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60 años de la muerte de Errol Flynn (14-10-2019)

Fue el icono absoluto del cine de aventuras del Hollywood dorado. Sin ser un gran actor, consiguió convertirse en una estrella aunque eso le supusiera encasillarse. Su vida de excesos le condujo a una rápida decadencia y una muerte precoz. Hoy, cuando se cumplen 60 años de su muerte, recordamos a Errol Flynn. 

Errol Leslie Flynn nació el 20 de junio de 1909 en Hobart, la capital de la isla australiana de Tasmania. Su padre era un oceanógrafo que poco después se convertiría en profesor de biología en la Universidad de Tasmania; parece por tanto que su pasión por el mar se la contagió su padre. Con un carácter difícil ya desde temprana edad, fue expulsado de varios colegios en Hobart, antes de trasladarse a Londres, donde permaneció entre 1923 y 1925. Vuelve entonces a Australia, pero termina expulsado del colegio en el que estudia en Sidney. Poco después se traslada a Nueva Guinea, donde ejerce numerosos trabajos, antes de regresar en 1931 a Sidney, donde se promete con una mujer con la que finalmente no se casa. 

El director de cine australiano Charles Chauvel quería filmar una adaptación de la historia del Motín del Bounty, pero no encontraba a un intérprete adecuado para el papel de Fletcher Christian, y no se sabe bien cómo, el papel recayó en Errol Flynn. Así, “In the wake of the Bounty”, de 1933, será su primer papel como actor:

Realizar esta película despierta en él la vocación de actor. Para proseguir su carrera se traslada a Londres, donde trabaja como extra en cine y como actor de teatro. Descubierto por el productor Irving Asher, de la Warner, es contratado para interpretar un papel protagonista en una película hoy perdida, pero que sirvió para que la productora lo llamara a Hollywood en 1935. En el viaje en barco conoce a la actriz Lili Damita, con la que se casa ese mismo año y con la que tiene en 1941 a su hijo Sean (quien desapareció en la Guerra de Camboya en 1970). 

Su carrera en Hollywood comienza con papeles menores, pero los contactos de su mujer le abrirán las puertas de la fama en poco tiempo. La Warner iba a rodar una adaptación de la novela de aventuras de Rafael Sabatini “El capitán Blood”, pero el actor inicialmente previsto, Robert Donat, tiene que cancelar por motivos de salud. Tras tentar a otros actores, como Leslie Howard o James Cagney, la productora se entusiasma con la prueba de cámara que hace Flynn y lo contrata para protagonizar la película que dirige Michael Curtiz junto a Olivia de Havilland, destacando su duelo frente a Basil Rathbone, que rodó sin utilizar dobles, como acostumbraría a hacer posteriormente:

La película fue un enorme éxito que disparó la carrera de Errol Flynn. De hecho, la Warner, que pensaba ofrecerle un papel secundario en “El caballero Adverse”, que iba a protagonizar Fredric March, cambió de parecer y prefirió ofrecerle un papel protagonista de nuevo junto a Olivia de Havilland en “La carga de la brigada ligera”, de nuevo dirigida por Michael Curtiz ambientada en la famosa derrota británica en la Guerra de Crimea. Estrenada en 1936, junto a Flynn y De Havvilland aparece un por entonces casi desconocido David Niven:

Errol Flynn insiste a continuación en cambiar de repertorio, y consigue protagonizar en 1937 el drama médico “Green Light”, el drama “Otro amanecer” y la comedia “El perfecto ejemplar”, pero ese mismo año su papel más célebre lo tendrá de nuevo en el género de las aventuras, “El príncipe y el mendigo” de William Keighley, sustituyendo a Patrick Knowles, actor con el que ya había trabajado previamente y lo haría en ocasiones futuras. Interpreta a Miles Hendon, que se verá obligado a defender a los dos jóvenes del título, interpretados por los gemelos Billy y Bobby Mauch del villano Duque de Hertfort, interpretado por Claude Rains, quien conoce el secreto de los dos jóvenes:

En 1937, Errol Flynn, que ya había publicado el año anterior su primer libro, “Beam Ends”, de carácter autobiografáfico, es enviado a España como corresponsal de guerra, y corre poco después el rumor de que ha muerto a causa de su afición por la bebida y las peleas. Y es que Flynn siempre llevó una vida de excesos, que ya eran sobradamente conocidos en aquella época. 

De regreso en Estados Unidos, es contratado para protagonizar el primer gran largometraje que la Warner va a rodar en color. De nuevo, una película de aventuras, de capa y espada: “Robin de los bosques”, dirigida por William Keighley y Michael Curtiz, en la que interpreta al famoso héroe Robin Hood. En el reparto figura de nuevo Olivia de Havilland como Lady Marian, Claude Rains y Basil Rathbone como los villanos y actores que acompañaban a menudo a Flynn como Alan Hale y Patrick Knowles:

La película fue un enorme éxito, probablemente el mayor en la carrera de Flynn. Su porte atlético, su caracter un tanto descarado pero siempre simpático, encajaban a la perfección con el papel del bandido inglés, al que siempre estará asociado. 

Curiosamente, ese mismo 1938 fracasa su nueva colaboración junto a de Havilland y Curtiz, la comedia “El hombre propone”. Más éxito tiene el drama “Las hermanas”, de Anatole Litvak, en el que interpreta al alcohólico marido de Bette Davis, siempre con problemas para conseguir un empleo:

También en 1938 protagoniza el film bélico de aviación “La escuadrilla de la aurora”, con un cast enteramente masculino en el que figuran de nuevo actores que le acompañaban a menudo en sus películas, como David Niven, Basil Rathbone o Donald Crisp:

Errol Flynn comienza 1939 protagonizando su primer western, “Dodge, ciudad sin ley”, de Michael Curtiz, en el que será el encargado de restablecer la ley en la temible ciudad, acompañado de nuevo por Olivia de Havilland y Alan Hale:

Y de nuevo trabaja a las órdenes de Curtiz y junto a Olivia de Havilland en “La vida privada de Elisabeth y Essex”, interpretando a Roberto Devereux, duque de Essex y secreto amor de Isabel I, interpretada por una Bette Davis con la que no mantenía una buena relación, ya que ella le acusaba de no saber actuar, algo que él no negaba:

En 1940 protagoniza 3 películas dirigidas todas ellas por Michael Curtiz, director que sin duda supo sacar lo mejor de él. La primera es el Western ambientado en la Guerra de Secesión “Oro, amor y sangre”, que protagoniza junto a Miriam Hopkins y Randolph Scott:

La segunda es otro western ambientado también en la guerra de secesión, de nuevo emparejado con Olivia de Havilland, en la que interpreta a Jeb Stuart, graduado en la academia militar de West Point junto al general Custer (interpretado por Ronald Reagan) que tiene que enfrentarse al radical religioso John Brown, interpretado por Raymond Massey:

La tercera es un retorno al género de aventuras, “El halcón de mar”, en la que interpreta a un pirata al servicio de Isabel I (Flora Robson) que se enfrenta a los españoles liderados por Claude Rains:

Las tres películas fueron éxitos de taquilla (si bien no tenía suerte con los premios, ya que nunca fue nominado al Oscar), y se convirtió en el actor más popular de la Warner. 

En 1941 estrenó de nuevo 3 películas, de entre las que sobresale “Murieron con las botas puestas” de Raoul Walsh, otra de sus películas más populares, en la que, de nuevo emparejado con Olivia de Havilland, interpreta al General Custer, derrotado y muerto en la batalla de Little Big Horn por el jefe indio Caballo loco, aquí interpretado por Anthony Quinn:

1942 no sería, por el contrario, un buen año para Errol Flynn. Ese año murió su compañero de juerga John Barrymore, si bien la leyenda de que Raoul Walsh, director de “Murieron con las botas puestas”, robó su cuerpo del velatorio para llevarlo a una última “juerga” con Flynn no parece ser cierto. También fue el año en el que se divorció de Lili Damita, divorcio que le supone acabar en bancarrota e irse a vivir a un barco. También ese año consigue la nacionalidad americana, pero cuando intenta alistarse en el ejército para combatir en la II Guerra Mundial (lo que echa por tierra la teoría de que era un simpatizante nazi) es rechazado por sus numerosos problemas de salud, debidos a sus viajes (la malía que había contraído en Nueva Guinea) y a su forma de vida de “vividor” (padecía varias enfermedades venéreas).

Su filmografía de ese año la componen dos películas dirigidas por Raoul Walsh. La primera es la bélica “Jornadas desesperadas”, en la que interpreta a uno de los pilotos de la RAFF caídos en Alemania, junto a Ronald Reagan o Alan Hale, y que tratarán de huir del país perseguidos por los nazis liderados por Raymond Massey:

La otra es “Gentlemen Jim”, biopic del boxeador James Corbett en el que es acompañado por la actriz Alexis Smith. Dado su pasado como boxeador, este será uno de los papeles favoritos de Flynn:

En 1943 protagoniza dos film bélicos en los que se enfrenta a Helmut Dantine: “Persecución en el Norte”, de Raoul Walsh, y “Al filo de la oscuridad” de Lewis Milestone, película con un magnífico reparto que incluye a Ann Sheridan, Walter Huston o Judith Anderson, que narra la rebelión de un grupo de la resistencia noruega:

También tiene su único número musical en “Adorables estrellas”, película coral destinada a recaudar fondos para la guerra:

En 1942 es acusado por dos adolescentes de abuso sexual, delito por el que es juzgado en 1943, siendo absuelto, pese a que el juicio dañó su carrera y su imagen pública. Pero durante el juicio conoce a Nora Eddington, joven de 19 años que trabaja en el juzgado y con la que se casa en 1944. Con ella tendrá dos hijos, Deirdree en 1945 y Rory en 1947. Ambos se divorciaron en 1949. 

En tan complicadas circunstancias en 1944 sólo estrena el film bélico de Raoul Walsh “Tres días de gloria”, mientras en 1945 vuelve a trabajar a las órdenes de Walsh en “Objetivo Birmania”, que pese a su incorreción histórica (los ingleses protestaron por su poca importancia en la historia frente a los americanos cuando fueron ellos los que realizaron la ofensiva) fue un gran éxito:

También regresa al western con “San Antonio”. En 1946 publica su segundo libro, “Showdown”. Pero se acumulan sus fracasos como actor. Destaca en 1947 su papel en “El aullido del lobo”, un thiller en el que interpreta uno de sus personajes más oscuros junto a Barbara Stanwyck:

El western de Raoul Walsh “Río de plata”, dirigido por Raoul Walsh y en el que vuelve a compartir pantalla con Ann Sheridan es uno de sus mayores éxitos de la época:

Ese mismo año la Warner trata de recuperar el viejo prestigio de Errol Flynn devolviéndole al género de las aventuras con “El burlador de Castilla”, que no conseguirá el éxito deseado en Estados Unidos (aunque sí en Europa):

Viendo que las aventuras ya no le dan el éxito de antes, la Warner le baja el sueldo y le contrata para protagonizar el drama “La dinastía de los Forsythe”, en la que trabaja junto a Greer Garson:

En 1950 se casa por tercera vez, con la actriz Patrice Wymore, con la que permanecerá hasta su muerte y con quien tiene a su hija Arnella en 1953. 

Dos westerns poco exitosos dan paso a “Kim de la India”, drama colonial basado en la obra de Kipling en el que interpreta al mentor del joven Kim, interpretado por Dean Stockwell:

Pese a este éxito puntual, la carrera de Errol Flynn no levanta cabeza. En 1953, ya en Gran Bretaña, rueda por última vez bajo contrato de la Warner la historia de aventuras “El señor de Ballantry”. Pero William Keighley no es un director del talento de Curtiz, lo que se nota en esas peleas tan mal coreografiadas, y Flynn aparece ya demasiado envejecido para seguir interpretando este tipo de papeles:

Libre del contrato con la Warner, Errol Flynn se traslada a Europa. Rueda en Italia y en Gran Bretaña, pero no consigue alcanzar ningún éxito y deja sin terminar su “Guillermo Tell”. Finalmente regresa a Hollywood en 1957, trabajando ese año en “¡Fiesta!”, adaptación de la obra de Hemingway en la que ya no trabaja como protagonista, cediendo este papel a Tyrone Power, emparejado aquí con Ava Gardner:

Su último papel significativo lo tiene en “Las raíces del cielo”, drama de 1958 dirigido por John Huston en el que interpreta a uno de los partidarios del revolucionario defensor de los elefantes Morel, interpretado por Trevor Howard:

En su último año produce documentales y una película sobre Fidel Castro, de quien se muestra partidario. 

Pero su cuerpo pasa factura de su vida de excesos. Tiene además problemas financieros, lo que le obligan a vender sus veleros. En octubre viaja a Vancouver para vender uno de ellos cuando sufre un rápido deterioro de salud y muere el día 10 a consecuencia de un infarto, agravado por sus muchas enfermedades. La autopsia relevó que su cuerpo aparentaba ser el de alguien con 70 años, y no los 50 que tenía Errol Flynn al momento de su muerte. Fue enterrado en el Forest Law Memorial Park Cemetery de Glendale. 

Sus intentos por trabajar en otros géneros no le fueron bien. Y es que su porte físico y su personalidad iban perfectos para las aventuras de capa y espada y para los westerns, mejor si eran en clave de comedia. Fue en estos géneros donde nos dejó algunas interpretaciones memorables y todavía insuperadas por ningún otro actor posterior. 

30 años de la muerte de Bette Davis (06-10-2019)

Hablar del Hollywood clásico nos trae de inmediato a la mente a unas cuantas figuras que llenaban las pantallas del incipiente cine sonoro. De entre las muchas actrices que trabajaron en aquella época, sólo un pequeño número de ellas alcanzaron el rango de estrella, y de entre ellas un pequeño puñado se convirtieron en iconos del cine. Este es sin duda el caso de la actriz que hoy nos ocupa, Bette Davis, una de las actrices más importantes del Hollywood dorado desde los años 30 hasta entrados los 60.

El nombre de nacimiento de Bette Davis era Ruth Elizabeth Davis, si bien de niña fue conocida como Betty. Nació el 5 de abril de 1908 en Lowell, ciudad del estado de Massachusetts, la primera hija de un abogado y una fotógrafa. En 1909 nació su única hermana, Barbara. Cuando sus padres se separaron, las dos hermanas se criaron en un internado, hasta que en 1921 su madre se las llevó a Nueva York. Su vocación de ser actriz nace ya en esa época, viendo a las estrellas del cine mudo, pero aumentará considerablemente en 1926, cuando ve una representación de la obra teatral de Henrik Ibsen “El pato silvestre”. Además, cambia su nombre de Betty a Bette por la obra de Balzac “La prima Bette”. 

Rechazada tras una audición por Eva le Galliene, que la consideraba frívola,tiene más suerte con George Cukor, consiguiendo su primer papel teatral. Poco después de debutar en Broadway, en 1929, recibe una invitación para realizar una prueba de cámara en Hollywood. Allí se muda con su madre en 1930, pero no supera las pruebas de cámara, y nadie ve en ella a una actriz. Por suerte, el director de fotografía Karl Freund se fija en sus ojos y los encuentra perfectos para encarnar a uno de los personajes de la película “Mala hermana”, de 1931, que será su primer papel en el cine:

Pero para su desgracia la película es un fracaso, además de oír comentarios sobre ella que afectaron a su autoestima. Además, sus siguientes papeles fueron siempre secundarios, sin atraer la atención del público, y a menudo en películas que fracasaron en taquilla. Así, tras 6 películas, la Universal, el estudio con el que había trabajado, decide no renovar su contrato. Parecía que la carrera cinematográfica de Bette Davis estaba acabada cuando el mítico George Arliss acudió en su rescate, eligiéndola para protagonizar con él “La oculta providencia”, estrenada en 1932, que será su primer papel protagonista:

En esta ocasión sí consiguió atraer la atención del público, y la Warner le ofreció un contrato. Davis permanecerá en dicho estudio durante 18 años nada menos. Así, en 1932 tiene un papel secundario en “Tres vidas de mujer” y comparte protagonismo con Spencer Tracy en el drama carcelario “Veinte mil años en Sing Sing”, dirigida por Michael Curtiz:

Su prestigio le permitía cobrar 1.000 dólares semanales, algo que la prensa aireó cuando el 18 de agosto de 1832 se casó con Harmon Oscar Nelson, a quien había conocido en un internado de Massachusetts años atrás y quién cobraba 100 dólares semanales. La prensa aireó esa diferencia de sueldos, algo que afectó a Nelson, quien se negó a que fuera ella quien comprara una casa. Bette Davis sufrió varios abortos en ese tiempo. 

Poco asidua a la comedia, en 1933 protagoniza una, “Ex lady”, junto a Gene Raymond, interpretando a una mujer que, en contra de lo que quiere la sociedad, no quiere casarse con su pareja porque cree que eso apagará el amor:

Pero todavía Bette Davis necesitaba un papel que la lanzara al estrellato. La RKO quería adaptar al cine la novela de William Somerset Maugham “Of human bondage”, pero varias actrices, entre ellas Katherine Hepburn o Irene Dunne rechazan interpretar a Mildred Rogers por ser un papel antipático, una especie de femme fatale que, obviamente, no iba a caer bien al público. Pero Davis vio la oportunidad de sacra el máximo partido a sus posibilidades interpretativas, queriendo resultar lo más realista posible en sus últimas escenas, moribunda, sin nada de glamour. John Cromwell, el director de la cinta, le dio libertad para actuar, confiando en ella, algo que no hizo al principio su compañero de reparto, Leslie Howard, aunque al final terminó cambiando de opinión. Así, en 1934 se estrenó “Cautivo del deseo”:

La película es un gran éxito y Bette Davis consigue por fin alcanzar el estrellato, pero no tiene demasiada suerte. Jack L. Warner se niega a cederla a la Columbia para que protagonice “Sucedió una noche”, teniendo que trabajar en películas mucho menos interesantes. Además, se da por sentado que va a ser nominada al Oscar por su papel en “Cautivo del deseo”, pero incomprensiblemente no es así (el Oscar de ese año lo gana Claudette Colbert precisamente por “Sucedió una noche”). Las protestas que generó esta ausencia provocaron que la Academia modificara sus normas en cuanto a quién tenía que elegir a los nominados: en lugar de hacerlo un pequeño comité, a partir de 1935 serán los propios intérpretes quienes seleccionen a los nominados. 

En 1935 Bette Davis interpreta un papel similar al de “Cautivo del deseo” en “Peligrosa”, esta vez junto a Franchot Tone. Eso sí, a diferencia del caso anterior, aquí su personaje tiene una redención final:

Y, en esta ocasión, ganará el Oscar a mejor actriz (en su primera nominación), premio que ha sido siempre considerado “consolatorio” por el que debía haber ganado el año anterior. 

Evitando su encasillamiento como Femme fatale, en 1936 protagoniza el drama criminal “El bosque petrificado”, como la hija del dueño de la taberna que asalta una banda de gangsters liderada por Humphrey Bogart. En esta ocasión vuelve a compartir pantalla con Leslie Howard:

Pese a todo, Bette Davis siente que la Warner le ofrece malas películas para trabajar, y decide incumplir su contrato y rodar dos películas en Londres. Para evitar la citación judicial, se traslada a Canadá, pero el juicio que tiene lugar en Londres no le va como esperaba, y regresa a Estados Unidos arruinada y teniendo que relanzar su carrera. 

En 1937 protagoniza el drama de cine negro “Una mujer marcada”, junto a Humphrey Bogart (que aquí interpreta al fiscal en lugar de al mafioso), que le valdrá el premio a mejor actriz en el Festival de Venecia:

Ese mismo año protagoniza “Kid Galahad”, nueva incursión en el cine negro dirigida por Michael Curtiz, junto a Edward G. Robinson y Humphrey Bogart (de nuevo aquí como villano) en un drama criminal ambientado en las mafias del boxeo:

En 1938 protagoniza “Las hermanas”, drama de Anatole Litvak en el que vive una tormentosa relación con Errol Flynn:

Pero el papel que relanza definitivamente su carrera es el de “Jezabel”, magistral drama sureño dirigido por William Wyler en el que vuelve a interpretar a una mujer caprichosa que le hace la vida imposible a Henry Fonda:

Esta película le vale su segunda nominación al Oscar, que de nuevo gana. Además, durante el rodaje comienza una relación sentimental con William Wyler, al que definirá como el amor de su vida, que marca el comienzo de uno de sus periodos más felices. Es en 1938 cuando se divorcia de su marido.

Además, muchos ven paralelismos entre Jezabel y Scarlett O’Hara, por lo que Bette Davis aparece como una de las favoritas para protagonizar “Lo que el viento se llevó”, junto a Errol Flynn como Rhett Butler. Pero Davis no quiere a Flynn como protagonista (de todos es sabido la mala relación entre ambos) y Selznick termina descartándola a ella también. 

Pese a todo, 1939 será un gran año para la actriz, que estrena 4 notables películas. Comparte de nuevo pantalla con Errol Flynn, pese a la mala relación entre ambos, en “La vida privada de Elizabeth y Essex”, interpretando a la Reina Isabel I de Inglaterra (pese a ser considerablemente más joven que la reina en el momento de la acción) a las órdenes de Michael Curtiz (y con la magistral partitura de Erich Wolfgang Korngold):

Interpreta también a otra reina, en este caso Carlota de Bélgica, esposa del Emperador Maximiliano de México, en “Juarez”, de William Dieterle, con Brian Aherne como Maximiliano y Paul Muni como el presidente electo de México Benito Juarez (rodeados, como siempre, de un magnífico plantel de secundarios), en una interpretación injustamente olvidada:

Y trabaja a las órdenes del director Edmund Goulding en dos películas. Una de ellas es “La solterona”, en la que se pelea con su hermana en la ficción, Miriam Hopkins (con quien tampoco tiene buena relación) por el amor del mismo hombre, George Brent:

La otra es “Amarga victoria”, en la que sufre un tumor cerebral y comparte pantalla de nuevo con George Brent:

Es por este papel por el que recibe su tercera nominación al Oscar. 

Tampoco es 1940 un mal año para Bette Davis precisamente. Ese año estrena “El cielo y tú”, drama de época dirigido por Anatole Litvak en el que comparte pantalla por única vez con Charles Boyer (ella, la reina del melodrama, sólo trabaja una vez junto al rey del melodrama, curiosidades de la vida):

Y nos regala uno de sus mejores papeles, a las órdenes de William Wyler, en la magistral “La carta”, interpretando a una mujer que asesina a su amante, junto a Herbert Marshall. La censura mete mano en el final de la película, pero no consigue echarla a perder, como en tantas otras ocasiones:

Por esta película recibe una nueva nominación al Oscar.

Por esas fechas mantiene un romance con su compañero de pantalla George Brent (con quien protagoniza “La gran mentira”, que se estrena en 1941). El le pide que se case con él, pero ella le rechaza. En diciembre de 1940 se casa con el posadero Arthur Farmsworth. 

De sus películas estrenadas en 1941 destaca su nueva colaboración con William Wyler, el director que mejor partido supo sacar de ella, en otro papel memorable, la malvada protagonista de “La loba”, de nuevo junto a Herbert Marshall, un sufrido esposo:

Por este papel consigue otra nominación al Oscar. 

En 1942 protagoniza “La extraña pasajera”, interpretando a una miedosa mujer controlada por su madre, Gladys Cooper, que gracias a un psiquiatra, Claude Rains, consigue superar sus temores y comenzar una relación con Paul Henreid:

Por esta película, recordada por la excelente banda sonora de Max Steiner, Bette Davis recibe una nueva nominación al Oscar. 

Pero en 1942 Estados Unidos entra en la II Guerra Mundial, y buena parte de los esfuerzos de Bette Davis se centran en recaudar dinero para el ejército. Participa además en películas propagandísticas como la hoy olvidada “Alarma en el Rhin”, por la que su partenaire Paul Lukas gana el Oscar a mejor actor:

Ese mismo año estrena “Vieja amistad”, en la que vuelve a compartir pantalla y enemistad, tanto en la ficción como en la realidad, con Miriam Hopkins (Davis pensaba que Hopkins la eclipsaba):

También en 1943 participa en el musical coral “Adorables estrellas”, con fines recaudatorios, en el que canta la canción “They’re either too young or too old”:

1943 es en todo caso el primer año desde 1938 en el que Bette Davis no recibe una nominación al Oscar, poniendo fin a 5 nominaciones consecutivas. También en diciembre de 1943 muere su esposo, a consecuencia de una fractura craneal que le provoca un desmayo mientras caminaba por la calle. Su muerte le afecta profundamente, y pese a que insiste en comenzar a trabajar a los pocos días en su nueva película, “El señor Skeffington”, tiene serios enfrentamientos con su director, Vincent Sherman. Pese a todo, la película, un drama estrenado en 1944 en el que vuelve a trabajar con Claude Rains, es un éxito y le trae una nueva nominación al Oscar:

En 1945 se casa por tercera vez, con el actor William Grant Sherry, con el que tiene a su única hija, Barbara, en 1947. Y ahí comienza su declive. Comete el error de rechazar protaginizar “Alma en suplicio”, que le valdrá un Oscar a Joan Crawford. En su lugar protagoniza “El trigo está verde” junto al debutante John Dall, insistiendo ante la productora en caracterizarse como una mujer mayor, tal como exigía la obra original, evitando la relación romántica que quería darle la productora:

Su primer gran fracaso tiene lugar en 1946 con “Engaño”, de Irving Rapper, drama criminal ambientado en el mundo de la música en el que vuelve a compartir pantalla con Paul Henreid y Claude Rains en una película que es más apreciada en la actualidad que en aquella época:

Ese mismo año protagoniza y produce “Una vida robada”, en el que interpreta a dos gemelas que se pelean por el amor de Glenn Ford, en una película que fue un fracaso de crítica, aunque tuvo buena acogida en taquilla:

El nacimiento de su hija le mantiene alejada de los rodajes durante 1947. Los siguientes años van a ser difíciles: además de rechazar grandes papeles, como el de “La reina de África”, los que protagoniza le traen problemas. “Encuentro invernal” es destrozada por la censura, mientras que en la comedia “La novia de junio” se enfrenta a Robert Montgomery, al que acusa de robaescenas. Finalmente, tras rodar por obligación “Más allá del bosque” termina su contrato con la Warner. 

Cuando parece que su carrera está acabada tiene un golpe de suerte: Claudette Colbert tiene un accidente y no puede protagonizar “Eva al desnudo”, película que Joseph L. Mankiewicz va a dirigir, ambientada en el mundo de las envidias teatrales. Bette Davis acepta protagonizar la película interpretando a la actriz Margo Channing, enfrentándose a la joven Anne Baxter. Davis estuvo perfecta en una película magistral por la que ganó varios premios, y tanto ella como Baxter estuvieron nominadas al Oscar a mejor actriz, pero ninguna lo consiguió:

Ese mismo año se divorcia de su marido, con el que mantenía una relación distante en los últimos años, y se casa con su compañero de rodaje Gary Merrill, con quien adoptará dos niños, Margot en 1951 y MIchael en 1952. Pero la película que rueda junto a su esposo, “Veneno para tus labios”, es un fracaso. Mejor suerte tiene con “La estrella”, en la que interpreta a una actriz cinematográfica en decadencia y que le vale una nueva nominación al Oscar:

Los años 50 son en todo casi difíciles para la actriz: problemas de salud, problemas familiares y poco éxito en el cine. De hecho, trata de emular el éxito de “La vida privada de Elixabeth y Essex” volviendo a interpretar a la Reina Isabel I en “El favorito de la Reina”, pero no consigue el efecto deseado. El resto de sus películas de la década no resultan memorables, y a ello se suma su fracaso en Broadway en 1960, el mismo año en el que se divorcia de Gary Merrill. Por fortuna, en 1961 llegó a su rescate Frank Capra, que le ofrece el mítico papel de Annie Manzanas en “Un gangster para un milagro”, última comedia de Capra en la que vuelve a trabajar con Glenn Ford:

Al año siguiente comparte pantalla con su rival Joan Crawford en  “Qué fue de Baby Jane”, drama oscuro dirigido por Robert Aldrich que muestra la tumultuosa relación entre dos hermanas que se odian:

Bette Davis recibe su última nominación al Oscar por esta película. Pero ese año el Oscar lo gana Anne Bancroft, y como está hospitalizada, quien lo recoge es Joan Crawford. Si la relación entre ellas era ya complicada, Davis no le perdonará nunca a Crawford ese gesto. 

En 1964 repite con Robert Aldrich en “Canción de cuna para un cadáver”, en la que inicialmente iba a volver a trabajar junto a Joan Crawford, pero ésta se retira y es sustituida por Olivia de Havilland, en otra película sobre complicadas relaciones familiares protagonizada también por Joseph Cotten:

Sus siguientes trabajos tuvieron lugar en Inglaterra. Instalada ya en un cine de intriga, en 1965 tiene un duelo con el niño Jack Hedley interpretando a su niñera en “A merced del odio”:

Y en 1968 protagoniza la comedia negra “El aniversario”, interpretando a la controladora madre del clan:

En los siguientes años trabaja en películas de terror y en televisión. De sus papeles en cine, siempre secundarios, destaca su participación en 1978 en la adaptación de la novela de Agatha Christie “Muerte en el Nilo”:

Diagnosticada en 1983 de cáncer de mama y con una relación cada vez más difícil con su hija, su último papel relevante lo tiene en 1987 en “Las ballenas de agosto”, en la que interpreta a una mujer ciega atendida por su hermana, Lillian Gish, en un reparto que completan Vincent Price y Ann Sothern:

Pese a que seguía buscando proyectos en los que trabajar, en 1989 reaparece el cáncer. Consigue viajar a España para recoger el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, pero está demasiado débil para volver a Estados Unidos, así que viaja a Francia, donde muere pocos días después, el 5 de octubre de 1989, en la ciudad de Neully-sur-Seine. Fue enterrada junto a su madre y su hermana en el Forest Lawn Memorial Park de Los Angeles:

Con una carrera irregular, llena de altibajos, Bette Davis fue una actriz dotada para cualquier género, algo que demostró en su mejor etapa, a finales de los años 30 y comienzos de los 40, pero que recuperaba cuando elegía bien sus proyectos. No siempre pudo trabajar en los mejores proyectos ni con los mejores compañeros de reparto, pero siempre conseguía brillar como una de las mejores actrices de la historia del cine. 



In Memoriam: Doris Day (15-05-2019)

Prototipo de actriz cómica de los años 50 y comienzos de los 60, pese a que su carrera no fue muy larga, dejó una huella imborrable en el público cinematográfico, aunque la crítica no fuera tan piadosa con ella. Hace pocos días desaparecía una de las pocas supervivientes del Hollywood clásico, la actriz Doris Day.

El nombre real de Doris Day era Doris Mary Kappelhoff nació en Cincinati, estado de Ohio, el 3 de abril de 1922 (aunque ella siempre afirmó que fue en 1924). Sus abuelos eran inmigrantes alemanes y su padre era profesor de música. Tenía dos hermanos mayores, aunque el primero murió antes de que ella naciera. Criada en una familia católica, ello no impidió que sus padres se divorciaran cuando ella era pequeña, a causa de una infidelidad paterna. 

Aficionada desde pequeña a la danza, formó en los años 30 pareja de baile con Jerry Doherty, pero un accidente de tráfico frustró su futuro como bailarina. Es entonces cuando descubre su potencial como cantante. Comienza a recibir lecciones de canto por parte de Grace Raine, que se sorprende con su enorme potencial, venciendo las reticencias de su madre hacia el mundo del espectáculo. Así, la joven Doris comienza a cantar en la radio y en restaurantes. 

El cantante de Jazz Barney Rapp está buscando vocalistas femeninas. Doris vence a las 200 que audicionaron, y por insistencias de Rapp toma el nombre artístico de Doris Day (que a ella nunca le gustó, porque le sonaba a stripper) por la canción “Day after day” que forma parte de su repertorio. 

En 1941 se casa por primera vez, con  Al Jorden, miembro de la banda de Rapp. Con él tendrá a su único hijo, Terry. La pareja se divorcia en 1943, y Al se suicida poco después. En 1946 se casa con el saxofonista George Weidler, quien le convencerá para abandonar el catolicismo y convertirse a la ciencia cristiana. La pareja termina en divorcio en 1949. 

Doris Day alcanza gran éxito cantando con diferentes bandas, incluyendo las de intérpretes consagrados como Bing Crosby, colabora en la radio con Bob Hope y, desde 1945, realiza grabaciones discográficas. Una de estas será “Embraceable you”, cuya interpretación llamará la atención de sus compositores, Jule Styne y Sammy Cahn:

Ambos insisten en que participe en la película “Romance en alta mar” que dirige Michael Curtiz. Ella le dice al director que no tiene experiencia como actriz, pero eso le convence aún más a Curtiz de que es la intérprete adecuada (de hecho, el de Doris Day será el descubrimiento del que más orgulloso se sentirá Curtiz). La película, una comedia musical, se estrena en 1948 y en ella comparte pantalla con Jack Carson:

Esta canción, “It’s magic”, alcanza un gran éxito en las listas musicales, éxito que será aún mayor con su segunda película junto a Jack Carson y, de nuevo, dirigida por Michael Curtiz, “Mi sueño eres tú”, de 1949, con la canción “Someone like you”:

Trabajará a las órdenes de Michael Curtiz por tercera vez en 1950 en el drama musical “El trompetista”, protagonizado por Kirk Douglas y Lauren Bacall:

También en 1950 protagoniza la comedia musical “Té para dos”, junto a Fordon MacRae:

Su mayor éxito en esos años vendrá en todo caso en 1951 cuando trabaje por cuarta vez a las órdenes de Michael Curtiz, en “Te veré en mis sueños”, biopic del compositor Gus Kahn:

En 1951 se casa por tercera vez, con el productor Martin Melcher, . Él adopta a su hijo Terry, que pasa a ser conocido como Terry Melcher. 

Es una época en la que Doris Day es la actriz favorita de los militares que combaten en la Guerra de Corea, por lo que protagoniza no pocos musicales de poca calidad e irrelevantes en su carrera. Quizá el más relevante sea “Calamity Jane” (en España ridículamente titulado “Doris Day en el oeste”), western musical que protagoniza junto a Howard Keel y en el que canta la canción “Secret love”, que ganará el Oscar:

En 1954 protagoniza el drama musical “Siempre tú y yo”, junto a Frank Sinatra:

Tras rodar esta película, Doris Day decide no renovar su contrato con la Warner, descontenta por verse encasillada en papeles de comedia-musical. Por ello, su siguiente película, si bien igualmente musical, es mucho más dramática: “Quiéreme o déjame”, biopic de la cantante Ruth Etting y su tormentosa relación con su marido, que la maltrata psicológicamente, interpretado por James Cagney. La película, dirigida por Charles Vidor, se estrenó en 1955:

La película fue un considerable éxito de crítica, que le valió 2 Oscars y varias nominaciones, entre ellas a mejor actor para Cagney, pero no para Day. 

Tras rodar un thriller junto a Louis Jourdan, “El diabólico Señor Benton”, Doris Day trabaja a las órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”, de 1956, remake de la versión inglesa rodada por Hitchcock en los años 30, en la que se traslada la acción a Marruecos. La película es recordada en especial por ese “Qué será, será”, que ella odiaba pero que ganó el Oscar a mejor canción:

Pero de nuevo Doris Day regresa al mundo de la comedia. En 1958 estrena “Enséñame a querer”, en la que comparte escena con Clark Gable y con Gig Young, habitual secundario en sus películas. Por esta película conseguirá su primera nominación al Globo de oro, en la categoría de actriz de comedia:

Ese mismo año protagoniza junto a Richard Widmark (y de nuevo con Gig Young como secundario) “Mi marido se divierte”, otra comedia romántica, dirigida por Gene Kelly

En 1959, tras protagonizar junto a Jack Lemmon “La indómita y el millonario”, estrena el que probablemente sea su mayor éxito: la genial comedia de enredos “Confidencias a medianoche”, primera de las tres películas que protagonizará junto a Rock Hudson y Tony Randall y que le valdrá su única nominación al Oscar y una nueva nominación al Globo de Oro:

En 1960 protagoniza la simpática comedia familiar “No os comáis las margaritas”, en la que comparte protagonismo con David Niven:

Pero ese mismo año da un giro sorprendente a su carrera con un papel dramático, quizá su mejor papel, en el thriller “Un grito en la niebla”, protagonizado por Rex Harrison, Myrna Loy y John Gavin, en el que interpreta a una mujer amenazada de muerte que terminará descubriendo que la amenaza llega de alguien muy cercano:

No consigue nominación al Oscar, pero sí al Globo de oro. 

En 1961 vuelve a trabajar junto a Rock Hudson y Tony Randall en otra genial comedia, “Pijama para dos”, dirigida por Delbert Mann:

En 1962 consigue ser nominada al Globo de Oro por “Jumbo, la sensación del circo”, pero su mayor logro profesional será compartir pantalla junto a Cary Grant (y de nuevo con Gig Young como secundario) en la comedia romántica “Suave como visón”, de nuevo a las órdenes de Delbert Mann:

En 1963 protagoniza dos comedias junto a James Garner: “Su pequeña aventura” y “Apártate, cariño”, remake de “Mi mujer favorita”, en la que, tras cinco años desaparecida y dada por muerta, reaparece el mismo día que su esposo va a casarse de nuevo. Por esta película consigue su última nominación al Globo de Oro:

Al año siguiente repite por tercera vez junto a Rock Hudson y Tony Randall en “No me mandes flores”, dirigida por Norman Jewison:

Una nueva comedia en 1965, “Por favor, no molesten”, junto a Rod Taylor, le proporciona su último gran éxito:

Los gustos del público van cambiando, Doris Day rechaza el papel de Mrs. Robinson en “El graduado”, considerando el guión ofensivo y vulgar (Day era republicana y muy conservadora, como es propio por otra parte de un miembro de la iglesia de la ciencia cristiana), mientras el público la veía demasiado mojigata. Pocas comedias más terminan con su carrera cinematográfica, siendo la última “El novio de mamá”, en 1968. 

El 20 de abril de 1968 su esposo Martin Melcher, que padecía un problema cardiaco pero por sus creencias en la ciencia cristiana rechazó recibir tratamiento médico hasta que fue demasiado tarde, murió. Doris Day se llevó entonces dos desagradables sorpresas. La primera es que, a causa de unas pésimas inversiones, Melcher y el abogado Jerome B. Rosenthal le habían dejado en bancarrota. Doris Day denuncia a Rosenthal y lo lleva a juicio, que logra ganar en 1874, aunque no recibió la compensación económica hasta 1977.

La otra es que, sin consultarla, Melcher había acordado con la CBS un programa de televisión para ella, “El show de Doris Day”. Ella no quería trabajar en televisión, pero las deudas le obligaron a aceptar, y el programa fue un éxito que se mantuvo en emisión hasta 1973. 

Por otra parte, su hijo Terry Melcher era el objetivo de los famosos asesinatos de Charles Manson (la casa en la que sucedieron los asesinatos había sido de Terry hasta pocos meses antes, y Mason al parecer desconocía el cambio), y al saberlo, se empeñó en que su madre fuera siempre acompañada de guardaespaldas. Era una época difícil para Doris Day, que además veía como los gustos del público se alejaban de su estilo. Regresó a la televisión en 1985 para una serie de entrevistas (la más famosa, a su amigo Rock Hudson, enfermo ya de SIDA), pero el programa no duró mucho. 

En 1976 se casó por cuarta vez, con el camarero Barry Comden, pero la pareja acabó divorciándose en 1982. Él decía que ella le prestaba más atención a sus perros que a él. Y es que en sus últimos años Doris Day se centró en su asociación para la defensa de los animales, fundada en 1878. Un fallido intento de aparición en los Oscars, echado a perder por un accidente, terminó con su vida pública al margen de su asociación. De hecho, cuando se propuso otorgarle un Oscar honorífico, ella lo rechazó. Su hijo Terry murió en 2004 a causa de un melanoma. Cada vez más ausente de la vida pública, Clint Eastwood le ofreció un papel en 2015, pero finalmente tampoco lo realizó. Casi olvidada, una neumonía acabó con su vida el pasado 13 de mayo, cuando contaba 97 años. Por expreso deseo suyo no habría ni funeral ni tumba ni ningún acto público. 

Reina absoluta de la comedia romántica y el musical del Hollywood mojigato y republicano de los años 50, la historia posterior no la ha tratado muy bien, pese a que algunas de sus películas merezcan ser recordadas por la gran vis cómica de una actriz que en realidad no era más que una cantante sin experiencia escénica. Tampoco necesitó nada más.

130 años del nacimiento de Max Steiner (10-05-2018)


Fue quien revolucionó la visión que Hollywood tenía sobre las Bandas Sonoras tras la llegada del cine sonoro. Trabajador incansable, autor de unas 300 bandas sonoras, entre ellas algunas de las más memorables partituras cinematográficas, recordamos en el 130 aniversario de su nacimiento a Max Steiner.

Maximilian Raoul Steiner nació el 10 de mayo de 1888 en Viena, por aquel entonces capital del Imperio Austro-Húngaro y una de las ciudades musicalmente más importantes del momento. La familia Steiner, de origen judío, estaba muy vinculada al mundo teatral, mientras su madre había sido bailarina. De hecho, su padrino fue el compositor Johann Strauss. Vinculado desde muy niño al teatro, en especial al musical, las inclinaciones artísticas del joven Steiner no tardan en despuntar, abandonando la Universidad Tecnológica para poder estudiar en la Academia Imperial de Música. Allí, su enorme talento es percibido por grandes compositores como Gustav Mahler o Robert Fuchs, que le darán clases privadas, permitiéndole superar en un año cuatro cursos. Estudia numerosos instrumentos, además de armonía, contrapunto y composición.




En seguida despunta como compositor de opereta y como director de orquesta. Su éxito dirigiendo “Die lustige Witwe” de Franz Léhar hace que sea invitado a dirigirla en Londres en 1906. Steiner se establece en la capital británica, como compositor y director de obras teatrales y de sinfonías. Y allí permanecerá 8 años, hasta 1914, cuando comienza la I Guerra Mundial. Steiner es austriaco, y por lo tanto es visto como enemigo por la sociedad inglesa, así que gracias a su amistad con Hugh Grosvenor, duque de Westminster, consigue huir a Nueva York, donde llega en la miseria en diciembre de 1914.

Pero, una vez en Nueva York, comienza de inmediato a trabajar en Broadway, apenas en la faceta de compositor (“Peaches”de 1923), pero sí como director e incluso como arreglista y orquestador (orquestará por ejemplo la partitura de George Gershwin para “Lady be good” en 1924). En 1927 orquestaráy dirigirá el estreno de musical “Rio Rita” de Harry Tierney, y cuando en Hollywood se planea la adaptación cinematográfica del musical, en 1929, llaman a Max Steiner para dirigir la adaptación musical. Steiner se traslada a Los Angeles, y trabaja ya en exclusiva para el cine. Entre sus primeros trabajos relevantes se encuentran “Cimarron”, un western de 1931, y “Ave del paraíso”, película de aventuras de 1932. Pero su gran oportunidad vendrá cuando, en 1932, David O’Selznik cuenta con él para componer la partitura de “La melodía de la vida”, drama judío para el que compone un tema, como era característico en la época, para que suene en la apertura de la película. Pero Selznik se queda tan satisfecho con la partitura, que le encarga escribir más música, que sonará a lo largo de la película:

Pero será en 1933 cuando por fin aparezca su verdadero estilo. Ese año, la productora RKO, para la que Steiner estaba trabajando, iba a estrenar la ambiciosa “King Kong”. Originalmente, los productores no tenían intención de utilizar nueva música para la película, pero los decepcionantes resultados de los efectos especiales les empujaros a llamar a Steiner y darle carta blanca para componer una extensa partitura a lo largo de todo el film:

No era la primera partitura importante de Steiner, que ya había llenado de música la práctica totalidad del metraje de “Ave del paraíso”, pero en esta ocasión, la partitura fue todo un éxito. Si ya en 1931 la partitura que Alfred Newman había compuesto para “La calle” de King Vidor era más ambiciosa de lo tradicional (una pista más o menos larga para los títulos de crédito iniciales, una pista breve para el final de la película y, en ocasiones, algo de música diegética, es decir, que suena en la propia película, que los personajes están escuchando, en un baile o por la radio, por ejemplo), todavía se seguía evitando incorporar música que acompañara los diálogos de los personajes, por temor a que estos se perdieran. Steiner, por el contrario (al igual que Newman), considera que la música puede realzar las emociones del film, además de ayudar a ambientarlo. Por eso, su música tiene una gran riqueza cromática y temática. Pero todavía no ha llegado el tiempo de lucirla en su máximo esplendor, y partituras como la de “Las cuatro hermanitas”, película de George Cukor protagonizada por Katherine Hepburn, van a seguir ancladas en el concepto de tema inicial y poco más:

Max Steiner también adapta la música que se va a utilizar en algunos de los más importantes musicales de los años 30, en especial en esos protagonizados por Fred Astaire y Ginger Rogers, como “La alegre divorciada”, de 1934:

Más ambiciosa será en 1934 su partitura para “La patrulla perdida”, film bélico de John Ford ambientado en Mesopotamia. Sus ritmos irregulares le imprimen ese ambiente tenso que repetirá en numerosas ocasiones posteriores (e incluso reutilizará en “Casablanca”, como veremos más adelante):

Max Steiner recibirá sus dos primeras nominaciones al Oscar por ambas películas, “La alegre divorciada” y “La patrulla perdida”.

Repite con John Ford (y con el actor Victor McLaglen, que protagoniza ambas películas) en 1935 con “El delator”, partitura de carácter de nuevo opresivo, al contarnos la historia de un delator del IRA:

Esta partitura le valdrá su primer Oscar, aunque en estas fechas este premio no lo recibe el compositor, sino la productora.

Pero poco después, Selznik abandona la RKO y se lleva consigo a Steiner, que compondrá en 1936 la partitura de “El jardín de Alá”, que le valdrá una nueva nominación al Oscar. Además, Steiner firma un contrato con la Warner, siendo su primer trabajo para esta productora “La carga de la brigada ligera”, film bélico protagonizado por Errol Flynn y Olivia de Havilland, en el que de nuevo luce su capacidad para transmitir el dinamismo de las escenas bélicas y las marchas militares, como en este tema principal:

Pero en la Warner, Steiner se va a encontrar con un duro competidor: Erich Wolfgang Korngold, un prestigioso compositor clásico recién llegado a Hollywood, que goza de un contrato privilegiado y apenas compone una partitura al año. Steiner compondrá muchas partituras anuales, en películas como “La vida de Émile Zola”, “Ángeles con caras sucias” o “Jezabel”, película de William Wyler protagonizada por Bette Davis y Henry Fonda, para la que compone un bellísimo vals, de ritmo vienés en su tema principal y otro ritmo más agitado, de subdivisión ternaria, de sonoridad más eslava, en el segundo tema. Las influencias clásicas centroeuropeas de Steiner quedan claras:

El uso de la música para destacar aspectos fundamentales de la película resulta aquí muy evidente. Basta con volver a verla y fijarse en como un pequeño apunte musical subraya el momento en el que un mosquito pica a Henry Fonda (aunque esto sería un gazapo. Alerta spolier: se supone que los ricos burgueses de Nueva Orleans huyen al campo para no contagiarse de la fiebre amarilla, y que Henry Fonda se contagia por ir a menudo a la ciudad, pero la mencionada escena en la que le pica un mosquito transcurre en el campo, con lo que no tiene sentido).

Mientras, Max Steiner sigue trabajando con Selznik: “El pequeño Lord” en 1936, “Ha nacido una estrella” en 1937 y “Las aventuras de Tom Sawyer” en 1938, en la que se percibe su asimilación del estilo musical más propiamente americano, que conoce a fondo por su trabajo en musicales en sus primeros años americanos:

Pero Selznik llevará a la fama absoluta a Max Steiner con su siguiente y más ambicioso productor: la adaptación de la novela de Margaret Mitchell “Lo que el viento se llevó”, dirigida originalmente por George Cukor y posteriormente por Victor Fleming y protagonizada por Clark Gable y Vivien Leigh. La duración de la película ronda las 4 horas, y Steiner llena el metraje de música, en la que probablemente sea su mejor partitura (y la mejor banda sonora de todos los tiempos). El Tema de Tara es uno de los temas cinematográficos más célebres de la historia del cine, y con razón:

Pero, ¿qué tal encaja con las escenas, que es a fin de cuentas lo que nos importa? Veamos la escena más mítica de la película:

Steiner usa un recurso operístico muy wagneriano: el leitmotiv. Un leitmotiv es un tema musical asociado a un personaje, un lugar o una situación concreta. Por lo tanto, cada vez que lo escuchemos a lo largo de la ópera o de la película, sabemos que ese personaje, ese lugar o esa situación tienen una gran importancia en la escena. Pues bien, el tema de Tara es el leitmotiv de un lugar, de Tara, pero en realidad significa algo más: el hogar. Tras sufrir los horrores de la guerra, Scarlett tiene que huir de una Atlanta a punto de caer en manos Yankis y sólo desea volver a su hogar. Y cuando lo hace, se encuentra con una situación desoladora: pobreza, miseria, muerte, incluyendo la de su madre… no, el regreso al hogar no es lo que ella esperaba. Y además está ansiosa por poder comer. Por eso escuchamos esa melodía llena de tensión al comienzo de la escena. Entonces pronuncia el juramento de que nunca volverá a pasar hambre, y escuchamos ese tema de Tara: no importa la situación que se haya encontrado, Scarlett vuelve a estar en su hogar, y eso es lo que le da esa emotividad al tema, que tiene un notable carácter nostálgico, no es un tema alegre precisamente. Además, el tema es interpretado por los metales, mientras las cuerdas tocan el acompañamiento: estos metales le dan un componente heroico: el esfuerzo que ha costado volver a Tara ha sido titánico, pero ha merecido la pena, porque por fin volvemos a casa.

Por cierto, Selznik quería que Steiner usara música clásica en la partitura, pero Steiner pensaba que los americanos estaban familiarizados con muchos temas de música popular, pero no tenían la cultura clásica necesaria para entender las citas de compositores clásicos. Por eso, en las partituras de Steiner vamos a encontrar numerosas citas de canciones populares o de marchas militares, pero muy pocas referencias a obras clásicas.

En 1939, Max Steiner recibe dos nominaciones al Oscar, por “Lo que el viento se llevó” y por “Amarga victoria”. Pero, incomprensiblemente, ese año se irá de vacío.

Aquí se hace necesario explicar el estilo compositivo de Steiner. Él contaba con un dispositivo que le permitía ver la película montada y cronometrar exactamente en qué momento transcurría cierta escena clave. Mientras, iba desarrollando los leitmotivs que iban a aparecer en la partitura, y, una vez compuestos, los adaptaba al tiempo que le daba el cronómetro para que encajaran a la perfección con el momento que él buscaba. Los resultados están a la vista.

En los siguientes 4 años va atrabajar en exclusiva para la Warner. Su primera partitura remarcable será la de “La carta” en 1940, película de William Wyler de nuevo protagonizada por Bette Davis y ambientada en el sudeste asiático. Como cualquier gran compositor clásico, Steiner recurre a temas orientales que contribuyan a la ambientación de la película, mientras los temas más íntimos van a tener ese carácter opresivo tan característico de las partituras de Steiner:

Por esta partitura recibirá una nueva nominación al Oscar, nominación que repetirá en 1941 por “El sargento York”, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Gary Cooper, en la que pasa de los temas de carácter más intimista de la primera mitad de la película a los temas militares de la segunda mitad:

Hay que destacar, en todo caso, que con un ritmo de trabajo tan frenético, Steiner por lo general sólo compone los temas, pero no los orquesta; esta labor cae a menudo en manos de Hugo Friedhofer, hasta que éste comience a destacar como compositor y sea sustituido por Murray Cutter.

En 1942 compone algunas de las mejores bandas sonoras de su carrera. Vuelve a trabajar con Errol Flynn y Olivia de Havilland, dirigidos por Raoul Walsh, en la mítica “Murieron con las botas puestas”, para la que compone uno de los temas de amor más bellos que salieron nunca de su pluma, además de temas de marcado carácter militar:

También compone la partitura de otra película mítica, “Casablanca”, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey BogartIngrid Bergman y Claude Rains:

Aquí escuchamos un tema que nos recuerda demasiado al que ya hemos escuchado en “La patrulla perdida”. Además, Steiner usa como leitmotivs dos canciones existentes (nada novedoso, compositores como Wagner o Meyerbeer también lo habían hecho un siglo antes): por una parte, el himno francés, la marsellesa, que sirve como leitmotiv de libertad, de la resistencia anti-nazi, y por otro ese “As time goes by” de Herman Hupfeld, que sirve como tema de amor. Steiner quiso utilizar una canción suya, pero como la película ya había sido rodada, había que volver a rodar algunas escenas, y como Ingrid Bergman se había cortado el pelo para rodar “Por quién doblan las campanas” y no se encontró ninguna peluca que se asemejara a su cabello, no pudo incluirse la canción que Steiner quería componer. Por esta partitura, Steiner será nominado al Oscar (aunque Casablanca no entra en los Oscars de 1942, sino en los de 1943).

Y su otra gran partitura de ese año es “La extraña pasajera”, de nuevo con Bette Davis, Claude Rains y Paul Henreid (el Victor Lazslo de Casablanca), en una partitura de estilo melodramático en la que destaca la belleza de la melodía principal, lo que nos enlaza con la tradición melódica francesa, ya que las influencias musicales de Steiner, en especial las del romanticismo europeo, son numerosísimas:

Nueva nominación al Oscar, que en esta ocasión consigue llevarse a casa. Y, a diferencia de lo que sucedía en 1935, ahora sí que el Oscar se entrega al compositor.

En 1943 sigue trabajando en películas que en su momento fueron grandes éxitos, como “Alarma en el Rhin”, que le valió el Oscar a mejor actor a Paul Lukas, pero que hoy está completamente olvidada. Más destacables son sus trabajos de 1944. Una de ellas es “Las aventuras de Mark Twain”, protagonizada por Fredric March y Alexis Smith, con una sonoridad plenamente americana que le valdrá una nueva nominación al Oscar:

Ese año colabora también con el director Frank Capra (con quien había trabajado el año anterior en un documental) en la negrísima comedia “Arsénico por compasión”, protagonizada por Cary Grant, en la que combina melodías románticas, cómicas, de intriga y otras simplemente grotescas, según lo requiera la cambiante situación de tan alocada película:

También en 1944, la Warner trata de repetir el éxito de “Casablanca” con la casi olvidada “Pasaje a Marsella”, de nuevo con Michael Curtiz, Humphrey Bogart, Claude Rains, Peter Lorre o Sidney Greenstreet. Lógicamente, la partitura se le encarga a Max Steiner, que aquí, a diferencia de “Casablanca”, recurre mucho más a temas compuestos por él mismo, destacando la belleza melódica del tema de amor:

Y ese año vuelve a trabajar para Selznik por primera vez desde “Lo que el viento se llevó”, en esta ocasión para un drama ambientado en la II Guerra Mundial, en las esposas y familias que se quedan sin el padre, que está combatiendo en el frente. La película, protagonizada por Claudette Colbert, Jennifer Jones y Joseph Cotten, requiere de un tema principal tranquilo, amable, como la protagonista, pero al mismo tiempo capaz de transmitir esa nostalgia por el marido ausente, mientras Steiner compone otros temas de distinto carácter, destacando la grotesca melodía asociada al perro, interpretada por el fagot, y otros temas de carácter militar que nos recuerden la situación bélica que estamos viviendo, o cita la canción de cuna de Brahms:

Esta película le valdrá a Max Steiner su tercer y último Oscar. Trabajar con Selznik parece que le traía buena suerte.

En los siguientes años, sus mayores éxitos llegarán con adaptaciones musicales, como en “Rapsodia en azul”, de 1945, biopic de George Gershwin, o en 1946 con “Noche y día”, biopic de Cole Porter protagonizado por Cary Grant, ambos valedores de una nominación al Oscar. Pero quizá su partitura más reseñable de esos años sea la del clásico de cine negro “El sueño eterno”, de Howard Hawks, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall, en cuyo tema principal va a predominar el aspecto más romántico de la película:

En 1947, es nominado por partida doble al Oscar, una por el musical “My wild irish rose” y la otra por “Vivir con papá”, comedia de Michael Curtiz protagonizada por William Powell, Irene Dunne y Elizabeth Taylor, de ritmo desenfadado y sonoridad de nuevo ya plenamente americana:

En 1948 destacan sus trabajos en dos películas protagonizadas por Humphrey Bogart, y ambas dirigidas por John Huston. La primera será la opresiva “Cayo Largo”, con Lauren Bacall, Edward G. Robinson y Lionel Barrymore, en la que consigue transmitir a la perfección ese ambiente de permanente tensión que requiere el film:

La otra será el drama “El tesoro de Sierra Madre”, en una partitura con la sonoridad mexicana que requiere la ubicación del film y que muestra también un carácter opresivo, como la atmósfera que viven esos ambiciosos buscadores de oro capaces de cualquier cosa con tal de conseguir el ansiado premio:

También trabaja de nuevo para Errol Flynn, en “El burlador de Castilla”, en la que consigue reproducir la música tradicional española, además de trabajar en un género, el de capa y espada, que tradicionalmente se había asociado a Korngold (“El capitán Blood”, “Robin de los bosques”, “El halcón de mar, todas ellas protagonizadas por Errol Flynn):

Pero su mejor trabajo ese año, y el único por el que consigue estar nominado al Oscar, será su trabajo en “Belinda”, la historia de una joven sorda interpretada por Jane Wyman que es violada. El tema principal, de nuevo de una exquisita belleza, nos transmite la inocencia de esta joven que, en el fondo, es una niña:

En 1949 recibe una nueva nominación al Oscar por “Más allá del bosque”, drama de King Vidor con Bette Davis y Joseph Cotten, y en 1950 es nominado por otra magnífica partitura, la de “El halcón y la flecha”, film de capa y espada protagonizado por Burt Lancaster y ambientado en el norte de Italia. Steiner recurre a ritmos típicos italianos, como la tarantella, para conseguir la mejor ambientación posible, aunque podamos encontrar similitudes incluso con la sinfonía italiana de Mendelssohn:

En 1951 compone la partitura del western de Raoul Walsh “Tambores lejanos”, protagonizado por Gary Cooper, y en la que de nuevo destaca su capacidad de ambientación gracias a la música, por el uso de percusiones que puedan evocarnos a los indios norteamericanos:

En 1951 pone música a la bélica “La flota silenciosa”, protagonizada por John Wayne, en una partitura llena de tensión:

En 1952 es nominado al Oscar por “El mensaje de Fátima”, y repite nominación en 1954 por la magistral partitura de “El motín del Caine”, magistral drama militar protagonizado por Humphrey Bogart y José Ferrer, para el que compone una de sus mejores marchas militares:

Ese mismo año se estrena en el género histórico, hasta ese momento propiedad de Alfred Newman y Miklós Rózsa, en “El talismán”, historia ambientada en las cruzadas con Rex Harrison y Virginia Mayo de protagonistas:

Y repite género, de forma más afortunada, en “Helena de Troya”, con un memorable tema principal que nos recuerda a sus grandes partituras del pasado:

Y ese año vuelve a estar nominado al Oscar por el drama bélico “Más allá de las lágrimas”, de nuevo dirigido por Raoul Walsh:

Pero su mejor partitura de la década está por llegar. Max Steiner no era el compositor preferido de John Ford, que prefería los estilos de Alfred Newman o Victor Young, en general menos ambiciosos, y con menor presencia en el metraje, que las partituras de Steiner, pero se vio obligado a contar de nuevo con él para uno de sus mejores westerns, “Centauros del desierto”, protagonizado por John Wayne y Jeffrey Hunter. Escuchando la magistral partitura que compone Steiner, sólo queda recordar que los grandes genios también se equivocan, y Ford no iba a ser la excepción:

Pero la película, incomprensiblemente, no recibe ninguna nominación al Oscar, y ni siquiera Steiner se libra de esta maldición que parecen tener los westerns de John Ford.

En 1959 trabaja en otro western, “El árbol del ahorcado”, dirigido por Delmer Daves y protagonizado por Gary Cooper. El ritmo de trabajo de Steiner se ha reducido considerablemente, y aquí no es difícil escuchar por momentos el mismo tema que sonaba en “Centauros del desierto”:

Y, pese a todo, Steiner alcanza ese año uno de los mayores éxitos (al menos comercialmente hablando) con el tema principal de “En una isla tranquila del sur”, también dirigida por Delmer Daves, protagonizada con la joven pareja de moda, Sandra Dee y Troy Donahue; esto permite a Steiner ser conocido por una nueva generación que en esos momentos se encontraba en la adolescencia:

Buscando repetir el éxito, Delmer Daves vuelve a contar con él en “Parrish”, drama protagonizado por Claudette Colbert, Karl Malden y, cómo no, Troy Donahue, el guaperas del momento. En un momento en el que la forma de entender las bandas sonoras está cambiando (influencias del jazz y de músicas populares la época, los cambios de concepto de Bernard Herrmann o Jerry Goldsmith), el estilo de Steiner también ha cambiado. Poco queda de aquel brillante compositor de estilo tardorromántico de creatividad incansable. Sus nuevas partituras, conservando aún en parte la brillantez melódica de su periodo de esplendor, han perdido mucha de la brillantez que tenían apenas una década antes:

Delmer Daves será uno de los directores que siga contando con él en los siguientes años, como prueba su colaboración en “Más allá del amor”, de nuevo con Troy Donahue, acompañado ahora por Angie Dickinson:

El otro será Raoul Walsh, que contará con él para el western “Una trompeta lejana”, protagonizado de nuevo por Troy Donahue (y pensar que hoy día nadie se acuerda de este actor…), en una partitura que recuerda peligrosamente a la marcha militar de “La carga de la brigada ligera):

Su último trabajo será para una película de la Disney, “Those Calloways”, de 1965. El tema grotesco para describir a los gansos para los que la familia Calloway quiere construir una reserva es de nuevo un recurso ya utilizado por Steiner, aunque la partitura no carece e interés:

En 1963, Max Steiner escribe una autobiografía que, por desgracia, no se publicó, y en la que parece ser que contaba detalles desconocidos de su infancia. De hecho, se desconoce de la fecha de divorcio de su primera esposa, con la que se casó en 1912. Steiner se casaría otras tres veces, pero sólo tendría un hijo, Ron, con su tercera esposa, la arpista Louise Klos. Su hijo murió en 1962, justo antes de comenzar a escribir sus memorias.

Retirado en sus últimos años, Max Steiner moría de un infarto el 28 de diciembre de 1971 en Beverly Hills a los 83 años, siendo enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale.

Max Steiner se ganó con su incansable labor un importante lugar en la historia de la música cinematográfica, que revolucionó y que dominó durante dos décadas en las que nos regaló muchas de las partituras más memorables del Hollywood clásico. Aún a día de hoy sigue siendo un referente de todos los compositores sinfonistas de Hollywood, de los que fue el primer gran exponente.



50 años de la muerte de Claude Rains (30-05-2017)




Hay actores (y actrices, no es cuestión de género) que, aunque  hayan ejercido toda su vida de secundarios, se convierten en verdaderos robaescenas, quitándoles el protagonismo a actores a menudo de talento muy inferior. De entre esos grandes secundarios de la historia, hay unos pocos que podrían disputarse el mérito de ser el mejor secundario de la historia; para mí, el campeón es quien hoy nos ocupa, Claude Rains. Ese actor al que todo fan del cine clásico conoce aunque no identifique.




William Claude Rains nació el 10 de noviembre de 1889 en Londres. No tuvo una infancia fácil en absoluto; él mismo afirmaba que se había criado en la ribera equivocada del Támesis. Su padre era el actor Fred Rains, que tuvo con su mujer Eliza 12 hijos, de los que sólo 3 sobrevivieron; el resto murió por malnutrición. Claude tenía problemas de pronunciación, además de un marcado acento de los bajos fondos londinenses. Abandonó temprano la escuela para vender periódicos y así ayudar económicamente a la familia, además de cantar en el coro de la iglesia.

Desde niño vivió por dentro el mundo del teatro acompañando a su padre. Ya con 10 años interpretó un pequeño papel, y después ejerció distintas labores dentro del teatro hasta dedicarse a la interpretación. Y en 1913 decide trasladarse a Nueva York, pensando que allí tendrá mejores oportunidades laborales. Pero no tardará en volver a Londres.

Y es que en 1914 estalla la I Guerra Mundial, y Claude Rains se enrola en el ejército, en el que sirve junto a actores como Basil Rathbone, Ronald Colman o Herbert Marshall. Será durante la guerra, en un ataque con gas, cuando pierda el 90% de visión de su ojo izquierdo. Pese a todo, alcanza el grado de capitán:

Terminada la Guerra, Claude Rains permanece en Londres, donde alcanza gran prestigio como actor. Llama así la atención de Sir Herbert Beerbohn Tree, que acababa de fundar la Royal Accademy of Dramatic Art. Se encarga de que Rains reciba clases de dicción que cambian por completo su forma de hablar, dándole un acento mucho más aristocrático. Poco después comienza a dar clases de interpretación en la propia academia, teniendo como alumnos a Charles Laughton o John Gielgud, ambos actores que siempre admiraron a su profesor, y posteriormente también pasarían por sus clases Laurence Olivier o Vivien Leigh. En la academia conocerá también a su primera esposa, Isabel Jeans. En total, Claude Rains se casó 6 veces, divorciándose de las 5 primeras, y tuvo una hija, Jennifer, con su cuarta esposa. Según contó John Gielgud, cuando era profesor, todas las alumnas suspiraban por él, ya que al parecer de joven no carecía de atractivo (aunque cinematográficamente no hayamos conocido esa faceta suya).

Y es que, pese a participar como secundario en una película muda inglesa en 1920, su debut real en el cine fue bastante tardío. En 1927 se traslada a Nueva York para trabajar en Broadway, y así en 1932 hace una audición para una película, pero no consigue el papel. Pero cuando en 1933 la Universal planea dirigir una versión de “El hombre invisible”, la primera opción, Boris Karloff, es rechazada por problemas de contrato, y cuando el proyecto cae en manos del director James Whale, él insiste en darle el papel a Rains. Y así es como debuta en el cine, en una película en la que sólo se le ve en los últimos segundos, pero cuya voz tiene un protagonismo inédito hasta la fecha:

Tras realizar varias películas menores, en general dentro del género de terror, firma un contrato con la Warner, que aprovecha mucho mejor su talento, y comienza a destacar en 1936, cuando ejerce de villano en “El caballero Adverse”, protagonizada por Fredric March y Olivia de Havilland:

Los siguientes años Claude Rains será el villano por excelencia de las películas de aventuras de la Warner, como en “El príncipe y el mendigo” de 1937, donde coincide por primera vez con Errol Flynn:

En este género, su papel más significativo es en 1938 en “Robin de los bosques”, interpretando al Príncipe Juan, junto a Errol Flynn, Olivia de Havilland y Basil Rathbone. Fue idea del propio Rains darle un estilo homosexual a su personaje:

En 1939 es cedido a la Columbia para participar en “Caballero sin espada” de Frank Capra, protagonizada por James Stewart, en la que interpreta a un senador corrupto, un papel que le permite mucho más juego interpretativo:

Por este papel recibe su primera nominación al Oscar como mejor actor secundario, que perderá frente a Thomas Mitchell por “La diligencia”.

En 1940 vuelve al cine de piratas con “El halcón de mar”, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Errol Flynn, en la que interpreta a un villano mucho más ambiguo como el embajador español en Inglaterra:

En 1941 le tenemos en una comedia romántica, “El difunto protesta”, en la que Robert Montgomery muere y va al cielo antes de tiempo y Claude Rains tiene que buscarle un nuevo cuerpo en la tierra:

Y vuelve a trabajar con la Universal en una de terror, “El hombre lobo”, interpretando al padre del protagonista, Lon Chaney Jr.:

1942 es uno de sus mejores años, sin duda. Ese año trabaja por segunda vez (tras su breve papel en “Juarez”, en 1939) con su amiga Bette Davis (que le consideraba su mejor compañero de reparto) en “La extraña pasajera”, en la que interpreta al psiquiatra que tiene que ayudarla a superar la dependencia que tiene por su madre, Gladys Cooper, hasta que termine enamorándose de Paul Henreid:

Y ese mismo año participa en un mito del cine, una imperfección perfecta como es “Casablanca”, de Michael Curtiz, una película que debió ser un desastre pero que salió milagrosamente demasiado bien. Y es perfecta en buena parte gracias a la perfección de su reparto, como comprobamos en esta mítica escena final, con un inmenso Humphrey Bogart y Claude Rains como el cínico Capitán Louis Renault, ambiguo hasta la redención final:

Extrañamente, Casablanca no entró en los Oscars de 1942, sino en los de 1943. Claude Rains fue nominado como mejor secundario, pero perdió frente a Charles Coburn por “El amor llamó dos veces”.

En 1943 vuelve al terror de manos de la Universal protagonizando “El fantasma de la ópera”:

En 1944, la Warner busca repetir el éxito de “Casablanca” con otra película ambientada en la II Guerra Mundial y con un reparto muy similar; en este caso, el personaje de Claude Rains es bueno desde el principio. Pero la película no tuvo el éxito esperado:

Y ese mismo año repite por tercera vez junto a Bette Davis en “El señor Skeffington”, que relata la difícil relación de la pareja que forman ambos, siendo ella una vanidosa egocéntrica:

Aún siendo protagonista, es nominado al Oscar como mejor secundario, perdiendo en esta ocasión frente a Barry Fitzgerald por “Siguiendo mi camino”.

Repite como protagonista en 1945 con la adaptación de la obra teatral de George Bernard Shaw “Cesar y Cleopatra”, junto a su antigua alumna Vivien Leigh. Por este papel se convierte en el primer actor en recibir un sueldo de un millón de dólares, pero la película resulta ser un fracaso:

Claude Rains se quitó la espinita al año siguiente con el que quizá sea su mejor papel, el nazi fugitivo en Brasil que interpreta en “Encadenados” de Alfred Hitchcock, en el que es espiado por su propia esposa, Ingrid Bergman, y el verdadero amor de ésta, Cary Grant:

Por este papel recibe su cuarta y última nominación al Oscar, pero esta vez pierde frente a un veterano de la II Guerra Mundial que había perdido sus manos, Harold Russell, por hacer de sí mismo en “Los mejores años de nuestra vida”. Algo absolutamente incomprensible a día de hoy, que deja a uno de los mejores actores de la historia del cine sin Oscar.

En 1946 trabaja por cuarta y última vez junto a Bette Davis en “Engaño”, en la que ella, siendo la amante de él, recupera a su antiguo amor, interpretado por Paul Henreid, lo que lleva a un trágico final:

De sus siguientes películas, la más destacable es “Amigos apasionados”, de David Lean, en la que interpreta de nuevo al maduro marido de una joven, Ann Todd, que recupera a su antigo amor, Trevor Howard:

Sus papeles en cine en los años 50 no son en general destacables, ya que Claude Rains dirige su atención de nuevo al teatro, donde ganará un Tony al mejor actor por “Darkness at noon”. Hace también apariciones en televisión y actúa como narrador en diversas grabaciones fonográficas.

Destaca su papel como alcalde de Hamelin en la versión musical televisiva de “El flautista de Hamelin” que protagoniza Van Johnson:

Tras trabajar en “Esta tierra es mía” de Henry King en 1959, en 1960 interpreta al científico que descubre “El mundo perdido” de la obra de Ciencia Ficción de Arthur Conan Doyle:

En 1962 tiene un pequeño papel en “Lawrence de Arabia”, de nuevo dirigida por David Lean y protagonizada por Peter O’Toole:

Su último papel es como Herodes el Grande en “La historia más grande jamás contada” en 1965. Pero Claude Rains no se retiró, seguía esperando que le llamaran para algún nuevo papel, algo que por desgracia no sucedió. Rains, nacionalizado americano en 1939, pasó sus últimos años en el estado de New Hampshire, donde estaba escribiendo unas memorias que nunca llegaron a terminarse al sorprenderle la muerte a causa de una hemorragia abdominal el 30 de mayo de 1967, a los 77 años.

Al principio su alumno John Gielgud no le perdonó que desertara, que abandonara el teatro y se pasara al cine, pero después se daría cuenta de que lo que perdió el teatro lo ganó el cine, y que esto permitía que nuevas generaciones descubrieran su enorme talento. Sí, cuando ya no puede aparecer sobre las tablas, todavía se le puede ver en la pantalla, y así ha inspirado a tantos y tantos actores de generaciones posteriores. Un icono del Hollywood clásico, capaz de, con apariciones de apenas 5 minutos, eclipsar a los protagonistas; amar el cine significa necesariamente amar a Claude Rains.



40 años de la muerte de Joan Crawford (10-05-2017)


Actriz de cine mudo, bailarina de musical, reina del melodrama y estrella del cine de terror, a lo largo de su carrera tuvo que tocar casi todos los géneros para poder salir airosa. Un día como hoy hace 40 años nos dejaba una de las más destacadas actrices de la edad dorada de Hollywood, famosa por sus grandes ojos, duras facciones y carácter problemático: Joan Crawford.




Su verdadero nombre era Lucille Fay LaSueur (cualquier parecido con Joan Crawford es pura coincidencia), y nació un 23 de marzo de… probablemente 1904, aunque no se sabe con certeza el año, dudándose con 1905 o 1906, en San Antonio, Texas. Su padre, de origen francocanadiense (de ahí el apellido) abandonó a la familia poco antes de nacer ella, así que su madre se casó poco después con un empresario teatral,mudándose a Oklahoma. Pensaba que el nuevo marido de su madre, Henry Cassin, era su verdadero padre, hasta que su hermano Hal, un año mayor que ella, le contó la verdad. Su padrastro abusaba sexualmente de ella.

Por el lado positivo, del trabajo de su padrastro en el teatro adquirió su pasión por la danza, pero sufrió un accidente que le provocó 3 operaciones y 18 meses de reposo en los que no pudo ni siquiera ir a la escuela. Posteriormente, problemas judiciales de su padrastro provocaron el traslado de la familia a Kansas City, Missouri, donde continúa sus estudios.

En 1924 ya trabaja como bailarina y corista, además de casarse con el saxofonista James Welton. Consigue también ser conocida en Hollywood (sobre su participación en alguna película porno light no hay certeza). La cuestión es que en diciembre de 1924 consigue un contrato con la Metro, y ya en 1925 estrena varias películas mudas. Ya en 1928 protagoniza una película con Ramón Novarro, la estrella del cine mudo vista como sucesor del fallecido Rodolfo Valentino, “Across to Singapore”:

Pero la película que la lanzó a la fama fue estrenada también en 1928, “Vírgenes modernas”:

En 1929 protagoniza “Jugar con fuego”, en la que coincide con Douglas Faibanks Jr. , con quien se casa el 3 de junio de 1929, pese a la oposición inicial del padre de él, el mítico Douglas Fairbanks.

Pero los tiempos cambian, en 1927 se estrena “El cantor de jazz”, primer film sonoro de Hollywood, y el cine sonoro tarda poco en imponerse en los gustos de la sociedad. Intérpretes que hasta ahora no tenían problemas por su voz o acento ven como con el cine sonoro sus carreras llegan a su fin. Joan Crawford se estrena en el cine sonoro en 1929 con “The Hollywood revue of 1929”. Aunque los críticos la encontraron insegura con el nuevo cine sonoro, su voz no tenía problemas que le impidieran proseguir su carrera en las nuevas circunstancias.

En sus inicios en el cine sonoro destaca por supuesto su participación en musicales, como “Danzad, locos, danzad”, de 1931, en el que luce sus dotes como bailarina:

Pero, para su frustración, no consigue el papel protagonista de “Alma libre”, que recae en la esposa del productor Irving Thalberg, Norma Shearer, a quien odiaría el resto de su vida. Esta película fue el debut en el cine de Clark Gable, con quien Joan Crawford (que usa ya este nombre artístico) comparte pantalla en varias películas (incluyendo la que acabamos de ver).

En 1932 protagoniza “Bajo la lluvia”, drama de Lewis Milestone que no es bien recibido por un público aquejado de la crisis económica de la gran depresión y que prefiere comedias ligeras a una película sobre doble moralidad e intransigencia religiosa en la que un reverendo, Walter Huston, insiste en corregir a la perdida Joan Crawford, aunque en el fondo oculta otras intenciones:

También en 1932 forma parte del drama coral “Gran Hotel”, en el que no consigue evitar ser eclipsada por la enorme Greta Garbo, compartiendo además protagonismo con los hermanos Barrymore, Lionel y John:

En 1933 protagoniza “Alma de bailarina”, junto a Clark Gable y Franchot Tone, en la que comparte baile con el debutante Fred Astaire:

El estilo enérgico pero más bien basto de Joan Crawford contrasta con la exquisita elegancia de Fred Astaire.

En 1933 se divorcia de Douglas Fairbanks Jr., y en 1935 se casa con Franchot Tone, a quien conoció precisamente en esta película.

La implantación del Código Hays de censura a partir de 1933 cambia el tipo de películas que protagoniza, y pasa a trabajar sobre todo en dramas románticos, siendo el primero “Así ama la mujer”, en la que vuelve a compartir pantalla con Franchot Tone:

Sus compañeros de reparto en esos años serán Clark Gable, Franchot Tone e incluso Gary Cooper o el debutante Robert Taylor. Uno de sus mayores esfuerzos es el de lanzar la carrera de su esposo, pero éste no está interesado en llegar a ser una estrella, como ella quiere. No son buenos años para Joan Crawford, que llega incluso a ser considerada “veneno para la taquilla”.

Quizá su primer éxito post-código sea su participación como villana en “Mujeres”, comedia dramática de George Cukor de 1939, en la que no aparece ningún hombre, y en la que Joan Crawford interpreta a la mujer que le roba el marido a la protagonista, interpretada por Norma Shearer, personaje al que ella misma definía como “una perra” (creo que le corresponde más bien la definición de otro cánido, hembra del zorro…), y ella disfruta interpretando el papel, llevando incluso demasiado lejos su enfrentamiento con su enemiga Norma Shearer:

En 1939 se divorcia finalmente de Franchot Tone. Su carrera sigue en mal momento, y sólo alcanza cierto éxito con “Un rostro de mujer”, de 1941, de nuevo dirigida por George Cukor (famoso director de actrices que sacaba lo mejor de ellas”, interpretando a una mujer desfigurada metida en una banda criminal, que recupera un bello rostro gracias a la labor del cirujano Melvyn Douglas y que intenta redimirse, cueste lo que cueste,incluso si eso pasa por eliminar a su antiguo cómplice, Conrad Veidt:

En 1940, estando divorciada, Joan Crawford adopta a una niña, Christina, que de mayor escribirá un libro contando sus malísimas experiencias con su madre adoptiva, y que fue adaptado al cine en “Queridísima mamá”. Ella se vuelve a casar en 1942 con Philip Terry, y adoptarán juntos un niño. Christopher. Tras su nuevo divorcio, en 1946, adoptará a otras dos niñas, Cynthia y Cathy, que defenderán la memoria de su madre de los ataques de Christina.

En 1943 rompe su contrato con la Metro y pasa a servir como voluntaria durante la II Guerra Mundial. Terminada la guerra, firma un contrato con la Warner. Y cuando parecía que su carrera estaba acabada,tiene un golpe de suerte: una de sus grandes rivales, con la que competía por los mejores papeles, Bette Davis, rechaza protagonizar “Alma en suplicio”, de Michael Curtiz; el director no quiere ni oír hablar de Joan Crawford, prefiere a Barbara Stanwyck, pero el estudio se sale con la suya. “Alma en suplicio” es la historia de una mujer que ha entregado su vida a proteger a una hija ingrata, Ann Blyth, hasta que un asesinato le obliga a poner las cosas en su lugar:

Por esta película Joan Crawford recibe su primera nominación al Oscar, premio que ganará pero que no podrá recoger en la ceremonia por una enfermedad.

Resurge así como estrella del melodrama, protagonizando “De amor también se muere” de Jean Negulesco en 1946, junto a John Garfield, en la que interpreta el papel de una mujer manipuladora que cae rendidamente enamorada:

En 1947 protagoniza “Amor que mata”, de Curtis Bernhardt, interpretando de nuevo el papel de una mujer que cae rendidamente enamorada de Van Heflin, quien no corresponde a su amor y que se enamorará de la hija de su nuevo esposo, Raymond Massey (en uno de sus pocos papeles “de bueno”), lo que le obliga a tomar medidas drásticas:

Por esta película consigue una segunda nominación al oscar.

En 1949 protagoniza “Flamingo Road”, dirigida de nuevo por Michael Curtiz, en la que interpreta a una mujer que tiene que enfrentarse al mafioso local interpretado por Sidney Greenstreet:

Continúa trabajando para la Metro, pero cuando en 1952 protagoniza “Una mujer peligrosa”, que ella consideraba su peor película, decide que es el momento de romper su contrato. sabia decisión, ya que esto le permite protagonizar “Miedo súbito”, drama de intriga en la que interpreta a una rica escritora que se casa con un hombre más joven, Jack Palance, para descubrir que su esposo quiere matarla para quedarse con su herencia:

En 1954 protagoniza junto a Sterling Hayden uno de sus papeles más recordados en el western “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, en la que vuelve a interpretar a una mujer de mucho carácter con la fuerza necesaria para enfrentarse a sus enemigos:

El 10 de mayo de 1955 se vuelve a casar, en este caso con Alfred Steele, ejecutivo de Pepsi, que la dejará viuda en 1959, ocupando ella una plaza en la ejecutiva de la empresa.

Su carrera como actriz prosigue en dramas como “La abeja reina” de 1955 o “Hojas de otoño”, fallido film de 1956 dirigido por Robert Aldrich y que protagoniza junto al recién llegado Cliff Robertson, interpretando a una vieja solterona que se casa con un hombre mucho más joven en una historia que combina algún momento de intriga con enfermedades mentales:

Pero tras unos años más bien flojos, será de nuevo el director Robert Aldrich quien la devuelva al primer plano en 1962 al emparejarla con Bette Davis en la mítica “Qué fue de Baby Jane”, película esperpéntica con guiños de terror en la que las dos viejas enemigas lo dieron todo de su parte para dar más “credibilidad” a las dos hermanas que se maltratan mutuamente:

Bette Davis instaló en el set de rodaje una máquina de Coca-Cola sólo para fastidiar a Crawford, que era directiva de Pepsi. La rivalidad continuó en la temporada de premios: aunque Joan Crawford fue nominada al BAFTA, se quedó sin nominación al Oscar, a diferencia de Bette Davis. Pero cuando se anuncia que la ganadora del premio es la ausente Anne Bancroft, es Joan Crawford la que recoge el premio, provocando una mayor irritación e su compañera de reparto:

Tal es la enemistad entre ambas, que cuando Robert Aldrich quiere repetir el éxito con una nueva película, “Canción de cuna para un cadáver”, Bette Davis se niega a compartir pantalla con Joan Crawford, por lo que será Olivia de Havilland la que ocupe el lugar de la Crawford.

A partir de aquí, la mayor parte de la carrera de Joan Crawford será en cine de terror que es mejor olvidar, trabajando por última vez en 1970 en “Trog”:

Tras su retirada, escribió dos tomos de memorias. De su vida amorosa mejor no hablamos, porque nos ocuparía demasiado espacio. retirada de la vida pública desde 1974 a causa de un cáncer de páncreas, Joan Crawford murió finalmente el 10 de mayo de 1977, a causa no del cáncer sino al parecer de un infarto, a los 73 años (probablemente, dada la duda sobre su fecha de nacimiento) en Nueva York. Fue enterrada en Mausoleo Ferncliff de Greenburgh, Nueva York, junto a su último esposo, Alfred Steele:

Como en todo, para gustos los colores: no es Joan Crawford una de mis actrices favoritas (de hecho, prefiero mil veces a su rival Bette Davis, sin ser tampoco una de mis favoritas), y en general la mayoría de sus películas son más bien flojas o repiten los mismos estereotipos de papel. Pero su legado cinematográfico es sin duda enorme y nos dejó algunas películas para el recuerdo.



60 años sin Humphrey Bogart (14-01-2017)


Un día como hoy hace 60 años nos dejaba un icono del cine, uno de los actores más influyente de Hollywood y, de paso, mi actor favorito (y protagonista de mi película favorita, Casablanca), el inolvidable Humphrey Bogart.




Humphrey DeForets Bogart había nacido probablemente el día de navidad, 25 de diciembre de 1899 (aunque hay investigadores que sugieren que fue una estrategia de marketing y que su verdadera fecha de nacimiento sería el 23 de enero de 1900), el primer hijo de una pareja económicamente bien situada. Tuvo dos hermanas menores. Su madre, militante sufragista y directora de arte de una revista, usó al pequeño en algún anuncio publicitario, pero en la familia las muestras de afecto eran infrecuentes. Mal estudiante, fue expulsado de la universidad de Yale en 1918, por lo que se alista en la marina (había heredado de su padre la pasión por los barcos), donde en un accidente sufre una cicatriz en la boca que afectará su forma de hablar.

A su vuelta de la marina se encuentra con que su familia se haya en apuros económicos, por lo que ideológicamente se convierte en un liberal. Obligado a trabajar, se reencuentra con un amigo de la infancia, Bill Brady, cuyo padre, William A. Brady, tenía una compañía teatral. Humphrey Bogart trabajó para la compañía como escritor, productor y director, aunque no destaca en ninguna de estas facetas, hasta que debuta como actor en 1921, apareciendo en pequeños papeles en varias producciones. Por esta época comienza también su adicción al alcohol (que era ilegal en Estados Unidos en aquella época).

Bogart trabaja en innumerables obras teatrales de Broadway hasta 1935, cosechando críticas dispares. Interpreta por lo general papeles secundarios de galán en comedias. Trabajando en teatro conoce precisamente a sus dos primeras esposas; en 1922 conoce a Helen Menken, con quien se casa en 1927, divorciándose en 1927, casándose por segunda vez en 1928 con Mary Philips, que al igual que la anterior era actriz y mujer de mucho carácter (por su infancia, a Bogart le atraían las mujeres con carácter, que le recordaban a su madre).

El crack bursatil de 1929 afecta seriamente al teatro, por lo que muchos de los rostros más populares de Broadway emigran a Hollywood para trabajar en el cine, que además con el paso del cine mudo al sonoro necesita nuevas estrellas con voces adecuadas para sustituir a estrellas de cine mudo con voces feas o acentos muy marcados. Humphrey Bogart será uno de los actores teatrales que emigren a Hollywood, trabajando en pequeños papeles en películas perdidas o apenas conocidas.

En 1930 conoce por fin a un actor de Broadway al que admira, Spencer Tracy, del que se hará gran amigo y compañero de bebida. Spencer Tracy debuta en el cine precisamente ese año en la película de John Ford “Río arriba”, en la que coincidirá con Bogart por única vez:

Se hace raro ver tan jóvenes a ambos. Por cierto, será Spencer Tracy el primero en llamar a Bogart “Bogie”.

La carrera cinematográfica de Humphrey Bogart no despega (a diferencia de la de Tracy), por lo que hasta 1935 vive a caballo entre Hollywood y Broadway, pasando temporadas sin trabajo. Por esas fechas sus padres se han divorciado, y su padre muere en 1934; Bogart hereda su anillo de oro, que siempre llevaba consigo y que luce en numerosas películas.

Humphrey Bogart pasa por una temporada difícil, con su matrimonio en crisis (se divorciará en 1937) y sin apenas trabajo, hasta que se le ofrece interpretar al mafioso Duke Mantee en la obra teatral de Robert E. Sherwood “El bosque petrificado”, que protagoniza Leslie Howard. Su trabajo es un gran éxito, el primero de su carrera, y se realizan casi 200 funciones de la obra.

Pero cuando la Warner compra los derechos de la obra para la adaptación cinematográfica, que protagonizarán el propio Leslie Howard y Bette Davis, buscan a un actor más conocido para el papel del mafioso, siendo elegido Edward G. Robinson. Entonces Leslie Howard lanza un ultimátum: o Humphrey Bogart interpreta a Mantee, o él no participará en la película. La productora cede, y le da el papel a Bogart. La película es un éxito y lanza a Bogart al estrellato; él nunca olvidará el gesto de Leslie Howard:

El problema es que Humphrey Bogart queda encasillado en papeles de mafioso o, en el mejor de los casos, a protagonizar películas menores que se descartan para las grandes estrellas del estudio. Podemos destacar por ejemplo su papel secundario en “Ángeles con caras sucias”, de 1938, junto a James Cagney:

Trabaja en varias ocasiones más junto a James Cagney, que le quitará siempre el protagonismo, destacando en “Los violentos años 20”, de 1939:

Hay que destacar su participación en 1939, como secundario, en “Amarga victoria”, junto a Bette Davis, con quien ya había trabajado en numerosas ocasiones anteriores. Aquí no interpreta a un mafioso, y lo cierto es que ya percibimos su talento interpretativo en un papel que tampoco da mucho juego:

En 1938, Humphrey Bogart se casó por tercera vez, con la actriz Mayo Methot, matrimonio desastroso, afectado por el alcoholismo de la actriz.

La suerte de Bogart cambiará en 1941. Raoul Walsh (que ya trabajó con Bogart anteriormente) va a dirigir “El último refugio”. Paul Muni rechaza el papel protagonista, un mafioso con buen corazón. El papel recae entonces en George Raft, pero Bogart, interesado en protagonizarlo, le convence para que lo rechace y pueda interpretarlo él. Walsh no está convencido, ya que Bogart es un actor secundario, pero finalmente acepta. La película es un éxito y la química de Bogart con la actriz protagonista, Ida Lupino, provoca los celos de su mujer:

Es el último mafioso destacable en la carrera de Humphrey Bogart. la película es un absoluto éxito del que Bogart es el gran beneficiado. Además, el guión lo había escrito John Huston, de quien se hará un gran amigo (y compañero de bebida, de nuevo). Y Huston está trabajando en su primera película como director, “El halcón maltés”, la película que transformará el cine de mafiosos en un nuevo género, el cine negro. Y junto a Mary Astor, Sidney Greenstreet y Peter Lorre, el elegido para protagonizar la película como el detective Sam Spade, tras el rechazo de George Raft, es Humphrey Bogart. El resto ya es historia:

Lanzado definitivamente al estrellato, Humphrey Bogart es seleccionado para filmar una película de Michael Curtiz que nadie sabe de qué va, una soberana chapuza en la que participan dos de los actores de “El halcón maltés”, Peter Lorre y Sidney Greenstreet, así como Paul Henreid, Conrad Veidt, Claude Rains e Ingrid Bergman. La chapuza cinematográfica, que milagrosamente sale perfecta, se titula “Casablanca”:

El gesto de Humphrey Bogart en el momento en el que ve a Ingrid Bergman es para mí el compendio de lo que es una buena actuación: apenas con un pequeño movimiento de los músculos de la cara consigue transmitirnos todo el dolor que sufre en ese momento, como si acabaran de apuñalarle en el corazón (por cierto, la película le vale a Bogart su primera nominación al Oscar, que perderá ante el hoy olvidado Paul Lukas). Pero la película está plagada de grandes momentos, de grandes frases que con Bogart alcanzan la categoría de inolvidables:

Si por mí fuera pondría toda la película, que por algo es mi favorita. No sólo me emociono cada nueva vez que la veo, sino que descubro cosas de las que no me había enterado antes.

Durante la II Guerra Mundial, Humphrey Bogart viajará animando a las tropas americanas, además de participar en algunos films bélicos, como “Sahara” de Zoltan Korda, de 1943:

O la interesante “Pasaje a Marsella”, en la que repite con Michael Curtiz y buena parte del reparto de Casablanca (Claude Rains, Peter Lorre, Sidney Greenstreet o Helmut Dantine, que tenía un breve papel sin acreditar en Casablanca; sólo falta Ingrid Bergman, sustituida por la recientemente desaparecida Michèle Morgan):

En 1944 rueda también a las órdenes de Howard Hawks “Tener y no tener”, basada en la obra de Ernest Hemingway, película que muchos comparan con “Casablanca”, en la que comparte protagonismo con una joven debutante de 19 años: Lauren Bacall:

Con esta película comienza el romance de ambos, que se extenderá durante el rodaje de la siguiente película que protagonizan, “El sueño eterno”, cuyo rodaje se paraliza. Es en esas fechas cuando Humphrey Bogart consigue el divorcio de Mayo Methot y se casa con Lauren Bacall el 21 de mayo de 1945. Tendrán dos hijos, Steve, en 1949 (que recibe el nombre del personaje que Bogart interpretaba en “Tener y no tener”, y Leslie Howard (que recibe obviamente el nombre del actor gracias al que Bogart saltó a la fama) en 1952.

La realización de “El sueño eterno”, película de cine negro dirigida de nuevo por Howard Hawks y basada en la novela de Raymond Chandler se paralizó con el fin de la II Guerra Mundial, temiendo que el tema no interesara y queriendo el estudio sacar partido de las cintas bélicas que había producido. Pero el éxito de la pareja Bogart-Bacall finalmente les convence para concluir la película, que se estrena en 1946:

La trama de la película es tan enrevesada que ni el director, ni los guionistas, ni el propio Chandler, sabían quién era el asesino de uno de los personajes. Pero la química de la pareja la convierte en un nuevo éxito.

Bogart y Bacall trabajan juntos en dos ocasiones más. La primera, en 1947, de nuevo en el campo del cine negro, en “La senda tenebrosa” de Delmer Daves, en la que Bogart interpreta a un fugitivo injustamente encarcelado al que ayuda el personaje que interpreta Bacall, que será la menos exitosa de las 4 películas que rodaron juntos:

Y, por último, en 1948, “Cayo Largo”, cine negro dirigido por John Huston que recuerda en cierto modo a “El bosque petrificado”, sólo que en esta ocasión Bogart es el héroe, mientras que el gangster es Edward G. Robinson:

Pero en 1948 trabaja también con John Huston en otra película, que le da a Huston el Oscar a mejor director (y a su padre, Walter Huston, el de mejor actor secundario), la exitosa “El tesoro de Sierra Madre”, en la que Bogart interpreta a uno de esos personajes moralmente ambiguos que tan bien se le daban:

Los siguientes años son complicados para Humphrey Bogart. Por un lado, como miembro del partido demócrata, encabeza las protestas contra la caza de brujas de McCarthy, por lo que recibe acusaciones de ser comunista, algo que él rechaza. Por otro lado, con el fin de independizarse de los estudios cinematográficos y poder elegir sus proyectos, funda una productora, Santana Productions, que terminará siendo un fracaso comercial. De las películas que protagoniza con esta productora destaca “En un lugar solitario”, otro caso más de cine negro que dirige Nicholas Ray y protagoniza junto a Gloria Grahame:

En 1951 protagoniza “Sirocco”, drama ambientado en la Siria colonial francesa en la que Humphrey Bogart interpreta a un cínico sin escrúpulos que juega a dos bandos, acompañado de un sorprendentemente sobrio Lee J. Cobb:

Pero 1951 es el gran año de Humphrey Bogart al protagonizar junto a Katherine Hepburn la genial “La reina de África”, en un papel en el que se nos muestra sorprendentemente cómico:

Por este papel se lleva su segunda nominación al Oscar (sorprendente que sólo lleve 2 a estas alturas), que finalmente consigue ganar, más que merecidamente:

Todavía trabajará una vez más con John Huston, en la comedia “La burla del diablo”, que parodia algunas de sus películas anteriores intentando emular a “Casablanca” hasta en el reparto, en el que figura Peter Lorre, aunque sustituyen a Sidney Greenstreet (que estaba ya a punto de morir) por el también voluminoso Robert Morley. La película fue un sonoro fracaso pese a contar con Jennifer Jones y Gina Lollobrigida:

Por el contrario, 1954 fue un muy buen año para Humphrey Bogart. Para empezar, trabaja por única vez bajo las órdenes del gran Billy Wilder en “Sabrina”, comedia romántica (curiosamente las pocas comedias que hizo Bogart fueron en su etapa final) en la que acompaña a William Holden y a una deliciosa Audrey Hepburn:

Protagoniza también la genial película de Joseph L. Mankiewicz “La condesa descalza”, como el cineasta que descubre a la talentosa bailarina de trágico final que interpreta Ava Gardner:

Y por último le tenemos como el estricto capitán naval, odiado por todos, al que el pánico le hace perder el control en la no menos magnífica “El motín del Caine” de Edward Dmytryk, que le vale su tercera y última nominación al Oscar:

Para quien dude del inmenso talento interpretativo de Humphrey Bogart, volver a ver esta película le resultará indispensable para comprobar lo equivocado que está. Magnífico trabajo de José Ferrer, por otra parte.

Repite bajo las órdenes de Edward Dmytryk en 1955 en “La mano izquierda de Dios”, drama sobre un “misionero” en China:

En 1955 vuelve a interpretar a un villano en “Horas desesperadas” de William Wyler, en la que interpreta a un fugitivo que secuestra a una familia en su casa. El papel del padre de familia iba a interpretarlo su amigo Spencer Tracy, pero problemas de presupuesto hicieron que éste se retirara del papel cediendo el puesto a Fredric March:

Y de 1955 es también la comedia “No somos ángeles” de Michael Curtiz en la que interpreta a uno de los tres fugitivos de la isla del diablo (los otros son Peter Ustinov y Aldo Ray) que ayudan casi milagrosamente a una familia durante la navidad:

Humphrey Bogart interpretará todavía una película más, estrenada en 1956, “Más dura será la caída”, de Mark Robson, en la que interpreta otro más de esos personajes cínicos pero con conciencia; para villano ya tenemos a Rod Steiger:

Pero para estas alturas Humphrey Bogart se encontraba ya muy enfermo. A consecuencia de su abuso del tabaco y el alcohol padecía un cáncer de esófago que incluso le impidió hacerse oír en algunas escenas de esta última película. Pese a someterse a diversas operaciones y tratamientos, la enfermedad estaba muy avanzada y Bogart murió finalmente el 14 de enero de 1957; pesaba sólo 36 kg, y acababa de cumplir 57 años. En su funeral, al que acudieron muchas de las grandes figuras de Hollywood, Spencer Tracy fue incapaz de pronunciar unas palabras a petición de la viuda, Lauren Bacall, por lo que fue John Huston el encargado de hablar. Fue incinerado, y sus cenizas se encuentran en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery:

Con Humphrey Bogart se iba un mito, un icono del cine, el prototipo de hombre duro y cínico pero con sentimientos, aunque pudo interpretar incluso a galanes románticos superados los 50 años. Siempre nos quedará su filmografía, y, sobre todo, siempre nos quedará París.