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100 años sin Francesco Paolo Tosti (02-12-2016)


Es sobradamente conocido el género musical alemán denominado “Lied”, que viene a ser musicar un poema, preferiblemente de un gran poeta, claro. Pero este tipo de música se ha compuesto también en otros lugares no germano-parlantes, a menudo con otras denominaciones, como la chanson francesa. En Italia, este género es generalmente conocido como “aria de salón”, y es en cierto modo el antecedente de los cantantes melódicos modernos. Este género fue cultivado por grandes compositores como Bellini (cómo olvidar ese bellísimo “Vaga luna”), Rossini, Donizetti o Verdi, pero quien lo llevó hasta sus últimas consecuencias, quien dedicó su vida a componer este tipo de piezas “menores” (frente a las dimensiones mucho mayores de una ópera) fue Francesco Paolo Tosti, de quien hoy se cumplen 100 años de su muerte.




Francesco Paolo Tosti nació el 9 de abril de 1846 en la localidad de Ortona, actualmente perteneciente a la provincia de Chieti, en la región de Abruzos, región a la que siempre estuvo muy vinculado. Nació en el Palazzo Corvo, que a día de hoy alberga un Museo Musical y el archivo Francesco Paolo Tosti, que alberga partituras del propio Tosti y otros compositores de la región de Abruzos:

Francesco era el 5º hijo (y último) de Giuseppe, un comerciante de la localidad. Desde pequeño comenzó su formación musical en su pueblo, y a los 11 años se matriculó en el conservatorio de San Pietro a Magella de Nápoles, donde estudia violín y composición, siendo su profesor en esta última materia el célebre compositor operístico Saverio Mercadante, quien, impresionado por su talento, le consigue un puesto de profesor asistente mientras todavía es estudiante, lo que mejora su precaria situación económica. Se gradúa en 1866, pero su mala salud le obliga a volver a Ortona, donde permanece en cama varios meses. En ese período compone alguna canción, pero no consigue que se las publiquen.

Una vez recuperado, se traslada a Ancona, donde organiza espectáculos para los trabajadores de la línea de ferrocarril que llevaba a Roma, pero su situación económica seguía siendo tan precaria que sobrevivió varios meses a base de pan y naranjas.

Finalmente, Francesco Paolo Tosti se traslada a Roma, donde su suerte por fin cambia: conoce al compositor Giovanni Sgambati, que consigue que dé un recital (Tosti tiene voz de tenor) al que acude Margarita de Saboya, futura reina de Italia, quien, sorprendida por su talento, lo nombra profesor de canto de la familia real, y poco después le nombra conservador del archivo musical de la corte.

Por esas fechas conoce y entabla amistad con dos paisanos suyos, el pintor Francesco Paolo Michetti y el gran poeta Gabriele D’Annunzio, de quien tomará muchos de los textos de sus canciones.

De esta época son algunas de sus primeras canciones (siempre para voz y piano, aunque luego hayan sido orquestadas o arregladas para otros instrumentos), como el ciclo “Ai bagni di Lucca”, de 1874, del que escuchamos el aria “Saprò morir”:

Y escuchamos otra aria compuesta en 1874, “Non m’ama più”, en la voz del gran barítono Mattia Battistini:

En 1975 se traslada a Londres, donde gracias a sus amistades consigue entrar en seguida en las altas esferas, entre las que sus recitales en salones son tan apreciados como las numerosas canciones que compone, en italiano, pero también en inglés y francés. En 1880 es nombrado maestro de canto de la Reina Victoria, y mantendrá el puesto durante el reinado de su hijo Eduardo VII. En 1894 es nombrado profesor de la Royal Accademy of Music, y en 1906 obtiene la nacionalidad británica, siendo nombrado Barón dos años después. Pese a todo, sigue pasando temporadas en Italia.

Escuchamos ahora algunas de sus canciones y arias de salón más relevantes, cronológicamente en la medida de lo posible. Los textos de muchas de ellas los podéis encontrar en este enlace.

Comenzamos con una canción de 878, “Vorrei morire”, con texto de Leonardo Maria Cognetti, en la voz de Luigi Alva:

De ese mismo año es este “Ricordati di me”, con texto de Giuseppe della Valle, que escuchamos a Ernesto Palacio:

De 1979 son los “Canti popolari abruzzesi”, 15 breves dúos y trios  con texto de Raffaelo Petrosemolo:

De ese mismo años son también las “Pagine d’album”, 5 canciones con texto de Olindo Guerrini,  a las que pertenece este “Donna, vorrei morire” que escuchamos a Tito Gobbi:

De 1880 es una de las arias de salón más famosas de Francesco Paolo Tosti… pero curiosamente conocemos más la traducción italiana que el original inglés, “Goodbye”, con texto de George John Whyte-Melville y que escuchamos al tenor John McCormack:

Venga, vamos a escuchar ahora la versión italiana, “Addio”, en la voz de Enrico Caruso:

De 1880 es también esta “Preghiera” con texto de Giuseppe Giusti, que le escuchamos a Plácido Domingo:

Y de 1880 es también la primera canción con texto de Gabriele D’Annunzio que vamos a escuchar, “Visione”, cantada por José Carreras:

De 1881 es este “Senza di te”, con texto de Ferdinando Fontana:

Las arias de salón de Francesco Paolo Tosti requieren a un intérprete con muchos recursos expresivos, que sepa jugar con el fraseo y el color de la voz, por lo que son canciones perfectas para intérpretes tan sutiles como el gran Carlo Bergonzi, que nos dejó versiones referenciales de algunas de ellas. Así que le vamos a ver cantar “Aprile”, de 1882, con texto de Rocco Emanuele Pagliara:

También en 1882, Francesco Paolo Tosti compone una de sus canciones más famosas, “Ideale”, con texto de Carmelo Errico. Vamos a escuchar esa referencial versión de la canción que nos dejó Luciano Pavarotti en uno de sus días más expresivos:

¡Simplemente flipante!

De 1883 es “Notte bianca”, de nuevo con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos al barítono Renato Bruson:

Escuchamos ahora una bellísima canción en francés, “Ninon”, de 1884, con texto de Alfred de Musset, que escuchamos cantar al mítico tenor francés Georges Thill:

De 1885 es la bellísima “Non t’amo più” (llevamos el tema del desamor a niveles nunca vistos… en realidad es un zasca en toda regla), de nuevo con texto de Carmelo Errico, que escuchamos en la versión del bajo Cesare Siepi, una de las mejores que he escuchado nunca de este aria:

Francesco Paolo Tosti compone también algunas canciones en dialecto napolitano, por lo que podríamos incluirlas en el reciente género de la canción napolitana. Uno de los casos más evidentes es en este “Marechiare” de 1886, con texto de Salvatore di Giacomo, que le escuchamos a Giuseppe di Stefano:

De 1886 es también “Sogno”, con texto de Olindo Guerrini, que le escuchamos a la soprano Renata Tebaldi (las arias de salón pueden ser interpretadas por hombres o mujeres indiferentemente):

De 1887 es “Malìa”, con texto de Rocco Emanuele Pagliara, que escuchamos a Tito Schipa, que con su sutil fraseo consigue hacer honor al título de la canción: el resultado es pura magia:

De 1887 es también una de mis arias de salón favoritas de Francesco Paolo Tosti, “Segreto”, con texto de Olindo Guerrini. Historias de amores inconfesos que borda mi admirado Carlo Bergonzi:

De 1888 es “L’ultimo bacio”, con texto de Emilio Praga, que le escuchamos a José Carreras:

de 1888 tenemos también “Ridonami la calma”, con texto de Corrado Ricci, que le escuchamos al barítono Joan Pons:

Y también de 1888 tenemos la famosa “La serenata”, con texto de Giovanni Alfredo Cesareo, y que escuchamos a Beniamino Gigli:

De 1890 es “Vorrei”, con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos a Alfredo Kraus:

De 1891 tenemos el dúo “Venetian song”, con texto de Benjamin Charles Stephenson, que escuchamos a José Carreras y Barbara Frittoli:

Francesco Paolo Tosti no pudo sustraerse al embrujo de la poesía francesa; si ya hemos escuchado una canción con texto de Musset, ahora vamos a escuchar una con texto nada menos que de Paul Verlaine, “Rêve” (sobre un texto que también musicarán compositores como Claude Debussy, Gabriel Fauré o Reynaldo Hahn), compuesta en 1893:

De 1894 es este “Lamento d’amore” que le escuchamos a Joan Pons:

Y de 1896 es este “Because of yoy” que le escuchamos a José Carreras:

De 1897 es este “Ancora!” que le escuchamos a Mattia Battistini:

Y escuchamos de nuevo a Mattia Battistini cantando “Amour, amour”, de 1899:

Cambiamos de siglo, y todavía Francesco Paolo Tosti tiene muchas más canciones que regalarnos. Comenzamos con “La mia canzone”, con texto de Francesco Cimmino, de 1901, que le escuchamos a Giacomo Lauri-Volpi:

De 1902 es la “Chanson de l’adieu”, con texto de Edmond Haraucourt, una canción muy triste que escuchamos a Magda Olivero:

Seguimos con canciones francesas, ahora “Pour un baiser”, con texto de George Doncieux, de 1904, que le escuchamos a José Carreras y Barbara Frittoli:

En 1905 tenemos otra de las canciones más famosas de Francesco Paolo Tosti, “L’ultima canzone”, con texto de Francesco Cimmino, que le escuchamos a Ezio Pinza:

De 1907 son las “Quattro canzoni d’Amaranta”, con textos de Gabriele D’Annunzio, de las que escuchamos la segunda, la más conocida (y una de mis favoritas de Tosti), “L’alba separa dalla luce l’ombra”, que escuchamos en esta fantástica versión de Carlo Bergonzi:

De 1907 es también una nueva napolitana, con texto de nuevo de Gabriele D’Annunzio, “A vucchela”, que le escuchamos a Franco Corelli:

De 1908 es la bellísima “Tristezza”, con texto de Riccardo Mazzola, que escuchamos en esta gran versión de Alfredo Kraus:

De 1909 tenemos otra chanson francesa, “Pour un baiser”, con texto de George Doncieux, que le escuchamos a Enrico Caruso:

De 1910 tenemos “Il pescatore canta”, con texto de Riccardo Mazzola, que escuchamos en voz de Carlo Bergonzi:

Y de 1911 tenemos “Luna d’estate”, con texto de Riccardo Mazzola, que le escuchamos a Rosa Ponselle:

De 1912 tenemos la “Ninna nanna”, con texto de Gabriele D’Annunzio, que le escuchamos a William Matteuzzi:

De 1912 es también “Tormento”, que le escuchamos a Alfredo Kraus:

No he conseguido descubrir la fecha en la que Francesco Paolo Tosti compuso esta preciosa canción, “Io voglio amarti”, con texto de Carmelo Errico, que escuchamos también a Alfredo Kraus:

Aunque publicadas en 1919, el ciclo de 8 canciones llamado “Consolazione”, también con textos de Gabriele D’Annunzio” fue compuesto con anterioridad, y vamos a escuchar el ciclo completo en dos vídeos:

A la muerte de Eduardo VII, en 1910, Francesco Paolo Tosti decide volver definitivamente a Italia, donde es admirad por los grandes cantantes de ópera que habían incorporado sus arias de salón y canciones a su repertorio. Aquí le tenemos, por ejemplo, en 1914, en medio del barítono Pasquale Amato y el tenor Enrico Caruso:

Finalmente, el 2 de diciembre de 1916 moría Francesco Paolo Tosti en el Hotel Excelsior de Roma, a los 70 años.

Es difícil imaginar que habría sido de la música italiana y francesa sin la figura de Francesco Paolo Tosti. Y es que ya en su obra vemos características que nos llevan directamente a Domenico Modugno, Lucio Dalla o Jimmy Fontana por un lado, y a Edith Piaf, Jacques Brel o Charles Aznavour por otro lado. Con Tosti se difumina esa impuesta barrera entre música clásica y popular, dejando un legado que todavía perdura en nuevas generaciones de cantantes en teoría “populares” que, seguramente sin saberlo, siguen los pasos que Tosti inició.



125 años del estreno de “L’amico Fritz” (31-10-2016)


Pietro Mascagni es uno de esos compositores, como Ruggero Leoncavallo, Francesco Cilea o Amilcare Ponchielli, conocidos como “compositores de una ópera”, porque sólo una de sus óperas ha conseguido el éxito y la permanencia en el repertorio actual. Cosa que no puedo compartir, ya que si fueron capaces de componer una obra maestra (Cavalleria rusticana, Pagliacci, Adriana Lecouvreur y La Gioconda, respectivamente), es poco probable que el resto de su obra carezca de interés. Compositor de una ópera es Beethoven, que sólo compuso “Fidelio”, pero Mascagni tiene en su obra óperas muy interesantes, habiendo especialmente una que todavía, aunque precariamente, ha conseguido permanecer en el repertorio: “L’amico Fritz”.




Pietro Mascagni venía de triunfar con el estreno de “Cavalleria rusticana” en 1890, y tenía que repetir el éxito, para lo que recurre al libreto que Nicola Daspuro (bajo el seudónimo de P. Suardon) escribe a partir de la obra “L’ami Fritz” de la pareja de escritores alsacianos Erckermann-Chatrian, autores de obras de realismo rural de marcado carácter patriota alsaciano. La acción de “L’amico Fritz” se situará en un lugar indeterminado, pero muy probablemente en un pueblo de Alsacia, durante algún momento del siglo XIX.

La obra, que había sido compuesta expresamente para la soprano Emma Calvé, fue estrenada el 31 de octubre de 1891 en el Teatro Constanzi de Roma, con la citada soprano y el gran tenor Fernando de Lucia en los papeles protagonistas y dirigida por Rodolfo Ferrari. Gracias a números como el célebre dúo de las cerezas, la obra se mantiene en el repertorio de los más importantes tenores de la primera mitad del siglo XX, hasta los años 50, destacando las interpretaciones de Beniamino Gigli o Ferruccio Tagliavini, para después caer en un olvido sólo rescatado ocasionalmente en los teatros italianos. Gran injusticia, como podremos comprobar al repasar esta ópera.

Como siempre, antes de empezar el repaso a la ópera, dejo un enlace al libreto con traducción al español.

La ópera comienza con un preludio, de menor dimensión que las grandes oberturas de la tradición operística italiana pero que ya había desaparecido en la mayoría de los casos para esas fechas, y que escuchamos aquí dirigido por Gianandrea Gavazzeni:

Ya en la obertura, por la alegría de sus temas, vemos que no nos encontramos ante la típica tragedia de la ópera italiana de finales del siglo XIX, sino en realidad ante una bella comedia romántica de apenas horita y media de duración, con un primer acto cómico frente a un segundo y sobre todo tercero más dramáticos en los que las cosas se complican hasta terminar en un final feliz. Vamos, como una comedia de Julia Roberts, muy cinematográfico todo.

Comienza el primer acto de “L’amico Fritz”. Y estamos precisamente en el comedor del protagonista, Fritz Kobus, un rico terrateniente y benefactor del pueblo, que conversa con el rabino David sobre la obsesión de todos por casarse; él quiere quedarse soltero. FRitz le gasta una broma al rabino, ya que es él quien tiene que correr con los gastos de la boda. Llegan dos amigos de Fritz, Hanezò y Federico, igual de solteros que Fritz, para la cena, en la que esperan también al joven Beppe. Mientras, David se va a casar a la pareja de novios.

La camarera Caterina anuncia entonces que ha llegado Suzel, la joven hija del granjero, que trae flores para su patrón; Fritz le hace pasar, y ella, tímidamente, le presenta un ramo de violetas y lo acompaña de un poema. Tenemos así la primera de las arias de Suzel, “Son pochi fiori”, que escuchamos a Mirella Freni:

Suzel, avergonzada, le entrega el ramo a Fritz y le dice que su padre espera verle. Todos se dan cuenta de la belleza de la joven, incluido el rabino, que vuelve en ese momento. Pero son interrumpidos por el sonido de un violín que emociona a Suzel hasta las lágrimas: es el gitanillo Beppe, que es invitado a cenar y a cantar. Beppe canta una canción en la que describe las pésimas condiciones de vida en las que vivía hasta ser recogido por Fritz:

Suzel entonces se despide, mientras Fritz promete que irá a ver a su padre. Todos quedan encantados por la belleza y los modos de la joven, de la que David afirma que será la más bella casadera de Alsacia, cosa que Fritz duda porque la ve demasiado joven. El rabino estalla entonces en una reprimenda a los tres solteros, que sólo saben comer y beber, pero profetiza que al final necesitarán el amor. Escuchamos así el aria “Per voi, ghiottoni inutili” en la voz de Ettore Bastianini:

Sólo Beppe está de acuerdo con el rabino, que airma que no pasará mucho tiempo antes de que Fritz se case. Éste lo duda, y se apuesta una de sus viñas a que no se casará. La llegada de los huérfanos que vienen a dar las gracias a su benefactor rompe la conversación, y con ella termina el primer acto de “L’amico Fritz”.

Comenzamos el segundo acto de “L’amico Fritz”, en el que nos hemos trasladado a la granja de Fritz, en Mésanges. Estamos en el patio de la granja, con un cerezo al fondo. Es por la mañana, y Fritz todavía duerme. Suzel quiere darle a provar las cerezas a Fritz en cuando se despierte, y mientras los campesionos siegan la cebada, ella recoge un ramo de flores y canta una canción:

Fritz desciende por las escaleras y saluda a Suzel, que le da el ramo de flores y se prepara para coger unas cerezas y dárselas a Fritz mientras se da cuenta de que nota algo extraño en el corazón. Estamos ante el más célebre momento de “Lamico Fritz”, el dúo de las cerezas, que escuchamos en voz de Tito Schippa y Mafalda Favero:

  

En ese momento llegan los amigos de Fritz: Beppe, Hanezò, Federico y David. Fritz les invita a dar una vuelta por sus terrenos, pero David rehúsa, diciendo que está cansado. Se queda con Suzel, dándose cuenta de la extraña actitud de Fritz, sospechando que podría estar enamorándose de la joven. Ella va a sacar agua y él le pide un trago. Entonces dice que le recuerda a una historia de la Biblia, y le hace leer el relato de Rebeca. David aprovecha para adelantar la historia y preguntarle si reaccionaría como Rebeca, tapando su rostro, cuando apareciera el hombre a ella destinado, pero no hace falta una respuesta: se escucha la voz de Fritz, y Suzel se esconde en la casa, dejándole claro a David que se casarán. Escuchamos esta escena en las voces de Carlo Tagliabue y Rosanna Carteri:

David entonces le pincha a Fritz diciéndole que ha encontrado un joven perfecto para la joven y que hablará con el padre de ella para arreglar la boda, despertando los celos de Fritz, que echa a david, acusándole de volver a caer en esa manía suya de casar a todos, y siente una sensación extraña en su interior:

Vuelven Hanezò y Federico, que vuelven a la ciudad, y Fritz decide irse con ellos. Cuando David lo ve, avisa a Suzel, que empieza a llorar sin saber por qué (aunque David sí que lo sabe, el muy granuja…). Termina así el segundo acto de “L’amico Fritz”.

Aquí Mascagni nos regala otro gran pasaje orquestal, un intermezzo, dirigido por el propio Mascagni:

Comenzamos el tercer y último acto de “L’amico Fritz”. Y volvemos a la casa de Fritz que ya vimos en el primer acto. Aquí está nuestro protagonista, desesperado porque, pese a haber salido huyendo, todo a su alrededor, bodas, bautizos, bodas de oro… le repiten la misma idea de la que ha querido huir: el amor. Tenemos así el monólogo de Fritz “Tutto ho tentato”, que escuchamos en esta magnífica interpretación de Cesare Valetti:

Llega Beppe en ese momento, que se da cuenta de que Fritz está triste, y dándose cuenta de la causa de su tristeza, ya que el también ha sufrido por culpa del amor, canta una canción de amor que él mismo compuso, “O pallida che un giorno mi gurdasti”:

Fritz estalla contra su amigo por venir a torturarle él también con esas mentiras sobre el amor. Pero una vez sólo, se sorprende de que incluso el joven también haya amado, y canta al amor en la bellísima aria “O amore, o bella luce del core”, que escuchamos en la voz de un jovencísimo Giuseppe di Stefano (23 añitos tenía), con la voz fresca y una técnica impecable (que luego ignoró por completo), con ese uso de reguladores y esos pianísimos, en una interpretación simplemente mágica:

Como esta versión es con piano, vamos a escuchar una con orquesta, en este caso a Ferruccio Tagliavini:

Aparece David, que se da cuenta de que Fritz sufre por amor, y le tortura más, diciéndole que ya está todo preparado para la boda de Suzel, y que su padre irá para concluir los trámites, pero Fritz, enfadado, afirma que se opone para fastidiar al rabino y sale. Llega en ese momento Suzel, que va a llevarle flores a Fritz, y David nota que está triste, pero le dice que cuando él vuelva sonreirá, y se va. Suzel queda sola y expresa su tristeza en el aria “Non mi resta che il pianto ed il dolore”, que le escuchamos a Pia Tassinari:

Aparece Fritz, y conversan sobre la boda de Suzel, que no quiere casarse, pero su padre así lo quiere. Ante la insistencia de Fritz en que no se case, ella le pide que sea él quien se lo diga a su padre. Entonces el le pregunta si ama a otro,  ante los nervios crecientes de ella, al final se le declara y los dos se confiesan su amor. Y así nos encontramos ante el gran dúo de amor de Pietro Mascagni. Si en Puccini los dúos de amor son de lo mejor de sus obras, en Mascagni estos no abundan: el dúo de las cerezas no es propiamente un dúo de amor, como tampoco el de “Iris”, por no hablar del de “Cavalleria rusticana”, que es casi un dúo de odio. Pero este dúo de “L’amico Fritz”, que pasa de la tristeza a la alegría en poco tiempo es de una belleza innegable y está injustamente olvidado y eclipsado por el de las cerezas (que en mi opinión no llega al nivel de este). Escuchamos la magnífica versión del dúo que hicieron Mirella Freni y Luciano Pavarotti:

Entra David, sabiendo que ha ganado, que ha logrado que Fritz acabe casándose. Se lleva la viña que le prometió Fritz, pero se la entrega a Suzel. Aparecen Federico y Hanezò preguntñandose que harán ahora que Fritz se casa y Davis les dice que habrá alguna mujer para ellos también. Y la ópera termina con una repetición de ese “O amore” que cantó Fritz en su aria, final que escuchamos con José Bros y Dimitra Theodossiu (id directamente al minuto 4, por favor… el resto es el dúo anterior y encima está cortado):

Terminamos así este repaso a esa joyita que es “L’amico Fritz”, repaso que no ha sido fácil por las pocas grabaciones integrales de la ópera y porque en youtube no están ni las que hay. Pero bueno, podemos concluir con un breve

Reparto Ideal:

Fritz Cobus: Luciano Pavarotti o Ferruccio Tagliavini.

Suzel: Mirella Freni.

David: Rolando Panerai o Vicente Sardinero.

Dirección de Orquesta: Gianandrea Gavazzeni.