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140 años del nacimiento de Ethel Barrymore (15-08-2019)

Con una carrera cinematográfica mucho menos extensa que sus célebres hermanos, fue en los años 40 una de las mejores actrices secundarias que ha visto Hollywood, la perfecta definición de una “robaescenas”. Aprovechando el 140 aniversario de su nacimiento repasamos la carrera de la gran Ethel Barrymore.

El nombre de nacimiento de Ethel Barrymore era Ethel Mae Blythe, y nació en Filadelfia, Pensilvania, el 15 de agosto de 1879. Sus padres, Maurice y Georgiana, eran actores teatrales. Su hermano mayor era el actor Lionel Barrymore y su hermano pequeño fue quizá el más famoso actor de los tres, John Barrymore (abuelo de la también actriz Drew Barrymore). 

En 1984 se trasladaron por dos años a Inglaterra, ya que su padre heredó una notable cantidad de dinero allí, siendo estos los mejores años de su infancia, cuando la familia estuvo más unida, al no encontrarse inmersa en giras teatrales. De regreso a Estados Unidos, quiere dedicarse a ser concertista de piano, además de comenzar su gran pasión por el beisbol. Pero en 1893 se traslada con su madre a California, ya que ésta está enferma de tuberculosis, enfermedad de la que muere ese verano, lo que supone el final de su infancia. Al igual que su hermano Lionel (a diferencia de John, que al ser más joven queda al cuidado de su abuela), debe abandonar la escuela y comenzar a trabajar en teatro, debutando en Broadway en 1895. No tarda en trasladarse a Londres, donde permanece entre 1897 y 1898, y obtiene un gran éxito, además de tener como pretendiente a Winston Churchill, a quien rechaza por no querer ser la esposa de un político. Acostumbrados a verla en el cine ya en edad madura, se nos hace extraño imaginarnos que fue una mujer ciertamente bella en su juventud (aunque siempre con esa mirada tan particular suya):

Tras haber tenido varios pretendientes en Inglaterra y en Estados Unidos, Ethel Barrymore se casa el 14 de marzo de 1909 con Russell Griswol Colt, con quien tiene tres hijos, Sammy, Ethel y John Drew, todos ellos dedicados al mundo del espectáculo. Pero el matrimonio no es feliz; ya en 1911 ella firma una demanda de divorcio que no tiene lugar. Pero rumores de malos tratos y evidentes infidelidades de él terminan con un divorcio en 1923. Aunque Ethel mantuvo posteriormente varios romances, no volvió a casarse, al ser una devota católica. 

A comienzos de la década de 1910, buena parte de la familia Barrymore se traslada a Hollywood para trabajar en el cine, y Ethel Barrymore hará lo propio en 1914, debutando en “The nightingale”. Trabajará con frecuencia en el cine hasta 1919. Por el contrario, en los años 20 trabaja exclusivamente sobre las tablas; de hecho, en 1928 se inaugura en Nueva York un teatro con su nombre.

Ethel Barrymore regresa puntualmente al cine en 1932 para acompañar a sus hermanos Lionel y John en “Rasputin y la Zarina”, interpretando a la Zarina Alejandra, en una película criticada por su falta de credibilidad histórica:

Los tres hermanos habían trabajado con anterioridad en una película muda. En esta ocasión, con la llegada del cine sonoro, trabajan juntos por segunda y última vez. De nuevo, Ethel regresa al teatro. 

En 1944, el director Cliffor Odets se encarga de asegurar la presencia de Ethel Barrymore como la madre del despreocupado barriobajero inglés interpretado por Cary Grant en “Un corazón en peligro”:

 

Por este papel, Ethel Barrymore ganará un Oscar a mejor secundaria, aunque afirme no sentirse impresionada por ello. Pero lo cierto es que apenas regresa a las tablas, y dedicará el resto de su carrera al cine. 

En 1946 interpreta a la misteriosa madre de George Brent, asesino de mujeres con problemas, en “La escalera de caracol”, drama de intriga protagonizado por una joven muda interpretada por Dorothy McGuire, consiguiendo una nueva nominación al Oscar:

En 1947 protagoniza varias películas destacables. Por un lado, es la tía de Merle Oberion, pianista que finge ser ciega para poder acercarse al pianista ciego interpretado por Dana Andrews en “Mi corazón te guía”, donde consigue eclipsar al resto del reparto, aún estando todos magníficos:

Interpreta también a la madre del político Joseph Cotten, que emplea a una campesina que terminará triunfando en política, interpretada por Loretta Young, quien ganará el Oscar a mejor actriz, en “Un destino de mujer”:

Pero si destaca en un papel, es el de la esposa del juez Charles Laughton en “El proceso Paradine” de Alfred Hitchcock, drama judicial protagonizado por Gregory Peck gracias al que consigue su tercera nominación al Oscar en un reparto que incluye a Ann Todd y a los debutantes Louis Jourdan y Alida Valli:

En 1948 interpreta a la tratante de arte que trata de impulsar la carrera de Joseph Cotten, pintor obsesionado con la joven que ha conocido y que esconde un secreto, la Jennie del título, interpretada por Jennifer Jones:

En 1949 tiene uno de sus papeles más extensos interpretando a la madre superiora de un convento que esconde en la Viena de post-guerra a una joven bailarina, Janet Leigh, que provoca un conflicto diplomático entre Rusia y Gran Bretaña, encabezados respectivamente por Louis Calhern y Walter Pidgeon:

Pero su gran éxito ese año será interpretar a la rica hacendada sureña que es cuidada por una joven con ascendencia negra, interpretada por Jeanne Crain, que al morir le dejará todos sus bienes en herencia, provocando el posterior drama de la joven, en la película “Pinky” de Elia Kazan:

Por este papel recibe su cuarta y última nominación al Oscar. Y de hecho será el último gran papel de Ethel Barrymore, si bien continúa trabajando en cine en los años 50. En 1952 trabaja junto a Humphrey Bogart en el drama peridístico “El cuarto poder” dirigido por Richard Brooks:

Trabaja además en el drama episódico “Tres amores” y en el musical “Siempre tú y yo”, siendo su último papel en el drama “Johnny Trouble”, en 1957. Pero su ritmo de trabajo se ralentiza por sus problemas cardiacos, que lleva años padeciendo. Finalmente, un infarto acaba con su vida el 18 de junio de 1959, cuando estaba a punto de cumplir 80 años. Fue enterrada en el Calvary Cemetery de Los Angeles:

Quizá la menos problemática de los hermanos Barrymore, Ethel fue una actriz de teatro que dedicó al cine sólo sus últimos años. Pero en esos años nos regaló una decena de papeles memorables que la sitúan en lo más alto del Olimpo cinematográfico. 

10 años de la muerte de Richard Widmark (24-03-2018)


Famoso como villano cinematográfico, pero con una extensa filmografía en la que demostró su polivalencia en casi todos los géneros, hace 10 años nos dejaba uno de los últimos mitos del Hollywood clásico, el actor Richard Widmark.




Richard Weedt Widmark nació el 26 de diciembre de 1914 en la pequeña localidad de Sunrise Township, en el estado de Minnesota, aunque pasará su infancia en distintas localidades del cercano estado de Illinois, ya que su padre, de origen sueco, trabaja como vendedor viajante. Graduado en arte, empieza a trabajar como actor de radio en 1938, participando en numerosas series radiofónicas.

El 5 de mayo de 1943 con la guionista Jean Hazlewood, a quien conocía de sus años de estudiante. Ambos tendrán una única hija, Anne Heath, nacida en 1943. Una perforación de tímpano le impedirá participar en la II Guerra Mundial, así que el mismo año de su boda debuta en Broadway, y seguirá trabajando en teatro en los siguientes años. Será durante una producción en Chicago cuando es descubierto por la Fox, con la que firma un contrato de 7 años.

En ese momento, la Fox va a rodar un thriller, “El beso de la muerte”, que se estrena en 1947,  a mayor gloria de su estrella, Victor Mature, y necesitan a un actor que interprete al villano criminal Tommy Udo. El director de la película, Henry Hathaway, rechaza a Richard Widmark, ya que considera que su aspecto es demasiado intelectual, pero el productor Darryl F. Zanuck insiste. ¿Quién de los dos se equivoca?:

Esta es quizá una de las más míticas escenas del cine negro de los años 40. Este papel le valdrá a Richard Widmark el Globo de oro a mejor estrella emergente y su única nominación al Oscar. Había nacido una estrella. Hathaway se equivocaba, y asumió su error trabajando con el actor en numerosas ocasiones posteriores.

Pero pronto demostrará que no sólo es capaz de interpretara a grandes villanos. Prueba de ello será su papel en “El demonio del mar”, de 1949, en el que actúa como el mentor del joven Dean Stockwell en oposición a su rudo abuelo Lionel Barrymore. Y en 1950 protagoniza el thriller “Pánico en las calles”, de Elia Kazan, en la que interpreta a un doctor del servicio de salud pública que descubre que una víctima de asesinato estaba infectada con peste neumónica, y tendrá que colaborar con un policía poco receptivo, Paul Douglas, para localizar al asesino, el debutante Jack Palance, que es posible que se haya contagiado y pueda extender más la plaga:

Pero ese mismo año volverá a interpretar a un villano en “Un rayo de luz” de Joseph Mankiewicz, como el criminal que perseguirá al doctor negro que interpreta Sidney Poitier acusándole de haber matado a su hermano:

En 1951 volverá a interpretar a un personaje mucho más entrañable, el profesor convertido en militar con problemas físicos y dilemas morales en la campaña del Pacífico de la II Guerra Mundial en la brillante “Situación desesperada” de Lewis Millestone, junto a Karl Malden, Jack Palance y un jovencísimo Robert Wagner:

Demostrado ya su enorme talento como actor dramático, se le confiará ser el protagonista masculino de “Niebla en el alma”, drama psiquiátrico con el que Marilyn Monroe pretendía demostrar que no sólo era una actriz cómica:

En 1953 interpretará a un duro instructor militar, en oposición al mucho más blando Karl Malden, en “Hombres de infantería” de Richard Brooks, teniendo como alumnos a Russ Tamblyn o Carleton Carpenter:

En 1954 trabaja en dos destacables western. El primero, “El jardín del diablo”, le lleva a trabajar de nuevo bajo las órdenes de Henry Hathaway, interpretando a uno de los tres hombres (los otros dos serán Gary Cooper y Cameron Mitchell) que acudan a rescatar al marido de Susan Hayward, atrapado en una mina de oro en territorio apache:

El segundo será la mítica “Lanza rota” de Edward Dmytrick, interpretando a un personaje mucho más negativo, el malvado hijo mayor de Spencer Tracy, empeñado en impedir que su hermanastro pequeño, Robert Wagner, hijo de una india interpretada por Kathy Jurado, se lleve la cuantiosa herencia de su progenitor:

Ese año termina su contrato con la Fox, lo que aporta a Richard Widmark mayor libertad a la hora de elegir sus papeles. Y uno de sus primeros trabajos será en “La tela de araña”, drama de Vincente Minnelli en el que interpreta a un psiquiatra que se ve atacado por su esposa, Gloria Graham, celosa de Lauren Bacall, y por el director de la clínica, Charles Boyer, mientras ve como un joven paciente suyo, John Kerr, desaparece:

Trabaja con posterioridad en varios westerns, entre los que destaca “La ley del talión”, en la que tiene que proteger a un grupo de colonos, entre los que se encuentra el actor infantil Tommy Retting, que ya había interpretado a su hijo en varios films previos:

En 1957 tendrá una de sus mejores interpretaciones como el Rey Carlos VII de Francia en “Santa Juana” de Otto Preminger, con Jean Seberg como Juana de Arco:

En 1958 prueba suerte en un nuevo género, la comedia, junto a Doris Day en “Mi marido se divierte”:

Pero es el Westner el género en el que Richard Widmark se muestra más cómodo por esas fechas, y así acompaña a John Wayne en la épica “El Alamo”, interpretando a Jim Bowie:

En 1961 se estrena bajo las ordenes de John Ford en otro western, “Dos cabalgan juntos”, en la que interpreta a un militar que, acompañado de James Stewart, acude a intentar rescatar a algunos colonos secuestrados por los indios:

Y ese mismo año trabaja en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer, interpretando a un inflexible militar que ha visto las atrocidades cometidas por los nazis y quiere castigarlas con la mayor severidad posible:

En medio de un reparto de lujo, y con un papel bastante breve, Richard Widmark consigue brillar con luz propia gracias a un talento interpretativo pocas veces explotado hasta este nivel.

En 1962 trabaja en uno de los episodios de “La conquista del Oeste”, y en 1964 protagoniza el último western que dirigirá John Ford, el gran combate, interpretando al militar que acompaña a los indios que regresan a sus antiguos territorios:

En 1966 trabaja de nuevo bajo las órdenes de Edward Dmytrik en “Alvarez Kelly”, en la que interpreta aun general confederado que secuestra el ganado que transporta William Holden para el ejército Yanki:

Tras trabajar en algunos western más, Richard Widmark comienza a principios de los años 70 a trabajar en televisión, reduciendo su participación cinematográfica a menudo a papeles secundarios, como el villano Casetti en la mítica “Asesinato en el Orient Express”. En esta época de hecho regresa a los papeles de villano, siendo buena prueba de ello su papel en “De presidio a primera página” de Stanley Kramer, protagonizada por Gene Hackman:

De hecho, su último papel remarcable en cine será el villano del thriller “Coma” de Michael Crichton:

Su última aparición sera en “El color de la ambición”, en 1991:

Richard Widmark se retira de la interpretación por esas fechas. En 1997 muere su esposa, y en 1997 vuelve a casarse con Susan Blanchard, nieta del compositor de musicales Oscar Hammerstein. Pasa el resto de su vida retirado de la vida pública, que además de como actor había tenido también otra faceta como activista a favor del control de armas. Una caída en el año 2007 afecta seriamente a su salud, que no se recuperara, muriendo finalmente en su casa de Roxbury, en el estado de Connecticut, el 24 de marzo de 2008, con 93 años. La Academia tuvo tiempo de sobra para compensar su falta no ya de premios, sino de nominaciones, con un Oscar Honorífico, pero este, lamentablemente, nunca llegó.

Richard Widmark era el prototipo de actor poco ambicioso, que pese a ser un artista capaz de llevar sobre sus hombros el peso de una película, no dudaba en actuar en papeles secundarios junto a otros actores con los que compartió pantalla con frecuencia. Y, con una filmografía tan extensa, nos deja como legado un buen puñado de interpretaciones memorables.



25 años sin el director de cine Richard Brooks (11-03-2017)


8 nominaciones al Oscar, 3 como director y 5 como guionista, de los que sólo uno, como guionista, terminará en victoria, para uno de los más destacados directores de cine de los años 50 y 60. Hoy, 25 años después de su muerte, repasamos la carrera de Richard Brooks.




El verdadero nombre de Richard Brooks era Reuben Sax, y nació en Philadelphia, Pensilvania, el 18 de mayo de 1912. Sus padres, inmigrantes judíos de origen ruso, habían llegado en 1908, recién casados y muy jóvenes, a Estados Unidos, donde encontraron empleo en la industria textil. Reuben fue su único hijo.

Reuben comenzó a estudiar periodismo en la universidad, pero la abandonó al saber que sus padres se habían metido en deudas para pagar su educación, por lo que comenzó a trabajar como reportero, cambiando su nombre por el de Richard Brooks, nombre que en 1943 pasará a ser su nombre legal.

Tras trabajar en la prensa de su ciudad, se traslada a Nueva York, donde además de trabajar en periodismo escribe obras teatrales, que trata de dirigir, pero la quiebra de la compañía con la que trabajaba, así como los deseos de huir de un primer (y desconocido) matrimonio le llevaron en 1940 a trasladarse a Los Angeles, donde buscará trabajo en la industria cinematográfica.

En principio no tiene éxito, y escribe pequeñas historias que lee en la radio, pero en 1941 se casa con Jeanne Kelly, una actriz de los estudios Universal, le consigue trabajo escribiendo guiones para algunas películas de la estrella del Technicolor María Montez; suyo es el guión de “La salvaje blanca”, estrenada en 1943, y de “La Reina de cobra”, estrenada en 1944.

Viendo que no tiene opciones de mejorar los proyectos en los que trabaja, Richard Brooks abandona el estudio Universal y se enrola en la marina en 1943 (además de divorciarse de Jeanne en 1944). Nunca entra en combate, ya que permanece en suelo americano. En el tiempo en el que permanece en la marina escribe y dirige documentales bélicos, además de escribir una novela “The brick foxhole”, novela que será llevada al cine en 1947 dirigida por Edward Dmytryk y que se titulará “Encrucijada de odios”. Gracias a esta película, el productor independiente Mark Helinger se fija en él y, una vez abandonada la marina, le contrata como guionista, Escribe, aunque sin acreditar, el guión de “Forajidos”, película protanizgoada por Burt Lancaster y Ava Gardner y, ya acreditado, los guiones de Fuerza bruta, de 1947, y el de “Cayo Largo”, de 1948, junto con John Huston, que era además el director de la película y que le permitió estar en el set durante el rodaje, lo que permitió a Richard Brooks aprender mucho sobre dirección de cine.

Por esos años Brooks escribe dos nuevas novelas y se casa, por tercera vez, en 1946, con Harriette Levin, matrimonio que durará hasta 1957.

En 1950 la Metro le ofrece un contrato como director, aunque primero escribirá dos guiones. Su debut en la dirección viene con “Crisis”, un thriller protagonizado por Cary Grant, que interpreta a un neurocirujano que, de vacaciones en latinoamérica, es retenido por el dictador local, interpretado por José Ferre, para que le opere, mientras la oposición al dictador secuestra a su esposa para así hacer que falle la operación:

Su siguiente película es “El milagro del cuadro”, una comedia de robos protagonizada por Stewart Granger:

En 1952 tendrá ocasión de trabajar en un proyecto más personal, en este caso para la Fox, “El cuarto poder”, con guión original suyo propio, un thriller periodístico protagonizado por su amigo Humphrey Bogart (que había protagonizado “Cayo Largo”) y la mítica Ethel Barrymore:

En 1953 repite con Humphrey Bogart en el drama romántico ambientado en la Guerra de Corea “Campo de Batalla”, y dirige otra película bélica, “Hombres de infantería”, con toques de comedia, en la que un grupo de nuevos reclutas (entre ellos Robert Arthur, Carleton Carpenter y un divertidísimo Russ Tamblyn) son entrenados por el duro Richard Widmark y el más “blando” Karl Malden, intentando transmitir la idea de que ningún adiestrador es nunca tan duro como la propia guerra:

Y en 1954 dirige el melodrama romántico “La última vez que vi París”, protagonizado por Elizabeth Taylor y Van Johnson:

Pero a Richard Brooks le faltaba un gran éxito que le consagrara, y ese éxito llegó en 1955, cuando adaptó una obra de Evan Hunter que se titularía “Semilla de maldad”, que le valdría su primera nominación al Oscar (por el guión adaptado, todavía no por la dirección). En ella nos describe los ambientes de delincuencia juvenil con un profesor idealista interpretado por Glenn Ford que intentará ayudar a sus conflictivos alumnos, entre ellos un Sidney Poitier que saltará a la fama gracias a este papel. Es también la primera película de Hollywood, en incluir un tema de Rock ‘n’ Roll, el “Rock around the clock” de Bill Haley:

Sus siguientes películas son menores, la comedia dramática familiar “Banquete de bodas”, el western “La última caza” y el drama “Sangre sobre la tierra”, pero en 1958 estrena dos grandes películas. Una de ellas es la adaptación de la obra de Dostoievsky “Los hermanos Karamazov”, protagonizada por Yul Brynner:

Y sobre todo, la película por la que conseguirá dos nominaciones al Oscar (dirección y guión adaptado), la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “La gata sobre el tejado de Zinc”, en la que repite con Elizabeth Taylor y trabaja por primera vez con Paul Newman. Historia viva del cine:

Duelo de bellezas (pocas veces estuvieron más guapos tanto Paul Newman como Lizz Taylor) que de poco les sirvió, ninguno se llevó el Oscar. A Richard Brooks se lo arrebataría… Vincente Minnelli. Sin comentarios.

Tras el éxito de esta película, Richard Brooks se lanza a proyectos independientes, dirigiendo en 1960 la adaptación de la obra de Sinclair Lewis “El fuego y la palabra”, en la que Burt Lancaster interpreta a un farsante que acompaña a una ferviente predicadora interpretada por Jean Simmons:

La película se lleva el Oscar a mejor actor para Burt Lancaster, el de mejor secundaria para Shirley Jones (Jean Simmons no estaba nominada como mejor actriz) y, por fin, el de mejor guión adaptado para Richard Brooks, que no estaba nominado como director:

Ese mismo año Richard Brooks se casa con Jean Simmons, que acababa de divorciarse de Stewart Granger, y en 1961 tendrán una hija, Kate. Terminaron divorciándose en 1980.

Su siguiente película, estrenada en 1962, es otra adaptación de una obra teatral de Tennessee Williams, “Dulce pájaro de juventud”, estrenada en 1962, en la que un aspirante a director que vive como gigolo de una estrella alcohólica (Geraldine Page) regresa a su pueblo para recuperar a su amor de juventud, Shirley Knight, enfrentándose para ello a su padre, Ed Begley:

En 1965 estrena su siguiente película, la adaptación de la obra de Joseph Conrad “Lord Jim”, una ambiciosa y cara película protagonizada por Peter O’Toole con un reparto de lujo que resultó ser un fracaso:

Para sorpresa de Hollywood, su siguiente proyecto fue un western, “Los profesionales”, de 1966, protagonizado por Burt Lancaster, Lee Marvin y Robert Ryan, que le valdrá dos nuevas nominaciones, como director y guionista:

Y en 1967 se metió en un proyecto todavía más ambicioso, la adaptación de la obra de Truman Capote “A sangre fría”, rodada como si de un documental se tratase, que pese a no ser especialmente explícita en su violencia, no deja de ser una película muy dura para la época. Por ella se llevó sus dos últimas nominaciones al Oscar, de nuevo como director y guionista:

Sus últimas películas no tuvieron tanto éxito. La siguiente fue “Con los ojos cerrados”, de 1969, en la que su esposa por aquel entonces, Jean Simmons, interpreta a una alcohólica, papel por el que recibirá su segunda y última nominación al Oscar, que nunca ganará:

En 1971 estrena la comedia “Dólares”, protagonizada por Warren Beatty y Goldie Hawn, y en 1975 estrena el western “Muerde la bala”, protagonizada por Gene Hackman:

En 1977 estrena el drama “Buscando al Sr. Goodbar”, drama protagonizado por Diane Keaton y Richard Gere:

En 1982 estrena la sátira periodística “Objetivo mortal”, protagonizada por Sean Connery, y en 1985 comete el error de estrenar su última película, la mediocre “Juego sucio en Las Vegas”. Richard Brooks se pasó sus últimos años intentando sacar adelante nuevos proyectos, pero problemas de corazón le impidieron llevarlos a cabo, hasta que un infarto acabó con su vida el 11 de marzo de 1992, a los 79 años.

Si bien sus últimas películas no dejan una muy buena imagen de él (como les ha pasado a tantos y tantos grandes directores), durante los años 50 y 60 Richard Brooks fue uno de los mejores adaptadores de grandes clásicos de la literatura, así como e obras teatrales de Tennessee Williams, y por ellas forma parte de la historia del cine.



Glenn Ford en el centenario de su nacimiento (01-05-2016)


A veces un único papel en el cine puede marcar la carrera de un intérprete, para bien o para mal. En el caso que nos ocupa hoy, más bien para mal: Glenn Ford fue un gran actor que ni siquiera recibió una nominación al Oscar: ser el protagonista de la famosísima (pero más bien mediocre) “Gilda” pesó demasiado en su carrera. Una carrera plagada de buenas interpretaciones (no sobresalientes, desde luego, pero siempre convincentes) que, en el centenario de su nacimiento, nos conviene recordar.




Gwyllyn Samuel Newton Ford (afortunadamente pasó a la fama con el más sencillo nombre de Glenn Ford, que a ver quién recuerda su nombrecito real…) nació el 1 de mayo de 1916 en Quebec, Canadá, aunque a los 8 años se trasladó con su familia a Santa Monica, California, donde desde joven se introduce en grupos teatrales. De ahí el salto al cine es el camino lógico, y Glenn Ford ficha por la compañía Columbia en 1939, debutando en “Heaven with a barber wire fence”. Su primer film relevante será en 1940 con “La dama en cuestión”, de Charles Vidor, en la que comparte pantalla con Brian Aherne y con Rita Hayworth, quien será pareja habitual suya en la pantalla y fuera de ella, ya que mantuvieron un romance (no vamos a hablar de la vida sentimental de Ford, con sus 4 matrimonios e innumerables romances, porque a parte de corresponder más a la prensa rosa, no acabaríamos).

Desde sus comienzos como actor ya llamó la atención del director John Cromwell, quien en 1941 le ofrece un papel en “Así acaba nuestra noche”, en la que compartirá pantalla con el gran Fredric March y con la (desgraciadamente) fugaz estrella Margaret Sullavan, en la que interpreta a un fugitivo alemán durante la II Guerra Mundial. Su interpretación atrae la atención de los medios.

Pero poco después Estados Unidos entra en la II Guerra Mundial: Ford se embarca primero en una gira para promocionar la compra de bonos de guerra (durante la que conoce a la actriz y bailarina Eleanor Powell, que será su primera esposa y con quien se casará en 1943, divorciándose en 1959), y luego se enrola en la Marina.

Terminada la guerra regresa al cine en 1946, protagonizando junto a Bette Davis “Una vida robada”. Pero será otra película de ese mismo año la que le lleve a la fama: d nuevo dirigido por Charles Vidor y junto a Rita Hayworth, será el protagonista de “Gilda”. La película no gustó a la crítica (con razón), pero sí al público. El resto es ya historia:

Ford trabaja en esos años en western menores y en algunas otras películas de cine negro, aunque de nuevo sus films más memorables serán junto a Rita Hayworth (pese a que ambos cometieron el error de rechazar protagonizar “Nacida ayer”, que supuso el lanzamiento definitivo de William Holden y el Oscar para Judy Holliday). En 1948 protagonizaron “Los amores de Carmen”. No sé bien qué pintaba Glenn Ford como Don José (no pega ni con cola), pero bueno…

Volverían a trabajar juntos (pero esta vez sin la dirección de Charles Vidor) en 1952 en “La dama de Trinidad”:

Mal iba así la carrera de Glenn Ford, pero alguien acudiría a su rescate. Siendo un actor habitual del cine negro, el gran director alemán Fritz Lang se fijó en él para protagonizar dos míticas películas de ese género. La primera, en 1953, “Los sobornados”, joya del cine negro que protagonizará junto a Gloria Grahame:

La segunda, en 1954, de nuevo junto a Gloria Grahame y con Broderick Crawford, “Deseos humanos”, basada en una obra de Zola:

Gracias a estas películas, su prestigio como actor aumentó considerablemente, y así protagonizó un puñado de películas en 1955, de las que destacaremos dos. La primera, el drama “Melodía interrumpida”, en el que interpreta al esposo de Eleanor Parker, una cantante de ópera que sufre un accidente que le impide retomar su carrera, quizá su papel más dramático hasta la fecha:

La otra, la magnífica “Semilla de maldad” de Richard Brooks, en la que interpreta a un idealista profesor que tiene que enfrentarse a conflictivos alumnos (entre ellos un magnífico Sidney Poitier)… ¿conseguirá su objetivo?:

En 1956 comienza a colaborar con otro director, Delmer Daves, en varios Western, siendo el primero de ellos Jubal, junto a Ernest Borgnine y un malvado Rod Steiger:

En 1957 será “El tren de las 3:10”, en la que interpreta a un forajido al que captura Van Heflin, en otro de sus mejores papeles:

Y trabajará de nuevo con Delmer Daves en 1958 en “Cowboy”. Pero quizá más relevante resulta su participación en otro Western, pero de Anthony Mann, el remake de “Cimarrón” de 1960, junto a Maria Schell. A falta de otra cosa en Youtube, veamos la escena final (spoiler obvio):

En 1961 protagonizará uno de sus mayores éxitos, “Un gangster para un milagro”, de Frank Capra. Protagonizada por una inolvidable “Annie Manzanas” de Bette Davis y rodeado por unos secundarios robaescenas (Thomas Mitchell en su último papel, Edward Everett Horton o Peter Falk), Glenn Ford consigue mantener el tipo… y más, ya que se llevará el Globo de Oro al mejor actor de comedia (aunque los Oscar de nuevo le ignorarán injustamente):

En 1962 comete un serio error: protagonizar “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” de Vincente Minnelli. Acertadamente trasladada la acción de la I a la II Guerra Mundial, con sobresalientes interpretaciones de Charles Boyer, Paul Lukas, Paul Henreid o Karlheinz Böhm, Glenn Ford resultaba demasiado mayor (más de 40 años) para interpretar al protagonista (y competir con el Rodolfo Valentino de la versión muda, algo poco menos que imposible). El fracaso fue absoluto:

Pese a todo, en 1963 volverá a trabajar con Vincente Minnelli, con mucho mejor resultado, en la genial comedia “El noviazgo del padre de Eddie”, interpretando al viudo padre de un Ron Howard al que le quedaban muchos años para ganar el Oscar a mejor director (qué pena que creciera…):

Cada vez más cómodo en la comedia, acompañará a Geraldine Page en “Querido corazón”, de Delbert Mann, en 1964:

Volverá a trabajar con Rita Hayworth en “La trampa del dinero”, aparecerá fugazmente en “¿Arde París?” de René Clément y trabajará en no pocos westerns, como “Los desbravadores” de Burt Kennedy, de 1965, junto a Henry Fonda:

O en “Duelo a muerte en Río Rojo” de Richard Thorpe, de 1967, junto a Angie Dickinson:

Pero su ritmo de trabajo se reduce notablemente, y cada vez trabaja más en televisión. En 1976 trabaja en “La batalla de Midway”, aunque quizá su papel más remarcable sea el de Jonathan Kent en “Superman”de Richard Donner, en 1978:

Su último papel en cine fue en 1991 en “Visiones mortales” Mejor que se lo habría ahorrado.

En 1987 recibió el Premio Donostia, en el que se emocionó recordando a Rita Hayworth, que acababa de morir, y eligió para proyectar en la ceremonia su film más mítico, “Gilda”. Desde mi punto de vista, un error, pero claro, la mitomanía es muy fuerte…

Retirado de la vida pública, Glenn Ford murió de un infarto (sufría del corazón desde tiempo atrás) el 30 de agosto de 2006, a los 90 años, en su casa de Beverly Hills. Está enterrado en el cementerio Woodlawn, en Santa Monica. Tuvo un único hijo, Peter, con su primera esposa, Eleanor Powell.

Infravalorado por la crítica, seguramente por causa de esa “Gilda” que mejor sería olvidar, Glenn Ford fue un actor más que solvente, adaptable a casi cualquier género y que nos regaló un buen puñado de interpretaciones que en un día como hoy nos conviene recordar. Sus dos films con Fritz Lang, “El tren de las 3:10”, “Cimarrón” o “Un gangster para un milagro” bien merecen un repaso.