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In Memoriam: Franco Zeffirelli (15-06-2019)

Tan vinculado al mundo del cine como al del teatro, y sobre todo a la ópera (el pasado verano tuve ocasión de ver dos producciones suyas en la Arena de Verona, Turandot y Aida), fue un director clásico con un marcado preciosismo visual. Hace pocos días nos dejaba el mítico Franco Zeffirelli, y vamos a intentar repasar un poco su carrera.

El verdadero nombre de Franco Zeffirelli era Gian Franco Corsi, y nació en Florencia el 12 de febrero de 1923. Hijo bastardo de Ottorino Corsi, comerciante de telas de Vinci, y de la diseñadora Alaide Garosi. Ambos habían tenido una aventura pase a estar casados, por lo que Gian Franco no podía utilizar el apellido Corsi. Su madre eligió el apellido “Zeffiretti”, tomándolo del aria “Zeffiretti lusinghieri” del “Idomeneo” de Mozart. Pero el registrador escribió mal el apellido y quedó como Zeffirelli. 

Criado por su madre, ésta murió cuando él contaba 6 años, por lo que fue criado por la comunidad de expatriados británica de Florencia, gracias a lo cual fue bilingüe desde su infancia, hablando italiano e inglés. Graduado en la Academia florentina de Bellas Artes, entró en la Universidad para estudiar arquitectura siguiendo el consejo de su padre (que por fin lo reconoció como hijo suyo cuando tenía 19 años). Pero Italia estaba inmersa en la II Guerra Mundial. Franco Zeffirelli lucha como partisano antes de unirse como intérprete a un regimiento británico. Terminada la guerra, vuelve a la universidad, pero ver el Enrique V de Laurence Olivier hace que dirija su atención al teatro. 

Como escenógrafo es descubierto por Luchino Visconti, que cuenta con él como director asistente en varias ocasiones. Zeffirelli colaborará además con otros directores como Vittorio de Sica y Roberto Rossellini, aunque será el estilo de Visconti el que más influya en su carrera. Trabaja como ayudante de dirección en cine y como escenógrafo de teatro y ópera, incluyendo óperas poco frecuentes en la actualidad. Incluso escribe el libreto de la ópera “Anthony and Cleopatra” de Samuel Barber, cuyo estreno también dirige en 1966. 

Su debut como director de cine se produce en 1958 con la comedia “Camping”:

Pero su carrera como director no arranca hasta 1967. Ese año está previsto que dirija la adaptación cinematográfica de la obra teatral de Shakespeare “La fierecilla domada”, que estaba previsto que protagonizaran Sophia Loren y Marcello Mastroiani y que se rodaría en Italia. Pero entonces Richard Burton y Elizabeth Taylor invirtieron un millón de dólares en la producción a cambio de protagonizarla ellos. La película fue un considerable éxito de público y crítica:

Pero al año siguiente es cuando alcanza la fama. Decide dirigir una versión de “Romeo y Julieta” en la que los protagonistas tengan más o menos la edad de los personajes de la obra teatral: Leonar Whiting tenía 17 y Olivia Hussey 16 (uno más que Julieta, si no me equivoco). Pequeño problema porque Zeffirelli no duda en despelotarlos en la escena de la noche de bodas. Pero la película es visualmente bellísima y cuenta con una de las mejores partituras nunca escritas por Nino Rota. Si bien el estilo interpretativo es a menudo demasiado italiano, demasiado tendente al griterío, la película es un enorme éxito, en especial entre los adolescentes que por fin pueden sentirse identificados con los protagonistas:

La escena final es simplemente fascinante. El premio vino con 4 nominaciones al Oscar, de los que ganaría dos de tipo técnico. Las dos nominaciones sin premio fueron mejor película y mejor director para el propio Franco Zeffirelli. Recibió además numerosas nominaciones a los Globos de Oro y a los BAFTA, ganando también algunos de ellos. A día de hoy sigue siendo considerada la mejor adaptación de la más famosa de las obras teatrales de Shakespeare. 

Su siguiente película se estrena en 1972. Se titula “Hermano sol, hermana luna”, y es una biografía de San Francisco de Asís protagonizada, al igual que en el caso de “Romeo y Julieta”, por un actor debutante, en este caso Graham Faulkner. Si bien mantiene una estética similar a la de “Romeo y Julieta”, y la película consigue una nominación al Oscar, no es un éxito de crítica, que la califica como excesivamente dulce:

Ferviente católico (aunque criticado en ocasiones de blasfemo por algunos grupos religiosos), regresa al tema religioso en su siguiente película, una superproducción televisiva de 6 horas, “Jesús de Nazaret”, con un reparto de secundarios de lujo y protagonizada por Robert Powell:

En 1979 estrena “Campeón”, remake de la película homónima de King Vidor de 1931, sobre la vida de un boxeador, interpretado por Jon Voigh, su mujer Faye Dunaway y su hijo Rick Schroder. De nuevo no fue un gran éxito de crítica, pero sí de público, y la película está considerada como la más triste de la historia:

En 1981 estrena “Amor sin límites”, drama sobre una joven pareja que tendrá que hacer frente a la oposición de la familia de ella. La película, moderado éxito de público y con una memorable canción que ganará el Oscar, es un absoluto fracaso de crítica y se lleva numerosas nominaciones a los razzies: 

Quizá a causa de este fracaso, Franco Zeffirelli va a dedicarse los siguientes años a filmar versiones cinematográficas de varias óperas. Comienza en 1982 con “Cavalleria rusticana” de Mascagni y “Pagliacci” de Leoncavallo, ambas protagonizadas por Plácido Domingo. De “Cavalleria rusticana” escuchamos el “Innegiamo” cantado por Elena Obraztsova: 

Y de “Pagliacci” escuchamos el prólogo cantado por Joan Pons:

En 1983 dirige “La Traviata” de Verdi, con Plácido Domingo y Teresa Stratas, ambos protagonistas de su anterior “Pagliacci”. Esta versión consigue una nominación al Oscar (mejor dirección artística para el propio Zeffirelli) y a otros premios:

Y en 1986 estrena “Otello”, adaptación de la ópera verdiana criticada por algunos cortes en la partitura (en especial la canción del sauce de Desdemona), protagonizada por Plácido Domingo y Katia Ricciarelli:

Franco Zeffirelli regresa al cine en 1988, pero de nuevo muy unido al mundo de la música, con “El joven Toscanini”, protagonizada por C. Thomas Howell como el mítico director de orquesta, Sophie Ward y Elizabeth Taylor como una soprano veterana:

En 1990 consigue otro gran éxito adaptando al cine otra de las obras maestras de Shakespeare, en este caso “Hamlet”, con Mel Gibson interpretando al príncipe danés, Glenn Close como su madre, Alan Bates como el pérfido tío Claudio y Helena Bonham Carter como Ofelia. La película fue un éxito considerable:

Mientras, Franco Zeffirelli sigue trabajando en teatro y, sobre todo, en ópera. Entre sus innumerables producciones que pueden encontrarse en Youtube destaca el “Don Carlo” de la inauguración de la temporada de la Scala de Milán de 1992, famosa por el tremendo gallo de Pavarotti en el tercer acto, con un reparto nada desdeñable. Escuchamos a Pavarotti y a Daniela Dessì en el final de la ópera (con la aparición final de Samuel Ramey como Felipe II):

En cine, tras rodar en 1993 “La novicia”, obtiene de nuevo un importante éxito (el último probablemente) en 1996 con su adaptación de “Jane Eyre” de Charlotte Brontë, protagonizada por William Hurt y Charlotte Gainsbourg;

Desde 1994 Franco Zeffirelli fue senador por el partido Forza Italia de su amigo Silvio Berlusconi, quedando aún más demostrada su ideología conservadora. En 1996 confirmó que era homosexual (detestando el término gay). Algunos jóvenes actores a los que dirigió le acusaron tiempo después de abusos, pero ninguno de los casos ha sido demostrado hasta la fecha. 

Sus dos últimas películas son en buena parte biográficas, y no tuvieron gran éxito. La primera, en 1999, es “Te con Mussolini”, en la que un joven huérfano es acogido por unas mujeres británicas amantes de la cultura, interpretadas por Maggie Smith, Judi Dench y Joan Plowright, con Cher en el reparto:

Esta película obtiene un cierto éxito gracias a su impresionante reparto, pero en 2002 “Callas forever” es un fracaso. Muestra los últimos años de la diva, interpretada por Fanny Ardant, cuando un productor, interpretado por Jeremy Irons en una especie de retrato del propio Zeffirelli, intenta convencer de su vuelta a los escenarios. Joan Plowrigh completa de nuevo el reparto:

Alejado del cine, seguía todavía trabajando en la ópera pese a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de junio de 2019 moría en su casa de Roma a los 96 años. El funeral tuvo lugar en Florencia, siendo enterrado en su panteón del cementerio que rodea a la basílica de San Miniato al Monte (cuando estuve allí, hace 6 años, vi un panteón con el nombre “Zeffirelli” que me sorprendió, ya que sabía que ese apellido no existía, era inventado… pues por lo visto era el suyo).

Con una filmografía irregular en la que sobresalen sus adaptaciones de Shakespeare, en el ámbito de la ópera Franco Zeffirelli ha sido una absoluta referencia de la escenografía de corte clásico pero de producciones muy elaboradas y con importante trabajo de dirección de actores. En este caso se ha ido sin duda uno de los más grandes directores de escena y escenógrafos que hemos tenido ocasión de ver.

100 años sin Francesco Paolo Tosti (02-12-2016)


Es sobradamente conocido el género musical alemán denominado “Lied”, que viene a ser musicar un poema, preferiblemente de un gran poeta, claro. Pero este tipo de música se ha compuesto también en otros lugares no germano-parlantes, a menudo con otras denominaciones, como la chanson francesa. En Italia, este género es generalmente conocido como “aria de salón”, y es en cierto modo el antecedente de los cantantes melódicos modernos. Este género fue cultivado por grandes compositores como Bellini (cómo olvidar ese bellísimo “Vaga luna”), Rossini, Donizetti o Verdi, pero quien lo llevó hasta sus últimas consecuencias, quien dedicó su vida a componer este tipo de piezas “menores” (frente a las dimensiones mucho mayores de una ópera) fue Francesco Paolo Tosti, de quien hoy se cumplen 100 años de su muerte.




Francesco Paolo Tosti nació el 9 de abril de 1846 en la localidad de Ortona, actualmente perteneciente a la provincia de Chieti, en la región de Abruzos, región a la que siempre estuvo muy vinculado. Nació en el Palazzo Corvo, que a día de hoy alberga un Museo Musical y el archivo Francesco Paolo Tosti, que alberga partituras del propio Tosti y otros compositores de la región de Abruzos:

Francesco era el 5º hijo (y último) de Giuseppe, un comerciante de la localidad. Desde pequeño comenzó su formación musical en su pueblo, y a los 11 años se matriculó en el conservatorio de San Pietro a Magella de Nápoles, donde estudia violín y composición, siendo su profesor en esta última materia el célebre compositor operístico Saverio Mercadante, quien, impresionado por su talento, le consigue un puesto de profesor asistente mientras todavía es estudiante, lo que mejora su precaria situación económica. Se gradúa en 1866, pero su mala salud le obliga a volver a Ortona, donde permanece en cama varios meses. En ese período compone alguna canción, pero no consigue que se las publiquen.

Una vez recuperado, se traslada a Ancona, donde organiza espectáculos para los trabajadores de la línea de ferrocarril que llevaba a Roma, pero su situación económica seguía siendo tan precaria que sobrevivió varios meses a base de pan y naranjas.

Finalmente, Francesco Paolo Tosti se traslada a Roma, donde su suerte por fin cambia: conoce al compositor Giovanni Sgambati, que consigue que dé un recital (Tosti tiene voz de tenor) al que acude Margarita de Saboya, futura reina de Italia, quien, sorprendida por su talento, lo nombra profesor de canto de la familia real, y poco después le nombra conservador del archivo musical de la corte.

Por esas fechas conoce y entabla amistad con dos paisanos suyos, el pintor Francesco Paolo Michetti y el gran poeta Gabriele D’Annunzio, de quien tomará muchos de los textos de sus canciones.

De esta época son algunas de sus primeras canciones (siempre para voz y piano, aunque luego hayan sido orquestadas o arregladas para otros instrumentos), como el ciclo “Ai bagni di Lucca”, de 1874, del que escuchamos el aria “Saprò morir”:

Y escuchamos otra aria compuesta en 1874, “Non m’ama più”, en la voz del gran barítono Mattia Battistini:

En 1975 se traslada a Londres, donde gracias a sus amistades consigue entrar en seguida en las altas esferas, entre las que sus recitales en salones son tan apreciados como las numerosas canciones que compone, en italiano, pero también en inglés y francés. En 1880 es nombrado maestro de canto de la Reina Victoria, y mantendrá el puesto durante el reinado de su hijo Eduardo VII. En 1894 es nombrado profesor de la Royal Accademy of Music, y en 1906 obtiene la nacionalidad británica, siendo nombrado Barón dos años después. Pese a todo, sigue pasando temporadas en Italia.

Escuchamos ahora algunas de sus canciones y arias de salón más relevantes, cronológicamente en la medida de lo posible. Los textos de muchas de ellas los podéis encontrar en este enlace.

Comenzamos con una canción de 878, “Vorrei morire”, con texto de Leonardo Maria Cognetti, en la voz de Luigi Alva:

De ese mismo año es este “Ricordati di me”, con texto de Giuseppe della Valle, que escuchamos a Ernesto Palacio:

De 1979 son los “Canti popolari abruzzesi”, 15 breves dúos y trios  con texto de Raffaelo Petrosemolo:

De ese mismo años son también las “Pagine d’album”, 5 canciones con texto de Olindo Guerrini,  a las que pertenece este “Donna, vorrei morire” que escuchamos a Tito Gobbi:

De 1880 es una de las arias de salón más famosas de Francesco Paolo Tosti… pero curiosamente conocemos más la traducción italiana que el original inglés, “Goodbye”, con texto de George John Whyte-Melville y que escuchamos al tenor John McCormack:

Venga, vamos a escuchar ahora la versión italiana, “Addio”, en la voz de Enrico Caruso:

De 1880 es también esta “Preghiera” con texto de Giuseppe Giusti, que le escuchamos a Plácido Domingo:

Y de 1880 es también la primera canción con texto de Gabriele D’Annunzio que vamos a escuchar, “Visione”, cantada por José Carreras:

De 1881 es este “Senza di te”, con texto de Ferdinando Fontana:

Las arias de salón de Francesco Paolo Tosti requieren a un intérprete con muchos recursos expresivos, que sepa jugar con el fraseo y el color de la voz, por lo que son canciones perfectas para intérpretes tan sutiles como el gran Carlo Bergonzi, que nos dejó versiones referenciales de algunas de ellas. Así que le vamos a ver cantar “Aprile”, de 1882, con texto de Rocco Emanuele Pagliara:

También en 1882, Francesco Paolo Tosti compone una de sus canciones más famosas, “Ideale”, con texto de Carmelo Errico. Vamos a escuchar esa referencial versión de la canción que nos dejó Luciano Pavarotti en uno de sus días más expresivos:

¡Simplemente flipante!

De 1883 es “Notte bianca”, de nuevo con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos al barítono Renato Bruson:

Escuchamos ahora una bellísima canción en francés, “Ninon”, de 1884, con texto de Alfred de Musset, que escuchamos cantar al mítico tenor francés Georges Thill:

De 1885 es la bellísima “Non t’amo più” (llevamos el tema del desamor a niveles nunca vistos… en realidad es un zasca en toda regla), de nuevo con texto de Carmelo Errico, que escuchamos en la versión del bajo Cesare Siepi, una de las mejores que he escuchado nunca de este aria:

Francesco Paolo Tosti compone también algunas canciones en dialecto napolitano, por lo que podríamos incluirlas en el reciente género de la canción napolitana. Uno de los casos más evidentes es en este “Marechiare” de 1886, con texto de Salvatore di Giacomo, que le escuchamos a Giuseppe di Stefano:

De 1886 es también “Sogno”, con texto de Olindo Guerrini, que le escuchamos a la soprano Renata Tebaldi (las arias de salón pueden ser interpretadas por hombres o mujeres indiferentemente):

De 1887 es “Malìa”, con texto de Rocco Emanuele Pagliara, que escuchamos a Tito Schipa, que con su sutil fraseo consigue hacer honor al título de la canción: el resultado es pura magia:

De 1887 es también una de mis arias de salón favoritas de Francesco Paolo Tosti, “Segreto”, con texto de Olindo Guerrini. Historias de amores inconfesos que borda mi admirado Carlo Bergonzi:

De 1888 es “L’ultimo bacio”, con texto de Emilio Praga, que le escuchamos a José Carreras:

de 1888 tenemos también “Ridonami la calma”, con texto de Corrado Ricci, que le escuchamos al barítono Joan Pons:

Y también de 1888 tenemos la famosa “La serenata”, con texto de Giovanni Alfredo Cesareo, y que escuchamos a Beniamino Gigli:

De 1890 es “Vorrei”, con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos a Alfredo Kraus:

De 1891 tenemos el dúo “Venetian song”, con texto de Benjamin Charles Stephenson, que escuchamos a José Carreras y Barbara Frittoli:

Francesco Paolo Tosti no pudo sustraerse al embrujo de la poesía francesa; si ya hemos escuchado una canción con texto de Musset, ahora vamos a escuchar una con texto nada menos que de Paul Verlaine, “Rêve” (sobre un texto que también musicarán compositores como Claude Debussy, Gabriel Fauré o Reynaldo Hahn), compuesta en 1893:

De 1894 es este “Lamento d’amore” que le escuchamos a Joan Pons:

Y de 1896 es este “Because of yoy” que le escuchamos a José Carreras:

De 1897 es este “Ancora!” que le escuchamos a Mattia Battistini:

Y escuchamos de nuevo a Mattia Battistini cantando “Amour, amour”, de 1899:

Cambiamos de siglo, y todavía Francesco Paolo Tosti tiene muchas más canciones que regalarnos. Comenzamos con “La mia canzone”, con texto de Francesco Cimmino, de 1901, que le escuchamos a Giacomo Lauri-Volpi:

De 1902 es la “Chanson de l’adieu”, con texto de Edmond Haraucourt, una canción muy triste que escuchamos a Magda Olivero:

Seguimos con canciones francesas, ahora “Pour un baiser”, con texto de George Doncieux, de 1904, que le escuchamos a José Carreras y Barbara Frittoli:

En 1905 tenemos otra de las canciones más famosas de Francesco Paolo Tosti, “L’ultima canzone”, con texto de Francesco Cimmino, que le escuchamos a Ezio Pinza:

De 1907 son las “Quattro canzoni d’Amaranta”, con textos de Gabriele D’Annunzio, de las que escuchamos la segunda, la más conocida (y una de mis favoritas de Tosti), “L’alba separa dalla luce l’ombra”, que escuchamos en esta fantástica versión de Carlo Bergonzi:

De 1907 es también una nueva napolitana, con texto de nuevo de Gabriele D’Annunzio, “A vucchela”, que le escuchamos a Franco Corelli:

De 1908 es la bellísima “Tristezza”, con texto de Riccardo Mazzola, que escuchamos en esta gran versión de Alfredo Kraus:

De 1909 tenemos otra chanson francesa, “Pour un baiser”, con texto de George Doncieux, que le escuchamos a Enrico Caruso:

De 1910 tenemos “Il pescatore canta”, con texto de Riccardo Mazzola, que escuchamos en voz de Carlo Bergonzi:

Y de 1911 tenemos “Luna d’estate”, con texto de Riccardo Mazzola, que le escuchamos a Rosa Ponselle:

De 1912 tenemos la “Ninna nanna”, con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos a William Matteuzzi:

De 1912 es también “Tormento”, que le escuchamos a Alfredo Kraus:

No he conseguido descubrir la fecha en la que Francesco Paolo Tosti compuso esta preciosa canción, “Io voglio amarti”, con texto de Carmelo Errico, que escuchamos también a Alfredo Kraus:

Aunque publicadas en 1919, el ciclo de 8 canciones llamado “Consolazione”, también con textos de Gabriele D’Annunzio” fue compuesto con anterioridad, y vamos a escuchar el ciclo completo en dos vídeos:

A la muerte de Eduardo VII, en 1910, Francesco Paolo Tosti decide volver definitivamente a Italia, donde es admirad por los grandes cantantes de ópera que habían incorporado sus arias de salón y canciones a su repertorio. Aquí le tenemos, por ejemplo, en 1914, en medio del barítono Pasquale Amato y el tenor Enrico Caruso:

Finalmente, el 2 de diciembre de 1916 moría Francesco Paolo Tosti en el Hotel Excelsior de Roma, a los 70 años.

Es difícil imaginar que habría sido de la música italiana y francesa sin la figura de Francesco Paolo Tosti. Y es que ya en su obra vemos características que nos llevan directamente a Domenico Modugno, Lucio Dalla o Jimmy Fontana por un lado, y a Edith Piaf, Jacques Brel o Charles Aznavour por otro lado. Con Tosti se difumina esa impuesta barrera entre música clásica y popular, dejando un legado que todavía perdura en nuevas generaciones de cantantes en teoría “populares” que, seguramente sin saberlo, siguen los pasos que Tosti inició.