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Crónica: El dúo de La africana en Donostia (11-03-2017)


Tenemos en Donostia la suerte de contar con la Asociación Lírica Sasibil, que programa varias zarzuelas al año, manteniendo así de actualidad un género ignorado por el gran público y cada vez más afectado por un público de considerable edad. La zarzuela requiere un esfuerzo por actualizarse, por atraer nuevos públicos, y creo que la función de ayer de “El dúo de la Africana” cumplió con estas necesidades.




El dúo de La africana es una zarzuela de Manuel Fernández Caballero con un único acto, al que aquí, para alargar la duración, se le insertaron 5 arias de ópera y zarzuela cantadas por cada uno de los personajes principales, para aumentar así el reducido número de escenas musicales. Se dividió así la acción en una especie de dos actos. Dado que el argumento transcurre durante los ensayos y la representación de una ópera (La Africana de Giacomo Meyerbeer, a la que hace referencia el título con ese “El dúo de La Africana”, refiriéndose al dúo del cuarto acto de esta ópera), la inserción de estas arias no estaba en general fuera de lugar.

La dirección de escena ayudó a acercar la obra a nuevos públicos, tanto al actualizar ciertos elementos de la trama (la entrada de Pérez hablando por el móvil, ciertos pequeños guiños en los diálogos) y en especial al incluir a figurantes entre el público, que se peleaban durante la “función”, contribuyendo a meter al público más en la acción de este “teatro dentro del teatro”. Tanto la escenografía como la dirección escénica eran obra de Josean García, fundador de la asociación, que conoce bien el oficio y sabe conseguir el resultado requerido, que en este caso no era otro que hacer llorar de la risa al público (que era el objetivo de “El dúo de La africana” desde el principio).

La orquesta de Sasibil, dirigida por Arkaitz Mendoza, resultó como siempre correcta en la ejecución, destacando en especial las maderas durante la introducción. Las diferencias estilísticas que suponían la inclusión de arias de las más diversas óperas (de Mozart a Verdi) no supusieron un problema, que sonó en todo momento como debería en cada una de esas arias, destacando el bellísimo acompañamiento del aria “O Isis und Osiris”. Hay que destacar también que la orquesta no tapó a los cantantes, excepto en algún momento de la famosa Jota. Y no hay que olvidar la intervención como “actor” de Arkaitz Mendoza al principio de la obra, en un momento cómico muy conseguido. Hay ganas de poder escuchar a Arkaitz Mendoza en repertorios que le permitan un mayor lucimiento, desde luego, porque mis expectativas son altas.

El coro de Sasibil estuvo correcto, mejor por parte de ellas que de ellos, aunque hubo un muy notable desajuste con la orquesta en la escena inicial. Hubo también un “ballet” de 6 miembros cuya función era hacer si cabe más grotesca la “representación” de La Africana.

Vamos ya con los personajes de “El dúo de La Africana”. Dos de ellos no tenían intervenciones cantadas. De ellos, divertidísima María Jesús Gurrutxaga como Doña Serafina, la madre del tenor, siendo el inspector de José Ángel Otegui correcto pero sin tanta opción de lucimiento.

Iker Casares como el regidor Pérez supo a poco. Es un cómico nato, que resultaba hilarante en su histeria inicial hablada (gallos incluidos, y eso que no está en la adolescencia… ) y que en sus escasas intervenciones cantadas canta infinitamente mejor que los cantantes que han participado en las grabaciones discográficas de esta obra interpretando al mismo personaje.

El bajo lo interpretaba Iosu Yeregui. Y anda que no me cuesta hablar de Iosu, que siempre tengo que estar dejándole a caer de un burro, como si tuviera algo contra él… ayer se supone que no cantaba, por lo que en principio las pegas habituales no tendrían lugar en este caso. Su primera aparición como actor me resultó algo histriónica (cosa de gustos personales, llevo mal el histrionismo), estando mejor en apariciones posteriores, como cuando, queriendo abrazar a Amina, acaba cogiendo a Doña Serafina. La imitación del “Trololó” al salir de escena resultó convincente. Pero, aunque su papel no sea cantado, cantó. Y cantó una de las 5 arias incluidas en el espectáculo. Confieso que se me puso cara de tonto cuando escuché los primeros acordes de “O Isis und Osiris” de “Die Zauberflöte”, un aria que me encanta y en la que no perdono errores. Y pasó lo de siempre: mala emisión, con agudos imposibles, al margen de una voz a la que le falta el cuerpo que requiere Sarastro. Pero esta vez por lo menos hubo una grata sorpresa: mal el registro centra y agudo, pero el grave fue más que correcto, en un papel muy exigente en esa parte de la tesitura. Sonó a bajo, desde luego. Espero que de alguna forma consiga mejorar la emisión de la voz y que la próxima vez mis críticas hacia él puedan ser más positivas.

El papel de Amina, la hija del empresario Querubini, lo interpretó Elisa di Prieto. Un papel que en principio tampoco canta, en el que pudo lucir buenas dotes cómicas. Pero se le añadió un aria, del “Ah, non giunge”, de La Sonnambula de Bellini, en la que lució voz, estilo, habilidad en la coloratura, buenos agudos… mejorables las notas picadas y algún portamento, pero fue un momento magnífico, posiblemente el mejor de la noche vocalmente hablando. Sería interesante poder escucharle una Sonnambula completa para confirmar su capacidad, porque el suyo parece un nombre a seguir.

Andrés del Pino interpretó al empresario Querubini. Y como en el resto de los personajes, lo peor fue la incorporación del aria de ópera correspondiente, y en todos los casos el problema era el registro agudo (cantó un “Largo al Factotum” de “Il barbiere di Siviglia” interesante pero con problemas arriba). Su intervención en la parte estrictamente zarzuelística fue mejor, tanto en las partes cantadas, menos exigentes de tesitura, como en los diálogos, en ese pseudo-italiano, que resultaron hilarantes.

El tenor Giuseppini fue interpretado por Javier Agulló, que como aria incorporada cantó una buena “La donna è mobile” excepto por la emisión de algún agudo. Escénicamente tuvo la gracia necesaria, y se le veía cómodo en la jota con la soprano, que fue lo mejor de la parte estrictamente zarzuelística. Otra voz interesante que con alguna mejora en la emisión del agudo podrá darnos unas cuantas alegrías.

Y por último, la soprano protagonista, al Antonelli, fue interpretada por Milagros Martín, que lució un buen acento andaluz. Interpretó una romanza de zarzuela que desconocía, en la que, de nuevo, el mayor problema fueron los agudos, en exceso estridentes. Si excluimos este añadido, su participación fue igual de correcta que la del resto del reparto: interpretación cómica y voz suficiente para hacerse cargo de las partes canoras de la partitura, destacando también en la jota junto al tenor.

El público no lució educación, como ya viene siendo habitual en la zarzuela: una cosa es reírse, y otra ponerse a hablar en medio de la función o a tararear “La donna è mobile” cuando empieza a sonar. Daban ganas de tirarse de los pelos.

Ya he dicho antes que el objetivo de “El dúo de La Africana” es que el público termine llorando de la risa. En mi caso, a lagrimones. Objetivo cumplido. Dos horas de risas aseguradas a las que sumar  algunos momentos musicales muy logrados. Esperando ya la próxima zarzuela que nos represente Sasibil.



20 años sin Pilar Lorengar (02-06-2016)


En 1991, un grupo de importantes cantantes de ópera españoles fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes: Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Teresa Berganza y Pilar Lorengar. Todos ellos nombres sobradamente conocidos por el público… salvo quizá el de Pilar Lorengar, que siendo una de las mejores cantantes femeninas de la península, ha visto como su nombre permanecía un poco en la oscuridad, en buena medida por haber desarrollado la mayor parte de su carrera en Alemania. Así que hoy, que se cumplen 20 años de su prematura muerte (tenía 68 años cuando el cáncer se la llevó) vamos a repasar algunas de las (muchas) joyas que nos dejó.




Pilar Lorenza García (inteligentemente fusionó ese segundo nombre y apellido en su nombre artístico, Pilar Lorengar) nació en Zaragoza el 16 de enero de 1928. Desde muy pequeña participó en un programa de radio, y se mudó a Barcelona para recibir clases de canto, que continuaría en Madrid y en Berlín. En 1949 entra a formar parte del Coro del teatro de la Zarzuela, y debuta en 1950 en Orán, Argelia, con el papel de Maruxa. Sigue cantando Zarzuela, pero su primera intervención relevante fue en 1952, cuando cantó en Barcelona las partes solistas para soprano de la 9ª sinfonía de Beethoven y del Requiem Alemán de Brahms. Vamos a escucharle en una versión posterior (1963) de la 9ª de Beethoven:

Pilar Lorengar fue una referencial intérprete de zarzuela, especialmente en sus primeros años de carrera, en los que además participa en algunas imprescindibles grabaciones del género, como ese “La del manojo de rosas” que protagoniza junto a Renato Cesari bajo la dirección del propio compositor, Pablo Sorozábal, del que aquí escuchamos el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”:

Otra de esas grabaciones míticas de zarzuela será “El caserío” de Jesús Guridi, dirigido por Ataulfo Argenta, junto a Carlos Munguía y Manuel Ausensi. Escuchamos el dúo junto a este último:

Pero no abandonó del todo la zarzuela, como podemos comprobar en esta grabación más tardía de la famosa romanza “De España vengo” de “El niño judío” de Pablo Luna:

Y de esa misma grabación de 1985 escuchamos el dúo de “El dúo de la Africana” junto a Plácido Domingo:

Su debut internacional se produce en 1955 en el Festival de Aix-en-Provence con el Cherubino de “Le nozze di Figaro”, del que escuchamos el aria “Non so più”:

Tras debutar en Londres o en Buenos Aires, en 1958 firma un contrato con la Deutsche Oper Berlin, con la que cantará durante unos 30 años, hasta su retirada. Poco dada a viajar, y más al casarse con Jurgen Schaff, desarrolla gran parte de su carrera en Berlín, donde Mozart será uno de los principales puntales de su repertorio. De hecho, será con la Illia de “Idomeneo” con la que debute, en 1961, en el Festival de Salzburgo.

Pero fue sobre todo con las heroínas de la trilogía dapontiana, así como con la Pamina, con las que triunfará y que serán los pilares de su repertorio. La escuchamos primero en el bellísimo “Dove sono” de “Le nozze di Figaro”:

La escuchamos ahora como Fiordiligi en “Così fan tutte”:

Del “Don Giovanni” la escuchamos primero como Donna Elvira en el “Mi tradì quell’alma ingrata”:

Y terminamos escuchando su maravillosa Pamina de “Die Zauberflöte“,  con el aria “Ach, Ich fühl’s”, de la grabación en estudio que dirigió Georg Solti:

Su debut en Londres, en 1955, fue con “La Traviata” de Verdi, papel que cantó en nuevas ocasiones, y del que escuchamos su aria del último acto, con la lectura de la carta incluida:

De Verdi fueron algunos de los papeles más “pesados” que cantó Pilar Lorengar en su carrera, propia de una soprano lírica pura. Aunque rechazó cantar “Aida” o “Un ballo in maschera”, sí que cantó la Alice de “Falstaff” o la Desdemona de “Otello“, de la que aquí escuchamos el dúo “Dio ti giocondi, o sposo” junto al Otello de Plácido Domingo:

Disfrutemos además de su maravillosa Elisabetta del “Don Carlo“, de la que aquí escuchamos su magnífica aria “Tu che le vanità”:

Y la escuchamos también como la soprano solista del Requiem verdiano en ese “Libera me, Domine” final:

Siendo como ya hemos dicho una soprano lírica pura, se sentía cómoda en no pocos roles del verismo. Comenzamos viendo su “In quelle trine morbide” de la “Manon Lescaut” de Puccini:

A continuación la escuchamos en el aria de Nedda del ·Pagliacci” de Leoncavallo:

La escuchamos también en “La Boheme” de Puccini, en el “Sì, mi chiamano Mimí”:

Otro papel emblemático fue su “Madama Butterfly”, que aquí canta en alemán acompañada del Pinkerton del gran Fritz Wunderlich; magia pura ese dúo final del 1º acto:

Y otro papel en el que sobresalió fue como la “Suor Angelica” de la que aquí, en vez de escuchar el aria, escuchamos toda la escena final, de un nivel interpretativo y vocal que muy pocas sopranos pueden igualar:

Llegó a cantar incluso un papel tan pesado como el de “Tosca”, del que escuchamos aquí el aria “Vissi d’arte”:

De las grabaciones en estudio de arias sueltas cabe destacar esta versión, una de las mejores que se han grabado por cierto, del bellísimo “Sogno di Doretta” de “La Rondine“:

Y la escuchamos también cantando el aria “Ebben, ne andrò lontana” de “La Wally” de Catalani:

Cantó también papeles líricos de ópera francesa, como la Marguerite del “Faust” de Gounod, de la que escuchamos el trío final junto a Nicolai Gedda y Cesare Siepi:

También cantó la Micaela de “Carmen” de Bizet, de la que escuchamos el aria “Je dis que rien ne m’épouvante”:

Podríamos escucharla en otros papeles, como la “Manon” de Massenet, pero prefiero ponerla en un aria por la que tengo una predilección especial, aunque no cantara la ópera completa, el “Depuis le jour” de la “Louise” de Charpentier:

Y claro, pasando tantos años en Alemania, cantó no pocos roles de ópera alemana. Comenzaremos por su Agathe de “Der Freischütz” de Weber:

Cantó óperas como “Mathis der Maler” de Hindemith, de la que no hay fragmentos en Youtube pero que podéis escuchar en Spotify, así como arias de opereta vienesa, aunque si hay un aria que recordar es la canción de Marietta de “Die tote Stadt” de Korngold, una de las mejores versiones de esta bellísima canción:

Y también cantó Wagner, primero la Elsa de “Die Meistersinger von Nürnberg” y luego la Elsa de “Lohengrin”:

Y escuchamos también su magnífica grabación del aria de Elisabeth de “Tannhäuser”:

Hizo también incursiones en el repertorio eslavo, como con “La novia vendida” de Smetana, que cantó en alemán. Cantó también óperas como “Eugen Onegin” o “Jenufa”, pero merece la pena recordar su magnífica grabación del aria de la luna de la “Rusalka” de Dvorak, de nuevo una de las mejores grabaciones de ese aria:

Su repertorio fue todavía mayor, con óperas barrocas y clásicas, como la “Medée” de Cherubini o la Euridice de Gluck, además de numerosas canciones españolas. Extrañamente rechazaba cantar óperas de Richard Strauss, por desgracia.

En 1987 tuvo uno de sus últimos grandes éxitos en Berlín, cantando “Les huguenots” de Meyerbeer. Vamos a escucharla cantando la ópera en alemán, en concreto el dúo del final del 4º acto junto al Raoul de Richard Leech:

Se retiró poco después.

Soprano poco mediática, es mucho menos recordada de lo que debiera por su voz y talento dramático, siendo una de las grandes sopranos de su época, pero tristemente olvidada en su país natal. Como ya hemos mencionado, un cáncer se la llevó a los 68 años, un 2 de junio de 1996, en Berlín. Esperemos con este post ayudar un poquito a recuperar su legado. Y por si no es suficiente, pues invitar a todos a la exposición que la Asociación Aragonesa de la Ópera “Miguel Fleta”, con el apoyo del gobierno de Aragón, va a llevar a cabo en Zaragoza, su ciudad natal, del 29 de septiembre al 11 de diciembre. Todo esfuerzo por recuperar su memoria es bienvenido.