Archivo de la etiqueta: Tancredi Pesaro

150 años del estreno del Mefistofele de Boito (05-03-2018)


El nombre de Arrigo Boito suele relacionarse habitualmente como libretista de óperas como “La Gioconda” de Amilcare Ponchielli o de “Otello” y “Falstaff“, las últimas óperas de Giuseppe Verdi. Pero años antes de hacerse famoso como libretista, también había probado suerte como compositor con la ambiciosa ópera “Mefistofele”.




Arrigo Boito se graduó en el conservatorio de Milán en 1861, con sólo 19 años, y ya en ese momento surge la idea de componer una ópera basada en la obra maestra de Johann Wolfgang von Goethe “Fausto”. La adaptación operística que de esta obra había realizado Gounod no le convencía, ya que suprimía importantes pasajes de la obra. En esos años, Boito viaja por Europa en compañía de su amigo Franco Faccio, director de orquesta y compositor, para el que escribe el libreto de su “Amletto”, mientras trabaja en el libreto que servirá de base a su ópera, siguiendo el modelo de Wagner, de quien es un gran admirador y del que espera recoger su influencia en la ópera. Por si todo esto no fuera suficiente, Boito se enrola en el ejército de Garibaldi para la tercera guerra de independencia italiana, que arrebatará el Véneto y el Friuli a Austria, en 1866. Así, parece casi un milagro que Boito pudiera terminar la partitura de su enorme obra para 1867, programándose el estreno en La Scala de Milán el 5 de marzo de 1868.

Y ese estreno fue catastrófico. La obra es larga hasta la extenuación, los cantantes no son los adecuados para sus respectivos papeles y al público esa influencia wangeriana le provoca rechazo. Sólo se realizará una segunda función de la ópera, que no volverá a representarse más.

Pero Boito no se iba a quedar de brazos cruzados: sabía que su “Mefistofele” era una obra de calidad, y que con algunos retoques, su suerte podía cambiar. Lo que sucede es que esos retoques terminan reduciendo la ópera a apenas un tercio de la original (que, hasta donde yo sé, nunca se ha recuperado), con una moderada duración de dos horas y cuarto. Para ello suprime la primera escena del cuarto acto, que tanto rechazo había causado el día del estreno, y modifica el último acto, convirtiéndolo en un brillante epílogo de apenas 15 minutos de duración. Inteligentemente, cambia la tesitura de Faust de barítono a tenor, incorporando frases de gran brillo vocal terminadas en tremendos agudos (si naturales en varios casos) de gran impacto, y añade un dúo de amor para Faust y Margherita en el tercer acto.

Con estas modificaciones, Boito renuncia a ese deseo inicial de transferir lo más completamente posible la obra de Goethe a la ópera (se quejaba de la ópera de Gounod, que al final termina siendo más larga que la suya), pero consigue que resulte más accesible para el público. La obra se reestrena el 4 de octubre de 1875 en Bolonia, con un reparto mucho más adecuado, alcanzando un gran éxito que nunca ha perdido desde entonces. El público italiano estaba además mejor dispuesto para adoptar el estilo filo-wagneriano del compositor (mucho más difuminado ahora con el tijeretazo), que por otra parte no distaba tanto de la evolución que, independientemente, estaba experimentando el propio Verdi en sus últimas obras. El resultado es una obra que argumentalmente se queda demasiado coja, pero musicalmente tiene momentos impactantes y otros de gran belleza y lirismo.

Antes de comenzar nuestro repaso a la obra dejamos, como siempre, un enlace al libreto.

“Mefistofele” comienza con un prólogo ambientado en el cielo. Los ejércitos celestes entonan sus alabanzas a Dios cuando aparece su enemigo Mefistofele: con ironía pide perdón por su presencia para luego decir que la razón ha hecho que no le merezca la pena tentar a ningún humano. En ningún momento escucharemos la voz de Dios,ya que sus respuestas las da el coro de ángeles, que le señalan a Faust,un hombre ansioso por saber. Mefistofele acepta el reto, seguro de su victoria, de que podrá entramparlo y alejarle de Dios. Escuchamos el prólogo con Cesare Siepi como Mefistofele:

Comenzamos el primer acto. Estamos en la ciudad alemana de Frankfurt, el domingo de pascua de algún año de mediados del siglo XVI. La gente está de celebración, y varios grupos de estudiantes van de juerga y se burlan de un sacerdote. Pasa la procesión encabezada por el Príncipe Elector, ante el que la multitud se inclina. Aparece entonces el anciano Faust acompañado por su aprendiz Wagner. Faust elogia ala recién llegada primavera, mientras Wagner prefiere alejarse de la multitud que está de fiesta. Escuchamos la escena con Joseph Calleja como Faust:

Pese a que Wagner le insta a regresar a casa, Faust quiere quedarse a observar el ocaso, cuando se da cuenta de que el fraile que había pasado antes se dirige hacia ellos; Wagner le convence de que son alucinaciones suyas y consigue que regrese a su casa. Allí, Faust encuentra tras sus viajes la paz que necesita para meditar en el evangelio. Escuchamos el aria “Dai capi, dai prati” en la insuperable versión de Beniamino Gigli:

Aparece entonces el fraile, que estaba escondido en la alcoba de Faust, y tras ser inicialmente rechazado por Faust, revela su verdadera apariencia. Faust le pregunta quién es, a lo que Mefistofele afirma ser el espíritu del mal pero que termina haciendo el bien. Escuchamos la escena con Giulio Neri como Mefistofele y Gianni Poggi como Faust:

Mefistofele entonces afirma que busca la destrucción de la creación a través del pecado, y silba para engañar a los demás. Escuchamos el aria “Son lo spirito che nega” cantada por Cesare Siepi:

Mefistofele se ofrece entonces a ser su acompañante y su esclavo. Faust insiste en saber las condiciones: a su muerte, en el infierno, los papeles se invertirán. Faust no tiene miedo al más allá, sólo quiere paz para conocer la verdad sobre sí mismo y sobre el mundo. Si en algún momento dice “Dentente, eres bello”, en ese instante morirá y cumplirá su parte del pacto. Ambos firman el acuerdo y Mefistofele afirma que con sólo extender su capa puede tener lo que quiera y viajar por el aire. Escuchamos el final del primer acto con Nazzareno de Angelis como Mefistofele y Antonio Melandri como Faust:

Comenzamos el segundo acto. Faust pasea con la joven Margherita, que se sorprende de que alguien como él pueda fijarse en una joven humilde como ella. Faust está enamorado de ella, y Mefistofele y la vieja Marta se burlan de la pareja, mientras Mefistofele afirma no haber caído nunca en las redes de una mujer. Margherita quiere saber si Faust cree en Dios, pero él afirma que eso no tiene importancia, que en ese momento lo importante es el amor. Para poder estar con ella en su casa, le da un somnífero para su madre, para que no se despierte. Después, ambas pareas empiezan a perseguirse jugando. Escuchamos la escena con Tancredi Pesaro como Mefistofele, Gina Cigna como Margherita, Paolo Civil como Faust e Ida Mannarini como Marta:

Cambiamos de escena: Mefistofele dirige a Faust al monte del diablo, donde se celebra el Sabba en el que las brujas le adoran, mientras él se burla de cómo les tiene engañados. Entonces Faust tiene una visión: ve a su amada Margherita llorando, con la marca de haber sido decapitada. Escuchamos la escena con Giulio Neri como Mefistofele:

Comenzamos el tercer acto, y la visión de Faust se está haciendo realidad. Margherita delira en prisión, sin ser consciente de que ha ahogado al hijo que tuvo con Faust y de haber envenenado a su madre. Escuchamos el aria “L’altra notte in fondo al mare” cantada por Renata Tebaldi:

Viéndola en semejante situación, Faust le pide a Mefistofele que la salve; éste, tras acusar a Faust de ser el causante de su desgracia, le dice que hará lo que pueda, que los carceleros duermen y unos caballos les esperan para huir. Faust entra entonces en prisión, y Margherita piensa que vienen a llevársela para ejecutarla. Él la tranquiliza, pero se niega a besarla, ya que su amor ha desaparecido. Ella le da indicaciones sobre cómo debe enterrar los cuerpos de su madre, su hijo y el suyo propio, ya que no le merece la pena vivir con la culpa de lo que ha hecho. Finalmente, entre delirios, Margherita acepta huir con Faust a un lugar lejano donde puedan ser libres. Escuchamos el dúo “Lontano, lontano,lontano” con Giuseppe di Stefano y Renata Tebaldi:

Mefistofele entra para apresurar la huida, ya que el verdugo se acerca, pero ella le rechaza, implora el perdón de Dios y muere expresando su asco hacia Faust, mientras un coro celestial proclama que está salva. Concluye así el tercer acto.

El cuarto acto nos traslada a la Grecia clásica, donde Mefistofele intenta seducir a Faust a través de la mítica Elena en un mundo de fantasía, pese a sentirse incómodo rodeado de duendes a los que no puede controlar. Y, mientras las cariátides cantan loas a favor de Elena, ella recuerda la terrible noche de la caída de Troya. Escuchamos el aria “Notte cupa, truce”, canta por Renata Tebaldi:

Fausto cae rendido a los pies de Elena, olvidando su anterior amor, y la seduce con sus palabras. Ambos se declaran su amor y sienten cómo el tiempo se detiene. Escuchamos el dúo “Forma ideal, purissima” cantado por Carlo Bergonzi y Renata Tebaldi:

Y así termina el cuarto acto, que nos deja un poco sin final antes del epílogo, en el que volvemos, años después, al hogar de Faust, que está a punto de morir. Ante el evangelio, Faust medita en todo lo que ha visto, mientras Mefistofele está preocupado porque ve que Faust está muriendo y nunca ha dicho ese “Detente, eres hermoso” que prometió. Faust recuerda sus dos amores, el real, Margherita, y el ideal, Elena; el primero fue dolor, y el segundo sólo un sueño. Ahora desea, en sus últimos momentos, ser el Rey de un país próspero y justo, en la bellísima aria “Giunto sul passo estremo”, que escuchamos cantada por Carlo Bergonzi, con el Mefistofele de Nicolai Ghiaurov:

Este vídeo sigue hasta el final de la ópera, aunque, como corta las últimas intervenciones, pondremos otro vídeo del epílogo completo, aunque mucho peor cantado.

Faust escucha un cántico celestial, y Mefistofele se da cuenta de que su batalla contra el cielo no está todavía ganada. Le ofrece volar a donde quiera, hace que escuche el cántico de las sirenas que anteriormente le sedujo, pero el coro celestial eclipsa sus intentos. Y Faust, en lugar de decir el “Detente, eres bello” a Mefistofele, se lo dice al coro celestial que escucha, usando como protección el evangelio (espectacular Si natural el que lanza Bergonzi en ese “Baluardo m’è il Vangelo”), pide ayuda a Diospara protegerse del demonio y muere, mientras unos Querubines (maravilloso coro infantil) torturan al derrotado Mefistofele y el coro celestial vuelve a entonar sus alabanzas a Dios. Como el coro de Querubines y las últimas frases de Faust y Mefistofele faltan el el vídeo que hemos puesto, ponemos el epílogo completo con Mario del Monaco y Cesare Siepi, aunque del Monaco no tiene ni por asomo la magia canora de Bergonzi:

Y terminamos como siempre con un Reparto Ideal:

Faust: Carlo Bergonzi.

Mefistofele: Cesare Siepi.

Margherita-Elena: Renata Tebaldi.

Director de Orquesta: Gianandrea Gavazzeni