Turismo en Campania: La Villa Rufolo de Ravello


En 1997, la Costa Amalfinata fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Esto incluía por supuesto la localidad de Amalfi, así como la famosa Positano, pero también otras localidades como Atrani, Maiori, Scala y, quizá la más interesante de todas ellas, Ravello. En este post vamos a hablar de una de las principales atracciones de Ravello, la Villa Rufolo.




La costa amalfitana se encuentra en el lado sur de la península sorrentina. Ante ella se abre el golfo de Sorrento. Siendo una península realmente estrecha (con una media de 6 km), está separada de la costa norte, la que da al golfo de Nápoles, por los montes Lattari, que llegan a alcanzar alturas de hasta 1.444 metros, por lo que ya nos podemos imaginar lo abrupta que resulta. Algo que le aporta un encanto especial a la Villa Rufolo, como veremos más adelante.

Ravello no se encuentra propiamente en la costa. Si partimos desde Amalfi en dirección este, hacia Salerno, nos encontraremos a poco más de un km con un desvío que nos conduce montaña arriba, hasta los 365 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra Ravello.

Ravello pertenecía a la efímera República Amalfitana, una república marinera (al igual que otras como las de Pisa, Génova o Venecia) que, bajo influencia bizantina, se funda en el año 839, siendo un importante centro económico y artístico-cultural. La ciudad de Ravello alcanza un gran esplendor en esta época, pero su mejor momento está por llegar cuando, en el año 1.039, la República Amalfitana desaparece definitivamente, absorbida por el Principado de Salerno. De hecho, será el duque Ruggero de Apulia y Calabria el que, en el año 1.086, convierta la ciudad en sede episcopal, para así competir con Amalfi. Los siguientes siglos verán crecer la población de la ciudad hasta los 25.000 habitantes (frente a los 2.500 actuales), hasta su decadencia en el siglo XIV.

Será en el siglo XIII cuando una de las más importantes familias de Ravello, los Rufolo, construyan su palacio, del que se dice que tenía más habitaciones que días tiene un año. La entrada, a través de una torre de fines meramente ornamentales, se encuentra de hecho junto al Duomo de Ravello.

Pero la Villa Rufolo no tendrá mucha suerte en el futuro; tras cambiar de propietarios, cae en el abandono y termina en estado ruinoso. Pero todo cambia en 1851, cuando el botánico escocés Sir Francis Neville Reid visite la villa y decida adquirirla, restaurar en lo posible los edificios y, sobre todo, aprovechar la idílica ubicación para la creación de unos magníficos jardines. el gran atractivo de la villa.

Antes de comenzar la visita, dejo un  enlace con información sobre la visita (horarios, tarifas…).

Atravesamos la torre de entrada y nos dirigimos hacia la principal edificación de la villa, el Claustro morisco, del que se conservan sólo 3 de las cuatro alas. Esta es la vista interior:

Y vamos ahora a ver la arcada desde el exterior, para observar ese juego cromático de piedras blancas y negras tan habitual en la arquitectura románica de la región:

Saliendo del Claustro nos encontramos con la Torre mayor, de 30 metros de altura, que es al parecer la parte más antigua de la villa:

Ante ella actualmente nos encontramos con los jardines, pero en su época toda esta zona estaba construida, aunque quedan algunos vestigios de esas edificaciones, como las ruinas de la Sala de los caballeros, de planta circular y con arcos apuntadas:

Los jardines que nos encontramos en esta parte, como todos los demás, son fruto de la restauración de Neville Reid, en un estilo plenamente romántico. Por aquí pasó Richard Wagner en 1880, por lo que teneos una placa conmemorativa:

Y es que esta visita de Wagner a la Villa Rufolo  no fue un asunto sin importancia: el compositor se encontraba atascado en la composición de su última ópera, Parsifal, ya que no conseguía visualizar la escenografía del Jardín mágico de Klingsor hasta que vio los jardines y su crisis creativa se solucionó justo a tiempo (a Wagner le quedaban apenas 3 años de vida).

Antes de poner algunas imágenes de los jardines vamos a ver alguna imagen de las otros edificaciones destacables de la Villa Rufolo, comenzando por la zona de baños, que incluía un baño turco. Nos la encontramos a mano izquierda según descendemos a los niveles inferiores de los jardines. En estado ruinoso, éste es su aspecto exterior:

Vemos ahora el interior del baño turco:

Y podemos también observar las canalizaciones de agua:

Y terminamos con el comedor, que se encuentra en un nivel inferior al del claustro (aunque muy próximo a él) y al que accederemos desde los jardines:

Los jardines están construidos en terrazas y son de aspecto totalmente decimonónico:

Las vistas desde estos jardines son simplemente espectaculares (de hecho, el principal atractivo de la visita). Tenemos por ejemplo las vistas de los Montes Lattari:

Y las vistas hacia el Golfo de Salerno:

O las vistas de la foto del principio.

Y abajo, en el Belvedere, cada año se monta un escenario para el festival musical que se celebra en verano, en un lugar realmente privilegiado:

Se podrían contar más cosas de la Villa Rufolo, pero ya no tengo fotos interesantes. En todo caso, pese a la carretera, no demasiado agradable, que hay que recorrer para llegar, es una imprescindible visita en la costa amalfitana que, entre vistas maravillosas, nos sumerge en la historia de la región… y en el mundo de Wagner, ya de paso.



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