en el drama carcelario “Veinte mil años en Sing Sing”, dirigida por Michael Curtiz:

Su prestigio le permitía cobrar 1.000 dólares semanales, algo que la prensa aireó cuando el 18 de agosto de 1832 se casó con Harmon Oscar Nelson, a quien había conocido en un internado de Massachusetts años atrás y quién cobraba 100 dólares semanales. La prensa aireó esa diferencia de sueldos, algo que afectó a Nelson, quien se negó a que fuera ella quien comprara una casa. Bette Davis sufrió varios abortos en ese tiempo. 

Poco asidua a la comedia, en 1933 protagoniza una, “Ex lady”, junto a Gene Raymond, interpretando a una mujer que, en contra de lo que quiere la sociedad, no quiere casarse con su pareja porque cree que eso apagará el amor:

Pero todavía Bette Davis necesitaba un papel que la lanzara al estrellato. La RKO quería adaptar al cine la novela de William Somerset Maugham “Of human bondage”, pero varias actrices, entre ellas Katherine Hepburn o Irene Dunne rechazan interpretar a Mildred Rogers por ser un papel antipático, una especie de femme fatale que, obviamente, no iba a caer bien al público. Pero Davis vio la oportunidad de sacra el máximo partido a sus posibilidades interpretativas, queriendo resultar lo más realista posible en sus últimas escenas, moribunda, sin nada de glamour. John Cromwell, el director de la cinta, le dio libertad para actuar, confiando en ella, algo que no hizo al principio su compañero de reparto, Leslie Howard, aunque al final terminó cambiando de opinión. Así, en 1934 se estrenó “Cautivo del deseo”:

La película es un gran éxito y Bette Davis consigue por fin alcanzar el estrellato, pero no tiene demasiada suerte. Jack L. Warner se niega a cederla a la Columbia para que protagonice “Sucedió una noche”, teniendo que trabajar en películas mucho menos interesantes. Además, se da por sentado que va a ser nominada al Oscar por su papel en “Cautivo del deseo”, pero incomprensiblemente no es así (el Oscar de ese año lo gana Claudette Colbert precisamente por “Sucedió una noche”). Las protestas que generó esta ausencia provocaron que la Academia modificara sus normas en cuanto a quién tenía que elegir a los nominados: en lugar de hacerlo un pequeño comité, a partir de 1935 serán los propios intérpretes quienes seleccionen a los nominados. 

En 1935 Bette Davis interpreta un papel similar al de “Cautivo del deseo” en “Peligrosa”, esta vez junto a Franchot Tone. Eso sí, a diferencia del caso anterior, aquí su personaje tiene una redención final:

Y, en esta ocasión, ganará el Oscar a mejor actriz (en su primera nominación), premio que ha sido siempre considerado “consolatorio” por el que debía haber ganado el año anterior. 

Evitando su encasillamiento como Femme fatale, en 1936 protagoniza el drama criminal “El bosque petrificado”, como la hija del dueño de la taberna que asalta una banda de gangsters liderada por Humphrey Bogart. En esta ocasión vuelve a compartir pantalla con Leslie Howard:

Pese a todo, Bette Davis siente que la Warner le ofrece malas películas para trabajar, y decide incumplir su contrato y rodar dos películas en Londres. Para evitar la citación judicial, se traslada a Canadá, pero el juicio que tiene lugar en Londres no le va como esperaba, y regresa a Estados Unidos arruinada y teniendo que relanzar su carrera. 

En 1937 protagoniza el drama de cine negro “Una mujer marcada”, junto a Humphrey Bogart (que aquí interpreta al fiscal en lugar de al mafioso), que le valdrá el premio a mejor actriz en el Festival de Venecia:

Ese mismo año protagoniza “Kid Galahad”, nueva incursión en el cine negro dirigida por Michael Curtiz, junto a Edward G. Robinson y Humphrey Bogart (de nuevo aquí como villano) en un drama criminal ambientado en las mafias del boxeo:

En 1938 protagoniza “Las hermanas”, drama de Anatole Litvak en el que vive una tormentosa relación con Errol Flynn:

Pero el papel que relanza definitivamente su carrera es el de “Jezabel”, magistral drama sureño dirigido por William Wyler en el que vuelve a interpretar a una mujer caprichosa que le hace la vida imposible a Henry Fonda:

Esta película le vale su segunda nominación al Oscar, que de nuevo gana. Además, durante el rodaje comienza una relación sentimental con William Wyler, al que definirá como el amor de su vida, que marca el comienzo de uno de sus periodos más felices. Es en 1938 cuando se divorcia de su marido.

Además, muchos ven paralelismos entre Jezabel y Scarlett O’Hara, por lo que Bette Davis aparece como una de las favoritas para protagonizar “Lo que el viento se llevó”, junto a Errol Flynn como Rhett Butler. Pero Davis no quiere a Flynn como protagonista (de todos es sabido la mala relación entre ambos) y Selznick termina descartándola a ella también. 

Pese a todo, 1939 será un gran año para la actriz, que estrena 4 notables películas. Comparte de nuevo pantalla con Errol Flynn, pese a la mala relación entre ambos, en “La vida privada de Elizabeth y Essex”, interpretando a la Reina Isabel I de Inglaterra (pese a ser considerablemente más joven que la reina en el momento de la acción) a las órdenes de Michael Curtiz (y con la magistral partitura de Erich Wolfgang Korngold):

Interpreta también a otra reina, en este caso Carlota de Bélgica, esposa del Emperador Maximiliano de México, en “Juarez”, de William Dieterle, con Brian Aherne como Maximiliano y Paul Muni como el presidente electo de México Benito Juarez (rodeados, como siempre, de un magnífico plantel de secundarios), en una interpretación injustamente olvidada:

Y trabaja a las órdenes del director Edmund Goulding en dos películas. Una de ellas es “La solterona”, en la que se pelea con su hermana en la ficción, Miriam Hopkins (con quien tampoco tiene buena relación) por el amor del mismo hombre, George Brent:

La otra es “Amarga victoria”, en la que sufre un tumor cerebral y comparte pantalla de nuevo con George Brent:

Es por este papel por el que recibe su tercera nominación al Oscar. 

Tampoco es 1940 un mal año para Bette Davis precisamente. Ese año estrena “El cielo y tú”, drama de época dirigido por Anatole Litvak en el que comparte pantalla por única vez con Charles Boyer (ella, la reina del melodrama, sólo trabaja una vez junto al rey del melodrama, curiosidades de la vida):

Y nos regala uno de sus mejores papeles, a las órdenes de William Wyler, en la magistral “La carta”, interpretando a una mujer que asesina a su amante, junto a Herbert Marshall. La censura mete mano en el final de la película, pero no consigue echarla a perder, como en tantas otras ocasiones:

Por esta película recibe una nueva nominación al Oscar.

Por esas fechas mantiene un romance con su compañero de pantalla George Brent (con quien protagoniza “La gran mentira”, que se estrena en 1941). El le pide que se case con él, pero ella le rechaza. En diciembre de 1940 se casa con el posadero Arthur Farmsworth. 

De sus películas estrenadas en 1941 destaca su nueva colaboración con William Wyler, el director que mejor partido supo sacar de ella, en otro papel memorable, la malvada protagonista de “La loba”, de nuevo junto a Herbert Marshall, un sufrido esposo:

Por este papel consigue otra nominación al Oscar. 

En 1942 protagoniza “La extraña pasajera”, interpretando a una miedosa mujer controlada por su madre, Gladys Cooper, que gracias a un psiquiatra, Claude Rains, consigue superar sus temores y comenzar una relación con Paul Henreid:

Por esta película, recordada por la excelente banda sonora de Max Steiner, Bette Davis recibe una nueva nominación al Oscar. 

Pero en 1942 Estados Unidos entra en la II Guerra Mundial, y buena parte de los esfuerzos de Bette Davis se centran en recaudar dinero para el ejército. Participa además en películas propagandísticas como la hoy olvidada “Alarma en el Rhin”, por la que su partenaire Paul Lukas gana el Oscar a mejor actor:

Ese mismo año estrena “Vieja amistad”, en la que vuelve a compartir pantalla y enemistad, tanto en la ficción como en la realidad, con Miriam Hopkins (Davis pensaba que Hopkins la eclipsaba):

También en 1943 participa en el musical coral “Adorables estrellas”, con fines recaudatorios, en el que canta la canción “They’re either too young or too old”:

1943 es en todo caso el primer año desde 1938 en el que Bette Davis no recibe una nominación al Oscar, poniendo fin a 5 nominaciones consecutivas. También en diciembre de 1943 muere su esposo, a consecuencia de una fractura craneal que le provoca un desmayo mientras caminaba por la calle. Su muerte le afecta profundamente, y pese a que insiste en comenzar a trabajar a los pocos días en su nueva película, “El señor Skeffington”, tiene serios enfrentamientos con su director, Vincent Sherman. Pese a todo, la película, un drama estrenado en 1944 en el que vuelve a trabajar con Claude Rains, es un éxito y le trae una nueva nominación al Oscar:

En 1945 se casa por tercera vez, con el actor William Grant Sherry, con el que tiene a su única hija, Barbara, en 1947. Y ahí comienza su declive. Comete el error de rechazar protaginizar “Alma en suplicio”, que le valdrá un Oscar a Joan Crawford. En su lugar protagoniza “El trigo está verde” junto al debutante John Dall, insistiendo ante la productora en caracterizarse como una mujer mayor, tal como exigía la obra original, evitando la relación romántica que quería darle la productora:

Su primer gran fracaso tiene lugar en 1946 con “Engaño”, de Irving Rapper, drama criminal ambientado en el mundo de la música en el que vuelve a compartir pantalla con Paul Henreid y Claude Rains en una película que es más apreciada en la actualidad que en aquella época:

Ese mismo año protagoniza y produce “Una vida robada”, en el que interpreta a dos gemelas que se pelean por el amor de Glenn Ford, en una película que fue un fracaso de crítica, aunque tuvo buena acogida en taquilla:

El nacimiento de su hija le mantiene alejada de los rodajes durante 1947. Los siguientes años van a ser difíciles: además de rechazar grandes papeles, como el de “La reina de África”, los que protagoniza le traen problemas. “Encuentro invernal” es destrozada por la censura, mientras que en la comedia “La novia de junio” se enfrenta a Robert Montgomery, al que acusa de robaescenas. Finalmente, tras rodar por obligación “Más allá del bosque” termina su contrato con la Warner. 

Cuando parece que su carrera está acabada tiene un golpe de suerte: Claudette Colbert tiene un accidente y no puede protagonizar “Eva al desnudo”, película que Joseph L. Mankiewicz va a dirigir, ambientada en el mundo de las envidias teatrales. Bette Davis acepta protagonizar la película interpretando a la actriz Margo Channing, enfrentándose a la joven Anne Baxter. Davis estuvo perfecta en una película magistral por la que ganó varios premios, y tanto ella como Baxter estuvieron nominadas al Oscar a mejor actriz, pero ninguna lo consiguió:

Ese mismo año se divorcia de su marido, con el que mantenía una relación distante en los últimos años, y se casa con su compañero de rodaje Gary Merrill, con quien adoptará dos niños, Margot en 1951 y MIchael en 1952. Pero la película que rueda junto a su esposo, “Veneno para tus labios”, es un fracaso. Mejor suerte tiene con “La estrella”, en la que interpreta a una actriz cinematográfica en decadencia y que le vale una nueva nominación al Oscar:

Los años 50 son en todo casi difíciles para la actriz: problemas de salud, problemas familiares y poco éxito en el cine. De hecho, trata de emular el éxito de “La vida privada de Elixabeth y Essex” volviendo a interpretar a la Reina Isabel I en “El favorito de la Reina”, pero no consigue el efecto deseado. El resto de sus películas de la década no resultan memorables, y a ello se suma su fracaso en Broadway en 1960, el mismo año en el que se divorcia de Gary Merrill. Por fortuna, en 1961 llegó a su rescate Frank Capra, que le ofrece el mítico papel de Annie Manzanas en “Un gangster para un milagro”, última comedia de Capra en la que vuelve a trabajar con Glenn Ford:

Al año siguiente comparte pantalla con su rival Joan Crawford en  “Qué fue de Baby Jane”, drama oscuro dirigido por Robert Aldrich que muestra la tumultuosa relación entre dos hermanas que se odian:

Bette Davis recibe su última nominación al Oscar por esta película. Pero ese año el Oscar lo gana Anne Bancroft, y como está hospitalizada, quien lo recoge es Joan Crawford. Si la relación entre ellas era ya complicada, Davis no le perdonará nunca a Crawford ese gesto. 

En 1964 repite con Robert Aldrich en “Canción de cuna para un cadáver”, en la que inicialmente iba a volver a trabajar junto a Joan Crawford, pero ésta se retira y es sustituida por Olivia de Havilland, en otra película sobre complicadas relaciones familiares protagonizada también por Joseph Cotten:

Sus siguientes trabajos tuvieron lugar en Inglaterra. Instalada ya en un cine de intriga, en 1965 tiene un duelo con el niño Jack Hedley interpretando a su niñera en “A merced del odio”:

Y en 1968 protagoniza la comedia negra “El aniversario”, interpretando a la controladora madre del clan:

En los siguientes años trabaja en películas de terror y en televisión. De sus papeles en cine, siempre secundarios, destaca su participación en 1978 en la adaptación de la novela de Agatha Christie “Muerte en el Nilo”:

Diagnosticada en 1983 de cáncer de mama y con una relación cada vez más difícil con su hija, su último papel relevante lo tiene en 1987 en “Las ballenas de agosto”, en la que interpreta a una mujer ciega atendida por su hermana, Lillian Gish, en un reparto que completan Vincent Price y Ann Sothern:

Pese a que seguía buscando proyectos en los que trabajar, en 1989 reaparece el cáncer. Consigue viajar a España para recoger el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, pero está demasiado débil para volver a Estados Unidos, así que viaja a Francia, donde muere pocos días después, el 5 de octubre de 1989, en la ciudad de Neully-sur-Seine. Fue enterrada junto a su madre y su hermana en el Forest Lawn Memorial Park de Los Angeles:

Con una carrera irregular, llena de altibajos, Bette Davis fue una actriz dotada para cualquier género, algo que demostró en su mejor etapa, a finales de los años 30 y comienzos de los 40, pero que recuperaba cuando elegía bien sus proyectos. No siempre pudo trabajar en los mejores proyectos ni con los mejores compañeros de reparto, pero siempre conseguía brillar como una de las mejores actrices de la historia del cine. 



50 años de la muerte de Robert Taylor (08-05-2019)

Galán romántico en los años 30, casi desaparecido en los años 40, regresa con fuerza en los años 50 en westerns y en películas de época que le devolvieron esa fama que parecía perdida. Hace 50 años moría Robert Taylor, y aprovechamos para recordar su carrera.

El nombre de nacimiento de Robert Taylor era Spangler Arlinghton Brugh, y nació el 5 de agosto de 1911 en la pequeña localidad de Filley, en Nebrasca. Hijo único, su padre, granjero, había estudiado medicina para atender a su enferma esposa. La familia se movió bastante en esos años, hasta establecerse definitivamente en Beatrice, también en Nebrasca. Es allí donde el joven Spangler comienza sus lecciones de chelo con Herbert E. Gray. Cuando éste se traslada a California a una escuela privada de artes, Spangler le acompaña para poder seguir estudiando con él, entrando además en la academia de teatro del colegio. 

Es gracias a esto que es descubierto por la MGM, con la que firma un contrato. La Metro cambia su nombre por el más fácil de recordar Robert Taylor, y le ofrece pequeños papeles, debutando en 1934 en la comedia “Handy Andy”. En 1935 consigue ya protagonizar “Sublime obsesión” junto con Irene Dunne, pero su definitivo salto a la fama vendrá en 1936 cuando protagonice “La dama de las camelias” junto a quien quizá sea la mayor estrella femenina del Hollywood del momento, Greta Garbo, quien nunca estuvo mejor que en este film gracias a la dirección de George Cukor. Robert Taylor consiguió no quedar eclipsado por semejante pareja, dejando claro su nada desdeñable talento interpretativo:

También en 1936 comparte pantalla por primera vez junto a Barbara Stanwyck, en el melodrama “La esposa de su hermano”, (repitiendo junto a ella en 1937 en el drama policial “La contraseña”):

En esos años, Robert Taylor comparte pantalla con algunas de las grandes actrices del momento, como Jean Harlow, Joan Crawford, Margaret Sullavan o Maureen O’Sullivan. Con ella y con una desconocida en Hollywood Vivien Leigh rueda en 1938 en Inglaterra “Un Yanki en Oxford”:

También protagoniza el musical “Melodía de Broadway 1938” (tras haber participado en la homónima de 1936), junto a Eleanor Powell y otros actores del mundo del musical (incluyendo a una debutante Judy Garland):

En 1939 no estrena ninguna película relevante, pero ese año se casa con Barbara Stanwyck. La pareja no tendrá hijos. 

Más interesante, cinematográficamente hablando, será 1940. Ese año estrena el drama “Evasión”, junto a Norma Shearer, en el que interpreta a un americano que acude a la Alemania Nazi para rescatar a su madre, una actriz alemana condenada a muerte por el régimen. Y vuelve a trabajar junto a Vivien Leigh en el drama “El puente de Waterloo”, ambas dirigidas por Mervyn LeRoy:

En 1941 vuelve a trabajar junto a Joan Crawford, además de Greer Garson y Herbert Marshall, en la comedía sobre triángulos amorosos “Cuando ellas se encuentran”, luciendo sus dotes para la comedia:

Ese mismo año protagoniza su primer gran Western, “Billy el niño”, en el que por fin le vemos en color:

En 1942 obtiene un gran éxito al pasarse al cine negro con “Senda prohibida”, de nuevo dirigida por Mervyn LeRoy, en la que interpreta a un gangster que lleva una doble vida y que se enamora de una inocente Lana Turner. Su interpretación es magnífica, pero quien acapara la atención en Van Heflin, que gana el Oscar a mejor actor secundario (Robert Taylor no será nunca nominado al Oscar):

Comenzada ya la II Guerra Mundial, Robert Taylor rueda algunas películas bélicas antes de alistarse en el ejército como instructor aéreo. Su última película antes de ir a la Guerra es “Song of Russia”, en la que forma parte de la resistencia soviética frente al avance nazi:

Durante la Guerra rueda películas didácticas sobre pilotaje de aviones. Terminada ésta, regresa a Hollywood, aunque tiene problemas de adaptación a su nueva forma de vida, además de problemas familiares. Su primera película a su regreso es “Corrientes ocultas”, película de intriga en la que comparte pantalla con Katherine Hepburn (quien luego afirmaría que Robert Taylor era mejor actor de los que él mismo creía… razón no le faltaba a Katherine, desde luego):

A parte de los problemas laborales y familiares, surgen también problemas políticos. Robert Taylor fue siempre un conservador republicano, que había ayudado a fundar la Asociación cinematográfica para la preservación de los valores americanos. Pero la Caza de brujas le afectó. Robert Taylor era reacio a declarar en ese circo que consideraba el comité de actividades anti-americanas, pero se vio obligado a hacerlo ante la acusación de haber promocionado el comunismo en “Song of Russia”. Taylor afirmó que fue obligado a rodarla por la Metro, lo que retrasó su alistamiento, pero Louis B. Mayer lo nego, y tuvo que retractarse. Afirmó así mismo que había algunos actores que en el Sindicato de Actores habían demostrado actitudes favorables al comunismo, lo que contribuyó a acabar con la carrera de alguno de ellos. Por este motivo, las películas de Taylor fueron prohibidas en varios países comunistas. 

Con su carrera en horas bajas, en 1949 rueda el thriller de espionaje ambientado en la Guerra Fría “Traición”, junto a Elizabeth Taylor, en la que interpreta a un espía soviético (así por las buenas…):

A ésta siguen westerns y cine negro menores, con la excepción, en 1951, de “Caravana de mujeres”, de William A. Wellman, probablemente uno de sus westerns más famosos, luciendo ese personaje rudo pero tierno en el fondo que le caracterizará en otros westerns:

En 1951 se divorcia finalmente de Barbara Stanwyck. En 1952 se casa de nuevo con la actriz alemana Ursula Thiess, con la que tendrá dos hijos, Terrance en 1955 y Tessa en 1959, además de adoptar a los dos hijos que tenía la actriz de un matrimonio anterior.

Pero su carrera está lejos de ser lo que prometía antes de la Guerra. Tuvo que ser de nuevo Mervyn LeRoy quien acudiera a su rescate, dándole el papel protagonista (inicialmente pensado para Gregory Peck) de “Quo Vadis”, drama romano-cristiano que fue un enorme éxito de público y un razonable éxito de crítica, compartiendo escena con una joven Deborah Kerr:

Clark Gable había rechazado el papel pensando que aparecer en falda romana iba a resultar ridículo. Robert Taylor lo aceptó y de pronto se convirtió en el rey de las películas de época. Así, en 1952 llegará la adaptación de la novela de Walter Scott “Ivanhoe”, una de las super-producciones más famosas de la época, en la que le acompañaban Elizabeth Taylor, Joan Fontaine y George Sanders:

Richard Thorpe, el director de “Ivanhoe”, vuelve a contar con él para protagonizar su nueva super-producción de época, “Los caballeros del Rey Arturo”, de 1953, interpretando a Lancelot, junto a la Ginebra de Ava Gardner y el Arturo de Mel Ferrer:

Ese mismo año protagoniza el western “Una vida por otra”, interpretando a un bandido que, por el amor de una mujer (de nuevo Ava Gardner) se redime y traiciona a su líder, Anthony Quinn, para defender a un idealista recién llegado, Howard Keel:

El mismo año trabaja de nuevo a las órdenes de Richard Thorpe en “Todos los hermanos eran valientes”, aventuras a bordo de un ballenero junto a Ann Blyth y Stewart Granger:

En 1954 protagoniza junto a Eleanor Parker la primera película de Hollywood rodada en Egipto, “El valle de los Reyes”, interpretando a un arqueólogo que busca la tumba del bíblico José. Al margen de la mala dirección de Robert Pirosh, que afecta a la calidad de una película que goza de unos escenarios magníficos, la película supuso alejarse de las comodidades de Hollywood y rodar en condiciones mucho más complicadas, como afirmaría después Eleanor Parker:

En 1955 repite con Eleanor Parker en un western cómico, en el que interpreta a un trampero del que se enamora una joven campesina que hará lo posible por casarse con él, algo que no está en sus planes, acompañados ambos por unos geniales Victor McLaglen y Russ Tamblyn:

Ese mismo año regresa a Inglaterra para rodar la tercera película de la trilogía de capa y espada de Richard Thorpe, “Las aventuras de Quentin Durward”, la más cómica de las tres, acompañado en esta ocasión por Kay Kendall y Robert Morley:

En 1956, además de protagonizar una película sobre el desembarco de Normandía, “Día D, 6 de junio”, interpreta al villano  (poco frecuente en él verle en personajes tan desagradables) de “La última caza”, demasiado aficionado a matar búfalos e indios, que terminará enfrentándose a su antiguo socio, Stewart Granger: 

El resto de su carrera va a transcurrir por lo general en el ámbito del western. En 1958 rueda a las órdenes de John Sturges “Desafío en la ciudad muerta”, interpretando a un Sheriff que tendrá que enfrentarse a su antigua banda, liderada por Richard Widmark:

Pese a todo, en 1958 Robert Taylor regresa al cine negro con “Chicago, años 30”, de Nicholas Ray, ambientada en el mundo del crimen organizado, en la que de nuevo el amor, en este caso por Cyd Charisse, le impulsará a querer abandonar la vida criminal, encontrándose con muchos obstáculos para ello, encabezados por su patrón, Lee J. Cobb:

Pero también en 1958 abandona la MGM, fundando su propia productora y pasando a trabajar en televisión. En esta época, sus westerns van a resultar menos sonados, pero regresa al género de las aventuras dirigido de nuevo por Richard Thorpe en “Los asesinos del Kilimanjaro”, partiendo de la historia de los famosos leones asesinos de Tsavo:

Su ritmo de trabajo se reduce. Algunos westerns más dejan paso en 1964 a “Amor entre sombras”, thriller de terror en el que comparte pantalla con su ex-mujer, Barbara Stanwyck, en la que será la última película de ella:

Pese a rodar algunas películas más, la carrera de Robert Taylos va a destacar en sus últimos años en la televisión, cuando sustituya a su amigo Ronald Reagan, que se pasa a la política, en la serie “Death Valley Days”:

Robert Taylor vive en su gran rancho en Los Angeles con su familia. Sus últimos años son difíciles. Fumador empedernido, en 1968 se le diagnostica cáncer de pulmón, lo que le provoca ser sometido a varias operaciones. Además, el 26 de mayo de 1969 su mujer se encuentra el cuerpo sin vida de su hijo Michael (hijo adoptivo de Taylor), que había salido un mes antes de una clínica psiquiátrica en la que llevaba años por intentar envenenar a su padre biológico (la autopsia determinó que murió de sobredosis). Pocos días después, el 8 de junio de 1969, Robert Taylor sucumbía al cáncer de pulmón, a los 57 años. Su cuerpo fue enterrado en el Forest Law Memorial de Glendale. 

Actor generalmente infravalorado, Robert Taylor supo recuperar su fama en los años 50 tras haber caído en el olvido en los años 40, consiguiendo con ello alguno de sus papeles más memorables. Si bien nunca entró en la categoría de los grandes actores del Hollywood clásico, su talento bien le hace merecer nuestro recuerdo. A fin de cuentas, que un casi debutante consiga no quedar en ridículo ante una inmensa Greta Garbo ya es un mérito al alcance de muy pocos.

140 años del nacimiento de Lionel Barrymore (28-04-2018)


Miembro de una de las más célebres familias de actores de Estados Unidos, si bien nunca alcanzó el grado de estrella que tendría su hermano John, Lionel Barrymore fue ese actor secundario imprescindible en cualquier película que aspirara a tener cierta calidad en los años 30 y 40. El día que se cumplen 140 años de su nacimiento, repasaremos brevemente su extensa carrera.




El nombre de nacimiento de Lionel Barrymore era Lionel Herbert Blythe, y nació el 28 de abril de 1878 en Filadelfia, estado de Pensilvania. Sus padres eran los actores teatrales Georgiana Drew y Herbert Arthur Chamberlain Blythe, que tomaría el nombre artístico de Maurice Barrymore. Lionel tendrá dos hermanos menores, todos ellos actores teatrales y, con el tiempo, cinematográficos: Ethel, nacida en 1879, y John, que nace en 1882.

Mientras realiza sus estudios en prestigiosos colegios, debuta en el teatro con 15 años junto a su abuela, Louisa Lana Drew. Pese a todo, por esas fechas Lionel no está interesado en el teatro, prefiere dedicarse a la pintura y a la música, pero el éxito que va a alcanzar con papeles de carácter le llevará a dedicarse a la carrera de actor. Por esa época luce un aspecto muy distinto al que conocemos:

En 1894, Lionel Barrymore se casa con la actriz Doris Rankin, pero una serie de fracasos teatrales llevan a la pareja a abandonar las tablas y trasladarse en 1906 a parís, donde Lionel trata de ganarse la vida como artista. Pero en 1908 nace su hija Ethel, y la falta de éxito como pintor les lleva a volver a Estados Unidos en 1909. Pese a todo, ese año muere su hija, y él tiene que retirarse de la obra en la que está trabajando por problemas de salud. Por ello, en 1911 debuta en el cine, en cortometrajes dirigidos por D. W. Griffith, además de algún largo con el mismo director. Pero con el estallido de la I Guerra Mundial regresa a Broadway con gran éxito, abandonando temporalmente el cine. En las tablas trabaja a menudo con sus hermanos o junto a su mujer, con la que en 1916 tiene una segunda hija, Mary, que al igual que la primera sólo sobrevive un año. la pérdida de ambas hijas (no tendrá, que se sepa, más descendencia) afecta seriamente a Lionel y a su relación con su esposa, de quien se divorciará en 1923. En 1924 se casa con la actriz Irene Fenwick, con la que permanecerá hasta la muerte de ella, en 1936. Este matrimonio le traerá un enfrentamiento con su hermano John, ya que al parecer Irene había sido su amante, y ambos hermanos permanecerán dos años sin hablarse.

A principios de los años 20, Lionel Barrymore regresa a Hollywood, si bien muchas de sus películas de la época se han perdido. Ya en 1925 se traslada definitivamente a Hollywood, donde trabaja junto a estrellas como Greta Garbo, Lon Chaney o Buster Keaton. Sus mayores éxitos vendrán en 1928. Uno será su última colaboración con Griffith, “Su mayor victoria”, y el otro será “Sadie Thompson”, junto a Gloria Swanson:

Con la llegada del cine sonoro, Lionel Barrymore, que pese a ser un famoso actor teatral tenía una dicción bastante borrosa, se retira de la interpretación y se centra en su carrera como director, alcanzando su mayor éxito con “Madame X”, que le valdrá una nominación al Oscar como mejor director. Otro gran éxito será el musical “La canción de la estepa”, con el barítono Lawrence Tibett (que será nominado al Oscar como mejor actor), acompañado por Stan Laurel y Oliver Hardy:

Otro motivo para su retirada temporal de la interpretación es la artrosis que empieza a sufrir hacia 1928, y que le hará adicto a la morfina, la cocaína y otros calmantes que alivien el dolor cada vez más insoportable que sufre. Pero no tarda en regresar a la interpretación, y lo hará por la puerta grande, con “Un alma libre”, de Clarence Brown, en 1931, en la que interpreta a un abogado dispuesto a defender a un gangster pese a conocer todos sus crímenes, interpretado por un debutante Clark Gable, para ver como su amada hija, Norma Shearer, deja a su amor, Leslie Howard, por el bandido en cuestión:

Se hace raro verle en un papel protagonista en su etapa de cine sonoro, pero la elección fue tan acertada que le valió ese año el Oscar a Mejor Actor, en la que sería su única nominación (interpretativa, como director ya hemos dicho que recibió otra).

Recuperado definitivamente para el cine, participa ese mismo 1931 en “Mata Hari”, película a mayor gloria de Greta Garbo y el míto del cine mudo Ramon Novarro (intentando hacer carrera en el cine sonoro, algo que no conseguirá), interpretando al amante que la traiciona:

En 1932 comparte reparto con sus hermanos John y Ethel interpretando al mítico monje ruso en “Rasputin y la zarina”:

Además, acompañará a su hermano John en “Arsene Lupin” y en la película ganadora del Oscar ese año, la coral “Gran Hotel” de Edmund Goulding, en la que comparte pantalla con Greta Garbo (de nuevo), Wallace Beery o Joan Crawford:

Al año siguiente, el director George Cukor intentará repetir el éxito de “Gran Hotel” con otra tragicomedia coral, “Cena a las ocho”, en la que interpreta al enfermo anfitrión de dicha cena, en medio de un reparto en el que aparecen Marie Dressler, Jean Harlow, Wallace Beery y su hermano John, aunque en este caso no lleguen a compartir pantalla:

En 1934 interpreta el breve papel de Billy Bones en la adaptación que Victor Fleming dirige de “La isla del tesoro”, junto a Jackie Cooper y, de nuevo, Wallace Beery, y repite junto a Jean Harlow (a quien al parecer quería como si fuera su hija, ya que tenía una edad similar a la que habrían tenido las suyas) en la comedia “Busco un millonario”:

En 1935 colabora por primera vez con el director Tod Browning en “La marca del vampiro”, en la que comparte pantalla con Bela Lugosi:

E interpreta a Dan Peggotty en la adaptación que realiza George Cukor de “David Copperfield” de Charles Dickens, junto a un reparto interminable encabezado por nombres como Freddie Bartholomew, Basil Rathbone, W. C. Fields o Edna May Oliver:

En 1936 repite a las órdenes de Tod Browning protagonizando junto a Maureen O’Sullivan el clásico de terror “Muñecos infernales”, en la que le vemos además disfrazado de mujer:

Y repite también junto a Greta Garbo y a las órdenes de George Cukor en “La dama de las camelias”, adaptación de la obra de Dumas en la que interpreta a Monsieur Duval, el inflexible padre del protagonista, el recién llegado Robert Taylor:

En 1937 trabaja en la mítica “Capitanes intrépidos”, de Victor Fleming, interpretando al capitán del barco pesquero que rescata al niño rico Freddie Bartholomew y en el que trabaja el pescador Manuel, interpretado por un Spencer Tracy que ganará su primer Oscar por esta película:

Pero en 1936, Lionel Barrymore se rompió la cadera, y en 1937, durante el rodaje de “Saratoga”, en la que coincide de nuevo junto a Clark Gable y Jean Harlow, tiene un accidente y vuelve a rompérsela. Esta vez ya no curará, y le impedirá poder andar. Prácticamente confinado en una silla de ruedas por el resto de su vida, hará un esfuerzo sobrehumano (a costa de grandes dosis de calmantes) para rodar en pie el que posiblemente sea su papel más entrañable, el abuelo Vanderhof, patriarca de una familia muy peculiar, que se enfrenta al hecho de que la nieta, única “normal” de la familia, interpretada por Jean Arthur, va a casarse con James Stewart, miembro de una familia de empresarios que entienden la vida de una forma completamente diferente, en la absolutamente genial “Vive como quieras” de Frank Capra, por la que, incomprensiblemente, no fue nominado al Oscar a mejor secundario:

También en 1938 interpreta por primera vez al Doctor Gillespie en la serie de películas sobre el Doctor Killdare, y en 1941, en “Dr. Killdare’s wedding day” puede incluso escucharse una composición suya, ya que Lionel Barrymore nunca abandonó su ilusión juvenil de ser músico. Será esta serie de películas las que le ocupen en los primeros años 40. Además, en 1942 muere su hermano John, siendo su funeral uno de los últimos momentos en los que se le pudo ver en pie.

Su siguiente película reseñable será “Desde que te fuiste”, de 1944, drama ambientado en las familias que se quedan solas cuando los esposos marchan a la II Guerra Mundial, con un reparto de lujo, en el que interpreta a un clérigo:

Convertido en un secundario de lujo, Lionel Barrymore interpreta por lo general a ancianos con carácter pero a la vez entrañables, pero en 1946 interpreta a dos de los personajes más desagradables de su carrera. Por un lado es el racista senador Jackson McCanles, esposo de la tía de la mestiza Jennifer Jones y padre de los dos hermanos que se pelearán por su amor, Joseph Cotten y Gregory Peck en el clásico de King Vidor “Duelo al sol”:

Y por otro interpreta al odioso banquero Potter en una de las películas más famosas de la historia, la maravillosa “Qué bello es vivir” de Frank Capra, de nuevo junto a James Stewart:

En 1938 interpreta al propietario del Hotel en el que él, su hija Lauren Bacall y algunos otros, entre ellos Humphrey Bogart son secuestrados por el gangster Edward G. Robinson en el clásico de cine negro “Cayo Largo” de John Huston:

Su filmografía posterior apenas aporta nada a una larguísima y prolífica carrera. Un breve papel en “Estrella del destino”, en 1953, junto a Clark Gable y Ava Gardner será su último papel. Poco después, el 15 de noviembre de 1954, un infarto se lo llevaba por sorpresa a los 76 años. Fue enterrado en el Calvary Cemetery de Los Angeles, donde pocos años después sería enterrada también su hermana Ethel.

Pese a su importante carrera como protagonista en innumerables films mudos, Lionel Barrymore pasó a la historia como ese actor de carácter perfecto para hacer de secundario de lujo, aportando su gran prestigio a cualquiera de las películas en las que participaba, legándonos así su participación en un buen número de películas míticas que lo convierten en un personaje imprescindible de la historia del cine de Hollywood.



120 años del nacimiento de Fredric March (31-08-2017)


Hace pocos días hablábamos de Paul Muni, una estrella del Hollywood de los años 30 hoy caída en el olvido. Hoy vamos a hablar de otra gran estrella del Hollywood de los años 30 y 40 (incluso de los 50) hoy bastante olvidada, pese a tener en su haber 2 Oscars y dos Tony (y que además es uno de mis actores favoritos), un día después de que se cumplan 120 años de su nacimiento: hoy hablamos de Fredric March.




Ernest Frederick McIntyre Bickel, que era el nombre real de Fredric March, nació el 31 de agosto de 1897 en Racine, estado de Wisconsin. Su padre, John F. Bickel, era un comerciante y anciano prebiteriano, mientras que su madre, Cora Brown Marcher, era profesora. Fredric estudió en su ciudad natal hasta trasladarse a Madison para asistir a la universidad. Sirvió en la I Guerra Mundial como teniente de artillería y comenzó su carrera profesional trabajando en un banco. Pero una apendicitis le hizo replantearse su vida y se interesó por la interpretación, comenzando en 1920 a trabajar como extra en películas filmadas en Nueva York. Es entonces cuando adopta el nombre de Fredric March, usando una abreviatura del apellido de soltera de su madre.

En 1921 se casa con Ellis Baker, de la que se divorcia en 1927. Un año antes había comenzado a trabajar en Broadway, donde conoce a la que será su segunda esposa, Florence Eldridge, con la que se casa en 1927. Esta segunda unión durará hasta la muerte de él, y adoptaran dos niños. Su éxito en el teatro le lleva a firmar un contrato con la Paramount en 1929, año en el que rueda varias películas, las primeras en las que aparece acreditado.

Será en 1930 cuando se produzca su salto a la fama, con la comedia ambientada en el teatro “The royal family of Broadway”, en la que interpreta un personaje inspirando en el gran actor de la época John Barrymore. Este papel le supuso su primera nominación al Oscar:

Su consagración definitiva vendrá un año después, en 1931, al protagonizar “El hombre y el monstruo”, adaptación del “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson, dirigido por Rouben Mamoulian y acompañado por Miriam Hopkins:

Por este papel vuelve a estar nominado al Oscar. Y ese año se produce algo insólito: dos actores se llevarán el premio: Wallace Beery por “Campeón” y el propio March, pese a tener un voto más que Beery; en aquella época, un voto de diferencia se consideraba insuficiente para proclamarse ganador único.

Convertido ya en un actor de gran prestigio, en 1932 es elegido para protagonizar, junto a Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalberg, el drama romántico “La llama eterna”:

También protagoniza “El signo de la cruz”, drama de época dirigido por Cecil B. de Mille ambientado en la Roma de Nerón, junto a Charles Laughton y Claudette Colbert:

En 1933, protagoniza junto a Cary Grant el drama bélico “El águila y el halcón”, y destaca en la comedia de Ernst Lubitsch “Una mujer para dos”, compartiendo a Miriam Hopkins con Gary Cooper, y con Edward Everett Horton, habitual en el cine de Lubitsch, en el reparto:

En 1934 repite junto a Norma Shearer en un nuevo drama romántico, ambientado en el siglo XIX, en la que tiene que vencer la tiranía del padre de ella, un genial Charles Laughton, para conseguir a su amada:

Protagoniza también la comedia de aventuras “El burlador de Florencia”, interpretando al escultor Benvenutto Cellini, y “La muerte de vacaciones”, en la que interpreta a la muerte, que quiere saber por qué los humanos le temen tanto y se transforma en uno de ellos:

1935 será un gran año para Fredric March. Además de protagonizar “El ángel de las tinieblas”, drama romántico junto a Merler Oberon y Herbert Marshall, visto su éxito en grandes adaptaciones literarias, es elegido para protagonizar dos de ellas. La primera, la adaptación que Richard Boleslawsky realiza de la mítica obra de Victor Hugo “Los miserables”, en la que interpreta al propio Jean Valjean, junto al Javert de Charles Laughton y en la que su mujer, Florence Eldridge, interpreta a Fantine. Su trabajo en esta película es realmente excepcional, y es difícil imaginar a cualquier otro actor del momento capaz de interpretar un personaje tan complejo con semejante nivel:

La otra es la “Ana Karenina” de Clarence Brown, en la que tiene que medirse junto a la inmensa Greta Garbo. Pese a tener 8 años más que la Divina, interpreta a su joven enamorado, el Conde Vronsky, y pese a la irregular adaptación de la obra de Tolstoy, sale bien parado del envite. Comparte reparto junto a Basil Rathbone, Freddie Bartholomew y Maureen O’Sullivan:

En 1936 le tenemos en otra gran adaptación literaria, “El caballero Adverse”, drama de aventuras junto a Olivia de Havilland, interpretando a un personaje ambiguo, que se tiene que enfrentar a los villanos Claude Rains y Gale Sondergaard, él mismo es en realidad un anti-héroe:

Ese mismo año es seleccionado por John Ford para interpretar en “Maria Estuardo” al conde James Hepburn de Bothwell, tercer marido de la reina interpretada por Katherine Hepburn, mientras su esposa Florence Eldridge interpreta a Isabel I:

En 1937 estrena otras dos grandes películas, ambas dirigidas por William A. Wellman y ambas en color. la primera es la comedia dramática “La reina de Nueva York”, en la que interpreta a un periodista que sigue la historia de una mujer supuestamente envenenada por radio, interpretada por Carole Lombard:

La otra es la genial “Ha nacido una estrella”, en la que interpreta a la estrella caída en desgracia Norman Maine, que ve como su mujer, interpretada por Janet Gaynor, alcanza la fama que él tenía y ya no puede recuperar. Por este papel recibe una nueva nominación al Oscar:

Con 40 años, Fredric March todavía es contratado para interpretar a galanes románicos, aunque su versatilidad de estilos es casi insólita en una época de constantes encasillamientos. Pero en 1937 decide volver a Broadway, ya que le interesa más el teatro que el cine. Sigue pese a todo trabajando en Hollywood, aunque no firma contratos de larga duración, manteniendo así su libertad artística. Las películas que estrena en 1938 pasaron sin pena ni gloria, y sus siguientes papeles no son especialmente recordados, aunque se puede destacar su papel en “Susana y Dios” de 1940, interpretando al esposo de Joan Crawford:

Destaca también en 1942 en la comedia romántica “Me enamoré de una bruja” junto a Veronica Lake, en el papel que interpretará años después James Stewart en el remake:

Su regreso por la puerta grande a Hollywood se produce con el drama de William Wyler “Los mejores años de nuestra vida”, drama que narra la vuelta a casa de tres veteranos de la II Guerra Mundial: Dana Andrews, el soldado real Harold Russell y el propio March, que regresa junto a su mujer Myrna Loy y ve con malos ojos como su hija, Teresa Wright, se enamora de Dana Andrews:

La película fue un enorme éxito, y ganó 7 Oscars, entre ellos Mejor Película y Director, y el propio Fredric March se llevó su segundo Oscar. Y en 1947 se lleva su primer Tony por su papel en la obra teatral “Years ago”, escrita por Ruth Gordon. Su talento está ya sobradamente reconocido.

Su siguiente papel cinematográfico relevante será en 1951 en “Muerte de un viajante”, adaptación de la obra teatral de Arthur Miller que March había rechazado interpretar en teatro. Esta interpretación le valió su quinta y última nominación al Oscar, además de ganar el Globo de Oro:

Fredric March ya no tiene aspecto de galán romántico, y eso le relega en cine a papeles secundarios, aunque todavía protagoniza en 1953 “Fugitivos del terror rojo”, película de Elia Kazan que demoniza a los comunistas en un intento por excusar su actitud durante la caza de brujas. No deja de sorprender que March se prestara a colaborar en este panfleto conservador siendo, al igual que su esposa, un conocido demócrata.

En 1954 presenta la entrega de los Oscars, tirando de seriedad e ironía frente a la comicidad del otro presentador, Donald O’Connor:

Tras papeles secundarios en películas como “La torre de los ambiciosos” (por la que se llevará una nominación al BAFTA) o “Los puentes de Toko-Ri”, y de trabajar en televisión en “The best of Broadway”, por la que se lleva una nominación al Emmy, en 1955 vuelve a tener un papel importante en “Horas desesperadas”, en la que su familia es secuestrada en su hogar por Humphrey Bogart:

Ya como secundario, en 1956 interpreta al jefe de Gregory Peck en “El hombre del traje gris”:

Y ese mismo año interpreta a Filipo de Macedonia, padre de “Alejandro Magno”, interpretado por Richard Burton y dirigida por Robert Rossen:

En 1957 gana su segundo premio Tony por su papel teatral en “Larga jornada hacia la noche”, en la que trabaja de nuevo junto a su mujer, que no se lleva el premio pese a estar nominada.

Tras recibir una segunda nominación al Globo de Oro en 1959 por su papel en “En mitad de la noche”, en 1960 comparte pantalla con Spencer Tracy (quien fuera su rival para conseguir el papel que interpretó en “Horas desesperadas”) en la genial adaptación de Stanley Kramer del drama judicial “La herencia del viento”, en la que de nuevo comparte escena con su mujer:

Pocas veces un actor tan contenido como él se mostró tan histriónico, en un papel que, por otro lado, lo requería.

De sus pocos papeles posteriores destaca su labor en “Siete días de mayo”, en la que interpreta al presidente de Estados Unidos que, en plena Guerra Fría, sabe que uno de sus generales pretende derrocarle, en una película en la que participan Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster y Edmond O’Brien, y que le vale una tercera y última nominación al Globo de Oro:

Su último papel cinematográfico relevante es en 1967 en “Un hombre”, protagonizada por Paul Newman. Fredric March, que además de en cine, teatro y televisión, ha trabajado realizando grabaciones como narrador, sufre una operación a causa del cáncer de próstata que padece en 1970, lo que parece haber acabado con su carrera; de ahí la sorpresa de verle en 1973 en la adaptación televisiva de la obra teatral “El repartidor de hielo”, dirigida por John Frankenheimer, junto a Lee Marvin, Robert Ryan y Jeff Bridges:

Finalmente, el 14 de abril de 1975 sucumbía al cáncer de próstata que padecía a los 77. Fue enterrado en su residencia de New Milford, en Connecticut, donde será enterrada también su viuda Florence al morir en 1988.

Fredric March fue uno de las estrellas más populares de los años 30 gracias a su inmenso talento y versatilidad, pero el paso de los años no ha jugado en su favor. Hay que volver a ver todos esos grandes papeles que nos legó para situarle de nuevo en el lugar que le corresponde.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



40 años de la muerte de Joan Crawford (10-05-2017)


Actriz de cine mudo, bailarina de musical, reina del melodrama y estrella del cine de terror, a lo largo de su carrera tuvo que tocar casi todos los géneros para poder salir airosa. Un día como hoy hace 40 años nos dejaba una de las más destacadas actrices de la edad dorada de Hollywood, famosa por sus grandes ojos, duras facciones y carácter problemático: Joan Crawford.




Su verdadero nombre era Lucille Fay LaSueur (cualquier parecido con Joan Crawford es pura coincidencia), y nació un 23 de marzo de… probablemente 1904, aunque no se sabe con certeza el año, dudándose con 1905 o 1906, en San Antonio, Texas. Su padre, de origen francocanadiense (de ahí el apellido) abandonó a la familia poco antes de nacer ella, así que su madre se casó poco después con un empresario teatral,mudándose a Oklahoma. Pensaba que el nuevo marido de su madre, Henry Cassin, era su verdadero padre, hasta que su hermano Hal, un año mayor que ella, le contó la verdad. Su padrastro abusaba sexualmente de ella.

Por el lado positivo, del trabajo de su padrastro en el teatro adquirió su pasión por la danza, pero sufrió un accidente que le provocó 3 operaciones y 18 meses de reposo en los que no pudo ni siquiera ir a la escuela. Posteriormente, problemas judiciales de su padrastro provocaron el traslado de la familia a Kansas City, Missouri, donde continúa sus estudios.

En 1924 ya trabaja como bailarina y corista, además de casarse con el saxofonista James Welton. Consigue también ser conocida en Hollywood (sobre su participación en alguna película porno light no hay certeza). La cuestión es que en diciembre de 1924 consigue un contrato con la Metro, y ya en 1925 estrena varias películas mudas. Ya en 1928 protagoniza una película con Ramón Novarro, la estrella del cine mudo vista como sucesor del fallecido Rodolfo Valentino, “Across to Singapore”:

Pero la película que la lanzó a la fama fue estrenada también en 1928, “Vírgenes modernas”:

En 1929 protagoniza “Jugar con fuego”, en la que coincide con Douglas Faibanks Jr. , con quien se casa el 3 de junio de 1929, pese a la oposición inicial del padre de él, el mítico Douglas Fairbanks.

Pero los tiempos cambian, en 1927 se estrena “El cantor de jazz”, primer film sonoro de Hollywood, y el cine sonoro tarda poco en imponerse en los gustos de la sociedad. Intérpretes que hasta ahora no tenían problemas por su voz o acento ven como con el cine sonoro sus carreras llegan a su fin. Joan Crawford se estrena en el cine sonoro en 1929 con “The Hollywood revue of 1929”. Aunque los críticos la encontraron insegura con el nuevo cine sonoro, su voz no tenía problemas que le impidieran proseguir su carrera en las nuevas circunstancias.

En sus inicios en el cine sonoro destaca por supuesto su participación en musicales, como “Danzad, locos, danzad”, de 1931, en el que luce sus dotes como bailarina:

Pero, para su frustración, no consigue el papel protagonista de “Alma libre”, que recae en la esposa del productor Irving Thalberg, Norma Shearer, a quien odiaría el resto de su vida. Esta película fue el debut en el cine de Clark Gable, con quien Joan Crawford (que usa ya este nombre artístico) comparte pantalla en varias películas (incluyendo la que acabamos de ver).

En 1932 protagoniza “Bajo la lluvia”, drama de Lewis Milestone que no es bien recibido por un público aquejado de la crisis económica de la gran depresión y que prefiere comedias ligeras a una película sobre doble moralidad e intransigencia religiosa en la que un reverendo, Walter Huston, insiste en corregir a la perdida Joan Crawford, aunque en el fondo oculta otras intenciones:

También en 1932 forma parte del drama coral “Gran Hotel”, en el que no consigue evitar ser eclipsada por la enorme Greta Garbo, compartiendo además protagonismo con los hermanos Barrymore, Lionel y John:

En 1933 protagoniza “Alma de bailarina”, junto a Clark Gable y Franchot Tone, en la que comparte baile con el debutante Fred Astaire:

El estilo enérgico pero más bien basto de Joan Crawford contrasta con la exquisita elegancia de Fred Astaire.

En 1933 se divorcia de Douglas Fairbanks Jr., y en 1935 se casa con Franchot Tone, a quien conoció precisamente en esta película.

La implantación del Código Hays de censura a partir de 1933 cambia el tipo de películas que protagoniza, y pasa a trabajar sobre todo en dramas románticos, siendo el primero “Así ama la mujer”, en la que vuelve a compartir pantalla con Franchot Tone:

Sus compañeros de reparto en esos años serán Clark Gable, Franchot Tone e incluso Gary Cooper o el debutante Robert Taylor. Uno de sus mayores esfuerzos es el de lanzar la carrera de su esposo, pero éste no está interesado en llegar a ser una estrella, como ella quiere. No son buenos años para Joan Crawford, que llega incluso a ser considerada “veneno para la taquilla”.

Quizá su primer éxito post-código sea su participación como villana en “Mujeres”, comedia dramática de George Cukor de 1939, en la que no aparece ningún hombre, y en la que Joan Crawford interpreta a la mujer que le roba el marido a la protagonista, interpretada por Norma Shearer, personaje al que ella misma definía como “una perra” (creo que le corresponde más bien la definición de otro cánido, hembra del zorro…), y ella disfruta interpretando el papel, llevando incluso demasiado lejos su enfrentamiento con su enemiga Norma Shearer:

En 1939 se divorcia finalmente de Franchot Tone. Su carrera sigue en mal momento, y sólo alcanza cierto éxito con “Un rostro de mujer”, de 1941, de nuevo dirigida por George Cukor (famoso director de actrices que sacaba lo mejor de ellas”, interpretando a una mujer desfigurada metida en una banda criminal, que recupera un bello rostro gracias a la labor del cirujano Melvyn Douglas y que intenta redimirse, cueste lo que cueste,incluso si eso pasa por eliminar a su antiguo cómplice, Conrad Veidt:

En 1940, estando divorciada, Joan Crawford adopta a una niña, Christina, que de mayor escribirá un libro contando sus malísimas experiencias con su madre adoptiva, y que fue adaptado al cine en “Queridísima mamá”. Ella se vuelve a casar en 1942 con Philip Terry, y adoptarán juntos un niño. Christopher. Tras su nuevo divorcio, en 1946, adoptará a otras dos niñas, Cynthia y Cathy, que defenderán la memoria de su madre de los ataques de Christina.

En 1943 rompe su contrato con la Metro y pasa a servir como voluntaria durante la II Guerra Mundial. Terminada la guerra, firma un contrato con la Warner. Y cuando parecía que su carrera estaba acabada,tiene un golpe de suerte: una de sus grandes rivales, con la que competía por los mejores papeles, Bette Davis, rechaza protagonizar “Alma en suplicio”, de Michael Curtiz; el director no quiere ni oír hablar de Joan Crawford, prefiere a Barbara Stanwyck, pero el estudio se sale con la suya. “Alma en suplicio” es la historia de una mujer que ha entregado su vida a proteger a una hija ingrata, Ann Blyth, hasta que un asesinato le obliga a poner las cosas en su lugar:

Por esta película Joan Crawford recibe su primera nominación al Oscar, premio que ganará pero que no podrá recoger en la ceremonia por una enfermedad.

Resurge así como estrella del melodrama, protagonizando “De amor también se muere” de Jean Negulesco en 1946, junto a John Garfield, en la que interpreta el papel de una mujer manipuladora que cae rendidamente enamorada:

En 1947 protagoniza “Amor que mata”, de Curtis Bernhardt, interpretando de nuevo el papel de una mujer que cae rendidamente enamorada de Van Heflin, quien no corresponde a su amor y que se enamorará de la hija de su nuevo esposo, Raymond Massey (en uno de sus pocos papeles “de bueno”), lo que le obliga a tomar medidas drásticas:

Por esta película consigue una segunda nominación al oscar.

En 1949 protagoniza “Flamingo Road”, dirigida de nuevo por Michael Curtiz, en la que interpreta a una mujer que tiene que enfrentarse al mafioso local interpretado por Sidney Greenstreet:

Continúa trabajando para la Metro, pero cuando en 1952 protagoniza “Una mujer peligrosa”, que ella consideraba su peor película, decide que es el momento de romper su contrato. sabia decisión, ya que esto le permite protagonizar “Miedo súbito”, drama de intriga en la que interpreta a una rica escritora que se casa con un hombre más joven, Jack Palance, para descubrir que su esposo quiere matarla para quedarse con su herencia:

En 1954 protagoniza junto a Sterling Hayden uno de sus papeles más recordados en el western “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, en la que vuelve a interpretar a una mujer de mucho carácter con la fuerza necesaria para enfrentarse a sus enemigos:

El 10 de mayo de 1955 se vuelve a casar, en este caso con Alfred Steele, ejecutivo de Pepsi, que la dejará viuda en 1959, ocupando ella una plaza en la ejecutiva de la empresa.

Su carrera como actriz prosigue en dramas como “La abeja reina” de 1955 o “Hojas de otoño”, fallido film de 1956 dirigido por Robert Aldrich y que protagoniza junto al recién llegado Cliff Robertson, interpretando a una vieja solterona que se casa con un hombre mucho más joven en una historia que combina algún momento de intriga con enfermedades mentales:

Pero tras unos años más bien flojos, será de nuevo el director Robert Aldrich quien la devuelva al primer plano en 1962 al emparejarla con Bette Davis en la mítica “Qué fue de Baby Jane”, película esperpéntica con guiños de terror en la que las dos viejas enemigas lo dieron todo de su parte para dar más “credibilidad” a las dos hermanas que se maltratan mutuamente:

Bette Davis instaló en el set de rodaje una máquina de Coca-Cola sólo para fastidiar a Crawford, que era directiva de Pepsi. La rivalidad continuó en la temporada de premios: aunque Joan Crawford fue nominada al BAFTA, se quedó sin nominación al Oscar, a diferencia de Bette Davis. Pero cuando se anuncia que la ganadora del premio es la ausente Anne Bancroft, es Joan Crawford la que recoge el premio, provocando una mayor irritación e su compañera de reparto:

Tal es la enemistad entre ambas, que cuando Robert Aldrich quiere repetir el éxito con una nueva película, “Canción de cuna para un cadáver”, Bette Davis se niega a compartir pantalla con Joan Crawford, por lo que será Olivia de Havilland la que ocupe el lugar de la Crawford.

A partir de aquí, la mayor parte de la carrera de Joan Crawford será en cine de terror que es mejor olvidar, trabajando por última vez en 1970 en “Trog”:

Tras su retirada, escribió dos tomos de memorias. De su vida amorosa mejor no hablamos, porque nos ocuparía demasiado espacio. retirada de la vida pública desde 1974 a causa de un cáncer de páncreas, Joan Crawford murió finalmente el 10 de mayo de 1977, a causa no del cáncer sino al parecer de un infarto, a los 73 años (probablemente, dada la duda sobre su fecha de nacimiento) en Nueva York. Fue enterrada en Mausoleo Ferncliff de Greenburgh, Nueva York, junto a su último esposo, Alfred Steele:

Como en todo, para gustos los colores: no es Joan Crawford una de mis actrices favoritas (de hecho, prefiero mil veces a su rival Bette Davis, sin ser tampoco una de mis favoritas), y en general la mayoría de sus películas son más bien flojas o repiten los mismos estereotipos de papel. Pero su legado cinematográfico es sin duda enorme y nos dejó algunas películas para el recuerdo.