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170 años de la muerte de Gaetano Donizetti (08-04-2018)


Considerado hoy en día como uno de los dos mayores representantes del belcanto, junto a Vincenzo Bellini, y uno de los compositores de ópera más importantes de la historia, la suerte de Gaetano Donizetti ha sido dispar a lo largo de la historia, cuando hace apenas 60 años era una rareza programar alguna de sus óperas, con 3 o cuatro excepciones, mientras a día de hoy seguimos esperando que muchas de sus obras alcancen la popularidad que les corresponde. Así que aprovechando el 170 aniversario de su muerte, vamos a intentar hacer una breve aproximación a su biografía y su inmensa obra.




Domenico Maria Gaetano Donizetti nació el 29 de noviembre de 1797 en la ciudad de Bergamo, que en seguida pasará a formar parte del napoleónico Reino de Italia. Miembro de una familia pobre, tuvo la suerte de poder acudir a las clases caritativas de música que impartía en la ciudad el compositor alemán Johann Simon Mayr, que en esos momentos era uno de los más destacados compositores operísticos de Italia. El joven Donizetti se convertirá en seguida en su alumno predilecto, y Mayr conseguirá que reciba una buena formación y se dedique a la composición de ópera. De hecho, en 1816 compone una pequeña ópera, “Il Pigmalione”, que no será representada hasta 1960, y que por su brevedad ponemos aquí entera:

Será en 1818 cuando estrene su primera ópera, “Enrico di Borgogna”, en el teatro San Luca de Venecia, gracias a un encargo que le consigue el propio Mayr. Escuchamos la caballetta de Enrico (personaje travestido para mezzo-soprano) “Care aurette” cantada por Della Jones:

Pero en estos primeros años de actividad compositiva, Gaetano Donizetti destacará más por su producción instrumental, en especial por su obra de cámara. Destacan sus numerosos cuartetos para cuerda, de entre los que vamos a escuchar el séptimo:

Tras estrenar un par de óperas más en Venecia, sin lograr un éxito remarcable, se traslada a Roma, donde estrena en 1822 “Zoraida di Granata”, que será un gran éxito. El propio Donizetti revisa la obra 2 años después. Escuchamos el aria de Almuzir “Pieghi la fronte audace” cantada por Bruce Ford:

A continuación, Gaetano Donizetti se dirige a Nápoles, donde se va a a encargar de supervisar los ensayos del oratorio “Atalia” de su maestro Mayr, que dirige el famoso Gioacchino Rossini, en ese momento bajo contrato del empresario Domenico Barbaja. Pero al poco del estreno, Rossini se fuga con su amante, Isabella Colbran, por lo que Barbaja recurre a Donizetti, que en los siguientes años, empezando ese mismo 1822 con “La zingara” (en cuyo estreno estará el joven Vincenzo Bellini, que admirará la ópera, pero que no se guardará sus críticas, ya que la admiración incondicional que Donizetti sentirá por él no será del todo correspondida), compondrá diversas farsas y comedias, de entre las que destaca “Le convenienze teatrali”, de 1827, que de nuevo remodelará en 1831 con el título de “Le convenienze ed inconvenienze teatrali”, y de la que escuchamos el aria de Agata (personaje femenino interpretado por un bajo bufo) “Assisa al piè d’un sacco”, que parodia la canción del Sauce del “Otello” de Rossini, cantada por Paolo Bordogna:

En 1828 se casa con Virginia Vasselli, que le dará tres hijos, de los que no sobrevivirá ninguno. Donizetti se ve en ese momento en la necesidad de tener unos ingresos estables para poder mantener a la familia. Pese a todo, conseguirá componer algunas óperas de mayor enjundia y carácter dramático, de entre las que destaca “Elisabetta al castello di Kenilworth”, primera aproximación a la Inglaterra de los Tudor, que estrena en Nápoles el 6 de julio de 1829. Escuchamos a Mariella Devia cantar el final de esta ópera, interpretando a Isabel I:

La suerte de Gaetano Donizetti cambiará cuando el milanés Duque Pompeo Litta, director del Teatro Carcano, quiere que tanto Bellini como Donizetti componagn una ópera para la temporada 1830-1831 para su teatro. Bellini compondrá “La sonnambula”, mientras Donizetti volverá a la Inglaterra Tudor con “Anna Bolena”, con libreto de Felice Romani, en el que será su primer éxito internacional y una de sus obras maestras. Prueba de ello es que fue nada menos que Maria Callas quien recuperó esta ópera a finales de los años 50, y como prueba escuchamos esa impresionante escena final, con el aria “Al dolce guidami” y la caballetta “Coppia iniqua”:

Tras estrenar en Milán la revisión “Le convenienze ed inconvenienze teatrali” retorna a Nápoles, donde compone 3 nuevas óperas, para volver a Milán en 1832, donde fracasa su nueva ópera, “Ugo, conte di Parigi”, con libreto de nuevo de Felice Romani. Pero apenas dos meses después, el 12 de mayo de 1832, estrena, de nuevo con libreto de Romani, la famosísima “L’elissir d’amore”, que será de inmediato un enorme éxito y una de las pocas óperas de Donizetti que siempre han mantenido una enorme popularidad. Escuchamos para comenzar algunos fragmentos de la ópera, como el dúo “Chiedi all’aura” o el aria de Adina “Prendi, per me sei libero”, cantados por Mirella Freni y Nicolai Gedda:

Escuchamos también el aria para bajo bufo “Udite, o rustici”, cantada por el gran Enzo Dara:

Y, por supuesto, no podemos dejar de escuchar la celebérrima “Una furtiva lagrima”, cantada en este caso por Carlo Bergonzi dándonos una lección del belcanto:

De nuevo en colaboración con Romani, Donizetti estrena en marzo de 1833 la ópera “Parisina”, de la que escuchamos la escena final cantada por Montserrat Caballé:

Y regresa a Milán para estrenar en diciembre de ese mismo año otra de sus obras maestras, “Lucrecia Borgia”, a la que en 1840 añadirá una maravillosa aria para Gennaro, “T’amo qual s’ama un angelo”, que escuchamos en la insuperable versión de Alfredo Kraus:

Escuchamos también el brindis de Orsini (de nuevo un papel travestido” “Il segreto per esser felice” cantada por Marilyn Horne:

Y por último el aria final de Lucrecia, “Era desso”, cantada por Mariella Devia:

En 1835 tiene lugar su primer estreno internacional. Siguiendo los pasos de su admirado Bellini, que había estrenado en enero la genial “I Puritani”, Donizetti presenta en el Théâtre Italien de Paris “Marin Faliero”, que contará además con el mismo reparto que la de Bellini, lo que favorecerá un éxito que no se mantendrá en el tiempo. Escuchamos el aria del protagonista “Bello Ardir” cantada por Cesare Siepi:

Bellini criticará la ópera, pero eso no afectará a la admiración que Donizetti siente por él, y a su prematura muerte, el 23 de septiembre de 1835, Donizetti compone una Misa de Requiem, de la que escuchamos el Ingemisco cantado por Leila Gencer:

Pero Gaetano Donizetti no se encuentra junto a su admirado Bellini al momento de su muerte, ya que se encuentra en Nápoles (no olvidemos que desde 1822 era el director artístico del Teatro San Carlo) para estrenar una nueva ópera, con libreto de Salvatore Cammarano basado en una obra de Walter Scott: una obra maestra titulada “Lucia di Lammermoor”, éxito absoluto desde su estreno hasta el día de hoy, con momentos tan memorables como el sexteto que escuchamos con Carlo Bergonzi y Anna Moffo:

Escuchamos también el aria final del tenor, “Tu che a Dio spiegasti l’ali”, cantada por Giuseppe di Stefano:

Y, por encima de todo, la tremenda escena de locura de la protagonista, de complicadísimas coloraturas que bordaba Joan Sutherland:

Con música así, no es de estrañar que Donizetti se labrase un hueco en el Olimpo de los compositores de ópera y que esta Lucia encante al público (y a quien esto escribe, por supuesto).

Poco después, el 30 de diciembre de ese mismo año, estrena una nueva ópera en Milán, en este caso “Maria Stuarda”,  volviendo a los Tudor, que será recordada por el enfrentamiento entre las dos reinas, destacando ese “Figlia impura di Bolena” que le espeta la reina escocesa a Isabel I, y que escuchamos aquí cantada por Leila Gencer como Maria y Shirley Verrett como Elisabetta:

En 1836 estrena en Venecia “Belisario”, basada en la vida del célebre militar bizantino, que alcanza un considerable éxito, y de la que escuchamos el final del primer acto con Giuseppe Taddei y Leila Gencer y dirigido por el también bergamasco Gianandrea Gavazzeni, figura clave en la recuperación de la obra de Donizetti:

Pero esos serán años difíciles para Gaetano Donizetti: en 1836 mueren sus padres y su segunda hija, y en 1837 morirán su tercera hija y su esposa, que sucumbe a una epidemia de cólera el 30 de julio. En esos años apenas compone nada relevante, pero no deja de trabajar, y el 28 de octubre de 1837 estrena otra de sus grandes óperas, “Roberto Devereux“, última aproximación a la Inglaterra de los Tudor, y de la que destaca la magnífica escena del protagonista “Come uno spirto angelico”, que escuchamos cantada por Gregory Kunde:

Y escuchamos también la genial aria final de Elisabetta “Quel sangue versato” cantada por Beverly Sills:

En 1838 compone la ópera “Poliuto”, que no puede estrenarse en Nápoles por problemas con la censura, que no lleva bien una historia ambientada en el cristianismo primitivo. La ópera no se estrenará hasta el 30 de noviembre de 1848, meses después de la muerte del compositor, en Nápoles. Escuchamos el aria del protagonista, “Sfolgorò divino raggio” cantada por Franco Corelli:

La imposibilidad de estrenar esta ópera hace que Gaetano Donizetti se decida a abandonar definitivamente Nápoles y se traslade a París, donde compone una ópera, “Le duc d’Alba”, que no termina y que se estrenará en 1882 tras ser concluida por Matteo Salvi, alumno de Donizetti. Esta ópera, representada por lo general en italiano, es famosa por el aria del tenor “Angelo casto e bel”, que escuchamos cantada por Luciano Pavarotti:

A parte de una versión en francés de “Lucia di Lammermoor”, la primera ópera que estrenará será una genial comedia titulada “La fille du régiment”, que será famosa por el aria de los “9 do de pecho”, “Ah, mes amis”, que popularizara Luciano Pavarotti:

Aunque no será menos difícil la otra aria del tenor, “Pour me raprocher de Marie”, que escuchamos cantada por Juan Diego Flórez:

También en 1840 estrena una adaptación francesa de la inédita “Poliuto”, “Les Martyrs”, que estrena el tenor Gilbert Duprez, para el que compone la tremenda “Oui, j’irais dans le temple”, con ese Mi sobreagudo final, que escuchamos cantada por Michael Spyres:

Y en 1840 tendrá todavía tiempo de estrenar una tercera ópera, “La favorite”, que en su versión italiana será una de las cuatro óperas de Donizetti que se ha mantenido siempre en el repertorio (junto con “L’elissir d’amore”, “Lucia di Lammermoor” y “Don Pasquale”), con grandes papeles para mezzo-soprano, tenor y barítono. La protagonista tiene su gran escena de lucimiento en el aria “O mio Fernando”, que escuchamos cantada por Fiorenza Cossotto:

La del tenor será el aria “Spirto gentil”, que escuchamos cantada por Jaume Aragall:

Y la del barítono es el aria “A tanto amor”, que escuchamos cantada por Mattia Battistini:

En 1841 compone la comedia “Rita”, que no se estrenará hasta 1860, y de la que escuchamos el aria del tenor “Allegro io son” cantada por Lawrence Brownlee:

En 1842, por recomendación del ministro Metternich (en la que parece que Rosinni tuvo algo que ver), Gaetano Donizetti estrena su primera ópera compuesta para la corte vienesa, “Linda di Chamounix”, que alcanzará un gran éxito por parte del Emperador, que le nombra compositor de corte y maestro de capilla. Escuchamos el aria “O luce di quest’anima” cantada por Renata Scotto:

De regreso a París, el 3 de enero de 1843 estrena la genial comedia “Don Pasquale“, otro gran éxito y una de las últimas óperas bufas de la ópera italiana. Escuchamos el dúo cómico “Cheti cheti immantinente” cantado por Sesto Bruscantini y Leo Nucci:

Poco después regresa a Viena, para cumplir su cargo de compositor de corte, estrenando “Maria di Rohan”, con libreto de Salvatore Cammarano, estrenada el 5 de junio de 1843 con notable éxito. Escuchamos el aria de la protagonista “Avvi un Dio che in sua clemenza” cantada por Virginia Zeani:

Pero su salud está en declive: por estas fechas se le diagnostica una sífilis que está afectando a su mente. Donizetti todavía es capaz de terminar otra ópera ese mismo año, “Don Sébastien”, basada vagamente en la historia del Rey Sebastián de Portugal, y que es famosa por el aria del tenor “Deserto in terra” (en su versión en italiano” que escuchamos cantada por Luciano Pavarotti:

El 18 de enero de 1844 estrena su última ópera, “Caterina Cornaro”, en Nápoles, decepcionado por el fracaso de esta. Escuchamos el aria del barítono “Da che sposa Caterina” cantada por Renato Bruson:

Poco después, el deterioro de su salud mental le obliga a ser internado en un sanatorio mental cerca de París, del que saldrá para morir en su Bergamo natal el 8 de abril de 1848, con 50 años. La autopsia revelará que la causa de su muerte fue la sífilis, pero en el trascurso de la misma su cráneo fue inadvertidamente robado. Cuando, años después, se decide trasladar su cuerpo del cementerio en el que había sido enterrado a una tumba en la Basilica de Santa Maria Maggiore de Bergamo, junto a la de su maestro Mayr, se descubre que falta la cabeza, y años después es localizada: uno de los doctores que participaron en la autopsia la había robado. Finalmente, en 1951, el cráneo es enterrado junto al resto del  cuerpo en la tumba que había esculpido Vincenzo Vela:

Con una creación tan vasta como la suya, es lógico que haya obras de Gaetano Donizetti que no merezcan ser recordadas, pero escribió igualmente numerosas obras maestras que le colocan con toda razón como uno de los grandes de la ópera italiana.



Crónica: Lucrecia Borgia en ABAO-OLBE (25-10-2016)


Comienza una nueva temporada de ABAO-OLBE. Y si en la temporada anterior flojearon la primera y la última delas óperas que se representaron, en esta a priori todas cuentan con por lo menos un cantante de gran atractivo. En el caso de la Lucrecia Borgia de Donizetti que abre la temporada, fueron dos los cantantes de renombre con los que contamos, Elena Mosuc y Celso Albelo. Para bien y para mal. Porque lo cierto es que, a causa de ellos, salí de la ópera bastante preocupado.




No vamos a entrar en el argumento de la ópera, poco menos que infumable por muy basado en una obra teatral de Victor Hugo que esté. Por esa visión probablemente equivocada de una pérfida y envenenadora Lucrecia Borgia, por lo poco probable que es que hubiera podido conocer a un hijo dela edad del Gennaro que aquí se nos presenta (la hija del papa Alejandro VI murió con 39 años), o por ese monumental gazapo que encontramos en el dúo de Lucrecia con su marido Alfonso d’Este, en el que ella le menciona como su “cuarto marido”, cuando fue el 3º  último (siendo el primero Giovanni Sforza, del que se divorció, y el segundo el pobre Alfonso de Aragón, asesinado por Cesar Borgia pese a los esfuerzos de Lucrecia por evitarlo (por lo visto era muy guapete el chaval y a Lucrecia le gustaba de verdad…). En esta ópera la historia vale poco, hay que dejarse llevar por la magia del belcanto, por las bellas melodías escritas por un gaetano Donizetti en buen momento de inspiración, que crea aquí una de sus grandes óperas dramáticas.

Antes de comenzar con la crónica dejo aquí el enlace de la producción.

La escenografía de Angelo Sala era más bien fea, y excesivamente oscura la iluminación de Fabio Rossi. Quizá el momento más bello fue la fiesta de la Negroni al final de la ópera. Eficaz el vestuario y buen trabajo la dirección escénica de Francesco Bellotto, siguiendo las indicaciones de la ópera. Y por si al alguien le mosquea la “insinuación” (con morreo incluido) de que Gennaro y Orsini son algo más que “amigos”, sólo decir que, aunque no esté escrito con esa intención, no hay que tener la mente muy sucia para poder ver algo así en el libretto, y recordar que, por otra parte, en el momento en el que se sitúa la acción, en el renacimiento italiano, una relación así tampoco habría sido extraña, ni mucho menos. Buena idea, por otro lado, la incorporación de dos actores, una mujer y un niño, que deduzco representaban a la joven Lucrecia con el pequeño Gennaro, destacando en especial el trabajo del niño (ni idea del nombre).

José Miguel Pérez Sierra volvía a la ABAO tras los buenos resultados en sus trabajos belcantistas anteriores (de muy buen recuerdo desde luego el I Puritani de 2014 con la misma pareja protagonista). Dirigía en esta ocasión a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, que en esta ópera tiene pocas oportunidades de lucimiento, al carecer incluso de obertura. Pérez Sierra se preocupa de acompañar a los cantantes, consiguió en general no taparlos y consiguió destacar especialmente en la introducción orquestal al aria final de Lucreca Borgia, “Era desso il figlio mio”, realmente bellísimo y con unas cuerdas desgarradoras. Poco más se puede decir sobre la orquesta en esta obra.

El coro de Ópera de Bilbao resolvió su parte con corrección, aunque con ciertos desajustes. Sin ser de las peores funciones que recordamos los aficionados más o menos recientes, no nos permite volver a ver esa mejoría que habíamos visto en títulos anteriores. Veremos si esa mejoría se plasma mejor en próximas óperas (cuidado con la escena final de Stiffelio…)

El plantel de comprimarios en esta ópera es muy extenso. Solvente el cuarteto de amigos de Gennaro y buena labor la de Fernando Latorre (un cantante al que confieso que no he tenido en alta estima hasta que las últimas veces que le he podido ver me ha sorprendido gratamente) como Gubetta. Lujazo el Rustighello de Mikeldi Atxalandabaso (como siempre), luciendo proyección de voz y canto perfecto en un papel que sabe a poco.

Del cuarteto protagonista, el más flojo fue el Alfonso d’Este del joven bajo-barítono croata Marko Mimica. En un papel tan difícilmente clasificable como este, no tuvo problemas de tesitura (si obviamos que no se lanzó al agudo al final de la caballetta, agudo que dudo que esté en la partitura aunque no creo ser el único que lo echara de menos), pero la emisión de la voz es forzada, con un timbre mate al que, sobre todo, le faltó la nobleza necesaria en su gran momento, “Vienni, la mia vendetta”.

La mezzo Teresa Iervolino interpretaba al personaje travestido de Maffio Orsini. Comenzó la función más bien flojita, con un volumen apenas audible, pero parece que sólo necesitaba calentar la voz. Correcta ya en el “Nella fatal di Rimini”, mejoró todavía más en el “Maffio orsini, signora, son io”. Magnífico dúo con Gennaro en el segundo acto y en el bellísimo brindis “Il segreto per esser felice”, luciendo habilidad para la coloratura y un timbre agradable que quedaba perfecto para el papel. Lució además buena desenvoltura escénica.

El papel de Lucrecia Borgia lo cantaba Elena Mosuc, de la que guardamos un muy buen recuerdo por su Rigoletto y, sobre todo, por su I Puritani, de nuevo junto a Albelo. ESta vez su estado vocal me resultó preocupante. Comenzó con un vibrato excesivo, aunque resolvió correctamente el “Com’è bello”. Mejoró sin duda en el trío del tercer acto y en el dúo con Gennaro del final del acto, y lució todas sus virtudes en esa gran escena final que es el “Era desso il figlio mio”, con filados y messa di voce a placer, además de una impecable coloratura, aunque desgraciadamente de poco volumen. Pero faltaban aquellos sobreagudos espectaculares que lució en I Puritani: aquí los sobreagudos, que los hubo, pasaban más sin pena ni gloria. Triunfó más por su implicación interpretativa que por la pura exhibición vocal,lo que no es un problema, pero me preocupa ver que su voz haya perdido tanto brillo y volumen en las coloraturas en tan poco tiempo.

Y dejo para el final el Gennaro de Celso Albelo, que fue lo mejor de la noche, pero también lo más preocupante. Domina el estilo belcantista como pocos, recordando en varios momentos al mismísimo Kraus. La voz, de timbre hermoso y juvenil, se hace oír sin problemas, por lo que sus constantes mezza voce eran un auténtico placer (aunque abusara un poquito de ellas… no entiendo el uso de una mezza voce en el primer “Sono un Borgia”, que en mi opinión requiere justo lo contrario). Su “Di pescator ignobile”, cantado completo en mezza voce fue simplemente delicioso. Perfecto en los momentos más intensos del primer acto, resolvió el “T’amo qual s’ama un angelo” a un nivel al que pocos (si acaso alguien a parte de Kraus) han llegado. Y el remate fue ese dúo final cantado tirado en el suelo, a media voz, entrecortada para interpretar la muerte de su personaje, en la que confieso que me emocioné (¿Emocionarme con Lucrecia Borgia? Parece casi imposible…). ¿Dónde está entonces el problema? Pues ya se vio perfectamente el el “Di pescator ignobile”: en medio de todas esas frases a media voz, al llegar al agudo, lo lanza en forte, mal atacado, que afeó bastante el resultado. Mejor fue el sobreagudo con el que cerró el primer acto junto con la Mosuc. Pero de nuevo en el “T’amo qual s’ama un angelo” volvieron a notarse los problemas con el agudo, emitido siempre en forte y que sonaba muy forzado. Y eso en alguien que ha tenido un sobreagudo casi milagroso es desde luego para preocuparse. Me temo que los papeles más lírico-ligeros ya no están a su alcance. Aunque, por suerte, en el repertorio de tenor lírico belcantista no tiene competencia, por voz, estilo y gusto interpretativo.

Sensación agridulce, por tanto, al terminar esta Lucrecia Borgia. Muy disfrutable, desde luego (salvo detalles ya mencionados), pero con ese miedo por Albelo y Mosuc, a los que seguramente todos queremos volver a escuchar de nuevo, siempre que su voz por lo menos mantenga la calidad actual. Esperemos que así sea y que volvamos a disfrutar de grandes noches belcantistas con estos dos magníficos cantantes.



Avance de la temporada ABAO-OLBE 2016-2017


Todavía no ha terminado la presente, y ya estábamos todos pendientes de la presentación de la temporada de la ABAO-OLBE 2016-2017. Los consabidos recortes en las subvenciones que nos han llevado a pasar de 7 a 5 títulos por año, así como ese “Tutto Verdi” que se eterniza en el tiempo casi hasta el aburrimiento (uno no puede sino recordar el Don Carlos con aburrimiento, por desgracia) al final nos pueden llevar a una pérdida de interés en los títulos que se representen.




Y es que venimos de una temporada que, pese a la gran calidad de algunas de las producciones (Roberto Devereux y Manon Lescaut; por lo que he leído, se podría incluir la de La Sonnambula, pero una gripe inoportuna me impidió disfrutarla…), no sale de un sota-caballo-rey muy, demasiado, italiano. Un Rossini, dos belcantos (un Donizetti y un Bellini), el Verdi de rigor (por mucho que fuera la versión francesa del Don Carlos… prefiero mil veces la italiana, la verdad) y un Puccini. Y al final uno echa en falta más variedad en la programación: ópera francesa, alemana, eslava, algo más moderno (y cuidado, que yo con moderno hablo de Britten o de Richard Strauss, no vayamos a asustarnos pensando en Henze o Ligeti).

Pues bien, ayer se presentó la nueva temporada. Dejo aquí el enlace. Imprescindible ver el vídeo.

Pues eso, aquí Cesidio Niño, director artístico de la ABAO, nos presenta la nueva temporada. Y claro, nos la vende como si fuera el oro y el moro; nada que objetar, por otro lado, es su labor defenderla a capa y espada: si a él no le gusta, no sería lógico esperar que nos guste a nosotros… yo aquí voy a dar mi opinión sobre lo que me parece la temporada de la ABAO-OLBE 2016-2017, independiente ( a diferencia de la de Cesidio Niño) pero no nos ilusionemos, igualmente parcial (cada uno tiene sus gustos, no esperemos lo contrario).

De las 5 óperas, 4 no las he visto en vivo (aunque es de esperar que este verano vea el Don Giovanni en Donostia, con lo cual ya me habría estrenado para cuando la programan en la ABAO), lo que para mí ya es una buena noticia. Por lo demás, el repertorio es muy similar: sustituir a Puccini por otro verista, Giordano en este caso (y, en mi opinión, salimos ganando con el cambio, prefiero mil veces el Chenier a la Lescaut), y eliminar a Bellini (de quien en los últimos años se han representado ya las tres óperas principales) por un Mozart; quizá en este caso habría sido interesante meter en lugar del Don Giovanni alguna de las óperas alemanas del salzburgués, Rapto o Flauta, que habría metido más variedad, pero bueno, supongo que sus motivos tendrán…

La temporada empieza con Lucrezia Borgia de Gaetano Donizetti. Hasta la fecha he visto en vivo 4 óperas del de Bergamo (Lucia, Elissir, Don Pasquale y Roberto Devereux); si me preguntaran qué nueva ópera de Donizetti me gustaría ver, diría por este orden Fille du regiment, Anna Bolena y la Borgia. Teniendo en cuenta que las dos primeras se han representado más recientemente, pues es lógico que la elegida sea la Borgia. La pareja protagonista, Elena Mosuc y Celso Albelo suenan, a priori, muy bien. No conozco a los intérpretes del Alfonso y el Orsini, pero con esa pareja titular tiene pinta de que vamos a disfrutar de una gran velada belcantista. Claro, a quien no le guste el belcanto…

Tras el concierto del año pasado de Javier Camarena, era lógico esperar que apareciera en el futuro en una producción operística. Me gustaría saber si Camarena habría aceptado cantar en Bilbao alguna otra ópera (esa Cenerentola parece que es marca de la casa y que la canta sin inmutarse); me habría gustado verle en una Semiramide o un Otello… esa Cenerentola suena más a ir a lo fácil, a una ópera que atraiga mucho público… yo es que ya la vi hace unos años en Barcelona (con Flórez y DiDonato, además) y no me resulta especialmente tentadora, salvo por el propio Camarena. La verdad es que, tras haber visto hace unos años L’Italiana in Algeri y en los próximos días el barbero, tengo más ganas de un Rossini serio, que creo que ya va siendo hora en la ABAO.

El tercer título mola mazo (citando a Camilo Sesto). Habrá muchos escépticos, pero es que a mí Stiffelio es una ópera que me gusta mucho. Miedo me da Aronica en el papel protagonista, pero bueno, lo ha cantado ya anteriormente y supongo que, en un papel tampoco especialmente difícil, conseguirá quedar digno. Tiemblo (pero de placer) de pensar lo que Angela Meade puede hacer con ese “Perder dunque voi volete”, la cabaletta del 2º acto, que es flipante. Y como Stankar, no conozco al barítono que lo interpretará, y echo en falta a un barítono muy presente en pasadas temporadas de la ABAO, Vladimir Stoyanov, al que el papel le iría como un guante. Un papel maravilloso, por otra parte; espero que el barítono elegido esté a la altura y me permita disfrutar de esta magnífica ópera; ala, como estropee el “Oh gioia inesprimibile”, ¡me voy a cabrear, y mucho! Bueno, buscándolo en Youtube, parece que mal no canta, ya veremos.

Llega luego el Mozart, con Don Giovanni. Se anunciaba a Erwin Schrott como protagonista, pero ahora está pendiente de confirmación; a ver si se buscan a otro (D’Arcangelo, por ejemplo) y salimos ganando. Leporello es Simón Orfila; no es un artista, pero sí un cantante solvente, que siempre deja con buen sabor de boca. José Luis Sola a priori me parece un acierto como Don Ottavio. Davinia Rodríguez no me cuaja mucho como Donna Anna (la preferiría como Donna Elvira). La Bayo ya veremos cuántas notas cala. Por ahora me parece la más floja, la menos interesante de las 5.

Y la temporada de ABAO-OLBE 2016-2017 termina con el título más apetecible, Andrea Chenier (ya dije hace poco en el post sobre el 120 aniversario del estreno que es quizá la ópera que más ganas tengo de ver en vivo). Gregory Kunde debuta el papel; si está al nivel de su Turiddu, estará bien; si está al nivel de su Des Grieux, será un lujazo; si está al nivel de su Canio, será histórico. Algo me dice que dentro de 20 años podré dar envidia a las nuevas generaciones contando los papeles que le he visto en vivo a Kunde (que le ha cogido gusto a eso de debutar papeles en la ABAO) casi igual que otros me dan envidia a mí diciendo que vieron en vivo a Pavarotti. Anna Pirozzi dejó muy buen sabor de boca con su Elisabetta del Devereux esta temporada, pero la Maddalena es un papel muy distinto; le he escuchado el aria en Youtube y me ha parecido vocalmente solvente pero interpretativamente necesita madurar el papel. Ambrogio Maestri espero que nos regale un buen Gerard, que es un papelón. Suena, a priori, un magnífico colofón a la temporada.

Espero que las próximas temporadas, manteniendo el mismo nivel artístico, puedan resultar más variadas (y volver cuanto antes a los 7 títulos). Que uno no tiene mucha opción de ver ópera fuera de Euskadi-Navarra, y ya tiene ganas de un Wagner (Tannhäuser a ser posible), algún Strauss (nunca he visto una ópera suya en vivo), algo de ópera francesa (puestos a pedir, yo pediría Hugonotes o Esclarmonde… ya se que serían muy caras de montar, pero claro, me traen a la Mosuc y yo me la imagino como la mejor Esclarmonde posible y ya babeo… pero que si la pasta no da, yo con una Thais soy tan feliz) o algo eslavo (lo malo es que las dos que más me apetecerían, Rusalka y Jenufa, se hicieron no hace muchos años, aunque sí antes de que yo me hiciera abonado). Y, por cierto, echo de menos a Ainhoa Arteta.

Pues eso, estas son mis opiniones sobre la temporada ABAO-OLBE 2016-2017. Mías exclusivamente, nadie tiene por qué compartir mis gustos. Pero soy libre de dar mi opinión, siempre lo más positiva posible, claro.