Turismo en Roma: en los escenarios de “Ángeles y demonios”


El reciente estreno de “Inferno”, la por ahora última adaptación al cine de la obra de Dan Brown, vuelve a mostrarnos unos magníficos escenarios en Florencia, Venecia o Estambul, como ya sucediera con las anteriores, “El código Da Vinci” (París, Londres y Rosslyn, Escocia), y la más interesante sin duda de las 3, “Ángeles y demonios”, que es de la que vamos a hablar a continuación.




A diferencia de las otras dos películas de la trilogía, la acción de “Ángeles y demonios” se desarrolla íntegramente en Roma y en la Ciudad del Vaticano, microestado independiente situado en medio de la propia ciudad de Roma. De ahí que, a diferencia de los casos anteriores, en este caso sea relativamente fácil poder visitar los enclaves en los que transcurre la obra (algunos de los cuales fueron los lugares de rodaje, aunque la mayoría se rodaron en estudio). La Iglesia Católica no dio su permiso para rodar en sus propiedades; de hecho, alguna de ellas ni siquiera es accesible al público: la escalinata por la que ascienden los cardenales para dirigirse al cónclave de la Capilla Sixtina pasaría por lugares cerrados al público, por lo que esas escenas fueron rodadas en el Palacio Real de Caserta:

caserta

En este caso, al no tratarse de un lugar que aparezca en la novela, sino de un recurso de rodaje, tendremos que salir de Roma. En concreto, cogeremos la autopista que baja a Nápoles, y llegaremos en algo más de dos horas (está a unos 40 minutos de Nápoles). También podemos ir en tren, pero tendremos que bajar hasta Nápoles y hacer transbordo (aún así estamos hablando de unas dos horas y cuarto, que tampoco está nada mal). No nos vamos a detener a hablar de este Palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997, porque necesitaríamos un hilo aparte. En todo caso, un lugar casi vacío de turistas (incomprensible) que merece una visita.

Volvemos a Roma, que es donde trascurre “Ángeles y demonios”. En la obra, Robert Langdon (interpretado por Tom Hanks) tiene que seguir los pasos de uno de los más grandes artistas de la historia, el genial escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini, para encontrar los 4 altares de la ciencia, esparcidos a lo largo de la ciudad de Roma.

Quienes hayan visto la película sabrán (sobra decir que este post va a estar lleno de spoilers) que Langdon se equivoca con la ubicación del primer altar de la ciencia, entendiendo la pista como la tumba del gran artista Rafael Sanzio, que se encuentra en el Panteón. Este fue originalmente un templo erigido por Marco Vipsanio Agripa, yerno del emperador Augusto, en el año 27 a.C. que se encontraba en ruinas cuando el emperador Adriano, entre los años 125 y 128 d.C, lo reconstruye, dándole a grandes rasgos el aspecto que tiene actualmente, y lo dedica a todos los dioses (de ahí el término panteón, de los términos griegos pan, todo y theon, de los dioses). En el año 608 fue consagrado como iglesia por el Papa Bonifacio IV y desde entonces se conserva en buen estado, aunque con ciertas reformas:

panteon

Si decíamos que en Caserta apenas hay turistas, ya veis el contraste… estamos en pleno centro histórico de Roma, a 400 metros de la Piazza Navona, 750 de la Piazza Venezia y 650 de la Fontana di Trevi. Delante del pórtico, que vemos en la imagen, se abre la Piazza della Rotonda, y a la derecha del edificio se abre la Piazza della Minerva, con la iglesia de Santa Maria sopra Minerva (de estilo gótico, una de las más interesantes de toda la zona… y mira que hay decenas de iglesias para elegir por los alrededores).

Atravesamos el pórtico y entramos en el templo de forma circular. Aquí están sepultados los reyes de Italia Victor Manuel II y Umberto I, así como la esposa de este último, la Reina Margarita (a quien le debemos el nacimiento de la Pizza Margarita), pero si seguimos la película nos centraremos en dos aspectos. El primero, el óculo:

cupula

Este óculo es el que Robert Langdon cree identificar como el “agujero del demonio”, pero no es más que un recurso arquitectónico de una bóveda de hormigón construida en el siglo II d.C. Un consejo: si llueve o ha llovido recientemente, no paséis justo por debajo; si queréis patinar, mejor ponerse unos patines que pegarse un resbalón. Y es que por este óculo entra toda la luz y el aire al edificio, que carece de ventanas (sus muros, de 6 metros de grosor, no lo permiten), pero también el agua de lluvia. Por lo visto, ver llover desde el interior, ver cómo caen las gotas, debe de ser espectacular… yo estuve en julio y no llovía, hacía un calor de muerte, así que no puedo confirmarlo.

La otra cosa que tenemos que destacar es la que nos ha traído hasta aquí, la tumba de Rafael:

tumba-de-rafael

Aquí yace, según su propio deseo, el gran artista (pintor, arquitecto…) del renacimiento Rafael Sanzio, ese que, de haber sido más longevo (vivió sólo 37 años) habría hecho que hoy no supiéramos quienes eran Leonardo Da Vinci ni Miguel Ángel, porque a buen seguro les habría superado con creces.

No he podido confirmar lo que se afirma en la película de que su cuerpo fue traído al Panteón en el siglo XVII; ya he mencionado que él mismo expresó su deseo de ser enterrado en el Panteón. En todo caso, este dato, real o ficticio, hace que Robert Langdon se dé cuenta de que se ha equivocado, que el Panteón no es uno de los altares de la ciencia. Y en busca de una capilla construida por Rafael, nos vamos a otra iglesia, Santa Maria del Popolo.

Vamos a andar casi dos kilómetros. Primero vamos a la derecha, hasta llegar a la Via del Corso, una de las arterias comerciales más importantes de Roma, y después seguimos esta calle hacia el norte, hasta llegar a la Piazza del Popolo, de forma oval y con un obelisco en medio. La Basílica de Santa Maria del Popolo se alza junto a la muralla Aureliana, al lado de la puerta Flaminia, de donde salía la Via Flaminia, la calzada más importante que partía de Roma en dirección Norte:

santa-maria-del-popolo

Esta fue la primera iglesia que visité (de hecho, lo primero que visité) en mi viaje a Roma hace casi 4 años y medio, y extrañamente apenas tengo fotos, por lo que tendré que recurrir a wikipedia para el interior.

Estamos ante una bellísima iglesia originariamente románica pero remodelada en estilo renacentista. En la película apenas podemos verla, ya que se encuentra en obras, pero vamos a destacar dos detalles. El primero, la capella Cerasi, en el lado izquierdo del transepto. Aquí encontramos dos magníficos cuadros de Caravaggio, “La crucifixión de San Pedro” y “La conversión de San Pablo”. Caravaggio toma aquí las mismas temáticas que había empleado Miguel Ángel en los frescos que decoran la Capella Paolina del Vaticano (adyacente a la Capella Sixtina, pero que no se puede visitar, por ser de uso exclusivo del Papa), aunque en mi opinión las pinturas de Caravaggio superan enormemente en calidad a las de Miguel Ángel (esta afición mía a crearme enemigos…). En la película se ve brevemente “La crucifixión de San Pedro”:

Lo que importa en el desarrollo de la acción de “Ángeles y demonios”, en todo caso, es la cappella Chigi, Esta capilla fue diseñada por Rafael entre 1513 y 1514 a petición del banquero Agostino Chigi, que quería una capilla familiar:

A la derecha tenemos la tumba, con forma piramidal, de Agostino Chigi, y junto a ella vemos la escultura “Habacuc y el ángel” de Gian Lorenzo Bernini, que veremos ahora más claramente (que buena pena merece):

No vamos a entrar a describir el resto de obras de arte de la capilla (que no es el objetivo de este post), así que nos vamos directamente al suelo. Porque ese pavimento de mosaico, bajo el que se encuentra la tumba de Fabio Chigi (no confundir con el futuro Papa Alejandro VII), con un diseño del propio Bernini, que representa a la Muerte alada y que, ahora sí, es identificada como el “agujero del demonio”:

Pasamos ahora del primer al tercer altar de la ciencia (el segundo es la columnata de Bernini de la Piazza San Pietro, en el Vaticano, del que hablaremos más adelante). Nos vamos entonces a la iglesia de Santa Maria della Vittoria. Desde la Fontana di Trevi no tardaremos en llegar a la Via del Quirinale, pasando por delante del Palazzo Quirinale (residencia del Presidente de la República) y de dos iglesias de gran interés, la de Sant’Andrea al Quirinale de Bernini y la de San Carlo alle Quattro Fontane de Borromini. Si seguimos rectos, al llegar a la altura de la Piazza della Republica (y muy cerca de la estación de tren Termini) llegamos a esta pequeña iglesia barroca de principios del siglo XVII. Y aquí encontramos una de las obras maestras del arte, la escultura de Bernini “Éxtasis de Santa Teresa”:

SANYO DIGITAL CAMERA

Es en esta iglesia donde ocurre una de las escenas más atroces de toda la película. Pero al margen de “Ángeles y demonios”, es una iglesia de visita imprescindible gracias a esta obra magistral de Bernini.

Y vamos al último altar de la ciencia, que será de nuevo una obra de Bernini, pero en este caso no una iglesia, sino una fuente: la fuente de los cuatro ríos de la Piazza Navona:

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Estamos en el centro de la piazza Navona, que debe su forma elíptica al hecho de estar edificada sobre el estadio de Domiciano. Esta fuente, coronada por el obelisco de Domiciano, fue construída por Bernini entre 1648 y 1651 y representa a los ríos Danubio, Nilo, Ganges y de la Plata. Justo detrás de la fuente tenemos la iglesia de Sant’Agnese in agone, del gran rival de Bernini, Francesco Borromini, que también merece una visita.

Después de identificar los cuatro altares de la ciencia, la acción de “Ángeles y demonios” nos traslada a la Iglesia de la iluminación, identificada en la película con el Castel Sant’Angelo, al otro lado del Tiber, y a menos de un kilómetro de distancia de la Basílica de San Pedro del Vaticano:

castel-santangelo

El que en su origen fuera el Mausoleo del Emperador Adriano se convirtió posteriormente en refugio papal y en prisión. No nos vamos a detener a contar lo que hay para ver en el castillo, uno de los monumentos más visitados de Roma (y con razón). Sólo mencionaremos que, como bien se menciona en “Ángeles y demonios”, un corredor “secreto” une el castillo con el Vaticano, permitiendo así al Papa, en situaciones de peligro (como el famoso Saco de Roma de 1627) ponerse a salvo en la inespugnable fortaleza. Con 800 metros de longitud, el Passetto di Borgo transcurre por el interior de una muralla, y hasta donde he podido saber, se puede recorrer durante los meses de verano (yo no lo vi, desde luego), excepto los últimos metros, ya en territorio de la Ciudad del Vaticano, por motivos de seguridad.

Y vamos ya al lugar central de la acción de “Ángeles y demonios”, el Vaticano.

Llegamos a la Plaza de San Pedro (la que vemos en la foto del comienzo del post), y tenemos dos opciones. Por un lado, la basílica; por el otro, los museos Vaticanos. Comenzamos por los Museos.

Dada la enorme cola que suele haber para comprar las entradas (que no son baratas), conviene reservar la entrada con antelación. Hay distintas opciones, pero la más barata ronda los 27 euros (podemos reservar las entradas online por ejemplo en esta página). Y lo más curioso es que la mayoría de la gente pasa corriendo por las salas (y cuando digo “corriendo” no quiero decir que ven las cosas rápido, no, digo que pasan corriendo, sin ver literalmente nada) para ir directos al “supuesto” gran atractivo de los Museos, la Capilla Sixtina.

Por favor, no me matéis del disgusto, disfrutad del museo egipcio, del museo etrusco, del Museo Pío-Clementino (con el Apolo Belvedere o el Laocoonte), de la Pinacoteca, de los apartamentos de los Borgia (que yo no pude ver porque estaban cerrados por restauración), de las estancias de Rafael (con una de sus obras más célebres, “La escuela de Atenas”), y luego ya vamos a ver la Capilla Sixtina. Eso sí, calculad varias horas para la visita a los museos (yo estuve 5 y no vi todos, aunque lo que no vi tampoco me interesaba).

En la película, la capilla tiene una gran importancia, ya que en ella se celebra el cónclave que ha de elegir al nuevo Papa (como de hecho ocurre realmente). Tal es la fama de los frescos que pintó Miguel Ángel en esta capilla (la bóveda y el juicio final) que dad por seguro que la sala va a estar petada… además, en teoría está prohibido hacer fotos (prohibición que no existe en el resto de los Museos); y digo “en teoría” porque nadie respeta esa prohibición, y pese a la vigilancia, nadie te llama la atención por hacerlo. Así que en esta ocasión, pasé de hacer el panoli e hice alguna foto. Vemos primero parte de la bóveda:

creacion-de-adan

Vemos aquí la creación de Adán, la de Eva y la expulsión del paraíso.

Y vemos también el fresco del altar mayor, frente a la entrada, con el Juicio final, también de Miguel Ángel:

el-juicio-final

Vamos ahora a la basílica.

La entrada es gratuita. Accederemos desde la columnata de Bernini, en la que se encontraba el segundo de los altares de la ciencia:

columnata-de-bernini

Aquí pasaremos un control de seguridad como el de los aeropuertos. Y cuidado, que puede haber cola.

Una vez pasado el control, podemos subir a la cúpula de la basílica (de pago, obviamente; el precio varía si subimos todo por escaleras o la primera parte usamos el ascensor, que es la opción más recomendable, porque la subida es bastante dura), desde la que veremos mucho mejor los frescos de la cúpula, pero también el baldaquino de Bernini a nuestros pies),o entrar directamente a la basílica.

Dentro de la basílica no hay que perderse la Pietà Vaticana de Miguel Ángel (primera capilla a la derecha), así como los monumentos funerarios de varios papas (la de Pío VII del escultor Bertel Thorvaldsen es la única obra hecha por un escultor no católico, ya que el danés Thorvaldsen era luterano) y esculturas como el San Longino de Bernini. Pero ya que estamos con “Ángeles y demonios”, vamos a la parte que nos interesa, el Baldaquino de Bernini, que se alza sobre la que supuestamente es la tumba de San Pedro:

baldaquino-de-bernini

Justo antes este baldaquino se encuentran las escaleras de acceso a las Grutas Vaticanas, en las que sucede una de las escenas finales de la película, el desenlace final (no voy a decir lo que pasa porque ya sería demasiado spoiler… sólo diré que alguien se prende fuego). Como no tengo foto, pongo la de wikipedia:

Bajo la basílica se encuentran las Grutas Vaticanas, en el lugar que ocupó más o menos la antigua basílica constantiniana, con las tumbas de numerosos papas, además de algún otro personaje ilustre, como la reina Cristina de Suecia (lo que encontramos en la basílica, al igual que en el caso de algunos papas, es un monumento funerario, un cenotafio, no la tumba en sí). Las grutas son visitables, pero cierran una hora antes que la basílica (al igual que el tesoro), por lo que no pude visitarlas (eso lo tengo de asignatura pendiente), pero no se accede desde la escalinata que acabamos de ver, sino desde el pórtico. Es aquí donde se supone que está sepultado el papa recién fallecido al comienzo de la acción de “Ángeles y demonios”. Dejo una foto (de wikipedia) de la tumba de Juan Pablo I para hacernos una idea:

Aquí también se encuentra la supuesta tumba de San Pedro. Pero cuidado, cuando en la película se descubre que la antimateria está en la tumba de San Pedro no se refiere a ésta.

Hay que recordar que, cuando el Emperador Constantino hizo construir la basílica original, hubo que allanar el terreno para tener una gran superficie plana sobre la que edificar la estructura. Y en ese lugar se encontraba una necrópolis pagana y unas catacumbas en las que se supone que había sido enterrado Pedro. Pues bien, esta necrópolis ha sido excavada, y se puede visitar, previa reserva, de forma guiada en pequeños grupos (más información aquí). Esta es otra de mis asignaturas pendientes cuando vuelva a Roma.

Pues hasta aquí ha llegado nuestra visita guiada a Roma siguiendo los pasos de la película “Ángeles y demonios”. Podríamos ampliar muchísimo la información sobre los lugares que hemos mencionado, y Roma tiene cientos de cosas más para ver, pero eso requeriría muchos post. Por ahora habrá que conformarse con esto.



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