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Centenario del nacimiento de Howard Keel (13-04-2019)

Con su potente voz de barítono se convirtió en el rey del musical hollywoodiense a comienzo de los años 50, aunque frustrado por su encasillamiento, encontró su vocación en escena. Un día como hoy hace 100 años nacía Howard Keel.

Nacido el 13 de abril de 1919 en Gillespie, pequeña población al sur del estado de Illinois, el nombre de nacimiento de Howard Keel era Harry Clifford Keel. Con un hermano mayor, Frederick, su situación económica era precaria. Hasta tal punto que una de sus profesoras se dio cuenta un día que el pequeño no tenía qué comer y, a partir de entonces, siempre le llevaba algo para que pudiera comer. Tras la muerte de su padre, en 1930, se traslada con su madre a California, donde, tras graduarse de la escuela, comienza a trabajar como representante. 

Su suerte cambiará cuando, con 20 años, su casera le escucha cantar y se da cuenta del gran potencial de su voz. Él es admirador del barítono Lawrence Tibbett, por lo que se llevará una gran frustración al ser definida su voz como “bajo-barítono”. Pese a todo, debuta en 1941 con la parte de Samuel en el Oratorio “Saul” de Georg Friedrich Händel. 

Sus inicios como cantante-actor tienen lugar en Broadway, donde protagoniza el musical “Carousel” de Rodgers & Hammerstein. Si bien no existe grabación de aquellos años, en los 90 grabó el famoso “If I loved you”:

Poco después, pasó a interpretar al protagonista de otro gran musical de Rodgers & Hammerstein, “Oklahoma!”, e incluso bate el record de cantar en un mismo día ambos musicales. “Oklahoma” le abrirá las puertas del West End, cuando protagoniza con gran éxito el estreno londinense del musical, del que, en este caso, sí conservamos registro sonoro:

Durante su estancia en Londres, en 1948, se divorcia de su primera esposa, la actriz Rosemary Cooper, con la que llevaba casado desde 1943, y a comienzos de 1949 se casa con la corista Helen Anderson, con la que tendrá 3 hijos: Katija Liane en 1950, Kristine Elizabeth en 1952 y Gunnar Louis en 1955. 

Tal es su éxito en Londres que consigue su primer contrato cinematográfico, interpretando al delincuente fugitivo acogido por una pareja en el film negro “El grito acusador”, de 1948. De vuelta a Los Ángeles, en 1949 firma un contrato con la Metro, que comienza con el estreno, en 1950, del musical “Annie get your gun”, al que pertenece el famoso “There’s no bussines like show bussines” que canta junto a Louis Calhern, Keenan Wynn y Betty Hutton:

Poco después, Howard Keel filma su primera película junto a Esther Williams, “Pagan love song”, y tras ella la comedia “Tres hombres llamados Mike”, junto a Jane Wyman y Van Johnson, sin repetir el éxito de “Annie get your gun”. La situación cambia cuando, por fin, la Metro consigue realizar una nueva adaptación del musical de Irving Belin “Show Boat” que tantos años llevaba queriendo realizar: George Sidney será el encargado de dirigir la película que en España se tituló “Magnolia”, en la que acompañan a Keel Kathryn Grayson y una poco habitual en el musical Ava Gardner. Escuchamos el famoso dúo “Make believe”:

Su siguiente película, “Carnaval en Texas”, es un sinsentido hecho a medida del cómico gesticulante sin talento interpretativo Red Skelton y de la nadadora Esther Williams, en la que Keel destaca en el reparto junto a la exuberante Ann Miller:

En 1952, en “El amor nació en París”, de Mervyn LeRoy, repite junto a Kathryn Grayson, Red Skelton y Ann MIller, sumándose al reparto la pareja formada por Gower y Marge Champion, en una nueva adaptación de “Roberta” que no estuvo a la altura de la original y que fue poco productiva económicamente:

La carrera de Howard Keel no consigue levantar cabeza: su incursión en el cine de aventuras “Desperate search” es un fracaso, al igual que la comedia “Fast company”. El western de 1953 “Una vida por otra será más exitoso: en él interpreta a un colono, casado con Ava Gardner, que se enfrenta al matón de turno, interpretado por Anthony Quinn, y su secuaz, un Robert Taylor que se enamorará de la Gardner y tendrá que decidir de qué bando se pone:

El éxito se repite con un nuevo musical, en este caso un western musical, “Calamity Jane” (estúpidamente traducido en España como “Doris Day en el Oeste”) que le empareja, precisamente, con Doris Day, en el que abandona temporalmente la Metro para trabajar en la Warner:

De vuelta a la Metro, es contratado para la adaptación de otro clásico musical, “Kiss me Kate”, de Cole Porter, en el que trabaja de nuevo junto a Kathryn Grayson, Ann Miller y Keenan Wynn, y por primera vez junto a Tommy Rall. Vemos su famoso monólogo “Where is the life that late I led”:

Pero, pese a su fama, la obra tampoco es un éxito económico, pese a la magnífica labor del reparto y del director George Sidney. Y la metro no tiene entonces mejor idea que realizar una nueva versión de “Rose Marie”, con Howard Keel y Ann Blyth como protagonistas, que es otro fracaso: 

Pero el buen criterio de la Metro queda en seguida en entredicho. Destinando la mayor parte del presupuesto para “Brigadoon”, Stanley Donen recibe las sobras para una adaptación de la historia del rapto de las sabinas situada en el oeste. El resultado fue una de las películas más míticas de la historia, la magistral “Siete novias para siete hermanos”, de 1954, absoluto éxito de público que se convierte probablemente en la más famosa de la filmografía de Howard Keel gracias a su Adam Pontipee, acompañado de June Powell como su esposa, Tommy Rall como Frank o Russ Tamblyn como Gedeon:

Pero la Metro no aprende. Un buen argumento, un buen reparto, una buena música, una buena coreografía… el conjunto de todo aportaba sentido a la película. Pero si alguno de esos elementos falla, se acabó. Y en “La amada de Júpiter” falla lo más importante, la historia. Howard Keel interpreta al cartagines Anibal camino de Roma, cuando se enamora de la prometida de un general romano, Esther Williams, con sus eternas escenas de natación. Por mucho que en el reparto figuren George Sanders, Norma Varden o los Champion, la película fue el primer gran fracaso de Esthwer Williams y supuso para la Metro unas pérdidas de 2 millones de dólares:

El remate vino con “Kismet”, de 1955, musical creado a partir de música original de Aleksandr Borodin que tomaba el argumento de “El príncipe mendigo”,historia  que una década atrás habían protagonizado Ronald Colman y Marlene Dietrich. De nuevo junto a Ann Blyth, y ahora junto a Vic Damone, la película fue otro gran batacazo comercial (Vincente Minnelli, su director, sale siempre perdiendo frente a Donen, es lo que hay): 

Este fracaso provocó que se rompiera el contrato de Howard Keel con la Metro y que él abandonara temporalmente el cine, volviendo a los escenarios. Protagoniza de nuevo “Carousel”, antes de regresar al cine, donde en 1959 interpreta a Pedro en el drama bíblico “El gran pescador”, de 1959. Serña probablemente su último gran título, con una filmografía posterior breve, cargada de títulos menores y en general olvidables, con la excepción de “Ataque al carro blindado”, western de 1967 protagonizado por John Wayne y Kirk Douglas en el que Keel interpreta a un indio:

Al año siguiente, con otro western, “Arizona”, Howard Keel se retira del cine. En los escenarios interpreta musicales como “Camelot” o “The man of La Mancha”:

Pero Howard Keel se divorcia de nuevo en 1970, para casarse, por tercera vez, con la azafata Judy Magamoll, con la que en 1974 tiene una hija, Leslie Grace. Deseando comenzar una vida estable, en vez de las giras teatrales, se instala en 1980 en Oklahoma con la intención de abrir una explotación petrolífera, pero al poco tiempo le llaman de Hollywood para aparecer junto a Jane Powell, su compañera en “Siete novias para siete hermanos”, en un episodio de “Vacaciones en el mar”. Poco después comienza a hacer apariciones en la serie “Dallas”, hasta ser un personaje fijo hasta el final de la serie, en 1991:

Su carrera teatral prosigue en los años 90 hasta el año 2000, destacando sus interpretaciones de “My fair Lady” y de “South Pacific”, de la que escuchamos su “This nearly was mine”:

El éxito de “Dallas”, por otro lado, le lleva a publicar varios discos de canciones en los años 80, que consiguen un considerable éxito. “And I love you so” da título al segundo de ellos:

El disco incluye monólogos de músical como “Send in the clowns”, de “A little night music” de Stephen Sondheim:

O el “Memory” de “Cats” de Andrew Lloyd Weber:

Pero el disco incluye también otros clásicos no pertenecientes al mundo del musical, como este “Yoy were always on my mind”:

Retirado desde el año 2000, en 2004 le diagnosticaron cáncer de colon. Apenas 6 semanas después, Howard Keel moría en su casa californiana de Palm Desert a los 85 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas por numerosos lugares. 

Con una voz poderosa, de timbre bello y correcta técnica, Howard Keel pudo haber dado mucho más de sí, pero la ceguera de las productoras (de la Metro en este caso) impidieron que diera todo lo que podía haber dado de sí en el cine. Y, pese a todo, protagonizo unos pocos musicales por los que todavía sigue siendo memorable. 

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

In Memoriam: Albert Finney (07-02-2019)

“Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final él mismo se convierte en esas historias. Siguen viviendo cuando él ya no está. De esta forma, el hombre se hace inmortal.” El genial Tim Burton remataba con esta magnífica frase una de sus obras maestras, “Big Fish”, haciendo referencia a las historias sobre su vida que se inventaba el protagonista, Will Bloom, interpretado por un entrañable Albert Finney. Hace pocos días nos enterábamos de que Finney nos había dejado; se había convertido en inmortal a través de sus películas, por lo que repasamos a continuación su carrera. 

Albert Finney Jr. nació el 9 de mayo de 1936 en Pendleton, en el Gran Manchester, en el seno de una familia de poco nivel adquisitivo, que le impidió poder acceder a la Universidad. Pero pudo inscribirse en la Royal Academy of Dramatic Art, de la que se graduaría en 1956. Trabajó en diversas obras de teatro y en 1957 se casó por primera vez, con la actriz Jane Wenham, casi 9 años mayor que él, con la que tuvo a su único hijo, Simon, que trabajó como camarógrafo. 

Miembro de la Royal Shakespeare Company, interpretó en escena numerosas obras teatrales dicho autor, si bien su debut en Londres tuvo lugar en 1958 estrenando “The party”, obra de Jane Arden que dirigía y protagonizaba Charles Laughton junto a su mujer Elsa Lanchester. En 1959 llega a sustituir a un indispuesto Laurence Olivier en “Coriolano” de Shakespeare. 

Su debut en el cine tiene lugar en 1960 con un papel secundario en “El animador” de Tony Richardson, protagonizada por Laurence Olivier. Pero será ese mismo año cuando destaque por su segundo papel en cine, “Sábado noche, domingo mañana” de Karel Reisz, en la que interpreta a un frustrado trabajador que sólo busca divertirse los fines de semana y que se ven encerrado entre dos amores, papel que le convertirá en uno de los grandes iconos de “Free cinema” inglés de la época:

Gracias a este papel Albert Finney gana su primer BAFTA, como actor revelación, estando nominado además como mejor actor inglés. 

En 1962 es elegido, tras una dura prueba de casting de 4 días, para protagonizar la superproducción “Lawrence de Arabia” de David Lean, pero finalmente rechaza el papel al no querer atarse en un contrato de larga duración con el productor Sam Spiegel. Pero no tardó en alcanzar la fama, al protagonizar en 1963 la adaptación que Tony Richardson, director estrella del Free cinema, realizó de la novela de Henry Fielding “Tom Jones”, a modo de comedia de aventuras sobre un libertino en la Inglaterra del siglo XVIII. La película fue un gran éxito, ganando 4 Oscars, incluyendo mejor película y director, y consiguiendo Finney su primera nominación como actor, además de las nominaciones al BAFTA y al Globo de Oro, la copa Volpi de Venecia y el Globo de Oro a mejor estrella revelación:

En 1964 repite a las órdenes de Karel Reisz en otro de los grandes exponentes del Free cinema inglés de la época, “Night must fall”, en este caso un thriller:

En 1967 dirige su única película, “Charlie Bubbles”, comedia dramática que también protagoniza junto a Liza Minnelli, en la que intenta recuperar su relación con su esposa y su hijo:

Ese mismo año protagoniza una de sus películas más memorables, la genial “Dos en la carretera”, dirigida por Stanley Donen, comedia dramática que cuenta los diferentes viajes por Francia de una pareja, que forma junto a Audrey Hepburn, en diferentes momentos de su relación, desde que conocen hasta los momentos de crisis:

Pero los intereses de Albert Finney pasan más por el teatro que por el cine, por lo que su trabajo en la gran pantalla es en general poco relevante. Una de las excepciones vendrá en 1970 con su Ebenezer Scrooge en “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, adaptación musical de la famosa novela de Charles Dickens “Cuento de navidad”, interpretación por la que gana un Globo de Oro como mejor actor de comedia o musical, de la que escuchamos la canción “I hate people”:

Divorciado desde 1961, en 1870 se casa con la actriz Anouk Aimée, de quien se divorciará en 1978.

El otro gran papel de Albert Finney en los años 70 será su histriónico Hercules Poirot (según él, se inspiró en la forma de interpretar de Charles Laughton” en la magistral “Asesinato en el Orient Express”, dirigida por Sidney Lumet y con un extenso reparto de auténtico lujo:

Por este papel recibe su segunda nominación al Oscar. Pero, pese al éxito, Finney se niega a repetir el papel en “Muerte en el Nilo”, al no quere aguantar el maquillaje en las altas temperaturas del país africano. Por ello, en lo que queda de década apenas trabaja en cine, salvo un papel secundario en “Los duelistas” de Ridley Scott. 

Albert Finney regresa a las pantallas en 1981 con tres thrillers no especialmente relevantes. Más relevantes son sus películas de 1982: por un lado, el drama “Después del amor”, dirigido por Alan Parker y junto a Diane Keaton, interpretando de nuevo a una pareja en crisis:

Su otro gran éxito ese año es el musical “Annie”, dirigido por John Huston, en el que volvemos a escucharle cantar, en este caso junto a Carol Burnett:

De vuelta a la primera plana cinematográfica, en 1983 protagoniza “La sombra del actor”, de Peter Yates, acompañado de Tom Courtenay, drama ambientado en el teatro que le vale su tercera nominación al Oscar: 

En 1984 repite a las órdenes de John Huston en “Bajo el volcán”, drama que nos cuenta la historia del cónsul británico en México, alcohólico en una espiral de autodestrucción, junto a Jacqueline Bisset, que le valdrá su cuarta nominación al Oscar:

Su carrera a partir de esta época se orienta fundamentalmente a la televisión. Su siguiente papel cinematográfico relevante será el gangster Leo en “Muerte entre las flores” de Joel Coen:

En 1994 protagoniza “La versión Browning”, en la que interpreta a un profesor de literatura de un internado británico cuya esposa, Greta Gerwig, le es infiel con Matthew Modine, un joven profesor de ciencias mucho más popular entre los alumnos:

Papeles televisivos y alguna película menor le llevan a su vuelta a la primera plana en el año 2000, cuando Steven Soderberg le recupera para interpretar al jefe del bufete de abogados que contrata a Julia Roberts, la protagonista de “Erin Brockovich”:

Su genial interpretación de un personaje duro pero en el fondo entrañable le valió su quinta ý última nominación al Oscar, en este caso en la categoría de actor secundario. En todo caso, nunca ganó el premio, ni se le dio un merecidísimo Oscar honorífico. 

En el año 2003, Tim Burton le regaló el papel bombón del anciamo Will Bloom (interpretado en su versión joven por un espléndido Ewan McGregor) en una historia plagada de fantasía y con uno de los finales memorables del cine del siglo XXI:

Pese a una incomprensible ausencia en los Oscars, este es probablemente el papel por el que será más recordado Albert Finney. El mismo Tim Burton vuelve a contar con él para prestar su voz a uno de los personajes de su película de animación “La novia cadáver”, en concreto el del padre de la mujer con la que va a casarse el protagonista:

Albert Finney vuelve a colaborar con los directores con los que había trabajado previamente. Así, realiza un cameo en “Ocean’s Twelve” bajo las órdenes de Steven Soderbergh. Y en 2006 Ridley Scott le ofrece otro entrañable papel, como el anciano tío del protagonista, interpretado en su fase infantil por Freddie Highmore y en la adulta por Russell Crowe:

En el año 2007 participa en “El ultimatum de Bourne” y protagoniza junto a Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke la genial “Antes que el diablo sepa que has muerto”, drama dirigido por Sidney Lumet en el que interpreta al padre de los protagonistas, que perpetran un crimen contra su propia familia:

Albert Finney permaneció a continuación varios años desaparecido del cine. Se había casado, por tercera vez, en 2006 con la agente de viajes Penelope Delmage. Lo que no se supo hasta años después es que en 2007 se le diagnosticó un cáncer renal que requirió de cirugía y quimioterapia. Ya recuperado, en 2012 regresó brevemente al cine, primero en la nueva entrega de la saga Bourne, “El legado de Bourne”, y luego con un breve papel en “Skyfall”, de la saga Bond. Retirado definitivamente del cine, por desgracia para sus numerosos fans, apenas se tuvo más noticias de él hasta su muerte el pasado 8 de febrero, a los 82 años. 

Albert Finney era un actor muy querido por el público, en especial gracias a sus últimos papeles, lo que para muchos hace imperdonable que la Academia de Hollywood no le recompensara con un Oscar honorífico su vacío en los premios. Con él se nos va un enorme actor y uno de los últimos exponentes de la magnífica hornada de actores ingleses que invadieron Hollywood a finales de los 50 y en los años 60. 

Centenario del nacimiento de Leonard Bernstein (25-08-2018)


Compositor, director de orquesta, pianista, divulgador musical… quizá el término que mejor defina la figura de Leonard Bernstein sea el de polifacético. Hoy, en el día de su centenario, recordaremos a una figura musical mítica.




El nombre de nacimiento de Leonard Bernstein fue Louis Bernstein, por insistencia de su abuela, pese a que sus padres siempre le llamaron Leonard, y él mismo se cambió oficialmente el nombre años después. Hijo de inmigrantes judío-ucranianos, nació en Lawrence, en el estado de Massachusetts, el 25 de agosto de 1918. Pese a demostrar desde niño sus dotes musicales, su padre inicialmente se opuso a que su hijo se dedicara a la música, pero finalmente, en 1935, comenzó a estudiar música en Harvard. En esos años conocerá al compositor Aaron Copland y al director de orquesta Dimitri Mitropoulos, que, si bien nunca serán profesores suyos, influirán decisivamente en su carrera.

De esta época datan sus primeras composiciones conocidas, destacando su tío con piano:

Tras graduarse en Harvard, en 1939, estudia en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, aunque esta etapa no será tan agradable como la anterior, ya que Leonard Bernstein no lleva bien el estilo educativo más formal que en Harvard, si bien su profesor de dirección de orquesta, Fritz, Reiner, influirá también en su carrera posterior. Más productivo será el verano de 1940, en el que estudiará en Bostón con el director Serge Koussevitzky.

En 1942 compondrá su primera gran obra, su primera sinfonía, “Jeremiah, que escuchamos dirigida por él mismo:

En 1943 compone otra de sus obras más famosas, el breve ciclo de canciones infantiles “I hate music”, que escuchamos en la voz de Barbara Bonney:

Dado que Leonard Bernstein era asmático, se libró del servicio militar durante la II Guerra Mundial, lo que le permitió saltar a la fama cuando, en 1943, tiene que sustituir en un concierto al mítico director Bruno Walter. Esto le abre las puertas a ser el director titular de la New York City Symphony, en una época en la que ningún director de orquesta americano había conseguido alcanzar un cierto prestigio. Por esas fechas incluso llega a plantearse trabajar como actor, interpretando a Tcahikovsky junto a Greta Garbo, pero el proyecto nunca llegó a realizarse.

Pero es en 1944 cuando despega como compositor. Ese año estrena por fin su primera sinfonía, además de su primer Ballet, Fancy Free, y de su primer musical, “On the town”, especialmente famoso gracias a su adaptación cinematográfica de 1949 protagonizada por Gene Kelly y Frank Sinatra y dirigida por Stanley Donen:

Mientras su éxito como director de orquesta va en aumento (interpretando en varias ocasiones el concierto de Ravel como solista y director al mismo tiempo), su carrera como compositor queda un tanto eclipsada, algo que le decepcionará. Al mismo tiempo que dirige obras de compositores contemporáneos (Britten, Ives, Messiaen…), dirige también sus propias obras, como su segunda sinfonía, “The age of anxiety”, para piano y orquesta, de marcado corte jasizztico, de la que escuchamos aquí una parte, “The maske” dirigida por el propio Bernstein acompañando a su pianista favorito, Krystian Zimerman:

En 1950 estrena otro musical, “Peter Pan”, apenas conocido (pese a que en su estreno el papel de Hook lo interpretara el mítico Boris Karloff), del que escuchamos el monólogo “Dream with me” cantado por la soprano June Anderson:

En 1951 se casa con la actriz Felicia Montenegro, a la que había conocido en 1946, pese a su homosexualidad, o quizá en parte para ocultarla. Lo cierto es que la pareja tuvo tres hijos, Jamie en 1952, Alexander en 1955 y Nina en 1962.

Mientras, en 1952, Leonard Bernstein estrena su primera ópera, “Trouble in Tahiti”, una ácida crítica a las desigualdades sociales propia de alguien tan políticamente activo como él:

De 1954 es su serenata sobre el “Banquete” de Platón, quizá su obra orquestal más conocida, para violín solista, cuerdas, percusión y harpa, que escuchamos dirigida por Antonio Pappano y Janine Jansen al violín:

Y también en 1954 compone su única Banda Sonora, “On the waterfront” (en España conocida como “La ley del silencio”) de Elia Kazan, protagonizada por Marlon Brando, que será nominada al Oscar. En 1955 compone una suite que recoge los principales temas de dicha banda sonora, opresiva y con elementos de jazz:

En 1956 compone la que en mi opinión es su obra maestra, que revisará en varias ocasiones, la última de ellas en 1989, su ópera “Candide”, basada en la obra de Voltaire, que cuenta con innumerables pasajes memorables, como la chispeante obertura, el aria de Cunegonde “Glitter and be gay”, el tango de la vieja dama o el final. El propio Leonard Bernstein dirigió la versión actualizada de 1989 con Jerry Hadley, June Anderson, Christa Ludwig, Nicolai Gedda y su amigo Adolph Green:

Y al año siguiente, en 1957, Leonard Bernstein estrenará la que probablemente sea su obra más famosa, el musical “West side story”, con libreto de Stephen Sondheim, en el que vuelve a romper la inexistente barrera entre musica culta y popular, combinando momentos de carácter más clásico, como el dúo “Somewhere”, con ritmos populares como el Mambo con el que se conocen Tony y María, esos nuevos Romeo y Julieta. O con esos ritmos tan puramente americanos que escuchamos en “America”, de la que vemos la versión cinematográfica de 1961, con Rita Moreno y George Chakiris:

Cuando, años después, Bernstein realiza una grabación operística de la obra, son míticas las escenas del ensayo en las que desespera con José Carreras:

En 1958 se estrena como divulgador musical en la televisión, con el programa “Young people’s concerts”, que con sus 53 programas durará hasta 1972. Programas de gran éxito en los que Bernstein no dudaba en recurrir a música popular para explicar los conceptos musicales. Es impagable verle en este programa de 1966, “What is a mode”, cantando incluso una canción de The Kinks:

Se ve que Bernstein odiaba la música…

En 1963 estrena su tercera y última sinfonía, que lleva por título “Kadish”, que requiere de soprano y coro:

Y de 1965 es su obra coral más importante, los Salmos de Chichester:

En los años 60, su carrera como compositor decae, dada la importancia que adquiere su carrera como director de orquesta. De hecho, será el encargado de dirigir la interpretación de la 2ª sinfonía de Gustav Mahler, “Resurrección”, en recuerdo del asesinado John F. Kennedy, que se retransmitió por televisión. Realizará además algunos conciertos benéficos, como el que realiza en 1976 en favor de Amnistía Internacional.

En 1976, decide dejar de ocultar su homosexualidad y abandona a su esposa Felicia para ir a vivir con Tom Cothram. Pero en 1977 a Felicia le diagnostican cáncer de hígado, y Leonard Bernstein regresa a su lado para acompañarla hasta su muerte, el 16 de junio de 1878. Este suceso marcará su vida y afectará a su forma de dirigir, exagerando sus ya de por sí expresivos gestos y ralentizando sus tempos, aunque es cierto que estos detalles ya se venían observando en las grabaciones que realizará para el sello Deutsche Gramophon, repitiendo en muchos casos obras ya grabadas anteriormente para SONY, lo que permite comparar su estilo en ambas épocas. En esta etapa final de su carrera destaca dirigiendo obras de Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Liszt (inolvidable su grabación de la sinfonía Faust), Brahms (no sólo su sinfonías, también sus conciertos para piano, en los que dirige, de nuevo a Krystian Zimerman), Tchaikovsky y, por delante de todos, Sibelius y Mahler. Como es absolutamente imposible repasar su discografía (a menudo en formato audiovisual, lo que es de agradecer en un director tan gestual como él), elegiremos uno de sus mejores momentos, el final de la sinfonía Resurrección de Mahler. Conviene no perderse ni uno de los segundos en los que aparece en pantalla:

Con esa gestualidad, a menudo considerada exagerada, pero sin duda efectiva, lograba transmitir las emociones que los músicos debían transmitir al público. Y el resultado es, la mayoría de las veces, poco menos que insuperable. Leonard Bernstein es uno de los más brillantes directores de orquesta que la discografía nos permite conocer, y desde luego uno de mis favoritos. ¿Es posible no emocionarse con ese final de la Resurrección que acabamos de ver? Esa forma de dirigir, no sólo a la orquesta, sino también al coro, tan precisa en la forma de indicar dinámicas, esas explosiones de sonido que son lo que le da esa magia especial, es única.

Como compositor, reutiliza su ópera “Trouble in Tahiti” para componer una nueva ópera, más extensa, “A quiet place”, que se estrena en 1983:

De 1988 es la Missa brevis, de la que escuchamos el Kyrie:

Y de 1989 es el Concierto para Orquesta:

Ese mismo año, Leonard Bernstein dirige una 9ª sinfonía de Beethoven en Berlín como celebración por la caída del muro. Durante el concierto, Bernstein decide sustituir la palabra “Freude”, alegría, por “Freiheit”, libertad, afirmando que Beethoven seguramente le habría dado la razón, dadas las circunstancias. No tengo ninguna duda de que habría sido así:

El 19 de agosto de 1990, Leonard Bernstein dirige su último concierto. Un ataque de tos está a punto de detenerlo, pero con mucho esfuerzo consigue concluirlo. Fumador empedernido, lleva luchando años contra un enfisema pulmonar. Finalmente, el 9 de octubre de ese mismo año anuncia su retirada definitiva, a sus 72 años. 5 días después, el 14 de octubre, un infarto causado por sus problemas pulmonares acababa con su vida en su casa de Nueva York. Tras su multitudinario funeral, fue enterrado junto a su mujer en el Green-Wood Cemetery de Brooklyn:

Apenas hemos podido hablar de la faceta de Leonard Bernstein como director, la más destacada sin duda. Pero es que se hace necesario recuperar su faceta como compositor, como creador de un genuino sonido americano y como rompedor de esa absurda barrera entre música clásica y música popular. Y con una genialidad única.



25 años de la muerte de Audrey Hepburn (20-01-2018)


Prototipo de moda y glamour femenino, una delas actrices más famosas (y con más talento) de su época, su personalidad no iba muy acorde con ese estilo ostentoso al que se le asocia, retirándose tempranamente del mundo del cine para atender a sus funciones como Embajadora de UNICEF. Hoy hace 25 años que nos dejaba una enorme actriz y, al parecer, una mejor persona, la bellísima Audrey Hepburn.




El nombre de nacimiento de Audrey Hepburn era Audrey Kathleen Ruston, y nació en el barrio de Ixelles, en Bruselas, el 4 de mayo de 1929. Su madre era la holandesa Baronesa Ella van Heemstra, que tenía dos hijos de un matrimonio previo, Hendrik e Ian. Su padre era el inglés Victor Anthony Ruston, que años después incorporará al nombre familiar el apellido de su abuela, Hepburn, del que sale su nombre artístico.

Audrey Hepburn pasó su infancia entre Bélgica, Holanda y Londres, lo que le permite aprender inglés y holandés, además de francés, italiano y español.

En los años 30, sus padres se envuelven en movimientos fascistas. Finalmente, en 1935, su padre abandona a la familia y se muda a Londres, donde se envuelve en mayor grado en actividades fascistas, divorciándose en 1938, lo que traumatiza a Audrey, que por esa época, está estudiando en Inglaterra,y no tendrá contacto con su padre de nuevo hasta 1960.

Con el estallido de la II Guerra Mundial, Audrey Hepburn regresa con su madre, que se establece en la residencia familiar de Arnhem, Holanda, esperando que el país permanezca neutral, pero se equivoca, y Holanda es invadida por los Nazis. Su madre la llama Edda para sustituir su nombre inglés y evitarle problemas. Su adolescencia durante la Guerra resulta traumática: ve con sus propios ojos las deportaciones de judíos y las ejecuciones, entre cuyas víctimas se encuentran familiares, como su tío, militante de la resistencia. De hecho, Audrey se sentirá identificada con Anna Frank, ya que ambas tenían la misma edad.

Tras el desembarco de Normandía, la situación empeora, y Audrey sufre malnutrición, que desemboca en otros problemas de salud, como anemia y problemas respiratorios. Además, cuando termina la Guerra, la fortuna de su familia materna ha desaparecido, y su madre comienza a trabajar para poder pagarle las lecciones de ballet a su hija, primero en Amsterdan y, desde 1948, en Londres. Pero sus problemas de malnutrición presagian que no podrá desarrollar una carrera como bailarina, y los problemas económicos le hacen necesario empezar a trabajar, así que cambia de interés hacia la interpretación, trabajando en teatro y en pequeños papeles cinematográficos, además de recibir lecciones de locución con el actor Felix Aylmer. Finalmente, en 1952, tiene su primer papel cinematográfico destacable en “Secret people”, en la que Audrey rueda sus escenas de baile:

Poco después, se desplaza a América para protagonizar en Broadway el musical “Gigi”. Y, estando en Estados Unidos, realiza una prueba para protagonizar la película “Vacaciones en Roma”. Se supone que la protagonista va a ser Elizabeth Taylor, pero cuando Wiliam Wyler ve la prueba de cámara de Audrey, se queda impresionado, y descubre a la perfecta Princesa, Ana, que se escapa con un periodista americano, interpretado por Gregory Peck, del que termina enamorándose:

El resto ya es historia. Audrey Hepburn se convierte de la noche a la mañana en una estrella, y además gana el Oscar a Mejor Actriz con su primera película en Hollywood (y su primer papel protagonista en cine), junto con el BAFTA y el Globo de Oro:

Volverá a estar nominada 4 veces al Oscar, pero no lo ganará de nuevo.

El contrato que ha firmado con la Paramount le obliga a filmar una única película al año, así que puede dedicar el resto de su tiempo al teatro, ganando ese mismo año (1954; recordemos que los Oscars de las películas de 1953 se entregan en 1954) el premio Tony por su trabajo en “Ondine”, en la que comparte escenario con Mel Ferrer, con quien se casará ese mismo año (pese a los 12 años de edad que se llevan).

Su siguiente película será a las órdenes de otro gran director, en este caso Billy Wilder, para quien protagoniza “Sabrina”, comedia romántica en la que dos hermanos de una rica familia (Humphrey Bogart y William Holden) se disputan el amor de la bella hija del chofer de la familia, personaje que interpreta Audrey:

Además de conseguir una nueva nominación al Oscar y de ganar el BAFTA, esta película le sirve a Audrey Hepburn para conocer al modisto Hubert de Givenchy, a quien será fiel el resto de su carrera. Además, durante el rodaje mantendrá un romance con William Holden.

Su siguiente papel es el de la Condesa Natasha Rostova en la adaptación de la obra de Leo Tolstoy “Guerra y Paz” que dirige King Vidor, en la que compartirá rodaje con su marido Mel Ferrer y con el gran Henry Fonda (Audrey solía estar emparejada en pantalla con actores mucho mayores que ella, que podrían ser su padre como mínimo). El rodaje de la película, de enormes dimensiones, se extiende en el tiempo y al final se estrena en 1956:

Audrey Hepburn resulta siempre encantadora en pantalla, y eso la convierte en la pareja ideal para Fred Astaire en “Una cara con ángel”, libre adaptación del musical de los hermanos Gershwin, que dirige Stanley Donen. A Audrey le hace especial ilusión participar en esta película y poder bailar con un mito como Astaire:

Esta película se estrena en 1957, mismo año en el que repite bajo las órdenes de Billy Wilder en una película menor de la filmografía del gran director y guionista austriaco, “Ariane”, en la que compartirá pantalla con Maurice Chevalier, que interpreta a su padre, y Gary Cooper, otra de esas parejas que le duplica en edad:

Su siguiente película será otra superproducción que tardará dos años en estrenarse, en 1959: “Historia de una monja”, de Fred Zinnemann, en la que interpreta a una monja dedicada a la medicina tropical que sufre constantes problemas de vocación, rechazando al enamorado doctor con el que trabaja, interpretado por Peter Finch, para terminar renunciando al monacato durante la II Guerra Mundial. Algunos aspectos del personaje le hacen sentirse identificada con él (su personaje renuncia a ser monja por no poder mantener la neutralidad hacia los nazis que han asesinado a su familia, algo que a ella también le había sucedido en la vida real) convierten este papel en uno de sus favoritos y más logrados de toda su filmografía:

Por este papel, Audrey Hepburn recibe su tercena nominación al Oscar, además de ganar su segundo BAFTA. No elige igual de bien su siguiente papel, en la película “Mansiones verdes”, que dirige su marido Mel Ferrer, en la que interpreta a una misteriosa mujer que vive en lo profundo de la selva sudamericana, a la que busca el aventurero Anthony Perkins:

Repite error al acepar rodar el western “Los que no perdonan”, que dirige John Huston, interpretando a la hija adoptada de una familia que se descubre que es en realidad una india, provocando el rechazo del resto de la comunidad, siendo defendida apenas por su hermanastro Burt Lancaster, que está enamorado de ella. Audrey sufrió un accidente montando a caballo durante el rodaje que le rompió la espalda y le provocó un aborto; el rodaje se detuvo hasta su recuperación, pero la película, estrenada en 1960,  resultó un fracaso:

Tras el traumático rodaje, Audrey Hepburn se toma un año de descanso, durante el que tiene a su primer hijo, Sean, en 1960.

Tras esta pausa, su retorno al cine no podía haber sido más a lo grande: se necesitaba a una actriz para interpretar a Holly Golightly, la protagonista de “Desayuno con diamantes” de Truman Capote. El escritor quería a Marilyn Monroe, pero ésta buscaba alejarse de esos personajes de mujer tonta que había interpretado hasta entonces, y el papel recayó en Audrey, que obligó a realizar modificaciones en el guión, suprimiendo la bisexualidad de Holly y reduciendo al máximo las menciones a su prostitución. La película, tras no poder ser realizada ni por William Wyler ni por Billy Wilder, ambos directores con los que Audrey ya había trabajado (una lástima, cualquiera de ellos habría hecho maravillas), fue dirigida por Blake Edwards y co-protagonizada por George Peppard. Pero si algo destaca de esta maravillosa película es la partitura que realiza Henry Mancini, en especial esa bellísima “Moon river” que compone adaptada a la pequeña extensión vocal de Audrey; el resultado es pura magia, y nadie ha conseguido superar la interpretación de esta canción que realiza la Hepburn:

Si la magia no existe, que me expliquen entonces qué es esto… imposible no enamorarse de ella.

“Desayuno con diamantes se estrena en 1961, mismo año en el que estrena también “La calumnia”, drama dirigido por William Wyler, en el que ella y otra profesora, Shirley McLaine, son acusadas de lesbianismo por una alumna, para terminar descubriéndose que McLaine sí que está enamorada de Hepburn. La película fue muy polémica en la época:

Su siguiente película se estrena en 1963, “Charada”, genial sátira del cine de intriga en la que vuelve a trabajar bajo las órdenes de Stanley Donen y con Cary Grant como pareja, en una de sus películas más geniales, que le valió su tercer BAFTA:

Otra de esas películas que no te cansas de ver.

En 1964 protagoniza junto a William Holden “Encuentro en París”, fallida película de cine dentro del cine, pero tendrá un éxito considerablemente mayor con “My fair Lady”, que dirige George Cukor. La protagonista debería haber sido la entonces desconocida en Hollywoood Julie Andrews, que había realizado el papel en Broadway, pero Audrey Hepburn aceptó el papel para evitar que recayera en manos de Elizabeth Taylor. Rex Harrison, su compañero de reparto, que quería a Julie Andrews en el papel, al principio no se lo perdonó, pero parece que Audrey tenía una extraña capacidad para llevarse bien con todos sus compañeros de reparto. En todo caso, aunque cantó todas su partes, la mayoría de las canciones fueron dobladas por Marni Nixon, aunque se conservan las versiones con la voz original de Audrey, como en este “I could have danced all night”, que le sobrepasa vocalmente:

Pese a que “My fair lady” arrasó en los Oscars, Audrey se quedó sin nominación, y el Oscar a mejor actriz lo ganó… Julie Andrews, por esa “Mary Poppins” que la lanzaría a la fama.

En 1966 vuelve a trabajar a las órdenes de William Wyler en la genial comedia romántica “Cómo robar un millón y…”, interpretando a la hija de un estafador que se enamora de un policía, interpretado por Peter O’Toole, que tendrá que ayudarle a ocultar la estafa de su padre:

En 1967 estrenará dos películas. La primera, “Sola en la oscuridad”, en la que interpreta a una mujer ciega atacada por unos delincuentes, le vale su quinta y última nominación al Oscar:

La otra es la genial comedia dramática “Dos en la carretera”, dirigida por Stanley Donen, en la que, junto a Albert Finney, interpretan a una pareja en los diferentes viajes que realizan por Francia en distintas etapas de su matrimonio, cada vez más en crisis, en un momento en el que Audrey pasaba por una situación similar:

Audrey Hepburn sufrió dos abortos más, y la prensa estaba empeñada en que la pareja estaba en crisis, en especial por el carácter dominante de Mel Ferrer. Y pese a que Audrey lo negara repetidas veces, terminaron divorciándose en 1968. Poco después, en enero de 1969, se casa con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, y, pese a pensar que ya no podría tener más hijos, se queda embarazada. En esta ocasión quiere tener un embarazo tranquilo para evitar problemas, y se retira del cine. Su hijo Luca nace en 1970, y en 1974 tendrá un nuevo aborto. Permanecerá retirada varios años, cuidando de su familia, hasta su regreso al cine en 1976 con “Robin y Marian”, crepuscular adaptación de la historia de Robin Hood, junto a Sean Connery, de amargo final, inmejorablemente ambientado por una de las mejores partituras de John Barry:

Su regreso al cine fue muy bien acogido, pero de nuevo se equivocó en los papeles que escogió, protagonizando en 1979 “Lazos de sangre”, intriga mediocre junto a Ben Gazzara y James Mason:

Durante el rodaje mantiene una relación con Ben Gazzara, lo que en la práctica termina de romper su matrimonio, ya muy deteriorado por las infidelidades de él. Pese a todo, no se divorciarán hasta 1982. Audrey rodará una última película junto a Ben Gazzara, la comedia “Todos rieron”, en 1981, que al igual que la anterior fue un fracaso que potenció una segunda retirada de la actriz. Sólo volverá a trabajar en el telifil “Amor entre ladrones” en 1986, teniendo su aparición final en 1989 en un breve papel en “Para siempre”, de Steven Spielberg, interpretando al ángel que se le aparece al fallecido Richard Dreyfuss, en una de las peores películas del director, que sólo se recuerda precisamente por Audrey:

Desde 1980, Audrey tendrá una relación estable con el actor Robert Wolders, aunque nunca llegarán a casarse, siendo esta la etapa más feliz de su vida, según afirmó ella.

En 1989 es nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, lo que le llevará a viajar a Etiopía, Sudán del Sur, Vietnam y Somalia. En 1990 recibirá un Globo de Oro Honorífico Cecil B. de Mille:

A su regreso de Somalia, en 1992, acude al médico por un dolor abdominal que revelará que padece desde hace tiempo un cáncer de colon y que ha producido metástasis. Retirada en su casa de Suiza para pasar sus últimas navidades en familia, muere mientras duerme el 20 de enero de 1993, siendo enterrada en el cementerio de Tolochenaz, localidad próxima a Lausana en la que murió:

Un año después, en 1994, se le otorgará el Oscar Humanitario Jean Hersholt a modo póstumo, reconociendo así su labor humanitaria en UNICEF:

Nos dejaba con sólo 63 años y una filmografía bastante breve, pero realmente magnífica, Audrey Hepburn es para muchos un icono de la moda, algo de lo que ella siempre quiso huir, pero fue en realidad el prototipo de estrella sencilla que encandilaba al público y se preocupaba por los demás. Una grande que nunca será olvidada por sus innumerables fans, entre los cuales me encuentro.



100 años del nacimiento de Robert Mitchum (06-08-2017)


Fue, junto con Gregory Peck, uno de los últimos grandes actores en llegar al Hollywood clásico, y siguió siendo una estrella por décadas en los más diversos estilos: comedia, drama, cine negro, cine bélico, western… sobresaliendo en todos ellos. Hoy que se celebra el centenario de su nacimiento repasamos la carrera de Robert Mitchum.




Robert Charles Durman Mitchum nació el 6 de agosto de 1917 en Bridgeport, estado de Connecticut. Tenía una hermana mayor, Annette, nacida en 1914, y que también sería actriz, conocida como Julie Mitchum. Su padre, James, de origen irlandés, trabajaba en el ferrocarril, y en 1919 sufrió un accidente que acabó con su vida antes de que Robert cumpliera dos años. Poco después, su madre, Ann, se enteró de que estaba embarazada, naciendo su tercer hijo, John (que también sería actor) en septiembre. Se volverá a casar poco después con un oficial de la marina, que le ayudó a criar a sus tres hijos (y a la niña que tendrían ambos años después).

La infancia de Robert Mitchum fue problemática, envuelto siempre en peleas, por lo que su madre lo envía a vivir con sus abuelos cuando tiene 12 años. No tarda en ser expulsado del instituto, y se traslada a vivir con su hermana a Nueva York, pero al ser también expulsado del instituto, se dedica a viajar en tren por el país ejerciendo diversos oficios, entre ellos el de boxeador. Arrestado por vagancia en Savannah, vuelve inmediatamente con su familia y conoce a la chica con la que se casará, Dorothy Spence, pero no tarda en volver a los trenes.

Mientras, en 1936, su hermana se traslada a California, seguida por el resto de su familia, incluido Robert. Julie convence a su hermano de que se adentre en el mundo de la actuación, entrando en una compañía teatral para la que también escribe breves obras, además de ejercer otros trabajos. Mientras, en 1940 se casa con Dorothy Spence, con la que tendrá dos hijos: James en 1941 y Christopher en 1943. La pérdida de uno de esos trabajos le empujará a trabajar de extra en el cine, consiguiendo su primer papel acreditado en “La patrulla fronteriza”, en 1942, perteneciente a la serie de westerns de serie B protagonizados por el ficticio Hopalong Cassidy. Trabajará en varias películas más de la serie en los dos años siguientes. Pero será en el drama bélico “30 segundos sobre Tokio”, protagonizado por Van Johnson, en el que consiga llamar la atención del director Mervyn LeRoy, lo que le valdrá un contrato de 7 años con la RKO.

Tras un Western de moderado éxito, “Nevada”, Robert Mitchum participará en 1945 en “También somos seres humanos”, otro drama bélico en la que interpreta al oficial de las tropas a las que acompaña el reportero de guerra Ernie Pyle (interpretado por Burgess Meredith) en la campaña del sur de Italia:

(No he conseguido mejor vídeo en Youtube que no sea la película completa).

Por este papel recibirá su primera y única nominación al Oscar (algo incomprensible) en la categoría de mejor secundario.

En 1946 asienta su carrera en el ámbito del cine negro con un papel secundario en “Corrientes ocultas” de Vincente Minnelli, como el hermano del sospechoso Robert Taylor, cuya desaparición despierta las sospechas de la esposa de éste, Katherine Hepburn:

Otra película de cine negro destacable será “Encrucijada de odios”, de Edward Dmytrik, estrenada en 1947, en la que un compañero del ejército es asesinado y Robert colabora con el inspector a cargo de la investigación:

Ese mismo año protagoniza la película de Jacques Tourneur “Retorno al pasado”, en la que el retorno de un viejo amigo interpretado por Kirk Douglas le obliga a contarle a su novia, Jane Greer, su turbio pasado:

En 1949 es arrestado junto a la actriz Lila Leedspor posesión ilegal de cannabis y pasa una temporada en la cárcel. Tras regresar a los estudios, protagoniza el drama familiar “El poni rojo” junto a Myrna Loy, en la que interpreta a un antiguo maestro de rodeos que ahora tiene que intentar salvar la vida del caballo del título:

Pero vuelve al cine negro ese mismo año con “El gran robo” de Don Siegel, de nuevo junto a Jane Greer:

En 1950 repite en el género negro con “Donde habita el peligro”, junto a Faith Domergue y Claude Rains:

Repite un papel similar en 1952 en “Cara de ángel” de Otto Preminger, primera vez que comparte pantalla con Jean Simmons, una astuta joven que le obliga a Robert Mitchum a entrar en su juego de odios y venganzas:

Ese mismo año, Josef von Sternberg lleva el campo del cine negro a un escenario más exótico, y así tenemos a Robert Mitchum protagonizando “Una aventurera en Macao” junto a Jean Russell:

En 1954 tenemos de nuevo a Robert Mitchum compartiendo pantalla con Jean Simmons, en este caso en una comedia romántica (género al que no se suele asociar la figura de Mitchum), “Guapa pero peligrosa”:

También en 1954 protagoniza el western de Otto Preminger “Río sin retorno” junto a Marylin Monroe, con la que al parecer mantuvo un romance (uno más de los muchos que tuvo, pese a lo que nunca se divorció de su mujer), en la que tendrá que descender por un peligroso río en una balsa junto a su hijo y Marylin para salvar su vida y, de paso, buscar venganza:

En 1955, tras protagonizar el drama “No serás un extraño”, Charles Laughton le contrata como protagonista de la única película que dirigirá el actor inglés, “La noche del cazador”, en la que interpreta a un malvado presidiario capaz de cualquier cosa con tal de conseguir el tesoro que su compañero de celda, antes de ser ejecutado,  le contó tener oculto en su casa, lo que incluye casarse con su mujer, asesinarla y perseguir a sus hijos. Muchos consideran que Harry Powell, el nombre de este personaje, es el mejor papel de Mitchum:

En 1955 funda con su esposa Dorothy una productora para producir cinco películas para la United artist, de las que sólo realizará 4, destacando su primera colaboración con Deborah Kerr, “Sólo Dios lo sabe”, de 1957, dirigida por John Huston, en la que interpreta a un militar que queda aislado en una isla controlada por los japoneses durante la II Guerra Mundial  junto a una monja interpretada por Kerr. Resultará ser uno de los mejores papeles de ambos, y Robert Mitchum recibirá incluso una nominación al BAFTA (pero de nuevo los Oscars le ignoran):

También en 1957 Robert Mitchum, que había destacado por su voz, publica el primero de sus dos discos como cantantes, “Calipso”, que destaca por sus ritmos exóticos, como en este “Coconur water”:

Por esos años, Robert Mitchum comienza también a destacar en films bélicos, como “Duelo en el Atlántico”, en la que se enfrenta en una guerra de submarinos a Curd Jürgens:

Su gran año será 1960, en el que participa entres memorables películas (en mi opinión, las tres estarían entre las 5 imprescindibles de Robert Mitchum). La primera, el drama de época “Con él llegó el escándalo”, dirigido por Vincente Minnelli, junto a Eleanor Parker, George Peppard y un recién llegado George Hamilton:

La segunda, la genial comedia sobre adulterios de Stanley Donen “Página en blanco”, en la que la rudeza de Mitchum contrasta con sus compañeros británicos, el elegante Cary Grant, la deliciosa Deborah Kerr y la alocada Jean Simmons:

Y la tercera, su última colaboración junto a Deborah Kerr (trabajaron juntos tres veces, igual que hizo con Jean Simmons) en el drama de Fred Zinnemann “Tres vidas errantes”, en la que interpretan a una familia de nómadas australianos que siempre desean establecerse en una casa, pero los problemas económicos se lo impiden:

En 1962 forma parte del inmenso reparto de la bélica “El día más largo”, pero si ese año destaca por una película es sin duda por “El cabo del terror”, en la que interpreta al villano Max Cady que busca vengarse del abogado que lo envió a prisión, interpretado por Gregory Peck:

En 1963 protagoniza la película de aventuras “Safari en Malasia” junto a Elsa Martinelli:

En 1964 interpreta a uno de los maridos de Shirley McLaine en la comedia de J. Lee Thompson “Ella y sus maridos”:

En 1966 trabaja junto a John Wayne en “El Dorado”, el segundo western de la trilogía que rueda Howard Hawks (curiosamente, en el tercero, la infravalorada “Río Lobo”, el que trabaja es su hijo, Christopher Mitchum), “El Dorado”:

En 1968 protagoniza otro film bélico, de nuevo bajo órdenes de Edward Dmytrik, “La batalla de Anzio”:

Mientras, en 1967 publicaba su segundo disco, en el que destaca el exitoso sigle “Little old wine drinker me”:

En los siguientes años, Robert Mitchum protagoniza diversos westerns, mientras rechaza protagonizar “Patton”, ya que en 1970 prefiere trabajar a las órdenes del gran David Lean en “La hija de Ryan”, en la que interpreta a un profesor en Irlanda casado con una mujer más joven que, en plena I Guerra Mundial, le pone los cuernos con un soldado británico, y será precisamente el ultrajado marido el que tenga que defenderla de la ira del pueblo:

Este es en mi opinión el mejor papel de Robert Mitchum, en el que nos muestra su faceta más sensible. Y su nominación al Oscar se daba por segura en esta ocasión… pero no, no la tuvo. Y, para colmo, quien ganó el premio fue precisamente George C. Scott por “Patton”, la película que rechazó protagonizar. Por cierto, magnífico e igualmente ignorado en los premios el cura que interpreta Trevor Howard.

En 1974 protagoniza el thriller de Sydney Pollack “Yakuza”, demostrando su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y e los nuevos gustos cinematográficos:

En 1975 vuelve al cine negro con “Adiós, muñeca”, junto a Charlotte Rampling, en la que interpreta al mítico detective literario Philip Marlowe:

En 1976 participa en la última película de Elia Kazan, “El último magnate”, ambientada en el Hollywood de los años 30:

Más thrilers y cine bélico marcan la parte final de la carrera de Robert Mitchum, en la que destaca su participación en el drama de Andrei Konchalovsky “Los amantes de María”, en la que interpreta al padre del protagonista, John Savage, que vuelve de la guerra para reencontrarse con su antiguo amor, Nastassja Kinjski, objeto de deseo de todos los hombres:

Aparece también en películas y series para la televisión, de entre las que destaca “Norte y sur” y en diversos documentales sobre Hollywood. Continúa trabajando hasta el final de su vida, siendo su último papel destacado en “Dead Man” de Jim Jarmusch, en 1995, junto a Johnny Depp:

Poco afortunado en los premios, en 1992 recibió finalmente un Premio Cecil B. De Mille (un Globo de Oro honorífico):

Escasa recompensa para un actor que llevaba 50 años dando lo mejor que tenía en el mundo del cine.

Fumador empedernido toda su vida, murió el 1 de julio de 1997 en Santa Barbara a consecuencia del cáncer de pulmón que padecía, semanas antes de cumplir 80 años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas por el mar.

Con Robert Mitchum se iba una de las grandes estrellas del cine negro, pero también a uno de los actores más versátiles de su generación, a un actor de la vieja escuela, alejado de los histrionismos del Actor’s studio, un actor de los de verdad, de los que con un ligero gesto facial era capaz de emocionar (o de aterrorizar, según lo que requiriera el personaje). Uno de esos actores a los que tanto echamos de menos hoy día.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



In Memoriam: Debbie Reynolds (28-12-2016)


Si ayer nos tocaba escribir sobre la trágica desaparición de Carrie Fisher, como las malas noticias nunca vienen solas, hoy nos toca despedir a su madre, la no menos mítica protagonista de “Cantando bajo la lluvia”, Debbie Reynolds. Parece que la muerte de una ha causado la de la otra.




Mary Frances Reynolds, que era su verdadero nombre, había nacido el 1 de abril de 1932 en El Paso, Texas, en el seno de una familia pobre que se traslada en 1939 a Burbank, en California, en cuyo instituto, en 1948, ganará el concurso de belleza del condado (Debbie Reynolds seguía siendo guapísima incluso en sus últimos años). Y todo a pesar de que, a causa de la pobreza familiar, nunca había destacado en el instituto por no poder ir bien vestida, no siendo asidua a las fiestas.

Será al ganar el certamen de belleza cuando la Warner Bros se ponga en contacto con ella, siendo Jack L. Warner quien le convenza de cambiar su nombre artístico por el de Debbie. Destacando por su bella voz, debuta en el cine en 1950 en varios musicales, de los cuales destaca “Tres palabritas” de Richard Thorpe, junto a Fred Astaire, por la que consigue una nominación al Globo de Oro como mejor estrella emergente:

En esta famosa canción (que inmortalizará posteriormente Marilyn Monroe) no es ella quien canta, sino que es doblada por Helen Kane. La película es un biopic y Debbie Reynolds interpreta precisamente a la propia Helen Kane.

Pero en 1950 su gran éxito musical viene de otra película, mucho menos conocida, “Two weeks with love”. en la que repite como pareja de un tal Carleton Carpenter (que no tenía ni idea de quién era) con este “Abba Dabba Honeymoon” en el que esta vez sí que es ella quien canta, y que se convierte en un éxito de ventas:

En 1951 aparece en “Mr. Imperium”, junto a Lana Turner y el gran bajo operístico Ezio Pinza, pero su salto a la fama llegará en 1952. Pese a las reticencias de Gene Kelly por no saber bailar claqué (Debbie Reynolds era en realidad acróbata”, fue seleccionada por Stanley Donen para protagonizar la mítica “Cantando bajo la lluvia”. Kelly la trató realmente mal al principio, lo que provocó que, en una visita al estudio, Fred Astaire (con quien ya había trabajado) se la encontrara llorando. Fue Fred quien le ayudó con las escenas de baile, algo que Debbie Reynolds siempre le agradeció. Pese a todo, la dureza del rodaje hizo que, al terminar esta famosa escena, sus pies estuvieran sangrando tras 3 horas de rodaje:

Pese a la dureza de la experiencia (la propia Debbie Reynolds diría que junto con el parto fue lo más duro de su vida), fue “Cantando bajo la lluvia” la película que la lanzará definitivamente.

En 1953 repite bajo las órdenes de ese gran director de musicales que es Stanley Donen en “Tres chicas con suerte”, donde comparte número de baile con otro mítico bailarín, nada menos que con Bon Fosse (quien será años después el director de películas como “Cabaret”):

Y en 1955 protagoniza junto a Frank Sinatra en otro musical, “El solterón y el amor”:

Ese mismo 1955 se casa con el cantante Eddie Fisher:

Con él tendrá dos hijos, Carrie Fisher en 1956 y Todd Fisher en 1958. Juntos protagonizarán en 1956 “Los líos de Susana”, por la que recibirá una nominación a los Globos de Oro:

Por esa época, Debbie Reynolds intenta alejarse del mundo del cine musical interpretando películas de corte más dramático, como “Banquete de bodas”, de Richard Brooks, en 1956, en la que interpreta a la hija de Bette Davis, que va a casarse y quiere una boda sencilla frente a los deseos de su madre.

Pero en 1957 vuelve al musical con “Tammy, la muchacha salvaje”, junto a Leslie Nielsen. La canción principal de la película alcanza un enorme éxito:

Su éxito musical continúa, y protagoniza otras películas de menor éxito en los años siguientes. Pero en lo personal serán años difíciles: su marido, Eddie Fisher, se lía con Elizabeth Taylor, amiga de Debbie Reynolds, lo que termina en divorcio en 1959 y en el distanciamiento de las dos (que se reconciliarán años después). El divorcio fue todo un escándalo que afectó seriamente a la carrera de Eddie, cuyo show televisivo fue cancelado.

Debbie Reynolds se casará por segunda vez con el empresario Harry Karl en 1960, pero la ludopatía de éste traerá problemas económicos a la familia. Se divorciaron en 1973.

Su carrera cinematográfica mejora a principios de los años 60, participando en la coral “La conquista del oeste” en 1962:

Pero su mayor éxito llegará en 1964, con “Molly Brown, siempre a flote”, comedia musical en la que interpreta a una joven pobre y huérfana que busca hacer fortuna en el Oeste:

Por esta película recibirá una nueva nominación al Globo de Oro y su única nominación al Oscar, que perderá frente a Julie Andrews.

En 1964 protagoniza también la comedia de Vincente Minnelli “Adiós, Charlie”, junto a Tony Curtis:

En 1966 protagoniza “Dominique”, la historia de una monja que alcanza un gran éxito como cantante:

Su último éxito cinematográfico será “El novio de mi mujer”, una comedia junto a Dick Van Dyke:

En 1969 protagoniza su propio Show televisivo (que le vale una nueva nominación a los Globos de Oro). Pero los siguientes años los pasará haciendo teatro fundamentalmente, además de alguna breve aparición televisiva (un cameo en “Las chicas de oro”, por ejemplo). Mientras, en 1984 se casa por tercera y última vez con Richard Hamlett, de quien se divorciará en 1996.

En los años 90 regresa al cine. Tras un breve cameo en “El guardaespaldas”, aparece en 1993 en “El cielo y la tierra”, la última película de la trilogía sobre la Guerra de Vietnam de Oliver Stone. Su gran éxito, aún así, será en 1996 con “Las manías de mamá”, de Albert Brooks, en la que interpreta a la madre del propio director, que le valdrá la 5ª y última nominación a los Globos de Oro (que no ganará nunca):

Como defensora de los derechos LGTB, Debbie Reynolds apareció en 1997 en “In & Out” interpretando a la madre del personaje “gay” que interpreta Kevin Kline:

En la misma línea, aparecerá como personaje recurrente en la serie “Will & Grace” entre 1999 y 2006 como la madre de Grace:

En 2001 protagonizará el telefilm “Esas chicas fabulosas” junto a Elizabeth Taylor, Shirley McLaine y Joan Collins, con guión de su hija, Carrie Fisher:

Siguió trabajando hasta el último momento, siendo su última interpretación relevante en “Behind the candelabra” de Steven Soderbergh, en 2013, como la madre del pianista gay Liberace, que interpreta Michael Douglas:

Finalmente, en 2015 le fue concedido a título honorífico un Oscar Humanitario Jean Hersholt:

El año anterior, 2014, había recibido otro premio honorífico, el Screen Actors Guild, que le entregó su propia hija, Carrie Fisher:

Finalmente su hija Carrie Fisher sufrió un infarto el pasado 23 de diciembre del que no se repuso y murió el día 27. Mientras preparaban el funeral, Debbie Reynolds sufrió un infarto cerebral y murió el 28 de diciembre a los 84 años. No pudo separarse de su hija, al parecer. Así que no se me ocurre mejor forma de recordar a ambas que viéndolas cantar juntas:

 



30 años de la muerte de Cary Grant (29-11-2016)


Hay estrellas que eclipsan a casi cualquier otra que se les acerque. Y cuando pensamos en ese Hollywood dorado de los años 30 y 40, entre los primeros nombres que se nos viene a la mente seguramente se encuentra el de Cary Grant. No es que fuera el mejor de su época, pero gracias a su carisma, a su presencia, pervive como una de las mayores estrellas del cine aún cuando se cumplen 30 años de su desaparición.




El verdadero nombre de Cary Grant era Archibald Alexander Leah, y había nacido en la británica ciudad de Bristol el 18 de enero de 1904. Había tenido un hermano mayor al que no conoció, ya que murió en 1900, con un año de edad. Su infancia no fue feliz, a causa del alcoholismo de su padre y de la depresión clínica de su madre (que parece ser que nunca se recuperó de la muerte de su primer hijo), que fue internada en un centro psiquiátrico cuando el pequeño Archibald tenía 9 años. Su padre le mintió, diciéndole primero que se había ido de viaje y luego que había muerto. No será hasta 1935 que se entere que su madre estaba viva, cuando su padre, a punto de morir, se lió con las mentiras que le había contado. En todo caso, antes de ser internada, su madre se esforzó por darle una buena educación: ella misma le enseñó a cantar y bailar, y se empeñó en que aprendiera a tocar el piano.

Tras el internamiento de su madre, su padre se muda con él a la casa de su abuela, pero un año después se vuelve a casar para formar una nueva familia de la que su hijo no forma parte. El abandono del padre, así como el supuesto abandono de la madre, traumatizan al futuro Cary Grant y dificultan su socialización.

Aficionado al teatro, se une a una compañía acrobática, y en sus años de estudiante destaca por sus dotes acrobáticas y deportivas que le hacen muy popular, aunque tiene fama de estudiante problemático. El resto de su tiempo lo pasa en el teatro. Finalmente, en 1918 es expulsado de su escuela (uno de los rumores decía que había sido sorprendido en el vestuario de las chicas), por lo que vuelve a unirse a la troupe acrobática a la que había pertenecido años antes, lo que le permite sobrevivir los siguientes años, con un contrato hasta los 18 años. Pero en 1920, cuando tiene 20 años, la compañía emprende una gira por Estados Unidos, y él decide quedarse en el país, junto con otros miembros de la compañía, cuando ésta vuelve a Gran Bretaña.

Los siguientes años los pasa trabajando en teatro, donde perfecciona sus dotes para la comedia. Obtiene un importante éxito que finalmente le lleva a Hollywood, donde consigue a finales de 1931 un contrato de 5 años con la Paramount, ya que el mánager de la compañía, B. P. Schulberg, se da cuenta de su enorme potencial. En esta época cambia su complicado nombre por el más llamativo de Cary Grant. Así debuta en la comedia romántica “Esta es la noche”, en la que interpreta a un campeón de lanzamiento de jabalina con problemas de celos:

En 1932 estrenó varias películas, de entre las que destaca su participación en “La Venus rubia”, como el amante de Marlene Dietrich en una película todavía anterior al código Hays de censura, que nos permite ver a un Grant más canalla, papel que le va como un guante:

Protagoniza también junto a Silvia Sidney la adaptación cinematográfica de “Madame Butterfly”, en otro papel de  galán más bien canalla pero al que no le falta un cierto encanto. La película por otra parte está hoy completamente olvidada (pero está completa en Youtube… me la apunto como asignatura pendiente):

Si bien estas y otras películas de 1932 en las que trabaja junto a grandes estrellas no le convierten todavía a él en una estrella, ya hacen que su nombre empiece a ser conocido. Entre otras cosas, consigue llamar la atención de una reciente estrella, la problemática Mae West, que se empeña en que sea el protagonista de su siguiente película, “Lady Lou”, de 1933, en la que es la película de menor duración en conseguir la nominación al Oscar de mejor película. Un éxito de taquilla que salvó a la Paramount de la quiebra:

Mae West siempre presumió de haber sido quien descubriera a Cary Grant. Aunque eso no sea del todo cierto, sí lo es que Grant alcanzó el estrellato gracias a sus dos colaboraciones con ella. Y es que ese mismo 1933 volvieron a trabajar juntos en “No soy un ángel”:

En 1933 aparece también, aunque irreconocible bajo su disfraz, entre el inmenso elenco de la adaptación de “Alicia en el país de las maravillas” de Norman Z. McLeod.

Pero el código Hays que implanta la censura cinematográfica en 1933 echa a perder la carrera de la irreverente Mae West, y a Cary Grant le cuesta encontrar su sitio. Una serie de fracasos comerciales en 1934 le lleva a la Paramount a prescindir de Cary Grant, considerado “poco rentable” (es cierto que tardará unos años en ser rentable, pero si habrían esperado esos años…). Así, en 1935 trabaja para la RKO en “La gran aventura de Silvia” de George Cukor, en la que trabaja por primera vez junto a Katherine Hepburn. La película tampoco es un éxito comercial, pero el trabajo de Grant es alabado por la crítica, y él siempre consideró esta película su lanzamiento definitivo:

Terminado su contrato con la Paramount en 1936, Cary Grant decide no renovar y ser un artista libre (el primero en hacerlo), lo que curiosamente aumenta su sueldo. Por esta época, en todo caso, comparte vivienda con su amigo Randolph Scott (los rumores sobre una relación entre ambos o sobre la posible bisexualidad de Grant no han podido ser confirmados), ya que Grant se había divorciado en 1935 de su primera esposa, Virginia Cherrill, con la que llevaba un año casado, y vivirán juntos hasta que Grant vuelva a casarse en 1942 con Barbara Hutton. Compartir vivienda suponía un importante ahorro para dos estrellas emergentes cuyos sueldos no les permitían tener una mansión para cada uno.

Pasando por diversos estudios en sus siguientes trabajos, alcanza su máximo éxito por fin en 1937 con “La pícara puritana” de Leo McCarey, junto a Irene Dunne y Ralph Bellamy, una screwball comedy, género en el que Grant brillará por delante de cualquier otro actor. Si bien la relación con McCarey no fue buena, éste elogió la capacidad cómica de Grant y su habilidad para improvisar diálogos. La comedia es divertidísima, a lo que desde luego contribuye mucho el talento de Grant:

Por si no fuera suficiente, en 1938 protagoniza junto a Katherine Hepburn un mito del screwbal comedy, “La fiera de mi niña” de Howard Hawks, con la simpática compañía de dos leopardos nada menos. Pese a su recelo inicial sobre cómo enfocar el personaje (le recomendaron tomar el ejemplo de Harold Lloyd), fue el propio Cary Grant quien le ayudó a Katherine Hepburn a desarrollar sus dotes para la comedia. El resultado no podía ser más brillante (ni más desternillante; conviene ver la película con la caja de kleenex al lado, porque es imposible no acabar llorando de la risa):

Yo ya sólo con el trailer me parto de risa. ¡Gracias, Howard Hawks, por regalarnos esta joya!

En 1939 repite con Howard Hawks en “Sólo los ángeles tiene alas”, película de aventuras junto a Jean Arthur:

Y realiza un gran trabajo en la adaptación de la obra de Rudyard Kipling en “Gunga Din”, de George Stevens, donde forma un genial trío cómico junto a Victor McLaglen y Douglas Fairbanks Jr. como unos soldados poco fiables en la India de época colonial. Una película de aventuras que conviene no perderse:

1940 será un gran año para Cary Grant, con 3 grandes comedias. La primera, “Luna nueva” de nuevo dirigida por Howard Hawks, junto a Rossalind Russell y Ralph Bellamy (que parece que era el único actor que podía intentar quitarle a la chica) en el que algunos consideran uno de sus mejores papeles cómicos:

Cary Grant repite junto a Irene Dunne y trabaja junto a su amigo Randolph Scott en “Mi mujer favorita”:

Pero el mayor éxito de Cary Grant en 1940 fue la última película que estrenó, “Historias de Filadelfia” de George Cukor, de nuevo junto a Katherine Hepburn, aunque aquí su papel es más secundario frente al de James Stewart (que, inesperadamente, se llevó el Oscar a mejor actor):

Otra de las grandes películas de la historia, totalmente imprescindible.

En 1941, la carrera de Cary Grant da un giro: en los siguientes años (básicamente los años de la II Guerra Mundial) rodará menos comedias, mientras rueda la mayoría de los dramas de su filmografía, lo que le da alguna que otra alegría. De hecho 1941 fue un buen año para él, con el estreno de dos grandes películas. La primera, el melodrama “Serenata nostálgica”, en el que repite junto a Irene Dunne (una pareja que desprende química por todos lados). Por esta película consigue su primera nominación al Oscar (pero pierde frente a Gary Cooper, que lo gana por “El sargento York”):

Por otro, colabora pro primera vez (lo hará 4 veces) con el director Alfred Hitchcock, en “Sospecha”, como el marido de Joan Fontaine. Cary Grant borda el ambiguo personaje al que la censura le cambia el final (estropeando con ello la película… y no digo más para no hacer spoiler):

¿Habrá veneno en ese vaso de leche?

El 26 de junio de 1942 Cary Grant consigue la nacionalidad americana y se casa ese mismo año con la millonaria Barbara Hutton, de quien se divorciará en 1945. Por otra parte, son años en los que la Guerra centra toda la atención del país, y Grant realiza giras para promover la compra de bonos de guerra y visita a militares hospitalizados. Su trabajo cinematográfico se reduce en esos años.

En 1942 estrena dos películas. Por un lado, el drama “El asunto del día”, de George Stevens, en la que interpreta a un presidiario huido que busca refugio en casa de una antigua amiga, Jean Arthur, que ha alquilado una habitación de su casa a un juez, Ronald Colman, al que Grant tratará de convencer de su inocencia:

Y protagoniza junto a Ginger Rogers la comedia de Leo McCarey “Hubo una luna de miel”, ambientada en la II Guerra Mundial:

En 1943 protagoniza el film bélico “Destino Tokio”. Se nota la influencia de la Guerra en las películas de la época…

1944 es un año mucho mejor para Cary Grant. Estrena dos películas más que importantes en su carrera. En primer lugar, un drama, “Un corazón en peligro”, junto a la gran Ethel Barrymore. Esta película le valdrá su segunda y última nominación al Oscar, pero esta vez quien se lo arrebate será (flipando) Bing Crosby por “Siguiendo mi camino” (si al menos hubiera sido Alexander Knox por “Wilson” o el también nunca premiado Charles Boyer por “Luz que agoniza” me callaría, pero es que esto ya no tiene nombre):

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a la comedia más alocada en su única colaboración con Frank Capra, la mítica “Arsénico por compasión”, en la que de nuevo tiene un recital de muecas y gestos cómicos que tanto éxito le darán en la comedia:

Sus siguientes estrenos tendrán lugar dos años después, en 1946, ya terminada la guerra. Por un lado tenemos el biopic del compositor Cole Porter, “Noche y día”:

Y por otro lado, Cary Grant vuelve a trabajar por segunda vez con Alfred Hitchcock en “Encadenados”, que le empareja por primera vez con la que será su gran amiga Ingrid Bergman, y en la que también trabajan dos grandes secundarios como Claude Rains y Louis Calhern. Este es en mi opinión (a parte de ser, junto con Rebeca, mi favorita de Hitchcock) el mejor papel de Cary Grant, está simplemente espléndido en una película de intriga, un drama romántico por el que incomprensiblemente no sólo no se llevó el Oscar (se podría discutir si se lo merecía más que el ganador ese año, Fredric March por “Los mejores años de nuestra vida”… yo es que soy muy fan de March), es que ni siquiera fue nominado, algo realmente imperdonable. Veamos una de las escenas más tensas de la película:

Cary Grant supera ya los 40 años pero mantiene su buen aspecto como para seguir siendo un galán, papel que no abandonará en toda su carrera.

En 1947 interpreta a un ángel en “La mujer del Obispo”, comedia dramática junto a Loretta Young y David Niven en otro de sus mejores papeles:

Su siguiente película relevante fue en 1949 cuando vuelve a trabajar con Howard Hawks en otra de esas hilarantes comedias, “La novia era él”, en la que interpreta a un militar francés que tiene que vestirse de mujer para poder ir a Estados Unidos con su mujer, Ann Sheridan, que interpreta a una militar americana:

El 25 de diciembre de 1949 Cary Grant se casa por tercera vez, con la actriz Betsy Drake, con la que trabajó en dos ocasiones /en 1948 en “En busca de marido” y en 1952 en “Hogar, dulce hogar”. El matrimonio fue complicado para ambos, pero será el más largo en la vida de Grant: se divorciaron en 1962.

En 1952 Cary Grant vuelve a trabajar en una comedia de Howard Hawks, “Me siento rejuvenecer”, junto a Ginger Rogers y Marilyn Monroe:

En 1953 trabaja por primera vez junto a Deborah Kerr en “La mujer soñada”, de nuevo una comedia romántica:

En 1955 trabaja por tercera vez junto a Alfred Hitchcock (al estar fuera del sistema de estudios, se podía permitir el lujo de elegir en qué proyectos quería trabajar y recibir sueldos mayores) en “Atrapa a un ladrón”, que siendo una película de intriga como es habitual en el director inglés, es también una comedia romántica que empareja a Cary Grant con Grace Kelly. Grant seguía interpretando al galán romántico y seductor a sus 50 años, pero ahora con parejas mucho más jóvenes que él (a Grace Kelly le sacaba nada menos que 25 años, podría ser su padre; a Deborah Kerr, 17; a Audrey Hepburn 25; a Jayne Mansfield 29; y a Sofia Loren, 30). Aún así,la química entre Grant y Kelly es espectacular:

En 1957 estrena tres películas. La primera, “Bésalas por mí”, es su primera colaboración con el director Stanley Donen (con el que realizará sus mejores trabajos en sus últimos años) que lo empareja con la rubia explosiva Jayne Mansfield:

La segunda fue la fallida “Orgullo y pasión” de Stanley Kramer, una extraña incursión de Cary Grant en el cine de época (aunque luzca de maravilla el uniforme militar decimonónico inglés) rodada en España junto a Frank Sinatra y Sofia Loren. Parece que Grant aceptó el trabajo para poder huir de su mujer, pero durante el rodaje se enamoró de Sofia Loren, quien prefirió a Carlo Ponti para su desesperación. Además, el rodaje de esta película le impidió poder interpretar, como él quería, el papel de “El puente sobre el río Kwai” que finalmente hará William Holden:

Y, finalmente, el remake que el propio Leo McCarey dirigió de su “Tú y yo” que rodara en 1939 con Charles Boyer e Irene Dunne. Si la primera versión era más melodramática (no se podía esperar otra cosa de Charles Boyer), esta nueva, que empareja a Cary Grant de nuevo con Deborah Kerr, es más comedia, en la que, de nuevo, la química de la pareja protagonista nos deja una película inolvidable:

 

Maravillosa esta escena final (perdonadme, yo es que veo a Deborah Kerr y pierdo cualquier atisbo de objetividad que pueda tener… aunque Cary Grant está igualmente espléndido).

En 1958, un contrato con la Paramount le obliga a volver a rodar junto a Sofia Loren, algo que a él no le apetecía precisamente. El resultado fue “Cintia”, otra encantadora comedia en la que, ¡milagro!, Cary Grant es el padre viudo de tres niños (que más que sus hijos podían ser sus nietos… pero es que cuando se trata de Cary Grant, antes muerto que perder su estilo de la galán):

También en 1958 vuelve a trabajar con Stanley Donen y con su gran amiga Ingrid Bergman en “Indiscreta”, una genial comedia que le traerá a Cary Grant la primera de sus 5 nominaciones a los Globos de Oro (todas ellas como mejor actor de comedia), de las que tampoco ganará ninguna (lo que es muy difícil de entender… en nominaciones sin premio sólo le gana Paul Newman y empata con Susan Sarandon):

En 1959 consigue su segunda nominación con la comedia bélica “Operación Pacífico” de Blake Edwards, aunque aquí como galán tiene la difícil competencia de Tony Curtis:

Como siempre, la comicidad de Grant viene por sus gestos, por sus reacciones, más que por los chistes y gags que pueda tener.

De 1959 es también su última colaboración con Alfred Hitchcock, la mítica “Con la muerte en los talones”, película con la que confieso que empecé a odiar a Grant por su verborrea incontrolable que me ponía nervioso… claro que eso es lo que a fin de cuentas busca la película:

Retiro lo dicho, Cary Grant vuelve a estar genial.

En 1960 vuelve a trabajar por tercera vez junto a Stanley Donen en la deliciosa “Página en blanco”, como el marido cornudo de una maravillosa Deborah Kerr junto a una alocada Jean Simmons y un sorprendentemente divertido Robert Mitchum. Por esta película consigue su tercera nominación al Globo de Oro:

Su nivel de trabajo se reduce ya notablemente, no estrenando nada hasta 1962, con “Suave como el visón”, junto a Doris Day, con la que consigue su 4ª nominación al Globo de Oro:

Cuando Ian Fleming creó el personaje de James Bond, se inspiró en Cary Grant. Así que cuando se va a comenzar a rodar la saga cinematográfica del personaje, con “Agente 007 contra el Dr. No”, en 1962, los productores quieren a Grant como protagonista, pero finalmente lo descartan porque Grant sólo se comprometía a hacer una película, mientras los productores buscaban hacer una saga. Ellos se lo perdieron (y Sean Connery salió ganando, de paso).

En 1962 se divorcia también de Betsy Drake, de quien estaba separado desde 1958. Hay que recordar que Betsy Drake le introdujo en el mundo del LSD, que por aquella época era legal.

En 1963 trabaja por última vez junto a Stanley Donen en la genial comedia de intriga “Charada”, que protagoniza junto a Audrey Hepburn. Por esta película, otra de esas joyas de su filmografía, se llevó su 5ª y última nominación a los Globos de Oro:

Yo lo que quiero saber es cómo el muy granuja podía tener semejante química con actrices mucho más jóvenes que él. Estaba a punto de cumplir 60 años y la pareja que hace con la deliciosa Audrey Hepburn es encantadora.

En 1964 protagoniza junto a Leslie Caron y Trevor Howard la comedia bélica “Operación Whisky”:

Pero ya no hay más comedias románticas en su filmografía. Se retira del cine en 1966 con la comedia “Apartamento para tres”, junto a Samatna Eggar y Jim Hutton:

Y así se retira del cine. De poco sirvió que Alfred Hitchcock le ofreciera el papel protagonista de “Cortina rasgada” en 1966: Cary Grant había decidido retirarse del cine. Ya tenía 62 años, en julio de 1965 se había casado por 4º vez con la actriz Dyan Cannon y acababa de nacer su única hija, Jennifer, el 26 de febrero de 1966. Era el momento de retirarse.

Se divorció de Dyan Cannon en 1968, y justo después sufrió un grave accidente de tráfico. En 1970, la Academia de Hollywood finalmente decide compensarle concediéndole un Oscar honorífico. Grant llevaba 12 años boicoteando la gala de entrega de premios, pero fue a recoger este Oscar honorífico que tanto merecía:

Años de retraso. Como decía Frank Sinatra, Cary Grant hacía fácil la interpretación, su estilo era siempre sencillo, recurriendo a histrionismos sólo como efectos cómicos pero sumamente contenido en sus interpretaciones más dramáticas.

Cary Grant todavía tuvo tiempo de casarse una 5ª vez, en 1981, con la agente de relaciones públicas Barbara Harris. En sus últimos años se dedicó a hacer giras para presentar “Una noche con Cary Grant”, sesiones en las que se proyectaba alguna de sus películas y luego él respondía a las preguntas del público. Fue durante una de esas giras que, estando en Davenport, Iowa, sufrió una hemorragia cerebral el 29 de octubre de 1986. No era la primera que sufría, ya había tenido otra dos años atrás, pero en esta ocasión fue fatal y Cary Grant murió esa misma noche. Tenía 82 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas en California, por lo que nos quedamos sin poder visitar su tumba.

No era el mejor actor de su generación, desde luego, pero con una filmografía repleta de títulos básicos de la historia del cine y en la que compartía cartel con algunas de las mejores actrices de su época (4 veces con Katherine Hepburn, 3 veces con Irene Dunne o Deborah Kerr, 2 veces con Ingrid Bergman), Cary Grant es historia del cine, una figura icónica que pocos, si acaso alguno, pueden disputarle. 30 años después de su muerte todavía seguimos riéndonos a carcajadas con sus comedias y emocionándonos con sus películas dramáticas. Porque Cary Grant siempre será el perfecto icono del Hollywood clásico.



Gene Kelly, 20 años después de su muerte (02-02-2016)


El mundo está dividido en dos grupos antagónicos: los fans de Fred Astaire y los fans de Gene Kelly. Y luego están los que no son de ninguno de estos grupos… los que no tienen gusto, vamos.




Pues hoy nos toca hablar de Gene Kelly, el más tardío de los 2. Nacido en Pittsburg el 23 de agosto de 1912, desde niño siente pasión por el baile gracias a su madre, y tras la gran depresión será profesor en la academia de baile que funda su familia. Y de paso trabaja en Nueva York, dónde en 1940 conocerá a un bailarín llamado Stanley Donen…

No tarda en ir a Hollywood, donde David O. Selznick quiere convertirlo en actor dramático, al no estar interesado el productor en musicales. Así protagoniza su primera película junto a Judy Garland, “Por mi chica y por mí”, en 1942:

Quizá su primer gran éxito fue en 1944 con “Las modelos”, junto a Rita Hayworth:

Pero su salto definitivo a la fama tuvo lugar en 1945 con el mítico musical “Levando anclas”, junto a Kathryn Grayson, Dean Stockwell y Frank Sinatra:

Si Fred Astaire tenía de pareja de baile a Ginger Rogers, Gene Kelly tiene al ratón Jerry…

Bueno, todo se arregla, en 1946 baila junto a Fred Astaire en “Ziegfeld follies”:

-Bailo en películas. ¿No has visto “Las modelos”?

-Sí… ¿No serás Rita Hayworth?

Creo que a eso es a lo que hoy día le llamamos “ZASCA”.

En 1948 vuelve a trabajar con Judy Garland (y a lucir cara de tontaina) en el musical “El pirata”:

Ese mismo 1948 protagonizará otro gran éxito, pero en este caso no es un musical, es “Los tres mosqueteros”, donde interpreta a D’Artagnan:

A falta de coreografía de baile, pues tenemos coreografía de lucha a espada…

En 1949 emprende una nueva a ventura: se anima a dirigir, mano a mano con su viejo amigo Stanley Donen, un musical, en este caso la obra de Leonard Bernstein “Un día en Nueva York”, donde volverá a acompañar a Frank Sinatra de nuevo tras “Levando anclas”:

Será la primera de las 3 películas que dirijan juntos.

Pero antes de volver a ponerse tras las cámaras, protagoniza uno de sus mayores éxitos, a las órdenes de Vincente Minnelli, “Un americano en París”:

La película ganará el Oscar a mejor película en 1951.

En 1952 dirige su segundo film junto a Stanley Donen, que de nuevo también protagoniza, “Cantando bajo la lluvia”. Se queda sin el mejor número de la película (Ese “Haz reír” que se marca el gran Donald O’Connor), pero suyo es el número que da título a la película:

Y junto a Debbie Reynolds y Donald O’Connor tiene uno de los mejores número de la peli, ese “Good morning”:

Parece que Gene Kelly era tan exigente que Debbie Reynolds acabó llorando y tuvo que ayudarla Fred Astaire, que pasaba por allí, para que terminara la película…

En 1954 la Metro estaba preparando dos musicales. Decide destinar la mayor parte de los fondos al uno de ellos, ese “Brigadoon” que protagonizaba Gene Kelly junto a Cyd Charisse y dirigido de nuevo por Minnelli, pensando que el otro sería un musical menor:

En otro musical, menor, al que la Metro cedió muchos menos medios, fue el dirigido por Stanley Donen “Siete novias para siete hermanos”… la metedura de pata del estudio fue monumental.

En 1955 dirige su último musical junto a Donen, “Siempre hace buen tiempo”, y protagoniza algún musical más, pero quizá su papel más significativo sea en el film dramático “Herencia del viento”, de 1960, junto a dos monstruos de la interpretación como Spencer Tracy y Fredric March, en el que interpreta a un cínico periodista en el que seguramente sea su mejor papel dramático:

En 1969 dirige la que seguramente sea su obra maestra, “Hello, Dolly!”; tras problemas para conseguir a la protagonista (Judy Garland no estaba en condiciones, y de hecho morirá antes de comenzar el rodaje), termina protagonizándola la casi novata en el cine (pero ya ganadora del Oscar a la mejor actriz en su debut el año anterior) Barbra Streisand, que tiene tan mal recuerdo del film que no ha querido saber nada más de él… peor para ella, porque es una delicia:

(¿Me dejarían dirigir el remake? Me encantaría… )

Kelly dirigirá al año siguiente un western cómico, “El club social de Cheyenne”, protagonizado por James Stewart y Henry Fonda:

Su último papel relevante fue en la fallida “Xanadú”:

Y este es básicamente el resumen de lo mejor que nos dejó la carrera de Gene Kelly, quien tras tener serios problemas de salud en los años 90, nos dejaba el 2 de febrero de 1996, hoy hace 20 años.

Al principio decía que hay dos grupos, los fans de Fred Astaire y los de Gene Kelly. No sé si se ha notado mucho que yo soy muy del primer grupo… pero hoy tocaba hablar de Gene Kelly e intentar hacerle justicia. Juzgad si lo he conseguido.


Centenario de Frank Sinatra (12-12-2015)


Llevamos una semana cargadita de aniversarios, y así seguimos, porque tal día como hoy, hace cien años, nació “La voz”. El 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, nacía Frank Sinatra, leyenda del cine y, sobre todo, de la música americana. De familia italiana, lo cierto es que tenía poco para poder triunfar: vida problemática, con una vida sentimental más que agitada, más dado al deporte que a estudiar, protagonista de algunos escándalos, políticamente voluble, poco amigo de ensayar las escenas de sus películas, con problemas para proyectar la voz… y aún así triunfó.




Empezamos hablando de su carrera cinematográfica. Su primer gran película fue “Levando anclas”, donde hacía de compañero de Gene Kelly, a quien tiene que ayudar a encontrar a la chica de la que se ha enamorado. Kelly y él parece que se peleen por ver quién tiene más cara de tonto, pero por lo demás, en una película así no podían faltar las canciones y las coreografías; en escenas como esta:

Por mi parte, lo mejor de la peli es el descubrimiento de Dean Stockwell, gran actor infantil que lego siguió siendo un gran actor al crecer, a diferencia de la mayoría de las estrellas infantiles (y quien no me crea, que vea “Hijos y amantes” y luego hablamos).

Rápido me despisto hablando de actores que me interesan más… pero volvemos al tema central. Otro de sus emblemáticos papeles en los 40 fue en “Un día en Nueva York”, de nuevo junto a Gene Kelly (sumándose a la pareja Jules Munshin), en el debut como director (junto con Gene Kelly) de ese gran genio que es Stanley Donen. Aquí va la escena inicial, con esa canción poco menos que emblemática:

Pero 1950 es un año nefasto para él: su asesor de prensa, que había conseguido disimular sus líos de faldas, muere, y al salir a la luz todos sus escándalos, el público le retira su favor. En 1951 consigue divorciarse de su primera mujer, Nancy Barbato, con quien tuvo 3 hijos (entre ellos Nancy Sinatra, la mayor), y se casa con Ava Gardner, aunque tampoco será un matrimonio tranquilo.

Con una carrera cinematográfica acabada, Frank insiste en participar en una de las películas más atractivas que se estaban rodando, “De aquí a la eternidad”, que dirigía, Fred Zinnemann:

Con su papel del soldado Angelo Maggio, amigo del personaje interpretado por Montgomery Clift, asesinado por el malvado Ernest Borgnine, consigue lo impensable: ganar el Oscar a mejor actor secundario:

Paso de discutir si el Oscar fe merecido o no.

En todo caso, le abrió el mundo del cine dramático, encasillado como estaba hasta entonces en el cine musical. Y así en 1955 llega su segunda (y última) nominación al Oscar con el complejo papel del ex-yonki al que la difícil situación de su vida y una esposa manipuladora (magistralmente interpretada por la gran Eleanor Parker) le ponen la recuperación en peligro; solo el personaje que interpreta Kim Novak podrá salvarle:

Pero en 1955 volvemos a verle también como secundario en un musical, en este caso “Ellos y ellas”, sólo que en este caso el protagonista es Marlon Brando, que canta mucho peor y que tampoco es gran cosa como actor… lo mejor del reparto es la siempre perfecta Jean Simmons, pero Sinatra tiene el gran (y divertido) número que da título al film que dirige otro monstruo, Joseph L. Mankiewicz:

Al año siguiente, 1956, intenta protagonizar la versión cinematográfica que Henry King va a dirigir del musical de Rodgers&Hammaerstein “Carousel”, pero el papel protagonista recae en el actor que el año anterior había protagonizado otro gran musical de los mismos autores, “Oklahoma”, Gordon MacRae, que así vuelve a reencontrarse con la también protagonista de ese film, Shirley Jones. Vamos a escuchar la parte más famosa que canta su personaje por Frank Sinatra y por Gordon MacRae, y juzgad vosotros mismos si la elección fue acertada o no. Escuchamos primero a Sinatra:

Y ahora a MacRae:

En su lugar participará en otro musical, “Alta sociedad”, junto a Grace Kelly y quien fuera un gran referente en su juventud, Bing Crosby:

Y el año siguiente,1957, protagoniza otro musical que le reportará un segundo Globo de Oro, Pal Joey, donde interpreta a un vividor que se debate entre Kim Novak y Rita Hayworth:

En 1959 protagoniza una comedia de Frank Capra, “Millonario de ilusiones”, en la que repite personaje de vividor, sólo que ahora con un niño a su cuidado. Rodeado por Eleanor Parker, Edward G. Robinson y Thelma Ritter, su interpretación no destaca por encima de ellos, pero es que encima tiene que competir junto a un niño más que talentoso, Eddie Hodges, junto a quien canta esta bella “High hopes”:

Además, no se encuentra ni de lejos entre mis películas favoritas de Capra (que conste que es uno de mis directores favoritos).

En 1960 protagoniza la primera película que une a esa cuadrilla a la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall denominaban Rat Pack, “Cuadrilla de los 11”, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford…:

En 1961 vuelve a salir mal parado al competir con Spencer Tracy en “El diablo a las cuatro”. Claro que Tracy eclipsaba a cualquiera:

En 1962 protagoniza la última película que voy a mencionar, el que en mi opinión fue su mejor papel dramático, “El mensajero del miedo”, donde compite con Laurence Harvey y con quien se llevó la nominación al Oscar, la gran malvada de Angela Lansbury:

Vamos ahora con su faceta como cantante.

Frank Sinatra ya era un cantante famoso antes de ser actor. Siguiendo la estela de Bing Crosby o de Al Johnson, era lo que hoy llamamos crooner, esto es, un cantante que se acompaña de una orquesta o big band, y que canta diversos estilos, como pop, jazz, blues o swing. El principal problema que tenía Sinatra es que, pese a su nada despreciable voz de barítono, no proyectaba bien la voz, por lo que la orquesta le tapaba. Así que fue él quien incorporó el uso del micrófono.

Ya hemos visto que interpretó musicales en su carrera cinematográfica; como cantante cantó no pocas famosas canciones de destacados musicales, como “El hombre de La Mancha”, por ejemplo. Pero como muestra os voy a poner su interpretación del monólogo de Desirée, de “A little night music” de Stephen Sondheim, para verle cantando en versión masculina una canción para voz femenina:

Y para terminar os voy a poner las 4 canciones que me parecen más relevantes en la carrera de Frank Sinatra. Empezamos con ese “Something stupid” que cantó junto a su hija Nancy:

Vamos con otra de sus grandes canciones, “Strangers in the night”:

Vamos ahora con una canción que, con sólo escuchar los primeros acordes ya entran ganas de bailar y de cantar, “New York, New York”:

Y dejo para el fina mi favorita, una canción que han versionado desde Robbie Williams hasta Luciano Pavarotti… y no es difícil entender por qué. Y es que todo sale mejor siempre in “My way”:

Es de esas canciones que es empezar a oírla y no poder contener las ganas de cantarla.

Lo dejamos aquí; si os fastidia que me haya dejado fuera alguna canción de las que os gustan, pues para eso me echáis la bronca en los comentarios.

Un infarto se lo llevó el 14 de mayo de 1998. Está enterrado en el Desert Memorial Park, cerca de Los Angeles:

Pero, como siempre, para quien quiera recordarlo, nos quedan sus discos y sus películas.