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Centenario del nacimiento de Birgit Nilsson (17-05-2018)


Con un repertorio reducido pero inteligentemente elegido, gracias a una voz enorme en volumen y extensión y a una técnica impecable, destacó en algunos de los más difíciles roles de soprano de todo el repertorio. En el centenario de su nacimiento recordamos a la gran soprano Birgit Nilsson.




Märta Birgit Nilsson nació en una granja de la localidad sueca de Västra Karup, en la provincia de Escania, a unos 100 Km de su capital, Malmo. Desde muy temprana edad demostró sus dotes musicales, siendo descubierta en el coro de la iglesia, cuyo director le aconsejó que recibiera clases de canto, algo que terminaría haciendo en la Real Academia de Música de Estocolmo, si bien ella se solía considerar autodidacta.

Su debut fue bastante tardío, en 1946, en Estocolmo, cuando apenas tiene tres días para prepararse el papel de Agathe en “Der Freischütz” de Weber en sustitución de la soprano titular. Cantará en Estocolmo en los siguientes años, en los que ampliará su repertorio en papeles dramáticos. Su salto internacional se produce en 1951 en el festival de Glindebourne, cantando la Elektra del “Idomeneo” mozartino. Debuta en Viena en 1953, en Bayreuth, donde será asidua, en 1954, mismo año en el que debuta en Munich, en el Met de Nueva York en 1959 y en la Scala de Milán en 1958, con un papel, el de Turandot, que acababa de debutar el año anterior en Estocolmo y que, según ella misma afirmaba, le hizo rica.

Comenzamos escuchando esa Elektra del “Idomeneo” de Glyndebourne, de la que escuchamos el aria “D’Oreste, d’Aiace”:

Su otro gran papel mozartino fue la Donna Anna de”Don Giovanni“, del que escuchamos aquí la difícil aria “Non mi dir”, en la que luce una voz flexible, potente pero al mismo tiempo delicada, así como una insólita capacidad para las coloraturas en una voz de su tamaño:

Esa capacidad para el canto dramático de agilidad le permitió sobresalir en un papel tan terrorífico como la Lady Macbeth del “Macbeth” verdiano, del que escuchamos su primera aria:

Y, aunque hasta donde sé, nunca cantó en vivo la Abigaile de “Nabucco“, sí grabó el aria “Anch’io dischiuso un giorno”, de forma absolutamente impecable:

Su repertorio verdiano no fue muy extenso. Podemos escuchar, por ejemplo, su Leonora de “La forza del destino”, pletórica de medios (esos pianísimos en el agudo tan difíciles), aunque siempre falta de ese calor mediterráneo que se espera de las voces que interpreten estos papeles:

Cantó también la Amelia de “Un ballo in maschera”, que además grabó en estudio dirigida por Georg Solti y junto al tenor Carlo Bergonzi, con quien canta este dúo del segundo acto, “Teco io sto”:

Su otro gran papel verdiano fue la protagonista de “Aida”, de la que escuchamos aquí su primera aria, “Ritorna vincitor”:

Y también cantaba el Requiem de Verdi, del que escuchamos el “Libera me Domine”:

Su registro vocal era tan grande, que se permitió el lujo de grabar en estudio el aria de la princesa de Eboli de “Don Carlo“, papel escrito para mezzo-soprano:

Su flexibilidad vocal llegaba hasta el punto de que se permitía el lujo de incluir en recitales arias de papeles a priori poco aptos para su voz, como este “O mio babbino caro” del “Gianni Schicchi” de Puccini, con unos pianísimos que ya quisieran sopranos más líricas:

Pero Birgit Nilsson no frecuentó el repertorio italiano, para el que siempre se le acusó de esa falta de italianidad, de color italiano en su voz. Buena prueba de ello es su fallida Minnie en “La fanciulla del West”, que grabó en estudio sustituyendo a la prevista Maria Callas, y de la que escuchamos el final del primer acto:

Su voz es perfecta, e incluso interpretativamente no está mal, pero le falta algo, ese algo que tenía, por ejemplo, una voz menos dotada pero más italiana como Renata Tebaldi. La frase final, “O un viso d’angelo”, es una buena muestra para comparar a ambas.

Y, pese a todo, frecuentó bastante el papel de “Tosca”, perfecto para su voz (como lo hubiera sido, por ejemplo, el de Gioconda de Ponchielli, que no cantó por desgracia). Sabe sacar partido a los momentos más dramáticos, pero también a los de expansión lírica, con un legato perfecto, como demuestra en este “Vissi d’arte”:

Pero si hay un papel italiano con el que alcanzó la cima de su arte, ese fue el de la terrible “Turandot”. Siendo un papel breve pero terrorífico vocalmente, la Nilsson lucía una interpretación hierática, muy sueca (casi recordaría a Greta Garbo por momentos), y, sobrada de medios, atacaba esos terribles agudos de su aria de entrada con una perfección insultante, perfectos, precisos:

Esos piques sanos con Franco Corelli, que era su Calaf habitual, por ver quién superaba al otro, regalaron al público noches inolvidables. Su interpretación de la princesa china sigue a día de hoy insuperada.

Pero el repertorio en el que más brilló Birgit Nilsson fue el alemán, donde los papeles de soprano dramática son más frecuentes. Un ejemplo de ello es su Leonore del “Fidelio” de Beethoven:

O sus dos papeles weberianos. Primero, la Agathe de “Der Freischütz”, que ya hemos mencionado que fue el papel con el que debutó:

Y el otro, la Rezia de la mucho menos conocida “Oberon”:

Birgit Nilsson dio lo mejor de sí en óperas de los dos Richards. El primero que vamos a ver es Richard Strauss. Nilsson tenía la capacidad vocal que requieren algunos de sus papeles más terroríficos, como esa “Salome” que sigue estando entre las mejores de la historia:

Su enorme potencia vocal le permite hacerse oír ante una orquesta de dimensiones espectaculares.

Y se superó si cabe con la aún más terrible “Elektra”, más adecuada si cabe a sus enormes medios:

Y cantaba así con 64 años nada menos…

Birgit Nilsson destacó como protagonista de “Der Rosenkavalier” y de “Ariadna auf Naxos”, pero de nuevo encontró un mejor vehículo de lucimiento, aunque en la etapa final de su carrera, como la esposa del tintorero en “Die Frau ohne Schatten”:

Y pasamos al otro Richard, Wagner, del que cantó la mayoría de sus papeles para soprano. Comenzamos con la impecable balada de Senta de “Der fliegende Höllander”:

De “Tannhäuser” cantó tanto la Venus (en principio, otro papel para mezzo) como la Elisabeth, de la que escuchamos el aria “Dich Teure Halle”, rematada por un impecable Reb sobreagudo:

Birgit Nilsson también cantó la Elsa de “Lohengrin”, llegando a cantarla junto a la Ortrud de Astrid Varnay, quien fuera la anterior reina wagneriana por antonomasia:

Escuchamos también su Eva de “Die Meistersinger von Nürnberg”:

Y cantó también la Sieglinde de “Die Walküre”:

Pero hay dos papeles wagnerianos en los que sobresale por encima de los demás, papeles por los que muchos la consideraron la heredera de Kirsten Fñagstad, pese a que su forma de cantar fuera muy distinta. El primero, con el que conquistó Bayreuth, fue la Isolde de “Tristan und Isolde”, papel extenuante y vocalmente muy exigente, pero para el que decía que lo único que necesitaba eran unos zapatos cómodos para aguantar la larga duración de la ópera. Su muerte por amor, “Mild und leisse”, es poco menos que mítica, con ese extenso legato y el pianísimo final que es pura magia:

Con ese final enamora hasta al más antiwagneriano del planeta.

Y el otro papel es el más terrorífico de todos, la Walkiria Brunhilde, de tres de las cuatro óperas de la tetralogía. Escuchamos primero su grito de guerra de “Die Walkure”:

Seguimos con el final de “Siegfried”, en el que le acompaña el mejor tenor wagneriano del momento, el único capaz de brillar a la misma altura que ella, Wolfgang Windgassen (que fue además su Tristan habitual en Bayreuth):

Y terminamos con “Gotterdamerung”, en unas imágenes de la grabación de la mítica tetralogía que dirigió Georg Solti para el sello discográfico DECCA, en las que el director húngaro prescinde de muchas de las viejas glorias que seguían cantando en Bayreuth para contar con cantantes más jóvenes; Birgit Nilsson se ve así beneficiada frente a Astrid Varnay, la anterior Brunhilde por antonomasia. Solti no se equivocaba, y he aquí la prueba:

Le escuchamos ahora en algo de repertorio concertístico, y comenzamos por el aria “Ah, perfido” de Beethoven:

Le escuchamos a continuación cantando tres Lieder de Franz Schubert, destacando el tercero, “An die Musik”:

Fue una destacada intérprete de los “Wesendonck Lieder” de Wagner:

Y también de los 4 últimos Lieder de Richard Strauss:

Le escuchamos a continuación un Lied de Jean Sibelius, “Svarta Rosor”:

No podía faltar alguna canción tradicional sueca:

Y  no puedo evitar terminar sin poner una curiosidad, que cantó en algún recital, el “I could have dance” del musical “My fair Lady”, divertidísimo:

Tras publicar una autobiografía en 1977, Birgit Nilsson se retiró a su granja natal en 1984, acompañada de su marido, Bertil Niklasson, con quien llevaba casada desde 1948. Nunca tuvieron hijos. Siguió concediendo entrevistas y presidiendo jurados de concursos de canto años después de su retirada. Finalmente, por causas desconocidas, murió el 25 de diciembre de 2005, a los 87 años. Fue enterrada en el cementerio de su pueblo natal:

Birgit Nilsson fue un verdadero fenómeno de la naturaleza. Una voz de gran extensión y enorme potencia, pero que ella sabía modular a placer, con una técnica impecable, le permitieron hacerse famosa (y rica) cantando algunos de los papeles más temidos del repertorio de soprano. Aún hoy sigue siendo recordada por sus impresionantes interpretaciones de Turandot, Elektra, Salome, Isolde y Brunhilde.



Crónica: Recital de Bryn Terfel en Baluarte (14-04-2018)


No cabe duda de que el galés Bryn Terfel es una de las voces más interesantes del panorama operístico actual, por lo que su recital en el Baluarte pamplonés era una cita ineludible para cualquier operófilo. Era el momento de quitarse los miedos que siempre trae el conducir por la A-15, que me las juega siempre que voy a algún concierto a la capital navarra, pero que en esta ocasión supo portarse bien y no darme sustos en el trayecto.




El  recital, como tal (cuyo programa enlazo aquí), es una especie de batiburrillo de diversas óperas (porque desgraciadamente no hubo nada de musical en todo el recital) que cimientan el repertorio de una voz tan difícil de clasificar como la del galés. La selección de las piezas era por tanto arbitraria, sin sentido ni unidad temática o estilística: el objetivo era que Terfel pudiera lucirse.

El recital se complementaba con diversos pasajes orquestales que permitían descansar al cantante. Ocasiones para poder comprobar el rendimiento de la Orquesta Sinfónica de Navarra, bajo la batuta del también galés Gareth Jones. Y así, el recital se abría con una correcta lectura de la Obertura del “Don Giovanni” de Mozart, buen preludio para la primera aria que nos iba a cantar Terfel, la de Leporello de la misma ópera, “Madamina, il catalogo è questo”, en la que Bryn Terfel lució toda su vis cómica y su complicidad con el público, sacando un libro que hacía las veces de catálogo, o enseñando fotos de mujeres en el móvil (todas ellas eran cantantes de ópera, pero era difícil poder distinguir bien los rostros salvo que estuvieras justo delante suyo), amén de una gestualidad muy teatral que añadía más gracia si cabe a la pieza. El “problema” es la visión siempre extrovertida del barítono, así como de una visión de Leporello bastante basta, tendente al volumen excesivo, sin duda impactante pero carente de elegancia. Claro que quizá Leporello no es un personaje ni remotamente elegante…

Siguió una correcta lectura de la bellísima polonesa de “Eugene Onegin” de Tchaikovsky, con una muy buena respuesta orquestal (destacar el momento solista de los chelos, de gran calidez) pero al que la rutinaria dirección de Jones le quitó toda la gracia. Por otra parte, era una pieza absolutamente inconexa con el resto del recital (ya que, por desgracia, Terfel no cantó nada del “Boris Godunov”…)

Volvía a salir al escenario Bryn Terfel para interpretar a los dos diablos más famosos de la ópera, el de Gounod y el de Boito. Dos papeles de bajo que dejaron en evidencia las limitaciones de Terfel en la zona más baja de su registro, que atacaba de forma no del todo ortodoxa; además, en los pasajes más rápidos, se veía un tanto atropellado con la letra. Y, pese a todo, su gestualidad, su socarronería, encajaban como un guante a tan diabólicos personajes; sólo le faltaba haberse puesto una diadema con cuernitos para terminar de identificarse con el personaje. Su “Le veau d’or” del “Faust” de Charles Gounod fue sin duda correcta, mientras su “Son lo spirito che nega” del “Mefistofele” de Arrigo Boito fue rematada con unos silbidos ensordecedores, luciendo de nuevo en su interpretación un derroche de mala baba y un canto potente, poderoso (sin duda una de sus mayores bazas) y extrovertido.

Entre ambas arias, Terfel introdujo una pieza del para mí desconocido Kurt Weill (un compositor del que no había escuchado nada hasta dos días antes del concierto, para prepararme), “Die Moritat von Mackie Messer” de “Die Dreigroschenoper”, una pieza absolutamente genial a la que el galés sabe sacar todo el partido imaginable, siendo quizá lo mejor de todo el programa.

Seguía, metida probablemente más por ser una pieza conocida que por cualquier otro motivo, la famosísima obertura de “Nabucco” de Giuseppe Verdi, en la que la orquesta supo lucirse (mención especial para maderas y percusión) pese a la asepsia de la dirección.

Terminaba la primera parte con uno de los roles fetiche de Bryn Terfel, el protagonista del “Falstaff” verdiano. Terfel pasaba de papeles de bajo cantante a un papel de barítono más o menos bufo, dejando claro lo difícil que resulta clasificar su voz. Salió con una importante barriga artificial, interactuó con el público (hablando en ocasiones en inglés y en otras en español… cómo no citar los pinchos, las patatas bravas que tanto habrían entusiasmado a Falstaff) y dio una lección de interpretación a su “L’onore! Ladri!”, luciendo un poderoso registro agudo (que además atacaba de forma mucho más acertada que el grave) y unos recursos cómicos absolutamente impecables. Fue otro gran momento del recital.

La segunda parte del programa estaba completamente dedicada a Wagner. Comenzaba la orquesta con el preludio del 3º acto de “Lohengrin”, de nuevo con una corrección rutinaria, antes de dar paso de nuevo a Bryn Terfel, que cantaba el “Was duftet doch der Flieder” de “Die Meistersinger von Nürnberg”, demostrando que esos papeles de bajo-barítono se adaptan mejor a su vocalidad que los de bajo o barítono plenos. Su Sachs puede ser discutible en su enfoque interpretativo (a fin de cuentas, es su forma de entender el personaje, simplemente), pero desde luego vocalmente resultó irreprochable.

Una cabalgata de “Die Walküre” impecable (remarcables en este caso los siempre atinados metales) pero siempre dirigidos sin chispa ni gracia, dieron paso al plato fuerte del programa, la despedida de Wotan, el final de esa Walkiria. Nunca había tenido la ocasión de escuchar esta pieza en vivo, y algunos de los pasajes orquestales consiguieron ponerme la carne de gallina, pese a la aburridísima lectura del conjuro de fuego. En cuanto a Terfel, su visión de Wotan resultaba quizá demasiado agresiva, aunque también es cierto que el volumen de la orquesta le obligaba a forzar el volumen de su enorme voz, que aún así tuvo algún problema puntual para hacerse oír. Y, pese a todo, supo regalarnos algún pianísimo de emisión mejorable pero dramáticamente emotivo. Había escuchado algún vídeo del propio Terfel cantando esta pieza, y he de decir que en vivo me sorprendió gratamente, ya que le vi mucho más adecuado vocalmente que en esos vídeos, a parte de vocalmente sobrado de medios.

Bryn Terfel sabe, con su carácter extrovertido, su voz poderosa y su talento interpretativo, meterse al público en el bolsillo, y el del Baluarte supo responder con un prolongado aplauso que fue compensado con dos únicos vises que supieron a poco. Primero, Terfel nos regaló los oídos con una bellísima nana de su Gales natal, “Suo-gan”, cantada en galés (ese idioma que a los que no somos galeses nos parece impronunciable), en la que, por fin, lució unas bellísimas medias voces, en ocasiones problemáticas en su emisión pero siempre bellísimas, consiguiendo un resultado casi mágico. Y Terfel remató el recital con la canción “My little welsh home” que a mí me hizo rememorar la mítica “Qué verde era mi valle” del genial John Ford. Terfel lleva esas canciones en su corazón, y supo demostrarlo con su canto. Puede que no fueran las propinas que el público hubiera deseado, pero el resultado fue absolutamente satisfactorio, saliendo a la luz el mejor Terfel, el intérprete sutil e introvertido que se había echado de menos en el recital. Dos canciones bellísimas, sin posibilidades de lucimiento vocal, cantadas por el simple placer que le da hacerlo, y que consigue transmitir al público.

Una noche, en resumen, para disfrutar de un intérprete de enorme magnetismo, gigantesca voz y gran flexibilidad estilística, con momentos más y menos logrados, pero siempre disfrutables, además de el acompañamiento de una magnífica Orquesta Sinfónica de Navarra que brilló a un altísimo nivel.



In Memoriam: Nicolai Gedda (08-01-2017)


Cuando cualquiera se introduce en el mundo de a ópera, hay siempre algún cantante que influye desde el comienzo en su pasión por el género y en su forma de ver la ópera. En mi caso hay unos cuantos cantantes que han marcado mi vida como operófilo, siendo uno de los más importantes el gran Nicolai Gedda. Hace unos días nos enteramos de que había muerto hace más de un mes, el 8 de enero, así que vamos a dedicarle un post para recordar a un artista al que nunca debemos olvidar.




El nombre de nacimiento de Nicolai Gedda era Harry Gustaf Nikolai Gädda (cambiaría años después el apellido por Gedda). Nació el 11 de julio de 1925 en Estocolmo, en el seno de una familia pobre, de madre sueca y padre de origen ruso. Fue por ello adoptado por su tía Olga Gädda y el marido de ésta, Michael Ustinov (pariente del actor Peter Ustinov). El pequeño Nicolai era bilingüe desde su niñez, hablando el sueco y el ruso. En 1929 se trasladan a Leipzig, donde añade un nuevo idioma, el alemán.

Su padre adoptivo había cantado como bajo en el coro de cosacos del Don, y canta en el coro de la iglesia ortodoxa de Leipzig. Por influencia de sus padres adoptivos, Nicolai Gedda estudia música y canta en un cuarteto de niños.

En 1934, con la llegada de Adolph Hitler al poder, la familia abandona Alemania y regresa a Estocolmo. Gedda canta en el coro de la iglesia, pero un accidente vocal le hace abandonar la carrera de canto, y comienza a trabajar en un banco. Mientras, en la escuela aprendió inglés, francés y latín, además de estudiar italiano por su cuenta. Desde joven Nicolai Gedda era políglota.

Un día le dice a un cliente que está buscando un profesor de canto, y éste le aconseja que busque a Carl Martin Öhman, antiguo Heldentenor que ya había descubierto al otro gran tenor sueco de la historia, Jussi Björling, y que más tarde descubriría al gran bajo finés Martti Talvela. Öhman se entusiasma al escucharle y lo toma como aprendiz (no tenía mal ojo este hombre, desde luego).

En abril de 1952 debuta en la Ópera de Estocolmo cantando en sueco el papel protagonista de “Le postillon de Lonjumeau” de Adolphe Adam. Su éxito fue inmediato, y no tardó en grabar el aria “Mes amis”, la más famosa de la ópera, en sueco, con un Re sobreagudo que ya nos muestra su increíble habilidad en el registro sobreagudo:

Con una voz maleable y un dominio de tantos idiomas, su repertorio fue inmenso,tanto en ópera como en lied y repertorio de concierto. Tanto la temprana grabación del Dimitri en un Boris Godunov protagonizado por Boris Christoff, como el ser descubierto por Herbert von Karajan, lanzaron desde el comienzo su carrera discográfica, una de las más abundantes en un cantante de ópera. Publica sus memorias en 1977 con la ayuda de la escritora Aino Sellermark, con la que finalmente se casará en 1997.

Repasar el repertorio de Nicolai Gedda es realmente arduo, pero vamos a hacer lo que podamos. Hay que destacar que, al tener un repertorio tan amplio, interpretó óperas poco conocidas, como por ejemplo “Le devin du village” de Jean-Jacques Rousseau:

Llegó a cantar incluso alguna ópera barroca, como “Platée” de Rameau, de la que se conserva grabación, además de óperas de Christoph Willibald Gluck, como “Orfeo ed Euridice”, de la que escuchamos el famoso “J’ai perdu mon Euridice”:

Cantó también la “Iphigénie en Tauride”, de la que escuchamos el aria “Unis dès la plus tendre enfance”:

Y por último la ópera “Alceste”, de la que escuchamos “Bannis le crainte et les alarmes”:

Nicolai Gedda fue un destacado intérprete de óperas de Mozart, como por ejemplo el Belmonte de “Die Entführung aus dem Serail”, de la que escuchamos el aria “Ich baue ganz”, tan a menudo cortada por aquella época por su dificultad, con unas coloraturas complicadas que Gedda solventa sin aparente dificultad:

Le escuchamos también cantar el aria “Fuor dal mar” de la ópera Idomeneo, otra prueba de fuego para las agilidades vocales:

No dejamos las coloraturas, ya que ahora le escuchamos la no menos peliaguda “Il mio tesoro intanto” de “Don Giovanni”:

En un estilo mucho más delicado, le escuchamos ahora cantar “Un’aura amorosa” de “Così fan tutte”:

Cantó también el Tito de “La clemenza di Tito”, del que escuchamos el aria “Se all’Impero”:

Y le vemos ahora interpretar al Tamino de “Die Zauberflöte“:

No fue el repertorio italiano el mejor de Nicolai Gedda, pero aún así dejó algunas grabaciones interesantes y otras referenciales. Comenzamos por sus interpretaciones rossinianas. Además de grabar “Il turco in Italia” junto a Maria Callas en una grabación tan cortada que le quitan su aria, le tenemos cantando el Almaviva de “Il barbiere di Siviglia“, de la que llegó incluso a cantar la habitualmente cortada aria “Cessa di più resistere”, aunque totalmente fuera de estilo. Le escuchamos cantando el aria “Ecco ridente in cielo”:

Referencial fue su grabación del “Guillaume Tell” (en el francés original, en una época en la que lo habitual era cantarla en su traducción italiana), en la que nos regala muchos grandes momentos en los que lucir sus espectaculares agudos, destacando sin duda en su gran aria “Asile héréditaire” y la posterior caballetta, en la que luce un espectacular do de pecho final que mantiene durante unos 10 segundos:

Y, pese a todo, estos no son los agudos más espectaculares de Nicolai Gedda, que se lucirá todavía más en obras de Vincenzo Bellini. Le escuchamos primero cantar el aria de la por aquel entonces poco habitual “I Capuleti ed i Montecchi”:

Es cierto que a día de hoy no suena tan adecuado estilísticamente, pero para aquella época no se puede pedir mucho más.

Sin duda mejor de estilo nos lo encontramos en ese “Ah, perchè non posso odiarti” de “La sonnambula”, junto a Joan Sutherland:

Pero esto no es nada comparado con lo que hacía en “I Puritani”. Escuchamos primero el dúo “Vieni fra queste braccia”, en vivo, junto a Joan Sutherland:

Os prometo que no he escuchado unos re sobreagudos tan flipantes como los suyos.

Y ahora escuchamos su “Credeasi misera” en su grabación en estudio junto a Beverly Sills:

El re bemol ya es flipante, pero, gracias a su dominio del canto en mixto, Nicolai Gedda es de los pocos que se lanzan al fa sobreagudo. Que sene bonito o no es discutible; que lo suyo es uno vozarrón como los hay pocos es indiscutible.

Pasamos a las óperas de Gaetano Donizetti. En sus numerosos recitales, Gedda grabó el aria de “La favorita”:

Vamos a verle ahora cantar la famosa “Una furtiva lagrima” de “L’elissir d’amore”:

Le escuchamos ahora cantar junto a Mirella Freni el dúo “Tornami a dir che m’ami” de “Don Pasquale”:

Y por último le escuchamos junto a una de sus parejas discográficas habituales, Beverly Sills, en el dúo de “Lucia di Lammermoor”:

Pasamos a Giuseppe Verdi, compositor al que Nicolai Gedda se suele asociar por dos papeles; el primero sería el Duca di Mantova en “Rigoletto”, del que escuchamos el dúo “È il sol dell’anima” junto a la soprano Reri Grist:

Y el otro es el Alfredo de “La Traviata”, del que vamos a escuchar el dúo “Un dì felice” junto a Anna Moffo:

Pero Nicolai Gedda, por sorprendente que pueda parecer, cantó algunos otros roles verdianos. El más obvio es el Riccardo de “Un ballo in maschera”, del que escuchamos el aria “Ma se m’è forza perderti”:

Magnífico uso de medias voces, por cierto.

Soprende mucho más escuchar a dos voces tan líricas como la suya y la del barítono Hermann Prey en papeles tan pesados como los de “La forza del destino”, pero aquí les tenemos cantando el dúo “Solenne in quest’ora” (en alemán) y saliendo bien parados en el intento:

También cantó la no muy frecuente “I vespri siziliani”, de la que escuchamos el aria “Giorno di pianto”:

Y ya el remate: ¿Nicolai Gedda cantando el Radames de Aida? Pues sí, y lo tenemos precisamente cantando el dúo final de la ópera; no es su voz la de Radames, desde luego, pero cumple:

Le escuchamos ahora en la grabación que hizo del aria de “La Gioconda” de Amilcare Ponchielli, “Cielo e mar”, en una grabación muy temprana (1953), por lo que su voz, muy lírica, no tiene todavía la fuerza necesaria para el personaje, aunque alcanza momentos de gran belleza, gracias a una depurada técnica en el ataque de los agudos que le permite el bello pianísimo final:

Le escuchamos ahora en repertorio verista, cantando el “Amor ti vieta” de la “Fedora” de Umberto Giordano:

Con 75 años, la voz se ha agrandado, aunque tiembla mucho más que años atrás, pero por lo menos ahora da el pego en papeles más spinto.

Y le escuchamos también cantar el mucho más lírico lamento di Federico “È la solita storia del pastore” de “L’Arlesiana” de Francesco Cilea:

Nicolai Gedda cantó y grabó arias de algunas óperas de Puccini, como el famoso “Nessun dorma” de “Turandot”, y lo más alucinante es que suena con el metal necesario para el papel; podría parecer un simple capricho, pero el resultado es realmente notable:

Le escuchamos también el aria “E lucevan le stelle” de “Tosca” con 61 años de nada… :

Y le tenemos también cantando el “Donna non vidi mai” de “Manon Lescaut”:

Pero Nicolai Gedda será recordado por dos óperas de Puccini. La primera, “La Boheme“, de la que escuchamos el aria “Che gelida manina”, en una versión llena de entusiasmo y con unos magníficos ataques al agudo:

Y el otro papel pucciniano es el Pinkerton de “Madama Butterfly”, que grabó junto a Maria Callas, junto a quien le escuchamos en el largo dúo final del primer acto:

Pasamos ya al repertorio francés, en el que Nicolai Gedda fue uno de los más importantes tenores posteriores a la II Guerra Mundial. Y empezamos escuchándole en “La dame blanche” de François-Adrien Boïeldieu, en el aria “Viens, gentille dame”, en una versión espectacular por el dominio de las medias voces:

Nicolai Gedda ha sido uno de los últimos tenores en interesarse por la en otra época famosa ópera “Fra Diavolo” de Daniel Auber, grabando una integral  de la que escuchamos el aria “J’ai revu nos amis”:

Y grabará además una magnífica versión, estilísticamente muy superior a la posterior de Alfredo Kraus, de la bellísima aria de “Masaniello”, también de Auber, “Du pauvre seul ami fidèle”, con un uso casi mágico de las medias voces:

Como ya le hemos escuchado cantar “Le postillon de Longjumeau” de Adam, pasamos a Giacomo Meyerbeer, compositor del que Nicolai Gedda ha sido quizá el mejor intérprete de la discografía. Echándose en falta una grabación suya de “Robert le diable”, pasamos a su espectacular Raoul de Nangis de “Les huguenots“, del que escuchamos el fantástico dúo “Tu làs dit” junto a Enriqueta Tarrés, en el que pasa de unas espectaculares medias voces a un potente Re bemol sobreagudo perfecto de afinación y emisión:

Contrasta con el Jean de Leyden de “Le prophète”, de carácter mucho más heroico en el aria “Roi du ciel”, en la que luce potencia y flexibilidad vocal al mismo tiempo:

Y terminamos escuchando su versión del aria de Vasco da Gama “O paradis” de “L’Africaine”, aunque desconozco si llegó a cantar esta ópera completa (cosa que sí hizo con las dos anteriores):

Hector Berlioz fue otro compositor al que Nicolai Gedda le prestó mucha atención. Le escuchamos primero catar el aria “Seul pour lutter” de “Benvenuto Cellini”:

Le escuchamos ahora el aria “Nature immense” de “La damnation de Faust”:

Y terminamos escuchando el dúo “Nuit d’ivresse” de “Les Troyens” junto a Shirley Verrett:

Pasamos a Georges Bizet, para poder escuchar su insuperable versión del aria de Nadir “Je crois entendre encore” de “Les pêcheurs de perles” y comprobar qué es eso del canto en “mixto”: es una técnica de canto intermedia entre el registro de pecho y el falsete, en el que se pasa la resonancia a la cabeza, consiguiendo un sonido más agudo que el registro de pecho pero sin una pérdida de color tan acusada como en el falsete. Este tipo de registro se usa para alcanzar notas sobreagudas (como el fa de I Puritani que ya escuchamos), pero es fundamental en la ópera francesa para poder cantar notas agudas en pianísimo, algo que sería imposible en el registro de pecho. Y así, mientras que tenores como Kraus o Albelo lanzan el Do final de pecho, casi como un cañonazo, completamente fuera de estilo, y otros como Alagna o Villazón dan el agudo en un horrible falsete, Gedda nos demuestra cómo hay que cantar esta maravillosa aria:

Al enfrentarse al papel de Don José en “Carmen”, la visión de Gedda es mucho más lírica, menos verista de lo habitual. Puede que en los momentos más dramáticos su voz se quede algo corta de potencia, pero su versión del aria de la flor es de una delicadeza sublime, apianando en los agudos y con un final mágico, usando de nuevo el mixto:

Para comprobar qué tal se maneja en los momentos más dramáticos vamos a escucharle en el dúo final, en vivo, junto a la Carmen de Fiorenza Cossotto (y dirigidos por su amigo Georges Prêtre, que murió 4 días antes que Gedda):

Yo diría que supera la prueba con creces…

Le escuchamos ahora en otra de esas arias en las que el canto a media voz es fundamental, “Ele ne croyait pas” de la “Mignon” de Ambroise Thomas:

Y de nuevo dominando el pianisimo en mixto en la bellísima “Vainement, ma bien aimée” de la ópera “Le Roy d’Ys” de Édouard Lalo:

Charles Gounod fue otro compositor fundamental en la carrera de Nicolai Gedda, en especial por su “Faust”, ópera que Gedda cantó en innumerables ocasiones. Le escuchamos cantar el aria “Salut, demeure chaste et pure”, donde, en este caso, pasa del estilismo para soltar un do de pecho como un cañonazo. Ortodoxo no es, pero el resultado no deja de ser magnífico:

Para compensarlo, le tenemos cantando el aria “Ah, leve-toi, soleil” del “Romeo et Juliette” terminada en un bellísimo pianísimo:

Y le escuchamos también cantar el aria “Anges du paradis” de la ópera “Mireille”, dando otra lección de estilo de canto francés:

Nicolai Gedda también cantó la magnífica ópera “Lakmé” de Léo Delibes, de la que escuchamos el dúo del primer acto junto a Mariella Devia:

Nicolai Gedda fue un destacado intérprete del Hoffmann de “Les contes d’Hoffmann” de Jacques Offembach, de la que escuchamos el dúo “C’est une chanson d’amour” junto a Victoria de los Ángeles:

Y del mismo Offembach le escuchamos cantar en alemán el aria “Au mont Ida” de la opereta “La belle Helene”:

Llegamos a Jules Massenet, otro compositor fundamental en el repertorio de Nicolai Gedda, en parte por el Des Grieux de “Manon”, en la que volvía a lucir sus magníficos pianísimos en el aria “En fermant les yeux”:

Y por otra por “Werther”, uno de sus mejores papeles; escuchamos una sorprendente versión de la famosa aria “Pourquoi me reveiller” en la que apiana en el primer estribillo:

Gedda también cantó el Nicias de “Thais” o el príncipe de “Cendrillon”.

Le escuchamos ahora en otra ópera casi desconocida, “Parmavati” de Albert Roussel, junto a Marilyn Horne:

Terminamos el repaso a sus intervenciones de ópera francesa con el “Pélleas et Mélisande” de Claude Debussy, acompañado de Anna Moffo:

Pasamos al repertorio alemán, en el que a menudo Nicolai Gedda es también un intérprete referencial. Y comenzamos con una rareza, una grabación del aria de Florestan del “Fidelio” de Beethoven, un rol que se antoja en exceso pesado para Gedda, pero en el que de nuevo sorprende por su flexibilidad:

Nicolai Gedda fue también un destacado intérprete de obras de Weber, cantando incluso las casi olvidadas “Euryanthe” o “Abu Hasan”. Pero le escuchamos en la mucho más famosa “Der Freischütz”, en el aria Durch die Wälder”:

Y Nicolai Gedda fe un destacado intérprete de complicadísimo papel de Huon de “Oberon”, un papel heroico de coloratura, como demuestra en el aria “Von Jugend auf in dem Kampfgefild”:

Nicolai Gedda también cantó la hoy prácticamente olvidada “Martha” de Friedrich von Flotow, de la que escuchamos el dúo “Letzte Rose” junto a Anneliese Rothenberger, una de sus parejas discográficas habituales:

Y le escuchamos ahora de nuevo junto a Anneliese Rothenberger en la ópera “Undine” de Albert Lortzing:

Nicolai Gedda cantó unas cuantas de estas óperas alemanas románticas hoy día olvidadas; otra fue “Der Barbier von Bagdag” de Peter Cornelius, de la que escuchamos el aria “Von deinen Fenster”:

Y nos dejó una versión referencial de la bellísima “Magische Töne” de “Die Königin von Saba” de Karl Goldmark, con un magnífico Do final en mixto:

No fue Nicolai Gedda un cantante interesado en Wagner, decía que sus óperas no terminaban nunca. pero aún así, por suerte, llegó a cantar “Lohengrin”. Comprobamos los resultados en las grabaciones de sus dos monólogos, empezando por este magnífico “In fernem Land”:

Y seguimos con un bellísimo “Mein lieber Schwan”:

Nicolai Gedda también grabó la infrecuente “Palestrina” de Hans Pfitzner, de la que escuchamos “Wie schön ist’s” junto a Dietrich Fischer-Dieskau:

Interpretó un breve papel en la grabación de “Das Wunder der Heliane” de Korngold en sus últimos años. Y fue un destacado intérprete de música de Richard Strauss, aunque cantara pocas de sus óperas, destacando el tenor italiano de “Der Rosenkavalier” con el aria “Di rigori armato il seno”:

Y también grabó la ópera “Capriccio”:

En el campo de la opereta austriaca dejó numerosas grabaciones, como la de “Die Fledermaus” de Johann Strauss junto a Elisabeth Schwarzkopf:

O, también de Johann Strauss, “Eine Nacht in Venedig”, junto a Anneliese Rothenberger:

Destacó también en las operetas de Franz Léhar, en especial con su magnífica versión de “Dein ist mein ganzes herz” de “Das Land des Lächelns”:

Le escuchamos ahora junto a Anneliese Rothenberger en el vals “Lippen schweige” de “Die lustige Witwe”:

Le escuchamos ahora en la opereta “Giudita”:

Y le escuchamos ahora las czardas de “Gräfin Mariza” de Emmerich Kálmán:

En el ámbito de la ópera eslava, Nicolai Gedda cantó el “Dalibor” de Bedrich Smetana, además de esta curiosa versión en inglés de “La novia vendida”, junto a Giorgio Tozzi:

En el repertorio ruso, Nicolai Gedda destacó interpretando el papel de Sobinin en “Una vida por el zar” de Mikhail Glinka:

Le escuchamos ahora en su primera grabación de ópera, el Dimitri del “Boris Godunov” de Modest Mussorgsky, en el dúo de “amor” junto a Eugenia Zareska en una versión magnífica, en especial en la parte final:

Le escuchamos ahora la canción india de “Sadko” de Nikolai Rimski-Korsakov:

Nicolai Gedda fue un magnífico Lensky del “Eugen Onegin” de Piotr Ilich Tchaikovsky, apenas superado por uno o dos tenores. Escuchamos la maravillosa romanza “Kuda vi udalilis”:

Destaca también la integral que grabó de “Iolanta” del mismo compositor, dirigida por Mstislav Rostropovich, con el que también grabó óperas “Guerra y Paz” de Prokofiev o “Lady Macbeth of Mtsensk” de Dmitri Shostakovich junto a Galina Vishnevskaya:

En 1958 graba la ópera americana “Vanessa” de Samuel Barber, compuesta expresamente para él. Escuchamos el quinteto de esta ópera:

Y Leonard Bernstein contó con él para la grabación de su ópera-musical “Candide”, de la que escuchamos el “What’s the use” junto a Christa Ludwig:

El repertorio de Nicolai Gedda no termina en la ópera, cantó también oratorios y obras religiosas, lied e incluso canciones populares. No tenemos ya espacio para un análisis exhaustivo, por lo que nos centraremos en un pequeño puñado de piezas que merece la pena recordar. Y comenzamos con “Messiah” de Georg Friedrich Händel, del que escuchamos “Ev’ry valley”:

Le escuchamos ahora en el “Ingemisco” del Requiem de Verdi, en una magnífica versión por el uso de medias voces:

Y escuchamos también sus incursiones en la canción napolitana con esta versión del “Non ti scordar di me” de Ernesto de Curtis:

No puedo evitar poner también esta hilarante versión del dúo bufo de los gatos de Rossini, junto a Federica von Stade, cantada casi toda en falsete:

Le escuchamos ahora cantar un lied de Franz Schubert, del que fue un gran intérprete, como demuestra en este “Du bist die Ruh”:

Y ahora un lied de Richard Strauss, “Ständchen”:

Y seguimos con la “Vocalise” de Sergei Rachmaninov:

Vamos ahora con el más célebre lied de Edvard Grieg, “Jeg elsker dig”, que Nicolai Gedda canta en el noruego original:

Vamos con la chanson francesa, comenzando con la “Chanson triste” de Henri Duparc:

Seguimos con el “Air grave” de Francis Poulenc:

Y seguimos con esta preciosa versión de “L’heure exquise” de Reynaldo Hahn:

Pasamos a Edward Elgar y su cantata “The dream of Gerontius”, de la que escuchamos “I went to sleep”:

Le escuchamos ahora en una canción tradicional irlandesa, “Down by the Salley gardens”:

Y terminamos con el “Granada” de Agustín Lara, con una pronunciación española muy superior a la de no pocos cantantes italianos, por ejemplo:

En total hemos escuchado a Nicolai Gedda cantar en 9 idiomas: italiano, francés, alemán, ruso, inglés, sueco, noruego, latín y español. Difícil superar ese récord.

Retirado desde el año 2003, nunca había sido una persona que se preocupara por la fama (pese a su impresionante discografía, quizá la más abundante en el mundo de la ópera) por lo que pasó bastante desapercibido, pese a recibir algunos honores, como la Legión de honor francesa en 2010. Quizá por ello la noticia de su muerte se hizo pública un mes después (ya habían circulado en 2015 falsos rumores de su muerte). El 8 de enero un infarto terminaba con su vida a los 91 años en su casa de Tolochenaz, en el cantón suizo de Vaud.

Con Nicolai Gedda se nos va un cantante polifacético, de espectacular voz y técnica impecable que le permitía adaptarse a casi cualquier estilo. Un artista que merece ser recordado por su enorme contribución al mundo de la música.



In Memoriam: Johan Botha (08-09-2016)


Hace ya unos cuantos años que la Quincena Musical Donostiarra nos ofreció una versión en concierto del Otello de Verdi. Aparecieron los cantantes que se situaron ante la orquesta, y entre ellos destacaba una enorme figura vertida con túnica a la que, en la distancia de las últimas filas del Kursaal en las que me encontraba creí que era una mujer, por el pelo largo y no poder verle la cara; pero no, se trataba del tenor que iba a cantar el rol protagonista de Otello. Y me temía lo peor, un recital de berridos y la incapacidad de sacar adelante el papel. Gran sorpresa la mía cuando, aunque como personaje un tanto plano, cantó completamente la parte de Otello, sin gritos ni problemas de volumen ni tesitura. Resultó ser una muy agradable sorpresa, que además contrastaba con el pésimo Yago de Carlo Guelfi; se trataba del tenor sudafricano Johan Botha.




Pues bien, hace pocos días nos enteramos que nos había dejado a los 51 años. Al igual que pocas semanas antes con Daniela Dessì, un cáncer se lo llevaba mientras estaba en plena actividad, recién vuelto a los escenarios tras una breve retirada para tratarse la enfermedad, diagnosticada a finales de 2015.

Johan Botha había nacido el 19 de agosto de 1961 en un pueblo sudafricano no muy lejano de Johannesburgo. Ya desde joven destaca por su voz, y debuta en 1989 en Johannesburgo con “El cazador furtivo” de Weber. El director del coro del festival de Bayreuth le invitó entonces a cantar en Alemania, y no tardó en alcanzar un gran prestigio en Europa, nacionalizándose austriaco.

Su repertorio fue bastante amplio, aunque no hay muchos vídeos en youtuve, así que tendremos que verle sólo en algunos, aunque sí de los más destacados.

Aunque al principio cantó papeles de tenor más lírico (La Boheme, por ejemplo), se fue especializando en papeles de tenor spinto y dramático, entre ellos el Pollione de la “Norma” de Bellini que escuchamos a continuación:

Pasamos a Giuseppe Verdi, del que Johan Botha cantó varios papeles, aunque destaca en uno por encima de los demás: “Otello”. Escuchamos primero ese bellísimo dúo de amor del I acto, “Già nella notte densa” junto a la Desdemona de Renée Fleming, en el que advertimos su perfecta línea de canto, alejado del tosco legato de tantos tenores dramáticos que se han enfrentado al papel:

Le escuchamos ahora en esa prueba de fuego que es el monólogo del III acto “Dio mi potevi scagliar”, de nuevo perfectamente cantado y con la voz que requiere el papel:

Cantó también varios papeles veristas, como Pagliacci, Caballeria rusticana o Andrea Chenier, pero le vamos a escuchar sólo dos, ambos de Puccini; primero el Luigi de “Il tabarro”; atención al final del dúo, al “Folle di gelosia”:

Y terminamos, antes de pasar al repertorio alemán, con su Calaf de “Turandot” y con ese aria ya mítica que es el “Nessun dorma”:

 Ya hemos mencionado que Johan Botha debutó con “El cazador furtivo” de Weber, y también cantó itras óperas del romanticismo temprano alemán, como el “Fidelio” de Beethoven, pero en vez de eso le vamos a escuchar en repertorio de concierto, con la 9ª de Beethoven, dirigida por Barenboim y junto a un espléndido René Pape. Observemos bien el monólogo de Botha para ver la versatilidad de su voz, potente al mismo tiempo que maleable:

En el repertorio de concierto también cantó obras de Mahler, como “Das Lied von der Erde”:

También cantó algo de opereta, como este “Das Land des Lächelns”:

Uno de los compositores más importantes de su trayectoria fue Richard Strauss, del que cantó la poco conocida “Daphne”, de la que aquí escuchamos el final, de nuevo junto a Renée Fleming:

Le escuchamos también en otro de esos papeles que le iban como anillo al dedo, el Emperador de “Die Frau ohne Schatten”:

Destacó también como el Bacco de “Ariadna auf Naxos”, pero no encuentro ningún fragmento en youtube.

Y vamos ahora con ese otro compositor fundamental en la carrera de Johan Botha, Richard Wagner. Y empezamos por esa joya olvidada que es Rienzi, un papel tremendamente difícil, deudor de los grandes tenores heroicos franceses, con elementos belcantistas, pero una vocalidad que ya nos anticipa a otros grandes personajes wagnerianos, como Tannhäuser. Desconozco si Botha cantó esta ópera completa, pero por lo menos aquí le tenemos cantando, dirigido por Christian Thielemann, la plegaria del 5º acto, la bellísima “Allmächt’ger Vater”:

Le escuchamos ahora en “Tannhäuser”; como sólo puedo colgar el primer acto completo (más de una hora de duración), os recomiendo ir directamente al minuto 26 para escuchar el aria “Dir töne Lob” y comprobar como resuelve las dificultades del rol, en el año 2015:

Le escuchamos ahora en el rol protagonista de “Lohengrin”, cantando el “In fernem Land”, donde mejor podemos observar su estilo canoro: una voz potente pero de sonoridad lírica, maleable, sin problemas para apianar, de timbre claro que nunca oscurecía artificialmente para sonar más heroico, lo que curiosamente le da más puntos a favor a su canto, siempre limpio; con estas características, el rol de Lohengrin es uno de los que más de pueden adecuar a su estilo:

Y ahora vamos a escucharlo en otro de esos papeles wagnerianos más líricos que mejor se adaptan a su voz, el Walther von Stolzing de “Die Meistersinger von Nürnberg”, de la ópera de Viena en 2008, dirigido de nuevo por Thielemann:

Cantó también los personajes de Tristan y Parsifal, pero vamos a terminar con ese Siegmund que cantó en el festival de Bayreuth en 2015; fue con este papel con el que debutó en Bayreuth en 2010:

Pero este año, Johan Botha no cantaba en Bayreuth. Tras un retiro de unos meses, volvía en verano a los escenarios en Budapest con Siegmund en junio y en Munich con Turandot en julio. Dio luego algún recital en su Sudáfrica natal y, de pronto, de improviso, moría en Viena el pasado 8 de septiembre, recién cumplidos los 51 años (y pocas semanas después de la desaparición, también por cáncer, de la soprano Daniela Dessì en este verano negro), dejando mujer y dos hijos. Con él se nos va un gran tenor del repertorio alemán al que por desgracia poco pudimos admirar en la península, donde cantó en muy pocas ocasiones.



20 años sin Pilar Lorengar (02-06-2016)


En 1991, un grupo de importantes cantantes de ópera españoles fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes: Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Teresa Berganza y Pilar Lorengar. Todos ellos nombres sobradamente conocidos por el público… salvo quizá el de Pilar Lorengar, que siendo una de las mejores cantantes femeninas de la península, ha visto como su nombre permanecía un poco en la oscuridad, en buena medida por haber desarrollado la mayor parte de su carrera en Alemania. Así que hoy, que se cumplen 20 años de su prematura muerte (tenía 68 años cuando el cáncer se la llevó) vamos a repasar algunas de las (muchas) joyas que nos dejó.




Pilar Lorenza García (inteligentemente fusionó ese segundo nombre y apellido en su nombre artístico, Pilar Lorengar) nació en Zaragoza el 16 de enero de 1928. Desde muy pequeña participó en un programa de radio, y se mudó a Barcelona para recibir clases de canto, que continuaría en Madrid y en Berlín. En 1949 entra a formar parte del Coro del teatro de la Zarzuela, y debuta en 1950 en Orán, Argelia, con el papel de Maruxa. Sigue cantando Zarzuela, pero su primera intervención relevante fue en 1952, cuando cantó en Barcelona las partes solistas para soprano de la 9ª sinfonía de Beethoven y del Requiem Alemán de Brahms. Vamos a escucharle en una versión posterior (1963) de la 9ª de Beethoven:

Pilar Lorengar fue una referencial intérprete de zarzuela, especialmente en sus primeros años de carrera, en los que además participa en algunas imprescindibles grabaciones del género, como ese “La del manojo de rosas” que protagoniza junto a Renato Cesari bajo la dirección del propio compositor, Pablo Sorozábal, del que aquí escuchamos el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”:

Otra de esas grabaciones míticas de zarzuela será “El caserío” de Jesús Guridi, dirigido por Ataulfo Argenta, junto a Carlos Munguía y Manuel Ausensi. Escuchamos el dúo junto a este último:

Pero no abandonó del todo la zarzuela, como podemos comprobar en esta grabación más tardía de la famosa romanza “De España vengo” de “El niño judío” de Pablo Luna:

Y de esa misma grabación de 1985 escuchamos el dúo de “El dúo de la Africana” junto a Plácido Domingo:

Su debut internacional se produce en 1955 en el Festival de Aix-en-Provence con el Cherubino de “Le nozze di Figaro”, del que escuchamos el aria “Non so più”:

Tras debutar en Londres o en Buenos Aires, en 1958 firma un contrato con la Deutsche Oper Berlin, con la que cantará durante unos 30 años, hasta su retirada. Poco dada a viajar, y más al casarse con Jurgen Schaff, desarrolla gran parte de su carrera en Berlín, donde Mozart será uno de los principales puntales de su repertorio. De hecho, será con la Illia de “Idomeneo” con la que debute, en 1961, en el Festival de Salzburgo.

Pero fue sobre todo con las heroínas de la trilogía dapontiana, así como con la Pamina, con las que triunfará y que serán los pilares de su repertorio. La escuchamos primero en el bellísimo “Dove sono” de “Le nozze di Figaro”:

La escuchamos ahora como Fiordiligi en “Così fan tutte”:

Del “Don Giovanni” la escuchamos primero como Donna Elvira en el “Mi tradì quell’alma ingrata”:

Y terminamos escuchando su maravillosa Pamina de “Die Zauberflöte“,  con el aria “Ach, Ich fühl’s”, de la grabación en estudio que dirigió Georg Solti:

Su debut en Londres, en 1955, fue con “La Traviata” de Verdi, papel que cantó en nuevas ocasiones, y del que escuchamos su aria del último acto, con la lectura de la carta incluida:

De Verdi fueron algunos de los papeles más “pesados” que cantó Pilar Lorengar en su carrera, propia de una soprano lírica pura. Aunque rechazó cantar “Aida” o “Un ballo in maschera”, sí que cantó la Alice de “Falstaff” o la Desdemona de “Otello“, de la que aquí escuchamos el dúo “Dio ti giocondi, o sposo” junto al Otello de Plácido Domingo:

Disfrutemos además de su maravillosa Elisabetta del “Don Carlo“, de la que aquí escuchamos su magnífica aria “Tu che le vanità”:

Y la escuchamos también como la soprano solista del Requiem verdiano en ese “Libera me, Domine” final:

Siendo como ya hemos dicho una soprano lírica pura, se sentía cómoda en no pocos roles del verismo. Comenzamos viendo su “In quelle trine morbide” de la “Manon Lescaut” de Puccini:

A continuación la escuchamos en el aria de Nedda del ·Pagliacci” de Leoncavallo:

La escuchamos también en “La Boheme” de Puccini, en el “Sì, mi chiamano Mimí”:

Otro papel emblemático fue su “Madama Butterfly”, que aquí canta en alemán acompañada del Pinkerton del gran Fritz Wunderlich; magia pura ese dúo final del 1º acto:

Y otro papel en el que sobresalió fue como la “Suor Angelica” de la que aquí, en vez de escuchar el aria, escuchamos toda la escena final, de un nivel interpretativo y vocal que muy pocas sopranos pueden igualar:

Llegó a cantar incluso un papel tan pesado como el de “Tosca”, del que escuchamos aquí el aria “Vissi d’arte”:

De las grabaciones en estudio de arias sueltas cabe destacar esta versión, una de las mejores que se han grabado por cierto, del bellísimo “Sogno di Doretta” de “La Rondine“:

Y la escuchamos también cantando el aria “Ebben, ne andrò lontana” de “La Wally” de Catalani:

Cantó también papeles líricos de ópera francesa, como la Marguerite del “Faust” de Gounod, de la que escuchamos el trío final junto a Nicolai Gedda y Cesare Siepi:

También cantó la Micaela de “Carmen” de Bizet, de la que escuchamos el aria “Je dis que rien ne m’épouvante”:

Podríamos escucharla en otros papeles, como la “Manon” de Massenet, pero prefiero ponerla en un aria por la que tengo una predilección especial, aunque no cantara la ópera completa, el “Depuis le jour” de la “Louise” de Charpentier:

Y claro, pasando tantos años en Alemania, cantó no pocos roles de ópera alemana. Comenzaremos por su Agathe de “Der Freischütz” de Weber:

Cantó óperas como “Mathis der Maler” de Hindemith, de la que no hay fragmentos en Youtube pero que podéis escuchar en Spotify, así como arias de opereta vienesa, aunque si hay un aria que recordar es la canción de Marietta de “Die tote Stadt” de Korngold, una de las mejores versiones de esta bellísima canción:

Y también cantó Wagner, primero la Elsa de “Die Meistersinger von Nürnberg” y luego la Elsa de “Lohengrin”:

Y escuchamos también su magnífica grabación del aria de Elisabeth de “Tannhäuser”:

Hizo también incursiones en el repertorio eslavo, como con “La novia vendida” de Smetana, que cantó en alemán. Cantó también óperas como “Eugen Onegin” o “Jenufa”, pero merece la pena recordar su magnífica grabación del aria de la luna de la “Rusalka” de Dvorak, de nuevo una de las mejores grabaciones de ese aria:

Su repertorio fue todavía mayor, con óperas barrocas y clásicas, como la “Medée” de Cherubini o la Euridice de Gluck, además de numerosas canciones españolas. Extrañamente rechazaba cantar óperas de Richard Strauss, por desgracia.

En 1987 tuvo uno de sus últimos grandes éxitos en Berlín, cantando “Les huguenots” de Meyerbeer. Vamos a escucharla cantando la ópera en alemán, en concreto el dúo del final del 4º acto junto al Raoul de Richard Leech:

Se retiró poco después.

Soprano poco mediática, es mucho menos recordada de lo que debiera por su voz y talento dramático, siendo una de las grandes sopranos de su época, pero tristemente olvidada en su país natal. Como ya hemos mencionado, un cáncer se la llevó a los 68 años, un 2 de junio de 1996, en Berlín. Esperemos con este post ayudar un poquito a recuperar su legado. Y por si no es suficiente, pues invitar a todos a la exposición que la Asociación Aragonesa de la Ópera “Miguel Fleta”, con el apoyo del gobierno de Aragón, va a llevar a cabo en Zaragoza, su ciudad natal, del 29 de septiembre al 11 de diciembre. Todo esfuerzo por recuperar su memoria es bienvenido.