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200 años del estreno de La donna del lago (24-10-2019)

No era Gioacchino Rossini un compositor particularmente interesado en el romanticismo, movimiento cada vez más extendido en las artes de su época. Por ello no deja de resultar llamativo que, en 1819, escogiera una obra del escritor escocés Walter Scott, uno de los más importantes escritores románticos. La obra escogida sería “La dama del lago”, traducida al italiano como “La donna del lago”. 

En una época en la que Rossini no estaba teniendo grandes éxitos, fue él mismo quien se sintió atraído por la obra de Scott, pese a los problemas que le supuso al libretista Andrea Leone Tottola adaptar la novela al ámbito teatral. Rossini compuso la ópera para el Teatro San Carlo de Nápoles, contando con Isabella Colbran y los tenores Giovanni David y Andrea Nozzari para cantar los papeles protagonistas. Pero Rossini demuestra todavía sus afinidades con el pasado dando el papel de Malcolm a la mezzo soprano Benedetta Rosmonda Pisaroni. Pero, como importante avance, no hay diálogos recitados, toda la ópera es cantada. 

Terminada la ópera en septiembre, fue estrenada el Nápoles el 24 de octubre de 1819 (hay fuentes que señalan que fue el 24 de septiembre). El resultado del estreno fue dispar, pero alcanzó gran éxito poco después y se representó por toda Europa y en América hasta los años 60 del siglo XIX. Luego durmió en algún cajón, como la mayor parte de la obra rossiniana, hasta que se recuperó en 1958 en Florencia. Desde entonces ha conseguido recuperarse y se representa con una relativa frecuencia. 

Antes de comenzar a repasar “La donna del lago” dejamos, como siempre, un enlace al libreto. 

Sorprendentemente, “La donna del lago” no tiene obertura. Comienza directamente el primer acto.

Estamos en Escocia, durante el reinado de Jacobo V (1512-1542, Rey desde 1513), padre de la famosa Maria Estuardo. Amanece en las riberas del lago Katrine. Los pastores se dirigen a realizar sus labores diarias, mientras un grupo de cazadores se dirigen al bosque. Escuchamos el coro introductorio dirigido por Riccardo Muti:

Una barca se acerca a la costa. En ella va Elena, que canta su amor por Malcolm, esperando su llegada. Escuchamos su cabatina “O matutini albori” cantada por Joyce DiDonato:

Se escucha la corneta de los cazadores mientras Elena desea que su amado esté entre ellos. Nada más llegar a la costa aparece un misterioso personaje, que admira la belleza de la Dama del lago, a la que ha ido a observar. Elena le pregunta quién es, y él, ocultando su verdadera identidad, le dice que es un cazador que se ha perdido, por lo que ella le ofrece llevarlo en su bote al otro lado del lago, a su cabaña. Él se muestra enamorado de Elena. Escuchamos el dúo entre ambos cantado por Katia Ricciarelli y Dalmacio González:

En cuanto ambos se van en la barca llega al lugar un grupo de cazadores que buscan a Uberto, que es el hombre que acaba de marcharse en la barca. Como no lo encuentran se dividen para buscarlo por todas direcciones. Escuchamos el coro de los cazadores dirigido por Tullio Serafin:

Cambiamos de escena: estamos en la casa de Douglas, el padre de Elena. En una escena que no vamos a poder escuchar, los criados Serano y Albina conversan sobre lo que va a suceder esa día. Así nos enteramos que va a llegar Rodrigo, líder de los sublevados contra el Rey Jacobo, al que acusan de invadir los Highlands, y prometido de Elena. 

Llegan entonces Elena y Uberto. Ella le muestra su humilde hogar, pero él se muestra inquieto al ver las armas, que le pueden poner en peligro. Ella le confiesa que es la hija de Douglas, antiguo tutor del Rey Jacobo, pero ahora enemistado con él. Llegan entonces las damas de Elena, y Uberto se entera por ellas que Rodrigo está a punto de llegar. Ella le cuenta que es su prometido, pero que no está enamorada de él, ya que ama a otro. Uberto se muestra ilusionado de  poder ser él el objeto de ese amor, pero sabe que está en peligro y duda si quedarse o marcharse. Elena le pide a Albina que cruce con él el lago para que vuelva junto a sus acompañantes, pero él duda ya que querría permanecer junto a ella. Finalmente se va. Escuchamos el extenso dúo entre Elena y Uberto “Sei già nel tetto mio – Cielo, in qual estasi” cantado por Federica von Stade y Rockwell Blake:

Llega a la ahora vacía sala Malcolm, el enamorado de Elena. Hace mucho que no va a aquel lugar en el que ambos se enamoraron. Ansía verla y recordar su antiguo amor, y afirma preferiri morir si no puede permanecer junto a ella. Escuchamos el aria “Mura felici”, uno de los momentos más conocidos de “La donna del lago”, cantada por Marilyn Horne:

Serano informa que se escucha llegar a Rodrigo. Entran Douglas y Elena. Él le informa que todo estálisto para la boda, que servirá de alianza con los rebeldes escoceses. Ella se muestra reacia, por lo que Malcolm, de incógnito, se da cuenta de que aún le ama, pero su padre se muestra inflexible. Se escuchan las trompetas que anuncian a Rodrigo y Douglas le dice a su hija que sea su amor sea el premio que merece el valiente rebelde. Escuchamos el aria “Taci, lo voglio” cantada por Samuel Ramey:

Douglas sale, y Elena se queda pensando qué hará. Malcolm sale entonces de su escondite y ambos confirman su amor. Él piensa luchar contra los tiranos, y ambos se juran su amor eterno; prefieren morir si no pueden estar juntos. Escuchamos el dúo “Vivere io non potrò” cantado por Daniela Barcellona y Joyce DiDonato:

Cambiamos de escena. Hemos salido de la casa de Douglas, y estamos en una llanura desde la que se ve el lago. Un grupo de guerreros da la bienvenida a su líder, Rodrigo. Escuchamos el coro “Qual rapido torrente”:

Entra Rodrigo alentando a sus hombres, ya que se dispone a derrotar a Jacobo. Entonces busca a Elena, su prometida, ya que el amor le dará más fuerzas para luchar. Escuhamos el aria “Eccomi a voi” cantada por Chris Merritt:

Entre Elena, precedida por un coro que la presenta a Rodrigo, aunque en un momento intenta huir. Rodrigo se muestra feliz de poder casarse con Elena, pero la ve triste, Douglas trata de alejar sus temores mientras amenaza a su hija, que no puede ocultar sus sentimientos. Aparece entonces Malcolm junto a sus hombres y se ofrece para luchar junto a Rodrigo. Elena es incapaz de disimular y su padre la observa furioso. Rodrigo, en cambio, acepta la ayuda de Malcolm, pero cuando se entera que va a casarse con Elena no puede controlarse, y Rodrigo, que se da cuenta de lo que ocurre, se muestra furioso, al igual que Douglas, mientras Malcolm y Elena tratan ahora de disimular sus emociones. Pero aparece entonces Serano diciendo que tropas enemigas están próximas, y Rodrigo, Malcolm y Douglas se disponen a luchar por la patria. Mientras unos bardos cantan su arenga, los guerreros corren a la batalla. Escuchamos el final del acto I de “La donna del lago” con Joyce DiDonato como Elena, Daniela Barcellona como Malcolm, John Osborn como Rodrigo y Simón Orfila como Douglas:

Comenzamos el segundo acto de “La donna del lago”. Uberto está en el monte. Ha caído en el embrujo de la Dama del lago y sólo desea volver a estar junto a ella. Escuchamos el aria “O fiamma soave” cantada por Juan Diego Flórez:

Uberto sólo desea librar a Elena de las desgracias de la guerra que se está luchando en Escocia.

Aparece entonces Elena, que, angustiada, envía a Serano a buscar a su padre, que debería haber vuelto de la batalla. Aparece Uberto, pero Elena tarda en reconocerlo. Él le confiesa su amor, pero ella le dice que ama a Malcolm, aunque su padre le obliga a casarse con Rodrigo. Él le reprocha que ella no se lo hubiera dicho antes de que se enamorara. Uberto decide, con dolor, respetar sus sentimientos, y se dispone a marcharse, pero antes le deja una prenda que podría salvarla: un anillo que, afirma, le dio Jacobo cuando le salvó la vida; si necesita suplicar por la vida de su padre o de su amado, sólo tiene que enseñar el anillo al Rey. Pero antes de que Uberto se marche aparece Rodrigo, quien no reconoce a Uberto. Cuando éste confiesa ser leal al Rey, llama a sus hombres para matarlo. Los gritos de Elena los detiene. Uberto y Rodrigo deciden entonces luchar los dos solos. Escuchamos el dúo de Uberto y Elena y el trío posterior con Rodrigo con Joyce DiDonato, Juan Diego Flórez y John Osborn:

Cambiamos de escena. Malcolm llega a la cueva donde espera que esté Elena, pero sólo encuentra a Albina, por lo que piensa que al final ha accedido a los deseos de su padre. Cuenta que los rebeldes están siendo derrotados por las tropas del Rey, y que Rodrigo se bate en combate con un desconocido. Llega Serano, que cuenta que ha estado con Douglas, que está dispuesto a morir para salvar a su hija, pero al contárselo a Elena ha salido corriendo en dirección al palacio. Creyendo que ha perdido el amor de Elena, Malcolm quiere morir. Llegan entonces unos guerreros fugitivos de las tropas reales; Rodrigo ha muerto y las tropas rebeldes están siendo diezmadas por las del Rey. Malcolm se une entonces a los guerreros fugitivos. Escuchamos el aria Ah, si pera” cantada por Marilyn Horne:

Cambiamos de nuevo de escena. Estamos en el palacio de Stirling, residencia del Rey Jacobo. Allí está el Rey, que no es otro que Uberto. Douglas se presenta ante él para ofrecer su vida a cambio de detener la guerra, y sobre todo, la vida de su hija. Jacobo pide a sus hombres que alejen a Douglas para poder detener su furia. Se anuncia entonces la llegada de una mujer. Jacobo se esconde y pide a los sirvientes que no revelen su verdadera identidad. Elena entonces pide ver al Rey, con la intención de salvar a su padre, a Malcolm y a Rodrigo (no se ha enterado de su muerte todavía). Escuchamos la escena con Rockwell Blake, Giorgio Surjan y June Anderson:

Desde una terraza, Jacobo/Uberto canta una canción en la que lamenta haber visto a Elena y haberse enamorado de ella para luego perderla. Elena se tranquiliza al escuchar su voz, y cuando lo ve, le pide que le conduzca ante el Rey para entregarle el anillo que le dio. Escuchamos la escena con Cesare Valletti y Rosanna Carteri:

Entran en la sala del trono, pero Elena no consigue reconocer al Rey. Entonces se da cuenta de que todos miran a Uberto, y que tiene una pluma que lo diferencia del resto. Cuando Uberto confiesa ser Jacobo, Elena cae a sus pies. Jacobo le concede el perdón a Douglas, quien recupera su antiguo puesto junto al Rey. A Rodrigo no puede perdonarlo porque ha muerto. Entonces afirma que ya ha concedido demasiadas gracias ese día y que tiene que castigar a Malcolm, al que llama en ese momento. Escuchamos la escena con Montserrat Caballé y Franco Bonisolli:

El Rey pide que nadie pida clemencia por Malcolm, ya que su traición no puede ser perdonada. Le dice que tendrá un castigo digno de esa traición, y entonces une las manos de Malcolm y Elena, uniendo a ambos enamorados ante la sorpresa de todos. Elena se muestra incapaz de decir nada, pero por fin aparece feliz tras haber salvado a su padre y haberse unido a Malcolm. Escuchamos el Rondò final de “La donna del lago”, “Tanti affetti”, cantado por Joyce DiDonato:

Y, tras haber repasado “La donna del lago”, terminamos, como siempre, con el Reparto Ideal de la ópera:

Elena: Joyce DiDonato o Federica von Stade.

Uberto/Giacomo: Rockwell Blake o Juan Diego Flórez.

Malcolm: Marilyn Horne o Daniela Barcellona.

Rodrigo: Chris Merritt o Gregory Kunde.

Douglas: Samuel Ramey.

Director de Orquesta: Michelle Mariotti. 

In Memoriam: Georges Prêtre (04-01-2017)


Su rostro se nos hizo familiar sobre todo a partir de aquel Concierto de Año Nuevo que dirigió en 2008 (y que volvería a dirigir en 2010), batiendo el récord de se el director con más edad en dirigir el concierto (batiendo en la segunda ocasión su propio récord); dejaba la imagen de un abuelo risueño y amable, con una vitalidad que ya quisiéramos quienes tenemos un tercio de su edad. Pero hace pocos días nos dejaba, a los 92, el Director de Orquesta Georges Prêtre.




Georges Prêtre nació el 14 de agosto de 1924 en la localidad de Waziers, al norte de Francia. Descubierta su pasión por la música hacia los 7 años, estudia piano en el conservatorio de Douai, ciudad próxima a su localidad natal, para trasladarse con posterioridad a París, en cuyo conservatorio estudiará trompeta, además de armonía con Maurice Duruflé. También Olivier Messiaen estará entre sus profesores. Descubierta tardía mente su pasión por la dirección de orquesta, será el insigne director francés André Cluytens quien le enseñe en este campo.

Casado brevemente en 1947 con la mezzo-soprano Suzanne Lefort, de quien se divorcia en 1949, se casa por segunda vez con Gina Marny en 1950, con quien tiene dos hijos, Isabelle y Jean-Reynald (la muerte de éste en 2012 afectará seriamente al ya anciano director).

Si bien su carrera comienza en Francia, debutando en Marsella en 1946, buena parte de su carrera va a transcurrir fuera de su país, en Londres, Viena, Milán… convirtiéndose en un prestigioso director de ópera y música sinfónica, destacando por supuesto la música francesa, gracias a su estilo preciso, elegante y ligero. De hecho, será uno de los directores preferidos del compositor Francis Poulenc o de la soprano Maria Callas en la última etapa de su carrera.

De hecho, comenzamos con un recital en el que dirigió a la diva greco-americana en 1962 en Hamburgo. Las cámaras no le enfocan a él, pendientes siempre de la crepuscular diva, que canta aquí, perfectamente acompañada por Prêtre, el aria “Pleurez, mes yeux” de la ópera “Le Cid” de Jules Massenet:

Jules Massenet fue precisamente uno de los compositores operísticos en los que más destacó Georges Prêtre. De hecho, su grabación en estudio de “Werther” en 1969 con Nicolai Gedda y Victoria de los Ángeles es una de las mejores grabaciones de esta ópera, en especial con ese bellísimo dúo del segundo acto, precedido de ese intermezzo orquestal “claro de luna” que bajo la batuta de Prêtre suena más mágico que nunca:

Acompaña también al gran Nicolai Gedda en este aria de “Manon”, “Ah, fuyez, douce image”:

Y le escuchamos también acompañar a Régine Crespin en el aria “Il est doux, il est bon” de “Hérodiade”:

Llegó a dirigir óperas menos conocidas de Massenet, como por ejemplo “Don Quichotte”.

De Charles Gounod le vemos dirigiendo la obertura de “Mireille” en el recital de la Callas en Hamburgo de 1962 que ya mencionamos antes:

Y le tenemos aquí dirigiendo el final de “Faust” junto a Alfredo Kraus, Mirella Freni y Nicolai Ghiaurov:

Pasando a Georges Bizet, ya hemos mencionado que Georges Prêtre fue uno de los directores favoritos de Maria Callas, a quien dirigió en su grabación en estudio de “Carmen” junto a Nicolai Gedda (Callas nunca cantó esta ópera en directo), de la que escuchamos la canción gitana “Les tringles des sistres tintaient” con el breve preludio orquestal previo, que nos permite observar mejor la labor de Prêtre al frente de la orquesta:

Georges Prêtre dirigió también la maravillosa pero menos conocida “Les pêcheurs des perles”, de la que escuchamos aquí el dúo de amor del segundo acto con Alain Vanzo e Ileana Cotrubas:

Y dirigió la todavía menos habitual (una rareza realmente) “La jolie fille de Perth”, de la que escuchamos aquí el aria “Vive l’hiver” cantada por June Anderson:

Georges Prêtre fue asiduo en los estudios de grabación para registrar en estudio óperas poco frecuentes, como la ya mencionada “La jolie fille de Perth”, o como la “Louise” de Gustave Charpentier que grabó con Plácido Domingo e Ileana Cotrubas, a la que escuchamos aquí en la página más famosa de la ópera, la deliciosa aria “Depuis le jour”:

Y si hablamos de óperas infrecuentes, le tenemos dirigiendo en 1983 la “Mignon” de Ambroise Thomas, de la que escuchamos el aria “Connais tu le pays” en la voz de Lucia Valentini Terrani:

Camille Saint-Saëns fue también un director que Georges Prêtre frecuentó mucho (hablaremos más adelante de sus grabaciones de la obra sinfónica de este compositor), siendo frecuente en su repertorio la ópera “Samson et Dalila”, de la que escuchamos a continuación la Bacanal:

 Vamos ahora con Jacques Offembach, del que Georges Prêtre dirigió la ópera “Les contes d’Hoffmann”, de la que escuchamos aquí el trío del tercer acto:

Hector Berlioz fue otro compositor fundamental en la carrera de Georges Prêtre, que dirigió algunas de sus óperas, como “Les Troyens”, de la que escuchamos a Régine Crespin cantar el aria “Chers Tyriens”:

También dirigió “La damnation de Faust” completa, aunque lo que vamos a escuchar es la famosa marcha húngara en un concierto en Viena, para apreciar su estilo fluido y su sonoridad más bien liviana:

Georges Prêtre fue un gran intérprete de la música francesa de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, lo que incluye la música de Claude Debussy, del que vamos a escuchar ahora un fragmento de su “Pelléas et Mélisande”:

Georges Prêtre dirigió también la inacabada ópera de Debussy “La chute de la maison Usher”, basada en la obra de Edgar Allan Poe. Escuchamos la obra completa:

Pero, por encima de todo, Georges Prêtre fue un destacado intérprete de la obra de Francis Poulenc, de quien de hecho estrenará en 1959 la ópera “La voix humaine” con la soprano Denise Duval, con la que escuchamos aquí el comienzo de la ópera:

Dejando el repertorio operístico francés para trasladarnos al italiano, comenzamos con Gioacchino Rossini, de quien dirigió la ópera “Moïse et Pharaon”, de la que escuchamos aquí la plegaria que canta Samuel Ramey:

Georges Prêtre dirigió a Maria Callas en muchas de sus últimas funciones, como la “Norma” de Vincenzo Bellini de 1965, de la que escuchamos el dúo “Oh rimembranza” junto a Giulietta Simionato:

De Gaetano Donizetti Georges Prêtre grabó una casi mítica versión de “Lucia di Lammermoor” con Carlo Bergonzi y Anna Moffo, a quien escuchamos en la escena de locura:

De Giuseppe Verdi tenemos esa “La Traviata” con Montserrat Caballé y Carlo Bergonzi, de la que escuchamos el famoso brindis:

Y tenemos también un “Macbeth” en vivo de 1984 del que escuchamos el aria del protagonista, “Pietà, rispeto, amore” cantada por Renato Bruson. El acompañamiento orquestal es impecable:

Y ya de paso vamos a verle dirigir el famoso coro “Va pensiero” de Nabucco en un concierto en Venecia:

Magnífica versión, con un ritmo curiosamente lento para lo que cabría esperar de Prêtre, que suele ser más ligero pero sin perder nunca un ápice del melodismo de las obras que dirigía. Podemos comprobarlo en este Intermezzo de “Cavalleria rusticana” de Pietro Mascagni:

No es especialmente lento (y más si lo comparamos con lo que hizo Maazel en Valencia, por ejemplo), pero su sutil juego de dinámicas, los colores orquestales, le aportan a su interpretación una enorme belleza:

El resultado es simplemente mágico.

De Giacomo Puccini dirigió óperas como “La Boheme” o “Turandot”, pero si por algo es recordado es por la “Tosca” junto a Maria Callas y Carlo Bergonzi de 1965. Ella está vocalmente acabada, pero dramáticamente está mejor que nunca, y el acompañamiento orquestal de Prêtre contribuye al su trabajo, como comprobamos en el “Vissi d’arte”:

Y ya de paso escuchamos el “E luceban le stelle” que canta Bergonzi, que merece la pena:

De Richard Wagner no fue un intérprete frecuente, pero tenemos en concierto algunas de sus piezas orquestales, como estos fragmentos de “Götterdämmerung”. Atención a la exquisita delicadeza del final (minuto 18:20 más o menos):

Y dirigió a Régine Crespin en arias de Wagner y los Wesendonck-Lieder, del que escuchamos mi favorito, el 4º, “Schmerzen”:

También fue un destacado intérprete de óperas de Richard Strauss, del que escuchamos el trío final de “Der Rosenkavalier”:

Y por encima de todo fue un destacado intérprete de la última ópera de Strauss, “Capriccio”, que dirigió en varias ocasiones, escuchando en este caso el Flamand de Gregory Kunde:

Y le tenemos también dirigiendo los 4 últimos lieder con Margaret Price:

Pasamos ahora al trabajo sinfónico de Georges Prêtre. En su repertorio figuraban algunos de los grandes nombres del sinfonismo germano, así como compositores italianos, rusos o escandinavos. Escuchamos primero su Beethoven, más ligero y quizá menos dramático de lo habitual, como podemos apreciar en esta magnífica versión de su 7ª sinfonía:

Y escuchamos ahora una gran versión de la 9ª sinfonía:

Johannes Brahms fue otro compositor frecuente en sus conciertos. Lo comprobamos con esta 1ª sinfonía, de tempos moderados y gran lirismo:

Magnífica es igualmente su versión del “Eine Deutsches Requiem”, con esta versión junto a Soile Isokoski y Albert Dohmen:

Y sus versiones de las danzas húngaras son realmente fantásticas, con sus juegos de matices, sus rubatos y pausas, sus cambios de tempo y dinámica… extrayendo todo el jugo a estas piezas en apariencia sencillas pero que en manos de un gran director, como es el caso, brillan especialmente:

Anton Bruckner, aunque a priori parezca un compositor alejado de la sonoridad de Prêtre, fue también frecuente en su repertorio. Como prueba escuchamos esta 8ª sinfonía:

También dirigió algunas obras de Mahler, siendo sus interpretaciones de nuevo más ligeras y menos dramáticas de lo habitual (aunque con una precisión milimétrica a la hora de controlar las sonoridades y los colores orquestales, siempre de gran riqueza en sus interpretaciones, lo que se percibe más si cabe en un compositor con las dotes de orquestador que tenía Mahler). Quizá por eso las obras que dirigía no eran las más dramáticas del compositor. Escuchamos primero su 1ª sinfonía:

Y vamos ahora con la 5ª, con un bellísimo adiagietto de gran lirismo y un 5º movimiento impecable en los momentos más complicados de la obra:

No sólo fue un gran defensor de la obra operística de Richard Strauss, también lo fue de su obra sinfónica, de la que grabó buena parte. Destacamos por supuesto su versión de la Sinfonía Alpina:

Pero también grabó algunos de sus poemas sinfónicos, como “Así habló Zaratustra”, “Till Eulenspiegel” o esta “Una vida de héroe”:

Tenemos también grabación de una obra de Jean Sibelius, en concreto una magnífica versión de la 5ª sinfonía, sutil y al mismo tiempo dramática:

Georges Prêtre dirigió también obras sinfónicas italianas, como los Pinos de Roma de Ottorino Respighi, de los que escuchamos la 4º y última parte en una interpretación brillante y enérgica:

 Del repertorio ruso le vamos a escuchar dirigir el 3º concierto para piano de Rachmaninov con el pianista Alexis Weissenberg:

Y le escuchamos también “El pájaro de fuego” de Igor Stravinsky:

Pero sin en algo destacó Georges Prêtre como director sinfónico fue en el repertorio francés, del que fue un gran divulgador. Y ahí por supuesto entra la música de Hector Berlioz, del que escuchamos la Sinfonía fantástica:

Y también tenemos a Prêtre dirigiendo el poco frecuente Te Deum, obra de enormes magnitudes sinfónico-corales:

De Georges Bizet tenemos también su versión de las dos suites de “L’arlésienne”, de las que escuchamos el famoso intermezzo de la segunda suite:

De Camille Saint-Saëns, uno de los más infravalorados compositores franceses, Georges Prêtre dirigió varias obras, como este Carnaval de los animales:

La 1ª sinfonía de Saint-Saëns es una obra poco conocida, ligera, sutil, perfecta para el estilo de Prêtre, que nos deja así una versión simplemente referencial:

Y de la mucho más conocida 3ª sinfonía tenemos una gran versión en la que dirige a quien fuera su profesor, Maurice Duruflé, al órgano:

Pasamos a Gabriel Fauré, de quien Georges Prêtre dirigió su bellísimo Requiem:

Vamos a verle ahora dirigir una de las obras más populares de la música francesa, el Bolero de Maurice Ravel, tan sutil Prêtre en el gesto como lo es Ravel con la orquestación:

Otro compositor frecuente en su repertorio fue Claude Debussy, de quien escuchamos su “Prélude à l’apres-midi d’un faune”:

La música impresionista se adapta perfectamente al estilo de Prêtre, como podemos comprobar en otra obra de Debussy, los Nocturnos:

Y ya hemos mencionado que Georges Prêtre fue el director favorito de Francis Poulenc, del que dirigió numerosas obras. Vamos a escuchar aquí su Stabat Mater:

Y también el Concierto para órgano, en el que el organista es de nuevo Duruflé:

Pero para muchos, entre los que me encuentro, Georges Prêtre se hizo una cara conocida gracias a los dos Conciertos de Año Nuevo que dirigió en Viena, en 2008 y 2010. Escuchamos la obertura de “Die Fledermaus” de 2010:

No podía faltar su versión del “Danubio azul”, de nuevo de 2010:

Fueron dos conciertos memorables, gracias al exquisito dominio del rubato que demostró, y que tan bien se aprecia al comienzo del tema principal de este Danubio azul. Y fueron dos conciertos en los que se ganó al público con una energía sorprendente y una simpatía que lo convertían en un personaje entrañable. Imagen que destaca más si cabe en la seguida Marcha Radetzky:

En activo hasta fechas recientes, Georges Prêtre nos dejaba el pasado 4 de enero a los 92 años. Con una carrera en la que se adentró en terrenos poco conocidos, Prêtre es un director al que hacemos bien en recordar, porque la música, y en particular el repertorio francés, le deben mucho.