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In Memoriam: Franco Zeffirelli (15-06-2019)

Tan vinculado al mundo del cine como al del teatro, y sobre todo a la ópera (el pasado verano tuve ocasión de ver dos producciones suyas en la Arena de Verona, Turandot y Aida), fue un director clásico con un marcado preciosismo visual. Hace pocos días nos dejaba el mítico Franco Zeffirelli, y vamos a intentar repasar un poco su carrera.

El verdadero nombre de Franco Zeffirelli era Gian Franco Corsi, y nació en Florencia el 12 de febrero de 1923. Hijo bastardo de Ottorino Corsi, comerciante de telas de Vinci, y de la diseñadora Alaide Garosi. Ambos habían tenido una aventura pase a estar casados, por lo que Gian Franco no podía utilizar el apellido Corsi. Su madre eligió el apellido “Zeffiretti”, tomándolo del aria “Zeffiretti lusinghieri” del “Idomeneo” de Mozart. Pero el registrador escribió mal el apellido y quedó como Zeffirelli. 

Criado por su madre, ésta murió cuando él contaba 6 años, por lo que fue criado por la comunidad de expatriados británica de Florencia, gracias a lo cual fue bilingüe desde su infancia, hablando italiano e inglés. Graduado en la Academia florentina de Bellas Artes, entró en la Universidad para estudiar arquitectura siguiendo el consejo de su padre (que por fin lo reconoció como hijo suyo cuando tenía 19 años). Pero Italia estaba inmersa en la II Guerra Mundial. Franco Zeffirelli lucha como partisano antes de unirse como intérprete a un regimiento británico. Terminada la guerra, vuelve a la universidad, pero ver el Enrique V de Laurence Olivier hace que dirija su atención al teatro. 

Como escenógrafo es descubierto por Luchino Visconti, que cuenta con él como director asistente en varias ocasiones. Zeffirelli colaborará además con otros directores como Vittorio de Sica y Roberto Rossellini, aunque será el estilo de Visconti el que más influya en su carrera. Trabaja como ayudante de dirección en cine y como escenógrafo de teatro y ópera, incluyendo óperas poco frecuentes en la actualidad. Incluso escribe el libreto de la ópera “Anthony and Cleopatra” de Samuel Barber, cuyo estreno también dirige en 1966. 

Su debut como director de cine se produce en 1958 con la comedia “Camping”:

Pero su carrera como director no arranca hasta 1967. Ese año está previsto que dirija la adaptación cinematográfica de la obra teatral de Shakespeare “La fierecilla domada”, que estaba previsto que protagonizaran Sophia Loren y Marcello Mastroiani y que se rodaría en Italia. Pero entonces Richard Burton y Elizabeth Taylor invirtieron un millón de dólares en la producción a cambio de protagonizarla ellos. La película fue un considerable éxito de público y crítica:

Pero al año siguiente es cuando alcanza la fama. Decide dirigir una versión de “Romeo y Julieta” en la que los protagonistas tengan más o menos la edad de los personajes de la obra teatral: Leonar Whiting tenía 17 y Olivia Hussey 16 (uno más que Julieta, si no me equivoco). Pequeño problema porque Zeffirelli no duda en despelotarlos en la escena de la noche de bodas. Pero la película es visualmente bellísima y cuenta con una de las mejores partituras nunca escritas por Nino Rota. Si bien el estilo interpretativo es a menudo demasiado italiano, demasiado tendente al griterío, la película es un enorme éxito, en especial entre los adolescentes que por fin pueden sentirse identificados con los protagonistas:

La escena final es simplemente fascinante. El premio vino con 4 nominaciones al Oscar, de los que ganaría dos de tipo técnico. Las dos nominaciones sin premio fueron mejor película y mejor director para el propio Franco Zeffirelli. Recibió además numerosas nominaciones a los Globos de Oro y a los BAFTA, ganando también algunos de ellos. A día de hoy sigue siendo considerada la mejor adaptación de la más famosa de las obras teatrales de Shakespeare. 

Su siguiente película se estrena en 1972. Se titula “Hermano sol, hermana luna”, y es una biografía de San Francisco de Asís protagonizada, al igual que en el caso de “Romeo y Julieta”, por un actor debutante, en este caso Graham Faulkner. Si bien mantiene una estética similar a la de “Romeo y Julieta”, y la película consigue una nominación al Oscar, no es un éxito de crítica, que la califica como excesivamente dulce:

Ferviente católico (aunque criticado en ocasiones de blasfemo por algunos grupos religiosos), regresa al tema religioso en su siguiente película, una superproducción televisiva de 6 horas, “Jesús de Nazaret”, con un reparto de secundarios de lujo y protagonizada por Robert Powell:

En 1979 estrena “Campeón”, remake de la película homónima de King Vidor de 1931, sobre la vida de un boxeador, interpretado por Jon Voigh, su mujer Faye Dunaway y su hijo Rick Schroder. De nuevo no fue un gran éxito de crítica, pero sí de público, y la película está considerada como la más triste de la historia:

En 1981 estrena “Amor sin límites”, drama sobre una joven pareja que tendrá que hacer frente a la oposición de la familia de ella. La película, moderado éxito de público y con una memorable canción que ganará el Oscar, es un absoluto fracaso de crítica y se lleva numerosas nominaciones a los razzies: 

Quizá a causa de este fracaso, Franco Zeffirelli va a dedicarse los siguientes años a filmar versiones cinematográficas de varias óperas. Comienza en 1982 con “Cavalleria rusticana” de Mascagni y “Pagliacci” de Leoncavallo, ambas protagonizadas por Plácido Domingo. De “Cavalleria rusticana” escuchamos el “Innegiamo” cantado por Elena Obraztsova: 

Y de “Pagliacci” escuchamos el prólogo cantado por Joan Pons:

En 1983 dirige “La Traviata” de Verdi, con Plácido Domingo y Teresa Stratas, ambos protagonistas de su anterior “Pagliacci”. Esta versión consigue una nominación al Oscar (mejor dirección artística para el propio Zeffirelli) y a otros premios:

Y en 1986 estrena “Otello”, adaptación de la ópera verdiana criticada por algunos cortes en la partitura (en especial la canción del sauce de Desdemona), protagonizada por Plácido Domingo y Katia Ricciarelli:

Franco Zeffirelli regresa al cine en 1988, pero de nuevo muy unido al mundo de la música, con “El joven Toscanini”, protagonizada por C. Thomas Howell como el mítico director de orquesta, Sophie Ward y Elizabeth Taylor como una soprano veterana:

En 1990 consigue otro gran éxito adaptando al cine otra de las obras maestras de Shakespeare, en este caso “Hamlet”, con Mel Gibson interpretando al príncipe danés, Glenn Close como su madre, Alan Bates como el pérfido tío Claudio y Helena Bonham Carter como Ofelia. La película fue un éxito considerable:

Mientras, Franco Zeffirelli sigue trabajando en teatro y, sobre todo, en ópera. Entre sus innumerables producciones que pueden encontrarse en Youtube destaca el “Don Carlo” de la inauguración de la temporada de la Scala de Milán de 1992, famosa por el tremendo gallo de Pavarotti en el tercer acto, con un reparto nada desdeñable. Escuchamos a Pavarotti y a Daniela Dessì en el final de la ópera (con la aparición final de Samuel Ramey como Felipe II):

En cine, tras rodar en 1993 “La novicia”, obtiene de nuevo un importante éxito (el último probablemente) en 1996 con su adaptación de “Jane Eyre” de Charlotte Brontë, protagonizada por William Hurt y Charlotte Gainsbourg;

Desde 1994 Franco Zeffirelli fue senador por el partido Forza Italia de su amigo Silvio Berlusconi, quedando aún más demostrada su ideología conservadora. En 1996 confirmó que era homosexual (detestando el término gay). Algunos jóvenes actores a los que dirigió le acusaron tiempo después de abusos, pero ninguno de los casos ha sido demostrado hasta la fecha. 

Sus dos últimas películas son en buena parte biográficas, y no tuvieron gran éxito. La primera, en 1999, es “Te con Mussolini”, en la que un joven huérfano es acogido por unas mujeres británicas amantes de la cultura, interpretadas por Maggie Smith, Judi Dench y Joan Plowright, con Cher en el reparto:

Esta película obtiene un cierto éxito gracias a su impresionante reparto, pero en 2002 “Callas forever” es un fracaso. Muestra los últimos años de la diva, interpretada por Fanny Ardant, cuando un productor, interpretado por Jeremy Irons en una especie de retrato del propio Zeffirelli, intenta convencer de su vuelta a los escenarios. Joan Plowrigh completa de nuevo el reparto:

Alejado del cine, seguía todavía trabajando en la ópera pese a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de junio de 2019 moría en su casa de Roma a los 96 años. El funeral tuvo lugar en Florencia, siendo enterrado en su panteón del cementerio que rodea a la basílica de San Miniato al Monte (cuando estuve allí, hace 6 años, vi un panteón con el nombre “Zeffirelli” que me sorprendió, ya que sabía que ese apellido no existía, era inventado… pues por lo visto era el suyo).

Con una filmografía irregular en la que sobresalen sus adaptaciones de Shakespeare, en el ámbito de la ópera Franco Zeffirelli ha sido una absoluta referencia de la escenografía de corte clásico pero de producciones muy elaboradas y con importante trabajo de dirección de actores. En este caso se ha ido sin duda uno de los más grandes directores de escena y escenógrafos que hemos tenido ocasión de ver.

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

25 años de la muerte de Joseph Mankiewicz (05-02-2018)


Se inició en el mundo del cine como guionista, de donde pasará a la dirección, entrando en la historia por ganar el Oscar a mejor director en dos años consecutivos, 1949 y 1950. Un día como hoy hace 25 años nos dejaba un mito llamado Joseph Mankiewicz.




Joseph Leo Mankiewicz (que es conocido como Joseph L. Mankiewicz, aunque en este artículo suprimiremos la L para simplificar) nació el 11 de febrero de 1909 en Wilkes-Barre, estado de Pensilvania, hijo de inmigrantes judíos de origen alemán, siendo el menor de los e hijos de la pareja, después de Herman y Erna. En 1912 la familia se muda a Nueva York, donde su padre, profesor, se encarga de suministrar a sus hijos una cuidada educación. Tras graduarse en arte, su padre lo envía en 1928 a Berlín para estudiar en su universidad, pero Joseph se aficiona allí al teatro y malvive como corresponsal del Chicago Tribune y traduciendo subtítulos cinematográficos.

Así hasta que en 1929 le llama su hermano Herman, que trabaja como guionista en Hollywood (y que ganará un Oscar por el guión de “Ciudadano Kane”). Sin nada que perder, Joseph Mankiewicz se traslada a la Meca del cine, Allí trabaja como guionista, primero en la Paramount, consiguiendo una nominación al Oscar por “Las peripecias de Skippy” en 1931, antes de trasladarse a la Metro-Goldwyn-Mayer, en busca de mejores proyectos. Así, co-escribe el guión de “El enemigo público número 1”, de 1934, que ganará el Oscar a mejor guión, pero sin incluir a Mankiewicz.

En 1934 se casa por primera vez, con Elizabeth Young, de quien se divorcia en 1937, y con la que tiene un hijo, Eric Reynal.

Tras ver como su fama como guionista aumenta, le propone a Louis B. Mayer, presidente de la Metro, dirigir sus propios guiones; éste rechaza la idea, pero le permite producir algunas películas, de entre las que destacará “Historias de Filadelfia”, nominada al Oscar a mejor Película. Pero algún tiempo después, en 1944, regresa a su faceta como guionista, escribiendo “Las llaves del reino”, protagonizada por Gregory Peck y en la que aparece su segunda esposa, la actriz austriaca Rose Stradner, con la que estaba casado desde 1939 y que se suicidará en 1958. Juntos tendrán 3 hijos, siendo el más famoso de ellos el director y guionista Tom Mankiewicz.

Finalmente, en 1946 decide abandonar la Metro y pasarse a la Fox para poder dirigir sus propios guiones. Y así se estrena con “El castillo de Dragonwyck”, drama de intriga en la que una inocente Gene Tierney se casa con el rico propietario del castillo del título, Vincent Price, que esconde algún peligroso secreto:

Tras dirigir ese mismo año el film de cine negro “Solo en la noche”, en 1947 estrena la comedia “El mundo de George Apley”, protagonizada por Ronald Colman, en una ácida crítica a la elitista burguesía americana, y estrena también uno de sus mayores éxitos, “El fantasma y la Señora Muir”, de nuevo con Gene Tierney (interpretativamente bastante peor que en el film anterior) y un magnífico Rex Harrison como el fantasma del título, que se enamora de la protagonista:

En 1948 repite con Rex Harrison en el film negro “Escape”, y repite género (algo infrecuente en él) en 1949 con “Odio entre hermanos”, protagonizada por Edward G. Robinson y Susan Hayward. Pero en 1949 su gran éxito será “Carta a tres esposas”, magistral guión firmado por él, innovador en cuanto a su estructura dramática, en la que tres mujeres reciben la carta de una “amiga” suya en la que les confiesa que esa misma noche se fugará con el esposo de una de ellas. Pese a cierta mojigatería en su presentación de las mujeres, la película está magistralmente resuelta con sus continuos flash-backs y esa idea de no mostrar nunca en escena a la autora de la carta:

Tal fue el éxito del film que Joseph Mankiewicz ganó tanto el Oscar al mejor guión original como el de mejor director, con sólo 3 años de carrera en este campo:

Pero si alguien piensa que Mankiewicz ha llegado ala cima de su carrera, se equivoca totalmente. En 1950 vuelve a dirigir un guión original propio, “Eva al desnudo”, drama ambientado en el mundo teatral con sus envidias y trampas, que enfrentan a Bette Davis con la novata (pero no tan inocente) Anne Baxter:

Y la historia se repite: Joseph Mankiewicz gana tanto el Oscar a mejor Guión como el de mejor Director (además del de mejor película), en un año nada fácil, ya que competía contra una de las cumbres del cine, “El crepúsculo de los dioses” del gran Billy Wilder, al que machacó literalmente:

También en 1950 había dirigido “Un rayo de luz” drama antirracista en el que un médico negro, Sidney Poitier, atiende a dos hermanos criminales, uno de los cuales muere. El hermano superviviente, Richard Widmark, buscará venganza:

En 1951 se toma su venganza de la caza de brujas McCarthyana en la comedia dramática “Murmullos en la ciudad”, en la que el doctor interpretado por Cary Grant, recién casado con Jeanne Crain (una de las tres esposas de su mítica película), se niega a delatar a un amigo cuando un celoso colega interpretado por Hume Cronyn intenta arruinar su carrera:

El cine de Joseph Mankiewicz se caracteriza por su excelente forma de dirigir a sus intérpretes, pero también por su versatilidad, por su búsqueda constante de nuevos géneros en los que trabajar. Así, en 1952 dirige “Operación Cicerón”, historia de espías que nos cuenta la historia de Elyesa Bazna, interpretado por James Mason (aunque se le cambia el nombre por el de Ulysses Diello), que robó para los alemanes diversos planes de ataque de la embajada británica:

Por esta película se llevará una nueva nominación al Oscar a mejor director.

Su siguiente proyecto es más ambicioso si cabe: la adaptación de la obra de Shakespeare “Julio Cesar”, con un reparto de lujo en el que figuran Louis Calhern, James Mason, Deborah Kerr, Greer Garson, John Gielgud o Edmond O’Brien, y en el que sólo molesta el horrendo Marco Antonio de Marlon Brando:

Su siguiente film, estrenado en 1954, es “La condesa descalza”, ambientado en el implacable mundo del cine que destroza a una estrella, interpretada por Ava Gardner, acompañada por Humphrey Bogart, Rossano Brazzi y Edmond O’Brien, que ganará el Oscar a mejor secundario:

Y de este drama pasamos en 1955 a un musical, “Ellos y ellas”, protagonizado por Marlon Brando (Mankiewicz tenía mucha costumbre de repetir con los actores con los que trabajaba, como ya hemos podido comprobar), Frank Sinatra y Jean Simmons:

Tras unos años de parón, en 1958 estrena su adaptación de “El americano tranquilo” de Graham Greene, protagonizada por Audie Murphy y Michael Redgrave. La película se sitúa en la guerra de Vietnam, pero el ambiente anticomunista e Estados Unidos en ese momento obliga a modificar muchos elementos de la historia, algo que molesta especialmente a Greene. Y tras adaptar a Greene, en 1959 le toca el turno a Tennessee Williams con la perturbadora “De repente el último verano”, con Katherine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, en una película bastante polémica en aquella época por el argumento que trata:

Pero, para su desgracia, el siguiente proyecto que caería en sus manos resultaría ser un regalo envenenado. La Fox, con serios problemas económicos, se embarcó en el proyecto de rodar un peplum espectacular que fuera un éxito de taquilla: una nueva versión de la historia de la reina egipcia Cleopatra. Pero problemas durante el rodaje provocaron la caída del reparto elegido, y la huida del director previsto, Rouben Mamoulian). El proyecto fue a parar a Joseph Mankiewicz, que tuvo que hacer frente al rodaje de la película completa (lo rodado hasta su llegada no valía por el cambio de reparto), a los problemas ocasionados por el escandaloso romance de la pareja protagonista, Elizabeth Taylor y Richard Burton, a la enfermedad de ella, al traslado de la filmación de Londres a Roma y a un enorme incremento del presupuesto. Tras retrasos y retrasos en el rodaje, Mankiewicz presenta una versión de nada más y nada menos que 6 horas de duración, proponiendo dividirla en dos películas. El estudio lo rechaza y despide a Mankiewicz, pero ante la imposibilidad de que cualquier otro realice el montaje, vuelve a contratarlo para editar una versión que pasa primero a 4 horas y luego a 3. Pese al éxito de taquilla, el presupuesto se había incrementado de tal forma (de 2 millones de dólares previstos a 44) que no sirvió para recuperar lo invertido. La Fox se arruina del todo, y el peplum desaparece como género cinematográfico:

La película se estrena en 1963 y consigue 4 Oscars de 9 nominaciones, aunque Mankiewicz no es nominado.

Joseph Mankiewicz tarda años en recuperarse de la traumática experiencia. Si bien es cierto que en 1964 rueda una adaptación moderna de “Un cuento de navidad” de Dickens para televisión, no vuelve a dirigir cine hasta 1967, cuando estrena “Mujeres en Venecia” cínica y genial comedia criminal protagonizada por su actor fetiche, Rex Harrison, con Maggie Smith, Susan Hayward y Cliff Robertson en el reparto:

En 1970 dirige su único Western, “El día de los tramposos”, comedia cínica, ácida, que poco antes no habría pasado la censura ni en sueños, con sexo, desnudos, personajes moralmente ambiguos y constantes giros de guión, protagonizada por Kirk Douglas y Henry Fonda:

Y, por último, en 1972 estrena su última película, una de sus obras maestras, la genial “La huella”, duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, llena de nuevo de constantes giros de guión y situaciones inesperadas:

Por esta película, Mankiewicz consigue una última nominación al Oscar a mejor Director. Pero él se retira a su granja del este, con su tercera esposa, Rosemary Matthews, con quien se casó en 1962, estudiando arte y psiquiatría. Viviría todavía 20 años más, pero no volvió a trabajar nunca. Murió finalmente el 5 de febrero de 1993, días antes de cumplir 84 años.

Director de culto, Joseph Mankiewicz demostró una capacidad única para construir buenos guiones, para dirigir actores y para pasar de un género a otro sin aparente dificultad. Nos legó para la posteridad, de entre su reducida filmografía (apenas una veintena de films) algunas obras maestras que se han convertido en films de culto y que son una verdadera demostración de lo que es el cine.



120 años del nacimiento de Fredric March (31-08-2017)


Hace pocos días hablábamos de Paul Muni, una estrella del Hollywood de los años 30 hoy caída en el olvido. Hoy vamos a hablar de otra gran estrella del Hollywood de los años 30 y 40 (incluso de los 50) hoy bastante olvidada, pese a tener en su haber 2 Oscars y dos Tony (y que además es uno de mis actores favoritos), un día después de que se cumplan 120 años de su nacimiento: hoy hablamos de Fredric March.




Ernest Frederick McIntyre Bickel, que era el nombre real de Fredric March, nació el 31 de agosto de 1897 en Racine, estado de Wisconsin. Su padre, John F. Bickel, era un comerciante y anciano prebiteriano, mientras que su madre, Cora Brown Marcher, era profesora. Fredric estudió en su ciudad natal hasta trasladarse a Madison para asistir a la universidad. Sirvió en la I Guerra Mundial como teniente de artillería y comenzó su carrera profesional trabajando en un banco. Pero una apendicitis le hizo replantearse su vida y se interesó por la interpretación, comenzando en 1920 a trabajar como extra en películas filmadas en Nueva York. Es entonces cuando adopta el nombre de Fredric March, usando una abreviatura del apellido de soltera de su madre.

En 1921 se casa con Ellis Baker, de la que se divorcia en 1927. Un año antes había comenzado a trabajar en Broadway, donde conoce a la que será su segunda esposa, Florence Eldridge, con la que se casa en 1927. Esta segunda unión durará hasta la muerte de él, y adoptaran dos niños. Su éxito en el teatro le lleva a firmar un contrato con la Paramount en 1929, año en el que rueda varias películas, las primeras en las que aparece acreditado.

Será en 1930 cuando se produzca su salto a la fama, con la comedia ambientada en el teatro “The royal family of Broadway”, en la que interpreta un personaje inspirando en el gran actor de la época John Barrymore. Este papel le supuso su primera nominación al Oscar:

Su consagración definitiva vendrá un año después, en 1931, al protagonizar “El hombre y el monstruo”, adaptación del “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson, dirigido por Rouben Mamoulian y acompañado por Miriam Hopkins:

Por este papel vuelve a estar nominado al Oscar. Y ese año se produce algo insólito: dos actores se llevarán el premio: Wallace Beery por “Campeón” y el propio March, pese a tener un voto más que Beery; en aquella época, un voto de diferencia se consideraba insuficiente para proclamarse ganador único.

Convertido ya en un actor de gran prestigio, en 1932 es elegido para protagonizar, junto a Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalberg, el drama romántico “La llama eterna”:

También protagoniza “El signo de la cruz”, drama de época dirigido por Cecil B. de Mille ambientado en la Roma de Nerón, junto a Charles Laughton y Claudette Colbert:

En 1933, protagoniza junto a Cary Grant el drama bélico “El águila y el halcón”, y destaca en la comedia de Ernst Lubitsch “Una mujer para dos”, compartiendo a Miriam Hopkins con Gary Cooper, y con Edward Everett Horton, habitual en el cine de Lubitsch, en el reparto:

En 1934 repite junto a Norma Shearer en un nuevo drama romántico, ambientado en el siglo XIX, en la que tiene que vencer la tiranía del padre de ella, un genial Charles Laughton, para conseguir a su amada:

Protagoniza también la comedia de aventuras “El burlador de Florencia”, interpretando al escultor Benvenutto Cellini, y “La muerte de vacaciones”, en la que interpreta a la muerte, que quiere saber por qué los humanos le temen tanto y se transforma en uno de ellos:

1935 será un gran año para Fredric March. Además de protagonizar “El ángel de las tinieblas”, drama romántico junto a Merler Oberon y Herbert Marshall, visto su éxito en grandes adaptaciones literarias, es elegido para protagonizar dos de ellas. La primera, la adaptación que Richard Boleslawsky realiza de la mítica obra de Victor Hugo “Los miserables”, en la que interpreta al propio Jean Valjean, junto al Javert de Charles Laughton y en la que su mujer, Florence Eldridge, interpreta a Fantine. Su trabajo en esta película es realmente excepcional, y es difícil imaginar a cualquier otro actor del momento capaz de interpretar un personaje tan complejo con semejante nivel:

La otra es la “Ana Karenina” de Clarence Brown, en la que tiene que medirse junto a la inmensa Greta Garbo. Pese a tener 8 años más que la Divina, interpreta a su joven enamorado, el Conde Vronsky, y pese a la irregular adaptación de la obra de Tolstoy, sale bien parado del envite. Comparte reparto junto a Basil Rathbone, Freddie Bartholomew y Maureen O’Sullivan:

En 1936 le tenemos en otra gran adaptación literaria, “El caballero Adverse”, drama de aventuras junto a Olivia de Havilland, interpretando a un personaje ambiguo, que se tiene que enfrentar a los villanos Claude Rains y Gale Sondergaard, él mismo es en realidad un anti-héroe:

Ese mismo año es seleccionado por John Ford para interpretar en “Maria Estuardo” al conde James Hepburn de Bothwell, tercer marido de la reina interpretada por Katherine Hepburn, mientras su esposa Florence Eldridge interpreta a Isabel I:

En 1937 estrena otras dos grandes películas, ambas dirigidas por William A. Wellman y ambas en color. la primera es la comedia dramática “La reina de Nueva York”, en la que interpreta a un periodista que sigue la historia de una mujer supuestamente envenenada por radio, interpretada por Carole Lombard:

La otra es la genial “Ha nacido una estrella”, en la que interpreta a la estrella caída en desgracia Norman Maine, que ve como su mujer, interpretada por Janet Gaynor, alcanza la fama que él tenía y ya no puede recuperar. Por este papel recibe una nueva nominación al Oscar:

Con 40 años, Fredric March todavía es contratado para interpretar a galanes románicos, aunque su versatilidad de estilos es casi insólita en una época de constantes encasillamientos. Pero en 1937 decide volver a Broadway, ya que le interesa más el teatro que el cine. Sigue pese a todo trabajando en Hollywood, aunque no firma contratos de larga duración, manteniendo así su libertad artística. Las películas que estrena en 1938 pasaron sin pena ni gloria, y sus siguientes papeles no son especialmente recordados, aunque se puede destacar su papel en “Susana y Dios” de 1940, interpretando al esposo de Joan Crawford:

Destaca también en 1942 en la comedia romántica “Me enamoré de una bruja” junto a Veronica Lake, en el papel que interpretará años después James Stewart en el remake:

Su regreso por la puerta grande a Hollywood se produce con el drama de William Wyler “Los mejores años de nuestra vida”, drama que narra la vuelta a casa de tres veteranos de la II Guerra Mundial: Dana Andrews, el soldado real Harold Russell y el propio March, que regresa junto a su mujer Myrna Loy y ve con malos ojos como su hija, Teresa Wright, se enamora de Dana Andrews:

La película fue un enorme éxito, y ganó 7 Oscars, entre ellos Mejor Película y Director, y el propio Fredric March se llevó su segundo Oscar. Y en 1947 se lleva su primer Tony por su papel en la obra teatral “Years ago”, escrita por Ruth Gordon. Su talento está ya sobradamente reconocido.

Su siguiente papel cinematográfico relevante será en 1951 en “Muerte de un viajante”, adaptación de la obra teatral de Arthur Miller que March había rechazado interpretar en teatro. Esta interpretación le valió su quinta y última nominación al Oscar, además de ganar el Globo de Oro:

Fredric March ya no tiene aspecto de galán romántico, y eso le relega en cine a papeles secundarios, aunque todavía protagoniza en 1953 “Fugitivos del terror rojo”, película de Elia Kazan que demoniza a los comunistas en un intento por excusar su actitud durante la caza de brujas. No deja de sorprender que March se prestara a colaborar en este panfleto conservador siendo, al igual que su esposa, un conocido demócrata.

En 1954 presenta la entrega de los Oscars, tirando de seriedad e ironía frente a la comicidad del otro presentador, Donald O’Connor:

Tras papeles secundarios en películas como “La torre de los ambiciosos” (por la que se llevará una nominación al BAFTA) o “Los puentes de Toko-Ri”, y de trabajar en televisión en “The best of Broadway”, por la que se lleva una nominación al Emmy, en 1955 vuelve a tener un papel importante en “Horas desesperadas”, en la que su familia es secuestrada en su hogar por Humphrey Bogart:

Ya como secundario, en 1956 interpreta al jefe de Gregory Peck en “El hombre del traje gris”:

Y ese mismo año interpreta a Filipo de Macedonia, padre de “Alejandro Magno”, interpretado por Richard Burton y dirigida por Robert Rossen:

En 1957 gana su segundo premio Tony por su papel teatral en “Larga jornada hacia la noche”, en la que trabaja de nuevo junto a su mujer, que no se lleva el premio pese a estar nominada.

Tras recibir una segunda nominación al Globo de Oro en 1959 por su papel en “En mitad de la noche”, en 1960 comparte pantalla con Spencer Tracy (quien fuera su rival para conseguir el papel que interpretó en “Horas desesperadas”) en la genial adaptación de Stanley Kramer del drama judicial “La herencia del viento”, en la que de nuevo comparte escena con su mujer:

Pocas veces un actor tan contenido como él se mostró tan histriónico, en un papel que, por otro lado, lo requería.

De sus pocos papeles posteriores destaca su labor en “Siete días de mayo”, en la que interpreta al presidente de Estados Unidos que, en plena Guerra Fría, sabe que uno de sus generales pretende derrocarle, en una película en la que participan Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster y Edmond O’Brien, y que le vale una tercera y última nominación al Globo de Oro:

Su último papel cinematográfico relevante es en 1967 en “Un hombre”, protagonizada por Paul Newman. Fredric March, que además de en cine, teatro y televisión, ha trabajado realizando grabaciones como narrador, sufre una operación a causa del cáncer de próstata que padece en 1970, lo que parece haber acabado con su carrera; de ahí la sorpresa de verle en 1973 en la adaptación televisiva de la obra teatral “El repartidor de hielo”, dirigida por John Frankenheimer, junto a Lee Marvin, Robert Ryan y Jeff Bridges:

Finalmente, el 14 de abril de 1975 sucumbía al cáncer de próstata que padecía a los 77. Fue enterrado en su residencia de New Milford, en Connecticut, donde será enterrada también su viuda Florence al morir en 1988.

Fredric March fue uno de las estrellas más populares de los años 30 gracias a su inmenso talento y versatilidad, pero el paso de los años no ha jugado en su favor. Hay que volver a ver todos esos grandes papeles que nos legó para situarle de nuevo en el lugar que le corresponde.



In Memoriam: John Hurt (27-01-2017)


Hay noticias que no por previsibles dejan de ser inesperadas. Sabíamos que John Hurt sufría cáncer de páncreas, pero la noticia su muerte sorprendía tanto por el hecho de que seguía trabajando como por pensarse que ese cáncer estaba superado.




Repasemos la trayectoria de John Hurt. Había nacido el 22 de enero de 1940 en Chesterfield, condado de Derbyshire, siendo su nombre completo John Vincent Hurt. Pese a que su madre había sido una actriz aficionada, su padre, pastor anglicano, impedía que el niño pudiera ir al cine, y cuando éste, en el colegio, se interesó por el teatro, decidió ser actor, se opuso a esta decisión convenciéndole de que se dedicara a ser maestro de arte. Tras diplomarse en arte, en 1960 consigue entrar en la Royal Academy of Dramatic Art, en la que estudiará dos años.

Su debut en el cine fue en 1962, en “El salvaje y la voluntad”, pero su primer papel relevante fue en 1966, cuando en “Un hombre para la eternidad” de Fred Zinnemann interpreta a Richard Rich, el joven que traiciona a Tomas Moro (interpretado por Paul Scofield) y se convierte en el gran villano de la historia, provocando su muerte:

John Hurt llama ya la atención con esta película, hasta el punto de que en 1969 es seleccionado por el director John Huston para protagonizar la comedia de aventuras “La horca puede esperar”, ambientada en la Escocia del siglo XIX, en la que interpreta a un desertor del ejército fugitivo buscando esquivar la pena de muerte:

En 1971 consigue su primera nominación al BAFTA, como mejor actor secundario, por “El estrangulador de Rillington Place”, en la que interpreta al vecino del asesino interpretado por Richard Attenborough:

No tardará mucho en ganar un BAFTA, pero será en la categoría de mejor actor de televisión por su interpretación del excéntrico escritor gay Quentin Crisp en “El funcionario desnudo”, en 1975:

En 1976 llegará uno de sus papeles más recordados, el del emperador Calígula en la serie “Yo, Claudio”, que protagonizaba Derek Jacobi:

No era John Hurt un actor que se conformara con personajes fáciles, desde luego.

En 1978 consigue su primera nominación al Oscar, como mejor actor secundario, por su papel en “El expreso de medianoche” de Alan Parker, como uno de los presos que acompañan al protagonista Brad Davis:

En 1979 le tenemos protagonizando la adaptación televisiva de la obra de Dostoievski “Crimen y castigo”:

Y ese mismo 1979 protagonizaría una de las escenas más desagradablemente famosas de la historia del cine en “Alien, el octavo pasajero”:

Su segunda y última nominación al Oscar (en este caso en la categoría de actor protagonista) llegará en 1980 protagonizando “El hombre elefante” de David Lynch, la historia de un hombre con la cara monstruosamente deformada exhibido como una atracción de feria:

Si bien no se lleva el Oscar, sí gana el BAFTA.

Su filmografía, realmente abundante, alcanza otro momento clave en 1984, con tres films destacables. Por un lado “Reto al destino”, en la que interpreta al jockey Bob Champion. Por otro tenemos “La venganza” de Stephen Frears, en la que interpreta a uno de los asesinos a sueldo contratados para secuestrar al mafioso Terence Stamp:

Y por otro protagoniza la adaptación de la novela de George Orwell “1984” de Michael Radford, interpretando a Winston Smith, el hombre que se revela frente a la opresiva sociedad que le rodea y que se tiene que enfrentar al cruel Richard Burton:

En 1985 pone su voz al villano de la película de animación de Disney “Taron y el caldero mágico”.

Su vida personal, en cambio, no pasaba su mejor momento. Había estado casado con la actriz Annette Robertson entre 1962 y 1964. Posteriormente, desde 1967 mantuvo una larga relación con la modelo francesa Marie-Lise Volpeliere-Pierrot, con quien planeaba casarse tras 15 años como pareja, pero en enero de 1983 mientras ambos montaban a caballo, ella tuvo un accidente y, tras pocas horas en coma, murió. En 1984 se casa con la actriz Donna Peacock, de quien se divorcia en 1990.

El motivo del divorcio fue la relación que él tenía con la asistente de producción Joan Dalton, a la que conoció durante el rodaje de “Escándalo” de Michael Caton-Jones, en 1989. Inmediatamente después del divorcio, John Hurt se casa con ella en enero de 1990 y a los pocos días nace su primer hijo, Sasha. En 1993 nacerá su otro hijo, Nick. La pareja se divorcia en 1996.

En 1990 recibe una nueva nominación al BAFTA, como mejor actor secundario, por su trabajo en “El prado” de Jim Sheridan, protagonizada por Richard Harris:

De entre muchos papeles en películas menores (y en general olvidables) se puede destacar su trabajo en 1995 en “Rob Roy”, de nuevo dirigida por Michael Caton-Jones, junto a Liam Neeson:

En 1997 tiene bastante éxito en el drama indie “Amor y muerte en Long island”, en la que interpreta a un extraño escritor, viudo, que se enamora  de un actor guaperas (el olvidado y olvidable Jason Priestley) al verle por error en una película y va en su busca:

En 1998 aparece junto a un joven Christian Bale en “Todos los animales pequeños”, interpretando de nuevo un personaje excéntrico:

En 2001, John Hurt participa en el rodaje de “Harry Potter y la piedra filosofal” interpretando a Garrick Ollivander, el hombre que le da la varita mágica a Harry (papel que repite en las dos últimas entregas de la saga en 2010 y 2011):

En 2004 participa en “Hellboy” de Guillermo del Toro, mientras en 2005 aparece en “Manderlay” de Lars von Trier. Ese mismo año interpreta al malvado dictador fascista de Gran Bretaña en “V de Vendetta”:

En 2005 se casa por última vez, con la productora Anwen Rees-Meyers.

En 2008 comienza a poner voz al Gran Dragón en la serie “Merlín”, además de aparecer en películas como “Los crímenes de Oxford” de Álex de la Iglesia junto a Elijah Wood:

Y participó también en la odiada secuela “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”:

En 2011 apareció en un pequeño papel en la magnífica “El topo”:

Y apareció también en “melancolía”, de nuevo dirigido por Lars von Trier.

En el año 2015 fue nombrado Caballero del Imperio Británico por la Reina Isabel II. Y en 2012 la academia de cine británico le concedió un BAFTA honorífico (ya hemos dicho que había ganado 2 previamente) pro su contribución al cine británico):

En junio de 2015 anunció que padecía cáncer de páncreas, pero no dejó de trabajar. Finalmente, el pasado 25 de enero, el actor que más veces ha muerto en pantalla moría también en la vida real, recién cumplidos los 77 años. Con varias películas pendientes de estreno (“Jackie” de Pablo Larraín, por ejemplo), se encontraba en pleno rodaje de “Darkest hour” de Joe Wright.

Una filmografía extensa no es sinónimo de buenos papeles, pero sin duda en la carrera de John Hurt, entre muchos papeles menores y olvidables, encontramos un buen puñado de interpretaciones memorables que permitirán que permanezca en la memoria de los cinéfilos.