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275 años sin Antonio Vivaldi (28-07-2016)


Hay compositores que, pese a la gran fama de su nombre, apenas son recordados por un pequeño puñado de obras; quizá el caso que hoy nos ocupa, el de Antonio Vivaldi, sea especialmente llamativo, ya que por lo general de él se recuerda únicamente “Las cuatro estaciones”, que pese a ser una obra maestra, es sólo una de las muchas obras de uno de los compositores más importantes de la primera mitad del siglo XVIII.




Antonio Lucio Vivaldi nació el 4 de marzo de 1678 en la ciudad de Venecia, por aquel entonces capital de la República de Venecia. Fue bautizado en su casa ese mismo día, ya que parece que desde el principio se notó que tenía mala salud (parece que sufría asma). Era hijo de Gianbattista Vivaldi, originario de Brescia y que en Venecia destacó como violinista (e incluso parece que compuso alguna obra), quien enseñó a su hijo a tocar el violín, aunque probablemente Antonio fue también alumno de Giovanni Legrenzi.

A los 15 años comenzó a estudiar para sacerdote, cosa que consiguió el 23 de marzo de 1703, a la edad de 25 años (por lo que será conocido como “Il prette rosso”, el sacerdote rojo, al ser sacerdote y pelirrojo). Pero no tardó en conseguir quedar eximido de dar misa por motivos de salud. En realidad, su mayor interés era la música.

En octubre de 1703 entra a trabajar como profesor de violín en el Ospedale della pietà de Venecia, en el que se acogía a huérfanos o niños que no podían ser mantenidos por sus familias; a los niños se les enseñaba un oficio, mientras que a las niñas se les enseñaba música y, si destacaban, podían entrar a formar parte de la orquesta del Ospedale. Al parecer, Vivaldi había desarrollado una magnífica técnica como intérprete de violín, por lo que el puesto de profesor era idóneo para él. Pero era además el maestro di coro, lo que le obligaba a componer un enorme número de obras.

Sus primeras obras fueron sonatas para uno o dos violines con acompañamiento de bajo continuo, todavía con un estilo tradicional, siguiendo el de Arcangelo Corelli. Pero será con su Opus 3 con lo que destaque a nivel internacional como compositor. Se trata de un conjunto de 12 conciertos para instrumentos solistas (generalmente uno o dos violines) conocidos como “L’estro armonico”, compuestos en 1711 y con los que revoluciona el mundo de los conciertos para instrumentos solistas. Va ahí la integral de conciertos, con una duración de una hora y media:

En la misma línea se encuentra su opus 4, otra colección de doce conciertos para violín (en ocasiones con un segundo instrumento solista, violín o chelo) conocidos como “La stravaganza”, de 1714:

Pero Vivaldi no compone sólo música instrumental, también tiene que componer música vocal. Destacamos de este período el Stabat mater RV 621, que se estrenó en Brescia en 1711, y que escuchamos en la voz del contratenor Andreas Scholl:

De esta misma época destaca también el “Gloria” RV 589:

En este período comienza también su carrera como empresario teatral y compositor de ópera, en un estilo más moderno opuesto al conservador de Benedetto Marcello pero que no conseguirá el éxito y la permanencia de sus obras en los teatros comparable al de las grandes iguras óperísticas de su tiempo, como Alessando Scarlatti o Johann Adloh Hasse. La primera de sus óperas, “Ottone in villa”, de 1713, no es estrenada en Venecia, sino en Vicenza, cosa que sí consigue con su segunda ópera, “Orlando finto pazzo”, de 1714, de la que escuchamos un fragmento cantado por el contratenor Philippe Jaroussky:

Mientras tanto, continúa componiendo para el ospedalle, tanto conciertos como dos oratorios que se le encargan, de los cuales sólo se conserva el segundo, el famoso “Juditha triunfans”compuesto para celebrar la victoria de Venecia frente al Imperio Otomano y la conquista de la isla de Corfú en 1716, que será una de sus más importantes obras religiosas, estrenada por las jóvenes del ospedale, lo que nos permite comprender el altísimo nivel musical de la institución, a la vista de las importantes dificultades de la obra, dividida en dos partes y de más de dos horas de duración; yo la comparto entera:

En 1717 o 1718 Vivaldi abandona Venecia, adonde volverá en 1725, tras pasar también por Mantua, Milán y Roma. Su objetivo al irse de Venecia era conseguir el puesto de maestro de Capilla en la corte del gobernador de Mantua Felipe de Hesse-Darmstadt. Allí compondrá algunas óperas, de las cuales destaca “Tito Manlio”, estrenada en 1719, y de la que escuchamos aquí el aria del protagonista:

Pero la obra más importante que compone en Mantua es un grupo de 4 conciertos para violín a los que titula “Las cuatro estaciones”, ya que cada uno de ellos describe con detalle las distintas estaciones, pudiendo así escucharse desde danzas pastoriles o escenas de caza hasta el canto de distintos pájaros, algo innovador para la época, cuando la música programática era todavía desconocida. Comparto mi parte favorita, el invierno, con la violinista Julia Fischer:

De vuelta en Venecia, continúa su obra como compositor, componiendo cantatas en honor a distintos miembros de la realieza europea, como “Gloria e imeneo”, escrita para la boda de Luis XV de Francia:

Prosigue componiendo óperas, de las que destaca el “Orlando Furioso” de 1727, del que escuchamos aquí el aria “Nel profondo cieco mondo” cantada por Marilyn Horne:

En 1728, Antonio Vivaldi conoce al emperador Carlos VI de Habsburgo, para quien había compuesto la serie de 12 conciertos de violín “La cetra”; el emperador le invita a Viena, cosa que hace, acompañado de su padre, visitando también Praga, donde se representa su ópera “Farnace”.

En Venecia, Antonio Vivaldi trabaja cada vez más en el mundo de la ópera, colaborando con el gran libretista Pietro Metastasio en “L’Olimpiade”, de 1734, de la que escuchamos el aria “Siam navi all’onde algenti” en la voz de Patricia Petibon:

En 1735 estrena en Verona “Bajazet”, del que escuchamos el aria “Sposa son disprezzata” en la voz de Ewa Podles:

Apenas unos meses después estrena en Venecia “La Griselda”, con un libreto original de Apostolo Zeno reescrito por Carlo Goldoni, de la que escuchamos la famosa aria “Agitata da due venti” en la voz de Cecilia Bartoli:

En 1737 vuelve a colaborar con Pietro Metastasio en “Catone in Utica”, estrenada en Verona. Escuchamos el aria “Doveva svenarti allora” en la voz del tenor Topi Lehtipuu:

Escuchamos también a Vivica Genaux cantar el aria “Come in vano il mare irato”:

Pero la suerte de Antonio Vivaldi pasa por su peor momento: su música no es apreciada en Venecia, donde su estilo se considera ya anticuado, por lo que decide trasladarse a Viena bajo la protección de Carlos VI, con intención probablemente de conseguir representar sus óperas en la capital imperial. Pero para su desgracia, Carlos muere en 1740, dejando a Vivaldi en la miseria. Para colo de mala suerte, Carlos moría sin descendencia masculina, dejando el trono a su hija Maria Teresa, pero varios estados europeos aprovecharon la ocasión para comenzar una guerra, la Guerra de sucesión austriaca, que provocó la huida de María Teresa a Hungría y el cierre de los teatros vieneses.

Así, sin posibilidades de ganarse la vida, Antonio Vivaldi murió en la miseria la noche del 28 de julio de 1741, a los 63 años. Será enterrado en un cementerio próximo a la Karlskirche, en la zona donde hoy se encuentra la universidad, donde hay una placa en su memoria.

Pese a la gran influencia que ejerció en muchos compositores contemporáneos (entre ellos el mismísimo Johann Sebastian Bach), con los nuevos estilos clásico y romántico, Antonio Vivaldi cayó en el olvido. Su figura no se recuperará hasta el siglo XX, recuperando el prestigio que le corresponde como la principal figura musical de la primera mitad del siglo XVIII en Italia. De hecho, con la gran cantidad de intérpretes historicistas, sus óperas han conseguido volver a ser representadas. Han tenido que pasar casi 3 siglos, pero parece que ya de forma definitiva Antonio Vivaldi ocupa el lugar que le corresponde en la historia de la música.