Premios Oscar 2016: Comentarios e impresiones (26-02-2017)


Bochornoso, aberrante e imperdonable. Un tremendo error al final de la ceremonia de entrega de los Premios Oscar 2016 arruinaba una gala que, por lo que se comenta, estaba siendo de las mejores de los últimos años (yo aquí no puedo opinar, sólo vi la gala del año pasado, que ya comenté en este post).




Y es que la ceremonia de los Premios Oscar 2016 empezó de forma inmejorable, con Justin Timberlake poniendo en pie al público presente en el Dolby Theatre, que no podía contener las ganas de bailar (como yo en mi butaca en la retransmisión) con el “Can’t stop the feeling!”, que mira que no es mi tipo de música, pero he terminado cogiéndole el gusto a esta canción, que estaba nominada en la categoría de mejor canción original por la película “Trolls”:

Perfecto para empezar la noche de buen rollo (para los que lo veíamos desde España eran las 2:30 de la madrugada, terminando la gala pasadas las 6). Buen rollo que siguió con el presentador elegido para esta ceremonia de los Premios Oscar 2016, un genial Jimmy Kimmel, con sus piques con un cómplice Matt Damon, numerosos chistes ocurrentes y constantes puñaladas (siempre desde una impecable elegancia) a uno de los protagonistas de la noche, el ominoso Donald Trump, que ni siquiera estaba viendo una retransmisión de la ceremonia en la que sabía que le iban a llover palos por todos lados (tampoco tan distinto de lo que hace Rajoy, sólo que con mucha menos discreción). Quizá el rotundo aplauso a esa “sobrevalorada actriz” que es la inmensa Meryl Streep fue una de las más emotivas y efectivas formas de callarle la boca a ese mentiroso compulsivo que ha hecho de las constantes faltas de respeto a todo aquel que no piense como él su seña de identidad. La elegancia en las críticas a su figura era la mejor forma de responderle.

Hubo numerosos momentos divertidos y/o emotivos a lo largo de la noche. Las muy aplaudidas apariciones de la veterana Shirley McLaine y del querido Michael J. Fox fueron grandes momentos, como también la aparición, junto a las tres protagonistas de “Figuras ocultas” de una de las protagonistas reales de la historia, Katherine Johnson, en silla de ruedas. Y, aunque criticada por algunos, la entrada de unos turistas que desconocían a dónde se dirigían en medio de la ceremonia fue otro gran momento de la noche. Y, por supuesto, emotivo fue el In Memoriam presentado por Jennifer Aniston, con la interpretación musical de Sara Bareilles, terminado con un maravilloso “May the force be with you” de Carrie Fisher de la última entrega de Star Wars.

Como película de animación no hubo sorpresa con la victoria de Zootopia, mientras que en película extranjera la iraní “El cliente” consiguió superar a la alemana “Toni Erdman”. Los premios técnicos, al contrario de lo que cabía esperar, fueron bastante repartidos, ya que “La La Land” sólo ganó 2, diseño de producción y fotografía. Hubo premio hasta para la odiada “escuadrón suicida”, al mejor maquillaje, mientras “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” se llevaba el de diseño de vestuario, “El libro de la selva” se llevaba el de efectos visuales (dejando a “Rogue One” sin ningún premio), “La llegada” apenas conseguía el de edición de sonido y los dos restantes, sonido y montaje, iban para la película dirigida por Mel Gibson “Hasta el último hombre”.

Los premios musicales eran demasiado obvios. La pareja protagonista de “La La Land”, Ryan Gosling y Emma Stone, presentaron a John Legend, que tiene un pequeño papel en la película, y que era el encargado de interpretar las dos canciones nominadas de la película, “Audition” y la maravillosa “City of stars”:

No es por desmerecer a las demás canciones de la película (Audition es preciosa, pero no olvidemos el número que abre la película), City of stars no tenía rival en la categoría; es la canción que estábamos cantando toda la noche, y se llevó un premio cantado (doble sentido). tan cantado como el de mejor banda sonora para Justin Hurwitz por una partitura sencilla, sí,pero bellísima y sumamente efectiva; las demás nominadas no tenían opciones.

Los premios al mejor guión fueron quizá más sorprendentes. No tanto el de Barry Jenkins a mejor guión adaptado por Moonlight como el de Kenneth Lonergan por su maravilloso trabajo en el guión original de “Manchester frente al mar”, quitándoselo a Damien Chazelle por “La La Land”. Ya sabíamos que si en algo no destacaba tanto el musical era en el guión. Y confieso que ahí me llevé una gran alegría.

El mejor actor secundario era otro de esos premios casi cantados. Fue el primero de la noche, y ahí Mahershala Ali salía con la ventaja de que “Moonlight” había gustado mucho (a mí no, pero bueno…), pese a su breve papel. Dev Patel estaba nominado en la categoría equivocada (no es secundario, es protagonista), Jeff Bridges ya tiene un Oscar, nadie se fija en Michael Shannon en “Animales nocturnos” (el ganador del Globo de Oro, Aaron Taylor-Johnson, por la misma película, ni siquiera estaba nominado) y Lucas Hedges, pese a su magnífico trabajo, es un chaval recién llegado a Hollywood (aunque era mi favorito). Así que Ali, que también aparece en “Figuras ocultas”, se llevó el premio:

Y si el de mejor secundario estaba cantado, el de mejor secundaria lo estaba todavía más. Nominada en la categoría errónea (es protagonista, y debería haberlo ganado en esa categoría… y repito, ganado, no sólo estar nominada), Viola Davis no tenía rival por su trabajo en “Fences”: los papeles de Nicole Kidman, Naomie Harris y Michelle Williams (pese a que esta última estuviera espléndida en “Manchester frente al mar”, su cuarta nominación) son demasiado breves, y Octavia Spencer, a parte de tener ya un Oscar, no es lo mejor de “Figuras ocultas”. Es cierto que Viola Davis hace el papel de siempre, pero es que lo hace tan bien que por fin, a la tercera nominación, se lleva ese Oscar que tanto se merecía:

La categoría de mejor actriz era la más complicada. Descartada Ruth Negga, que a duras penas le arrebató la nominación que le correspondía a Amy Adams, y sabiendo que Meryl Streep no va a volver a ganar un Oscar (ella es la primera consciente de ello), la cosa estaba entre Natalie Portman, Isabelle Huppert y Emma Stone. En contra de Emma Stone jugaba que ella está por debajo de su pareja protagonista, Ryan Gosling, que tenía muchas menos posibilidades de premio, y sería injusto que ella ganara y él no… pero es que tampoco tenía una rival seria (“Jackie” ha sido un fiasco por muy bien que esté la ya premiada Portman, y lo de Huppert es una de esas frikadas que tanto gustan a la Academia, y que han funcionado en ocasiones, pero es que esta vez se enfrentaba a una joven promesa, una actriz en su mejor momento, casi como Jennifer Lawrence cuando ganó el suyo, ambas igual de sobrevaloradas), y se llevó el premio:

La categoría de mejor actor estaba menos disputada. Ni Viggo Mortensen ni Andrew Garfield (en su primera nominación, después de que los Oscars le hubieran ignorado como secundario por “La red social”) tenían opciones. Ryan Gosling y Denzel Washington tenían algunas (Gosling tenía el Globo de Oro y Denzel el Premio del Sindicato de Actores), pero Casey Affleck tenía el Globo de Oro, el BAFTA y el Independent Spirit Award. Estaba por ver si podían superar eso… y no lo consiguieron. Casey, el bueno de los Affleck, recogía con unas horribles pintas (barba y coleta por exigencias de rodaje) el que en mi opinión era el premio más merecido de la noche por su impecable papel en “Manchester frente al mar”:

El premio al Mejor director en principio se suponía que marcaría también el de mejor película: ¿arrasaría “La La Land” o Barry Jenkins remontaría con “Moonlight”? ¿Habría una mínima esperanza para Kenneth Lonergan por “Manchester frente al mar”, o Denis Villeneuve podría dar una sorpresa mayor con “La llegada”? Pues nada de sorpresas, el premio fue para Damien Chazelle, que así consigue el Oscar que no se llevó como guionista:

Y llegamos al punto final de la gala de los Premios Oscar 2016: mejor película. 9 nominaciones de 10 posibles. ¿Por qué había un hueco? ¿No había opciones? Yo personalmente no eché de menos “Silencio” de Scorsese, que no me gustó. Sé que “Un monstruo viene a verme” no gustó en USA, aunque es una película maravillosa que viendo podía haber estado nominada (ni nominaciones técnicas, ni secundaria para Sigourney Weaver…). Pero nos queda la ignorada (pero más que solvente) “Sully” de Clint Eastwood o, por qué no, la fantástica “Rogue One”. Nadie habla de ellas como ganadoras, pero una nominación no habría sido ninguna exageración.

La disputa estaba básicamente entre “La La Land” y “Moonloght”, las ganadoras de los Globos de Oro en sus respectivas categorías. “La La Land” partía con la ventaja de 6 premios frente a los 2 de “Moonlight”. Es cierto que Moonlight tenía el de guión, que se le escapó a “La La Land”, pero ésta tenía el de director y era la gran favorita.

El premio lo presentaban Warren Beatty y Faye Dunaway, que celebraban así los 50 años del estreno de “Bonnie and Clyde”. Lo que sucedió a continuación fue algo impresentable, bochornoso, lamentable y absolutamente imperdonable. Pongo el vídeo, aunque paso de volver a verlo:

Yo os cuento lo que sentí en ese momento. Se presentan las 9 películas nominadas, y Warren Beatty abre el sobre. Algo en su expresión es raro, y se retrasa en anunciar el vencedor. Faye Dunaway se impacienta, parece que Beatty está haciendo la típica bromita de tardar para aumentar la tensión. En cambio, desde mi butaca, me da la sensación como de que Beatty se hubiera dejado las gafas en casa y no pudiera leer la tarjeta (os prometo que pensé que no veía lo que ponía). Esos segundos se me hacían eternos. Al final él le da la tarjeta a ella, que anuncia que la ganadora es “La La Land”. Estallido de alegría, ya que contábamos con esa victoria, y era la que muchos queríamos. Sube al escenario el equipo de la película y comienzan los discursos de agradecimiento de los productores. 3. Y al tercero, empieza a haber movimientos raros. Ha habido un error. Jordan Horowitz, productor de La La Land, anuncia que el premio es en realidad para “Moonlight”. Estupefacción en el público, que no sabe si están asistiendo a una broma (muy pesada sería). Jimmy Kimmel tiene que confirmarlo, se muestra la tarjeta correcta y Warren Beatty, que estaba en plan “Tierra trágame” se acerca para explicar lo sucedido: la tarjeta que tenían en el sobre anunciaba que Emma Stone (que era la anterior premiada) había ganado el premio a mejor actriz. Por eso estaba tardando tanto en anunciarlo, porque veía que algo no encajaba. Dunaway con las prisas o no se percató de ese detalle o pensó que daba igual, y anunció la ganadora equivocada. La tarjeta del sobre no era la correcta. Ahora toca buscar responsabilidades, pero el daño ya está hecho. Y lo mosqueante no es que “Moonlight” ganara (en mi opinión personal La La Land no era la mejor película del año, que para eso ya estaba Manchester frente al mar, pero Moonlight no era mejor que el musical); lo mosqueante es que se tardara tanto en corregir el error. Lo normal hubiera sido que, en cuanto Dunaway anunciara el premio equivocado, alguien de la academia hubiera salido a arreglar el error, pero no, tardaron minutos. Y eso es lo que me parece imperdonable. Un error humano, aunque inadmisible, es aceptable. Pero debe arreglarse de inmediato.

Terminaba así una gala de entrega de los Premios Oscar 2016 que nos había dejado bastantes grandes momentos con un momento que pasará a la historia del ridículo y de la vergüenza. Mala señal, amargo final para un musical que es un chute de alegría hasta que te deja el mismo sabor amargo que su equipo se llevó ayer.



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