Archivo de la etiqueta: Salvatore Fisichella

Centenario de la muerte de Ruggero Leoncavallo (09-08-2019)

De entre los llamados “compositores de una ópera” quizá sea Ruggero Leoncavallo el más destacable: tanto Mascagni como Giordano consiguen que más de una de sus obras perviva, aunque en menor medida, en el repertorio, y ni Cilea ni Ponchielli ven que su única obra en el repertorio tenga la inmensa popularidad que sigue teniendo (que siempre ha tenido desde que se estrenó) la mítica “Pagliacci”. Pero Leoncavallo es un compositor mucho más interesante que sólo por su magnífica “Pagliacci”. Y aprovechando el centenario de su muerte vamos a repasar su obra.

El nombre completo de Ruggero Leoncavallo era Ruggiero Giacomo Maria Giuseppe Emmanuele Raffaele Domenico Vincenzo Francesco Donato Leoncavallo (para que luego digan que los nombres de la realeza son largos…) y nació en Nápoles el 23 de abril de 1857. En parte por el oficio de su padre, Vincenzo, que era juez, y en parte por la mala salud de su madre, Virginia, pasó sus primeros años viajando de una ciudad a otra del sur de Italia. Se sabe que en 1859 estaba en Castellabate, en la provincia de Salerno, ya que la parroquia local cuenta con el acta de nacimiento y defunción de su hermana Irene (murió el mismo día del parto, o bien nació muerta). 

En 1862 la familia se establece en Montalto Uffugo, pueblo calabrés de la provincia de Cosenza, donde Ruggero Leoncavallo pasará sus años de niñez y adolescencia. Allí comienza su interés por la música, y recibe lecciones de piano de Sebastiano Ricci. El 4 de marzo de 1865 ve como su acompañante, criado de la familia, Gaetano Scavello, es asesinado cuando ambos salían de una representación teatral. Este suceso le serviría de inspiración al parecer para la futura “Pagliacci”. La presencia del compositor en su juventud en la ciudad en todo caso sigue presente desde la apertura en 2010 de un museo dedicado a su figura en la ciudad. 

Hacia 1873 muere su madre, y su padre es trasladado a Potenza. Ruggero, por el contrario, se traslada de vuelta a Nápoles para continuar sus estudios musicales, pasando en Potenza los veranos. Tras un breve periodo en 1976 como profesor de piano en Potenza, se traslada a Bolonia para continuar sus estudios. En esta ciudad, la ciudad wagneriana por excelencia de Italia, consigue conocer al propio Richard Wagner, que visitó la ciudad en diciembre de 1876 para unas representaciones de su temprana “Rienzi”, y causa gran admiración en Leoncavallo. 

Por influencia wagneriana, Ruggero Leoncavallo idea una trilogía operística ambientada en el renacimiento italiano, que llevaría como título “Crepusculum” (siguiendo con las similitudes wagnerianas en referencia a “El ocaso de los dioses”, último título de la tetralogía del Anillo), protagonizada por los Medici, Savonarola y César Borgia. Pero pronto cambia de proyecto, y escribe tanto la música como el libreto (al igual que Wagner, él mismo será el autor de sus libretos) de “Chatterton”, drama romántico basado en la obra de Alfred de Vigny pero inspirado en la vida real del poeta del siglo XVII Thomas Chatterton, que con su suicidio a los 17 años marca el prototipo de poeta maldito romántico. Por desgracia, cuando termina esta ópera, la primera que compone, el empresario encargado del estreno se fuga con el dinero y no hay forma de estrenarla. 

Tras pasar una breve temporada en Potenza, en 1879, por consejo de su tío Giuseppe se traslada a Egipto, donde da lecciones de piano a Tewfik Pasha, hermano del Jédive Ismail. Pero las revueltas de 1882 le obligan a huir del país rumbo a París. 

En la capital francesa trabaja como pianista en cafés y profesor de canto. Conoce a numerosas celebridades, además de a Berthe Rambaud, que será su esposa. En 1886 compone un poema sinfónico para tenor y orquesta, “La nuit de mai”, basado en un poema de Alfred de Musset, que estrena con éxito en 1887. Escuchamos la obra dirigida por Nello Santi y con Salvatore Fisichella:

Termina de componer su ópera “I Medici” (la única que realiza de la trilogía que tenía prevista) y en 1888 se traslada a Milán para mostrársela al editor Giulio Riccordi, quien en principio se muestra dispuesto a estrenarla en 1891, pero finalmente se echa atrás.

Por esas fechas Pietro Mascagni revoluciona el mundo de la ópera con su “Cavalleria rusticana”, ópera breve en un acto, de ambientación rural y realista, que da comienzo al movimiento conocido como Verismo. Intentando seguir ese éxito, Ruggero Leoncavallo recurre a sus recuerdos de infancia para, en 5 meses, escribir el libreto y componer una nueva ópera: “Pagliacci“. El rechazo de Ricordi lleva a Leoncavallo a presentársela a su rival Edoardo Sonzogno, quien acepta estrenarla, algo que sucede el 21 de mayo de 1892 en el Teatro Dal Verme de Milán, dirigida por Arturo Toscanini, logrando un enorme éxito que perdurará hasta la actualidad, en parte gracias al aria “Vesti la giubba”, una de las más famosas del repertorio tenoril, que escuchamos cantada por Franco Corelli:

No menos famoso es el prólogo, monólogo para barítono en el que cuenta sus ideales artísticos, los propios de ese verismo-realismo predominante en la época, y que escuchamos aquí cantado por un magnífico Piero Cappuccilli, con bis incluido:

Además, siguiendo el modelo de Mascagni, Ruggero Leoncavallo compone un intermezzo sinfónico entre los dos actos de los que consta la ópera, y en el que retoma el tema del prólogo. Lo escuchamos dirigido por Riccardo Chailly para poder apreciar mejor las dotes como orquestador de Leoncavallo: 

Gracias al éxito de “Pagliacci”, Sonzogno compra los derechos de “I Medici” que posee Ricordi y la estrena también en el Teatro Dal Verme milanés el 9 de noviembre de 1893, pero en esta ocasión la estética wagneriana, la falta de unidad dramática y el aliento romántico de esta historia ambientada durante la conjura dei Pazzi contra Lorenzo y Giuliano de Medici, que termina con la muerte del segundo, no consigue ser un éxito y desaparece de inmediato del repertorio. Escuchamos el final de la ópera con Plácido Domingo como Giuliano y Carlos Álvarez como Lorenzo de Medici:

En 1894 estrena en Milán un nuevo poema sinfónico “Séraphitus Séraphita”, basado en una obra de Honoré de Balzac, y en 1896 estrena por fin en Roma su primera ópera, Chatterton, de nuevo sin éxito. Pese a todo, hay que señalar que el propio leoncavallo dirigirá la grabación de esta ópera en 1908 con Francesco Signorini en el papel protagonista, del que escuchamos el aria “To sola a me rimano o poesia”:

Pero, además de estrenar sus óperas antiguas, Ruggero Leoncavallo continúa componiendo nuevas óperas. Pone su atención en las “Scènes de la vie de Bohème” de Henry Murger, que le recuerdan a sus años vividos en París, pero por esas mismas fechas Giacomo Puccini también decide trabajar sobre la misma obra (el resultado será la famosa “La Boheme“), y Leoncavallo se lo toma como un desafío personal. Su obra sigue más de cerca el argumento de la original, pero con ello resulta más confusa y menos emotiva. Leoncavallo estrena su versión de “La Boheme” el 6 de mayo de 1897 en el Teatro La Fenice de Venecia con un considerable éxito, pero en seguida será eclipsada por la homónima de Puccini (muy superior tanto dramática como musicalmente), y en la actualidad se representa muy poco (si bien es la ópera de Leoncavallo que más se representa tras “Pagliacci”). Escuchamos aún así algunos fragmentos que todavía sobreviven, comenzando por el aria del protagonista, Marcello (diferencia sustancial con la de Puccini: aquí los protagonistas no son Rodolfo y Mimì, sino Marcello y Musetta), “Testa adorata”, cantada por Giuseppe di Stefano: 

Y escuchamos también el aria de Mimì “È destin! Debbo andarmene” cantada por Lucia Popp

Tomando como punto de partida también su juventud parisina compone una nueva ópera, “Zazà”, ambientada en los cafés-concierto de la capital francesa, con toques de opereta y una heroína trágica. La ópera se estrena en el Teatro Lirico de Milán el 10 de noviembre de 1900, dirigida por Arturo Toscanini, y obtiene un gran éxito que perdura 20 años. Hoy desconocida y desaparecida del repertorio, es probablemente tras “Pagliacci” la mejor de las óperas de Leoncavallo y la que más merecería ser recordada. Comenzamos escuchando el aria de la protagonista Zazà “Angioletto, il tuo nome?”, que canta cuando conoce a la familia de su amado, cantada por Renée Fleming:

Escuchamos ahora el que quizá sea el pasaje más famoso de la ópera, el aria del barítono Cascart “Zazà, piccola zingara” cantada por Tito Gobbi:

Y terminamos escuchando el aria del tenor, “E un riso gentile”, en la que se percibe el estilo musical de los cafés parisinos, cantada por Giovanni Martinelli:

Desde finales del siglo XIX, Ruggero Leoncavallo se había establecido en la localidad suiza de Brissago, cerca de Locarno, donde en 1903 hizo construir una villa. Allí compondrá en 1904 una canción para Enrico Caruso, la famosa “Mattinata”. Escuchamos la versión que grabó Caruso en 1904 con el propio Leoncavallo al piano:

Por encargo del Kaiser Guillermo, el 13 de diciembre de 1904 estrena “Der Rolando von Berlin”, ópera medieval de carácter romántico con libreto original en italiano del propio Leoncavallo traducido al alemán por Georg Dröscher. La ópera permanece completamente olvidada, pero aprovechamos para escuchar su extensa obertura:

En 1906 realizó una exitosa gira por Estados Unidos con la compañía de la Scala de Milán. En 1910 estrena sin éxito “Maia”, pero el 16 de septiembre de 1912 obtiene un gran éxito (quizá el mayor después del de “Pagliacci”) con el estreno en Londres de su ópera de carácter verista “Zingari”, de la que escuchamos el aria del protagonista, Radu, “Dammi un amore” cantada por José Carreras:

Desde principios de siglo, Ruggero Leoncavallo había trabajado también en el campo de la opereta italiana, y el 24 de junio de 1912 estrena una de las más conocidas, “La reginetta delle rose”, de la que escuchamos la canción de la protagonista cantada por Lina Pagliughi:

En 1916 estrena otras dos operetas destacadas, “Prestami tua moglie” y “Goffredo Mameli”, pero los problemas económicos le obligan a vender su villa de Brissago, ciudad en la que hay otro museo dedicado a su figura. Continúa componiendo, en este caso una ópera basada en la obra teatral de Sofocles, “Edipo Re”, con libreto de Giovacchino Forzano (autor también del libreto de “Zingari”), pero no logró terminarla (fue estrenada póstumamente en 1920 en Chicago): el 9 de agosto de 1919 moría, a los 62 años, en la localidad toscana de Montecatini Terme. El funeral florentino fue muy concurrido, estando allí Pietro Mascagni y su gran rival, Giacomo Puccini. Enterrado originalmente en el Cimitero delle Porte Sante, junto a la basílica de San Miniato al Monte, donde años después será enterrada su esposa, en 1989 los restos de ambos fueron trasladados al pórtico de la iglesia renacentista de la Madonna del Ponte de Brissago. 

La producción de Ruggero Leoncavallo permanece a día de hoy en el olvido con la excepción de la Mattinata y de la célebre “Pagliacci”. Es quizá el momento de redescubrir otras obras suyas para encontrarnos con un compositor mucho más interesante de lo que habitualmente se piensa, de estilo ecléctico pero con grandes momentos de inspiración musical.



200 años del estreno del Otello de Rossini (04-12-2016)




Hace más o menos medio año hablábamos en este post de las adaptaciones operísticas de obras teatrales de William Shakespeare. Pues bien, hace 200 años se estrenaba la que seguramente fuera la primera gran adaptación shakespeariana a la ópera, la que abriría el camino a otros grandes compositores para utilizar sus obras de teatro; hablamos del Otello de Rossini.




Y hablamos del Otello de Rossini (incorporando siempre ese “de Rossini” tras el título) para diferenciarlo de la adaptación que Giuseppe Verdi hará de la misma obra 81 años después, y que de hecho desplazará al Otello de Rossini. Tenemos por tanto el Otello de Rossini y el de Verdi, dos obras completamente diferentes.

Y es que el libreto del Otello de Rossini (cuyo título completo es “Otello, ossia Il moro di Venezia) lo escribió Francesco Berio di Salsa tomando como base el Otello de Carlo Cosenza, que se basa a su vez en la obra de Shakespeare. Nos encontramos así con una obra que transcurre completamente en Venecia (el de Verdi transcurre completamente en Chipre por que se suprime el I acto de la obra de Shakespeare, que transcurre en Venecia), y el personaje de Iago pierde mucho peso; aunque siga siendo el vilano de la ópera, el papel de antagonista se lo arrebata un Rodrigo que, en el papel de despechado enamorado de Desdemona, gana un peso que no tiene por ningún lado en el original de Shakespeare.

El Otello de Rossini se estrenó en Nápoles, en el Teatro del Fondo (actualmente Teatro Mercadante) el 4 de diciembre de 1816, con un reparto de auténtico lujo: el baritenor Andrea Nozzari interpretaba a Otello, el contraltino Giovanni David era Rodrigo y la soprano Isabella Colbran, futura primera esposa de Rossini, cantaba la parte de Desdemona. Rossini compuso varias óperas para la pareja artística de tenores que formaban Nozzari y David, con dos voces y estilos totalmente distintos, pero ésta es quizá de todas ellas la mejor. Pese a todo, la ópera no gustó demasiado en el estreno; se consideraba que el final era demasiado dramático para los gustos de la época. Por ello Rossini compuso un final alternativo, un lieto fine realmente aberrante en el que Otello descubre a tiempo el engaño de Iago y así Desdemona se salva.

Poco más de un mes después, el Otello de Rossini se interpretaba en el prestigioso Teatro San Carlo de Nápoles con idénticos protagonistas y con el famoso tenor español Manuel García (quien cantó el Almaviva del estreno de “Il barbiere di Siviglia”) como Iago, aunque posteriormente cantará también el papel protagonista. La ópera gozó de considerable popularidad en el siglo XIX (lógico dada su calidad en inspiración melódica), hasta que fue sustituido por el Otello de Verdi. Será a partir de mediados del siglo XX cuando la ópera recupere una cierta popularidad, creciendo en los últimos años gracias a los grandes intérpretes rossinianos que han surgido en las últimas generaciones.

Como curiosidad, hay que destacar que de sus 9 personajes, nada menos que 6 son tenores (incluyendo a Iago, que como villano, por lógica debería haber sido un bajo, pero al que ese cambio de carácter le hace también cambiar de cuerda; siendo en todo caso el 3º tenor más importante de la ópera, por detrás de Otello y Rodrigo, ha significado que la mayoría de los intérpretes modernos de este papel no estén a la altura). No es el récord (creo que eso empata con  Armida, también de Rossini), pero es significativo en todo caso.

Antes de comenzar el repaso a la ópera, dejamos como siempre un enlace con el libreto y su traducción al español.

El Otello de Rossini comienza con una obertura bastante vivaz, que no nos prepara desde luego para el drama que vamos a escuchar, y que escuchamos a continuación dirigida por Riccardo Chailly:

Nos encontramos en Venecia, aunque el libreto sitúa la acción años después de la obra de Shakespeare, en el siglo XVIII. Si algo tienen en común el Otello de Rossini y el de Verdi es que ambos comienzan con un coro (al margen de la obertura, que Verdi suprime), pero de enfoque totalmente distinto: si en Verdi el pueblo aguarda el resultado del combate entre venecianos y turcos, en Rossini el pueblo espera para poder celebrar la victoria de Otello. Comenzamos así con el coro “Viva Otello”. Llega Otello entregando las armas turcas que les arrebató en Chipre, y el Dux (Doge en italiano) de Venecia le pregunta qué recompensa quiere. Como Otello es africano y se siente como un extranjero, solicita ser considerado como un veneciano más, algo que el envidioso Iago ve como una muestra de excesiva soberbia. El Dux le concede su petición, pidiendo a Otello que olvide sus orígenes humildes. Mientras tanto Rodrigo se lamenta porque sabe que esta concesión le supone perder a su amada Desdemona, pero Iago le dice que no desespere (ya está tramando algo). Otello se alegra en su cavatina “Ah, si, pero voi gia sento”, pero sabe que su alegría no será completa hasta tener a Desdemona, lo que enfurece a un Rodrigo que es casi incapaz de reprimir su furia. Escuchamos la escena y el aria en la voz de Chris Merritt:

Otello se va junto al Dux, los senadores y el pueblo. Bueno, se queda un senador, Elmiro, el padre de Desdemona. Rodrigo le pregunta por Desdemona, que sufre por causa desconocida, pero Elmiro tiene que irse a las celebraciones. Rodrigo teme que, impresionado por el éxito de Otello, acceda a entregarle a su hija, con lo que él la perdería para siempre. Iago, quien odia a Otello, escuchaba la conversación, y le pide a Rodrigo que refrene su odio, que lo mejor es fingir, pero que él tiene un plan para acabar con él, enseñándole un papel del que desconocemos el contenido, lo que consigue calmar a Rodrigo. Escuchamos así el dúo “No, non temer” con Javier Camarena como Rodrigo y Edgardo Rocha como Iago:

Cambiamos de localización. Estamos ahora en una habitación del palacio de Elmiro. La doncella Emilia trata de calmar a la doliente Desdemona diciéndole que su amado Otello ya ha vuelto victorioso, pero Desdemona tiene miedo. Sabe que su padre se opone a la relación, y teme además que Otello piense que no le es fiel, ya que le escribió una carta de amor, acompañada de unos cabellos suyos, a Otello, pero ésta fue interceptada por Elmiro, que pensaba que estaba destinada a Rodrigo. Si Otello descubriese esa carta, se pondría en duda la fidelidad de Desdemona. Emilia trata de convencerla de que el amor le hace ponerse en la peor situación. Escuchamos así el dúo “Vorrei che il tuo pensiero” con Mariella Devia como Desdemona y Marina Comparato como Emilia:

Desdemona ve llegar a Iago, a quien considera un malvado, y huye. Eso ofende aún más a Iago, con esa envidia que siente por Otello. Llega Rodrigo, así como Elmiro, que le ofrece la mano de su hija para así estar unidos por lazo de sangre contra Otello, al que ambos también odian. Iago es el encargado de organizar el enlace. Llega Desdemona, y su padre le obliga a obedecer ante el regalo que le ofrece. Un coro entona un cántico nupcial y Desdemona se da cuenta de que su padre quiere que se case con Rodrigo. La reacción de Desdemona les hace darse cuenta a ambos que ella no está por la labor, así que Elmiro no duda en hacer valer su autoridad paterna para obligarla, mientras Desdemona desespera. Escuchamos esta primera parte del final del I acto con Elizabeth Futral como Desdemona, William Matteuzzi como Rodrigo e Ildebrando D’Arcangelo como Elmiro:

Llega Otello, que se pone furioso al ver a su amada junto a su enemigo y dice ante todos que ella le juró su amor. Rodrigo se enfrenta a él mientras Elmiro, al saber que es verdad, maldice a su hija. Todos cantan a la incertidumbre que se ha creado en un bellísimo canon y entonces Elmiro se lleva a su hija mientras Otello y Rodrigo juran enfrentarse. Escuchamos el final del I acto del Otello de Rossini con José Carreras como Otello, Federica von Stade como Desdemona, Samuel Ramey como Elmiro y Salvatore Fisichella como Rodrigo:

Comenzamos el II acto del Otello de Rossini. En el jardín de la casa de Elmiro, Desdemona trata de zafarse del insistente Rodrigo, diciéndole que está casada con Otello. Ante esto, en su brillante aria “Che ascolto?”, Rodrigo le pregunta a Desdemona si no le importa el dolor que le está haciendo pasar y promete castigar a Otello. Escuchamos este aria en la voz de William Matteuzzi:

Desdemona, desesperada, le confiesa a Emilia que buscará la opción de estar con su amado Otello, a lo que Emilia le advierte de que como su padre le descubra está perdida. Ambas salen y en ese momento llega Otello, desesperado porque ella le había jurado su amor. Entra Iago, que con la excusa de calmarle le azuza más para saciar su sed de venganza. Le habla de una posible traición de Desdemona, y finalmente le entrega la carta de amor que le había escrito (pero de la que el no sabe que existe) para hacerle ver que su mejor venganza sería despreciarla. Otello cree que la carta está dirigida a su rival Rodrigo, y Iago se alegra del éxito de su venganza. Otello planea matar a Desdemona. Escuchamos este dúo en las voces de Bruce Ford como Otello y Juan José Lopera como Iago:

Sale Iago y Entra Rodrigo. Otello y él se juran enemistad y se preparan para batirse en duelo (dúo “Ah, vieni, nel tuo sangue”), cuando llega Desdemona y les detiene. Ambos la consideran culpable (cada uno piensa que está enamorada del otro), por lo que cuando ella le suplica a Otello, él la desprecia como infiel, aumentando su sufrimiento. Escuchamos la escena con unos insuperables Gregory Kunde como Otello y Juan Diego Flórez como Rodrigo (insuperable ese dúo) y Olga Peretyatko como Desdemona:

Llega Emilia, que se da cuenta del mal estado de Desdemona, que se encuentra confusa y desesperada por haber perdido a su amor.Para complicar las cosas, aparece Elmiro y desprecia a su hija, quien ve como todos se alejan de ella y no tiene a quien recurrir. Termina así el II acto del Otello de Rossini con el aria de Desdemona “Che smanie, ohimè”, que le escuchamos a Jessica Pratt:

Comenzamos el III y último acto del Otello de Rossini. Estamos en la alcoba de Desdemona, quien está acompañada por Emilia. No consigue consolar a Desdemona, que se siente rechazada por todos. Se escucha entonces la canción de un gondolero:

La triste canción afecta aún más el ánimo de Desdemona, que recuerda a su amiga Isaura, robada de África y que murió. Entonces coge su arpa y canta la “Canción del sauce” de Isaura. Es interrumpida por el viento que azota las ventanas y que le asusta, como un presagio fatal. Concluye su canción, despide a Emilia y hace sus oraciones pidiéndole ayuda al cielo para recuperar a su amad. Escuchamos esta bellísima canción en la voz de Federica von Stade:

Desdemona se va a la cama. Entonces entra Otello por una puerta secreta, llevando una daga que deja claras sus intenciones. Ha sido Iago quien le ha salvado del duelo contra Rodrigo y le ha conducido a la alcoba de Desdemona. Al ver el rostro de su amada su ánimo vacila, pero entonces escucha como ella,en sueños, llama a su amado (lo que no dice es quién es ese amado, claro), y cuando un rayo la despierta, la acusa de infidelidad. Ella trata en vano de defender su inocencia, pero Otello menciona que Iago ha matado a Rodrigo; ella entonces le pregunta cómo ha podido confiar en alguien tan malvado, pero eso sólo aumenta los celos de Otello, haciéndole creer que dice eso por defender a Rodrigo, y mientras arrecia la tormenta, apuñala a Desdemona. Escuchamos la escena en las voces de Bruce Ford y Mariella Devia:

En ese momento llega Lucio, un soldado de Otello, para avisarle que Iago ha muerto a manos de Rodrigo y que se ha desvelado su sucio plan. Llegan el Dux, Elmiro y Rodrigo; el Dux ha arreglado todo para que Otello sea perdonado, y Elmiro ahora le concede la mano de su hija. Otello, machacado por los remordimientos, decide unirse a ella y se apuñala mientras muestra a los demás que ha matado a Desdemona. Escuchamos el final del Otello de Rossini (desde el final del dúo con Desdemona que escuchamos antes) con Gregory Kunde como Otello:

Ignoraremos esa aberración del final feliz. No estropeemos la obra, por favor.

Y concluimos, como siempre, con el Reparto Ideal:

Otello: Gregory Kunde (of course).

Desdemona: Federica von Stade (es una debilidad personal).

Rodrigo: William Matteuzzi o Juan Diego Flórez.

Iago: Edgardo Rocha.

Elmiro: Samuel Ramey.

Dirección de Orquesta: Alberto Zedda.