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50 años de la muerte de Robert Taylor (08-05-2019)

Galán romántico en los años 30, casi desaparecido en los años 40, regresa con fuerza en los años 50 en westerns y en películas de época que le devolvieron esa fama que parecía perdida. Hace 50 años moría Robert Taylor, y aprovechamos para recordar su carrera.

El nombre de nacimiento de Robert Taylor era Spangler Arlinghton Brugh, y nació el 5 de agosto de 1911 en la pequeña localidad de Filley, en Nebrasca. Hijo único, su padre, granjero, había estudiado medicina para atender a su enferma esposa. La familia se movió bastante en esos años, hasta establecerse definitivamente en Beatrice, también en Nebrasca. Es allí donde el joven Spangler comienza sus lecciones de chelo con Herbert E. Gray. Cuando éste se traslada a California a una escuela privada de artes, Spangler le acompaña para poder seguir estudiando con él, entrando además en la academia de teatro del colegio. 

Es gracias a esto que es descubierto por la MGM, con la que firma un contrato. La Metro cambia su nombre por el más fácil de recordar Robert Taylor, y le ofrece pequeños papeles, debutando en 1934 en la comedia “Handy Andy”. En 1935 consigue ya protagonizar “Sublime obsesión” junto con Irene Dunne, pero su definitivo salto a la fama vendrá en 1936 cuando protagonice “La dama de las camelias” junto a quien quizá sea la mayor estrella femenina del Hollywood del momento, Greta Garbo, quien nunca estuvo mejor que en este film gracias a la dirección de George Cukor. Robert Taylor consiguió no quedar eclipsado por semejante pareja, dejando claro su nada desdeñable talento interpretativo:

También en 1936 comparte pantalla por primera vez junto a Barbara Stanwyck, en el melodrama “La esposa de su hermano”, (repitiendo junto a ella en 1937 en el drama policial “La contraseña”):

En esos años, Robert Taylor comparte pantalla con algunas de las grandes actrices del momento, como Jean Harlow, Joan Crawford, Margaret Sullavan o Maureen O’Sullivan. Con ella y con una desconocida en Hollywood Vivien Leigh rueda en 1938 en Inglaterra “Un Yanki en Oxford”:

También protagoniza el musical “Melodía de Broadway 1938” (tras haber participado en la homónima de 1936), junto a Eleanor Powell y otros actores del mundo del musical (incluyendo a una debutante Judy Garland):

En 1939 no estrena ninguna película relevante, pero ese año se casa con Barbara Stanwyck. La pareja no tendrá hijos. 

Más interesante, cinematográficamente hablando, será 1940. Ese año estrena el drama “Evasión”, junto a Norma Shearer, en el que interpreta a un americano que acude a la Alemania Nazi para rescatar a su madre, una actriz alemana condenada a muerte por el régimen. Y vuelve a trabajar junto a Vivien Leigh en el drama “El puente de Waterloo”, ambas dirigidas por Mervyn LeRoy:

En 1941 vuelve a trabajar junto a Joan Crawford, además de Greer Garson y Herbert Marshall, en la comedía sobre triángulos amorosos “Cuando ellas se encuentran”, luciendo sus dotes para la comedia:

Ese mismo año protagoniza su primer gran Western, “Billy el niño”, en el que por fin le vemos en color:

En 1942 obtiene un gran éxito al pasarse al cine negro con “Senda prohibida”, de nuevo dirigida por Mervyn LeRoy, en la que interpreta a un gangster que lleva una doble vida y que se enamora de una inocente Lana Turner. Su interpretación es magnífica, pero quien acapara la atención en Van Heflin, que gana el Oscar a mejor actor secundario (Robert Taylor no será nunca nominado al Oscar):

Comenzada ya la II Guerra Mundial, Robert Taylor rueda algunas películas bélicas antes de alistarse en el ejército como instructor aéreo. Su última película antes de ir a la Guerra es “Song of Russia”, en la que forma parte de la resistencia soviética frente al avance nazi:

Durante la Guerra rueda películas didácticas sobre pilotaje de aviones. Terminada ésta, regresa a Hollywood, aunque tiene problemas de adaptación a su nueva forma de vida, además de problemas familiares. Su primera película a su regreso es “Corrientes ocultas”, película de intriga en la que comparte pantalla con Katherine Hepburn (quien luego afirmaría que Robert Taylor era mejor actor de los que él mismo creía… razón no le faltaba a Katherine, desde luego):

A parte de los problemas laborales y familiares, surgen también problemas políticos. Robert Taylor fue siempre un conservador republicano, que había ayudado a fundar la Asociación cinematográfica para la preservación de los valores americanos. Pero la Caza de brujas le afectó. Robert Taylor era reacio a declarar en ese circo que consideraba el comité de actividades anti-americanas, pero se vio obligado a hacerlo ante la acusación de haber promocionado el comunismo en “Song of Russia”. Taylor afirmó que fue obligado a rodarla por la Metro, lo que retrasó su alistamiento, pero Louis B. Mayer lo nego, y tuvo que retractarse. Afirmó así mismo que había algunos actores que en el Sindicato de Actores habían demostrado actitudes favorables al comunismo, lo que contribuyó a acabar con la carrera de alguno de ellos. Por este motivo, las películas de Taylor fueron prohibidas en varios países comunistas. 

Con su carrera en horas bajas, en 1949 rueda el thriller de espionaje ambientado en la Guerra Fría “Traición”, junto a Elizabeth Taylor, en la que interpreta a un espía soviético (así por las buenas…):

A ésta siguen westerns y cine negro menores, con la excepción, en 1951, de “Caravana de mujeres”, de William A. Wellman, probablemente uno de sus westerns más famosos, luciendo ese personaje rudo pero tierno en el fondo que le caracterizará en otros westerns:

En 1951 se divorcia finalmente de Barbara Stanwyck. En 1952 se casa de nuevo con la actriz alemana Ursula Thiess, con la que tendrá dos hijos, Terrance en 1955 y Tessa en 1959, además de adoptar a los dos hijos que tenía la actriz de un matrimonio anterior.

Pero su carrera está lejos de ser lo que prometía antes de la Guerra. Tuvo que ser de nuevo Mervyn LeRoy quien acudiera a su rescate, dándole el papel protagonista (inicialmente pensado para Gregory Peck) de “Quo Vadis”, drama romano-cristiano que fue un enorme éxito de público y un razonable éxito de crítica, compartiendo escena con una joven Deborah Kerr:

Clark Gable había rechazado el papel pensando que aparecer en falda romana iba a resultar ridículo. Robert Taylor lo aceptó y de pronto se convirtió en el rey de las películas de época. Así, en 1952 llegará la adaptación de la novela de Walter Scott “Ivanhoe”, una de las super-producciones más famosas de la época, en la que le acompañaban Elizabeth Taylor, Joan Fontaine y George Sanders:

Richard Thorpe, el director de “Ivanhoe”, vuelve a contar con él para protagonizar su nueva super-producción de época, “Los caballeros del Rey Arturo”, de 1953, interpretando a Lancelot, junto a la Ginebra de Ava Gardner y el Arturo de Mel Ferrer:

Ese mismo año protagoniza el western “Una vida por otra”, interpretando a un bandido que, por el amor de una mujer (de nuevo Ava Gardner) se redime y traiciona a su líder, Anthony Quinn, para defender a un idealista recién llegado, Howard Keel:

El mismo año trabaja de nuevo a las órdenes de Richard Thorpe en “Todos los hermanos eran valientes”, aventuras a bordo de un ballenero junto a Ann Blyth y Stewart Granger:

En 1954 protagoniza junto a Eleanor Parker la primera película de Hollywood rodada en Egipto, “El valle de los Reyes”, interpretando a un arqueólogo que busca la tumba del bíblico José. Al margen de la mala dirección de Robert Pirosh, que afecta a la calidad de una película que goza de unos escenarios magníficos, la película supuso alejarse de las comodidades de Hollywood y rodar en condiciones mucho más complicadas, como afirmaría después Eleanor Parker:

En 1955 repite con Eleanor Parker en un western cómico, en el que interpreta a un trampero del que se enamora una joven campesina que hará lo posible por casarse con él, algo que no está en sus planes, acompañados ambos por unos geniales Victor McLaglen y Russ Tamblyn:

Ese mismo año regresa a Inglaterra para rodar la tercera película de la trilogía de capa y espada de Richard Thorpe, “Las aventuras de Quentin Durward”, la más cómica de las tres, acompañado en esta ocasión por Kay Kendall y Robert Morley:

En 1956, además de protagonizar una película sobre el desembarco de Normandía, “Día D, 6 de junio”, interpreta al villano  (poco frecuente en él verle en personajes tan desagradables) de “La última caza”, demasiado aficionado a matar búfalos e indios, que terminará enfrentándose a su antiguo socio, Stewart Granger: 

El resto de su carrera va a transcurrir por lo general en el ámbito del western. En 1958 rueda a las órdenes de John Sturges “Desafío en la ciudad muerta”, interpretando a un Sheriff que tendrá que enfrentarse a su antigua banda, liderada por Richard Widmark:

Pese a todo, en 1958 Robert Taylor regresa al cine negro con “Chicago, años 30”, de Nicholas Ray, ambientada en el mundo del crimen organizado, en la que de nuevo el amor, en este caso por Cyd Charisse, le impulsará a querer abandonar la vida criminal, encontrándose con muchos obstáculos para ello, encabezados por su patrón, Lee J. Cobb:

Pero también en 1958 abandona la MGM, fundando su propia productora y pasando a trabajar en televisión. En esta época, sus westerns van a resultar menos sonados, pero regresa al género de las aventuras dirigido de nuevo por Richard Thorpe en “Los asesinos del Kilimanjaro”, partiendo de la historia de los famosos leones asesinos de Tsavo:

Su ritmo de trabajo se reduce. Algunos westerns más dejan paso en 1964 a “Amor entre sombras”, thriller de terror en el que comparte pantalla con su ex-mujer, Barbara Stanwyck, en la que será la última película de ella:

Pese a rodar algunas películas más, la carrera de Robert Taylos va a destacar en sus últimos años en la televisión, cuando sustituya a su amigo Ronald Reagan, que se pasa a la política, en la serie “Death Valley Days”:

Robert Taylor vive en su gran rancho en Los Angeles con su familia. Sus últimos años son difíciles. Fumador empedernido, en 1968 se le diagnostica cáncer de pulmón, lo que le provoca ser sometido a varias operaciones. Además, el 26 de mayo de 1969 su mujer se encuentra el cuerpo sin vida de su hijo Michael (hijo adoptivo de Taylor), que había salido un mes antes de una clínica psiquiátrica en la que llevaba años por intentar envenenar a su padre biológico (la autopsia determinó que murió de sobredosis). Pocos días después, el 8 de junio de 1969, Robert Taylor sucumbía al cáncer de pulmón, a los 57 años. Su cuerpo fue enterrado en el Forest Law Memorial de Glendale. 

Actor generalmente infravalorado, Robert Taylor supo recuperar su fama en los años 50 tras haber caído en el olvido en los años 40, consiguiendo con ello alguno de sus papeles más memorables. Si bien nunca entró en la categoría de los grandes actores del Hollywood clásico, su talento bien le hace merecer nuestro recuerdo. A fin de cuentas, que un casi debutante consiga no quedar en ridículo ante una inmensa Greta Garbo ya es un mérito al alcance de muy pocos.

Centenario del nacimiento de Howard Keel (13-04-2019)

Con su potente voz de barítono se convirtió en el rey del musical hollywoodiense a comienzo de los años 50, aunque frustrado por su encasillamiento, encontró su vocación en escena. Un día como hoy hace 100 años nacía Howard Keel.

Nacido el 13 de abril de 1919 en Gillespie, pequeña población al sur del estado de Illinois, el nombre de nacimiento de Howard Keel era Harry Clifford Keel. Con un hermano mayor, Frederick, su situación económica era precaria. Hasta tal punto que una de sus profesoras se dio cuenta un día que el pequeño no tenía qué comer y, a partir de entonces, siempre le llevaba algo para que pudiera comer. Tras la muerte de su padre, en 1930, se traslada con su madre a California, donde, tras graduarse de la escuela, comienza a trabajar como representante. 

Su suerte cambiará cuando, con 20 años, su casera le escucha cantar y se da cuenta del gran potencial de su voz. Él es admirador del barítono Lawrence Tibbett, por lo que se llevará una gran frustración al ser definida su voz como “bajo-barítono”. Pese a todo, debuta en 1941 con la parte de Samuel en el Oratorio “Saul” de Georg Friedrich Händel. 

Sus inicios como cantante-actor tienen lugar en Broadway, donde protagoniza el musical “Carousel” de Rodgers & Hammerstein. Si bien no existe grabación de aquellos años, en los 90 grabó el famoso “If I loved you”:

Poco después, pasó a interpretar al protagonista de otro gran musical de Rodgers & Hammerstein, “Oklahoma!”, e incluso bate el record de cantar en un mismo día ambos musicales. “Oklahoma” le abrirá las puertas del West End, cuando protagoniza con gran éxito el estreno londinense del musical, del que, en este caso, sí conservamos registro sonoro:

Durante su estancia en Londres, en 1948, se divorcia de su primera esposa, la actriz Rosemary Cooper, con la que llevaba casado desde 1943, y a comienzos de 1949 se casa con la corista Helen Anderson, con la que tendrá 3 hijos: Katija Liane en 1950, Kristine Elizabeth en 1952 y Gunnar Louis en 1955. 

Tal es su éxito en Londres que consigue su primer contrato cinematográfico, interpretando al delincuente fugitivo acogido por una pareja en el film negro “El grito acusador”, de 1948. De vuelta a Los Ángeles, en 1949 firma un contrato con la Metro, que comienza con el estreno, en 1950, del musical “Annie get your gun”, al que pertenece el famoso “There’s no bussines like show bussines” que canta junto a Louis Calhern, Keenan Wynn y Betty Hutton:

Poco después, Howard Keel filma su primera película junto a Esther Williams, “Pagan love song”, y tras ella la comedia “Tres hombres llamados Mike”, junto a Jane Wyman y Van Johnson, sin repetir el éxito de “Annie get your gun”. La situación cambia cuando, por fin, la Metro consigue realizar una nueva adaptación del musical de Irving Belin “Show Boat” que tantos años llevaba queriendo realizar: George Sidney será el encargado de dirigir la película que en España se tituló “Magnolia”, en la que acompañan a Keel Kathryn Grayson y una poco habitual en el musical Ava Gardner. Escuchamos el famoso dúo “Make believe”:

Su siguiente película, “Carnaval en Texas”, es un sinsentido hecho a medida del cómico gesticulante sin talento interpretativo Red Skelton y de la nadadora Esther Williams, en la que Keel destaca en el reparto junto a la exuberante Ann Miller:

En 1952, en “El amor nació en París”, de Mervyn LeRoy, repite junto a Kathryn Grayson, Red Skelton y Ann MIller, sumándose al reparto la pareja formada por Gower y Marge Champion, en una nueva adaptación de “Roberta” que no estuvo a la altura de la original y que fue poco productiva económicamente:

La carrera de Howard Keel no consigue levantar cabeza: su incursión en el cine de aventuras “Desperate search” es un fracaso, al igual que la comedia “Fast company”. El western de 1953 “Una vida por otra será más exitoso: en él interpreta a un colono, casado con Ava Gardner, que se enfrenta al matón de turno, interpretado por Anthony Quinn, y su secuaz, un Robert Taylor que se enamorará de la Gardner y tendrá que decidir de qué bando se pone:

El éxito se repite con un nuevo musical, en este caso un western musical, “Calamity Jane” (estúpidamente traducido en España como “Doris Day en el Oeste”) que le empareja, precisamente, con Doris Day, en el que abandona temporalmente la Metro para trabajar en la Warner:

De vuelta a la Metro, es contratado para la adaptación de otro clásico musical, “Kiss me Kate”, de Cole Porter, en el que trabaja de nuevo junto a Kathryn Grayson, Ann Miller y Keenan Wynn, y por primera vez junto a Tommy Rall. Vemos su famoso monólogo “Where is the life that late I led”:

Pero, pese a su fama, la obra tampoco es un éxito económico, pese a la magnífica labor del reparto y del director George Sidney. Y la metro no tiene entonces mejor idea que realizar una nueva versión de “Rose Marie”, con Howard Keel y Ann Blyth como protagonistas, que es otro fracaso: 

Pero el buen criterio de la Metro queda en seguida en entredicho. Destinando la mayor parte del presupuesto para “Brigadoon”, Stanley Donen recibe las sobras para una adaptación de la historia del rapto de las sabinas situada en el oeste. El resultado fue una de las películas más míticas de la historia, la magistral “Siete novias para siete hermanos”, de 1954, absoluto éxito de público que se convierte probablemente en la más famosa de la filmografía de Howard Keel gracias a su Adam Pontipee, acompañado de June Powell como su esposa, Tommy Rall como Frank o Russ Tamblyn como Gedeon:

Pero la Metro no aprende. Un buen argumento, un buen reparto, una buena música, una buena coreografía… el conjunto de todo aportaba sentido a la película. Pero si alguno de esos elementos falla, se acabó. Y en “La amada de Júpiter” falla lo más importante, la historia. Howard Keel interpreta al cartagines Anibal camino de Roma, cuando se enamora de la prometida de un general romano, Esther Williams, con sus eternas escenas de natación. Por mucho que en el reparto figuren George Sanders, Norma Varden o los Champion, la película fue el primer gran fracaso de Esthwer Williams y supuso para la Metro unas pérdidas de 2 millones de dólares:

El remate vino con “Kismet”, de 1955, musical creado a partir de música original de Aleksandr Borodin que tomaba el argumento de “El príncipe mendigo”,historia  que una década atrás habían protagonizado Ronald Colman y Marlene Dietrich. De nuevo junto a Ann Blyth, y ahora junto a Vic Damone, la película fue otro gran batacazo comercial (Vincente Minnelli, su director, sale siempre perdiendo frente a Donen, es lo que hay): 

Este fracaso provocó que se rompiera el contrato de Howard Keel con la Metro y que él abandonara temporalmente el cine, volviendo a los escenarios. Protagoniza de nuevo “Carousel”, antes de regresar al cine, donde en 1959 interpreta a Pedro en el drama bíblico “El gran pescador”, de 1959. Serña probablemente su último gran título, con una filmografía posterior breve, cargada de títulos menores y en general olvidables, con la excepción de “Ataque al carro blindado”, western de 1967 protagonizado por John Wayne y Kirk Douglas en el que Keel interpreta a un indio:

Al año siguiente, con otro western, “Arizona”, Howard Keel se retira del cine. En los escenarios interpreta musicales como “Camelot” o “The man of La Mancha”:

Pero Howard Keel se divorcia de nuevo en 1970, para casarse, por tercera vez, con la azafata Judy Magamoll, con la que en 1974 tiene una hija, Leslie Grace. Deseando comenzar una vida estable, en vez de las giras teatrales, se instala en 1980 en Oklahoma con la intención de abrir una explotación petrolífera, pero al poco tiempo le llaman de Hollywood para aparecer junto a Jane Powell, su compañera en “Siete novias para siete hermanos”, en un episodio de “Vacaciones en el mar”. Poco después comienza a hacer apariciones en la serie “Dallas”, hasta ser un personaje fijo hasta el final de la serie, en 1991:

Su carrera teatral prosigue en los años 90 hasta el año 2000, destacando sus interpretaciones de “My fair Lady” y de “South Pacific”, de la que escuchamos su “This nearly was mine”:

El éxito de “Dallas”, por otro lado, le lleva a publicar varios discos de canciones en los años 80, que consiguen un considerable éxito. “And I love you so” da título al segundo de ellos:

El disco incluye monólogos de músical como “Send in the clowns”, de “A little night music” de Stephen Sondheim:

O el “Memory” de “Cats” de Andrew Lloyd Weber:

Pero el disco incluye también otros clásicos no pertenecientes al mundo del musical, como este “Yoy were always on my mind”:

Retirado desde el año 2000, en 2004 le diagnosticaron cáncer de colon. Apenas 6 semanas después, Howard Keel moría en su casa californiana de Palm Desert a los 85 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas por numerosos lugares. 

Con una voz poderosa, de timbre bello y correcta técnica, Howard Keel pudo haber dado mucho más de sí, pero la ceguera de las productoras (de la Metro en este caso) impidieron que diera todo lo que podía haber dado de sí en el cine. Y, pese a todo, protagonizo unos pocos musicales por los que todavía sigue siendo memorable. 

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

10 años de la muerte de Richard Widmark (24-03-2018)


Famoso como villano cinematográfico, pero con una extensa filmografía en la que demostró su polivalencia en casi todos los géneros, hace 10 años nos dejaba uno de los últimos mitos del Hollywood clásico, el actor Richard Widmark.




Richard Weedt Widmark nació el 26 de diciembre de 1914 en la pequeña localidad de Sunrise Township, en el estado de Minnesota, aunque pasará su infancia en distintas localidades del cercano estado de Illinois, ya que su padre, de origen sueco, trabaja como vendedor viajante. Graduado en arte, empieza a trabajar como actor de radio en 1938, participando en numerosas series radiofónicas.

El 5 de mayo de 1943 con la guionista Jean Hazlewood, a quien conocía de sus años de estudiante. Ambos tendrán una única hija, Anne Heath, nacida en 1943. Una perforación de tímpano le impedirá participar en la II Guerra Mundial, así que el mismo año de su boda debuta en Broadway, y seguirá trabajando en teatro en los siguientes años. Será durante una producción en Chicago cuando es descubierto por la Fox, con la que firma un contrato de 7 años.

En ese momento, la Fox va a rodar un thriller, “El beso de la muerte”, que se estrena en 1947,  a mayor gloria de su estrella, Victor Mature, y necesitan a un actor que interprete al villano criminal Tommy Udo. El director de la película, Henry Hathaway, rechaza a Richard Widmark, ya que considera que su aspecto es demasiado intelectual, pero el productor Darryl F. Zanuck insiste. ¿Quién de los dos se equivoca?:

Esta es quizá una de las más míticas escenas del cine negro de los años 40. Este papel le valdrá a Richard Widmark el Globo de oro a mejor estrella emergente y su única nominación al Oscar. Había nacido una estrella. Hathaway se equivocaba, y asumió su error trabajando con el actor en numerosas ocasiones posteriores.

Pero pronto demostrará que no sólo es capaz de interpretara a grandes villanos. Prueba de ello será su papel en “El demonio del mar”, de 1949, en el que actúa como el mentor del joven Dean Stockwell en oposición a su rudo abuelo Lionel Barrymore. Y en 1950 protagoniza el thriller “Pánico en las calles”, de Elia Kazan, en la que interpreta a un doctor del servicio de salud pública que descubre que una víctima de asesinato estaba infectada con peste neumónica, y tendrá que colaborar con un policía poco receptivo, Paul Douglas, para localizar al asesino, el debutante Jack Palance, que es posible que se haya contagiado y pueda extender más la plaga:

Pero ese mismo año volverá a interpretar a un villano en “Un rayo de luz” de Joseph Mankiewicz, como el criminal que perseguirá al doctor negro que interpreta Sidney Poitier acusándole de haber matado a su hermano:

En 1951 volverá a interpretar a un personaje mucho más entrañable, el profesor convertido en militar con problemas físicos y dilemas morales en la campaña del Pacífico de la II Guerra Mundial en la brillante “Situación desesperada” de Lewis Millestone, junto a Karl Malden, Jack Palance y un jovencísimo Robert Wagner:

Demostrado ya su enorme talento como actor dramático, se le confiará ser el protagonista masculino de “Niebla en el alma”, drama psiquiátrico con el que Marilyn Monroe pretendía demostrar que no sólo era una actriz cómica:

En 1953 interpretará a un duro instructor militar, en oposición al mucho más blando Karl Malden, en “Hombres de infantería” de Richard Brooks, teniendo como alumnos a Russ Tamblyn o Carleton Carpenter:

En 1954 trabaja en dos destacables western. El primero, “El jardín del diablo”, le lleva a trabajar de nuevo bajo las órdenes de Henry Hathaway, interpretando a uno de los tres hombres (los otros dos serán Gary Cooper y Cameron Mitchell) que acudan a rescatar al marido de Susan Hayward, atrapado en una mina de oro en territorio apache:

El segundo será la mítica “Lanza rota” de Edward Dmytrick, interpretando a un personaje mucho más negativo, el malvado hijo mayor de Spencer Tracy, empeñado en impedir que su hermanastro pequeño, Robert Wagner, hijo de una india interpretada por Kathy Jurado, se lleve la cuantiosa herencia de su progenitor:

Ese año termina su contrato con la Fox, lo que aporta a Richard Widmark mayor libertad a la hora de elegir sus papeles. Y uno de sus primeros trabajos será en “La tela de araña”, drama de Vincente Minnelli en el que interpreta a un psiquiatra que se ve atacado por su esposa, Gloria Graham, celosa de Lauren Bacall, y por el director de la clínica, Charles Boyer, mientras ve como un joven paciente suyo, John Kerr, desaparece:

Trabaja con posterioridad en varios westerns, entre los que destaca “La ley del talión”, en la que tiene que proteger a un grupo de colonos, entre los que se encuentra el actor infantil Tommy Retting, que ya había interpretado a su hijo en varios films previos:

En 1957 tendrá una de sus mejores interpretaciones como el Rey Carlos VII de Francia en “Santa Juana” de Otto Preminger, con Jean Seberg como Juana de Arco:

En 1958 prueba suerte en un nuevo género, la comedia, junto a Doris Day en “Mi marido se divierte”:

Pero es el Westner el género en el que Richard Widmark se muestra más cómodo por esas fechas, y así acompaña a John Wayne en la épica “El Alamo”, interpretando a Jim Bowie:

En 1961 se estrena bajo las ordenes de John Ford en otro western, “Dos cabalgan juntos”, en la que interpreta a un militar que, acompañado de James Stewart, acude a intentar rescatar a algunos colonos secuestrados por los indios:

Y ese mismo año trabaja en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer, interpretando a un inflexible militar que ha visto las atrocidades cometidas por los nazis y quiere castigarlas con la mayor severidad posible:

En medio de un reparto de lujo, y con un papel bastante breve, Richard Widmark consigue brillar con luz propia gracias a un talento interpretativo pocas veces explotado hasta este nivel.

En 1962 trabaja en uno de los episodios de “La conquista del Oeste”, y en 1964 protagoniza el último western que dirigirá John Ford, el gran combate, interpretando al militar que acompaña a los indios que regresan a sus antiguos territorios:

En 1966 trabaja de nuevo bajo las órdenes de Edward Dmytrik en “Alvarez Kelly”, en la que interpreta aun general confederado que secuestra el ganado que transporta William Holden para el ejército Yanki:

Tras trabajar en algunos western más, Richard Widmark comienza a principios de los años 70 a trabajar en televisión, reduciendo su participación cinematográfica a menudo a papeles secundarios, como el villano Casetti en la mítica “Asesinato en el Orient Express”. En esta época de hecho regresa a los papeles de villano, siendo buena prueba de ello su papel en “De presidio a primera página” de Stanley Kramer, protagonizada por Gene Hackman:

De hecho, su último papel remarcable en cine será el villano del thriller “Coma” de Michael Crichton:

Su última aparición sera en “El color de la ambición”, en 1991:

Richard Widmark se retira de la interpretación por esas fechas. En 1997 muere su esposa, y en 1997 vuelve a casarse con Susan Blanchard, nieta del compositor de musicales Oscar Hammerstein. Pasa el resto de su vida retirado de la vida pública, que además de como actor había tenido también otra faceta como activista a favor del control de armas. Una caída en el año 2007 afecta seriamente a su salud, que no se recuperara, muriendo finalmente en su casa de Roxbury, en el estado de Connecticut, el 24 de marzo de 2008, con 93 años. La Academia tuvo tiempo de sobra para compensar su falta no ya de premios, sino de nominaciones, con un Oscar Honorífico, pero este, lamentablemente, nunca llegó.

Richard Widmark era el prototipo de actor poco ambicioso, que pese a ser un artista capaz de llevar sobre sus hombros el peso de una película, no dudaba en actuar en papeles secundarios junto a otros actores con los que compartió pantalla con frecuencia. Y, con una filmografía tan extensa, nos deja como legado un buen puñado de interpretaciones memorables.



25 años sin el director de cine Richard Brooks (11-03-2017)


8 nominaciones al Oscar, 3 como director y 5 como guionista, de los que sólo uno, como guionista, terminará en victoria, para uno de los más destacados directores de cine de los años 50 y 60. Hoy, 25 años después de su muerte, repasamos la carrera de Richard Brooks.




El verdadero nombre de Richard Brooks era Reuben Sax, y nació en Philadelphia, Pensilvania, el 18 de mayo de 1912. Sus padres, inmigrantes judíos de origen ruso, habían llegado en 1908, recién casados y muy jóvenes, a Estados Unidos, donde encontraron empleo en la industria textil. Reuben fue su único hijo.

Reuben comenzó a estudiar periodismo en la universidad, pero la abandonó al saber que sus padres se habían metido en deudas para pagar su educación, por lo que comenzó a trabajar como reportero, cambiando su nombre por el de Richard Brooks, nombre que en 1943 pasará a ser su nombre legal.

Tras trabajar en la prensa de su ciudad, se traslada a Nueva York, donde además de trabajar en periodismo escribe obras teatrales, que trata de dirigir, pero la quiebra de la compañía con la que trabajaba, así como los deseos de huir de un primer (y desconocido) matrimonio le llevaron en 1940 a trasladarse a Los Angeles, donde buscará trabajo en la industria cinematográfica.

En principio no tiene éxito, y escribe pequeñas historias que lee en la radio, pero en 1941 se casa con Jeanne Kelly, una actriz de los estudios Universal, le consigue trabajo escribiendo guiones para algunas películas de la estrella del Technicolor María Montez; suyo es el guión de “La salvaje blanca”, estrenada en 1943, y de “La Reina de cobra”, estrenada en 1944.

Viendo que no tiene opciones de mejorar los proyectos en los que trabaja, Richard Brooks abandona el estudio Universal y se enrola en la marina en 1943 (además de divorciarse de Jeanne en 1944). Nunca entra en combate, ya que permanece en suelo americano. En el tiempo en el que permanece en la marina escribe y dirige documentales bélicos, además de escribir una novela “The brick foxhole”, novela que será llevada al cine en 1947 dirigida por Edward Dmytryk y que se titulará “Encrucijada de odios”. Gracias a esta película, el productor independiente Mark Helinger se fija en él y, una vez abandonada la marina, le contrata como guionista, Escribe, aunque sin acreditar, el guión de “Forajidos”, película protanizgoada por Burt Lancaster y Ava Gardner y, ya acreditado, los guiones de Fuerza bruta, de 1947, y el de “Cayo Largo”, de 1948, junto con John Huston, que era además el director de la película y que le permitió estar en el set durante el rodaje, lo que permitió a Richard Brooks aprender mucho sobre dirección de cine.

Por esos años Brooks escribe dos nuevas novelas y se casa, por tercera vez, en 1946, con Harriette Levin, matrimonio que durará hasta 1957.

En 1950 la Metro le ofrece un contrato como director, aunque primero escribirá dos guiones. Su debut en la dirección viene con “Crisis”, un thriller protagonizado por Cary Grant, que interpreta a un neurocirujano que, de vacaciones en latinoamérica, es retenido por el dictador local, interpretado por José Ferre, para que le opere, mientras la oposición al dictador secuestra a su esposa para así hacer que falle la operación:

Su siguiente película es “El milagro del cuadro”, una comedia de robos protagonizada por Stewart Granger:

En 1952 tendrá ocasión de trabajar en un proyecto más personal, en este caso para la Fox, “El cuarto poder”, con guión original suyo propio, un thriller periodístico protagonizado por su amigo Humphrey Bogart (que había protagonizado “Cayo Largo”) y la mítica Ethel Barrymore:

En 1953 repite con Humphrey Bogart en el drama romántico ambientado en la Guerra de Corea “Campo de Batalla”, y dirige otra película bélica, “Hombres de infantería”, con toques de comedia, en la que un grupo de nuevos reclutas (entre ellos Robert Arthur, Carleton Carpenter y un divertidísimo Russ Tamblyn) son entrenados por el duro Richard Widmark y el más “blando” Karl Malden, intentando transmitir la idea de que ningún adiestrador es nunca tan duro como la propia guerra:

Y en 1954 dirige el melodrama romántico “La última vez que vi París”, protagonizado por Elizabeth Taylor y Van Johnson:

Pero a Richard Brooks le faltaba un gran éxito que le consagrara, y ese éxito llegó en 1955, cuando adaptó una obra de Evan Hunter que se titularía “Semilla de maldad”, que le valdría su primera nominación al Oscar (por el guión adaptado, todavía no por la dirección). En ella nos describe los ambientes de delincuencia juvenil con un profesor idealista interpretado por Glenn Ford que intentará ayudar a sus conflictivos alumnos, entre ellos un Sidney Poitier que saltará a la fama gracias a este papel. Es también la primera película de Hollywood, en incluir un tema de Rock ‘n’ Roll, el “Rock around the clock” de Bill Haley:

Sus siguientes películas son menores, la comedia dramática familiar “Banquete de bodas”, el western “La última caza” y el drama “Sangre sobre la tierra”, pero en 1958 estrena dos grandes películas. Una de ellas es la adaptación de la obra de Dostoievsky “Los hermanos Karamazov”, protagonizada por Yul Brynner:

Y sobre todo, la película por la que conseguirá dos nominaciones al Oscar (dirección y guión adaptado), la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “La gata sobre el tejado de Zinc”, en la que repite con Elizabeth Taylor y trabaja por primera vez con Paul Newman. Historia viva del cine:

Duelo de bellezas (pocas veces estuvieron más guapos tanto Paul Newman como Lizz Taylor) que de poco les sirvió, ninguno se llevó el Oscar. A Richard Brooks se lo arrebataría… Vincente Minnelli. Sin comentarios.

Tras el éxito de esta película, Richard Brooks se lanza a proyectos independientes, dirigiendo en 1960 la adaptación de la obra de Sinclair Lewis “El fuego y la palabra”, en la que Burt Lancaster interpreta a un farsante que acompaña a una ferviente predicadora interpretada por Jean Simmons:

La película se lleva el Oscar a mejor actor para Burt Lancaster, el de mejor secundaria para Shirley Jones (Jean Simmons no estaba nominada como mejor actriz) y, por fin, el de mejor guión adaptado para Richard Brooks, que no estaba nominado como director:

Ese mismo año Richard Brooks se casa con Jean Simmons, que acababa de divorciarse de Stewart Granger, y en 1961 tendrán una hija, Kate. Terminaron divorciándose en 1980.

Su siguiente película, estrenada en 1962, es otra adaptación de una obra teatral de Tennessee Williams, “Dulce pájaro de juventud”, estrenada en 1962, en la que un aspirante a director que vive como gigolo de una estrella alcohólica (Geraldine Page) regresa a su pueblo para recuperar a su amor de juventud, Shirley Knight, enfrentándose para ello a su padre, Ed Begley:

En 1965 estrena su siguiente película, la adaptación de la obra de Joseph Conrad “Lord Jim”, una ambiciosa y cara película protagonizada por Peter O’Toole con un reparto de lujo que resultó ser un fracaso:

Para sorpresa de Hollywood, su siguiente proyecto fue un western, “Los profesionales”, de 1966, protagonizado por Burt Lancaster, Lee Marvin y Robert Ryan, que le valdrá dos nuevas nominaciones, como director y guionista:

Y en 1967 se metió en un proyecto todavía más ambicioso, la adaptación de la obra de Truman Capote “A sangre fría”, rodada como si de un documental se tratase, que pese a no ser especialmente explícita en su violencia, no deja de ser una película muy dura para la época. Por ella se llevó sus dos últimas nominaciones al Oscar, de nuevo como director y guionista:

Sus últimas películas no tuvieron tanto éxito. La siguiente fue “Con los ojos cerrados”, de 1969, en la que su esposa por aquel entonces, Jean Simmons, interpreta a una alcohólica, papel por el que recibirá su segunda y última nominación al Oscar, que nunca ganará:

En 1971 estrena la comedia “Dólares”, protagonizada por Warren Beatty y Goldie Hawn, y en 1975 estrena el western “Muerde la bala”, protagonizada por Gene Hackman:

En 1977 estrena el drama “Buscando al Sr. Goodbar”, drama protagonizado por Diane Keaton y Richard Gere:

En 1982 estrena la sátira periodística “Objetivo mortal”, protagonizada por Sean Connery, y en 1985 comete el error de estrenar su última película, la mediocre “Juego sucio en Las Vegas”. Richard Brooks se pasó sus últimos años intentando sacar adelante nuevos proyectos, pero problemas de corazón le impidieron llevarlos a cabo, hasta que un infarto acabó con su vida el 11 de marzo de 1992, a los 79 años.

Si bien sus últimas películas no dejan una muy buena imagen de él (como les ha pasado a tantos y tantos grandes directores), durante los años 50 y 60 Richard Brooks fue uno de los mejores adaptadores de grandes clásicos de la literatura, así como e obras teatrales de Tennessee Williams, y por ellas forma parte de la historia del cine.