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40 años de la muerte de John Wayne (11-06-2019)

En el Hollywood clásico de los años 30 y 40 no había espacio para el multifacetismo; todos los actores estaban encasillados en algún género. Así, si pensamos en las aventuras, pensamos en Errol Flynn. Para las screwball comedies tenemos a Cary Grant. Humphrey Bogart es el rey del cine negro, mientras para los dramas recurrimos a Spencer Tracy y para los biopics a Paul Muni. ¿Y para los westerns? Su extensa filmografía lo confirma, en este género el rey era John Wayne. En el 40 aniversario de su muerte repasamos su carrera. 

El nombre de nacimiento de John Wayne era Marion Robert Morrison, y nació el 26 de mayo de 1907 en la pequeña ciudad de Winterset, en el estado de Iowa, donde aún se conserva su casa natal:

Su familia, de religión presbiteriana, tenía origen inglés, escoces y, sobre todo, irlandés. Cuando sus padres tuvieron otro hijo decidieron llamarle Robert, por lo que cambiaron el segundo nombre de Marion, que pasa a ser Marion Mitchell Morrison. La familia se mudó pronto a California, estableciéndose en 1916 en Glendale, donde su padre, veterano de la Guerra Civil, trabaja de farmacéutico. Es allí donde pasea a su Terrier, llamado “Little Duke”, cuando empieza a ser conocido como “Duke”, el Duque, apodo que mantendrá de por vida, ya que prefería ese apodo a ser conocido como Marion (perfectamente comprensible, por otro lado). 

De joven destaca tanto en el lado deportivo como en el académico. Juega al fútbol, escribe en el periódico del instituto y forma parte de la Orden DeMolay (próxima a la masonería). Comienza a estudiar leyes en la universidad y juega al fútbol en el equipo de la misma. Pero una rotura de clavícula haciendo surf acaba con su carrera deportiva y, con ello, con su estancia en la universidad.

Su entrenador le consigue, en todo caso, trabajo como extra en las películas que rueda John Ford con el actor Tom Mix, lo que le permite incluso conocer al mítico Wyatt Earp, amigo de Mix. Fue poco a poco consiguiendo papeles mayores, siendo su debut propiamente dicho en 1926  en la película “El asalto al tren expreso”. Estamos todavía en época de cine mudo, y Wayne ni siquiera aparece acreditado en el film. 

En 1929 aparece acreditado como Duke Morrison en un musical, “Words an music”. Pero en 1930 Raoul Walsh le elige como protagonista de “La gran jornada” y propone que sea acreditado como Anthony Wayne, en honor a un general de la Guerra de Independencia, pero el estudio (la Fox) dice que suena demasiado italiano. Walsh propone entonces que sea llamado John Wayne, lo que es aceptado por la productora (todo esto sin que él esté presente). El resto ya es historia:

El problema fue que la película era demasiado ambiciosa y terminó siendo un fracaso económico. Eso relegó a John Wayne a actor secundario de películas de serie A y a protagonista de infinidad de westerns de serie B (él mismo calculaba que debían rondar las 80), en la que incluso se le quiso convertir en un cowboy cantante (doblado, él no cantaba). Mientras tanto, el género del western cae en desgracia. 

Así, cuando John Ford quiere rodar en 1939 “La diligencia”, se encuentra con que ninguna productora la acepta, así que decide contactar con el productor privado Walter Wanger para poder rodarla. Cuenta con una de las grandes estrellas del momento, Claire Trevor, y con un nada desdeñable reparto, con Thomas Mitchell (que ganará el Oscar a mejor secundario), Donald Meek, John Carradine, George Bancroft… pero para protagonizarla eligió a John Wayne, al que veía como un “chico para todo”, solvente pero no brillante. La película fue un enorme éxito de crítica y de pronto John Wayne se convirtió en estrella:

En 1940 repite con Raoul walsh y Claire Trevor en el western “Mando siniestro”, y rueda de nuevo a las órdenes de Ford “Hombres intrépidos”, drama bélico ambientado ya en plena II Guerra Mundial, en el que vuelve a compartir pantalla con Thomas Mitchell. Y en 1942 estrena, entre otras, la comedia “Dama por una noche”, la película de aventuras “Piratas del mar Caribe”, en la que interpreta al antagonista frente a Ray Milland y el western “Los usurpadores”, en el que se enfrenta a Randolph Scott por el amor de Marlene Dietrich:

Pero Estados Unidos ha entrado en la II Guerra Mundial. Ya en su juventus John Wayne había querido ingresar en la marina, siendo rechazado. Ahora es el momento de alistarse, pero su situación familiar no se lo permite: en 1933 se había casado con la panameña Josephine Alicia Sáenz, y contaba con 4 hijos: Michael, nacido en 1934, Mary Antonia, de 1936, Patrick (futuro actor) en 1939 y Melinda en 1940. Wayne insiste en entrar en el ejército, pero es de los pocos actores famosos que no se ha alistado, y las productoras hacen lo imposible para mantenerlo. Y, pese a todo, las películas que ruede durante la guerra serán prescindibles. Participa también en programas de radio.

En 1945 vuelve a su rescate de nuevo John Ford, dándole uno de los papeles protagonistas (el otro es para Robert Montgomery) en el drama bélico “No eran imprescindibles”, en la que interpretan a dos oficiales que intentarán detener el avance japonés en las Filipinas justo después del bombardeo de Pearl Harbour:

En 1945 se divorcia de Josephine y en 1946 se casa con la actriz mexicana Esperanza Baur, de la que se divorcia en 1953. 

Cinematográficamente no participa en ninguna película relevante hasta 1948, cuando vuelve a trabajar a las órdenes de John Ford, no una, sino dos veces. La primera, “Tres padrinos”, western con tono de comedia en el que tres fugitivos (Wayne, Pedro Armendariz y Harry Carey Jr.), mientras huyen de la justicia (del sheriff Ward Bond) se hacen cargo del hijo recién nacido de una mujer que muere en el parto (Mildred Natwick), poniendo en grave peligro su fuga:

La otra, en “Fort Apache”, película dedicada a la caballería, en la que Wayne interpreta a un militar de campamento, libre, ajeno a la legalidad estricta que representa la academia militar de la que procede Henry Fonda, lo que provoca un enfrentamiento entre ambos:

Pero ese mismo año da la gran sorpresa la da en el magistral western de Howard Hawks “Río Rojo”, en la que interpreta a un tiránico cowboy que busca vengarse de sus hombres que se amotinaron, y en especial de su hijo adoptivo, un jovencito Montgomery Clift:

La interpretación de John Wayne sorprende al mismísimo John Ford, que al parecer, al ver su interpretación, dijo “¡No sabía que ese gran hijo de puta pudiera actuar!”. Y es cierto que aquí Howard Hawks le da a Wayne un papel con una profundidad dramática que no habían tenido sus papeles anteriores, y demuestra su capacidad interpretativa. John Ford tomará buena nota, sin duda. 

Por el momento, John Wayne protagoniza la segunda entrega de la trilogía de la caballería de Ford, “La legión invencible”, en 1959. Ese mismo año protagoniza “Arenas sangrientas”, narración de la batalla de Iwo-Jima, por la que consigue su primera nominación al Oscar:

Pero ese año el Oscar será para Broderick Crawford por “El político”, papel que Wayne rechazó por considerarlo anti-americano. Y es que, pese a haber votado por Franklin D. Roosevelt en años anteriores, John Wayne era un patriota conservador republicano, y la visión crítica del mundo de la política en la película no era de su agrado. 

En 1950 protagoniza la tercera película de la caballería de Ford, la mejor de las tres, “Río Grande”, primera vez que coincide en pantalla con su pareja más emblemática, Maureen O’Hara, interpretando a una pareja que se enfrenta por el destino en la caballería de su hijo, Claude Jarman Jr, acompañados de otros actores frecuentes en la filmografía de Wayne como Victor McLaglen y Harry Carey Jr.:

John Wayne repite con John Ford y Maureen O’Hara (además de Victor McLaglen, Mildred Natwick y Ward Bond, sumándose esta vez Barry Fitzgerald) en la genial comedia romántica “El hombre tranquilo”, una de las mejores películas de Ford y uno de los mejores papeles de Wayne interpretando a ese ex-boxeador que busca cambiar su vida en su Irlanda natal y que tendrá que soportar la oposición del hermano de la mujer de la que se enamora:

En 1953 trabaja a las órdenes de John Farrow en el western “Hondo”, en el que tiene que proteger a una testaruda mujer, Geraldine Page, y a su hijo, del inminente ataque de los indios:

También trabaja a las órdenes de William A. Wellman en “Infierno blanco”, interpretando a un piloto que tiene un accidente en Canadá. Al año siguiente, 1954, repite con Wellman en otra historia de aviación, interpretando a un piloto con problemas para llegar a Hawaii que tendrá que decidir si sigue adelante o regresa a San Francisco, con un reparto completado por Robert Stark o Claire Trevor entre otros, además de la magnífica música de Dimitri Tiomkin:

En 1954 se casa por tercera y última vez, con la actriz peruana Pilar Pallete, con la que estará casado hasta su muerte y con la que tendrá tres hijos: Aissa en 1956, Ethan en 1962 y Marisa en 1966. 

En 1955 vuelve a trabajar a las órdenes de John Farrow en “El zorro de los océanos”, en la que interpreta a un militar alemán que tiene que regresar a su país al estallar la II Guerra Mundial pese a sus pocas simpatías nazis, perseguido por un barco inglés en el que le acusan de un crimen que no ha cometido y llevando a una espía a bordo, interpretada por Lana Turner:

En 1956 protagonizó una de sus más fallidas películas, “El conquistador de Mongolia”, dirigida por Dick Powell, en la que daba vida al mismísimo Gengis Khan. El argumento no hay por dónde cogerlo, y pese a contar con Susan Hayward y Agnes Moorehead en el reparto, fue un fracaso. Al margen de haber sido rodada en terrenos contaminados por radiactividad tras unas pruebas atómicas:

Para compensarlo, ese mismo año protagoniza “Centauros del desierto” de John Ford, uno de los westerns más famosos de la historia (tal vez algo sobrevalorado) en el que interpreta a un veterano de guerra que, tras ver cómo su familia es masacrada por los indios, no cede en la búsqueda de su sobrina (insulsa Natalie Wood), que fue raptada, ayudado al final sólo por Jeffrey Hunter para encontrarla convertida en india, lo que enciende su más profundo racismo:

En 1957, tras rodar la mediocre “Arenas de muerte” junto a Sophia Loren, vuelve a ponerse a las órdenes de John Ford en “Escrito bajo el sol”, biopic del piloto Frank Wead quien, tras sufrir un accidente doméstico que le dejó parapléjico, escribió guines (Ford trabajó con él en “No eran imprescindibles”) y fue instructor de vuelo durante la II Guerra Mundial. En esta ocasión volvía a acompañarle en escena Maureen O’Hara:

Tras rodar en 1958 “El bárbaro y la Geisha” a las órdenes de John Huston, en 1959 vuelve a trabajar con John Ford en “Misión de audaces”, drama bélico ambientado en la Guerra de secesión en la que él, un unionista, tendrá que unirse al confederado William Holden en una misión:

Pero su mejor película de 1959 será el magistral western “Río Bravo”, que Howard Hawks rodó como oposición a “Solo ante el peligro” de Fred Zinnemann: el sheriff no está nunca sólo, cuenta con sus ayudantes, en este caso un borracho Dean Martin, un tullido Walter Brennan, un joven Ricky Nelson (estrella del Rock&Roll de vida desgraciada) y una misteriosa mujer, Angie Dickinson. Además, a diferencia de los westerns tradicionales, aquí los malos no son los indios, sino los ricos terratenientes que contratan a matones para controlar la vida de los pueblos del oeste, cambiando así la visión tradicional del western. Pese a no conseguir ninguna nominación a los Oscars, “Río Bravo” marcará un nuevo rumbo en el género, además de ser uno de los mejores westerns de la historia (en mi opinión le supera, por un pelo, “El hombre que mató a Liberty Valance” en el puesto de mejor western):

Los años 50 han sido los mejores de John Wayne hasta la fecha, pero su carrera sigue todavía en ascenso. Comienza 1960 con un western menor, “Alaska, tierra de oro”, de Henry Hathaway, de carácter más bien cómico, acompañado por Stewart Granger:

Pero ese mismo año su gran película será “El Álamo”, que se atreverá a dirigir él mismo, además de interpretar al mítico David Crockett, con un enorme reparto en el que destacan Richard Widmark y Laurence Harvey, además del propio hijo de John, Patrick Wayne, en la famosa historia del ataque mexicano al fuerte de El Álamo en la Guerra de Independencia de Texas. La película fue un gran éxito, consiguiendo incluso ser nominada al Oscar como mejor película:

En 1961 estrena “Los comancheros”, western a las órdenes de Michael Curtiz. Más productivo será sin duda 1962, en el que, a parte de su pequeña participación en la superproducción “La conquista del Oeste”, estrena tres grandes películas. La primera, la bélica “El día más largo”, detallada historia del Desembarco de Normandía que cuenta con 3 directores y un extenso reparto, en el que destacan Henry Fonda, Robert Mitchum e innumerables pequeños papeles y cameos, como el de Richard Burton:

La segunda es la genial comedia de aventuras “Hatari!”, de Howard Hawks, en la que lidera a un grupo de cazadores de animales salvajes para suministrar a los zoos en Tanzania, junto a Red Buttons o Hardy Kruger entre otros, además de surgir una complicada historia de amor con Elsa Martinelli. Aquí John Wayne demuestra como pocas veces sus magníficas dotes para la comedia:

No voy a negar mi absoluta predilección por esta película, pero es que John Wayne tenía todavía que ofrecer el que es en mi opinión su mejor papel en la otra película que estrenó en 1962, “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford (ya he mencionado que es, en mi opinión, el mejor western de la historia), en la que Ford arregla todos los defectos que tenía “Centauros del desierto”: los villanos no son los indios, sino los terratenientes, Lee Marvin es un magnífico y creíble villano, las interpretaciones son mucho menos histriónicas y más matizadas (no podía ser de otra forma con James Stewart y Vera Miles como protagonistas) y el Tom Doniphon de Wayne es un papel matizado, realista pero al final derrotado por haber perdido a la mujer que ama. Y, con todo, esta obra maestra obtuvo una única nominación al oscar, a mejor vestuario; Wayne se merecía una nominación a mejor actor secundario más que cualquier otro intérprete:

En 1963, Andrew V. McLaglen, el hijo del actor Victor McLaglen, reúne de nuevo a John Wayne y Maureen O’Hara en el western cómico “El gran McClintock”, divertidísima película en la que participan Yvonne de Carlo y Patrick Wayne:

Wayne se encuentra cómodo en la comedia, y por ello en 1963 protagoniza junto a Lee Marvin y Jack Warden la comedia de aventuras de John Ford “La taberna del irlandés”: será la última película que ruede a las órdenes de Ford:

En 1964 se nos pasa al mundo del circo de la mano del director Henry Hathaway en “El fabuloso mundo del circo”, en la que comparte protagonismo con Rita Hayworth y Claudia Cardinale:

En 1965 es famoso su cameo en la película “La historia más grande jamás contada”, interpretando al centurión romano:

Pero ese mismo año protagoniza dos grandes películas. La primera, “Primera victoria”, de Otto Preminger, un retorno a la II Guerra Mundial, interpretando a un capitán de marina que se enamora de Patricia Neal al tiempo que intenta recuperar su relación con su hijo, el magnífico pero malogrado Brandon de Wilde, además de responder al ataque de Pearl Harbour junto a un magnífico reparto en el que destacan  Kirk Douglas, Henry Fonda o Franchot Tone en su última película:

Y la otra, el magnífico western de Henry Hathaway “Los cuatro hijos de Katie Elder”, en la que interpreta al mayor de 4 hermanos (los otros son Dean Martin, Earl Holliman y Michael Anderson Jr.) que vuelven a encontrarse para intentar recuperar las tierras que le robaron a su recién fallecida madre:

En 1966 protagoniza el segundo western de la trilogía de Howard Hawks iniciada con “Río Bravo”, titulada “El Dorado”, acompañado en esta ocasión por Robert Mitchum y James Caan:

En 1967 protagoniza “Ataque al carro blindado”, interpretando a un ex-presidiario que intenta robar a la persona que le tendió una trampa para encerrarlo y robarle sus tierras, Bruce Cabot (mítico secundario en tantas películas de Wayne), para lo que contará con la ayuda de Kirk Douglas, Keenan Wynn, Robert Walker Jr. y Howard Keel:

En 1968 volvió a la dirección, pero sin tanto éxito como con “El Álamo”: y es que “Boinas verdes”, ambientada en la Guerra de Corea, fue vista desde el principio como una película que se posicionaba a favor de la polémica Guerra de Vietnam (que era a fin de cuentas la posición de John Wayne):

En 1969 trabaja en dos películas a las órdenes de Andrew McLaglen, en el drama sobre bomberos “Los luchadores del infierno” y en el western “Los indestructibles”, en el que comparte pantalla con Rock Hudson:

Pero ese año su mayor éxito fue interpretar al tuerto Rooster Cogburn, agente de la ley contratado por una joven, Kim Darby, para que capture a los asesinos de su padre en “Valor de Ley”, western dirigido de nuevo por Henry Hathaway:

Por este papel John Wayne consiguió su segunda y última nominación al Oscar, pero esta vez se lo llevó a casa:

Quién le iba a decir a John Ford que ese gran hijo de… no sólo era capaz de actuar, sino incluso de ganar un Oscar (merecidamente), y que es grandullón se iba a emocionar al recogerlo. Magnífico por cierto escuchar al tiempo que se levanta la magistral banda sonora de Elmer Bernstein, compositor habitual en sus últimos westerns. 

En 1970 John Wayne trabaja de nuevo con Andrew V. McLaglen en el western “Chisum”, y protagoniza el último film de la trilogía western de Howard Hawks, “Río Lobo”, acompañado en esta ocasión por el mexicano Jorge Rivero y por Christopher Mitchum, el hijo de Robert Mitchum:

En 1971 trabaja por última vez junto a Maureen O’Hara en “El gran Jack”: ella se reúne con su ex-marido cuando unos cuatreros secuestran a su nieto (interpretado curiosamente por el hijo pequeño de John, Ethan), y este consigue la ayuda de dos de sus hijos, Patrick Wayne y Christopher Mitchum, pese a los problemas que ambos tienen con él:

En 1972 protagoniza un simpático western, “Los cowboys”, en el que, sin trabajadores que le ayuden a llevar al ganado, contrata a un grupo de jóvenes, que tendrán que enfrentarse a unos bandidos liderados por Brice Dern que querrán robar el ganado. Es uno de los pocos films en los que John Wayne muere:

En los siguientes años John Wayne protagoniza algunos westerns y películas policiales. Destaca en 1975 “Brannigan”, en la que interpreta a un policía americano que tiene que colaborar con la policía británica, encabezada por Richard Attenborough, para detener a un criminal, aunque la película se centra demasiado en las diferencias entre americanos y británicos:

Ese mismo año retoma su papel de Rooster Cogburn, protagonista de “Valor de ley”, en “El rifle y la biblia”, en la que comparte pantalla con Katherine Hepburn. El duelo interpretativo entre ambos, con esos juegos de ironía, es magistral y digno de ver:

Al año siguiente, 1976, estrena su última película: “El último pistolero”, de Don Siegel, western crepuscular en la que interpreta a un antiguo pistolero que, diagnosticado de cáncer terminal, se instala para morir en la casa de un viuda, Lauren Bacall, incómoda con su pasado, y su hijo, Ron Howard, fascinado por quién fue, para enfrentarse en una batalla final con sus últimos enemigos. La película es en realidad un homenaje a toda su carrera, apareciendo imágenes de algunas de sus películas, con un marcado carácter crepuscular que nos anuncia la despedida del Duque:

En sus últimos años se alejó del Partido Republicano y se acercó al demócrata Jimmy Carter en su defensa de que el canal de Panamá debía ser soberanía exclusiva del estado de Panamá. 

Diagnosticado de cáncer de pulmón en 1966, consiguió superarlo, pero luego sufrió cáncer de estómago. Siempre se ha sospechado que el rodaje de “El conquistador de Mongolia” en zonas contaminadas con radioactividad pudo haberlo provocado (de cáncer habían muerto tanto el director como otros protagonistas de la película). Su última aparición pública, en los Oscars de 1979, dejó en evidencia su mal estado de salud:

Pocos meses después sucumbía al cáncer de estómago, el 11 de junio de 1979. Poco antes de morir se había convertido al catolicismo. Fue enterrado en el Pacific View Memorial Park Cemetery, cerca de Los Angeles. 

John Wayne es el rostro por excelencia del western, pese a haber destacado también en otros géneros, como el bélico o la comedia. Quizá en sus comienzos no fuera un gran actor, pero a base de trabajar (más de 150 películas en su filmografía) terminó convirtiéndose en un magnífico actor que nos dejó una gran cantidad de interpretaciones memorables. 

In Memoriam: Doris Day (15-05-2019)

Prototipo de actriz cómica de los años 50 y comienzos de los 60, pese a que su carrera no fue muy larga, dejó una huella imborrable en el público cinematográfico, aunque la crítica no fuera tan piadosa con ella. Hace pocos días desaparecía una de las pocas supervivientes del Hollywood clásico, la actriz Doris Day.

El nombre real de Doris Day era Doris Mary Kappelhoff nació en Cincinati, estado de Ohio, el 3 de abril de 1922 (aunque ella siempre afirmó que fue en 1924). Sus abuelos eran inmigrantes alemanes y su padre era profesor de música. Tenía dos hermanos mayores, aunque el primero murió antes de que ella naciera. Criada en una familia católica, ello no impidió que sus padres se divorciaran cuando ella era pequeña, a causa de una infidelidad paterna. 

Aficionada desde pequeña a la danza, formó en los años 30 pareja de baile con Jerry Doherty, pero un accidente de tráfico frustró su futuro como bailarina. Es entonces cuando descubre su potencial como cantante. Comienza a recibir lecciones de canto por parte de Grace Raine, que se sorprende con su enorme potencial, venciendo las reticencias de su madre hacia el mundo del espectáculo. Así, la joven Doris comienza a cantar en la radio y en restaurantes. 

El cantante de Jazz Barney Rapp está buscando vocalistas femeninas. Doris vence a las 200 que audicionaron, y por insistencias de Rapp toma el nombre artístico de Doris Day (que a ella nunca le gustó, porque le sonaba a stripper) por la canción “Day after day” que forma parte de su repertorio. 

En 1941 se casa por primera vez, con  Al Jorden, miembro de la banda de Rapp. Con él tendrá a su único hijo, Terry. La pareja se divorcia en 1943, y Al se suicida poco después. En 1946 se casa con el saxofonista George Weidler, quien le convencerá para abandonar el catolicismo y convertirse a la ciencia cristiana. La pareja termina en divorcio en 1949. 

Doris Day alcanza gran éxito cantando con diferentes bandas, incluyendo las de intérpretes consagrados como Bing Crosby, colabora en la radio con Bob Hope y, desde 1945, realiza grabaciones discográficas. Una de estas será “Embraceable you”, cuya interpretación llamará la atención de sus compositores, Jule Styne y Sammy Cahn:

Ambos insisten en que participe en la película “Romance en alta mar” que dirige Michael Curtiz. Ella le dice al director que no tiene experiencia como actriz, pero eso le convence aún más a Curtiz de que es la intérprete adecuada (de hecho, el de Doris Day será el descubrimiento del que más orgulloso se sentirá Curtiz). La película, una comedia musical, se estrena en 1948 y en ella comparte pantalla con Jack Carson:

Esta canción, “It’s magic”, alcanza un gran éxito en las listas musicales, éxito que será aún mayor con su segunda película junto a Jack Carson y, de nuevo, dirigida por Michael Curtiz, “Mi sueño eres tú”, de 1949, con la canción “Someone like you”:

Trabajará a las órdenes de Michael Curtiz por tercera vez en 1950 en el drama musical “El trompetista”, protagonizado por Kirk Douglas y Lauren Bacall:

También en 1950 protagoniza la comedia musical “Té para dos”, junto a Fordon MacRae:

Su mayor éxito en esos años vendrá en todo caso en 1951 cuando trabaje por cuarta vez a las órdenes de Michael Curtiz, en “Te veré en mis sueños”, biopic del compositor Gus Kahn:

En 1951 se casa por tercera vez, con el productor Martin Melcher, . Él adopta a su hijo Terry, que pasa a ser conocido como Terry Melcher. 

Es una época en la que Doris Day es la actriz favorita de los militares que combaten en la Guerra de Corea, por lo que protagoniza no pocos musicales de poca calidad e irrelevantes en su carrera. Quizá el más relevante sea “Calamity Jane” (en España ridículamente titulado “Doris Day en el oeste”), western musical que protagoniza junto a Howard Keel y en el que canta la canción “Secret love”, que ganará el Oscar:

En 1954 protagoniza el drama musical “Siempre tú y yo”, junto a Frank Sinatra:

Tras rodar esta película, Doris Day decide no renovar su contrato con la Warner, descontenta por verse encasillada en papeles de comedia-musical. Por ello, su siguiente película, si bien igualmente musical, es mucho más dramática: “Quiéreme o déjame”, biopic de la cantante Ruth Etting y su tormentosa relación con su marido, que la maltrata psicológicamente, interpretado por James Cagney. La película, dirigida por Charles Vidor, se estrenó en 1955:

La película fue un considerable éxito de crítica, que le valió 2 Oscars y varias nominaciones, entre ellas a mejor actor para Cagney, pero no para Day. 

Tras rodar un thriller junto a Louis Jourdan, “El diabólico Señor Benton”, Doris Day trabaja a las órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”, de 1956, remake de la versión inglesa rodada por Hitchcock en los años 30, en la que se traslada la acción a Marruecos. La película es recordada en especial por ese “Qué será, será”, que ella odiaba pero que ganó el Oscar a mejor canción:

Pero de nuevo Doris Day regresa al mundo de la comedia. En 1958 estrena “Enséñame a querer”, en la que comparte escena con Clark Gable y con Gig Young, habitual secundario en sus películas. Por esta película conseguirá su primera nominación al Globo de oro, en la categoría de actriz de comedia:

Ese mismo año protagoniza junto a Richard Widmark (y de nuevo con Gig Young como secundario) “Mi marido se divierte”, otra comedia romántica, dirigida por Gene Kelly

En 1959, tras protagonizar junto a Jack Lemmon “La indómita y el millonario”, estrena el que probablemente sea su mayor éxito: la genial comedia de enredos “Confidencias a medianoche”, primera de las tres películas que protagonizará junto a Rock Hudson y Tony Randall y que le valdrá su única nominación al Oscar y una nueva nominación al Globo de Oro:

En 1960 protagoniza la simpática comedia familiar “No os comáis las margaritas”, en la que comparte protagonismo con David Niven:

Pero ese mismo año da un giro sorprendente a su carrera con un papel dramático, quizá su mejor papel, en el thriller “Un grito en la niebla”, protagonizado por Rex Harrison, Myrna Loy y John Gavin, en el que interpreta a una mujer amenazada de muerte que terminará descubriendo que la amenaza llega de alguien muy cercano:

No consigue nominación al Oscar, pero sí al Globo de oro. 

En 1961 vuelve a trabajar junto a Rock Hudson y Tony Randall en otra genial comedia, “Pijama para dos”, dirigida por Delbert Mann:

En 1962 consigue ser nominada al Globo de Oro por “Jumbo, la sensación del circo”, pero su mayor logro profesional será compartir pantalla junto a Cary Grant (y de nuevo con Gig Young como secundario) en la comedia romántica “Suave como visón”, de nuevo a las órdenes de Delbert Mann:

En 1963 protagoniza dos comedias junto a James Garner: “Su pequeña aventura” y “Apártate, cariño”, remake de “Mi mujer favorita”, en la que, tras cinco años desaparecida y dada por muerta, reaparece el mismo día que su esposo va a casarse de nuevo. Por esta película consigue su última nominación al Globo de Oro:

Al año siguiente repite por tercera vez junto a Rock Hudson y Tony Randall en “No me mandes flores”, dirigida por Norman Jewison:

Una nueva comedia en 1965, “Por favor, no molesten”, junto a Rod Taylor, le proporciona su último gran éxito:

Los gustos del público van cambiando, Doris Day rechaza el papel de Mrs. Robinson en “El graduado”, considerando el guión ofensivo y vulgar (Day era republicana y muy conservadora, como es propio por otra parte de un miembro de la iglesia de la ciencia cristiana), mientras el público la veía demasiado mojigata. Pocas comedias más terminan con su carrera cinematográfica, siendo la última “El novio de mamá”, en 1968. 

El 20 de abril de 1968 su esposo Martin Melcher, que padecía un problema cardiaco pero por sus creencias en la ciencia cristiana rechazó recibir tratamiento médico hasta que fue demasiado tarde, murió. Doris Day se llevó entonces dos desagradables sorpresas. La primera es que, a causa de unas pésimas inversiones, Melcher y el abogado Jerome B. Rosenthal le habían dejado en bancarrota. Doris Day denuncia a Rosenthal y lo lleva a juicio, que logra ganar en 1874, aunque no recibió la compensación económica hasta 1977.

La otra es que, sin consultarla, Melcher había acordado con la CBS un programa de televisión para ella, “El show de Doris Day”. Ella no quería trabajar en televisión, pero las deudas le obligaron a aceptar, y el programa fue un éxito que se mantuvo en emisión hasta 1973. 

Por otra parte, su hijo Terry Melcher era el objetivo de los famosos asesinatos de Charles Manson (la casa en la que sucedieron los asesinatos había sido de Terry hasta pocos meses antes, y Mason al parecer desconocía el cambio), y al saberlo, se empeñó en que su madre fuera siempre acompañada de guardaespaldas. Era una época difícil para Doris Day, que además veía como los gustos del público se alejaban de su estilo. Regresó a la televisión en 1985 para una serie de entrevistas (la más famosa, a su amigo Rock Hudson, enfermo ya de SIDA), pero el programa no duró mucho. 

En 1976 se casó por cuarta vez, con el camarero Barry Comden, pero la pareja acabó divorciándose en 1982. Él decía que ella le prestaba más atención a sus perros que a él. Y es que en sus últimos años Doris Day se centró en su asociación para la defensa de los animales, fundada en 1878. Un fallido intento de aparición en los Oscars, echado a perder por un accidente, terminó con su vida pública al margen de su asociación. De hecho, cuando se propuso otorgarle un Oscar honorífico, ella lo rechazó. Su hijo Terry murió en 2004 a causa de un melanoma. Cada vez más ausente de la vida pública, Clint Eastwood le ofreció un papel en 2015, pero finalmente tampoco lo realizó. Casi olvidada, una neumonía acabó con su vida el pasado 13 de mayo, cuando contaba 97 años. Por expreso deseo suyo no habría ni funeral ni tumba ni ningún acto público. 

Reina absoluta de la comedia romántica y el musical del Hollywood mojigato y republicano de los años 50, la historia posterior no la ha tratado muy bien, pese a que algunas de sus películas merezcan ser recordadas por la gran vis cómica de una actriz que en realidad no era más que una cantante sin experiencia escénica. Tampoco necesitó nada más.

Cien años del nacimiento de Jennifer Jones (02-03-2019)

Musa y, después, esposa de uno de los productores más importantes del Hollywood clásico, sus papeles de joven ingenua o sufrida esposa quedaron eclipsados por el de una de las Femme fatale más memorables de la historia del cine. Hoy, cuando cumpliría 100 años, recordamos a Jennifer Jones.

El nombre de nacimiento de Jennifer Jones era Phylis Lee Isley, y nació en Tusla, segunda ciudad del estado de Oklahoma, el 2 de marzo de 1919. Sus padres eran actores de teatro itinerantes, por lo que pasó su infancia viajando por el medio oeste americano, llegando incluso a aparecer ocasionalmente sobre las tablas. Estudia en su Oklahoma natal antes de trasladarse a estudiar interpretación, primero en Illinois y luego en la Accademy of Dramatic Arts de Nueva York, donde conoce al actor Robert Walker, con quien se casa el 2 de enero de 1939 (sin haber cumplido todavía los 20 años). 

Poco después, la pareja se traslada a Hollywood. Jennifer, todavía con el nombre de Phylis Isley, consigue dos pequeños papeles, pero fracasa en su prueba para la Paramount, por lo que, desilusionada, regresa a Nueva York, donde tendrá dos hijos: Robert, en 1940 y Michael, en 1941. Mientras su marido trabaja en la radio, ella trabaja como modelo, intentando siempre conseguir algún papel como actriz.

La ocasión llega cuando, en verano de 1941, se presenta para una audición en el despacho del productor David O’Selznick en Nueva York. La cosa no fue bien, terminó llorando la darse cuenta de su mala prueba, pero algo llamó la atención de Selznick, que la hizo volver y firmar un contrato por 7 años, cambiándole el nombre por el de Jennifer Jones. 

Su primera prueba fue para el papel de Bernadette Soubirois, impresionando al director Henry King, que no dudó en contratarla para un papel deseado por decenas de actrices. Con “La canción de Bernadette”, de 1943, Jennifer Jones saltó a la fama interpretando a la mujer que presencia la aparición mariana en Lourdes, con un reparto en el que destaca una inmensa Gladys Cooper como la intransigente monja superior:

La película resulta mojigata y propagandista católica desde el punto de vista actual, pero en su época fue todo un éxito y le valió el Oscar a mejor actriz, que ganó el mismo día que ganó el día de su 25 cumpleaños:

Convertida en estrella nada más debutar, en 1944 estrena “Desde que te fuiste”, drama dirigido por John Cromwell ambientado durante la Segunda Guerra Mundial, que cuenta la historia de las familias que se quedan sin sus esposos y padres que van al frente. Claudette Colbert y Joseph Cotten protagonizan una película en la que Jennifer Jones es la hija mayor de un americano que está en la guerra, y mientras se enamora de un joven, interpretado por quien todavía es su esposo, Robert Walker, con una fantástica banda sonora de Max Steiner:

La película recibe 9 nominaciones al Oscar, entre ellos el de mejor película y mejor secundaria para Jones, aunque sólo Max Steiner ganará el de mejor banda sonora. 

Mientras, Jennifer Jones comienza una relación sentimental con David O’Selznick, por lo que se separa de Robert Walker, divorciándose finalmente en junio de 1945. 

Jones se convierte, gracias a Selznick, en la reina del drama romántico, y así, en 1945, protagoniza “Cartas a mi amada”, de William Dieterle, junto a Joseph Cotten, quien en su anterior película era el amigo de su madre, pero a quien ahora emparejan con ella pese a la notable diferencia de edad. Por esta película Jennifer Jones consigue su tercera nominación al Oscar, todas ellas consecutivas:

En 1946 protagoniza dos importantes películas. La primera, “El pecado de Cluny Brown”, alocada comedia de Ernst Lubitsch en la que interpreta a una joven que conquista al maduro Charles Boyer

Su otra película ese año será la que le haga pasar a la historia del cine: “Duelo al sol”, el magistral western de King Vidor en el que Jennifer Jones interpreta a una mestiza de la que se enamoran dos hermanos, Joseph Cotten y un malvado Gregory Peck, con un reparto de lujo completado por Liliam Gish y Lionel Barrymore, y un memorable final: 

Y, con ella, cuarta nominación consecutiva al Oscar, Claramente, Jennifer Jones es la actriz de moda. Pero en 1947 no estrena nada: su siguiente película se estrena en 1948. Se trata de “Jennie”, drama romántico dirigido de nuevo por William Dieterle en el que un pintor, interpretado de nuevo por Joseph Cotten, se obsesiona con una mujer que esconde un secreto:

Pero, en esta ocasión, la película resulta ser un fracaso. 

Mejor suerte tiene en 1949 cuando protagoniza “Madame Bovary”, adaptación de la novela de Gustave Flaubert dirigida por Vincente Minnelli, junto a Van Heflin y Louis Jourdan, además de un James Mason que actúa como Flauvert y narrador de la historia:

El 13 de julio de 1949, en un barco camino de Europa, se casa con David O’Selznick, con quien tendrá una hija, Mary Jennifer, en 1954. En Europa rueda a las órdenes de Michael Powell y Emeric Pressburger “Corazón salvaje”, drama rural ambientado en la Inglaterra del siglo XIX:

En 1952 protagoniza “Carrie”, de William Wyler, en la que interpreta a una mujer que comienza una relación con un hombre casado, interpretado por Laurence Olivier, en una interpretación que no entusiasmó a la crítica, a diferencia de la de Olivier, en el que es considerado uno de sus mejores papeles:

En 1953 protagoniza “Estación Termini”, imposible historia de amor entre una americana y un italiano interpretado por Montgomery Clift en un rodaje complicado tanto por las tensiones creativas entre Selznick y el director Vittorio de Sica como por la propia situación personal de Jones, afectada por la reciente muerte de quien fuera su esposo, Robert Walker:

Ese mismo año protagoniza “La burla del diablo”, una sátira del cine negro que intenta evocar a Casablanca, dirigida por John Huston y como Humphrey Bogart como su partenaire:

Tras el fracaso de estos últimos films, Jennifer Jones alcanza un gran éxito en 1955 en “La colina del adiós”, de Henry King, en la que interpreta a una doctora euroasiática que comienza una relación sentimental con el americano interpretado por William Holden, que le vale una quinta y última nominación al Oscar, y que es recordada en especial por la banda sonora de Alfred Newman:

En 1956 repite junto a Gregory Peck en “El hombre del traje gris”, interpretando a una ambiciosa esposa que quiere que su marido gane más en el trabajo, lo que, como le indica su jefe Fredric March, afectará a su familia:

En 1957 protagoniza junto a Rock Hudson y Vittorio de Sica (quien le había dirigido en “Estación Termini”) una nueva adaptación de la novela “Adiós a las armas” de Hemingway, dirigida por Charles Vidor, que tendrá críticas dispares:

Su siguiente película no llega hasta 1962, y es de nuevo una adaptación literaria, en este caso de F. Scott Fitzgerald, “Suave es la noche”, de nuevo dirigida por Henry King, en la que interpreta a una mujer con problemas mentales que tiene celos de la relación de su marido, Jason Robards, con una actriz, interpretada por Joan Fontaine

En 1965, su esposo David O’Selznick muere a los 63 años. Jennifer Jones se retira del cine, y cuando dos años después muere su amigo el actor Charles Bickford, intenta suicidarse lanzándose por un acantilado. Termina en coma. Recuperada, apenas vuelve a rodar. Su único papel relevante será el último, en “El coloso en llamas”, en 1974, en el que tiene un final dramático:

Mientras, en 1971 se había vuelto a casar, con el millonario Norton Simon. En 1976, su hija menor, Mary, se suicida a los 22 años, lo que hace que Jones tome interés en las enfermedades mentales, fundando una asociación con la ayuda de su esposo, que también había tenido un hijo que se había suicidado. 

A la muerte de su esposo, en 1993, se hace cargo del museo de arte que éste tenía, el Norton Simon Museum de Pasadena, siendo su directora hasta 2003. Ese año se retira definitivamente de la vida pública (aparece en la ceremonia de los Oscars por última vez). Morirá a los 90 años, el 17 de diciembre de 2009, siendo sus cenizas colocadas junto a las de Selznick en el Forest Lawn Memorial Park. 

Con una carrera no especialmente extensa, brillante en el drama pero también en las pocas comedias que rodó, su participación en “Duelo al sol”, que quizá no sea su mejor papel pero sí en el que salió más hermosa que nunca, la mantiene en la memoria de los cinéfilos que nunca olvidan esa magistral escena final, ese duelo a muerte entre dos personas que se aman y se odian por igual pero que no pueden vivir separadas. 

Centenario del nacimiento de Ernest Borgnine (24-01-2017)


Hay actores que, debido a sus rostros o a sus características interpretativas, no tienen mucho éxito en papeles protagonistas, pero se convierten en secundarios de lujo que aumentan el nivel de cada escena en la que aparecen. Y si saben aprovechar esas virtudes, pueden tener una larga y prestigiosa carrera. Éste sería el caso del actor que hoy nos ocupa, Ernest Borgnine, que cumpliría 100 años.




Ermes Effron Brognino había nacido en Hamden, en el estado de Connecticut, el 24 de enero de 1917. Sus padres eras inmigrantes italianos que se separaron dos años después de que Ernest naciera. Así que durante los 4 años siguientes, Ernest se crió con su madre en Italia. Pero la complicada situación política italiana les obligó a volver a los Estados Unidos, donde sus padres se reconciliaron (y tuvieron una niña, Evelyn, en 1925. Es en esta época cuando su padre cambia el apellido familiar de Borgnino a Borgnine.

De joven nada hacía presagiar que Ernest Borgnine se dedicaría a la interpretación. Aficionado al deporte en su etapa estudiantil, tras graduarse en la escuela se enroló en la Marina en 1935, licenciándose con honores en octubre de 1941. Pero el bombardeo japonés a la base americana de Pearl Harbour le hizo volver a enrolarse en la Marina, licenciándose de nuevo terminada la II Guerra Mundial, en septiembre de 1945. Años después recibirá diversos honores militares.

Ernest Borgnine regresa entonces a casa de sus padres, sin saber qué hacer. Trabaja en una fábrica, pero no le satisface. Entonces, su madre le sugiere que, por su personalidad, pruebe suerte en la interpretación, algo que a su padre no le entusiasma.Pero curiosamente Ernest le hace caso y decide probar. Debuta así sobre los escenarios en 1947, trasladándose a Broadway en 1949. Ese mismo año se casa con su novia de la marina, Rhoda Kemins, con la que tendrá una hija, Nancee, en 1952.

Una aparición en una serie de televisión, “”Captain Video”, llama la atención de Hollywood, y así Ernest Borgnine debuta en el cine en 1951 en “The Whistle at Eaton Falls”, y ese mismo año se traslada a vivir a Los Ángeles. Participa en algunas películas, pero su primer gran éxito será interpretando al malvado sargento James “Fatso” Judson, el que asesina al personaje que interpreta Frank Sinatra en la mítica “De aquí a la eternidad” de Fred Zinnemann, estrenada en 1953:

En 1954 le veremos en pequeños papeles en películas como el Western “Veracruz”, junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, o en la cinta histórica “Demetrius y los gladiadores”, secuela de “La túnica sagrada” protagonizada por Victor Mature y Susan Hayward. Aunque quizá su participación más destacada sea en el western “Johnny Guitar”, protagonizado por Joan Crawford:

En 1955 será uno de los villanos que, liderados por Robert Ryan, se enfrenten a Spencer Tracy en la magnífica “Conspiración de silencio” de John Sturges:

Así de grandullón, y Spencer Tracy lo vence con una sola mano…

Ernest Borgnine tenía unas facciones duras que le hacían ideal para los papeles de villano, pero era también un personaje sumamente expresivo que daba mucho juego interpretativo, por lo que fue seleccionado para protagonizar la adaptación cinematográfica de la obra para televisión “Marty”, sobre un treintañero (en la película se especifica que tiene 24 años; Borgnine tenía 38 cuando la rodó, y aparenta ser mayor todavía) soltero que tiene que luchar contra su entorno opresivo para establecer una relación amorosa. Curiosamente, siendo Ernest Borgnine republicano, su pareja fílmica, Betsy Blair, conocida comunista, consiguió el papel por la presión que ejerció su marido por aquel entonces, Gene Kelly, que en caso de que no le dieran el papel a ella se negaría a rodar con el estudio el musical en el que trabajaba. Ernest Borgnine consigue una interpretación entrañable en uno de sus pocos papeles protagonistas:

Llegada la temporada de premios, Ernest Borgnine consigue una nominación al Oscar (la única de su carrera), compitiendo con Spencer Tracy por “Conspiración de silencio”, Frank Sinatra por “El hombre del brazo de oro”, James Dean por “Al este del Edén” y James Cagney por “Ámame o déjame”. Y no sorprendió que, tras llevarse el Globo de Oro, el Oscar también fuera para él, premio que le entregó Grace Kelly:

Pero este triunfo no lo abrirá las puertas a papeles protagonistas. De hecho, le veremos haciendo personajes secundarios de edad superior a la suya. Así, en 1956 lo tenemos en la comedia dramática “Banquete de bodas” de Richard Brooks, interpretando al esposo de Bette Davis (9 años mayor que él), como padre de Debbie Reynolds (15 años más joven), en un papel en el que en todo caso puede lucir sus grandes dotes interpretativas:

En 1956 le vemos también en “Jubal”, junto a Glenn Ford:

Y en 1958 interpreta al padre de Kirk Douglas (que era unos meses mayor que él) y de Tony Curtis interpretando al Rey Ragnar en “Los vikingos”:

En 1958 se divorcia de su mujer, casándose en 1959 con la actriz Katy Jurado, con la que estará hasta 1963. Mientras tanto, su carrera cinematográfica no pasa por un buen momento, con papeles en películas olvidadas o trabajos en Italia (siendo quizá el título más destacable “Barrabás”), por lo que Ernest Borgnine se pasa a la televisión, protagonizando la serie “Barco a la vista”, sobre unos marines desastrosos en la II Guerra Mundial, serie que durará hasta 1966:

Mientras tanto, Ernest Borgnine, tras divorciarse de Katy Jurado, se casa en 1964 con la actriz y cantante Ethel Merman, pero el matrimonio apenas dura 32 días: los fuertes caracteres de ambos provocaban continuas discusiones, y ambos reconocerían que fue un gran error. En 1965, Borgnine se casará por 4ª vez con Donna Rancourt, con la que tendrá un hijo, Christopher, que nace en 1969, y dos hijas, Sharon, nacida en 1965, y Diana, nacida en 1970.

Mientras tanto, en 1965 volvemos a verle en el cine, como uno de los pasajeros del avión Phoenix, pilotado por James Stewart que se estrena en pleno desierto, en “El vuelo del Fénix”, de Robert Aldrich:

Convertido en uno de los actores favoritos de Robert Aldrich, tendrá un pequeño papel en “Doce del patíbulo”, como uno de los altos mandos militares que le ofrecen la misión a Lee Marvin:

De nuevo en films de ambiente bélico, le veremos junto a Rock Hudson en “Estación Polar Cebra” de John Sturges en 1968:

Y en 1969 será uno de los componentes del “Grupo salvaje” de Sam Peckimpah:

Y en 1972 es uno de los protagonistas de “La aventura del Poseidón” de Ronald Neame:

Ese mismo año se divorcia de su esposa, para, al año siguiente, casarse por quinta y última vez con la empresaria Tova Traesnaes, con la que permanecerá el resto de su vida.

En 1973 vuelve a trabajar bajo las órdenes de Robert Aldrich en “El emperador del Norte”, volviendo a hacer de villano frente a Lee Marvin:

En los siguientes años trabajará en innumerables películas en papeles secundarios. Le tenemos por ejemplo en el breve papel del malvado padre del mendigo Mark Lester en “El príncipe y el mendigo” de Richard Fleischer de 1977:

Y en 1978 repite a las órdenes de Sam Peckimpah en “Convoy”, ejerciendo de villano:

En 1979 participa en la adaptación televisiva de “Sin novedad en el frente”, una de las mejores historias antibélicas escritas:

Pese a la edad, Ernest Borgnine seguirá apareciendo en numerosas películas, como “1997: Rescate en Nueva York” de John Carpenter o en un pequeño papel en la magnífica “Gattaca”. Su última película relevante será “Red”, en 2010.

Finalmente, el 8 de julio de 2012 moría Ernest Borgnine a los 95 años de un fallo renal. Nos dejaba así un actor casi mítico, eterno secundario de lujo en cerca de un centenar de films, ganador de un Oscar y una descripción perfecta de lo que es tener recursos interpretativos para sacar adelante cualquier papel, de comedia a drama, desde los más entrañables a los más odiosos. Con él se iba desde luego un actor con todas las letras, un actor de verdad.



Jane Wyman en el centenario de su nacimiento (05-01-2017)


Un día como hoy hace 100 años nacía una actriz, cantante y bailarina que, tras unos difíciles comienzos en papeles secundarios en el cine, reinaría como una de las grandes actrices de Hollywood en los años 40 y 50, para luego, años después, interpretar a uno de los más recordados personajes de la televisión de los 80. Sí, un día como hoy Jane Wyman habría cumplido 100 años.




El verdadero nombre de Jane Wyman era Sarah Jane Mayfield, y nació el 5 de enero de 1917 en St. Joseph, en el estado de Missouri. Fue la única hija de sus padres, que se divorciaron en 1921. Al año siguiente, su padre murió a los 27 años. Entonces, su madre, que se traslada a Cleveland, deja a la pequeña en su pueblo natal con una familia adoptiva, los Fulks, de quienes tomará el apellido en los siguientes años.

Sabemos que en 1928 se traslada con su madre adoptiva al sur de California, donde parece que vivía uno de sus hermanastros.Pero regresa a su ciudad en 1930, donde trabaja como cantante en la radio, bajo el nombre artístico de Jane Durrell (adopta ya definitivamente el nombre de Jane), para lo que falsifica su fecha de nacimiento, ya que es menor de edad, afirmando haber nacido en 1914.

En 1932, con 15 años, decide volver a California, estableciéndose en Hollywood, donde realizará diversos trabajos además de pequeños papeles en el cine, en los que aparecerá siempre sin acreditar. Su primer papel es en “The kid from Spain”, en 1932. Entre las películas en las que participa en esos pequeños papeles sin acreditar cabe destacar la genial screwball comedy de Gregory La Cava “Al servicio de las damas”.

El 8 de abril de 1933 se casa por primera vez, con sólo 16 años, con Ernest Eugene Wyman. A partir de entonces su nombre cambia de Jane Fulks a Jane Wyman, adoptando el apellido de su marido, que ya no cambia por el resto de su vida, pese al divorcio en 1935. El 29 de junio de 1937 se casa por segunda vez, con Myron Martin Futterman, de quien se divorcia en 1938, al parecer por diferencias de opinión sobre tener hijos (ella quería tenerlos, mientras que él no).

Su primer papel acreditado, ya con el nombre de Jane Wyman, viene en 1937 con “Smart blonde”, pero durante los siguientes años seguirá interpretando papeles breves. Entre ellos destaca su participación en “Brother Rat”, en 1938:

Pero más que por su breve papel, destaca porque en esta película conoce a Ronald Reagan, que será su tercer marido. Se casan el 26 de enero de 1940, y tienen dos hijas, Maureen Elizabeth, que nace en 1941, y Christien, que nace en 1947 pero muere el mismo día del parto. La pareja adoptaría además en 1945 al casi recién nacido Michael. Jane Wyman no tuvo más hijos.

A diferencia de su marido, su carrera cinematográfica no avanza por buen camino, haciendo siempre personajes secundarios. Su primer papel protagonista será en el olvidado Western “Bad men of Missouri”, en 1941, junto a Dennis Morgan, con quien trabajará de nuevo posteriormente.

Pero su suerte cambia en 1945. Billy Wilder va a rodar un drama sobre un alcohólico, papel que recaerá finalmente en un inmenso Ray Milland. Para interpretar a su mujer, el guionista Charles Brackett quiere a Olivia de Havilland, pero la actriz no está disponible, así que tras barajarse opciones como Katherine Hepburn o Jean Arthur, el papel recae sobre Jane Wyman, que se antoja extraña en un papel dramático siendo una actriz propia de comedias y musicales… pero ahí es donde sorprende:

Ray Milland se lleva el Oscar a mejor actor; Jane Wyman ni siquiera es nominada, pero llama la atención por su hasta entonces desconocido talento dramático.

En 1946 estrena dos películas reseñables. En primer lugar tenemos “Noche y día”, el biopic de Cole Porter que protagoniza Cary Grant, en el que tiene un papel secundario como una amiga de Porter que suele cantar en sus musicales. ASí que le vemos cantar y bailar:

La otra es “El despertar”, el drama de Clarence Brown sobre una familia de campesinos cuyo hijo adopta un cervatillo. Su personaje de madre, bastante desagradable, contrasta con el maravilloso papel de Gregory Peck, pero el papel le valió su primera nominación al Oscar:

En 1947 vuelve al que había sido su terreno anteriormente, la comedia con “Ciudad mágica” junto a James Stewart y el western cómico “Cheyenne”, junto a Dennis Morgan:

Pero su gran año cinematográfico será 1948, cuando protagonice “Belinda” de Jean Negulesco, el drama sobre una sordomuda adolescente (a su treintena, la mirada inocente de Jane Wyman consigue pasar por alguien mucho más joven) que se queda embarazada por una violación:

Con esa bellísima banda sonora de Max Steiner y unas brillantes interpretaciones de Lew Ayres, Charles Bickford y Agnes Moorehead, la película fue un gran éxito que lanzó al estrellato a Jane Wyman, haciéndole ganar tanto el Globo de Oro como el Oscar a mejor actriz, merecidísimamente sin duda:

Ronald Colman, el ganador del Oscar al mejor actor, es quien le entrega el premio. Por cierto, Jane Wyman es la primera interprete en ganar un Oscar si decir una palabra en toda la película desde la imposición del cine sonoro, de ahí su frase de que volverá a tener la boca cerrada.

En 1949 hace un cameo como ella misma en “El amor no puede esperar”, comedia de Dennis Morgan, Jack Carson y Doris Day en la que aparece junto a su hija, mientras en otra escena su esposo Ronald Reagan también hace de sí mismo en otro cameo. Pero la situación familiar no atraviesa un buen momento: la muerte de su hija Christine a las pocas horas de nacer les afecta profundamente, a lo que al parecer se sumaron diferencias políticas: Jane Wyman fue siempre una republicana convencida, mientras Reagan era por aquella época demócrata (quien lo diría…), lo que lleva al divorcio de la pareja en 1949. No es de descartar tampoco que Reagan sintiera celos del éxito de su mujer, mientras él, actor mediocre donde los haya, se iba apagando. En todo caso, Reagan será el primer presidente de los Estados Unidos divorciado (y vuelto a casar con Nancy, como es sobradamente conocido).

En 1950, Jane Wyman protagoniza la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “El zoo de cristal”, así como una película de intriga dirigida por Alfred Hitchcock, “Pánico en escena”, en la que comparte protagonismo con Marlene Dietrich (y al parecer Wyman se queja porque ponen a la Dietrich mucho más guapa que a ella):

En 1951, otro gran director, Frank Capra, la elige para protagonizar junto a Bing Crosby la comedia “Aquí viene el novio”, en la que les escuchamos cantar la canción que se llevará el Oscar ese año:

Jane Wyman todavía está en plena forma para el cine musical, pero sus grandes éxitos viene ya en el campo dramático, destacando ese mismo año “No estoy sola”, drama sobre una viuda francesa que tras perder a su hijo en la I Guerra Mundial, se dedicará a atender niños, acompañada de un reparto de lujo junto a Charles Laughton Agnes Moorehead o una jovencita Natalie Wood. Interpretación que le vale una nueva nominación al Oscar y ganar el Globo de Oro a mejor actriz dramática:

En los siguientes dos años volvemos a tenerla en comedias y musicales, destacando “Amor a medianoche”, en la que repite junto a Ray Milland, aunque en un estilo totalmente distinto al de “Días sin huella”:

Pero ese mismo año regresa al drama con “Trigo y esmeralda” de Robert Wise:

Mientras, el 1 de noviembre de 1952, Jane Wyman volvió a casarse, en esta ocasión con el compositor cinematográfico Fred Karger, divorciándose en 1955. Se casan de nuevo en 1961 para volver a divorciarse en en 1965. Jane Wyman se había convertido al catolicismo en 1953 y por ello no vuelve a casarse posteriormente.

En 1964, el director melodramático Douglas Sirk elige a jane Wyman para protagonizar “Obsesión” junto al más joven Rock Hudson y la habitual Agnes Moorehead. Jane Wyman demuestra ser la nueva reina del melodrama en una interpretación magistral que le traerá su 4ª y última nominación al Oscar:

Jane Wyman repite con Douglas Sirk en 1955 en “Sólo el cielo lo sabe”, de nuevo junto a Rock Hudson y Agnes Moorehead. Si en la anterior lo que ponía en peligro la relación romántica entre Wyman y Hudson era la diferencia de caracteres de ambos, aquí serán las convenciones sociales y la familia de ella la que estará a punto de echar al traste el nuevo romance:

En 1955 la tenemos también en “Orgullo contra orgullo”, en la que interpreta a una emprendedora newyorkina que funda una tienda de ropa en Texas, pero que tendrá que renunciar a ella si quiere casarse con el intransigente Chartlon Heston; tufillo machista de “la mujer en la cocina y con los niños”:

En 1956 protagoniza el drama romántico “Milagro bajo la lluvia” junto a Van Johnson:

A partir de aquí, sus apariciones en el cine se hacen esporádicas, trabajando más a menudo en televisión. Su siguiente película, “Vacaciones para enamorados”, se estrena en 1959, mientras en 1960 estrena “Pollyana”, drama familiar de la Disney protagonizado por Hayley Mills:

En 1962 vuelve a trabajar en otra producción de la Disney, “Los conflictos de papá”, junto a Fred McMurray:

Su última aparición cinematográfica será en 1966 con “How to commit marriage” junto a Bob Hope. Mientras, fracasos en televisión le llevan a un retiro provisional.

Todo cambió en 1981, cuando, tras rechazar Barbara Stanwyck el papel, los productores de la serie “Falcon Crest” le ofrecieron a Jane Wyman interpretar el papel de la malvada Angela Channing, que se convertirá en el símbolo de la maldad en los siguientes años. Por este papel Jane Wyman gana un Globo de Oro y obtiene otra nominación más. Aparece en las primeras 8 temporadas, mientras en la 9ª y última su participación se reduce, a causa de problemas con la diabetes. Pese al consejo médico, después de no aparecer en la mayoría de los episodios de la temporada, reaparece en los 3 últimos, y es ella misma quien escribe el monólogo que cierra la serie:

Tras Falcon Crest, Jane Wyman sólo aparecerá en pantalla en una ocasión, en un episodio de la serie “La doctora Quinn”, interpretando a la madre de la protagonista:

Esta es la retirada definitiva de Jane Wyman, que con posterioridad apenas aparecerá en público a causa de sus problemas de salud (artritis y diabetes). Pese a ello, asistirá al funeral de su hija Maureen, fallecida a causa del cáncer, en 2001, cosa que su padre, Ronald Reagan, no podrá hacer a causa del Alzheimer. Finalmente, el 10 de septiembre de 2007, Jane Wyman moría a los 90 años de causas naturales, siendo enterrada en el californiano Forest Lawn Cemetery.

Tras sus inicios en el campo de la comedia y el musical, Jane Wyman supo sorprender al público con sus dotes dramáticas que nadie esperaba de ella. Sus grandes papeles dramáticos, así como su participación en Falcon Crest, hacen que todavía perviva en nuestra memoria.



60 años sin James Dean (30-09-2015)


No sé cuántos años hará, quizá unos 20, de aquella vez que vi por primera vez “Rebelde sin causa”. Lo que sí recuerdo es que la película de me impresionó, y especialmente el personaje de Jim Stark, interpretado por un tal James Dean. No sé, serían cosas de la edad (en aquella época estaría a punto de entrar en la adolescencia), pero se podría decir que me hice una especie de fan de Dean.




Pero cómo cambia el tiempo la percepción de las cosas… la segunda vez que vi la película fue hará uno o dos años, y… mi opinión cambió enormemente. La película me pareció floja, y la interpretación de Dean histriónica y poco coherente (tampoco me llevé buena impresión de Natalie Wood… el único que me siguió gustando, más si cabe, es Sal Mineo).

Pues bien, hoy hace 60 años del fatal accidente que nos arrebató a Jimmy tras protagonizar sólo 3 películas y que le convirtió en un auténtico icono de cierto tipo de cine. un repaso por su historia y filmografía nos permitirá ciertas reflexiones sobre la forma de hacer cine y de interpretar.

James Byron Dean nació un 8 de febrero de 1931 en Marion, una pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes de Indiana, en ese Estados Unidos rural, ultraconservador y reaccionario en el que en cambio impera esa doble moral que afectará al joven Jim.

A los pocos años su familia se muda a Santa Monica, en California, donde permanecen algunos años. Pero en 1940, cuando James Dean tiene 9 años, su madre, a quien había estado fuertemente unido, muere de cáncer (con solo 30 años). Su padre se siente incapaz de criarlo, por lo que lo envía a vivir con su hermana y su cuñado a Fairmount, un pueblo próximo a Indianapolis, donde fue educado en un entorno cuáquero (¿Qué son los cuáqueros? Volver a ver “La gran prueba” de William Wyler, con Gary Cooper y Dorothy McGuire, para saberlo). Él nunca lo contó en público, pero durante el rodaje de “Gigante” le reveló a su compañera de reparto Elizabeth Taylor detalles sobre su etapa en Indiana trascendentales.

En una entrevista concedida en 1997, Elizabeth Taylor afirmó (con la condición de que la información no saliera a la luz hasta su muerte) que dos años después de la muerte de su madre, sufrió abusos sexuales por parte del pastor de su iglesia. Algo que, obviamente, le marcó por el resto de su vida. Es más que posible que ese carácter introvertido se acentuara a consecuencia de esos abusos que sufrió con unos 11 años.

Durante sus años de secundaria, un importante influencia la recibió por parte del reverendo metodista James DeWeerd, quien fomenta en él la pasión por las carreras de coches y por el teatro, ambas muy importantes en su vida. Se especula también con la posibilidad de que DeWeerd también abusara sexualmente de él… o de que no fuera abuso… En todo caso, durante esos años ya participaba en funciones teatrales de instituto, aunque no parece que de gran calidad, y destaca en diversos deportes.

A los 18 años, James Dean se muda a Los Ángeles para estudiar en la Universidad de California, donde estudia arte dramático, lo que le distancia de su padre. Allí consigue de hecho el papel de Malcolm en “Macbeth”. Tendrá de compañero de habitación a William Bast, quien se convertiría en guionista televisivo. Bast escribió la primera biografía de Dean, ya que a parte de ser compañeros de habitación en Los Ángeles y posteriormente en Nueva York, mantuvieron una estrecha amistad (años después Bast sugirió que incluso fue algo más que amistad… los rumores sobre la identidad sexual de Dean son constantes). Es en esta época cuando hace su primera aparición televisiva, en este anuncio de Pepsi-Cola:

Dean no tarda en abandonar sus estudios para poder dedicarse completamente a la interpretación, y consigue aparecer en pequeños papeles sin acreditar en algunas películas de principios de los 50, y en algunos episodios de distintas series. Hasta que en 1951, James Whitmore le aconseja (¡grave error!!!!!!) que vaya a Nueva York a estudiar en el Actor’s Studio (no olvidemos que ese mismo año se estrena la película “Un tranvía llamado Deseo”, protagonizada por un tal Marlon Brando, quien también estudió en el Actor’s Studio). Bajo la dirección de Lee Strasberg se convierte en un actor de método (algún día ya hablaremos, o mejor dicho despotricaremos, del método Stanislavski). Y hace teatro, hasta que su suerte cambia.

En 1953, uno de los impulsores del Actor’s Studio, el director Elia Kazan (a quien no soporto ni como persona ni como cineasta… dejemos las cosas claras desde el principio), busca protagonista para la adaptación de la recién publicada novela “Al este del Edén”. En un principio piensa en Brando, pero alguien le sugiere darle la oportunidad al desconocido James Dean, quien consigue el papel y el 8 de abril de 1954 abandona Nueva York para rodar en California.

James Dean interpreta en este primer papel a Cal Trask, el hijo rebelde del severo Adam Trask (un enorme Raymond Massey), quien no duda en mostrar sus preferencias hacia el otro hijo, Aron (¿Alguien se acuerda del pobre Richard Davalos, también debutante en este film?). El de Cal es un personaje atormentado, turbulento, pero no exento de cierta sensibilidad. Dean consigue transmitir bien estas dos facetas, pero le resulta difícil el punto intermedio entre ambas y, “gracias” al método, cae a menudo en el histrionismo (aunque no tanto como en sus siguientes roles)

Seamos sinceros, con esa mirada y esa sonrisita tímida consigue que ignoremos sus carencias. Porque Dean no será un gran actor (lo siento, es mi opinión), pero pese a todo tenía carisma, la capacidad de fijarse en la memoria del espectador, justo lo que le faltaba a su hermano en la ficción, el pobre Richard Davalos, aunque fuera seguramente mejor actor que Dean.

Ya lo he dicho, como actor prefiero a Davalos, pero es eso, ¿quién le recuerda? Y eso que en esta última escena Cal hace lo posible porque terminemos odiándole, comportándose como un auténtico cabr#n. Pero aún así consigue que le cojamos cariño a su personaje. Y ahí está el misterio.

Es durante el rodaje de este film (en el que compartirá piso con su hermano en la ficción) cuando inicia su romance con Pier Angeli, quien en 1954 estrenaba “El cáliz de plata” (esa película que su protagonista, Paul Newman, siempre quiso olvidar). El romance duró apenas 3 meses, ya que la madre de ella se negaba a aceptarlo, y terminó cuando ella le dejó para casarse con el cantante Vic Damone. La mayoría de las fuentes confirman que este fue el gran amor de su vida, aunque parece que Dean siempre tuvo problemas con las mujeres (Elia Kazan hablaba de falta de éxito con ellas).

La película se estrena el  de marzo de 1955, aunque James Dean no está presente en dicho estreno. Por esas fechas aprovecha también para comprarse su primer Porsche y participar en algunas carreras.

El 28 de marzo comienza el rodaje de su siguiente película, “Rebelde sin causa” de Nicholas Ray, junto a Natalie Wood y el debutante Sal Mineo. La película comienza a rodarse en blanco y negro, pero el éxito de “Al este del Edén”, que había sido filmada en color, hace que la película vuelva a comenzar a rodarse, esta vez en color. El rodaje dura apenas dos semanas y catapulta a la fama a Dean, en un papel de adolescente perdido, rebelde (con causa, en mi opinión, pese a que el título indique lo contrario) que consigue que los jóvenes americanos se sintieran identificados con él. Si con “Al este del Edén” nació una estrella, aquí nace el mito.

Por cierto, ¿habéis reconocido en el vídeo a Dennis Hopper?

La película causaría furor en su época, pero hoy día ni el guión ni las interpretaciones de Dean y la Wood parecerían gran cosa (esa forma de decir “It’s troble”… ¡sin comentarios!)

Ya sólo con ver esta tremenda escena final nos damos cuenta de que quien realmente se sale como actor es el gran (aunque pequeñito en tamaño) Sal Mineo. De nuevo, el personaje de Dean no es el más entrañable de la película…

El rodaje de “Rebelde sin causa” provoca que James Dean acuda varios días tarde al rodaje de si siguiente película, la superproducción “Gigante” de George Stevens, con Rock Hudson y Elizabeth Taylor (y en la que aparecen también Sal Mineo y Dennis Hopper, compañeros de rodaje en Rebelde sin causa). Aquí Dean intenta huir del encasillamiento, de hacer siempre esos roles de jóvenes inadaptados, interpretando a Jett Rinck, un solitario joven que trabaja para Rock Hudson pero que se enriquece (y envilece) con el petroleo.

¡Qué asquerosamente guapa está la Taylor en Gigante!

Si en sus anteriores papeles te podías compadecer de él, aquí directamente está odioso:

El maquillaje es de premio, desde luego…

En esta escena el histrionismo de Dean alcanza cotas difícilmente superables. Su pronunciación se ha ensuciado con respecto a “Al este del Edén”… y de nuevo, el personaje entrañable le cae a otro jovenzuelo debutante, en este caso Dennis Hopper. No es este un testamento a la altura de alguien con la fama de Dean.

Durante el rodaje se le impuso la prohibición de participar en carreras de coches, pero durante el rodaje compró un segundo Porsche. El 30 de septiembre, terminado ya el rodaje, iba acompañado de su mecánico para rodar el coche, se chocó en un cruce con un Ford que circulaba gran velocidad y con el que chocó. No murió en el acto, como se dijo en su momento, sino que salió disparado chocando contra el parabrisas del Ford y rebotó para volver a caer sobre su Porsche, en el asiento del copiloto. Murió pocos minutos después. Su copiloto, el mecánico, salió despedido del coche y tuvo diversas fracturas, pero sobrevivió, mientras el conductor del Ford apenas sufrió rasguños.

De nuevo hay especulaciones sobre la muerte de James Dean. Por una parte, quién fue el culpable del accidente. El conductor del Ford afirma que no vio el coche de Dean. En todo caso, Dean circulaba a velocidad excesiva y, lo más extraño, no trató de esquivar al Ford sino que se empotró contra él. Hay quien quiere ver en esto una especie de suicidio, y a esta hipótesis se une el hecho de que los días anteriores había estado visitando a sus amigos más íntimos (¿una especie de despedida?).

También se ha especulado sobre cómo habría proseguido la carrera de Dean: mientras unos creen que habría tenido una fructífera carrera, otros piensan que su carrera estaba acabada. Tampoco importa mucho, no deja de ser historia-ficción.

Su funeral se realizó el 8 de octubre en Fairmount, donde fue enterrado.:

Al momento de su muerte, Dean sólo había estrenado una película; Rebelde sin causa se estrena el 27 de octubre, casi un mes después de su muerte.

James Dean es nominado al Oscar de forma póstuma por su papel en “Al este del Edén”, perdiendo frente a Ernest Borgnine. Lo mismo le sucede con los Globos de Oro, aunque aquí se le otorga un premio honorífico. Y al año siguiente vuelve a ser nominado por Gigante (que se estrena en 1956), aunque de nuevo se queda sin premio. Poco importa, no hubiera podido disfrutarlo.

24 años y tres películas bastaron para crear, no una estrella, sino un icono del séptimo arte. La cuestión ahora es si esa fama que sigue teniendo James Dean, si ese prestigio, es merecido. Yo he expuesto aquí mi opinión. Luego que cada uno saque sus conclusiones.