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30 años de la muerte de Pablo Sorozabal (26-12-2018)

El políticamente turbulento siglo XX ha perjudicado la carrera de no pocos compositores que no congeniaban con el régimen del momento. Hoy recordamos a uno de los mejores exponentes de este caso, Pablo Sorozabal.

Pablo Sorozabal nació el 18 de septiembre de 1897 en Donostia, en el ensanche, en una calle perpendicular a la avenida (el edificio original no se conserva, pero en la edificación actual que se encuentra en el mismo solar hay una placa que lo recuerda… cosas que se descubren gracias a jugar al Pokemon go), en el seno de una numerosa y humilde familia vasca. Será de hecho gracias a la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País que conseguirá realizar en su ciudad natal estudios de solfeo, piano y violín, trabajando como violinista en cafés, cabarets y, desde 1914, en la orquesta del casino. Tras trasladarse temporalmente a Madrid para formar parte de la Orquesta Filarmónica, obtiene una beca de la diputación gipuzkoana que le permite continuar sus estudios en Alemania, primero en Leipzig y luego en Berlín, estudiando composición y dirección de orquesta. En esta época será un compositor fundamentalmente sinfónico, destacando entre sus obras el capricho español de 1922:

En 1923, todavía en Alemania, compone la Suite Vasca, de la que escuchamos su primer número, “Kathalin”:

Pero, de regreso en España, su carrera musical se centra en el ámbito teatral, al convertirse en uno de los más destacados compositores de zarzuela de los años 30. Su primera obra será “Katiuska”, que se estrena en Barcelona en enero de 1931. Escuchamos a Marcos Redondo, quien participó en el estreno, cantar la romanza “La mujer rusa”:

En 1933 compone un proyecto más ambicioso, una ópera en un acto de carácter costumbrista y ambiente más bien amargo, “Adiós a la Bohemia”, con libreto de Pío Baroja. Pese a ser una de sus obras maestras, no se encuentra entre sus obras más conocidas. Escuchamos a Teresa Berganza cantar “Recuerdas aquella tarde”:

Mucho mayor éxito tendrá en 1934 al estrenar en Madrid una nueva zarzuela, “La del manojo de rosas”, muy del gusto de la época y que contiene números tan memorables como el célebre “Madrileña bonita” o el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”, que escuchamos cantado por Renato Cesari y Pilar Lorengar, y dirigido por el propio Pablo Sorozabal:

Pero será en 1936 cuando estrene, en Barcelona, la que será su zarzuela más celebre (y una de mis favoritas), la maravillosa “La tabernera del puerto“, que contiene joyas como la romanza del tenor “No puede ser”, la del bajo “La luna es blanca, muy blanca”, las dos escenas del barítono, los dúos de soprano y tenor o la bellísima “En un país de fábula” que escuchamos cantada por María Bayo:

Pero, pese al enorme éxito, los problemas comienzan con el estallido de la Guerra Civil. Sorozabal tiene fama de rojo, y no es del agrado del régimen franquista, que dificulta su carrera. En los siguientes años no conseguirá estrenar ningún título nuevo, y cuando lo haga, ya a comienzos de los años 40, será fuera de la capital, o a lo sumo en algún teatro de segunda. En 1942 estrena “Black el payaso”, obra sumamente crítica con la situación política, que disimula con su ambientación centroeuropea, como demuestran las czardas “Guarda la guadaña, segador” que escuchamos cantada por Alfredo Kraus:

Al año siguiente estrena en Madrid “Don Manolito”, que no conseguirá asentarse en el repertorio. Escuchamos cantar la romanza “Qué partido has perdido, chiquilla” cantada por Manuel Ausensi:

En 1945 estrena en Madrid “La eterna canción”, obra ambientada en las terrazas bohemias frecuentadas por músicos de la post-guerra, que no consigue ser entendida por el público pese a la notable calidad musical de la obra, de la que escuchamos el pasodoble, que dirige el propio compositor:

Pero la zarzuela ya no es un género de moda, y pese a que Pablo Sorozabal estrena algún nuevo título, como “Entre Sevilla y Triana”, en 1950, ya no se asientan en el repertorio como las obras de dos o tres décadas atrás. Además, Sorozabal se enfrenta a otros problemas: dado que se le impide dirigir la sinfonía Leningrado de Shostakovich, renuncia a dirigir a la Orquesta Sinfónica de madrid en 1952. Pese a todo, continuará realizando numerosas grabaciones de zarzuela como director de orquesta, tanto títulos propios como de otros grandes compositores del género. Incluso es contratado como compositor de la Banda Sonora de una de las películas más famosas de la historia del cine español, “Marcelino pan y vino” de 1954, que recuerda mucho a sus zarzuelas previas:

En 1958, Pablo Sorozabal estrena su última zarzuela, “Las de Caín”, de la que escuchamos el preludio:

El resto de su vida pasará bastante desapercibido, y apenas compone obras de gran formato. Quizá su proyecto más ambicioso sea la cantata “Gernika”, en euskera, a modo de marcha fúnebre, que compone entre 1966 y 1976, con marcada influencia musical del folclore vasco:

Pese a lo espectacular de la obra, sigue siendo prácticamente desconocida incluso a día de hoy, cuando se supone que ya no debería haber problemas políticos que impidieran su interpretación. 

En 1988, tras estrenar sus variaciones para quinteto de viento por el quinteto que llevará el nombre del compositor, Pablo Sorozabal muere en Madrid a los 91 años, sin conseguir estrenar la que él consideraba su obra maestra, la ópera “Juan José”, que se estrenará finalmente en versión concierto en su ciudad natal el 21 de febrero de 2009 (estreno en el que tuve el privilegio de estar presente), y de forma escenificada en Madrid en 2016. Escuchamos el dúo de Rosa y Paco con Ana María Sánchez y José Luis Sola:

Pablo Sorozabal es un claro ejemplo de compositor perjudicado por un régimen político que trató de silenciarlo con éxito, y que consigue ser recordado gracias a esas pocas zarzuelas que estrenó durante el período republicano, olvidando el resto de su obra, igualmente interesantísimo, al margen de todas esas obras que habría podido componer y no hizo porque la situación se lo impidió. 

20 años sin Pilar Lorengar (02-06-2016)


En 1991, un grupo de importantes cantantes de ópera españoles fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes: Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Teresa Berganza y Pilar Lorengar. Todos ellos nombres sobradamente conocidos por el público… salvo quizá el de Pilar Lorengar, que siendo una de las mejores cantantes femeninas de la península, ha visto como su nombre permanecía un poco en la oscuridad, en buena medida por haber desarrollado la mayor parte de su carrera en Alemania. Así que hoy, que se cumplen 20 años de su prematura muerte (tenía 68 años cuando el cáncer se la llevó) vamos a repasar algunas de las (muchas) joyas que nos dejó.




Pilar Lorenza García (inteligentemente fusionó ese segundo nombre y apellido en su nombre artístico, Pilar Lorengar) nació en Zaragoza el 16 de enero de 1928. Desde muy pequeña participó en un programa de radio, y se mudó a Barcelona para recibir clases de canto, que continuaría en Madrid y en Berlín. En 1949 entra a formar parte del Coro del teatro de la Zarzuela, y debuta en 1950 en Orán, Argelia, con el papel de Maruxa. Sigue cantando Zarzuela, pero su primera intervención relevante fue en 1952, cuando cantó en Barcelona las partes solistas para soprano de la 9ª sinfonía de Beethoven y del Requiem Alemán de Brahms. Vamos a escucharle en una versión posterior (1963) de la 9ª de Beethoven:

Pilar Lorengar fue una referencial intérprete de zarzuela, especialmente en sus primeros años de carrera, en los que además participa en algunas imprescindibles grabaciones del género, como ese “La del manojo de rosas” que protagoniza junto a Renato Cesari bajo la dirección del propio compositor, Pablo Sorozábal, del que aquí escuchamos el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”:

Otra de esas grabaciones míticas de zarzuela será “El caserío” de Jesús Guridi, dirigido por Ataulfo Argenta, junto a Carlos Munguía y Manuel Ausensi. Escuchamos el dúo junto a este último:

Pero no abandonó del todo la zarzuela, como podemos comprobar en esta grabación más tardía de la famosa romanza “De España vengo” de “El niño judío” de Pablo Luna:

Y de esa misma grabación de 1985 escuchamos el dúo de “El dúo de la Africana” junto a Plácido Domingo:

Su debut internacional se produce en 1955 en el Festival de Aix-en-Provence con el Cherubino de “Le nozze di Figaro”, del que escuchamos el aria “Non so più”:

Tras debutar en Londres o en Buenos Aires, en 1958 firma un contrato con la Deutsche Oper Berlin, con la que cantará durante unos 30 años, hasta su retirada. Poco dada a viajar, y más al casarse con Jurgen Schaff, desarrolla gran parte de su carrera en Berlín, donde Mozart será uno de los principales puntales de su repertorio. De hecho, será con la Illia de “Idomeneo” con la que debute, en 1961, en el Festival de Salzburgo.

Pero fue sobre todo con las heroínas de la trilogía dapontiana, así como con la Pamina, con las que triunfará y que serán los pilares de su repertorio. La escuchamos primero en el bellísimo “Dove sono” de “Le nozze di Figaro”:

La escuchamos ahora como Fiordiligi en “Così fan tutte”:

Del “Don Giovanni” la escuchamos primero como Donna Elvira en el “Mi tradì quell’alma ingrata”:

Y terminamos escuchando su maravillosa Pamina de “Die Zauberflöte“,  con el aria “Ach, Ich fühl’s”, de la grabación en estudio que dirigió Georg Solti:

Su debut en Londres, en 1955, fue con “La Traviata” de Verdi, papel que cantó en nuevas ocasiones, y del que escuchamos su aria del último acto, con la lectura de la carta incluida:

De Verdi fueron algunos de los papeles más “pesados” que cantó Pilar Lorengar en su carrera, propia de una soprano lírica pura. Aunque rechazó cantar “Aida” o “Un ballo in maschera”, sí que cantó la Alice de “Falstaff” o la Desdemona de “Otello“, de la que aquí escuchamos el dúo “Dio ti giocondi, o sposo” junto al Otello de Plácido Domingo:

Disfrutemos además de su maravillosa Elisabetta del “Don Carlo“, de la que aquí escuchamos su magnífica aria “Tu che le vanità”:

Y la escuchamos también como la soprano solista del Requiem verdiano en ese “Libera me, Domine” final:

Siendo como ya hemos dicho una soprano lírica pura, se sentía cómoda en no pocos roles del verismo. Comenzamos viendo su “In quelle trine morbide” de la “Manon Lescaut” de Puccini:

A continuación la escuchamos en el aria de Nedda del ·Pagliacci” de Leoncavallo:

La escuchamos también en “La Boheme” de Puccini, en el “Sì, mi chiamano Mimí”:

Otro papel emblemático fue su “Madama Butterfly”, que aquí canta en alemán acompañada del Pinkerton del gran Fritz Wunderlich; magia pura ese dúo final del 1º acto:

Y otro papel en el que sobresalió fue como la “Suor Angelica” de la que aquí, en vez de escuchar el aria, escuchamos toda la escena final, de un nivel interpretativo y vocal que muy pocas sopranos pueden igualar:

Llegó a cantar incluso un papel tan pesado como el de “Tosca”, del que escuchamos aquí el aria “Vissi d’arte”:

De las grabaciones en estudio de arias sueltas cabe destacar esta versión, una de las mejores que se han grabado por cierto, del bellísimo “Sogno di Doretta” de “La Rondine“:

Y la escuchamos también cantando el aria “Ebben, ne andrò lontana” de “La Wally” de Catalani:

Cantó también papeles líricos de ópera francesa, como la Marguerite del “Faust” de Gounod, de la que escuchamos el trío final junto a Nicolai Gedda y Cesare Siepi:

También cantó la Micaela de “Carmen” de Bizet, de la que escuchamos el aria “Je dis que rien ne m’épouvante”:

Podríamos escucharla en otros papeles, como la “Manon” de Massenet, pero prefiero ponerla en un aria por la que tengo una predilección especial, aunque no cantara la ópera completa, el “Depuis le jour” de la “Louise” de Charpentier:

Y claro, pasando tantos años en Alemania, cantó no pocos roles de ópera alemana. Comenzaremos por su Agathe de “Der Freischütz” de Weber:

Cantó óperas como “Mathis der Maler” de Hindemith, de la que no hay fragmentos en Youtube pero que podéis escuchar en Spotify, así como arias de opereta vienesa, aunque si hay un aria que recordar es la canción de Marietta de “Die tote Stadt” de Korngold, una de las mejores versiones de esta bellísima canción:

Y también cantó Wagner, primero la Elsa de “Die Meistersinger von Nürnberg” y luego la Elsa de “Lohengrin”:

Y escuchamos también su magnífica grabación del aria de Elisabeth de “Tannhäuser”:

Hizo también incursiones en el repertorio eslavo, como con “La novia vendida” de Smetana, que cantó en alemán. Cantó también óperas como “Eugen Onegin” o “Jenufa”, pero merece la pena recordar su magnífica grabación del aria de la luna de la “Rusalka” de Dvorak, de nuevo una de las mejores grabaciones de ese aria:

Su repertorio fue todavía mayor, con óperas barrocas y clásicas, como la “Medée” de Cherubini o la Euridice de Gluck, además de numerosas canciones españolas. Extrañamente rechazaba cantar óperas de Richard Strauss, por desgracia.

En 1987 tuvo uno de sus últimos grandes éxitos en Berlín, cantando “Les huguenots” de Meyerbeer. Vamos a escucharla cantando la ópera en alemán, en concreto el dúo del final del 4º acto junto al Raoul de Richard Leech:

Se retiró poco después.

Soprano poco mediática, es mucho menos recordada de lo que debiera por su voz y talento dramático, siendo una de las grandes sopranos de su época, pero tristemente olvidada en su país natal. Como ya hemos mencionado, un cáncer se la llevó a los 68 años, un 2 de junio de 1996, en Berlín. Esperemos con este post ayudar un poquito a recuperar su legado. Y por si no es suficiente, pues invitar a todos a la exposición que la Asociación Aragonesa de la Ópera “Miguel Fleta”, con el apoyo del gobierno de Aragón, va a llevar a cabo en Zaragoza, su ciudad natal, del 29 de septiembre al 11 de diciembre. Todo esfuerzo por recuperar su memoria es bienvenido.



José Serrano, 75 años sin el maestro de la zarzuela (08-03-2016)


No siempre es fácil identificar las zarzuelas con sus respectivos compositores, salvo los casos más destacados (la tabernera de Sorozabal, la Luisa Fernanda de Moreno Torroba, la Verbena de Bretón…). El compositor del que nos toca hablar hoy, José Serrano, que murió en una fecha como esta de hace 75 años, pese a ser un autor prolífico, no es fácilmente identificable con muchas de sus zarzuelas más famosas… bueno, para mí siempre será el compositor de la genial “La canción del olvido”… pero hay mucho más.




José Serrano nace en Sueca, Valencia, el 14 de octubre de 1873. Su padre le enseña música como si fuera un juego, pero el niño muestra gran interés y talento, y termina yendo a estudiar música, primero a Valencia y después a Madrid. En la capital es difícil conseguir trabajo componiendo zarzuela, y pasa años difíciles, hasta que un Fernández Caballero, con problemas de ceguera, le toma como ayudante para la composición de una de sus obras más conocidas, “Gigantes y cabezudos”. Gracias a esto consigue abrirse hueco y los hermanos Álvarez Quintero le proporcionan su primer libreto, “El motete”, que se estrena en 1900. De ellos es también el libreto de su primera obra maestra, “La reina mora”, que se estrena el 11 de diciembre de 1903. En ella, Serrano combina su excelente vena melódica con el ambiente andaluz de la trama, como podemos escuchar en esta “Canción del pajarero” que canta la gran Pilar Lorengar:

De esta zarzuela escuchamos también el dúo “¡Ay, gitana!”, cantado por Manuel Ausensi y Ana María Iriarte:

Y terminamos con esta zarzuela con las Coplas que nos va a cantar otra ilustre, Teresa Berganza:

En 1905 estrena otro de sus grandes éxitos, “Moros y Cristianos”, dedicada a la fiesta del mismo nombre tan típica de muchas localidades levantinas, la zona de origen de José Serrano. Escuchamos la orquestal “Marcha mora”, de magnífica ambientación melódica:

José Serrano es ya un compositor de gran prestigio (de los mejores, seguramente sólo superado por Amadeu Vives) cuando, en 1909, compone el “Himno a la exposición” con motivo de la exposición regional valenciana, que en 1925 se convertirá en el Himno de la comunidad:

El año siguiente, 1910, José Serrano estrena otra zarzuela que sigue en nuestra memoria gracias sobre todo a su jota “Te quiero, morena”: El trust de los tenores”, una página que ha atraído a muchos tenores, incluso ajenos al mundo de la zarzuela. Y para escucharla, nada mejor que un aragonés, el gran Miguel Fleta:

José Serrano sigue trabajando a bien ritmo hasta que, el 17 de noviembre de 1916, estrena la que posiblemente sea su obra maestra, “La canción del olvido”, que cuenta con no pocas páginas memorables. Y empezamos con la canción de Leonello, “Junto al puente de la peña”, que escuchamos en la voz de Vicente Sardinero:

La protagonista, Rosina, ha escuchado escondida esa canción de Leonello, y decide seducirlo, para lo que, escondida, canta una canción que enamora a Leonello; es el “Marinela, Marinela”, la canción del olvido que da título a la zarzuela, y que escuchamos aquí en voz de Ainhoa Arteta, en ese magnífico recital de zarzuela que dio en 1996:

Y terminamos con la página más popular, el “Soldado de Nápoles” para tenor y coro:

Su ritmo de trabajo se reduce notablemente a partir de esos años, y el siguiente título que vamos a destacar nos lleva ya a 1927, con “Los de Aragón”, con su célebre jota que escuchamos en voz de Alfredo Kraus:

El 6 de abril de 1929 estrena una de sus últimas obras, “Los claveles”, de la que escuchamos la romanza de Rosa “¿Qué te importa que no venga?”, en voz de Victoria de los Ángeles:

Y escuchamos también el coro de obreras, “Dice que se va”:

Y así llegamos a su última zarzuela, la famosa “La dolorosa”, de la que destaca la famosa romanza de Rafael “La roca fría del calvario”, en la que se perciben unos acentos veristas de gran impacto dramático. Y ya puestos, vamos a escuchar la mejor versión imaginable, porque a ver quién la ha cantado mejor que el joven Alfredo Kraus en 1959:

A partir de ahí, José Serrano se retira a su localidad natal, Sueca, en concreto a El Perelló, cerca de la Albufera valenciana, donde se dedica a la pesca, hasta que, en 1940, un cáncer de esófago le obliga a ir a Madrid, donde morirá al año siguiente, el 8 de marzo de 1941.

Es por ello hoy una buena fecha para recordar a una gran figura de la zarzuela, un grandísimo compositor que nos dejó obras memorables y que seguramente merecería ser más conocido de lo que es. A ver si conseguimos que José Serrano termine siendo una figura tan conocida como Bretón, Vives o Moreno Torroba, porque en mi opinión bien lo merece.