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Centenario del nacimiento de William Holden (17-04-2018)


Polifacético, prolífico, son adjetivos que encajan a la perfección con William Holden, un actor demasiado joven para formar parte del Hollywood dorado, al que llegó a muy temprana edad, y que supo extender esa forma de entender la interpretación décadas después. Un magnífico actor del que se celebra su centenario.




El verdadero nombre de William Holden era William Franklin Beedle Jr., y nació en la localidad de O’Fallon, al sur de Illinois, el 17 de abril de 1918, en el seno de una familia acomodada que tendría dos hijos más. En 1921 se trasladan a Pasadena, California, en cuyo instituto comenzará a trabajar como actor radiofónico. Estando en California, sólo había un pasito más para debutar en Hollywood, cosa que Beedle hace en 1938, aunque sin acreditar, Su nombre artístico iba a ser Bill Beedle, pero un asistente de director de Columbia le sugirió el nombre de William Holden, usando el apellido de la ex-esposa de ese asistente. Y así debuta ya de forma acreditada en “Sueño dorado”, de Rouben Mamoulian, interpretando a un joven violinista que se dedica al boxeo para ganar dinero y complacer a su ambiciosa amada, Barbara Stanwyck, frente al disgusto de su padre, Lee J. Cobb:

William Holden apenas tenía 20 años, y Barbara Stanwyck se encargó de impulsar su carrera, viendo el gran talento del joven. Ambos mantendrían una estrecha amistad de por vida. Por otro lado, Holden será conocido como “Golden Boy”, “chico dorado”, en alusión al título original del film.

Su siguiente papel reseñable será en 1940 en “Sinfonía de la vida”, melodrama de Sam Wood en el que se enamora de su vecina de al lado, Martha Scott (debutante en el cine y bastante mayor que él, pero quien había interpretado el papel en teatro), mientras la historia costumbrista nos presenta también a sus padres, Thomas Mitchell y Fay Bainter:

Por desgracia, las productoras para las que trabaja, Columbia y Paramount, no le ofrecen grandes papeles, así que tras casarse en 1941 con la actriz Brenda Marshall (con la que tendrá dos hijos, además de adoptar a la hija que ya tenía previamente la actriz), servirá en las Fuerzas Armadas durante la guerra, en la que morirá su hermano Robert. Tras la guerra, su papel más interesante será en el film negro “Cerco de odio”, de Rudolph Maté, de nuevo junto a Lee J. Cobb. Hasta que surja su gran oportunidad en 1950.

El gran Billy Wilder ha escrito una historia ambientada en el mundo del cine, con una apagada estrella de cine mudo y un ambicioso guionista, mucho más joven, aprovechándose de ella a modo de Gigolo. Wilder quiere a Montgomery Clift para el papel protagonista, pero éste lo rechaza, al considerarlo demasiado similar a su anterior papel en “La heredera”, temiendo ser encasillado. El papel recae entonces en el casi olvidado William Holden, que tendrá que enfrentarse a la estrella de cine mudo Gloria Swanson en una de las mejores películas de la historia, la mítica “El crepúsculo de los dioses”:

Pese a la soberbia actuación de la Swanson, he de decir que en mi opinión lo mejor de la película es precisamente la interpretación de Holden, que se vio recompensado con su primera nominación al Oscar y un nuevo impulso a su carrera, ya imparable.

Su siguiente papel, de nuevo en 1950, es en la comedia “Nacida ayer”, de George Cukor, en la que interpreta al periodista que tiene que “educar” a Judy Holliday, la novia del mafioso Broderick Crawford, para terminar enamorándose de ella:

Curiosamente, Judy Holliday le arrebatará el Oscar que tenía casi asegurado Gloria Swanson.

En 1952 es el padrino de la boda de Ronald Reagan y Nancy Davis, ya que es un gran amigo del futuro presidente de Estados Unidos. De aquí se deduce que Holden era republicano, si bien él nunca hará ningún comentario público con respecto a sus opiniones políticas.

William Holden participa a continuación en diversos films bélicos antes de regresar a la comedia en 1953 con “Por siempre mujer”, donde comparte protagonismo con Ginger Rogers:

Ese mismo año protagoniza otra comedia, “La luna es azul”, de Otto Preminger, en la que se enamora de Maggie McNamara frente a los celos de su vecino David Niven:

Ese mismo año protagoniza el western “Fort Bravo”, de John Sturges, junto a Eleanor Parker:

Pero si destaca en una película de 1953, esa será “Traidor en el infierno”, de nuevo a las órdenes de Billy Wilder, en la que interpreta uno de esos personajes cínicos y ambiguos que tan bien se le darán, en un campo de prisioneros nazi en el que hay un traidor al que hay que descubrir:

Si con su primera colaboración con Billy Wilder se llevó su primera nominación al Oscar, con esta segunda se lleva la segunda nominación y, por fin, el preciado premio al mejor actor:

Y Billy Wilder no tendrá mejor idea para su siguiente película que unir a los dos ganadores del Oscar de 1953, William Holden y Audrey Hepburn, junto a Humphrey Bogart en su nueva comedia romántica, “Sabrina”, en la que dos hermanos se enamoran de la hija del chófer de la familia:

Al parecer, durante el rodaje se produjo un romance entre ambos, pero ella le terminará rechazando por su deseo de formar una familia, algo imposible con Holden ya que éste afirmaba haberse hecho una vasectomía.

Pero 1954 es otro año tremendamente productivo en su carrera. Es uno de los protagonistas de la coral “La torre de los ambiciosos”, en la que un grupo de personas se pelean por ocupar el puesto del fallecido director de una empresa, junto a Barbara Stanwyck, Fredric March, Walter Pidgeon o June Allyson, que interpreta a su esposa:

Y trabaja en dos ocasiones junto a Grace Kelly. Una de las películas que rodarán juntos es “La angustia de vivir”, en la que ambos, él como amigo y ella como esposa, intentarán ayudar al alcohólico Bing Crosby, en una película que le valió a Grace Kelly el Oscar a mejor actriz:

Y la otra será la bélica “Los puentes de Toko-Ri”, ambientada en la guerra de Corea, en la que Grace Kelly interpreta a su esposa y está acompañado por Fredric March y Mickey Rooney:

En 1955 protagonizará dos sendos melodramas románticos. El primero, “La colina del adiós” de Henry King, en la que interpreta a un corresponsal de guerra que, en la guerra de Corea, se enamora de una enfermera asiática, interpretada por Jennifer Jones, en un amor interracial muy problemático:

La otra será “Picnic”, de Joshua Logan, en la que interpreta a un trotamundos que se enamora de la chica más guapa del pueblo al que acaba de llegar, interpretada por Kim Novak:

Siguiendo en el cine bélico que tanto frecuentará, en 1957 es uno de los protagonistas de la mítica “El puente sobre el río Kwai” de David Lean, en la que es el líder de la expedición que intenta volar el puente en cuestión, construido por un prisionero Alec Guinness que estará demasiado orgulloso de su trabajo:

En 1959 protagoniza junto a John Wayne el western de John Ford “Misión de audaces”, ambientado en la Guerra de Secesión, en la que Holden interpreta a un médico demasiado amable para el rudo John Wayne:

Ese mismo año establece en Kenia una reserva para la conservación de la fauna salvaje que todavía sigue en funcionamiento, destacando su labor en la conservación del críticamente amenazado antílope Bongo del Este. Esta pasión por la fauna salvaje la demostrará en el cine en 1961 con la película “El león”, que protagoniza junto a Capuccine, actriz con la que tendrá un romance.

Ese mismo año protagoniza “Satán nunca duerme”, drama de Leo McCarey en el que viaja como misionero a China para sustituir al anciano Clifton Webb, enfrentándose a los peligros del avance comunista:

El ritmo de trabajo de William Holden se va ralentizando en estos años, teniendo cada vez menos contratos y, en general, menos interesantes, en especial tras el fracaso de su nueva película junto a Audrey Hepburn, “Encuentro en París”, de 1964:

El western será quizá el género en el que mejor sobreviva durante esos años difíciles, destacando su trabajo como protagonista en “Alvarez Kelly”, de 1966, en la que interpreta a un mercader de ganado que se enfrenta al confederado Richard Widmark para poder llevar el ganado a los Yanquis que le han contratado:

Pero 1966 es un año trágico: William Holden tiene una casa en Suiza y pasa largas temporadas en Europa. Ese año, mientras conduce a gran velocidad por una autopista italiana, bajo los efectos del alcohol, al que es adicto, tiene un accidente que provoca la muerte del conductor del vehículo contra el que choca. La condena fue anulada, pero el suceso le traumatizaría de por vida.

Su recuperación para el cine vendrá en 1969 al protagonizar el western de Sam Peckinpah “Grupo salvaje” junto a Robert Ryan y Ernest Borgnine:

En 1971 protagoniza junto a Ryan O’Neal el western cómico de Blake Edwards “Dos hombres contra el oeste”:

Ese mismo año se divorcia de su esposa Brenda Marshall, para comenzar al año siguiente una relación con la actriz Stefanie Powers, con la que permanecerá hasta su muerte.

William Holden realiza algún otro western siguiendo la estela de la exitosa “Grupo salvaje”, antes de trabajar a las órdenes de Clint Eastwood en el drama “Primavera en otoño”, en la que interpreta a un hombre maduro que se enamora de una joven Hippie:

En 1974 interpreta al constructor del monumental rascacielos en “El coloso en llamas”, en medio de un reparto de lujo encabezado por Paul Newman y Steve McQueen:

En 1976 interpreta al productor televisivo de “Network”, de Sidney Lumet, que tiene que hacer frente a la amenaza que profiere en directo su amigo el presentador Peter Finch de suicidarse en directo a causa de su despido:

William Holden recibirá una tercera y última nominación al Oscar por esta película, pero el premio irá a parar, de forma póstuma, a su compañero de reparto Peter Finch.

En 1978, además de protagonizar la secuela de “La profecía”, trabaja con Billy Wilder por última vez en “Fedora”, drama de cine dentro del cine, en el que interpreta a un productor cinematográfico que intenta recuperar para el cine a una vieja estrella que vive oculta del mundo:

En 1980 regresa al cine de catástrofes, con peor resultado que “El coloso en llamas”, en “El día del fin del mundo”, en la que trabajará de nuevo junto a Paul Newman, en esta ocasión en una isla paradisíaca amenazada por la erupción de un volcán:

Su última película será en 1981, “S.O.B.”, de Blake Edwards, de nuevo ambientada en el mundo del cine junto a Julie Andrews.

William Holden llevaba años padeciendo alcoholismo. El 16 de noviembre de 1981, su cuerpo fue encontrado sin vida en su apartamento de Santa Monica. Al parecer, había muerto 4 días antes, el día 12, desangrado tras abrirse la frente contra la mesilla de su habitación, golpeándose la cabeza a causa de un tropezón con la alfombra. La autopsia reveló que Holden habría permanecido consciente algún tiempo tras el accidente, pero por algún motivo (¿estaba demasiado borracho?) no fue capaz de coger el teléfono y avisar a los servicios de emergencias. También se plantearon sospechas de complot o de suicidio que nunca serían demostradas. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas por el Océano Pacífico.

William Holden tenía sólo 63 años cuando nos dejó, pero su inmenso legado de en torno a 70 películas nos muestra a un actor capaz de desenvolverse con gran soltura en cualquier género, un actor “de los de antes”, lejos de histrionismos y de la moda del Actor’s studio, que nos regaló una gran cantidad de magníficos papeles por los que merece ser recordado.



Centenario del nacimiento de Joan Fontaine (22-10-2017)


“Anoche soñé que volvía a Manderley”. Así comenzaba una de las más míticas películas del Hollywood dorado de los años 30 y 40, la primera película que rodaba en América el británico Alfred Hitchcock. Y también la película que lanzó a la fama a una joven actriz, que hasta entonces apenas había destacado en sus trabajos previos, y que era precisamente la que decía aquellas míticas palabras: la bellísima Joan Fontaine, que, de seguir viva, habría cumplido hoy 100 años.




El nombre real de Joan Fontaine era Joan de Bauvoir de Havilland (lo que ya nos deja pistas de sus parentescos), y nació en Tokio el 22 de octubre de 1917. Su padre, Walter Augustus de Havilland, británico, trabajaba como profesor en la universidad de Tokio, mientras que su madre, Lillian Augusta Fontaine, había sido actriz antes de trasladarse a Japón con su esposo. Ambos tenían una hija mayor, Olivia de Havilland.

La pareja se separó en 1919 por las infidelidades del esposo, asiduo al servicio de las Geishas, y Lillian se trasladó con sus hijas a Estados Unidos, a causa de los numerosos problemas de salud de Joan. Pero en 1933, con 16 años, Joan regresó a Japón para vivir con su padre, donde se graduaría en la escuela para extranjeros en 1935.

Ese mismo año, de regreso a los Estados Unidos, quiso seguir los pasos de su hermana, que despuntaba en Hollywood. Al no permitirle su madre utilizar el apellido familiar, debuta con el nombre de Joan Burfield en 1935 en “No más mujeres”, protagonizada por Joan Crawford y Franchot Tone. Bajo contrato con la RKO, que la considera una actriz emergente, y adoptando el apellido materno como nombre artístico, tiene su primer papel protagonista en 1937 en “Un hospital en las nubes”:

Ese mismo año aparece en “Olivia”, junto a Katherine Hepburn y Franchot Tone, y en “Señorita en desgracia”, junto a Fred Astaire:

Pero esta última es un fracaso que relega a Joan Fontaine a papeles menores en multitud de películas, interpretando por ejemplo a la novia de Cary Grant en “Gunga Din” o con un pequeño papel en la coral “Mujeres” de George Cukor. Pero rechaza el papel de Melania en “Lo que el viento se llevó” (parece que dijo que, si querían a una actriz para hacer de tonta, llamaran a su hermana… razón no le faltaba, en todo caso). La falta de éxitos provoca el fin de su contrato con la RKO en 1939, año en el que se casa por primera vez, con el actor Brian Aherne.

Cuando parece que su carrera cinematográfica ha llegado a su fin, aparece David O. Selznik. En una fiesta, ambos están cenando juntos y comienzan a hablar sobre la novela de Daphne du Maurier “Rebeca”. Selznik está en proceso de producir su adaptación cinematográfica, que será el debut en Hollywood del director Alfred Hitchcock, y le propone audicionar para el papel protagonista (papel cuyo nombre desconocemos, ya que no se menciona en toda la película: es sólo Milady de Winter). Meses de audiciones le suponen su confirmación en el papel, acompañada por Laurence Olivier y Judith Anderson. El resto ya es historia:

Siempre he dicho que “Rebeca” es, junto con “Encadenados”, la mejor película de Hitchcock, y escenas como esta no hacen más que confirmarlo. Y su magnífico trabajo le valió una nominación al Oscar, que injustamente perdió frente a Ginger Rogers.

Para lo que sí le sirvió su papel en Rebeca fue para que Hitchcock volviera a contar con ella al año siguiente en “Sospecha”, que protagoniza junto a Cary Grant:

Y, pese a que la película es mucho más floja que Rebeca, en esta ocasión le sirvió para ganar el Oscar:

Su relación con su hermana Olivia de Havilland, ya de por sí complicada (Joan Fontaine siempre tuvo celos de ella por considerar que era la favorita de su madre), se complicó aún más a raíz de lo que sucedió cuando fue a recoger el premio, al que Olivia también estaba nominada (y que no había ganado hasta la fecha): al anunciarse el nombre de la ganadora, Olivia se levantó para felicitar a su hermana, pero ésta la ignoró. La explicación de Joan Fontaine fue que, con los nervios de oír su nombre, no vio lo que sucedía a su alrededor y de inmediato se dirigió al escenario. Olivia de Havilland le devolverá la afrenta cuando sea ella quien gane el Oscar en 1946.

Sus siguientes grandes papeles llegarán en 1943, cuando protagoniza “Alma rebelde”, versión cinematográfica de “Jane Eyre” en la que le acompaña Orson Welles:

Y esemismo año protagoniza otro drama romántico, terreno en el que se desenvuelve de maravilla, “La ninfa constante”, junto al magnífico Charles Boyer, en una película casi desconocida, pero por la que recibió su tercera y última nominación al Oscar:

La carrera de Joan Fontaine será a partir de entonces bastante irregular. En 1944 protagoniza la adaptación de otra obra de Daphne du Maurier, la aventura de piratas “El pirata y la dama”. En 1947 protagoniza “Abismos”, en la que se aleja de su imagen de niña buena para interpretar a la villana de la película. Y en 1948 se adentra en la comedia de la mano de Billy Wilder en la prescindible “El vals del Emperador”, junto a un pedante Bing Crosby y en la que tampoco ella tiene un buen papel. Pero ese año firmará una de sus más memorables interpretaciones en el mítico melodrama de Max Ophüls “Carta de una desconocida”, adaptación de la novela de Stefan Zweig que protagoniza junto a Louis Jourdan:

En 1950 vuelve a interpretar otro melodrama romántico, en este caso junto a Joseph Cotten, en “Idilio en septiembre”:

Y ese mismo año repite su papel de pérfida en la magnífica “Nacida para el mal” de Nicholas Ray, en la que sólo Robert Ryan es capaz de percibir la maldad que se esconde tras su inocente apariencia:

En 1952 participa en el film de aventuras histórico “Ivanhoe”, junto a Robert Taylor y a Elizabeth Taylor:

Vuelve a su género ideal, el drama, en 1953 con “Una razón para vivir”, acompañada de Ray Milland:

En 1956 protagoniza junto a Dana Andrews la intriga de Fritz Lang “Más allá de la duda”, que aparenta ser un alegato contra la pena de muerte para luego sorprendernos con un final inesperado:

En 1957 protagoniza el polémico drama sobre racismo “Una isla al sol” junto a James Mason:

En 1958 vuelve al drama romántico junto a Rosanno Brazzi en “Una cierta sonrisa”:

En el ocaso de su carrera, en 1961 aparece en la película de aventuras “Viaje al fondo del mar”:

En 1962 vuelve a aparecer en otro drama romántico, pero en este caso en un papel secundario, como la hermana de Jennifer Jones en “Suave es la noche”:

Joan Fontaine sólo aparecerá en una película más, protagonizando en 1966 la película de terror “Las brujas”:

Joan Fontaine empezó a trabajar en teatro en los años 50, protagonizando entre otras obras “Té y simpatía” junto a Anthony Perkins, y seguirá trabajando en los 60 en los escenarios, además de comenzar una carrera televisiva que concluirá en 1994 con la película televisiva “Good King Wenceslas”.

En lo personal, Joan Fontaine se había casado 4 veces y tenía una hija de su segundo marido, además de haber adoptado a una niña peruana, Martita; Joan Fontaine prometió a sus padres biológicos que la llevaría de visita cuando la niña cumpliera 18 años, pero cuando llegó el momento, Martita huyó de casa, enfadando a Joan, que se vio obligada a incumplir su palabra. La relación con sus hijas se enfriaría completamente al enterarse que mantenían contacto con su hermana Olivia, algo que ella rompió por completo cuando no fue avisada a tiempo de la muerte de su madre en 1975. Nunca más volvieron a hablarse. Finalmente, Joan Fontaine, que adelantó a su hermana mayor a la hora de casarse y de ganar el Oscar, le ganó también al morir antes, en concreto el 15 de diciembre de 2013, mientras dormía, a los 96 años. Con ella se iba la actriz que ostenta el récord de ser la única intérprete en ganar un Oscar por una película de Hitchcock, aunque siempre la recordaremos por el que debió ganar y no ganó, esa inolvidable Milady de Winter de Rebeca, uno de esos papeles que han pasado a la historia del cine.



120 años del nacimiento de Fredric March (31-08-2017)


Hace pocos días hablábamos de Paul Muni, una estrella del Hollywood de los años 30 hoy caída en el olvido. Hoy vamos a hablar de otra gran estrella del Hollywood de los años 30 y 40 (incluso de los 50) hoy bastante olvidada, pese a tener en su haber 2 Oscars y dos Tony (y que además es uno de mis actores favoritos), un día después de que se cumplan 120 años de su nacimiento: hoy hablamos de Fredric March.




Ernest Frederick McIntyre Bickel, que era el nombre real de Fredric March, nació el 31 de agosto de 1897 en Racine, estado de Wisconsin. Su padre, John F. Bickel, era un comerciante y anciano prebiteriano, mientras que su madre, Cora Brown Marcher, era profesora. Fredric estudió en su ciudad natal hasta trasladarse a Madison para asistir a la universidad. Sirvió en la I Guerra Mundial como teniente de artillería y comenzó su carrera profesional trabajando en un banco. Pero una apendicitis le hizo replantearse su vida y se interesó por la interpretación, comenzando en 1920 a trabajar como extra en películas filmadas en Nueva York. Es entonces cuando adopta el nombre de Fredric March, usando una abreviatura del apellido de soltera de su madre.

En 1921 se casa con Ellis Baker, de la que se divorcia en 1927. Un año antes había comenzado a trabajar en Broadway, donde conoce a la que será su segunda esposa, Florence Eldridge, con la que se casa en 1927. Esta segunda unión durará hasta la muerte de él, y adoptaran dos niños. Su éxito en el teatro le lleva a firmar un contrato con la Paramount en 1929, año en el que rueda varias películas, las primeras en las que aparece acreditado.

Será en 1930 cuando se produzca su salto a la fama, con la comedia ambientada en el teatro “The royal family of Broadway”, en la que interpreta un personaje inspirando en el gran actor de la época John Barrymore. Este papel le supuso su primera nominación al Oscar:

Su consagración definitiva vendrá un año después, en 1931, al protagonizar “El hombre y el monstruo”, adaptación del “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson, dirigido por Rouben Mamoulian y acompañado por Miriam Hopkins:

Por este papel vuelve a estar nominado al Oscar. Y ese año se produce algo insólito: dos actores se llevarán el premio: Wallace Beery por “Campeón” y el propio March, pese a tener un voto más que Beery; en aquella época, un voto de diferencia se consideraba insuficiente para proclamarse ganador único.

Convertido ya en un actor de gran prestigio, en 1932 es elegido para protagonizar, junto a Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalberg, el drama romántico “La llama eterna”:

También protagoniza “El signo de la cruz”, drama de época dirigido por Cecil B. de Mille ambientado en la Roma de Nerón, junto a Charles Laughton y Claudette Colbert:

En 1933, protagoniza junto a Cary Grant el drama bélico “El águila y el halcón”, y destaca en la comedia de Ernst Lubitsch “Una mujer para dos”, compartiendo a Miriam Hopkins con Gary Cooper, y con Edward Everett Horton, habitual en el cine de Lubitsch, en el reparto:

En 1934 repite junto a Norma Shearer en un nuevo drama romántico, ambientado en el siglo XIX, en la que tiene que vencer la tiranía del padre de ella, un genial Charles Laughton, para conseguir a su amada:

Protagoniza también la comedia de aventuras “El burlador de Florencia”, interpretando al escultor Benvenutto Cellini, y “La muerte de vacaciones”, en la que interpreta a la muerte, que quiere saber por qué los humanos le temen tanto y se transforma en uno de ellos:

1935 será un gran año para Fredric March. Además de protagonizar “El ángel de las tinieblas”, drama romántico junto a Merler Oberon y Herbert Marshall, visto su éxito en grandes adaptaciones literarias, es elegido para protagonizar dos de ellas. La primera, la adaptación que Richard Boleslawsky realiza de la mítica obra de Victor Hugo “Los miserables”, en la que interpreta al propio Jean Valjean, junto al Javert de Charles Laughton y en la que su mujer, Florence Eldridge, interpreta a Fantine. Su trabajo en esta película es realmente excepcional, y es difícil imaginar a cualquier otro actor del momento capaz de interpretar un personaje tan complejo con semejante nivel:

La otra es la “Ana Karenina” de Clarence Brown, en la que tiene que medirse junto a la inmensa Greta Garbo. Pese a tener 8 años más que la Divina, interpreta a su joven enamorado, el Conde Vronsky, y pese a la irregular adaptación de la obra de Tolstoy, sale bien parado del envite. Comparte reparto junto a Basil Rathbone, Freddie Bartholomew y Maureen O’Sullivan:

En 1936 le tenemos en otra gran adaptación literaria, “El caballero Adverse”, drama de aventuras junto a Olivia de Havilland, interpretando a un personaje ambiguo, que se tiene que enfrentar a los villanos Claude Rains y Gale Sondergaard, él mismo es en realidad un anti-héroe:

Ese mismo año es seleccionado por John Ford para interpretar en “Maria Estuardo” al conde James Hepburn de Bothwell, tercer marido de la reina interpretada por Katherine Hepburn, mientras su esposa Florence Eldridge interpreta a Isabel I:

En 1937 estrena otras dos grandes películas, ambas dirigidas por William A. Wellman y ambas en color. la primera es la comedia dramática “La reina de Nueva York”, en la que interpreta a un periodista que sigue la historia de una mujer supuestamente envenenada por radio, interpretada por Carole Lombard:

La otra es la genial “Ha nacido una estrella”, en la que interpreta a la estrella caída en desgracia Norman Maine, que ve como su mujer, interpretada por Janet Gaynor, alcanza la fama que él tenía y ya no puede recuperar. Por este papel recibe una nueva nominación al Oscar:

Con 40 años, Fredric March todavía es contratado para interpretar a galanes románicos, aunque su versatilidad de estilos es casi insólita en una época de constantes encasillamientos. Pero en 1937 decide volver a Broadway, ya que le interesa más el teatro que el cine. Sigue pese a todo trabajando en Hollywood, aunque no firma contratos de larga duración, manteniendo así su libertad artística. Las películas que estrena en 1938 pasaron sin pena ni gloria, y sus siguientes papeles no son especialmente recordados, aunque se puede destacar su papel en “Susana y Dios” de 1940, interpretando al esposo de Joan Crawford:

Destaca también en 1942 en la comedia romántica “Me enamoré de una bruja” junto a Veronica Lake, en el papel que interpretará años después James Stewart en el remake:

Su regreso por la puerta grande a Hollywood se produce con el drama de William Wyler “Los mejores años de nuestra vida”, drama que narra la vuelta a casa de tres veteranos de la II Guerra Mundial: Dana Andrews, el soldado real Harold Russell y el propio March, que regresa junto a su mujer Myrna Loy y ve con malos ojos como su hija, Teresa Wright, se enamora de Dana Andrews:

La película fue un enorme éxito, y ganó 7 Oscars, entre ellos Mejor Película y Director, y el propio Fredric March se llevó su segundo Oscar. Y en 1947 se lleva su primer Tony por su papel en la obra teatral “Years ago”, escrita por Ruth Gordon. Su talento está ya sobradamente reconocido.

Su siguiente papel cinematográfico relevante será en 1951 en “Muerte de un viajante”, adaptación de la obra teatral de Arthur Miller que March había rechazado interpretar en teatro. Esta interpretación le valió su quinta y última nominación al Oscar, además de ganar el Globo de Oro:

Fredric March ya no tiene aspecto de galán romántico, y eso le relega en cine a papeles secundarios, aunque todavía protagoniza en 1953 “Fugitivos del terror rojo”, película de Elia Kazan que demoniza a los comunistas en un intento por excusar su actitud durante la caza de brujas. No deja de sorprender que March se prestara a colaborar en este panfleto conservador siendo, al igual que su esposa, un conocido demócrata.

En 1954 presenta la entrega de los Oscars, tirando de seriedad e ironía frente a la comicidad del otro presentador, Donald O’Connor:

Tras papeles secundarios en películas como “La torre de los ambiciosos” (por la que se llevará una nominación al BAFTA) o “Los puentes de Toko-Ri”, y de trabajar en televisión en “The best of Broadway”, por la que se lleva una nominación al Emmy, en 1955 vuelve a tener un papel importante en “Horas desesperadas”, en la que su familia es secuestrada en su hogar por Humphrey Bogart:

Ya como secundario, en 1956 interpreta al jefe de Gregory Peck en “El hombre del traje gris”:

Y ese mismo año interpreta a Filipo de Macedonia, padre de “Alejandro Magno”, interpretado por Richard Burton y dirigida por Robert Rossen:

En 1957 gana su segundo premio Tony por su papel teatral en “Larga jornada hacia la noche”, en la que trabaja de nuevo junto a su mujer, que no se lleva el premio pese a estar nominada.

Tras recibir una segunda nominación al Globo de Oro en 1959 por su papel en “En mitad de la noche”, en 1960 comparte pantalla con Spencer Tracy (quien fuera su rival para conseguir el papel que interpretó en “Horas desesperadas”) en la genial adaptación de Stanley Kramer del drama judicial “La herencia del viento”, en la que de nuevo comparte escena con su mujer:

Pocas veces un actor tan contenido como él se mostró tan histriónico, en un papel que, por otro lado, lo requería.

De sus pocos papeles posteriores destaca su labor en “Siete días de mayo”, en la que interpreta al presidente de Estados Unidos que, en plena Guerra Fría, sabe que uno de sus generales pretende derrocarle, en una película en la que participan Kirk Douglas, Ava Gardner, Burt Lancaster y Edmond O’Brien, y que le vale una tercera y última nominación al Globo de Oro:

Su último papel cinematográfico relevante es en 1967 en “Un hombre”, protagonizada por Paul Newman. Fredric March, que además de en cine, teatro y televisión, ha trabajado realizando grabaciones como narrador, sufre una operación a causa del cáncer de próstata que padece en 1970, lo que parece haber acabado con su carrera; de ahí la sorpresa de verle en 1973 en la adaptación televisiva de la obra teatral “El repartidor de hielo”, dirigida por John Frankenheimer, junto a Lee Marvin, Robert Ryan y Jeff Bridges:

Finalmente, el 14 de abril de 1975 sucumbía al cáncer de próstata que padecía a los 77. Fue enterrado en su residencia de New Milford, en Connecticut, donde será enterrada también su viuda Florence al morir en 1988.

Fredric March fue uno de las estrellas más populares de los años 30 gracias a su inmenso talento y versatilidad, pero el paso de los años no ha jugado en su favor. Hay que volver a ver todos esos grandes papeles que nos legó para situarle de nuevo en el lugar que le corresponde.



20 años de la muerte de Fred Zinnemann (14-03-2017)


Hoy hace 20 años que nos dejaba un director ganador de cuatro Oscars (dos a mejor director y otros dos por sus cortos) y autor de algunas de las más míticas películas del cine de los años 50 a 70: Fred Zinnemann.




Y todo esto podría haberse ido al traste con los nazis. El cine, fue, como en algunos otros casos, lo que salvó de la muerte de Fred Zinnemann. Su nombre de nacimiento era Alfred Zinnemann, y nació el 29 de abril de 1907 en la ciudad de Rzeszów, por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, actualmente perteneciente a Polonia. Era el primero de los dos hijos que tuvieron Oskar, médico de profesión, y Anna, ambos judíos.

Si bien de niño Fred quería ser músico, estudió derecho en la Universidad de Viena, graduándose en 1927. Pero durante su estancia como estudiante en Viena se siente atraído por el cine, y convence a sus padres para estudiar cinematografía en París en la Escuela Técnica de Fotografía y Cinematografía. Después trabaja en Berlín, donde ejerce precisamente las funciones de cinematógrafo (o director de fotografía) del film mudo “Los hombres del domingo”, en el que participaban futuras estrellas de Hollywood, Robert Siodmark como director y guionista y Billy Wilder como guionista. Esta estancia en Berlín le pone en contacto con el realismo cinematográfico alemán, que influirá en toda su carrera posterior. Poco después, desencantado con la situación social en Alemania y ante la llegada del cine sonoro, convence a sus padres para que le dejen emigrar a Hollywood, la meca del cine. Y esto le salvó la vida, ya que sus padres morirían durante el Holocausto nazi, como la mayoría de los judíos de su ciudad natal.

Allí colabora con el director de documentales Robert J. Flaherty (famoso por haber dirigido en 1922 “Nanook el esquimal”), lo que influirá igualmente en su carrera, en la búsqueda del mayor realismo posible. Y esto se percibe en su debut como director, en la película mexicana “Redes”, de 1936, un drama de realismo social protagonizado en su mayoría por actores no profesionales, pescadores de la zona.

Ya a su llegada a Hollywood había trabajado como extra en “Sin novedad en el frente”, la película que ganaría el Oscar a mejor film en 1930, que dirigía Lewis Milestone, pero será despedido por sus críticas al director. Su opinión positiva sobre Hollywood en un principio se volvió más negativa, al ver como se limitaban los talentos, por lo que su carrera no arranca hasta los años 40. Pese a todo, en 1938 gana el Oscar al mejor corto por “That mothers might live”:

Dirige dos películas menores de terror de serie B en 1942, pero su primer gran éxito llega en 1944 con “La séptima cruz”, drama ambientado en un campo de concentración nazi, protagonizado por Spencer Tracy y Hume Cronyn, que, aunque rodado en estudio, cosa que no agradaba a Fred Zinnemann, incluye en la mayoría de papeles secundarios y extras a refugiados alemanes, en un intento de darle mayor realismo a la historia:

Los siguientes años fueron frustrantes para Zinnemann, que a parte de enterarse de la muerte de sus padres, veía como su contrato con la metro lo obligaba a dirigir dos películas en las que no estaba en absoluto interesado. La cosa cambió cuando, en 1949, pudo dirigir “Los ángeles perdidos”, un drama rodado como si fuera un documental, rodada en escenarios naturales de la devastada Alemania de postguerra que describe la búsqueda de una madre, Jarmila Novorná, de su desaparecido hijo, Ivan Jandl, que mientras es cuidado por un debutante (y nominado al Oscar) Montgomery Clift:

Estrenará en 1948 también “Acto de violencia”, un thriller de cine negro protagonizado por Van Heflin, Robert Ryan y Janet Leigh, que será según el propio Zinnemann la primera vez que se encuentre cómodo dirigiendo sabiendo qué es lo que quiere:

En 1950 dirige “Hombres”, debut cinematográfico de Marlon Brando, en el que éste interpreta a un militar tetraplégico. La película se rodó en un hospital y la mayoría de los personajes son tetrapléjicos reales:

En 1951 gana su segundo Oscar por el cortometraje “Benji”, ambientado en un hospital y protagonizado por un niño que sufre escoliosis. El objetivo del corto era recaudar fondos para la fundación de un hospital. Y dirige un nuevo largo, “Teresa”, de nuevo ambientado tras la II Guerra Mundial, sobre un soldado que se casa con una italiana, Pier Angeli, y se la lleva a Nueva York:

En 1952 dirige la adaptación de la obra teatral de Carson McCullers “Frankie y la boda”, con los protagonistas de la obra teatral, Ethel Waters (que había sido la segunda actriz afroamericana en ser nominada al Oscar, tras Hattie McDaniel, por “Pinky”), un jovencito debutante Brandon de Wilde (que sería nominado al oscar al año siguiente por “Raíces profundas”) y la también debutante Julie Harris, que pese a contar con 26 años interpreta a una niña de 12 años, y que se lleva una nominación al Oscar por este papel:

Y ese mismo año estrena uno de sus mayores éxitos, el western “Solo ante el peligro”, protagonizado por Gary Cooper y Grace Kelly, una metáfora del hombre de principios que se enfrenta él sólo a un mundo que quiere acabar con él, temática muy habitual en la filmografía de Fred Zinnemann. Con una fotografía árida, alejada del pictoricismo de John Ford, el western muestra otro aspecto del realismo tan propio de Zinnemann al transcurrir en tiempo real: la acción transcurre íntegramente en los 85 minutos que dura la película. Esta película se lleva 5 Oscars,incluido el de mejor actor para Cooper, y Zinnemann es nominado como mejor director, aunque no consigue el premio:

Si “Solo ante el peligro” fue un gran éxito (pese a no gustar a John Wayne o Howard Hawks, entre otros expertos en westerns), con si siguiente película el éxito será aún mayor: “De aquí a la eternidad”, basada en la novela de James Jones, estrenada en 1953, repite el esquema de lucha individual frente a un mundo opresivo (representado en especial por Prewitt, personaje interpretado por Montgomery Clift, elección personal de Fred Zinnemann, enfrentado al sargento Fatso Judson que interpreta Ernest Borgnine, aunque también en en Angelo Maggio interpretado por Frank Sinatra, que no era la elección de Zinnemann para el papel, o en el secreto amor de los personajes interpretados por Burt Lancaster y Deborah Kerr). Zinnemann emplea imágenes reales del bombardeo de Pearl Harbour para añadir realismo a la historia. El reparto se completa con Donna Reed, Philip Ober y el casi debutante Jack Warden:

La película obtuvo nada menos que 13 nominaciones al Oscar. Los tres protagonistas nominados, Lancaster, Clift y Kerr se fueron de vacío, no así los secundarios Sinatra y Reed. Ganó además los premios de mejor película y director:

Su siguiente película fue un sorprendente cambio de registro: un clásico musical de Rodgers&Hammerstein, “Oklahoma!”, de 1955, protagonizada por Gordon MacRae, Rod Steiger y la debutante Shirley Jones, que transmite esa esperanza que Zinnemann todavía deposita en América, una visión optimista y buenrrollista del país. Zinnemann demuestra aquí ser un todoterreno en uno de los mejores musicales filmados hasta la fecha:

Vuelve a su terreno habitual en su siguiente película, “Un sombrero lleno de lluvia”, de 1957, basado en la obra teatral de Michael V. Gazzo, historia sobre un heroinómano, contada casi como un documental, con una temática, las drogas, infrecuente y escandalosa en los 50. La película está protagonizada por Don Murray, Eva Marie Saint y el debutante Anthony Franciosa, que fue nominado al Oscar a mejor actor:

En 1959 se estrena su siguiente película, “Historia de una monja”, que nos cuenta la historia de una monja dedicada a la medicina con un conflicto de conciencia al estallar la II Guerra Mundial y afectar a su natal Bélgica, donde su padre es asesinado por los nazis. La estética de primeros planos, copiada del impresionismo alemán, le resultó fácil a Zinnemann gracias a la colaboración de su protagonista, Audrey Hepburn. Peter Finch y Edith Evans completan el reparto de esta película que consiguió 8 nominaciones al Oscar pero no se llevó ninguno:

En 1960 estrena la magnífica “Tres vidas errantes”, rodada en exteriores en Australia, con Robert Mitchum, Deborah Kerr, Peter Ustinov y Glynis Johns. La película consiguió 5 nominaciones al Oscar, incluyendo las de Kerr, Johns y el propio Zinnemann, pero tampoco ganó ninguno:

En 1964 fracasa en una película sobre los maquis tras la Guerra Civil Española, “Y llegó el día de la venganza”, pero se recupera con si siguiente película, la magistral “Un hombre para la eternidad”, de 1966, basada en la obra teatral de Robert Bolt, que narra la historia de Tomás Moro (interpretado por Paul Scofield, que ganará el Oscar a mejor actor) en su lucha de conciencia contra su rey, Enrique VIII, interpretado por Robert Shaw (nominado al Oscar a mejor secundario). La lucha del individuo contra el resto de la sociedad (ni siquiera su mujer, la también nominada Wendy Hiller) le apoya:

8 nominaciones al Oscar de las que gana 6, incluyendo mejor película y mejor director, el segundo en esta categoría que gana Fred Zinnemann:

Fred Zinnemann no volverá a estrenar hasta 1973, cuando presenta “Chacal”, la conocida historia sobre el intento de asesinato de Charles de Gaulle, rodada en los escenarios reales, como le gustaba a Zinnemann, que pese a todo temía el desagrado del público por una historia de la que se conocía el final, cosa que no sucedió, ya que la película fue un gran éxito:

En 1977 estrena su siguiente película, “Julia”, que cuenta la historia de la escritora Lillian Hellman, interpretada por Jane Fonda, y su amiga Julia, luchadora contra los nazis, interpretada por Vanessa Redgrave. La película, rodada de nuevo en escenarios reales, y que fue el debut de Meryl Streep en el cine, fue un enorme éxito que consiguió 11 nominaciones al Oscar, de los que gana 3: guión, actor secundario para Jason Robards y actriz secundaria para la maravillosa Vanessa Redgrave (su único Oscar). Jane Fonda, Maximilian Schell y el propio Zinnemann, en su última nominación, se fueron de vacío, por el contrario:

La película, por cierto, tiene momentos bastante duros que Zinnemann dirige con sumo realismo, como acostumbraba.

Fred Zinnemann comete el error de dirigir una película más, “Cinco días, un verano”. Podía habérsela ahorrado. No añadió nada a su carrera.

Desconocido por las nuevas generaciones de Hollywood, Fred Zinnemann vive retirado el resto de su vida, hasta que un infarto acaba con su vida en Londres el 14 de marzo de 1997, a poco más de un mes de cumplir los 90 años. Su esposa, Renee Bartlett, con la que llevaba casado desde 1936 y con la que tuvo un hijo, apenas le sobrevivió unos meses.

Aunque olvidado por muchas personas que trabajan en el cine, Fred Zinnemann fue una de las figuras más destacadas de Hollywood durante tres décadas, y no podemos entender la historia del cine si ignoramos su importante figura.



25 años sin el director de cine Richard Brooks (11-03-2017)


8 nominaciones al Oscar, 3 como director y 5 como guionista, de los que sólo uno, como guionista, terminará en victoria, para uno de los más destacados directores de cine de los años 50 y 60. Hoy, 25 años después de su muerte, repasamos la carrera de Richard Brooks.




El verdadero nombre de Richard Brooks era Reuben Sax, y nació en Philadelphia, Pensilvania, el 18 de mayo de 1912. Sus padres, inmigrantes judíos de origen ruso, habían llegado en 1908, recién casados y muy jóvenes, a Estados Unidos, donde encontraron empleo en la industria textil. Reuben fue su único hijo.

Reuben comenzó a estudiar periodismo en la universidad, pero la abandonó al saber que sus padres se habían metido en deudas para pagar su educación, por lo que comenzó a trabajar como reportero, cambiando su nombre por el de Richard Brooks, nombre que en 1943 pasará a ser su nombre legal.

Tras trabajar en la prensa de su ciudad, se traslada a Nueva York, donde además de trabajar en periodismo escribe obras teatrales, que trata de dirigir, pero la quiebra de la compañía con la que trabajaba, así como los deseos de huir de un primer (y desconocido) matrimonio le llevaron en 1940 a trasladarse a Los Angeles, donde buscará trabajo en la industria cinematográfica.

En principio no tiene éxito, y escribe pequeñas historias que lee en la radio, pero en 1941 se casa con Jeanne Kelly, una actriz de los estudios Universal, le consigue trabajo escribiendo guiones para algunas películas de la estrella del Technicolor María Montez; suyo es el guión de “La salvaje blanca”, estrenada en 1943, y de “La Reina de cobra”, estrenada en 1944.

Viendo que no tiene opciones de mejorar los proyectos en los que trabaja, Richard Brooks abandona el estudio Universal y se enrola en la marina en 1943 (además de divorciarse de Jeanne en 1944). Nunca entra en combate, ya que permanece en suelo americano. En el tiempo en el que permanece en la marina escribe y dirige documentales bélicos, además de escribir una novela “The brick foxhole”, novela que será llevada al cine en 1947 dirigida por Edward Dmytryk y que se titulará “Encrucijada de odios”. Gracias a esta película, el productor independiente Mark Helinger se fija en él y, una vez abandonada la marina, le contrata como guionista, Escribe, aunque sin acreditar, el guión de “Forajidos”, película protanizgoada por Burt Lancaster y Ava Gardner y, ya acreditado, los guiones de Fuerza bruta, de 1947, y el de “Cayo Largo”, de 1948, junto con John Huston, que era además el director de la película y que le permitió estar en el set durante el rodaje, lo que permitió a Richard Brooks aprender mucho sobre dirección de cine.

Por esos años Brooks escribe dos nuevas novelas y se casa, por tercera vez, en 1946, con Harriette Levin, matrimonio que durará hasta 1957.

En 1950 la Metro le ofrece un contrato como director, aunque primero escribirá dos guiones. Su debut en la dirección viene con “Crisis”, un thriller protagonizado por Cary Grant, que interpreta a un neurocirujano que, de vacaciones en latinoamérica, es retenido por el dictador local, interpretado por José Ferre, para que le opere, mientras la oposición al dictador secuestra a su esposa para así hacer que falle la operación:

Su siguiente película es “El milagro del cuadro”, una comedia de robos protagonizada por Stewart Granger:

En 1952 tendrá ocasión de trabajar en un proyecto más personal, en este caso para la Fox, “El cuarto poder”, con guión original suyo propio, un thriller periodístico protagonizado por su amigo Humphrey Bogart (que había protagonizado “Cayo Largo”) y la mítica Ethel Barrymore:

En 1953 repite con Humphrey Bogart en el drama romántico ambientado en la Guerra de Corea “Campo de Batalla”, y dirige otra película bélica, “Hombres de infantería”, con toques de comedia, en la que un grupo de nuevos reclutas (entre ellos Robert Arthur, Carleton Carpenter y un divertidísimo Russ Tamblyn) son entrenados por el duro Richard Widmark y el más “blando” Karl Malden, intentando transmitir la idea de que ningún adiestrador es nunca tan duro como la propia guerra:

Y en 1954 dirige el melodrama romántico “La última vez que vi París”, protagonizado por Elizabeth Taylor y Van Johnson:

Pero a Richard Brooks le faltaba un gran éxito que le consagrara, y ese éxito llegó en 1955, cuando adaptó una obra de Evan Hunter que se titularía “Semilla de maldad”, que le valdría su primera nominación al Oscar (por el guión adaptado, todavía no por la dirección). En ella nos describe los ambientes de delincuencia juvenil con un profesor idealista interpretado por Glenn Ford que intentará ayudar a sus conflictivos alumnos, entre ellos un Sidney Poitier que saltará a la fama gracias a este papel. Es también la primera película de Hollywood, en incluir un tema de Rock ‘n’ Roll, el “Rock around the clock” de Bill Haley:

Sus siguientes películas son menores, la comedia dramática familiar “Banquete de bodas”, el western “La última caza” y el drama “Sangre sobre la tierra”, pero en 1958 estrena dos grandes películas. Una de ellas es la adaptación de la obra de Dostoievsky “Los hermanos Karamazov”, protagonizada por Yul Brynner:

Y sobre todo, la película por la que conseguirá dos nominaciones al Oscar (dirección y guión adaptado), la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “La gata sobre el tejado de Zinc”, en la que repite con Elizabeth Taylor y trabaja por primera vez con Paul Newman. Historia viva del cine:

Duelo de bellezas (pocas veces estuvieron más guapos tanto Paul Newman como Lizz Taylor) que de poco les sirvió, ninguno se llevó el Oscar. A Richard Brooks se lo arrebataría… Vincente Minnelli. Sin comentarios.

Tras el éxito de esta película, Richard Brooks se lanza a proyectos independientes, dirigiendo en 1960 la adaptación de la obra de Sinclair Lewis “El fuego y la palabra”, en la que Burt Lancaster interpreta a un farsante que acompaña a una ferviente predicadora interpretada por Jean Simmons:

La película se lleva el Oscar a mejor actor para Burt Lancaster, el de mejor secundaria para Shirley Jones (Jean Simmons no estaba nominada como mejor actriz) y, por fin, el de mejor guión adaptado para Richard Brooks, que no estaba nominado como director:

Ese mismo año Richard Brooks se casa con Jean Simmons, que acababa de divorciarse de Stewart Granger, y en 1961 tendrán una hija, Kate. Terminaron divorciándose en 1980.

Su siguiente película, estrenada en 1962, es otra adaptación de una obra teatral de Tennessee Williams, “Dulce pájaro de juventud”, estrenada en 1962, en la que un aspirante a director que vive como gigolo de una estrella alcohólica (Geraldine Page) regresa a su pueblo para recuperar a su amor de juventud, Shirley Knight, enfrentándose para ello a su padre, Ed Begley:

En 1965 estrena su siguiente película, la adaptación de la obra de Joseph Conrad “Lord Jim”, una ambiciosa y cara película protagonizada por Peter O’Toole con un reparto de lujo que resultó ser un fracaso:

Para sorpresa de Hollywood, su siguiente proyecto fue un western, “Los profesionales”, de 1966, protagonizado por Burt Lancaster, Lee Marvin y Robert Ryan, que le valdrá dos nuevas nominaciones, como director y guionista:

Y en 1967 se metió en un proyecto todavía más ambicioso, la adaptación de la obra de Truman Capote “A sangre fría”, rodada como si de un documental se tratase, que pese a no ser especialmente explícita en su violencia, no deja de ser una película muy dura para la época. Por ella se llevó sus dos últimas nominaciones al Oscar, de nuevo como director y guionista:

Sus últimas películas no tuvieron tanto éxito. La siguiente fue “Con los ojos cerrados”, de 1969, en la que su esposa por aquel entonces, Jean Simmons, interpreta a una alcohólica, papel por el que recibirá su segunda y última nominación al Oscar, que nunca ganará:

En 1971 estrena la comedia “Dólares”, protagonizada por Warren Beatty y Goldie Hawn, y en 1975 estrena el western “Muerde la bala”, protagonizada por Gene Hackman:

En 1977 estrena el drama “Buscando al Sr. Goodbar”, drama protagonizado por Diane Keaton y Richard Gere:

En 1982 estrena la sátira periodística “Objetivo mortal”, protagonizada por Sean Connery, y en 1985 comete el error de estrenar su última película, la mediocre “Juego sucio en Las Vegas”. Richard Brooks se pasó sus últimos años intentando sacar adelante nuevos proyectos, pero problemas de corazón le impidieron llevarlos a cabo, hasta que un infarto acabó con su vida el 11 de marzo de 1992, a los 79 años.

Si bien sus últimas películas no dejan una muy buena imagen de él (como les ha pasado a tantos y tantos grandes directores), durante los años 50 y 60 Richard Brooks fue uno de los mejores adaptadores de grandes clásicos de la literatura, así como e obras teatrales de Tennessee Williams, y por ellas forma parte de la historia del cine.



Centenario del nacimiento de Ernest Borgnine (24-01-2017)


Hay actores que, debido a sus rostros o a sus características interpretativas, no tienen mucho éxito en papeles protagonistas, pero se convierten en secundarios de lujo que aumentan el nivel de cada escena en la que aparecen. Y si saben aprovechar esas virtudes, pueden tener una larga y prestigiosa carrera. Éste sería el caso del actor que hoy nos ocupa, Ernest Borgnine, que cumpliría 100 años.




Ermes Effron Brognino había nacido en Hamden, en el estado de Connecticut, el 24 de enero de 1917. Sus padres eras inmigrantes italianos que se separaron dos años después de que Ernest naciera. Así que durante los 4 años siguientes, Ernest se crió con su madre en Italia. Pero la complicada situación política italiana les obligó a volver a los Estados Unidos, donde sus padres se reconciliaron (y tuvieron una niña, Evelyn, en 1925. Es en esta época cuando su padre cambia el apellido familiar de Borgnino a Borgnine.

De joven nada hacía presagiar que Ernest Borgnine se dedicaría a la interpretación. Aficionado al deporte en su etapa estudiantil, tras graduarse en la escuela se enroló en la Marina en 1935, licenciándose con honores en octubre de 1941. Pero el bombardeo japonés a la base americana de Pearl Harbour le hizo volver a enrolarse en la Marina, licenciándose de nuevo terminada la II Guerra Mundial, en septiembre de 1945. Años después recibirá diversos honores militares.

Ernest Borgnine regresa entonces a casa de sus padres, sin saber qué hacer. Trabaja en una fábrica, pero no le satisface. Entonces, su madre le sugiere que, por su personalidad, pruebe suerte en la interpretación, algo que a su padre no le entusiasma.Pero curiosamente Ernest le hace caso y decide probar. Debuta así sobre los escenarios en 1947, trasladándose a Broadway en 1949. Ese mismo año se casa con su novia de la marina, Rhoda Kemins, con la que tendrá una hija, Nancee, en 1952.

Una aparición en una serie de televisión, “”Captain Video”, llama la atención de Hollywood, y así Ernest Borgnine debuta en el cine en 1951 en “The Whistle at Eaton Falls”, y ese mismo año se traslada a vivir a Los Ángeles. Participa en algunas películas, pero su primer gran éxito será interpretando al malvado sargento James “Fatso” Judson, el que asesina al personaje que interpreta Frank Sinatra en la mítica “De aquí a la eternidad” de Fred Zinnemann, estrenada en 1953:

En 1954 le veremos en pequeños papeles en películas como el Western “Veracruz”, junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, o en la cinta histórica “Demetrius y los gladiadores”, secuela de “La túnica sagrada” protagonizada por Victor Mature y Susan Hayward. Aunque quizá su participación más destacada sea en el western “Johnny Guitar”, protagonizado por Joan Crawford:

En 1955 será uno de los villanos que, liderados por Robert Ryan, se enfrenten a Spencer Tracy en la magnífica “Conspiración de silencio” de John Sturges:

Así de grandullón, y Spencer Tracy lo vence con una sola mano…

Ernest Borgnine tenía unas facciones duras que le hacían ideal para los papeles de villano, pero era también un personaje sumamente expresivo que daba mucho juego interpretativo, por lo que fue seleccionado para protagonizar la adaptación cinematográfica de la obra para televisión “Marty”, sobre un treintañero (en la película se especifica que tiene 24 años; Borgnine tenía 38 cuando la rodó, y aparenta ser mayor todavía) soltero que tiene que luchar contra su entorno opresivo para establecer una relación amorosa. Curiosamente, siendo Ernest Borgnine republicano, su pareja fílmica, Betsy Blair, conocida comunista, consiguió el papel por la presión que ejerció su marido por aquel entonces, Gene Kelly, que en caso de que no le dieran el papel a ella se negaría a rodar con el estudio el musical en el que trabajaba. Ernest Borgnine consigue una interpretación entrañable en uno de sus pocos papeles protagonistas:

Llegada la temporada de premios, Ernest Borgnine consigue una nominación al Oscar (la única de su carrera), compitiendo con Spencer Tracy por “Conspiración de silencio”, Frank Sinatra por “El hombre del brazo de oro”, James Dean por “Al este del Edén” y James Cagney por “Ámame o déjame”. Y no sorprendió que, tras llevarse el Globo de Oro, el Oscar también fuera para él, premio que le entregó Grace Kelly:

Pero este triunfo no lo abrirá las puertas a papeles protagonistas. De hecho, le veremos haciendo personajes secundarios de edad superior a la suya. Así, en 1956 lo tenemos en la comedia dramática “Banquete de bodas” de Richard Brooks, interpretando al esposo de Bette Davis (9 años mayor que él), como padre de Debbie Reynolds (15 años más joven), en un papel en el que en todo caso puede lucir sus grandes dotes interpretativas:

En 1956 le vemos también en “Jubal”, junto a Glenn Ford:

Y en 1958 interpreta al padre de Kirk Douglas (que era unos meses mayor que él) y de Tony Curtis interpretando al Rey Ragnar en “Los vikingos”:

En 1958 se divorcia de su mujer, casándose en 1959 con la actriz Katy Jurado, con la que estará hasta 1963. Mientras tanto, su carrera cinematográfica no pasa por un buen momento, con papeles en películas olvidadas o trabajos en Italia (siendo quizá el título más destacable “Barrabás”), por lo que Ernest Borgnine se pasa a la televisión, protagonizando la serie “Barco a la vista”, sobre unos marines desastrosos en la II Guerra Mundial, serie que durará hasta 1966:

Mientras tanto, Ernest Borgnine, tras divorciarse de Katy Jurado, se casa en 1964 con la actriz y cantante Ethel Merman, pero el matrimonio apenas dura 32 días: los fuertes caracteres de ambos provocaban continuas discusiones, y ambos reconocerían que fue un gran error. En 1965, Borgnine se casará por 4ª vez con Donna Rancourt, con la que tendrá un hijo, Christopher, que nace en 1969, y dos hijas, Sharon, nacida en 1965, y Diana, nacida en 1970.

Mientras tanto, en 1965 volvemos a verle en el cine, como uno de los pasajeros del avión Phoenix, pilotado por James Stewart que se estrena en pleno desierto, en “El vuelo del Fénix”, de Robert Aldrich:

Convertido en uno de los actores favoritos de Robert Aldrich, tendrá un pequeño papel en “Doce del patíbulo”, como uno de los altos mandos militares que le ofrecen la misión a Lee Marvin:

De nuevo en films de ambiente bélico, le veremos junto a Rock Hudson en “Estación Polar Cebra” de John Sturges en 1968:

Y en 1969 será uno de los componentes del “Grupo salvaje” de Sam Peckimpah:

Y en 1972 es uno de los protagonistas de “La aventura del Poseidón” de Ronald Neame:

Ese mismo año se divorcia de su esposa, para, al año siguiente, casarse por quinta y última vez con la empresaria Tova Traesnaes, con la que permanecerá el resto de su vida.

En 1973 vuelve a trabajar bajo las órdenes de Robert Aldrich en “El emperador del Norte”, volviendo a hacer de villano frente a Lee Marvin:

En los siguientes años trabajará en innumerables películas en papeles secundarios. Le tenemos por ejemplo en el breve papel del malvado padre del mendigo Mark Lester en “El príncipe y el mendigo” de Richard Fleischer de 1977:

Y en 1978 repite a las órdenes de Sam Peckimpah en “Convoy”, ejerciendo de villano:

En 1979 participa en la adaptación televisiva de “Sin novedad en el frente”, una de las mejores historias antibélicas escritas:

Pese a la edad, Ernest Borgnine seguirá apareciendo en numerosas películas, como “1997: Rescate en Nueva York” de John Carpenter o en un pequeño papel en la magnífica “Gattaca”. Su última película relevante será “Red”, en 2010.

Finalmente, el 8 de julio de 2012 moría Ernest Borgnine a los 95 años de un fallo renal. Nos dejaba así un actor casi mítico, eterno secundario de lujo en cerca de un centenar de films, ganador de un Oscar y una descripción perfecta de lo que es tener recursos interpretativos para sacar adelante cualquier papel, de comedia a drama, desde los más entrañables a los más odiosos. Con él se iba desde luego un actor con todas las letras, un actor de verdad.