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30 años de la muerte de Pablo Sorozabal (26-12-2018)

El políticamente turbulento siglo XX ha perjudicado la carrera de no pocos compositores que no congeniaban con el régimen del momento. Hoy recordamos a uno de los mejores exponentes de este caso, Pablo Sorozabal.

Pablo Sorozabal nació el 18 de septiembre de 1897 en Donostia, en el ensanche, en una calle perpendicular a la avenida (el edificio original no se conserva, pero en la edificación actual que se encuentra en el mismo solar hay una placa que lo recuerda… cosas que se descubren gracias a jugar al Pokemon go), en el seno de una numerosa y humilde familia vasca. Será de hecho gracias a la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País que conseguirá realizar en su ciudad natal estudios de solfeo, piano y violín, trabajando como violinista en cafés, cabarets y, desde 1914, en la orquesta del casino. Tras trasladarse temporalmente a Madrid para formar parte de la Orquesta Filarmónica, obtiene una beca de la diputación gipuzkoana que le permite continuar sus estudios en Alemania, primero en Leipzig y luego en Berlín, estudiando composición y dirección de orquesta. En esta época será un compositor fundamentalmente sinfónico, destacando entre sus obras el capricho español de 1922:

En 1923, todavía en Alemania, compone la Suite Vasca, de la que escuchamos su primer número, “Kathalin”:

Pero, de regreso en España, su carrera musical se centra en el ámbito teatral, al convertirse en uno de los más destacados compositores de zarzuela de los años 30. Su primera obra será “Katiuska”, que se estrena en Barcelona en enero de 1931. Escuchamos a Marcos Redondo, quien participó en el estreno, cantar la romanza “La mujer rusa”:

En 1933 compone un proyecto más ambicioso, una ópera en un acto de carácter costumbrista y ambiente más bien amargo, “Adiós a la Bohemia”, con libreto de Pío Baroja. Pese a ser una de sus obras maestras, no se encuentra entre sus obras más conocidas. Escuchamos a Teresa Berganza cantar “Recuerdas aquella tarde”:

Mucho mayor éxito tendrá en 1934 al estrenar en Madrid una nueva zarzuela, “La del manojo de rosas”, muy del gusto de la época y que contiene números tan memorables como el célebre “Madrileña bonita” o el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”, que escuchamos cantado por Renato Cesari y Pilar Lorengar, y dirigido por el propio Pablo Sorozabal:

Pero será en 1936 cuando estrene, en Barcelona, la que será su zarzuela más celebre (y una de mis favoritas), la maravillosa “La tabernera del puerto“, que contiene joyas como la romanza del tenor “No puede ser”, la del bajo “La luna es blanca, muy blanca”, las dos escenas del barítono, los dúos de soprano y tenor o la bellísima “En un país de fábula” que escuchamos cantada por María Bayo:

Pero, pese al enorme éxito, los problemas comienzan con el estallido de la Guerra Civil. Sorozabal tiene fama de rojo, y no es del agrado del régimen franquista, que dificulta su carrera. En los siguientes años no conseguirá estrenar ningún título nuevo, y cuando lo haga, ya a comienzos de los años 40, será fuera de la capital, o a lo sumo en algún teatro de segunda. En 1942 estrena “Black el payaso”, obra sumamente crítica con la situación política, que disimula con su ambientación centroeuropea, como demuestran las czardas “Guarda la guadaña, segador” que escuchamos cantada por Alfredo Kraus:

Al año siguiente estrena en Madrid “Don Manolito”, que no conseguirá asentarse en el repertorio. Escuchamos cantar la romanza “Qué partido has perdido, chiquilla” cantada por Manuel Ausensi:

En 1945 estrena en Madrid “La eterna canción”, obra ambientada en las terrazas bohemias frecuentadas por músicos de la post-guerra, que no consigue ser entendida por el público pese a la notable calidad musical de la obra, de la que escuchamos el pasodoble, que dirige el propio compositor:

Pero la zarzuela ya no es un género de moda, y pese a que Pablo Sorozabal estrena algún nuevo título, como “Entre Sevilla y Triana”, en 1950, ya no se asientan en el repertorio como las obras de dos o tres décadas atrás. Además, Sorozabal se enfrenta a otros problemas: dado que se le impide dirigir la sinfonía Leningrado de Shostakovich, renuncia a dirigir a la Orquesta Sinfónica de madrid en 1952. Pese a todo, continuará realizando numerosas grabaciones de zarzuela como director de orquesta, tanto títulos propios como de otros grandes compositores del género. Incluso es contratado como compositor de la Banda Sonora de una de las películas más famosas de la historia del cine español, “Marcelino pan y vino” de 1954, que recuerda mucho a sus zarzuelas previas:

En 1958, Pablo Sorozabal estrena su última zarzuela, “Las de Caín”, de la que escuchamos el preludio:

El resto de su vida pasará bastante desapercibido, y apenas compone obras de gran formato. Quizá su proyecto más ambicioso sea la cantata “Gernika”, en euskera, a modo de marcha fúnebre, que compone entre 1966 y 1976, con marcada influencia musical del folclore vasco:

Pese a lo espectacular de la obra, sigue siendo prácticamente desconocida incluso a día de hoy, cuando se supone que ya no debería haber problemas políticos que impidieran su interpretación. 

En 1988, tras estrenar sus variaciones para quinteto de viento por el quinteto que llevará el nombre del compositor, Pablo Sorozabal muere en Madrid a los 91 años, sin conseguir estrenar la que él consideraba su obra maestra, la ópera “Juan José”, que se estrenará finalmente en versión concierto en su ciudad natal el 21 de febrero de 2009 (estreno en el que tuve el privilegio de estar presente), y de forma escenificada en Madrid en 2016. Escuchamos el dúo de Rosa y Paco con Ana María Sánchez y José Luis Sola:

Pablo Sorozabal es un claro ejemplo de compositor perjudicado por un régimen político que trató de silenciarlo con éxito, y que consigue ser recordado gracias a esas pocas zarzuelas que estrenó durante el período republicano, olvidando el resto de su obra, igualmente interesantísimo, al margen de todas esas obras que habría podido componer y no hizo porque la situación se lo impidió. 

50 años sin Fritz Wunderlich (17-09-2016)


Estaba llamado a ser el rey de los tenores líricos alemanes (teniendo como seria competencia únicamente a Nicolai Gedda), a arrasar en los teatros de ópera de todo el mundo, pero hace 50 años un accidente se lo levó demasiado pronto. El que posiblemente sea el mejor Tamino de postguerra, el gran Fritz Wunderlich, nos decía adiós pocos días antes de cumplir los 36 años. Demasiado pronto, desde luego.




Friedrich Karl Otto Wunderlich nació el 26 de septiembre de 1930 en Kusel, en el Land alemán de Renania-Palatinado, en el seno de una familia dedicada a la música. Pero su padre se suicidó cuando Fritz tenía 5 años, lo que hizo que la familia cayera en la pobreza. Su madre comenzó a dar clases de música, por lo que el joven Fritz aprendió desde muy joven a tocar diversos instrumentos con ella.

De joven trabajó en una panadería, hasta que quienes le escuchaban cantar le convencieron de que estudiara música, cosa que hizo en la Escuela Superior de Música de Friburgo entre 1950 y 1955. Empezó estudiando trompa, pero cuando le escuchó Margarethe von Winterfeld le convenció para que se dedicara al canto.

Tras un debut amateur en Friburgo como Tamino en Die Zauberflöte, su debut profesional fue en la Staatsoper de Stuttgart en 1955 con un pequeño papel en “Die Meistersinger von Nürnberg”, siendo su consagración definitiva poco después, al sustituir al enfermo Josef Traxel de nuevo como Tamino en lugar del suplente previsto, Wlfgang Windgassen.

Mientras tanto, en 1956 se casó con la arpista Eva Jungnitsch, con la que tuvo 3 hijos. Su carrera se desarrolló fundamentalmente en Munich, Viena, el festival de Salzburgo y otros grandes teatros europeos.

Aficionado a la caza, entabló muy buena relación con compañeros cantantes que compartían su aficción, como el barítono Hermann Prey o el bajo Gottlob Frick, quien sería casi como un padre para él. Y será mientras está en la casa de caza de un amigo cuando, a consecuencia de unos zapatos mal atados, cae por las escaleras y se fractura el craneo, muriendo al día siguiente en el hospital de Heidelber, pocos días antes de cumplir los 36 años y de debutar en el Metropolitan de Nueva York. Fue enterrado en el Waldfriedhof de Munich, la ciudad en la que residía desde hacía unos años (tumba que no fui capaz de localizar en mi reciente visita al cementerio).

Su repertorio fue amplio y sus grabaciones numerosas, aunque casi todas son en alemán, bien en óperas alemanas o en traducciones a este idioma.

Comenzamos con el compositor con el que triunfó, Wolfgang Amadeus Mozart. Y empezamos escuchándole cantar en italiano, un “Il mio tesoro intanto” del Don Giovanni:

Percibimos sin problemas su voz bellísima y brillante, siempre musical y de emisión perfecta, además de sus buenas dotes para transmitir las emociones con la voz.

Le escuchamos ahora el aria “Un’aura amorosa” del “Così fan tutte” de Mozart, pero en este caso en alemán:

Y aquí ya percibimos mejor otra de las virtudes de Fritz Wunderlich, su cuidada pronunciación alemana. Algo que le hace especialmente idóneo para los roles mozartinos escritos en alemán, como el Belmonte de “Die Enführung aus den Serail”, en la difícil aria “Ich baue ganz”:

Resuelve sin aparente dificultad las coloraturas del aria.

Pero si hay un rol emblemático en la carrera de Fritz Wunderlich es, como ya hemos mencionado, el Tamino de “Die Zauberflöte”:

Fritz Wunderlich cantó obras barrocas, como el “L’Orfeo” de Claudio Monteverdi, del que escuchamos algunos fragmentos:

Le escuchamos ahora cantando una obra de Heinrich Schütz:

Escuchamos ahora algunas interpretaciones de música de Georg Friedrich Händel, empezando por el famoso “Ombra mai fu” de “Xerxes”:

Se le podrán poner todas las pegas estilísticas que queráis, pero esta interpretación de Fritz Wunderlich es simplemente maravillosa.

Mítica es su interpretación del Sesto de “Giulio Cesare in Egitto”, del que escuchamos el aria “Svegliatevi nel core”, cantada en alemán:

Y le escuchamos también cantar el “Verdi prati” del “Alcina”:

Y terminamos escuchándole en “El Mesías”:

Seguimos con sus interpretaciones de ópera italiana, empezando por Gioacchino Rossini, de quien Fritz Wunderlich cantó “Il barbiere di Siviglia”, que escuchamos aquí cantado en alemán y junto al Fígaro de su amigo Hermann Prey:

Fritz Wunderlich no sólo destacó cantando ópera, también cantando lied y canciones, y así tenemos esta versión de “La danza” del mismo Rossini:

Su pronunciación italiana desde luego no está a la altura de la alemana; eso nos ayuda a perdonarle mejor el hecho de que cantara casi todo el repertorio italiano traducido al alemán.

Le escuchamos ahora en “La Sonnambula” de Vincenzo Bellini, junto a la soprano Erika Köth:

Desde luego, con una emisión de voz tan perfecta se le perdona la traducción…

Y ahora le escuchamos en “L’elissir d’amore” de gaetano Donizetti, cantando “Una furtiva lagrima”:

Fritz Wunderlich cantó también algunos roles de Giuseppe Verdi, como el Duca de “Rigoletto”, del que escuchamos aquí una “La donna è mobile” cantada en italiano:

Le escuchamos ahora en una casi mítica “La Traviata” de Munich de 1965, cantada en italiano junto a Teresa Stratas, de la que escuchamos el “Un dì, felice, eterea”; atención, sobre todo, a ese “Ah, sì, da un anno” justo antes de comenzar el dúo, ¡magia pura!:

Y terminamos escuchándole en el Requiem, cantando el “Ingemisco”:

Escuchamos ahora a Fritz Wunderlich cantar óperas de Giacomo Puccini. Comenzamos por”Tosca”, de la que escuchamos el “E lucevan le stelle” en alemán:

Y ahora el “Nessun dorma” de Turandot, de nuevo en alemán y en una versión quizá algo más lírica de lo normal:

Pero si hay dos óperas de Puccini en las que destaca Fritz Wunderlich son “La Boheme” y “Madama Butterfly”, que se adaptan a la perfección a su voz lírica. Comenzamos por “La Boheme”, por el dúo “O soave fanciulla” junto a Anneliese Rothenberger:

De “Madama Butterfly” empezamos escuchando (siempre en alemán” el aria “Addio, fiorito asil”, junto a Hermann Prey:

Pero llegamos a lo mejor, a ese dúo final del primer acto que canta junto a Pilar Lorengar. La emisión de ambos es simplemente perfecta, llena de musicalidad… un verdadero lujo poder escuchar esto:

Terminamos de repasar su repertorio italiano con algunas napolitanas, como la famosísima “O sole mio”, cantada en italiano y alemán:

Y por último un “Santa Lucia” en alemán:

En el repertorio francés, si algo hay que agradecer a Fritz Wunderlich es que prestara atención a ese “Viens, gentille dame” de la casi olvidada “La dame blanche” de François-Adrien Boïeldiue:

Le escuchamos ahora el “Adiue, Mignon” de la “Mignon” de Ambroise Thomas:

De Georges Bizet le vamos a escuchar cantar el dúo de “Les pêcheurs de perles”, de nuevo junto a Hermann Prey:

Le escuchamos también cantar el “Ave Maria” de Gounod:

Pasamos a Jules Massenet con el “En fermant les yeux” de “Manon”:

Y terminamos con el “Plaisir d’amour” de Jean-Paul Martini, en la que por fin le escuchamos cantar en francés (y diría que con una pronunciación bastante mejor que en italiano):

Le escuchamos ahora en repertorio ruso,cantando el “Kuda vy udalilis” de “Eugene Oneguin” de Piotr Ilich Tchaikovsky:

Mítica fue también en la carrera de Fritz Wunderlich su interpretación de la ópera checa “La novia vendida” de Bedrich Smetana, de nuevo junto a Pilar Lorengar:

Le escuchamos ahora cantar en inglés la canción “Be my love”:

Pasamos a escuchar a Fritz Wunderlich en repertorio español, cantando el “Granada” de Agustín Lara:

Y por último una bellísima versión del “Estrellita” de Manuel María Ponce (en alemán de nuevo obviamente):

Y llegamos, por fin, al repertorio natural de Fritz Wunderlich, el alemán, que comenzamos con el aria de Fenton en “Die lustigen Weiber von Windsor”:

Y seguimos con “Der Barbier von Bagdag” de Peter Cornelius:

Franz Schubert fue un compositor muy importante en la carrera de Fritz Wunderlich, sobre todo en el área del Lied, pero también interpretó la ópera “Fierrabras”:

De Richard Wagner interpretó algunos papeles secundarios, como el timonel de “Der fliegende Holländer”:

Destaca también su interpretación de la ópera “Martha” de Friedrich von Flotow, de la que escuchamos el aria “Ach, so Fromm”:

Le escuchamos ahora en dos óperas de Albert Lortzing, comenzando por “Zar un Zimmermann”:

Y seguimos con “Undine”:

Otro hito destacable en la carrera de Fritz Wunderlich fue la interpretación del protagonista de la ópera “Palestrina” de Hans Pfitzner, de la que aquí escuchamos el final junto a Sena Jurinac:

Escuchamos ahora a Fritz Wunderlich cantar la ópera “Der Evangelimann” de Wilhelm Kienzl:

Y destaca también su intervención en “Die Schweigsame Frau” de Richard Strauss, que aquí escuchamos junto a Hilde Güden:

Escuchamos también el aria del tenor italiano de “Der Rosenkavalier” del mismo Strauss:

Pasamos ahora al mundo de la opereta austriaca, en el que también destacó. Comenzamos por Johann Strauss, primero en “Eine Nacht in Venedig”:

Y ahora le escuchamos en algunos fragmentos de “Die Fledermaus”:

De Franz Lehar empezamos por esta bellísima aria de la opereta “Friederike”:

Le escuchamos ahora en “Der Zarewitzch”:

Y por último, el famoso “Dein ist mein ganzes herz” de “Das land des Lächelns”:

Fritz Wunderlich interpretó también varias operetas de Emmerich Kálman, pero vamos a escuchar sólo una, “Gräfin Mariza”:

Le escuchamos ahora en la bellísima canción “Wien, Wien, nur du allein” de Rudolf Sieczynski:

Y pasamos ahora al campo del Lied, del que Fritz Wunderlich ha sido uno de los grandes intérpretes. Comenzamos por “Adelaide” de Ludwig van Beethoven:

Y Schubert… ¡Qué decir de sus interpretaciones de lieder de Schubert! Ese “Die schöne Mullerin” del que fue un intérprete memorable:

Escuchamos también su “Im Abendrot”:

Otro lied mítico es “An die Musik”:

Y terminamos con el “Ständchen” del canto del cisne, uno de los más célebres lied:

Fritz Wunderlich fue también un estacado intérprete de los Dichterliebe de Robert Schumann:

Escuchamos ahora una interpretación suya de un lied de Johannes Brahms:

Histórica es su interpretación, dirigido por Otto Klemperer, de “Das Lied von der Erde”, en la que sorprende en la primera parte al afrontar con semejante facilidad para sus medios líricos una parte que requiere una voz de más peso:

Y terminamos con dos lieder de Richard Strauss. Comenzamos con “Ständchen”:

Y por último el bellísimo “Morgen”:

Este repaso a sus interpretaciones nos ha permitido disfrutar de su arte único, de esa emisión perfecta, nada forzada, de esa voz brillante y potente, de esa musicalidad… Es difícil imaginar lo que podría haber hecho si no hubiera muerto tan joven. Lo que le sucedió fue una tragedia, pero por lo menos gracias a las numerosas grabaciones que nos dejó, podemos seguir disfrutando de su inmenso arte.



20 años sin Pilar Lorengar (02-06-2016)


En 1991, un grupo de importantes cantantes de ópera españoles fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes: Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Teresa Berganza y Pilar Lorengar. Todos ellos nombres sobradamente conocidos por el público… salvo quizá el de Pilar Lorengar, que siendo una de las mejores cantantes femeninas de la península, ha visto como su nombre permanecía un poco en la oscuridad, en buena medida por haber desarrollado la mayor parte de su carrera en Alemania. Así que hoy, que se cumplen 20 años de su prematura muerte (tenía 68 años cuando el cáncer se la llevó) vamos a repasar algunas de las (muchas) joyas que nos dejó.




Pilar Lorenza García (inteligentemente fusionó ese segundo nombre y apellido en su nombre artístico, Pilar Lorengar) nació en Zaragoza el 16 de enero de 1928. Desde muy pequeña participó en un programa de radio, y se mudó a Barcelona para recibir clases de canto, que continuaría en Madrid y en Berlín. En 1949 entra a formar parte del Coro del teatro de la Zarzuela, y debuta en 1950 en Orán, Argelia, con el papel de Maruxa. Sigue cantando Zarzuela, pero su primera intervención relevante fue en 1952, cuando cantó en Barcelona las partes solistas para soprano de la 9ª sinfonía de Beethoven y del Requiem Alemán de Brahms. Vamos a escucharle en una versión posterior (1963) de la 9ª de Beethoven:

Pilar Lorengar fue una referencial intérprete de zarzuela, especialmente en sus primeros años de carrera, en los que además participa en algunas imprescindibles grabaciones del género, como ese “La del manojo de rosas” que protagoniza junto a Renato Cesari bajo la dirección del propio compositor, Pablo Sorozábal, del que aquí escuchamos el magnífico dúo “Hace tiempo que vengo al taller”:

Otra de esas grabaciones míticas de zarzuela será “El caserío” de Jesús Guridi, dirigido por Ataulfo Argenta, junto a Carlos Munguía y Manuel Ausensi. Escuchamos el dúo junto a este último:

Pero no abandonó del todo la zarzuela, como podemos comprobar en esta grabación más tardía de la famosa romanza “De España vengo” de “El niño judío” de Pablo Luna:

Y de esa misma grabación de 1985 escuchamos el dúo de “El dúo de la Africana” junto a Plácido Domingo:

Su debut internacional se produce en 1955 en el Festival de Aix-en-Provence con el Cherubino de “Le nozze di Figaro”, del que escuchamos el aria “Non so più”:

Tras debutar en Londres o en Buenos Aires, en 1958 firma un contrato con la Deutsche Oper Berlin, con la que cantará durante unos 30 años, hasta su retirada. Poco dada a viajar, y más al casarse con Jurgen Schaff, desarrolla gran parte de su carrera en Berlín, donde Mozart será uno de los principales puntales de su repertorio. De hecho, será con la Illia de “Idomeneo” con la que debute, en 1961, en el Festival de Salzburgo.

Pero fue sobre todo con las heroínas de la trilogía dapontiana, así como con la Pamina, con las que triunfará y que serán los pilares de su repertorio. La escuchamos primero en el bellísimo “Dove sono” de “Le nozze di Figaro”:

La escuchamos ahora como Fiordiligi en “Così fan tutte”:

Del “Don Giovanni” la escuchamos primero como Donna Elvira en el “Mi tradì quell’alma ingrata”:

Y terminamos escuchando su maravillosa Pamina de “Die Zauberflöte“,  con el aria “Ach, Ich fühl’s”, de la grabación en estudio que dirigió Georg Solti:

Su debut en Londres, en 1955, fue con “La Traviata” de Verdi, papel que cantó en nuevas ocasiones, y del que escuchamos su aria del último acto, con la lectura de la carta incluida:

De Verdi fueron algunos de los papeles más “pesados” que cantó Pilar Lorengar en su carrera, propia de una soprano lírica pura. Aunque rechazó cantar “Aida” o “Un ballo in maschera”, sí que cantó la Alice de “Falstaff” o la Desdemona de “Otello“, de la que aquí escuchamos el dúo “Dio ti giocondi, o sposo” junto al Otello de Plácido Domingo:

Disfrutemos además de su maravillosa Elisabetta del “Don Carlo“, de la que aquí escuchamos su magnífica aria “Tu che le vanità”:

Y la escuchamos también como la soprano solista del Requiem verdiano en ese “Libera me, Domine” final:

Siendo como ya hemos dicho una soprano lírica pura, se sentía cómoda en no pocos roles del verismo. Comenzamos viendo su “In quelle trine morbide” de la “Manon Lescaut” de Puccini:

A continuación la escuchamos en el aria de Nedda del ·Pagliacci” de Leoncavallo:

La escuchamos también en “La Boheme” de Puccini, en el “Sì, mi chiamano Mimí”:

Otro papel emblemático fue su “Madama Butterfly”, que aquí canta en alemán acompañada del Pinkerton del gran Fritz Wunderlich; magia pura ese dúo final del 1º acto:

Y otro papel en el que sobresalió fue como la “Suor Angelica” de la que aquí, en vez de escuchar el aria, escuchamos toda la escena final, de un nivel interpretativo y vocal que muy pocas sopranos pueden igualar:

Llegó a cantar incluso un papel tan pesado como el de “Tosca”, del que escuchamos aquí el aria “Vissi d’arte”:

De las grabaciones en estudio de arias sueltas cabe destacar esta versión, una de las mejores que se han grabado por cierto, del bellísimo “Sogno di Doretta” de “La Rondine“:

Y la escuchamos también cantando el aria “Ebben, ne andrò lontana” de “La Wally” de Catalani:

Cantó también papeles líricos de ópera francesa, como la Marguerite del “Faust” de Gounod, de la que escuchamos el trío final junto a Nicolai Gedda y Cesare Siepi:

También cantó la Micaela de “Carmen” de Bizet, de la que escuchamos el aria “Je dis que rien ne m’épouvante”:

Podríamos escucharla en otros papeles, como la “Manon” de Massenet, pero prefiero ponerla en un aria por la que tengo una predilección especial, aunque no cantara la ópera completa, el “Depuis le jour” de la “Louise” de Charpentier:

Y claro, pasando tantos años en Alemania, cantó no pocos roles de ópera alemana. Comenzaremos por su Agathe de “Der Freischütz” de Weber:

Cantó óperas como “Mathis der Maler” de Hindemith, de la que no hay fragmentos en Youtube pero que podéis escuchar en Spotify, así como arias de opereta vienesa, aunque si hay un aria que recordar es la canción de Marietta de “Die tote Stadt” de Korngold, una de las mejores versiones de esta bellísima canción:

Y también cantó Wagner, primero la Elsa de “Die Meistersinger von Nürnberg” y luego la Elsa de “Lohengrin”:

Y escuchamos también su magnífica grabación del aria de Elisabeth de “Tannhäuser”:

Hizo también incursiones en el repertorio eslavo, como con “La novia vendida” de Smetana, que cantó en alemán. Cantó también óperas como “Eugen Onegin” o “Jenufa”, pero merece la pena recordar su magnífica grabación del aria de la luna de la “Rusalka” de Dvorak, de nuevo una de las mejores grabaciones de ese aria:

Su repertorio fue todavía mayor, con óperas barrocas y clásicas, como la “Medée” de Cherubini o la Euridice de Gluck, además de numerosas canciones españolas. Extrañamente rechazaba cantar óperas de Richard Strauss, por desgracia.

En 1987 tuvo uno de sus últimos grandes éxitos en Berlín, cantando “Les huguenots” de Meyerbeer. Vamos a escucharla cantando la ópera en alemán, en concreto el dúo del final del 4º acto junto al Raoul de Richard Leech:

Se retiró poco después.

Soprano poco mediática, es mucho menos recordada de lo que debiera por su voz y talento dramático, siendo una de las grandes sopranos de su época, pero tristemente olvidada en su país natal. Como ya hemos mencionado, un cáncer se la llevó a los 68 años, un 2 de junio de 1996, en Berlín. Esperemos con este post ayudar un poquito a recuperar su legado. Y por si no es suficiente, pues invitar a todos a la exposición que la Asociación Aragonesa de la Ópera “Miguel Fleta”, con el apoyo del gobierno de Aragón, va a llevar a cabo en Zaragoza, su ciudad natal, del 29 de septiembre al 11 de diciembre. Todo esfuerzo por recuperar su memoria es bienvenido.



José Serrano, 75 años sin el maestro de la zarzuela (08-03-2016)


No siempre es fácil identificar las zarzuelas con sus respectivos compositores, salvo los casos más destacados (la tabernera de Sorozabal, la Luisa Fernanda de Moreno Torroba, la Verbena de Bretón…). El compositor del que nos toca hablar hoy, José Serrano, que murió en una fecha como esta de hace 75 años, pese a ser un autor prolífico, no es fácilmente identificable con muchas de sus zarzuelas más famosas… bueno, para mí siempre será el compositor de la genial “La canción del olvido”… pero hay mucho más.




José Serrano nace en Sueca, Valencia, el 14 de octubre de 1873. Su padre le enseña música como si fuera un juego, pero el niño muestra gran interés y talento, y termina yendo a estudiar música, primero a Valencia y después a Madrid. En la capital es difícil conseguir trabajo componiendo zarzuela, y pasa años difíciles, hasta que un Fernández Caballero, con problemas de ceguera, le toma como ayudante para la composición de una de sus obras más conocidas, “Gigantes y cabezudos”. Gracias a esto consigue abrirse hueco y los hermanos Álvarez Quintero le proporcionan su primer libreto, “El motete”, que se estrena en 1900. De ellos es también el libreto de su primera obra maestra, “La reina mora”, que se estrena el 11 de diciembre de 1903. En ella, Serrano combina su excelente vena melódica con el ambiente andaluz de la trama, como podemos escuchar en esta “Canción del pajarero” que canta la gran Pilar Lorengar:

De esta zarzuela escuchamos también el dúo “¡Ay, gitana!”, cantado por Manuel Ausensi y Ana María Iriarte:

Y terminamos con esta zarzuela con las Coplas que nos va a cantar otra ilustre, Teresa Berganza:

En 1905 estrena otro de sus grandes éxitos, “Moros y Cristianos”, dedicada a la fiesta del mismo nombre tan típica de muchas localidades levantinas, la zona de origen de José Serrano. Escuchamos la orquestal “Marcha mora”, de magnífica ambientación melódica:

José Serrano es ya un compositor de gran prestigio (de los mejores, seguramente sólo superado por Amadeu Vives) cuando, en 1909, compone el “Himno a la exposición” con motivo de la exposición regional valenciana, que en 1925 se convertirá en el Himno de la comunidad:

El año siguiente, 1910, José Serrano estrena otra zarzuela que sigue en nuestra memoria gracias sobre todo a su jota “Te quiero, morena”: El trust de los tenores”, una página que ha atraído a muchos tenores, incluso ajenos al mundo de la zarzuela. Y para escucharla, nada mejor que un aragonés, el gran Miguel Fleta:

José Serrano sigue trabajando a bien ritmo hasta que, el 17 de noviembre de 1916, estrena la que posiblemente sea su obra maestra, “La canción del olvido”, que cuenta con no pocas páginas memorables. Y empezamos con la canción de Leonello, “Junto al puente de la peña”, que escuchamos en la voz de Vicente Sardinero:

La protagonista, Rosina, ha escuchado escondida esa canción de Leonello, y decide seducirlo, para lo que, escondida, canta una canción que enamora a Leonello; es el “Marinela, Marinela”, la canción del olvido que da título a la zarzuela, y que escuchamos aquí en voz de Ainhoa Arteta, en ese magnífico recital de zarzuela que dio en 1996:

Y terminamos con la página más popular, el “Soldado de Nápoles” para tenor y coro:

Su ritmo de trabajo se reduce notablemente a partir de esos años, y el siguiente título que vamos a destacar nos lleva ya a 1927, con “Los de Aragón”, con su célebre jota que escuchamos en voz de Alfredo Kraus:

El 6 de abril de 1929 estrena una de sus últimas obras, “Los claveles”, de la que escuchamos la romanza de Rosa “¿Qué te importa que no venga?”, en voz de Victoria de los Ángeles:

Y escuchamos también el coro de obreras, “Dice que se va”:

Y así llegamos a su última zarzuela, la famosa “La dolorosa”, de la que destaca la famosa romanza de Rafael “La roca fría del calvario”, en la que se perciben unos acentos veristas de gran impacto dramático. Y ya puestos, vamos a escuchar la mejor versión imaginable, porque a ver quién la ha cantado mejor que el joven Alfredo Kraus en 1959:

A partir de ahí, José Serrano se retira a su localidad natal, Sueca, en concreto a El Perelló, cerca de la Albufera valenciana, donde se dedica a la pesca, hasta que, en 1940, un cáncer de esófago le obliga a ir a Madrid, donde morirá al año siguiente, el 8 de marzo de 1941.

Es por ello hoy una buena fecha para recordar a una gran figura de la zarzuela, un grandísimo compositor que nos dejó obras memorables y que seguramente merecería ser más conocido de lo que es. A ver si conseguimos que José Serrano termine siendo una figura tan conocida como Bretón, Vives o Moreno Torroba, porque en mi opinión bien lo merece.



José María Usandizaga en el centenario de su muerte (05-10-2015)


Como ya comenté en la crónica de Mendi-Mendiyan, José María Usandizaga es una figura muy conocida en Donostia, aunque sólo sea de nombre. Porque en el fondo la mayoría de los donostiarras no tienen ni idea de quién era, y hasta los aficionados a la música seguramente desconozcan su obra… pues bien, hoy se cumplen 100 años de su prematura muerte, y vamos a intentar recordarlo y recuperar algunas de sus obras, que bien merecen la pena.




José María Usandizaga nace el 31 de marzo de 1887 en el seno de una familia de tradición musical; de hecho, será su madre la que empiece a darle lecciones de piano. Estudia música en la propia San Sebastián hasta que, con 14 años, se va a París (gran decisión la suya) a estudiar en la Schola Cantorum, donde tendrá como profesor de composición a Vincent D’Indy:

D’Indy era un compositor muy conservador, alejado de las innovaciones de Bartok o Schönberg, que se mantenía siempre en la órbita tardorromántica. Seguidor de César Frank, como él acogió de buen grado el estilo germano de Wagner. De esta forma, el joven José María Usandizaga recibió influencias diversas que seguramente no habría podido conocer en la mucho más cerrada España. Influencias que se irán viendo a lo largo de su carrera musical.

Usandizaga arrastraba desde joven una mala salud, a diferencia del resto de su familia, y una lesión en su mano izquierda le impide proseguir con su carrera como intérprete, por lo que se centra en la composición.

Su obra en esta época es fundamentalmente orquestal: Suite en La, Obertura sinfónica sobre un tema de canto llano y “Dans le mer”. Para no petar esto con muchos vídeos, sólo compartiré esta última pieza:

La orquestación, la armonía, todo en esta obra nos recuerda a Francia, desde luego. Sus influencias musicales son claras, pero Usandizaga nunca olvidará sus raíces vascas. Y buena prueba de ello es otra de las obras que compone en París, es ente caso música de cámara, el Cuarteto en Sol. En él utiliza algunos temas populares vascos. De este cuarteto vamos a escuchar el 4º y último movimiento, a ritmo de zortziko:

Y es que, a lo largo de toda su carrera, Usandizaga podría ser definido como un compositor nacionalista vasco. Nacionalista en lo musical, decimos (en lo político desconozco su ideología, y poco importa a fin de cuentas).

De vuelta en Donostia, en 1906, José María Usandizaga compone otra obra sinfónica de marcado carácter nacionalista, “Irurak bat” (que en euskera significa “tres en uno”), una rapsodia sobre tres temas populares vascos. En este caso sí que hay connotaciones políticas, ya que el lema “irurak bat” era empleado defender la unión de las tres provincias vascas. Personalmente me parece una de sus obras más interesantes:

Dos años después, en 1908, compondrá otra interesantísima obra, la fantasía para chelo y piano, que fue orquestada tras su muerte por su hermano Ramón (quien terminó otras obras del compositor, como veremos más adelante). Escuchamos aquí la versión orquestada:

De 1909 es su obra pianística “Rapsodia vascongada”. De nuevo, de marcado carácter nacionalista:

Ese mismo año, 1909, cambia su orientación compositiva: la sociedad coral de Bilbao quiere que algunos compositores vascos compongan una ópera en euskera: Jesús Guridi compone “Mirentxu”, y José María Usandizaga compone “Mendi-mendiyan”, que se estrena el 21 de mayo de 1910 en Bilbao, y un año después den Donostia.

Hay pocos fragmentos de esta ópera en Youtube, pero si queréis escucharla entera, está en Spotify. Yo aquí os dejo la romería del comienzo del 3º acto, de marcadísimo aire vasco aunque con algunas innovaciones rítmicas:

A partir de este momento, José María Usandizaga se volcará en el teatro y la música vocal, aunque todavía nos regalará algunas piezas instrumentales, como la fantasía-danza “Hassan y Melihah”:

En 1912 comienza a componer otra ópera, “Costa brava”, que no terminará. Ese mismo año compone una obra para soprano, tenor, coro y orquesta sobre un texto en euskera, “Umezurtza”:

Es en 1913 cuando comienza a trabajar en su obra maestra, Las golondrinas, zarzuela sobre texto de Gregorio Martínez Sierra, estrenada en Barcelona el 5 de febrero de 1914 protagonizada por Emilio Sagi-Barba y Luisa Vela. Su hermano Ramón posteriormente musicará los diálogos para convertirla en ópera, estrenándose esta nueva versión en Barcelona el 14 de diciembre de 1929, contando nada menos que con el gran barítono italiano Carlo Galeffi.

La acción recuerda muchísimo a la de Pagliacci, por su marcado carácter verista, su ambientación entre payasos ambulantes y su triángulo amoroso: Puck, payaso enamorado de su profesión, ama a Cecilia, quien por el contrario odia a los payasos y termina abandonando el circo. Por su parte, Lina ama secretamente a Puck, y ambos triunfan en una pantomima, pero Cecilia vuelve a ser contratada y se desencadena la tragedia, ya que, al provocar a Puck, este la mata y descubre demasiado tarde que podía haber disfrutado del amor de Lina.

Escuchamos primero la canción de la primavera de Lina, “En viejas memorias pierdo”, cantada por Pilar Lorengar:

Justa fama ha alcanzado la pantomima, que escuchamos a continuación:

Pero si algo destaca es esta obra es el personaje de Puck, con dos maravillosos pasajes: la romanza “caminar, caminar” y el “Se reía”, en el que cuenta cómo asesina a Cecilia. Escuchamos primero el “Caminar, caminar” cantado por Carlo Galeffi, que fue quien estrenó la ópera:

Y vemos ahora ese “Se reía” final cantado por Vicente Sardinero:

Tras el éxito de Las Golondrinas, Usandizaga emprende la composición de una nueva ópera, “La llama”, que no llega a terminar. Será de nuevo su hermano Ramón quien la concluya, estrenándose así en Donostia el 30 de enero de 1918. Escuchamos el prólogo de esta última ópera:

Ya hemos comentado que desde niño tuvo mala salud. Finalmente no resistió y sucumbió a la tuberculosis el 5 de octubre de 1915, a los 28 años. Su funeral fue multitudinario, demostrando el gran prestigio del que gozaba en su época, y fue enterrado en el donostiarra cementerio de Polloe, en el panteón familiar:

Espero que este repaso a su biografía haya servido para despertar la curiosidad de alguien por conocer mejor la obra de un compositor de gran prestigio en su época, pero hoy bastante olvidado, salvo por Las golondrinas. ¡Gora Usandizaga!