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30 años de la muerte de Laurence Olivier (11-07-2019)

Si bien fue uno de los grande galanes románticos de los años 40, dio siempre lo mejor de sí interpretando obras de Shakespeare tanto en teatro como en cine, medio en el que fue el encargado de popularizar su obra hasta niveles nunca antes vistos. Repasamos la carrera de Laurence Olivier aprovechando el 30 aniversario de su muerte. 

Laurence Kerr Olivier nació el 22 de mayo de 1907 en el pueblo de Dorking, en Dorset, al sudeste de Inglaterra, no lejos de Londres. Fue el tercer y último hijo de la pareja formada por Gerard y Agnes Olivier. Descendiente de un hugonote francés, Gerard, tras plantearse dedicarse a la actuación o a la enseñanza, siguió la misma carrera que sus antepasados como ministro religioso protestante. Su ideología, en todo caso, lo aproximaba al catolicismo, la denominada “alta iglesia”, lo que lo hacía impopular entre los feligreses. Es por esto que no conseguía un puesto fijo, así que durante sus primeros 5 años de vida Laurence y su familia tuvieron una vida casi nómada, por lo que el pequeño no podía hacer amigos. Será en 1912 cuando su padre consiga un empleo fijo en la zona de Westminster, lo que le permitirá a Laurence llevar una vida más normal. 

Laurence Olivier consigue ser aceptado en 1916 en la escuela de la iglesia de todos los santos de Londres, de ritual anglo-católico. El vicario de la iglesia les anima a tomar parte en actividades teatrales, y Laurence llama la atención en 1917, con 10 años, interpretando al Bruto de “Julio Cesar”, entre cuya audiencia estaba la futura actriz Sybil Thorndike. Siguió llamando a atención en posteriores papeles, si bien en estos casos eran personajes femeninos. 

En 1920, Laurence Olivier pasa a estudiar en Oxford. En su último año allí, 1924, llama de nuevo la atención interpretando otro papel shakespeariano, en este caso el Puck de “El sueño de una noche de verano”. Si bien no tuvo una buena relación con su padre (pese a tomar de él su forma de recitar en la iglesia), fue él quién le empujó a ser actor, matriculándolo en la escuela de arte dramático de Elsie Fogerty. Gracias a Sybil Thorndike, Peggy Ashcroft y Ralph Richardson, su carrera teatral despega rápido. En 1928 conoce a la actriz JIll Esmond trabajando juntos en la obra “Bird in hand”, y comienzan una relación. Pero en 1929 el fracaso en la obra “Beau Geste” y todas las demás obras que protagonizaó le llevó en 1930 a probar suerte en el cine con el fin de conseguir dinero suficiente para poder casarse. Papeles breves que le dan el dinero que necesita para casarse, lo que hace el 25 de julio de 1930, y en 1936 tendrán un hijo, Tarquin. Pero Olivier no se siente cómodo trabajando en el cine, y no tarda en regresar al teatro. De hecho, es seleccionado por Noël Coward para interpretar un papel en su nueva obra, “Private lives”.

Pero en 1931 le llega una oferta de la RKO, y tras muchas dudas, acepta mudarse a Hollywood. En todo caso, sus películas son prescindibles. Es elegido para ser la pareja de Greta Garbo en “La reina Cristina de Suecia”, pero la falta de química entre ambos le lleva a ser sustituido por John Gilbert. 

En 1935, Laurence Olivier regresa a Londres y trabaja junto a John Gielgud, Peggy Ashcroft y Edith Evans en “Romeo y Julieta”. Él y Gielgud alternan los papeles de Romeo y Mercutio. Pero la crítica no le es favorable: ensalzan su virilidad, el resultar mucho más creíble como enamorado, pero su escasa capacidad poética al recitar los versos de Shakespeare, en comparación con Gielgud (no olvidemos que John Gielgud fue probablemente el mejor actor shakespeariano del siglo XX). Esto enturbió la relación entre ambos actores, al menos por parte de un celoso Olivier. 

Poco después, Laurence Olivier acepta unirse a la compañía teatral Old Vic, destacando en ella por su interpretación de Hamlet. El éxito como intérprete teatral de Shakespeare le lleva a protagonizar la adaptación cinematográfica de “Como gustéis” de 1936 en el papel de Orlando, junto a un reparto teatral de casi inexistente carrera cinematográfica (con la excepción del secundario de lujo Felix Aylmer). Por desgracia, la película fue un fracaso, y tras el poco éxito de “El sueño de una noche de verano” estrenada el año anterior, hizo creer a los productores que las obras de Shakespeare no tenían futuro en el cine:

Laurence Olivier continúa su carrera teatral interpretando a Hamlet, Macbeth y el Yago de “Otelo” (el papel protagonista lo interpretaba en este caso Ralph Richardson), mientras comenzaba una relación sentimental con Vivien Leigh, aunque mantuvo otros romances en aquella época (además de con otras actrices, se sigue especulando sobre una posible bisexualidad del actor). La pareja trabaja juntos en la película “Inglaterra en llamas” en 1937:

En 1938 protagoniza la comedia “El divorcio de la señorita X”, junto a Merle Oberon y con su amigo Ralph Richardson en el reparto, película en la que es capaz de sacar su histrionismo más cómico con buen resultado:

Tras regresar momentáneamente al teatro, vuelve al cine para interpretar a Heathcliff en la adaptación que William Wyler dirige en 1939 de “Cumbres borrascosas” de Emily Brönte. Olivier no está contento con el trabajo, y tiene problemas con Oberon, pero Wyler, gran director de actores, consigue sacar de él una interpretación menos teatral y más cinematográfica:

La película es un gran éxito y le vale a Laurence Olivier su primera nominación al Oscar. Esto le da confianza a la hora de afrontar la interpretación de sus nuevos papeles cinematográficos. 

Mientras, Vivien Leigh se ha trasladado también a Hollywood, tanto para estar junto a él como para intentar hacerse con el preciado papel de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, algo que finalmente consigue. Laurence Olivier intenta que ella sea la protagonista de sus dos nuevas películas, pero no lo consigue. La primera película que rueda en 1940 es “Rebeca” de Alfred Hitchcock, una de las obras maestras del maestro del suspense, junto a una joven Joan Fontaine, elegida por David O. Selznick en vez de Vivien Leigh para evitar problemas mientras ambos se divorciaban de sus respectivas parejas:

Por este papel Laurence Olivier recibe su segunda nominación al Oscar. 

La otra película que protagoniza en 1940 es “Más fuerte que el orgullo”, adaptación de “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen para la que Selznick elige como protagonista a Greer Garson, y en la que Olivier interpreta al galán Mr. Darcy:

Por otro lado, Vivien Leigh rueda “El puente de Waterloo” con Robert Taylor, ya que Olivier ha sido rechazado para protagonizarla. Todo parece arreglarse tras el divorcio de sus anteriores parejas y la boda, que tiene lugar el 31 de agosto de 1940. Todo parece arreglarse y la pareja decide interpretar “Romeo y Julieta” en Broadway, pero la prensa saca a relucir su pasada relación adulterina y acusa a Olivier de permanecer en Estados Unidos para evitar combatir en la II Guerra Mundial, por lo que la producción es un fracaso comercial. 

Nada cierto en lo relativo a la Guerra. Olivier se pone en contacto con el gobierno británico, que le solicita permanecer en Estados Unidos y ponerse en contacto con el director Alexander Korda para filmar una película de propaganda: “Lady Hamilton”, protagonizada por Vivien Leigh y Olivier como Horatio Nelson, con sus similitudes con la situación británica del momento (la amenaza de Napoleón es comparable con la de Hitler) fue vista desde el principio como un film propagandístico que no tuvo gran éxito comercial:

La pareja se traslada después al Reino Unido, donde Laurence Olivier intenta ingresar en la marina, pero es rechazado. Se dedica entonces a grabar discursos propagandísticos y filma alguna película en la misma línea. Sus amigos notan que Olivier no es feliz. Pero todo cambia cuando, siguiendo instrucciones de Winston Churchill, se prepara para protagonizar una nueva adaptación shakespeariana, en este caso “Enrique V”, en la que las tropas inglesas derrotan a las francesas en suelo francés en la batalla de Agincourt, con paralelismos con la invasión de Normandía que tiene lugar poco antes del estreno, en 1944. Finalmente, Olivier no solo protagoniza la película, también la dirige y la produce, con un estilo un tanto curioso, pasando del Globe de la época de Shakespeare al momento histórico de la Guerra de los cien años, pero cortando algunos pasajes incómodos:

Por esta película Laurence Olivier recibe una nueva nominación al Oscar como mejor actor y un Oscar honorífico. 

Poco después, Olivier se hace cargo, junto con Ralph Richardson, de la dirección de la compañía teatral Old Vic, por lo que sus siguientes años los pasará de nuevo en el teatro. Pero en 1947 comienza a trabajar en un nuevo proyecto, estrenado en 1948: dirigir, producir y protagonizar una adaptación cinematográfica de “Hamlet”, un ambicioso proyecto que tendrá un resultado más que exitoso:

Tal es el éxito que la película gana el Oscar a mejor película. Olivier es nominado en la categoría de actor y de director, ganando en la primera, aunque no estaba en la ceremonia para recogerlo:

Su matrimonio con Vivien Leigh se tambalea, en parte por las mutuas infidelidades. Pese a todo, siguen siendo pareja artística en el teatro. 

En el mundo del cine, Laurence Olivier tiene uno de sus mejores papeles en 1952, al volver a trabajar a las órdenes de William Wyler en “Carrie”, en el que vive una historia de amor con una joven Jennifer Jones, pese a estar su personaje casado:

En 1955 de nuevo dirige y protagoniza otra obra de Shakespeare, en este caso “Ricardo III”, interpretando al villano rey inglés, en un reparto en el que figuran, a su pesar, John Gielgud y Ralkph Richardson, ya que Olivier quería que el papel de Richardosn lo interpretara Orson Welles, con quien había trabajado en teatro. La película no tuvo el éxito de las adaptaciones anteriores, pese a contar, como en las anteriores, con la espléndida partitura de William Walton, pero en todo caso nos permite comprobar la muy diferente forma de declamar de Olivier y Gielgud:

Y, pese a todo, Olivier consigue una nueva nominación al Oscar como mejor actor. 

Repite, por última vez, en 1957, en la doble faceta de actor y director, en este caso con una curiosa comedia romántica, “El príncipe y la corista”, que protagoniza junto a Marilyn Monroe y que incluye a su amiga Sybil Thorndike en el reparto:

Ese mismo 1957 Laurence Olivier acepta protagonizar “The entertainer”, obra teatral de John Osborne, dirigida por Tony Richardson, en la que conoce a la joven actriz Joan Plowright, que interpreta a su hija. Ambos comienzan entonces una relación sentimental. Y ambos protagonizan la adaptación cinematográfica de 1960, dirigida también por Richardson, en el que es el debut cinematográfico de Plowright (y de Alan Bates) y por el que Olivier consigue una nueva nominación al Oscar:

Ese mismo año trabaja en la super-producción “Espartaco” que dirige Stanley Kubrick, protagonizada por Kirk Douglas, Tony Curtis y Jean Simmons (quien había sido su Ofelia cinematográfica) y en la que interpreta al malo de la historia, el general romano Craso:

En mayo de 1960 Laurence Olivier se divorcia finalmente de Vivien Leigh y en marzo de 1961 se casa con Joan Plowright, con la que tiene 3 hijos: Richard, en 1961, Tamsin Agnes Margaret en 1963 y Julie-Kate en 1966. 

La carrera cinematográfica de Olivier será más estable a partir de entonces. Tras protagonizar en 1962 el drama judicial “Escándalo en las aulas”, en 1965 protagoniza una adaptación de “Otelo” junto a Maggie Smith por la que consigue una nueva nominación al Oscar, si bien es una de sus interpretaciones más histriónicas, más teatral que cinematográfica:

Una interpretación mucho más contenida y creíble la encontramos en 1966 en su Mahdi sudanés que se enfrenta al gobierno británico y al general Gordon, interpretado por Chartlon Heston, en “Kartun”, de Basil Dearden:

Ese mismo año tiene un breve papel, como el presidente soviético Kamenev en el drama religioso “Las sandalias del pescador”, con un magnífico reparto encabezado por Anthony Quinn y dirigido por Michael Anderson:

En 1969 es uno de los protagonistas de la superproducción bélica “La batalla de Inglaterra”, ambientada en los momentos más delicados del Reino Unido durante la II Guerra Mundial ante la posible invasión nazi, en la que Olivier interpreta al Jefe de las fuerzas aéreas británicas:

En 1970 dirige de nuevo, en este caso una adaptación de la obra de Chejov “Tres hermanas”. Al año siguiente tiene un pequeño papel en “Nicolás y Alejandra”, pero volverá a dar lo mejor de sí en 1972, cuando protagoniza un enfrentamiento interpretativo con Michael Caine en la magistral “La huella”, dirigida por Joseph L. Mankiewicz, por la que ambos actores consiguen ser nominados al Oscar como mejor actor protagonista:

Sorprendentemente, Laurence Olivier se adapta muy bien al nuevo cine que comienza a hacerse en los años 70, y así lo demuestra interpretando al villano nazi fugitivo al que se enfrenta Dustin Hoffman en “Marathon man”, de John Schlesinger, de 1976. Y consigue una nueva nominación al Oscar, en este caso como actor secundario:

En cambio, en 1978 intercambia el papel: interpreta a un cazanazis que se enfrenta a Gregory Peck interpretando a un fugitivo doctor Mengele: 

Por este papel consigue su última nominación al Oscar, pero en ese mismo año la Academia le da un premio honorífico:

En 1979 interpreta al profesor Van Helsing en el “Drácula” de John Badham, interpretado por Frank Langella: 

Su último gran papel lo tiene en 1981 interpretando al General McArthur en “Inchon” en 1981. Ese mismo año tiene un pequeño papel en “Furia de titanes”, interpretando a Zeus:

Además de participar en películas y miniseries de televisión, su última película relevante es “Motín a bordo”, junto a Anthony Hopkins y Mel Gibson:

Todavía tiene ocasión de rodar un pequeño papel en “War requiem” en 1989. Pero Olivier, que llevaba años enfermo y que se había retirado del teatro a finales de los años 70, trabaja poco en sus últimos años, y ya tiene una considerable edad. Un fallo renal termina con su vida el 11 de julio de 1989 en su casa de Steyning, en el sur de Inglaterra, a los 82 años. Fue cremado, y sus cenizas se encuentran en la Abadía de Westminster. 

Laurence Olivier no supo siempre entender que en el cine la actuación es diferente al teatro, y por ello tardó en acostumbrase al nuevo medio, y todavía en ocasiones volvía a ese estilo demasiado histriónico que encaja mal ante las cámaras. Pero cuando conseguía actuar como es debido en el cine, sus interpretaciones eran a menudo memorables, desde finales de los años 30 hasta los años 70, demostrando una gran versatilidad y un enorme talento, asociado a menudo a la figura de Shakespeare, pero que fue capaz de darnos mucho más. 

In Memoriam: Franco Zeffirelli (15-06-2019)

Tan vinculado al mundo del cine como al del teatro, y sobre todo a la ópera (el pasado verano tuve ocasión de ver dos producciones suyas en la Arena de Verona, Turandot y Aida), fue un director clásico con un marcado preciosismo visual. Hace pocos días nos dejaba el mítico Franco Zeffirelli, y vamos a intentar repasar un poco su carrera.

El verdadero nombre de Franco Zeffirelli era Gian Franco Corsi, y nació en Florencia el 12 de febrero de 1923. Hijo bastardo de Ottorino Corsi, comerciante de telas de Vinci, y de la diseñadora Alaide Garosi. Ambos habían tenido una aventura pase a estar casados, por lo que Gian Franco no podía utilizar el apellido Corsi. Su madre eligió el apellido “Zeffiretti”, tomándolo del aria “Zeffiretti lusinghieri” del “Idomeneo” de Mozart. Pero el registrador escribió mal el apellido y quedó como Zeffirelli. 

Criado por su madre, ésta murió cuando él contaba 6 años, por lo que fue criado por la comunidad de expatriados británica de Florencia, gracias a lo cual fue bilingüe desde su infancia, hablando italiano e inglés. Graduado en la Academia florentina de Bellas Artes, entró en la Universidad para estudiar arquitectura siguiendo el consejo de su padre (que por fin lo reconoció como hijo suyo cuando tenía 19 años). Pero Italia estaba inmersa en la II Guerra Mundial. Franco Zeffirelli lucha como partisano antes de unirse como intérprete a un regimiento británico. Terminada la guerra, vuelve a la universidad, pero ver el Enrique V de Laurence Olivier hace que dirija su atención al teatro. 

Como escenógrafo es descubierto por Luchino Visconti, que cuenta con él como director asistente en varias ocasiones. Zeffirelli colaborará además con otros directores como Vittorio de Sica y Roberto Rossellini, aunque será el estilo de Visconti el que más influya en su carrera. Trabaja como ayudante de dirección en cine y como escenógrafo de teatro y ópera, incluyendo óperas poco frecuentes en la actualidad. Incluso escribe el libreto de la ópera “Anthony and Cleopatra” de Samuel Barber, cuyo estreno también dirige en 1966. 

Su debut como director de cine se produce en 1958 con la comedia “Camping”:

Pero su carrera como director no arranca hasta 1967. Ese año está previsto que dirija la adaptación cinematográfica de la obra teatral de Shakespeare “La fierecilla domada”, que estaba previsto que protagonizaran Sophia Loren y Marcello Mastroiani y que se rodaría en Italia. Pero entonces Richard Burton y Elizabeth Taylor invirtieron un millón de dólares en la producción a cambio de protagonizarla ellos. La película fue un considerable éxito de público y crítica:

Pero al año siguiente es cuando alcanza la fama. Decide dirigir una versión de “Romeo y Julieta” en la que los protagonistas tengan más o menos la edad de los personajes de la obra teatral: Leonar Whiting tenía 17 y Olivia Hussey 16 (uno más que Julieta, si no me equivoco). Pequeño problema porque Zeffirelli no duda en despelotarlos en la escena de la noche de bodas. Pero la película es visualmente bellísima y cuenta con una de las mejores partituras nunca escritas por Nino Rota. Si bien el estilo interpretativo es a menudo demasiado italiano, demasiado tendente al griterío, la película es un enorme éxito, en especial entre los adolescentes que por fin pueden sentirse identificados con los protagonistas:

La escena final es simplemente fascinante. El premio vino con 4 nominaciones al Oscar, de los que ganaría dos de tipo técnico. Las dos nominaciones sin premio fueron mejor película y mejor director para el propio Franco Zeffirelli. Recibió además numerosas nominaciones a los Globos de Oro y a los BAFTA, ganando también algunos de ellos. A día de hoy sigue siendo considerada la mejor adaptación de la más famosa de las obras teatrales de Shakespeare. 

Su siguiente película se estrena en 1972. Se titula “Hermano sol, hermana luna”, y es una biografía de San Francisco de Asís protagonizada, al igual que en el caso de “Romeo y Julieta”, por un actor debutante, en este caso Graham Faulkner. Si bien mantiene una estética similar a la de “Romeo y Julieta”, y la película consigue una nominación al Oscar, no es un éxito de crítica, que la califica como excesivamente dulce:

Ferviente católico (aunque criticado en ocasiones de blasfemo por algunos grupos religiosos), regresa al tema religioso en su siguiente película, una superproducción televisiva de 6 horas, “Jesús de Nazaret”, con un reparto de secundarios de lujo y protagonizada por Robert Powell:

En 1979 estrena “Campeón”, remake de la película homónima de King Vidor de 1931, sobre la vida de un boxeador, interpretado por Jon Voigh, su mujer Faye Dunaway y su hijo Rick Schroder. De nuevo no fue un gran éxito de crítica, pero sí de público, y la película está considerada como la más triste de la historia:

En 1981 estrena “Amor sin límites”, drama sobre una joven pareja que tendrá que hacer frente a la oposición de la familia de ella. La película, moderado éxito de público y con una memorable canción que ganará el Oscar, es un absoluto fracaso de crítica y se lleva numerosas nominaciones a los razzies: 

Quizá a causa de este fracaso, Franco Zeffirelli va a dedicarse los siguientes años a filmar versiones cinematográficas de varias óperas. Comienza en 1982 con “Cavalleria rusticana” de Mascagni y “Pagliacci” de Leoncavallo, ambas protagonizadas por Plácido Domingo. De “Cavalleria rusticana” escuchamos el “Innegiamo” cantado por Elena Obraztsova: 

Y de “Pagliacci” escuchamos el prólogo cantado por Joan Pons:

En 1983 dirige “La Traviata” de Verdi, con Plácido Domingo y Teresa Stratas, ambos protagonistas de su anterior “Pagliacci”. Esta versión consigue una nominación al Oscar (mejor dirección artística para el propio Zeffirelli) y a otros premios:

Y en 1986 estrena “Otello”, adaptación de la ópera verdiana criticada por algunos cortes en la partitura (en especial la canción del sauce de Desdemona), protagonizada por Plácido Domingo y Katia Ricciarelli:

Franco Zeffirelli regresa al cine en 1988, pero de nuevo muy unido al mundo de la música, con “El joven Toscanini”, protagonizada por C. Thomas Howell como el mítico director de orquesta, Sophie Ward y Elizabeth Taylor como una soprano veterana:

En 1990 consigue otro gran éxito adaptando al cine otra de las obras maestras de Shakespeare, en este caso “Hamlet”, con Mel Gibson interpretando al príncipe danés, Glenn Close como su madre, Alan Bates como el pérfido tío Claudio y Helena Bonham Carter como Ofelia. La película fue un éxito considerable:

Mientras, Franco Zeffirelli sigue trabajando en teatro y, sobre todo, en ópera. Entre sus innumerables producciones que pueden encontrarse en Youtube destaca el “Don Carlo” de la inauguración de la temporada de la Scala de Milán de 1992, famosa por el tremendo gallo de Pavarotti en el tercer acto, con un reparto nada desdeñable. Escuchamos a Pavarotti y a Daniela Dessì en el final de la ópera (con la aparición final de Samuel Ramey como Felipe II):

En cine, tras rodar en 1993 “La novicia”, obtiene de nuevo un importante éxito (el último probablemente) en 1996 con su adaptación de “Jane Eyre” de Charlotte Brontë, protagonizada por William Hurt y Charlotte Gainsbourg;

Desde 1994 Franco Zeffirelli fue senador por el partido Forza Italia de su amigo Silvio Berlusconi, quedando aún más demostrada su ideología conservadora. En 1996 confirmó que era homosexual (detestando el término gay). Algunos jóvenes actores a los que dirigió le acusaron tiempo después de abusos, pero ninguno de los casos ha sido demostrado hasta la fecha. 

Sus dos últimas películas son en buena parte biográficas, y no tuvieron gran éxito. La primera, en 1999, es “Te con Mussolini”, en la que un joven huérfano es acogido por unas mujeres británicas amantes de la cultura, interpretadas por Maggie Smith, Judi Dench y Joan Plowright, con Cher en el reparto:

Esta película obtiene un cierto éxito gracias a su impresionante reparto, pero en 2002 “Callas forever” es un fracaso. Muestra los últimos años de la diva, interpretada por Fanny Ardant, cuando un productor, interpretado por Jeremy Irons en una especie de retrato del propio Zeffirelli, intenta convencer de su vuelta a los escenarios. Joan Plowrigh completa de nuevo el reparto:

Alejado del cine, seguía todavía trabajando en la ópera pese a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de junio de 2019 moría en su casa de Roma a los 96 años. El funeral tuvo lugar en Florencia, siendo enterrado en su panteón del cementerio que rodea a la basílica de San Miniato al Monte (cuando estuve allí, hace 6 años, vi un panteón con el nombre “Zeffirelli” que me sorprendió, ya que sabía que ese apellido no existía, era inventado… pues por lo visto era el suyo).

Con una filmografía irregular en la que sobresalen sus adaptaciones de Shakespeare, en el ámbito de la ópera Franco Zeffirelli ha sido una absoluta referencia de la escenografía de corte clásico pero de producciones muy elaboradas y con importante trabajo de dirección de actores. En este caso se ha ido sin duda uno de los más grandes directores de escena y escenógrafos que hemos tenido ocasión de ver.

25 años de la muerte de Joseph Mankiewicz (05-02-2018)


Se inició en el mundo del cine como guionista, de donde pasará a la dirección, entrando en la historia por ganar el Oscar a mejor director en dos años consecutivos, 1949 y 1950. Un día como hoy hace 25 años nos dejaba un mito llamado Joseph Mankiewicz.




Joseph Leo Mankiewicz (que es conocido como Joseph L. Mankiewicz, aunque en este artículo suprimiremos la L para simplificar) nació el 11 de febrero de 1909 en Wilkes-Barre, estado de Pensilvania, hijo de inmigrantes judíos de origen alemán, siendo el menor de los e hijos de la pareja, después de Herman y Erna. En 1912 la familia se muda a Nueva York, donde su padre, profesor, se encarga de suministrar a sus hijos una cuidada educación. Tras graduarse en arte, su padre lo envía en 1928 a Berlín para estudiar en su universidad, pero Joseph se aficiona allí al teatro y malvive como corresponsal del Chicago Tribune y traduciendo subtítulos cinematográficos.

Así hasta que en 1929 le llama su hermano Herman, que trabaja como guionista en Hollywood (y que ganará un Oscar por el guión de “Ciudadano Kane”). Sin nada que perder, Joseph Mankiewicz se traslada a la Meca del cine, Allí trabaja como guionista, primero en la Paramount, consiguiendo una nominación al Oscar por “Las peripecias de Skippy” en 1931, antes de trasladarse a la Metro-Goldwyn-Mayer, en busca de mejores proyectos. Así, co-escribe el guión de “El enemigo público número 1”, de 1934, que ganará el Oscar a mejor guión, pero sin incluir a Mankiewicz.

En 1934 se casa por primera vez, con Elizabeth Young, de quien se divorcia en 1937, y con la que tiene un hijo, Eric Reynal.

Tras ver como su fama como guionista aumenta, le propone a Louis B. Mayer, presidente de la Metro, dirigir sus propios guiones; éste rechaza la idea, pero le permite producir algunas películas, de entre las que destacará “Historias de Filadelfia”, nominada al Oscar a mejor Película. Pero algún tiempo después, en 1944, regresa a su faceta como guionista, escribiendo “Las llaves del reino”, protagonizada por Gregory Peck y en la que aparece su segunda esposa, la actriz austriaca Rose Stradner, con la que estaba casado desde 1939 y que se suicidará en 1958. Juntos tendrán 3 hijos, siendo el más famoso de ellos el director y guionista Tom Mankiewicz.

Finalmente, en 1946 decide abandonar la Metro y pasarse a la Fox para poder dirigir sus propios guiones. Y así se estrena con “El castillo de Dragonwyck”, drama de intriga en la que una inocente Gene Tierney se casa con el rico propietario del castillo del título, Vincent Price, que esconde algún peligroso secreto:

Tras dirigir ese mismo año el film de cine negro “Solo en la noche”, en 1947 estrena la comedia “El mundo de George Apley”, protagonizada por Ronald Colman, en una ácida crítica a la elitista burguesía americana, y estrena también uno de sus mayores éxitos, “El fantasma y la Señora Muir”, de nuevo con Gene Tierney (interpretativamente bastante peor que en el film anterior) y un magnífico Rex Harrison como el fantasma del título, que se enamora de la protagonista:

En 1948 repite con Rex Harrison en el film negro “Escape”, y repite género (algo infrecuente en él) en 1949 con “Odio entre hermanos”, protagonizada por Edward G. Robinson y Susan Hayward. Pero en 1949 su gran éxito será “Carta a tres esposas”, magistral guión firmado por él, innovador en cuanto a su estructura dramática, en la que tres mujeres reciben la carta de una “amiga” suya en la que les confiesa que esa misma noche se fugará con el esposo de una de ellas. Pese a cierta mojigatería en su presentación de las mujeres, la película está magistralmente resuelta con sus continuos flash-backs y esa idea de no mostrar nunca en escena a la autora de la carta:

Tal fue el éxito del film que Joseph Mankiewicz ganó tanto el Oscar al mejor guión original como el de mejor director, con sólo 3 años de carrera en este campo:

Pero si alguien piensa que Mankiewicz ha llegado ala cima de su carrera, se equivoca totalmente. En 1950 vuelve a dirigir un guión original propio, “Eva al desnudo”, drama ambientado en el mundo teatral con sus envidias y trampas, que enfrentan a Bette Davis con la novata (pero no tan inocente) Anne Baxter:

Y la historia se repite: Joseph Mankiewicz gana tanto el Oscar a mejor Guión como el de mejor Director (además del de mejor película), en un año nada fácil, ya que competía contra una de las cumbres del cine, “El crepúsculo de los dioses” del gran Billy Wilder, al que machacó literalmente:

También en 1950 había dirigido “Un rayo de luz” drama antirracista en el que un médico negro, Sidney Poitier, atiende a dos hermanos criminales, uno de los cuales muere. El hermano superviviente, Richard Widmark, buscará venganza:

En 1951 se toma su venganza de la caza de brujas McCarthyana en la comedia dramática “Murmullos en la ciudad”, en la que el doctor interpretado por Cary Grant, recién casado con Jeanne Crain (una de las tres esposas de su mítica película), se niega a delatar a un amigo cuando un celoso colega interpretado por Hume Cronyn intenta arruinar su carrera:

El cine de Joseph Mankiewicz se caracteriza por su excelente forma de dirigir a sus intérpretes, pero también por su versatilidad, por su búsqueda constante de nuevos géneros en los que trabajar. Así, en 1952 dirige “Operación Cicerón”, historia de espías que nos cuenta la historia de Elyesa Bazna, interpretado por James Mason (aunque se le cambia el nombre por el de Ulysses Diello), que robó para los alemanes diversos planes de ataque de la embajada británica:

Por esta película se llevará una nueva nominación al Oscar a mejor director.

Su siguiente proyecto es más ambicioso si cabe: la adaptación de la obra de Shakespeare “Julio Cesar”, con un reparto de lujo en el que figuran Louis Calhern, James Mason, Deborah Kerr, Greer Garson, John Gielgud o Edmond O’Brien, y en el que sólo molesta el horrendo Marco Antonio de Marlon Brando:

Su siguiente film, estrenado en 1954, es “La condesa descalza”, ambientado en el implacable mundo del cine que destroza a una estrella, interpretada por Ava Gardner, acompañada por Humphrey Bogart, Rossano Brazzi y Edmond O’Brien, que ganará el Oscar a mejor secundario:

Y de este drama pasamos en 1955 a un musical, “Ellos y ellas”, protagonizado por Marlon Brando (Mankiewicz tenía mucha costumbre de repetir con los actores con los que trabajaba, como ya hemos podido comprobar), Frank Sinatra y Jean Simmons:

Tras unos años de parón, en 1958 estrena su adaptación de “El americano tranquilo” de Graham Greene, protagonizada por Audie Murphy y Michael Redgrave. La película se sitúa en la guerra de Vietnam, pero el ambiente anticomunista e Estados Unidos en ese momento obliga a modificar muchos elementos de la historia, algo que molesta especialmente a Greene. Y tras adaptar a Greene, en 1959 le toca el turno a Tennessee Williams con la perturbadora “De repente el último verano”, con Katherine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, en una película bastante polémica en aquella época por el argumento que trata:

Pero, para su desgracia, el siguiente proyecto que caería en sus manos resultaría ser un regalo envenenado. La Fox, con serios problemas económicos, se embarcó en el proyecto de rodar un peplum espectacular que fuera un éxito de taquilla: una nueva versión de la historia de la reina egipcia Cleopatra. Pero problemas durante el rodaje provocaron la caída del reparto elegido, y la huida del director previsto, Rouben Mamoulian). El proyecto fue a parar a Joseph Mankiewicz, que tuvo que hacer frente al rodaje de la película completa (lo rodado hasta su llegada no valía por el cambio de reparto), a los problemas ocasionados por el escandaloso romance de la pareja protagonista, Elizabeth Taylor y Richard Burton, a la enfermedad de ella, al traslado de la filmación de Londres a Roma y a un enorme incremento del presupuesto. Tras retrasos y retrasos en el rodaje, Mankiewicz presenta una versión de nada más y nada menos que 6 horas de duración, proponiendo dividirla en dos películas. El estudio lo rechaza y despide a Mankiewicz, pero ante la imposibilidad de que cualquier otro realice el montaje, vuelve a contratarlo para editar una versión que pasa primero a 4 horas y luego a 3. Pese al éxito de taquilla, el presupuesto se había incrementado de tal forma (de 2 millones de dólares previstos a 44) que no sirvió para recuperar lo invertido. La Fox se arruina del todo, y el peplum desaparece como género cinematográfico:

La película se estrena en 1963 y consigue 4 Oscars de 9 nominaciones, aunque Mankiewicz no es nominado.

Joseph Mankiewicz tarda años en recuperarse de la traumática experiencia. Si bien es cierto que en 1964 rueda una adaptación moderna de “Un cuento de navidad” de Dickens para televisión, no vuelve a dirigir cine hasta 1967, cuando estrena “Mujeres en Venecia” cínica y genial comedia criminal protagonizada por su actor fetiche, Rex Harrison, con Maggie Smith, Susan Hayward y Cliff Robertson en el reparto:

En 1970 dirige su único Western, “El día de los tramposos”, comedia cínica, ácida, que poco antes no habría pasado la censura ni en sueños, con sexo, desnudos, personajes moralmente ambiguos y constantes giros de guión, protagonizada por Kirk Douglas y Henry Fonda:

Y, por último, en 1972 estrena su última película, una de sus obras maestras, la genial “La huella”, duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, llena de nuevo de constantes giros de guión y situaciones inesperadas:

Por esta película, Mankiewicz consigue una última nominación al Oscar a mejor Director. Pero él se retira a su granja del este, con su tercera esposa, Rosemary Matthews, con quien se casó en 1962, estudiando arte y psiquiatría. Viviría todavía 20 años más, pero no volvió a trabajar nunca. Murió finalmente el 5 de febrero de 1993, días antes de cumplir 84 años.

Director de culto, Joseph Mankiewicz demostró una capacidad única para construir buenos guiones, para dirigir actores y para pasar de un género a otro sin aparente dificultad. Nos legó para la posteridad, de entre su reducida filmografía (apenas una veintena de films) algunas obras maestras que se han convertido en films de culto y que son una verdadera demostración de lo que es el cine.