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200 años del estreno de La donna del lago (24-10-2019)

No era Gioacchino Rossini un compositor particularmente interesado en el romanticismo, movimiento cada vez más extendido en las artes de su época. Por ello no deja de resultar llamativo que, en 1819, escogiera una obra del escritor escocés Walter Scott, uno de los más importantes escritores románticos. La obra escogida sería “La dama del lago”, traducida al italiano como “La donna del lago”. 

En una época en la que Rossini no estaba teniendo grandes éxitos, fue él mismo quien se sintió atraído por la obra de Scott, pese a los problemas que le supuso al libretista Andrea Leone Tottola adaptar la novela al ámbito teatral. Rossini compuso la ópera para el Teatro San Carlo de Nápoles, contando con Isabella Colbran y los tenores Giovanni David y Andrea Nozzari para cantar los papeles protagonistas. Pero Rossini demuestra todavía sus afinidades con el pasado dando el papel de Malcolm a la mezzo soprano Benedetta Rosmonda Pisaroni. Pero, como importante avance, no hay diálogos recitados, toda la ópera es cantada. 

Terminada la ópera en septiembre, fue estrenada el Nápoles el 24 de octubre de 1819 (hay fuentes que señalan que fue el 24 de septiembre). El resultado del estreno fue dispar, pero alcanzó gran éxito poco después y se representó por toda Europa y en América hasta los años 60 del siglo XIX. Luego durmió en algún cajón, como la mayor parte de la obra rossiniana, hasta que se recuperó en 1958 en Florencia. Desde entonces ha conseguido recuperarse y se representa con una relativa frecuencia. 

Antes de comenzar a repasar “La donna del lago” dejamos, como siempre, un enlace al libreto. 

Sorprendentemente, “La donna del lago” no tiene obertura. Comienza directamente el primer acto.

Estamos en Escocia, durante el reinado de Jacobo V (1512-1542, Rey desde 1513), padre de la famosa Maria Estuardo. Amanece en las riberas del lago Katrine. Los pastores se dirigen a realizar sus labores diarias, mientras un grupo de cazadores se dirigen al bosque. Escuchamos el coro introductorio dirigido por Riccardo Muti:

Una barca se acerca a la costa. En ella va Elena, que canta su amor por Malcolm, esperando su llegada. Escuchamos su cabatina “O matutini albori” cantada por Joyce DiDonato:

Se escucha la corneta de los cazadores mientras Elena desea que su amado esté entre ellos. Nada más llegar a la costa aparece un misterioso personaje, que admira la belleza de la Dama del lago, a la que ha ido a observar. Elena le pregunta quién es, y él, ocultando su verdadera identidad, le dice que es un cazador que se ha perdido, por lo que ella le ofrece llevarlo en su bote al otro lado del lago, a su cabaña. Él se muestra enamorado de Elena. Escuchamos el dúo entre ambos cantado por Katia Ricciarelli y Dalmacio González:

En cuanto ambos se van en la barca llega al lugar un grupo de cazadores que buscan a Uberto, que es el hombre que acaba de marcharse en la barca. Como no lo encuentran se dividen para buscarlo por todas direcciones. Escuchamos el coro de los cazadores dirigido por Tullio Serafin:

Cambiamos de escena: estamos en la casa de Douglas, el padre de Elena. En una escena que no vamos a poder escuchar, los criados Serano y Albina conversan sobre lo que va a suceder esa día. Así nos enteramos que va a llegar Rodrigo, líder de los sublevados contra el Rey Jacobo, al que acusan de invadir los Highlands, y prometido de Elena. 

Llegan entonces Elena y Uberto. Ella le muestra su humilde hogar, pero él se muestra inquieto al ver las armas, que le pueden poner en peligro. Ella le confiesa que es la hija de Douglas, antiguo tutor del Rey Jacobo, pero ahora enemistado con él. Llegan entonces las damas de Elena, y Uberto se entera por ellas que Rodrigo está a punto de llegar. Ella le cuenta que es su prometido, pero que no está enamorada de él, ya que ama a otro. Uberto se muestra ilusionado de  poder ser él el objeto de ese amor, pero sabe que está en peligro y duda si quedarse o marcharse. Elena le pide a Albina que cruce con él el lago para que vuelva junto a sus acompañantes, pero él duda ya que querría permanecer junto a ella. Finalmente se va. Escuchamos el extenso dúo entre Elena y Uberto “Sei già nel tetto mio – Cielo, in qual estasi” cantado por Federica von Stade y Rockwell Blake:

Llega a la ahora vacía sala Malcolm, el enamorado de Elena. Hace mucho que no va a aquel lugar en el que ambos se enamoraron. Ansía verla y recordar su antiguo amor, y afirma preferiri morir si no puede permanecer junto a ella. Escuchamos el aria “Mura felici”, uno de los momentos más conocidos de “La donna del lago”, cantada por Marilyn Horne:

Serano informa que se escucha llegar a Rodrigo. Entran Douglas y Elena. Él le informa que todo estálisto para la boda, que servirá de alianza con los rebeldes escoceses. Ella se muestra reacia, por lo que Malcolm, de incógnito, se da cuenta de que aún le ama, pero su padre se muestra inflexible. Se escuchan las trompetas que anuncian a Rodrigo y Douglas le dice a su hija que sea su amor sea el premio que merece el valiente rebelde. Escuchamos el aria “Taci, lo voglio” cantada por Samuel Ramey:

Douglas sale, y Elena se queda pensando qué hará. Malcolm sale entonces de su escondite y ambos confirman su amor. Él piensa luchar contra los tiranos, y ambos se juran su amor eterno; prefieren morir si no pueden estar juntos. Escuchamos el dúo “Vivere io non potrò” cantado por Daniela Barcellona y Joyce DiDonato:

Cambiamos de escena. Hemos salido de la casa de Douglas, y estamos en una llanura desde la que se ve el lago. Un grupo de guerreros da la bienvenida a su líder, Rodrigo. Escuchamos el coro “Qual rapido torrente”:

Entra Rodrigo alentando a sus hombres, ya que se dispone a derrotar a Jacobo. Entonces busca a Elena, su prometida, ya que el amor le dará más fuerzas para luchar. Escuhamos el aria “Eccomi a voi” cantada por Chris Merritt:

Entre Elena, precedida por un coro que la presenta a Rodrigo, aunque en un momento intenta huir. Rodrigo se muestra feliz de poder casarse con Elena, pero la ve triste, Douglas trata de alejar sus temores mientras amenaza a su hija, que no puede ocultar sus sentimientos. Aparece entonces Malcolm junto a sus hombres y se ofrece para luchar junto a Rodrigo. Elena es incapaz de disimular y su padre la observa furioso. Rodrigo, en cambio, acepta la ayuda de Malcolm, pero cuando se entera que va a casarse con Elena no puede controlarse, y Rodrigo, que se da cuenta de lo que ocurre, se muestra furioso, al igual que Douglas, mientras Malcolm y Elena tratan ahora de disimular sus emociones. Pero aparece entonces Serano diciendo que tropas enemigas están próximas, y Rodrigo, Malcolm y Douglas se disponen a luchar por la patria. Mientras unos bardos cantan su arenga, los guerreros corren a la batalla. Escuchamos el final del acto I de “La donna del lago” con Joyce DiDonato como Elena, Daniela Barcellona como Malcolm, John Osborn como Rodrigo y Simón Orfila como Douglas:

Comenzamos el segundo acto de “La donna del lago”. Uberto está en el monte. Ha caído en el embrujo de la Dama del lago y sólo desea volver a estar junto a ella. Escuchamos el aria “O fiamma soave” cantada por Juan Diego Flórez:

Uberto sólo desea librar a Elena de las desgracias de la guerra que se está luchando en Escocia.

Aparece entonces Elena, que, angustiada, envía a Serano a buscar a su padre, que debería haber vuelto de la batalla. Aparece Uberto, pero Elena tarda en reconocerlo. Él le confiesa su amor, pero ella le dice que ama a Malcolm, aunque su padre le obliga a casarse con Rodrigo. Él le reprocha que ella no se lo hubiera dicho antes de que se enamorara. Uberto decide, con dolor, respetar sus sentimientos, y se dispone a marcharse, pero antes le deja una prenda que podría salvarla: un anillo que, afirma, le dio Jacobo cuando le salvó la vida; si necesita suplicar por la vida de su padre o de su amado, sólo tiene que enseñar el anillo al Rey. Pero antes de que Uberto se marche aparece Rodrigo, quien no reconoce a Uberto. Cuando éste confiesa ser leal al Rey, llama a sus hombres para matarlo. Los gritos de Elena los detiene. Uberto y Rodrigo deciden entonces luchar los dos solos. Escuchamos el dúo de Uberto y Elena y el trío posterior con Rodrigo con Joyce DiDonato, Juan Diego Flórez y John Osborn:

Cambiamos de escena. Malcolm llega a la cueva donde espera que esté Elena, pero sólo encuentra a Albina, por lo que piensa que al final ha accedido a los deseos de su padre. Cuenta que los rebeldes están siendo derrotados por las tropas del Rey, y que Rodrigo se bate en combate con un desconocido. Llega Serano, que cuenta que ha estado con Douglas, que está dispuesto a morir para salvar a su hija, pero al contárselo a Elena ha salido corriendo en dirección al palacio. Creyendo que ha perdido el amor de Elena, Malcolm quiere morir. Llegan entonces unos guerreros fugitivos de las tropas reales; Rodrigo ha muerto y las tropas rebeldes están siendo diezmadas por las del Rey. Malcolm se une entonces a los guerreros fugitivos. Escuchamos el aria Ah, si pera” cantada por Marilyn Horne:

Cambiamos de nuevo de escena. Estamos en el palacio de Stirling, residencia del Rey Jacobo. Allí está el Rey, que no es otro que Uberto. Douglas se presenta ante él para ofrecer su vida a cambio de detener la guerra, y sobre todo, la vida de su hija. Jacobo pide a sus hombres que alejen a Douglas para poder detener su furia. Se anuncia entonces la llegada de una mujer. Jacobo se esconde y pide a los sirvientes que no revelen su verdadera identidad. Elena entonces pide ver al Rey, con la intención de salvar a su padre, a Malcolm y a Rodrigo (no se ha enterado de su muerte todavía). Escuchamos la escena con Rockwell Blake, Giorgio Surjan y June Anderson:

Desde una terraza, Jacobo/Uberto canta una canción en la que lamenta haber visto a Elena y haberse enamorado de ella para luego perderla. Elena se tranquiliza al escuchar su voz, y cuando lo ve, le pide que le conduzca ante el Rey para entregarle el anillo que le dio. Escuchamos la escena con Cesare Valletti y Rosanna Carteri:

Entran en la sala del trono, pero Elena no consigue reconocer al Rey. Entonces se da cuenta de que todos miran a Uberto, y que tiene una pluma que lo diferencia del resto. Cuando Uberto confiesa ser Jacobo, Elena cae a sus pies. Jacobo le concede el perdón a Douglas, quien recupera su antiguo puesto junto al Rey. A Rodrigo no puede perdonarlo porque ha muerto. Entonces afirma que ya ha concedido demasiadas gracias ese día y que tiene que castigar a Malcolm, al que llama en ese momento. Escuchamos la escena con Montserrat Caballé y Franco Bonisolli:

El Rey pide que nadie pida clemencia por Malcolm, ya que su traición no puede ser perdonada. Le dice que tendrá un castigo digno de esa traición, y entonces une las manos de Malcolm y Elena, uniendo a ambos enamorados ante la sorpresa de todos. Elena se muestra incapaz de decir nada, pero por fin aparece feliz tras haber salvado a su padre y haberse unido a Malcolm. Escuchamos el Rondò final de “La donna del lago”, “Tanti affetti”, cantado por Joyce DiDonato:

Y, tras haber repasado “La donna del lago”, terminamos, como siempre, con el Reparto Ideal de la ópera:

Elena: Joyce DiDonato o Federica von Stade.

Uberto/Giacomo: Rockwell Blake o Juan Diego Flórez.

Malcolm: Marilyn Horne o Daniela Barcellona.

Rodrigo: Chris Merritt o Gregory Kunde.

Douglas: Samuel Ramey.

Director de Orquesta: Michelle Mariotti. 

150 años de la muerte de Gioachino Rossini (13-11-2018)


Olvidado desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, en parte debido a la dificultad de su escritura vocal, es a día de hoy, tras la recuperación de buena parte de sus óperas, uno de los compositores italianos más conocidos del repertorio operístico. Hoy día, con ediciones críticas de sus partituras y con voces con la técnica adecuada para interpretar sus, a menudo, vocalmente terribles partituras, podemos disfrutar de las numerosas obras maestras que firmó Gioachino Rossini.




Gioachino Antonio Rossini nació en Pesaro el 29 de febrero de 1792. La ciudad formaba parte en aquella época de los Estados Pontificios, pero su padre, Giuseppe, tenía una ideología revolucionaria que le hará apoyar la invasión napoleónica de Italia, por lo que, tras la vuelta al poder del papado, provocó que la familia estuviera trasladándose continuamente de ciudad en ciudad huyendo de la justicia papal.

Su padre tocaba la trompa en las bandas municipales y su madre era una discreta cantante. Por ello, pese a los orígenes familiares humildes, la vocación musical de Rossini no tarda en salir a la luz, en especial durante su estancia en el municipio de Lugo, en la provincia de Ravena, de la que era originario su padre, donde comenzó su educación musical forma, y cuyo resultado será su primera obra importante como compositor, las 6 sonatas para cuatro instrumentos, compuestas en 1804, cuando contaba con 12 años de edad. Escuchamos la cuarta de estas sonatas, “La tempesta”:

Poco después, la familia se traslada a Bolonia, en cuyo conservatorio Rossini estudiará canto, piano y espineta, además de composición, estudiando en especial las obras de Mozart, Haydn y Cimarosa. Ya hacia 1808 compone su primera ópera, por encargo del tenor Domenico Mombelli, para ser interpretada por él y por sus dos hijas; su esposa Vincenzina será incluso quien se haga cargo del libreto. El resultado es la ópera “Demetrio e Polibio”, que, pese a todo, no será estrenada hasta 1812. Escuchamos el aria de Demetrio cantada por el tenor Dalmacio González:

Pero será en 1810 cuando Gioachino estrene su primera ópera: será la farsa, o comedia en un acto, “Le cambiale di matrimonio”, que estrena en el veneciano teatro San Moisè el 3 de noviembre. Escuchamos el aria de la soprano Fanny, “Vorrei spiegarvi il giubilo”, cantada por Luciana Serra:

El género de la farsa le dará un gran éxito a Gioachino Rossini en sus primeros años de carrera. Así, entre 1811 y 1813 estrenará 6 óperas de este género: “L’equivoco stravagante”, “L’ingano felice”, “La scala di seta”, “La pietra del paragone”, “L’occasione fa il ladro” y, por último, “Il signor Bruschino”, quizá la más famosa de todas, en especial por esa obertura que incluye el efecto sonoro de los arcos golpeando los atriles, que escuchamos a continuación:

Su trabajo en estas farsas, y el considerable éxito que alcanzan algunas de ellas, prepara su camino como compositor de grandes óperas bufas, pero será otro género el que le catapulte a la fama. En 1812 estrena dos dramas: “Ciro in Babilonia” y ese “Demetrio e Polibio” que esperó varios años a ser estrenado. Pero será en 1813 cuando estrene el que será su mayor éxito hasta la fecha, “Tancredi”. Pese a ciertos problemas durante el estreno que impidieron que se terminara de representar el segundo acto, la ópera caló en el público veneciano, en especial el aria del protagonista, Tancredi, interpretado por una mezzo travestida (lo que ya nos señala que nos encontramos más ante una ópera seria clásica que ante un drama romántico), “Di tanti palpiti”, que escuchamos cantada por Marilyn Horne:

Poco después, en mayo de ese mismo 1813, estrena una de sus obras maestras, en este caso del género bufo, la maravillosa “L’italiana in Algeri”, ópera que triunfó entre el público y que se encuentra entre las pocas óperas del compositor que se han seguido representando casi de forma ininterrumpida (con la excepción de las dos primeras décadas del siglo XX) hasta la actualidad. Con grandes números solistas y reivindicaciones patrióticas (basta recordar el aria de Isabella “Pensa alla patria”), si por algo destaca esta ópera es por sus magistrales números de conjunto en los que Rossini sabe sacar el máximo partido de las situaciones cómicas que le plantea el libreto: el terzeto “Pappatacci”, el quinteto del café y, en especial ese concertante onomatopéyico final del I acto, quizá la excena más divertida de toda la creación del compositor, de una maestría genial:

No deja de resultar curioso, por otro lado, el tratamiento de género en esta ópera: es la mujer la que va en rescate del amado, engaña al bobalicón Mustafá y demuestra una independencia poco frecuente en la ópera de la época.

Tras estrenar, a finales del mismo año, una nueva ópera seria, “Aureliano in Palmira”, en Milán, repite en esta ciudad en 1814 con otra comedia, “Il Turco in Italia”, otra obra cómica magistral que, desgraciadamente, no tiene una gran acogida en el estreno, siendo comparada con la comedia precedente. Pero se trata de otra partitura magistral, con momentos de lucimiento vocal para sus personajes y otros de enorme comicidad, como este dúo entre Geronio y Fiorilla “Per piacere alla signora” que escuchamos cantado por Alessandro Corbelli y Olga Peretyatko:

En 1815, Gioachino Rossini es llamado a Nápoles por el empresario teatral Domenico Barbaja, que le contrata para componer óperas serias en el teatro San Carlo. Dicho teatro cuenta con un  impresionante elenco de cantantes para los que Rossini compondrá expresamente muchos de los roles de las óperas escritas para el teatro napolitano, entre ellas Isabella Colbran, con la que se casará años después, en 1827. Ella, junto a los tenores Andrea Nozzari y Manuel García, estrenará “Elisabetta, regina d’Inghilterra”el 4 de octubre de 1815. Escuchamos el aria de la protagonista, “Quant’è grato all’alma mia” cantada por Joyce DiDonato:

Pero su contrato con Barbaja no le impide seguir componiendo para otros teatros, y así, el 20 de febrero de 1816 estrena en Roma una nueva comedia, que será un fracaso en sus primeros días, pero que se convertirá en su ópera más famosa: “Il barbiere di Siviglia“. Escuchamos para comenzar el aria de la mezzo, “Una voce poco fa”, cantada por Teresa Berganza, en la que podemos observar que Rossini toma prestados motivos musicales del aria de la Elisabetta que acabamos de escuchar:

Escuchamos también el aria de Figaro “Largo al factotum”, otro de las arias rossinianas más famosas, en la voz de Leo Nucci:

Y terminamos escuchando el aria del bajo buffo “A un dottor della mia sorte”, con ese endiablado canto sillabatto que borda el bajo Enzo Dara:

De nuevo para Domenico Barbaja, pero en este caso para otro teatro Napolitano, el Teatro del Fondo (actual Teatro Mercadante) compone Gioacchino Rossini su segunda gran ópera dramática napolitana, “Otello“, en la que, además de con la Colbran, cuenta por primera vez con la pareja de tenores formada por el baritenor Andrea Nozzari, que será Otello, y Giovanni David, que será Rodrigo. Escuchamos el dúo entre Otello y Rodrigo, “Ah, vieni”, cantada por Gregory Kunde como Otello y Juan Diego Flórez como Rodrigo, ambos magníficos exponentes de las dos diferentes tipologías de tenor rossiniano, seguido del final del segundo acto, con Olga Peretyatko como Desdemona:

También en 1816 estrena la cantata “Le nozze di Teti e di Peleo”, de la que escuchamos el aria “Ah, non potrei resistere”, cantada por Mariella Devia y dirigida por Alberto Zedda, un musicólogo y director de orquesta clave en la recuperación del legado rossiniano:

En 1817, Gioacchino Rossini estrena 3 nuevas óperas. Comienza estrenando en enero en Roma una nueva comedia, la 4ª y una de sus obras más famosas y perdurables, “La Cenerentola“, curiosa adaptación del cuento de la Cenicienta, que si bien no arrasa en el estreno, lo hará poco después. Rossini recurre, como es frecuente en él, al autopréstamo, adaptando el aria final del Conde Almaviva del Barbiere, “Cessa di più resistere” para convertirla en el rondó de Angelina, la Cenerentola, que cierra la ópera, “Non più mesta”, que escuchamos cantada por Cecilia Bartoli:

Endiabladas coloraturas que contrastan con el canto buffo que le da al padre (el malo de la historia a falta de madrastra), Don magnifico, al que otorga arias llenas de guiños bufos y de canto sillabato, al que saca un gran partido el gran Paolo Montarsolo:

En mayo vuelve a la Scala de Milán, en la que no estrenaba desde 1814, para presentar una ópera semi-seria, un tipo de ópera que apunta a tener un final trágico que se resuelve en el último segundo. El estreno fue un éxito rotundo, y de esta ópera es especialmente recordada la chispeante obertura, una de las mejores salidas de la pluma de Rossini, que escuchamos dirigida por Claudio Abbado:

Y en noviembre estrena su tradicional drama en Nápoles, en este caso “Armida”, basada en el drama de Torquato Tasso, que no alcanza un gran éxito pese a tener como pareja protagonista a Nozzari y la Colbran. De esta obra destaca el dúo de amor de la pareja protagonista, “Amor, possente nome”, que escuchamos cantado por Bruce Ford y Cecilia Gasdia:

Y todavía le queda tiempo para estrenar otra ópera más, “Adelaide di Borgongna”, en diciembre. Y en 1818, Rossini estrena su cantata “La morte di Didone”, compuesta unos años antes, y que escuchamos cantada por Jessica Pratt:

Ese mismo 1818, Gioacchino Rossini estrena dos dramas en Nápoles. El primero será “Mosè in Egitto”, de la que es especialmente famosa la plegaria de Moisés “Dal tuo stellato soglio”, que escuchamos cantada por Nicola Rossi-Lemeni:

Y estrena a continuación “Riccardo e Zoraide”. También en 1819 estrena otras dos óperas en Nápoles. La primera será “Ermione”, basada en la mitología griega en su adaptación por Racine. La ópera es un notable fracaso y no vuelve a representarse hasta bien entrado el siglo XX. Escuchamos el aria “Balena in man del figlio” cantada por el baritenor Chris Merritt:

Mucha mejor suerte correrá la otra ópera, estrenada unos meses después, “La donna del lago”, basada en la obra de Walter Scott, que le abre a Rossini las puertas del romanticismo. Escuchamos el aria de Malcolm “Mura felici” cantada por Ewa Podles:

Y escuchamos también el aria de Giacomo “O fiamma soave”, cantada por Rockwell Blake:

Tras regresar a Milán a finales de 1819 para estrenar “Bianca e Falliero”, en 1820 estrena en Nápoles “Maometto Secondo”, nuevo fracaso, de la que escuchamos el aria “Non temer d’un basso affetto” cantada por Daniela Barcellona:

Gioacchino Rossini sólo estrena una ópera en 1821, la semi-seria “Mathilde di Shabran”; es el primer año que no estrena ninguna ópera en Nápoles. Será en 1822 cuando estrene en esta ciudad su último drama para el Teatro San Carlo, “Zelmira”, estrenada el 16 de febrero con considerable éxito. Es en esta magistral ópera en la que saca mayor partido de sus dos tenores. Escuchamos primero el aria compuesta para el contraltino Giovanni David, intérprete del personaje de Ilo, “Terra amica”, con esos terribles ascensos al re sobreagudo, cantada por Juan Diego Flórez:

Y a continuación escuchamos el aria escrita para Antenore, que estrenó el baritenor Andrea Nozzari, con brutales ascensos y descensos a los extremos de la tesitura, y que escuchamos cantada por Michael Spyres:

El 3 de febrero de 1823 estrena en Venecia su última ópera italiana, “Semiramide”, obra de dimensiones brutales (la versión integral dura casi 4 horas), vocalmente exigente hasta la extenuación, muy barroca en sus adornos y en la ambientación, pero muy avanzada en otros aspectos estructurales, como la ausencia de recitativos parlatos y el esquema de aria cuatripartita (recitativo, aria, escena y caballetta), como podemos comprobar en el aria del villano Assur, “Deh, ti ferma”, que escuchamos sublimemente cantada por el bajo norteamericano Samuel Ramey:

Han pasado 10 años desde que saltara a la fama con “Tancredi”, y ahora Gioacchino Rossini es un compositor de fama internacional que acaba de componer una de sus grandes obras maestras. En ese momento la meta de cualquier compositor es triunfar en París, y Rossini se dispone a hacerlo, acompañado por su pareja, Isabella Colbran. Pasa por Londres en 1824, donde proyecta estrenar una ópera, “Ugo, Re d’Italia”, que nunca terminará /y lo que compuso está hoy día desaparecido), y, en 1825, establecido ya en la capital francesa, compone una curiosa ópera para celebrar la coronación de Carlos X (no creo que a su revolucionario padre le hubiera hecho mucha gracia esto), “Il viaggio a Reims”, comedia coral sin argumento: un grupo internacional se encuentra alojado en un balneario preparados para a acudir a la coronación del nuevo Rey, y ahí se suceden pequeñas historias. De entre los numerosos personajes que se agrupan en el balneario, escuchamos el aria del inglés Lord Sidney “Invan strappar dal core” cantada por Mirco Palazzi:

En los siguientes años, Rossini traduce al francés y adapta algunas anteriores obras suyas (“Maometto Secondo” se transforma en “La siège de Corinthe”, y “Mosè in Egitto” será “Moïse et Pharaon”), antes de estrenar una nueva ópera, una comedia titulada “Le comte Ory”, si bien la mayoría de sus números musicales son auto-préstamos de óperas anteriores. Escuchamos el aria del protagonista “Que les destins prospères” cantada por Lawrence Brownlee:

Y en 1829 estrena la que será su última ópera, “Guillaume Tell”, basada en la obra de Schiller. Especialmente famosa es su obertura, que escuchamos dirigida por Arturo Toscanini:

Pero si por algo destaca “Guillaume Tell” es por iniciar la tradición de la “Grand’Opera” francesa que seguirán compositores como daniel Auber, Jacques-Fromental Halèvy o Giacomo Meyerbeer: óperas de enormes dimensiones, con 5 actos, ballet, grandes números corales, escenografías espectaculares y unos personajes vocalmente muy exigentes, en especial los tenores heroicos, cuyo mayor exponente será Adolphe Nourrit, quien estrena el papel de Arnold. Escuchamos la gran escena de este personaje, “Asile héréditaire”, impecablemente cantada por Nicolai Gedda:

Y así, con 37 años, en el zenit de su fama, Gioachino Rossini se retira de la composición operística. Quienes afirman que es por su incapacidad a adaptarse a los nuevos gustos románticos se equivocan, como lo demuestra su muy romántica (y magistral) última ópera. Motivos políticos o problemas de salud podrían ser razones más creíbles, si bien la suya sigue siendo una razón incomprensible. Rossini dedicará el resto de su vida a la cocina, uno de sus grandes placeres, se casará por segunda vez, en 1948 (un año después de la muerte de Isabella Colbran, de la que estaba separado desde 1837), con Olympe Pélissier, y compondrá algunas obras menores. Entre 1830 y 1835 compone las “Soirées musicales”, doce canciones para voz y piano, de las que la tarantella “La danza” es sin duda la más famosa, que escuchamos aquí cantada por Luciano Pavarotti:

Igualmente famosa es “La regata Veneziana”, que escuchamos cantada por la paisana de Rossini, la también Pesaresa Renata Tebaldi:

En 1842 estrena su obra religiosa más famosa, el “Stabat Mater”, compuesta durante los 10 años anteriores, y de la que escuchamos el aria del tenor, “Cujus animam”, cantada por Gregory Kunde:

En 1864 estrena su última gran obra, compuesta el año anterior, la “Petite messe solennelle”, que escuchamos completa dirigida por Alberto Zedda:

Gioachino Rossini gozó de una considerable longevidad, y fue viendo como sus sucesores iban muriendo uno detrás del otro: Vincenzo Bellini en 1835, Gaetano Donizetti en 1848 y Giacomo Meyerbeer en 1864. Finalmente, Rossini sucumbía a un cáncer rectal el 13 de noviembre de 1868 a la por entonces considerable edad de 76 en su villa de Passy, cerca de parís, donde había pasado una buena parte de su vida. Enterrado originalmente el el cementerio de Père-Lachaise, sus restos fueron trasladados en 1887 a la florentina Basilica di Santa Croce, donde reposan en un gran monumento funerario, cerca de los de Miguel Ángel y Galileo y del cenotafio de Dante:

Gracias al redescubrimiento de obra a partir de los años 50 del siglo XX, a día de hoy es posible disfrutar, con mayor o menor frecuencia, de la práctica totalidad de la obra operística de Gioachino Rossini, comprobándose así que fue un compositor clave en el desarrollo posterior de la ópera italiana que nos dejó magníficas obras maestras con las que todavía, 150 años después de su muerte, seguimos disfrutando como lo hizo el público que iba a sus estrenos.